UNA PROMESA DE AMOR ETERNO
5. Entrenamiento, los sueños te delatan.
Me llevé la mano a la mejilla donde me había besado y me quedé así durante un rato, con la mano en la mejilla, los ojos abiertos a más no poder de la sorpresa y un poco sonrojado. ¡Me había dado un beso! Ella… Kaoru… ¡Me había dado un beso en la mejilla!
Me habría quedado allí todo el día, de no haber sido porque el ruido del claxon de un coche que paró en la puerta de mi casa, me sacó de mi trance
- ¡Himura! Katsura te llama, sube al coche y coge tu katana.
- Si… ya voy… ya me avisó Saitou.
Entre en mi casa, subí las escaleras y llegué a mi cuarto. Entré y me dirigí al armario. Lo abrí y quité una de las tablas… allí estaba mi katana. Era un sakabattou, una espada de filo invertido, pero también decidí coger mi wakisaki, un espada normal.
Con la sakabattou, al tener el filo invertido, puedo atacar a los puntos débiles del enemigo sin dañarlos o llegar a matarlos, así luego les sacamos información. Solo los mató si katsura me lo ordena.
Me colgué la wakisaki del hombro y la recosté en mi espalda, la sakabattou me la puse en el cinturón y me dirigí al coche. Subí a él y allí se encontraba Okita. Me puso al tanto de lo que tenía que hacer durante la tarde y durante la noche. El coche me dejó en el Horeky, que era la sede de los Oni. (Si, ya lo se… es mucho lío… pero sino la historia no sigue)
Los Oni es una organización secreta que se encarga de la investigación, captura y ejecución de los hombres más peligrosos que rendaban por las ciudades. Ayudamos a la policía y tenemos hombres allí. Saitou es nuestro corresponsal en la policía de esta ciudad. Mi primo Aoshi, Sano y Soujiro también pertenecen a los Oni.
El Horeky es una urbanización donde nos reunimos los Oni para entrenar y recibir órdenes, también podemos pedir información allí. Está oculta en un espeso bosque, detrás de la ciudad. Entré y me encontré con Aoshi, mis instrucciones de la tarde eran entrenar con Aoshi, Sano y Soujiro.
- Por fin primito, ¿que te retrasó?
- Nada Aoshi… empecemos- dije con cara seria.
- Mm… veo que estás listo, tus ojos dorados lo dicen todo. Bienvenido Battousai.
- Cállate y defiéndete o acabarás mal- dije corriendo hacia él y desenvainando mi sakabattou. Aoshi desenfundó sus kodashis y paró mi golpe.
- Sigues igual de impulsivo que siempre, en ese caso que no se hable más- dijo respondiendo a mi golpe con otro, que yo paré sin esfuerzo- ¡Técnica de la danza de las espadas!
Esta técnica consiste en aprovechar la velocidad de ejecutante y lo corta que son las kodashis. Crea la ilusión de ver al mismo tipo en muchos sitios haciendo un círculo alrededor tuya, pero en realidad el ejecutante se mueve tan rápido que parece que está en muchos sitios a la vez. (Espero que este bien hecha la descripción)
Yo cerré los ojos, bajé mi espada y agudicé mis oídos. Así podría escuchar el sonido que hacen las kodashis al cortar el aire.
Cuando lo escuché, estaba muy cerca de mí y apunto de alcanzarme, pero salté antes de que me diera. Del saltó me coloqué encima de Aoshi.
- ¡Técnica Hiten Mitsurugi, pluma del dragón!- le di con mi espada en la cabeza, de modo que no pudiera moverse debido al dolor- ahora no podrás moverte tan rápido.
- No cantes victoria primito- cogió sus kodashis y empezó a correr hacia mí- ¡Técnica del doble manejo de las kodashis, los filos cruzados del estilo Oniwabanshu!- esa estocada me venía de yeno, pero logré apartarme, no obstante, me hizo un corte en el brazo.
- No está mal Aoshi, pero olvidaste una cosa- corrí y por la expresión de Aoshi, él creía que había desaparecido. Al momento, Aoshi estaba siendo golpeado repetidamente por todo el cuerpo- ¡Técnica Hiten Mitsurugi, escamas del dragón!
Aoshi calló al suelo y soltó las kodashis. Yo guardé mi espada en la vaina y me acerqué a Aoshi.
- Veo que sigues entrenando duro, Okashira del estilo Oniwabanshu. Esta vez conseguiste herirme con esa técnica- dije mientras lo ayudaba a levantarse y a apoyarse en mi hombro.
- ¡Oh! Vaya… me has hecho un cumplido. Ya vuelves el Kenshin Himura que yo conozco. Además, tus ojos se han vuelto violetas- y me sonrió.
- Y tú me has sonreído, eso es nuevo.
Lo llevé a la enfermería y se acostó en la cama. A mí me vendaron la herida. Volví al lugar de entrenamiento y allí me estaba esperando Soujiro. Se dio la vuelta y me saludó con una sonrisa.
- Hola Kenshin, ¿ya terminaste con Aoshi?- y miró mi brazo- vaya… veo que su técnica te pilló algo desprevenido.
- Ay… Soujiro, deberías estar preocupado de que puedas acabar como Aoshi- lo miré serio.
- ¡Oh! Entiendo… ahora eres Battousai, tus ojos son dorados. Bueno… comencemos- desenvainó su espada y corrió hacia mí.
- Estoy de acuerdo- desenvainé la mía y paré su golpe. Lo eché hacia atrás y corrí hacia él. Paró mi golpe vertical y mi estocada lateral. Me contraatacó con un corte horizontal que también esquivé.
- Así no podemos seguir. ¿Qué te parece si lo decidimos a battoujitsu?- le pregunté mi katana.
- Estoy de acuerdo- y envainó su espada.
Nos colocamos en posición de técnica Battou. Desenfundando la espada rápidamente se puede doblar, incluso triplicar la velocidad del ataque. Así, se puede ganar al adversario con un solo golpe, sin darle la menor opción a actuar.
- No eres consciente Battousai.
- No me subestimes- y desenfundé la espada para darle una estocada en el pecho, que fue parada por su espada.
- ¡Ja! Te esquivé.
- ¿Eso crees? ¡Técnica Hiten Mitsurugi, estallido del dragón!- y Soujiro cayó al suelo.
- Buena combinación… técnica de Battou y estallido del dragón del estilo Hiten Mitsurugi.
- Te dije que no me subestimases. La técnica de Battou requiere un único golpe, después del golpe, el que la utiliza queda indefenso. Sé que es muy peligrosa para mí, ya que se falló, pondré en peligro mi vida. Además, debido a que mi espada es una sakabattou, no puedo acelerar el desenvaine y el movimiento. Calculaste bien eso, pero no calculaste que poseo una velocidad sobrehumana y un total dominio de todas las variantes y combinaciones de esta técnica, de ahí el origen de mi nombre.
- Himura… eres increíble.
- No te desanimes Soujiro, has mejorado mucho. Esta vez has conseguido parar mi estocada Battou.
- Gracias por los halagos… viniendo de ti, suena extraño… ¿Quién o que a conseguido cambiarte?
- Soujiro…deliras. Creo que te he golpeado demasiado fuerte. Te llevaré a la enfermería.
Me cargué a Soujiro a la espalda y lo llevé a la enfermería.
- Aoshi, te traigo compañía- dije mientras recostaba a Soujiro en la cama de al lado de Aoshi.
- Vaya Soujiro… esta vez creo que has durado más que la otra y… no has salido tan mal parado.
- Si… lo que pasa es que lo había subestimado demasiado, pero… me ha halagado.
- ¿Si? Eso es un triunfo viniendo de Himura.
- Si… con eso… ya me contento por hoy con el entrenamiento.
- Bueno chicos… yo os dejo… es la hora- y salí de la habitación.
- Oye Soujiro… ¿has visto que le cambian con más facilidad los ojos que antes?
- Si que es verdad… ¿a que se deberá? o ¿a quién?
- Creo que Himura por fin encontró la felicidad. Ojalá ella lo acepte, sino… no creo que sobreviva, ni él… ni nosotros.
- Si… nadie más que Kenshin se merece ser feliz.
Escuché la conversación y me alegré de tener tan buenos amigos. Al salir me encontré con Sanosuke.
- ¡Ey! ¿Hoy no entrenas conmigo?
- Lo siento… con Aoshi y Soujiro se me fue el tiempo y ahora tengo una misión. Si quieres verlos… están en la enfermería.
- ¡Madre mía! ¿Tan mal los dejaste?
- A Aoshi con una contusión en la cabeza, y a Soujiro con un fuerte dolor abdominal. Bueno me voy. Nos vemos mañana en el gimnasio… si vas.
- Si, pero llegaré un poco más tarde. Adios… Battousai- y salí del Horeky en dirección al Akabeko, que era donde vivía mi misión: Kihen Hiruma. Era un traficante de opio, que había quedado impune por falta de pruebas.
Llegué al Akabeko y allí estaba él, vendiendo opio sin importarle la gente que muere… solo le importaba su dinero. Me acerqué.
- Kihen Hiruma, he venido a por ti.
- ¿Quién anda ahí? Sal cobarde.
Me puse debajo de una farola y me vió, la cara le cambió por completo.
- Battousai… no puedes hacerme nada, he sido declarado inocente por el juez.
- Pero yo no creo lo mismo. ¡Técnica Hiten Mitsurugi, escamas del dragón!- desenvainé mi espada y al momento, Kihen era golpeado repetidamente por todo el cuerpo.
De repente, una sombra salió corriendo de detrás de una farola. Corrí detrás de él, pero al torcer en la esquina, lo perdí.
- Rayos… se me escapó.
Cogí el móvil y llamé a Saitou para que viniera a recogerlo. Me quedé hasta que llegó y luego me fui a casa. Entré, me di una ducha, me puse el pijama y me desplomé en la cama. Me dormí enseguida.
Sueño
Me encontraba paseando de noche por la calle. Llevaba mi espada colgando del cinturón. Al girar en la esquina vi a Kaoru. Fui a llamarla cuando de la oscuridad, un hombre salió y la cogió. Me sorprendí, pero enseguida empecé a correr detrás de él.
- ¡Detente miserable! ¡Suéltala y no te ocurrirá nada!- dije muy enfadado.
Él se paró, se giró y le puso a Kaoru un cuchillo en el cuello.
- ¿Quién lo dice? Será mejor que no hagas nada sino quieres que ella acabe mal- dijo acercándole el cuchillo más a Kaoru.
Yo me puse furioso. ¿Cómo se atrevía a hacerle eso a Kaoru? ¿Quién se creía que era? No le perdonaré por haberle hecho eso a "mi Kaoru".
- ¡Pagarás por esto maldito!- desenvainé mi espada y corrí hacia él- ¡Técnica Hiten Mitsurugi, pluma del dragón!- salté encima de su cabeza y le di un golpe en ella.
Al momento él soltó el cuchillo y calló al suelo con los ojos en blanco. Kaoru calló al suelo de rodillas, con la mirada fija en mí. Me acerqué a ella mientras guardaba mi sakabattou. Me arrodillé y le dije:
- ¿Kaoru…? ¿Kaoru…? ¿Estás bien? Soy yo… Kenshin. ¿Ese miserable te hizo algo?- le puse las manos en los hombros para tranquilizarla.
- Kenshin… Kenshin…- se echó encima de mí y me abrazó- tranquilo… estoy bien… pero tenía mucho miedo… Tenía miedo de no volver a verte.
Esas palabras recorrieron todo mi cuerpo, mientras le devolvía el abrazo.
- Kenshin… gracias por salvarme- la retiré de mí para poder mirarla a los ojos.
- Kaoru… no tienes que agradecerme nada… nunca dejaría que te ocurriera nada. Si algo te ocurriese… yo me moriría… porque… porque… -me puse rojo y bajé la cabeza- …porque tú eres la persona más importante para mí y la que más quiero. Te amo.
De repente algo húmedo me mojó el pantalón. Levanté la cabeza y vi que ella estaba llorando. Levanté las manos hasta llevarlas a su rostro y limpiarle las lágrimas. Pero cuando fui a retirarlas, ella me cogió una y me miró a los ojos.
- Kenshin… yo… yo también… te amo… desde el primer momento en que te vi. Por favor… déjame estar a tu lado… quiero estar junto a ti.
- Kaoru… yo tampoco puedo estar sin ti.
Lentamente, unimos nuestros labios en un beso tierno, pero lleno del amor que sentíamos el uno por el otro.
Fin del sueño
