UNA PROMESA DE AMOR ETERNO
6. Familia, sueños reveladores.
Entré en mi casa y me quedé apoyada en la puerta. ¡Le había dado un beso el la mejilla a Kenshin! La verdad… es que era bastante guapo y muy amable. Me gustaría poder estar siempre junto a él… ¡¿Pero que estaba diciendo! ¡A mi no me gustaba Kenshin…! ¿o si?... De repente unos golpes me sacaron de mis pensamientos.
- ¿Quién es?
- Kaoru, soy Misao. Habré rápido… que tengo que contarte algo increíble.
Abrí la puerta y la dejé pasar. Debía de haber venido corriendo, porque estaba muy acalorada. Le dije que pasara al salón y yo le serví un vaso de agua.
- Que bien te ha quedado el salón.
- Gracias… pero mérito también es de Kenshin. Bueno y… ¿que es eso tan increíble?
- ¡Ah si! Bueno… te acuerdas del chico que me gusta… Aoshi Shinomori. Pues resulta que ayer cuando volví a la Universidad, le pedí que si podía ayudarme con un trabajo que tenía que presentar. Él me dijo que si, así que quedamos hoy a las 11:00 en la Biblioteca. Fue muy amble conmigo, me lo explicó muy todo. Cuando salimos, él me preguntó si tenía algo que hacer mañana. Yo le dije que no y… y…- se paró y calló de repente.
- ¿Y…? Venga… ¡suéltalo ya!
- Y me pidió que se salía con él a dar un paseo. Kaoru… ¡me pidió una cita!
- ¡Ua! Eso es fantástico Misao.
- Si… oye su primo es muy apuesto, tal vez si lo conoces… te guste. Es pelirrojo, con el pelo largo y siempre recogido con una cola baja- yo me sorprendí cuando dijo su color de pelo… y que además era largo y cogido con una cola. ¿Y si era Kenshin?
- Y… ¿Cómo se llama?
- Se llama… Kenshin Himura
- ¡Eeeehhhh! Pero si él es mi vecino… entonces el Aoshi del que me habló antes… es el chico que te gusta a ti.
- Entonces… el Kenshin del que tú me hablaste ayer… es el primo de Aoshi. Ya decía yo que me sonaba su nombre… pero como no caigo en ninguna clase con él, no estoy acostumbrada a escuchar su nombre. Bueno… el lunes me lo presentas… y nosotros te presentamos a los demás.
- Si… de acuerdo… a ver si nos llevamos todos bien…
- Si… oye, ¿Por qué no te vienes de compras conmigo…? si no tienes nada que hacer.
- ¡Claro! Cojo la chaqueta y nos vamos.
Misao me llevó por calles contiguas a las que me había llevado Kenshin. Pasamos por la calle Akabeko, que era donde estaba el gimnasio Oritawa. Le dije a Misao que esperara un momento, que iba a apuntarme para seguir practicando mi estilo. Yo practicaba el estilo Kamiya Kashin Ryu. Mi padre era el que lo inventó y por tanto el maestro. Yo era maestro ayudante, y estaba entrenándome para obtener el título de maestro. Me apunté y así podría venir cuando quisiera para entrenar.
Pasamos por un montón de tiendas de ropa y compramos un montón de conjuntos. Eran las 8:00 de la tarde cuando llegamos a mi casa. Solté las bolsas en mi cuarto y me disponía a despedirme de Misao… cuando su móvil sonó.
- ¿Si?... ¡Ah! Mamá... ya voy para casa... ¿Qué donde estoy?... Estoy en la casa de la prima Kaoru... ¿Qué?... ¿De verdad?... Si, ya se lo digo... Adios...- guardó el móvil en el bolso.
- ¿Era la tía?
- Si… dice que si te vienes a cenar a casa con nosotros. Hace mucho que no te ve.
- Bueno… si no es molestia. La verdad es que tengo ganas de volver a verla.
- Pues no se hable más… vamos.
El Distrito Tomoeda no quedaba muy lejos, llegamos en 15 minutos. Misao abrió y al momento un niño de unos 7 años saltó sobre Misao.
- ¡Hermanita! ¡Hermanita! Tardaste mucho… prometiste jugar conmigo.
- ¡Ay! Lo siento Yutaro, pero… es que… he estado acompañando a la prima Kaoru por el vecindario.- el chico se apartó de Misao y se tiró encima mía dándome un abrazo y un beso en la mejilla.
- ¡Prima Kaoru! Tenía ganas de conocerte. Yo soy Yutaro… tu primo pequeño. Misao me dijo que cuando nuestra familia se mudó, ella tenía 5 años, y yo no nací hasta 8 años después. Así que esta es la primera vez que nos vemos.
- Mucho gusto Yutaro, bueno… ¿puedo llamarte primito?
- ¡Claro primita!
- Eres muy simpático Yutaro.
- Gracias… tú también Kaoru.
De repente desde dentro de la casa se escucha…
- ¿Yutaro? ¿Han llegado ya Misao y Kaoru?
- Si mamá, ya estamos aquí- dijo Misao cerrando la puerta- Pasa Kaoru… estás en tu casa. Voy a dejar las cosas en mi cuarto. Yutaro… leva a Kaoru al salón y ayuda a poner la mesa.
- Si hermana. Vamos Kaoru- y me cogió de la mano llevándome hacia dentro.
Entramos en el salón y él me dijo que me sentara en el sofá. Luego, él estuvo entrando y saliendo de la cocina, mientras traía las cosas y las iba colocando en la mesa. De pronto la puerta de la cocina se abrió y salió una mujer.
- ¡Kaoru!
- ¡Tía!- y nos dimos un abrazo.
- Cuanto tiempo, mi niña… te veo muy bien… y dime, ¿Cómo te va?
- Muy bien tía. Ya me he adaptado.
- Cuanto me alegro… ¿y tus padres?
- Bien… están bien…- mentí a propósito para no preocuparlos.
Entonces, Misao bajó las escaleras y entró en el salón.
- ¿Has visto que bien está Kaoru?
- Si… es verdad. Pero bueno… id sentándose, que ahora aviso a papá.
Yutaro se sentó a un lado mía y Misao en el otro lado. De repente se abrió la puerta y entró un hombre. Se sorprendió de verme.
- ¡Kaoru! ¡Que sorpresa!
- ¡Tío! ¡Cuánto tiempo!
- Si… a ti se te ve muy bien.
- Gracias…
- Bueno… vamos a comer- dijo mi tía poniendo la comida sobre la mesa.
La comida transcurrió muy entretenida. Estuvimos hablando de lo que había pasado después de mudarse ellos.
- Oye… Yutaro… ¿en que colegio estudias?
- Estudio 2º curso en el colegio Ichiro.
- Entonces… ¿tu estás en la clase de Tsubame Saitou?- pregunté cuando dijo el nombre de su colegio. Kenshin me dijo que ese era el colegio donde ella estudiaba.
- Si… ella es compañera mía y mi mejor amiga. ¿Por qué lo preguntas, prima? ¿Acaso la conoces?
- Si que la conozco Yutaro. Es la sobrina de Kenshin. Es una niña encantadora.
- Si que lo es. Es muy amable y simpática.
Terminamos de cenar y Misao y yo nos pusimos a jugar con Yutaro. Eran cerca de las 22:30 cuando me fui a mi casa. Yutaro no quería que me fuera, pero al final se quedó dormido y aproveché y me fui.
Llegué a mi casa, subí a mi cuarto, me puse el pijama y me tiré a la cama. Estaba tan cansada que me dormí enseguida. Pero el lo último que pensé antes de dormirme fue en Kenshin.
Sueño
Me encontraba paseando por la calle, era de noche y no había nadie por la calle. Giré en una esquina y seguí caminando cuando de repente, desde la oscuridad salió un hombre y me agarró. Yo quise gritar, pero él me tapó la boca con la mano. De repente una voz familiar hizo que se detuviera.
- ¡Detente miserable! ¡Suéltala y no te ocurrirá nada!
El hombre se giró y me puso un cuchillo en el cuello. Me daba miedo, pero cuando vi a la persona que había gritado, me quedé sorprendida… y más tranquila. ¡Era Kenshin! ¡Kenshin estaba ahí intentando salvarme!
- ¿Quién lo dice? Será mejor que no hagas nada sino quieres que ella acabe mal.- dijo y me acercó más el cuchillo. Yo quise gritar su nombre, pero el cuchillo me lo impedía.
- ¡Pagarás por esto maldito!- dijo. Yo estaba mirándole a los ojos y de repente… ¡sus ojos cambiaron de color! Ya no eran ojos violetas llenos de ternura… ahora eran de color dorado y llenos de ira. Desenvainó la espada que llevaba y corrió hacia el hombre- ¡Técnica Hiten Mitsurugi, pluma del dragón!- saltó encima de la cabeza del hombre y le dio un golpe.
Al momento, él soltó el cuchillo y calló al suelo. Yo del susto me caí de rodillas al suelo, mirando a Kenshin. Kenshin se acercó a mí mientras guardaba su espada. Se arrodilló enfrente de mí y me dijo.
- ¿Kaoru…? ¿Kaoru…? ¿Estás bien? Soy yo… Kenshin… ¿Ese miserable te hizo algo?- me puso las manos en los hombros
- Kenshin… Kenshin…- me eché encima de él abrazándolo- tranquilo… estoy bien… pero tenía mucho miedo… Tenía miedo de no volver a verte.
Él me devolvió el abrazo.
- Kenshin… gracias por salvarme- él me retiró para poder mirarme a los ojos.
- Kaoru… no tienes que agradecerme nada… nunca dejaría que te ocurriera nada… Si algo te ocurriese… yo me moriría porque… porque…- de repente se puso tan rojo, que el color de su cara competía con el de su pelo y bajó la cabeza.- porque tú eres la persona más importante para mí y la que más quiero… Te amo.
Yo me quedé paralizada, pero reaccioné al momento y empecé a llorar. ¡Él me amaba! ¡Me había dicho que me amaba! Yo también lo amaba y tenía que decírselo. De repente él se dio cuenta de que estaba llorando, levantó la cabeza y me cogió el rostro con las manos. Me limpió las lágrimas con las yemas de los dedos. Pero cuando quiso retirarlas, yo le cogí una y lo miré a los ojos.
- Kenshin… yo… yo también… te amo… Desde el primer momento en que te vi. Por favor… déjame estar a tu lado… quiero estar junto a ti.
- Kaoru… yo tampoco puedo estar sin ti.
Lentamente unimos nuestros labios en un beso tierno, pero lleno del amor que sentíamos el uno por el otro.
Fin del sueño
Me desperté sobresaltada. Estaba sudando y el corazón me iba a cien por hora. Gracias a ese sueño había comprendido mis sentimientos. Estaba enamorada de Kenshin. Lo amaba desde lo más profundo de mi corazón. Sabía que solo lo conocía desde hacía dos días, pero tenía la sensación de que ya nos conocíamos. Era una sensación tan extraña… cuando estaba con él me sentía segura y protegida. Ne quería separarme de él, y cuando él no estaba… tenía unas ganas locas de verlo. Tenía que verle cuanto antes. Tenía que decirle lo que sentía. Decidido… en cuanto lo viese… se lo diría.
Miré el despertador… marcaba las 9:00. Aún era temprano, pero ya no podía dormirme. Me levanté de la cama, me puse una bata y salí de mi cuarto para ir a la cocina. Bajé las escaleras, puse la televisión y me dirigí a la cocina para prepararme el desayuno. Preparé unas tostadas y un café y me senté a tomármelos cuando una noticia me llamó la atención:
- "Últimas noticias: el traficante Kihen Hiruma fue detenido ayer por la noche. Cuando la policía llegó, éste se encontraba inconsciente en el suelo. Pero cuando en la comisaría despertó, no hacía más que repetir: "Battousai, fue Battousai. Juro que me vengaré". Si, otra vez el misterioso Battousai ha prestado un servicio a la comunidad. ¿Quién será nuestro famoso protector? Aunque también es un asesino… aunque sea a criminales a quienes haya matado, tenían que haber sido juzgados".
Battousai… había escuchado hablar de él en las noticias últimamente. Era un asesino, pero también era nuestro protector. Decidí que iría un rato al gimnasio para entrenar. Cogí mis ropas y mi espada de madera y me puse en camino. Llegué y no había nadie más entrenando. Así pude entrenar mejor.
Al terminar, me duché, dejé mis cosas allí y me dispuse a irme a casa. Por el camino fui pensando en palabras para decirle a Kenshin lo que sentía por él. Tenía que decírselo cuanto antes.
N.A: bueno… hasta aquí el capítulo 6 de "Una promesa de amor eterno" que les pareció. Tengo que decirles que esta historia la escribí hace tiempo, aunque no hubiera sido así, de no haber sido por mis primos, que me "instruyeron" por así decirlo en el manga. Por eso quiero agradecérselo, y a ellos les dedico ésta historia.
Ahora contestaré a los Review
Misao-21: como he dicho antes, esta historia ya la tenía escrita, y es un K&K sobre todo, pero no te preocupes que también salen ellos, aunque en un segundo plano. Muchas gracias, tu has sido la primera en mandarme un review. Te lo agradezco mucho, así que a ti te dedico los capítulos 5, 6, 7, 8 y 9.
Kaerii Ichida: gracias por leer mi finc. Espero que este capítulo te guste tanto como los otros. Por cierto, me gustan mucho tus finc titulados Mr&Ms Himura y también Neko. Estoy deseando saber como acaba este último.
Bueno nos vemos en el siguiente capítulo. Kiss
