UNA PROMESA DE AMOR ETERNO

4. Conociéndonos, sentimientos que florecen.

Los rayos del Sol empezaron a entrar en la habitación. Varios de ellos me dieron en la cara haciendo que me despertara. Cuando abrí los ojos, noté que la habitación estaba algo cambiada, pero como no estaba muy despierta, no le di mucha importancia. Me incorporé y entonces noté que aún tenía puesta la ropa de ayer y estaba tapada con una manta. Entonces lo recordé: ¡Me había quedado dormida en el sofá mientras esperaba a Kenshin! ¡Había pasado la noche en casa de Kenshin! Pero… ¿Dónde estaba Kenshin?

Me levanté de la cama y salí de la habitación. Bajé las escaleras y me dirigía a la cocina cuando me percaté de que había alguien en el sofá del salón. Me acerqué cuidadosamente para no hacer ruido. Asomé la cabeza por encima del sofá y lo que vi me dejó sorprendida. Allí, durmiendo apaciblemente estaba Kenshin, aún con al ropa del día anterior y tapado con una manta. Su rostro se veía realmente hermoso mientras dormía, y con esa sonrisa estaba aún más mono. De repente, su rostro se entristeció y de sus ojos brotaron lágrimas.

- Prometo… que nunca te olvidaré.- dijo entre sollozos.

Esas palabras me resultaban familiares, pero no recordaba dónde las había oído. Me acerqué a él y con mis manos le limpié las lágrimas con mucho cuidado para no despertarlo. Daba mucha pena que se despertase, pero él debió notar como le secaba las lágrimas y se despertó. Me miró a la cara y me dijo:

- Buenos días Kaoru.- y me dedicó una sonrisa verdaderamente hermosa y llena de ternura.

- Buenos días- dije- siento haberte hecho dormir en el sofá. Debiste haberme despertado, así tú habrías podido dormir en tu cama.- y bajé la cabeza.

- No importa, además cuando te vi ahí dormida, estabas tan mona que me daba pena despertarte. Por eso te llevé a mi cuarto. Te puse una manta por encima porque hacía frío. ¿Dormiste bien? ¿Pasaste frío?

- Sí, muy bien, pero tú…- y volví a retirar la vista de su cara.

- No te preocupes, no se duerme tan mal. Bueno, ¿qué te parece si nos cambiamos de ropa y te enseño el barrio?

- Me encantaría… pero no hemos desayunado. ¡Ah! Ya sé… podemos desayunar fuera, en un bar que tú conozcas. ¡Ah! Invito yo, y no repliques.

- Pero…

- No…, me has ayudado con la mudanza, me invitas a cenar y me permites dormir en tu cuarto, en lo menos que puedo hacer. Además, me vas a enseñar el barrio, y seguro que tienes cosas que hacer.

- No tengo nada que hacer, pero si insistes, de acuerdo tú invitas.

- Bien, son las 8:30… a las 9:00 en la puerta de mi casa, ¿te parece bien?

- Vale.

Estaba abriendo la puerta para irme a mi casa cuando…

- Kenshin… gracias por tu ayuda… y por dejarme dormir en tu casa…

- De nada mujer.- y me sonrió

Salí de su casa y entré en la mía. Al entrar en ella casi no la reconocía. No había ninguna caja por desempaquetar y estaba todo bastante limpio. Pensé que como ayer estuvimos de arriba abajo y con el cansancio, no me había dado cuenta de cómo había quedado la casa. Subí a mi cuarto y escogí la ropa que me iba a poner: unos pantalones vaqueros y una camiseta azul. La dejé encima de la cama y me dirigí al baño para ducharme. Me duché tranquilamente, me sequé el pelo y me vestí. Cogí mi chaqueta azul y mi bolso y salí por la puerta.

Al salir, Kenshin ya estaba esperándome en la puerta.

- ¡Kenshin!- lo llamé

Él se giró, me miró con sus ojos violetas y me sonrió.

- ¡Qué guapa estás Kaoru!

- ¡Eh!... bueno… gracias- dije sonrojada

- Tú también estás muy guapo

- ¿Yo? Venga ya… ¿en serio?- dijo y bajó la cabeza- gracias.

- Bueno y… ¿a qué sitio vamos a desayunar?

- Bueno… podemos ir al Hakano, y así te presento a Tae y a Tsubame

- Vale… pues entonces… en marcha.

Empezamos a caminar calle arriba. Por cada calle que pasábamos, Kenshin me iba diciendo las distintas cosas que había. Al girar a la derecha en la última calle, nos paramos en seco.

- Ya hemos llegado, ésto es el Hakano.

Entramos en él y nos sentamos en una mesa. Una chica se acercó a nosotros, me miró primero a mí, y luego a Kenshin.

- Vaya Kenshin… hacía tiempo que no venías por aquí, y bueno… ¿no me vas a presentar a tu novia?

- ¡Eh! Para el carro Tae, ella no es mi novia. Tae, te presento a Kaoru Kamiya, es mi nueva vecina y mi amiga. Kaoru, está es Tae Saitou.

- Mucho gusto- dije dándole la mano.

- El gusto es mío. Y… ¿qué os trae por aquí?

- Kenshin me está enseñando el barrio- dije mirándola con una sonrisa.

- Vaya Kenshin… no conocía ésa parte tuya. Bueno y… ¿qué os pongo?

- Mm… no sé, tú que dices Kenshin?

- Ponnos dos desayunos de la casa.

- Marchando.

Tae se metió en la cocina y nos quedamos los dos mirándonos a la cara. Cada vez que lo miraba a la cara, sus ojos violetas me hipnotizaban.

De pronto, desde la puerta de al lado de la cocina se escucha:

- ¡¡Tío Kenshin, tío Kenshin!

Yo me giro y veo a una niña de unos 7 años de edad tirándose encima de Kenshin y dándole un beso en la mejilla. La niña tenía el pelo castaño clarito y uno ojos marrones oscuros, casi negros, pero la expresión de su cara era inocente.

- Vaya Tsubame, que grande estás- dijo mientras le sonreía y le daba un beso en la frente.

- Tío Kenshin, ¿por qué no has venido en tanto tiempo? Yo quería jugar contigo.

- No he tenido tiempo Tsubame, pero quiero presentarte a alguien.- le da la vuelta a la niña y la pone mirándome.- ésta es Kaoru, una amiga mía, anda salúdala.

- Hola, me llamo Tsubame Saitou, encantada.- y me dio un beso en la mejilla.

- El gusto es mío Tsubame.

- Y dime Tsubame, ¿cómo te va en el colegio?

- Muy bien tío Kenshin, tengo un compañero nuevo, se llama Yahiko Myoyin. Es un poco rebelde, pero consigue hacerme reir.

De repente, se escucha desde la cocina:

- ¿Tsubame? ¿Tsubame? ¿Puedes venir?

- Ya voy mamá. Bueno tengo que irme, mamá me llama. Adios tío Kenshin, adios Kaoru- y se marchó hacia la cocina.

- Es un encanto de niña, tienes una sobrina encantadora.

- No es mi sobrina, solo que Hajime y yo hemos sido amigos desde siempre, y cuando Tsubame nació, él quiso que yo fuera su tío, porque me consideraba como su hermano pequeño. Además la niña es igualita a su madre, con el pelo castaño claro y es amabilidad por naturaleza, pero los ojos son de su padre, marrones casi negros.

- ¡Am! Vaya… pero aún así, tú la quieres mucho.

- ¿Y quién no podría quererla?

De repente, de la cocina salieron Tae y Tsubame, con platos en las manos. Se acercaron a nuestra mesa y nos dejaron los platos.

- ¡Que aproveche!- dijeron y se marcharon.

- ¡Que buena pinta tiene todo!- dije

- Pues veras que rico sabe- me dijo él.

Una vez habíamos acabado de desayunar, nos levantamos y yo pagué la cuenta, como le había prometido.

Ya habíamos salido cuando…

- ¡Himura! ¿Ya te ibas sin saludarme?- nos giramos y vimos a un hombre alto, de pelo negro y ojos negros también.

- ¡Oh! Venga, después de tantos años y aún sigues llamándome Himura, Saitou.

- Jeje, nunca cambiarás- dejó de mirar a Kenshin y me miró a mí.

- Y... ¿No me vas a presentar a tu amiga?

- Claro… Kaoru, éste es Hajime Saitou, el padre de Tsubame. Saitou, ésta es Kaoru Kamiya, mi nueva vecina y mi amiga.

- Mucho gusto señor Saitou- le dije dándole la mano.

- El gusto es mío señorita Kaoru. Bueno… será mejor que me vaya, estoy de servicio. Adios señorita, nos vemos Himura- y le guiñó un ojo.

- Saitou es oficial de policía… no le gusta estar fuera de casa, aunque no le parezca, es muy sobre protector… por eso cuando esta de servicio, siempre procura pasar por aquí… bueno, ¿continuamos con la visita?- me dijo

- Claro- y empezamos a andar.

Me enseñó donde estaba el supermercado, la librería, el gimnasio, la parada del autobús, la estación de trenes,… y en la última calle, giramos a la izquierda, y se paró delante de un edificio grande.

- Y ésta es mi Universidad.

Yo leí el cartel en el cual ponía "Universidad Lawfull"

- ¡Anda! Pero si es la misma en donde yo me he matriculado, no sabía que estuviera tan cerca.- la verdad… me alegro de que sea la misma en la estudia Kenshin,

- ¡¿Si? ¡Que alegría! Entonces podemos irnos juntos desde casa. Y dime… ¿Qué es lo que estudias?

- Yo, Magisterio de Ciencias… ¿y tu?

- Biología avanzada, pero cuando termine quiero hacer un doctorado como mi primo Aoshi y Megumi.

- ¡Ah! Veo que eres muy aplicado, y dime… ¿por qué escogiste Biología?

- Porque quiero poder salvar vidas, y con la carrera de Biología puedo estudiar las enfermedades que por ahora no tienen cura… o, si hay algún brote de una enfermedad, pero ha mutado… puedo intentar encontrar una cura. Y tu… ¿por qué Magisterio?

- Porque me encantan los niños. Aunque no tengo hermanos, me llevo muy bien con los niños.

- Bueno… pues veo que estarás en la clase con Tomoe. Creo que te caerá muy bien. También te juntarás con Megumi y Aoshi en varias asignaturas y conmigo en Matemáticas, Física y Biología. Si tienes alguna duda, no tienes más que decírmelo, te ayudaré con mucho gusto.- y me sonrió.

- Gracias Kenshin… tendrás que presentarme a todos tus amigos, porque yo solo te conozco a ti- y le devolví la sonrisa.

- Bueno… será mejor que volvamos, ya es casi la hora de comer. Por cierto… Kaoru, ¿ya tienes pensado que vas a comer?

- Si… había decidido pasar por el supermercado y comprar algo para preparar.

- No… Kaoru, déjame que ésta vez sea yo quien cocine. Vamos al supermercado, compramos algo… pero yo cocino.

- No puedo aceptarlo… sería demasiado.

- No… además, así te compenso por haberme invitado.

- Pero yo…

- No importa, venga vamos, yo cocino.

- Bueno… pero el lunes cuando vengamos… te invito yo a comer… y cocino yo.

- Está bien… pero hoy invito yo.

- Si… vamos… tengo ganas de probar lo que preparas.

Nos pusimos en marcha hacia el supermercado. Allí… Kenshin compró lo necesario para preparar curry, y yo compré fideos y un poco de sopa de miso para la noche.

Al llegar a casa, yo dejé la compra en la cocina y me dirigí a casa de Kenshin. Cuando llegué, Kenshin estaba en la cocina preparando arroz con curry y un poco de pescado al vapor. Estaba muy mono en esa escena. La comida se hizo en poco tiempo, y empezamos a comer. Estaba todo buenísimo… Kenshin era un buen cocinero.

- Estaba todo riquísimo Kenshin- dije retirando mi plato de la mesa y poniéndolo en el fregadero.

- Gracias, me alegro de que te gustara. No te molestes, ya lo recojo yo- dijo mientras retiraba su plato de la mesa.

- No… ayer no me dejaste ayudarte… así que hoy no me quedo mirando- dije con cara seria.

- Bueno… si te pones así.

Entre los dos fregamos y secamos los platos. Eran las 3:30 cuando yo salía de su casa.

- Gracias Kenshin, ha sido un día maravilloso.

- De nada Kaoru, si necesitas algo… ya sabes donde estoy.

- Si… gracias- y por impulso le di un beso en la mejilla y me fui a mi casa- Hasta mañana Kenshin.

- Hasta mañana Kaoru.

N.A: Lo siento por no haber dejado notas en los otros capitulos, pero es que no sabia como iba lo de subir capitulos. Una aclaracion en los capitulos impares, los pensamientos son de Kenshin, y en los pares de Kaoru. Espero que les guste la historia. Por favor diganme que les parecio.