UNA PROMESA DE AMOR ETERNO

10. El primer día de Universidad, descubriendo la verdad

El sonido de lo que debía de ser el despertador me sacó del sueño. Alcé el brazo para pararlo, porque el ruido era verdaderamente molesto. De repente el ruido paró y se escuchó algo chocar y luego caer al suelo. Abrí los ojos y me encontré con la perfección; unos ojos violetas, los más hermosos y profundos que jamás hubiera visto, y que pertenecían a la persona que más amaba: Kenshin.

Él estaba tumbado a mi lado y me miraba y sonreía con ternura.

- Buenos días Kaoru

- Buenos días Kenshin- él me da un cariñoso beso. Entonces me percaté de que lo tenía sujeto por el brazo- ¡Ah! Kenshin… lo siento…- dije soltándole el brazo. Ahora recordaba que me había vuelto a dormir en el sofá, y seguramente cuando me subió yo debí de cogerle el brazo-… volví a quedarme dormida. Debiste despertarme… gracias- y le di un abrazo.

- Kaoru… es que no quería que te fueras… quería que te quedaras a mi lado. Por eso no te desperté y te llevé a mi cuarto. Pero tú me agarraste el brazo… y si me soltaba, seguro que te despertaba y te irías- me abrazó fuertemente- Kaoru… por favor… dime que te quedarás conmigo… prométeme que estarás a mi lado- ¿Por qué me decía eso? ¿Es que acaso yo tenía motivos para no estar con él? No lo entendía.

- Kenshin…- me separé un poco de él- … eso es lo que más deseo… prometo quedarme junto a ti- me acerqué a él y posé mis labios en los de él. Él me correspondió.

Nos separamos y entonces él dijo:

- Será mejor que nos preparemos para ir a clase. Venga… si quieres nos vamos juntos- y se levantó

- Claro, además… todavía no se moverme muy bien por aquí- dije levantándome

- Entonces te espero en la puerta a las 7:20. Te dejo la puerta abierta por si me retraso.- y me sonrió

- De acuerdo, entonces ahora nos vemos- y le di un beso en la mejilla mientras salía del cuarto.

Cogí mis deberes de encima de la mesa y me dirigí a mi casa. Entré, solté las cosas y me dirigí al baño. Me duché rápidamente, me vestí y preparé mi cartera según el horario. Fui a la cocina y desayuné algo ligero. Salí de mi casa y miré el reloj: 6:50.

Entonces se me ocurrió una idea: como todavía había tiempo, le prepararía el desayuno a Kenshin. Caminé hasta la puerta de su casa, la abrí y entré. Desde la puerta se escuchaba el ruido de la ducha. ¡Genial! Así sería una sorpresa. Entré en la cocina y preparé dos tostadas, con que encontré en la despensa y café. Cuando acabé de prepararlo, Kenshin entró en la cocina.

- Kaoru… pero que…- se le notaba sorprendido.

- Kenshin… te dije que te debía un desayuno… así que siéntate y come… Tranquilo, yo ya he desayunado.

- Bueno… vale… La verdad no se que decir… me coges desprevenido… Gracias- y empezó a comer

- Vamos Kenshin…

Cuando terminó de desayunar, recogió las cosas y me dio un beso

- Muchas gracias, estaba todo muy bueno (Kaoru buena cocinera? Pero que pasa aquí?)

- Bueno… no es para tanto…

- Será mejor que no vayamos ya

- Si

Al salir de la casa, él me dio un casco y se fue un momento al patio de atrás, para luego venir acompañado de una moto. Nos subimos a la moto y recorrimos la ciudad en 5 minutos. Llegamos a las 7:15 y la verdad que no había mucha gente, pero al aparcar y bajarnos, los que estaban allí se nos quedaron mirando. Yo estaba algo nerviosa, pero Kenshin me cogió de la mano y me miró con tranquilidad. Entonces, una chica y un chico se acercaron a nosotros.

- ¡Uau! Kenshin viniendo acompañado de una chica

- Vamos Tomoe… déjalo en paz… no ves que el pobre está muy feliz

- Bueno, bueno Soujiro… Pero ahora que me fijo… no te he visto por aquí, ¿acaso eres nueva?

- Si Tomoe… Ella es Kaoru Kamiya, mi novia. Kaoru, te presento a Tomoe Yukishiro

- Mucho gusto Tomoe

- El gusto es mío Kaoru. Así que tú eres la que ha vuelto loquito a Himura. Según Soujiro… jamás lo había visto así. Bueno… según parece, estamos en la misma clase.

- Si… eso me dijo kenshin

- Y éste es Soujiro Seta. Es uno de mis mejores amigos y el novio de Tomoe

- Mucho gusto Soujiro

- El es mío Kaoru. Sabes… Kenshin ha estado algo raro estor días… creo que ha sido desde que te conoció. Pero me alegro por los dos.

- Gracias Sou

- De nada Ken- y se chocaron las manos.

- Bueno… si necesitas algo o tienes dudas… puedes preguntarme a mí.

- Muchas gracias Tomoe.

¡¡¡¡Riiiiiiiinnnnggg!

- Será mejor que entremos en clase

-Si- y entramos en el edificio.

A primera hora había Biología. Así que después de las presentaciones, el profesor me sentó al lado de Kenshin. La clase transcurrió con normalidad, al igual que las siguientes: Física y Matemáticas, y en las tres estuve sentada al lado de Kenshin, la verdad, así estaba más tranquila.

A las 11:00, Kenshin me llevó a la cafetería. Allí estaban Aoshi y Misao sentados en una mesa. Nos vieron y no hicieron señas para que nos sentáramos con ellos.

- ¡Kenshin! ¡Kaoru! ¡Vengan!

- Ve sentándote tú, yo iré a pedir el desayuno.

- Vale- y se acercó a la barra mientras yo me sentaba

- Buenos días, Misao, Aoshi- dije mientras me sentaba

- Buenos días Kaoru- me saludó Aoshi, y me sonrió

- Buenos días prima- me dijo Misao- ¿ya estás bien seguro?

- Si… tranquila Misao

- Me alegro Kaoru… nunca había visto a Kenshin así, y créeme que lo conozco desde chico… y nunca es nunca- me dijo Aoshi volviendo a sonreir.

- ¡No me lo puedo creer! ¡El cubito de hielo hablando con chicas y sonriendo!

Yo me giré y vi a Tomoe y a Soujiro, que iban acompañados de dos personas más, un chico y una chica. El que habló era el chico que tenía el pelo castaño y los ojos negros. En la frente llevaba una cinta de color rojo.

- Más te vale callarte cabeza de pollo. No hay nada de malo en hablar con mi novia y con su prima

- ¡No! ¡¿La comadreja es tu novia!

- ¡¿Cómo me llamaste, gallina!

- ¡Eh! Chicos ya basta…- era una chica de cabellos negros y tez blanquecina. Tenía los ojos de color negro, pero era bastante guapa.

- ¿Pero que ocurre aquí?- era Kenshin que volvía de coger el desayuno- toma Kaoru- y me dio una bandeja- ¿ya se están peleando otra vez Sano, Misao?

- Díselo al cabeza de gallo. Él empezó.

- Bueno… vale… lo siento. Por cierto, ¿Qué te pasó ayer Kenshin?

- ¡Ah! Es que Kaoru se puso enferma y me quedé con ella

- Vamos Kenshin… pero si le salvaste la vida- intervino Aoshi

- ¡En serio! ¡Uau!

- Bueno… jamás permitiría que le pasara nada a Kaoru- me paso el brazo por detrás de la cintura y me acercó a él- pero creo que aún no os he presentado. Kaoru, éste es Sanosuke Sagara, mi otro mejor amigo. Le gusta hacer rabiar a la gente, pero es bueno persona.

- Vamos Kenshin, no exageres… que no soy tan malo. Encantado de conocerte Kaoru.

- Mucho gusto Sanosuke

- Puedes llamarme Sano… Así que tú eres por la que Kenshin no ha estado tan concentrado en clase… si se le notaba a leguas…

- ¡¡SANO!- dijo Kenshin. Yo lo miré y me quedé sorprendida. Sus ojos ya no eran violetas, sino que eran medio violetas y medio dorados. ¿Cambian de color? Pero cuando me miró a mí volvieron a ser violetas. ¿Qué extraño?

- Y ésta es Megumi Takani. Es la novia de Sano, y será una excelente médico, igual que Aoshi.

- Encantada Kaoru

- El placer es mío Megumi

- Bueno… creo que ya estamos todos… y ahora, ¿Qué tal si desayunamos? Me muero de hambre…

- Tú siempre igual Sano…- dijo Kenshin riéndose, haciendo que todos nos riéramos.

Después del desayuno, solo nos quedaba una clase, ya que después faltaba en profesor de Química y a la 13:45 la Universidad debía de quedar vacía para la reunión del Consejo de Profesores.

Durante la clase, uno de los compañeros casi hace saltar el laboratorio, se había equivocado con la cantidad. Cuando sonó el timbre, Kenshin y yo fuimos corriendo al aparcamiento para coger la moto e ir a recoger a Tsubame. Entonces…

- ¡Eh! ¡Kenshin! ¡Kaoru! ¡¿Dónde van!- nos giramos y vimos a Sano, Megumi, Aoshi, Tomoe y Soujiro acercándose a nosotros.

- Tenemos prisa, hemos de ir a recoger a nuestra sobrina

- ¿Eh? ¡Ah! ¿Os referís a Tsubame?

- Si… como hoy salíamos antes, quedamos en recogerla.

- ¡Ah! Kaoru… si vas, entonces dile a Yutaro que tiene que pasar por el supermercado y comprar pan.

- De acuerdo Misao.

- Bueno… pero, ¿se apuntan a venir esta tarde al cine?

- No podemos, hemos quedado en pasar el día con ella. Quizás otro día.

- Está bien, entonces hasta mañana.

- Hasta mañana- contestamos los dos a la vez.

Nos subimos a la moto y Kenshin arrancó. Salimos de la Universidad y llegamos al colegio Ichiro a la 13:55. Es que Kenshin conducía muy deprisa. Dejamos la moto y nos pusimos en la puerta a esperar. Había gente que se extrañaba y que decía que "que jóvenes éramos", pero entonces sonó el timbre. Los niños empezaron a salir. Entre la multitud pude distinguir a Yutaro, que iba acompañado por Tsubame y por otro chico.

- ¡Tío Kenshin! ¡Tía Kaoru!- y salió corriendo hacia nosotros. Saltó y la cogimos al aire- ¡menuda sorpresa! ¿Era ésta la sorpresa que me dijisteis ayer?

- Si Tsubame, hoy estarás todo el día con nosotros.

- ¡Ua…! Genial… un día con mis tíos…

- Tsubame… nosotros tenemos que irnos- era un niño de ojos marrones y pelo negro, y el otro era…

- ¡Ah! Yutaro

- Hola primita, ¿Cómo tú por aquí? ¿y por que Tsubame te llamo tía?

- Porque Kaoru y mi tío Kenshin son novios, así que ella es mi tía Kaoru.

- ¡Ah! Así que tú eres el tío del que tanto habla. Mucho gusto, mi nombre es Yutaro Makimachi y soy el primo de Kaoru.

- Mucho gusto Yutaro- dijo Kenshin y pusimos a Tsubame en el suelo- tú eres el hermano de Misao… eres más calmado que ella.

- Gracias por el cumplido señor…

- Nada de señor, me llamo Kenshin Himura, pero llámame Kenshin

- Pues gracias Kenshin

- De nada- y entonces miró al otro chico que tenía la cabeza la cabeza agachada.

- ¿Y tú quién eres?- el chico subió la cabeza

- Tío Kenshin, él es Yahiko Myoyin, el chico del que te hablé.

- Mucho gusto señor

- El gusto es mío Yahiko, pero llámame Kenshin

- Bueno… será mejor que nos vayamos Yutaro, o nuestros padres se enfadarán

- ¡Ah! Yutaro… Misao me dijo que te llegaras al supermercado y compraras pan

- Vale, gracias prima. Adios.

- Adios Tsubame, hasta mañana

- Hasta mañana Yahiko. Adios Yutaro

Ya íbamos a irnos cuando…

- ¡Hermano! ¡Hermano!

- ¡Hermanito! ¡Espera!

Nos dimos la vuelta y dos niñas se pararon al lado de Kenshin

- ¡Ayame! ¡Suzume! ¡¿Pero como es que estáis aquí!

- Tío Kenshin, la tía Ayame es la chica nueva que ha venido a mi clase, y la tía Suzume habrá entrado en infantil.

- Que os tengo dicho de los parentescos. Aquí en el colegio ellas son Ayame y Suzume Hiko y son tus amigas, ¿entendido niñas?

- Si- respondieron las tres a la vez.

- Kenshin, ¿Ellas son tus hermanas?

- Si… Ayame, Suzume, os presento a Kaoru Kamiya.

- Hola encantada, me llamo Kaoru Kamiya

- Mucho gusto señorita. Es usted muy guapa, mi hermano tiene mucha suerte.

- Muchas gracias Ayame, pero…

- Tranquila… ya me he dado cuenta de que eres la novia de mi hermano

- ¡Ayame!

- Hermano, que soy tu hermana y se te nota.

- Sois encantadoras las dos- y les di un beso en la mejilla a cada una.

Entonces un hombre alto se acercó a nosotros.

- Buenas hijo… yo que pensaba darte una sorpresa diciéndote que nos habíamos mudado al barrio Tomoeda, y resulta que te encuentro aquí en el nuevo colegio de tus hermanas.

- ¡¡Papá! Pero… ¿Cuándo?... debiste avisarme

- ¡Abuelo! ¡Cuánto tiempo!

- Hola Tsubame… ¿Qué te parece? Ahora podrás jugar con Ayame y Suzume siempre que quieras.

- Bien… así podremos jugar más veces- dijo Tsubame. Entonces el hombre se fijó en mí y dijo:

- Hijo… ¿es que no me vas a presentar a esta chica tan guapa?- yo me ruboricé un poco por el comentario

- Papá, ella es Kaoru Kamiya, mi vecina de enfrente y…

- Abuelo, lo que quiere decir el tío es que la tía Kaoru es la novia del tío Kenshin.

- Tsubame…- Kenshin y yo nos sonrojamos.

- Vaya… veo que a fin de cuentas no eres tan tonto. Es una chica muy guapa y encantadora. Es un placer conocerla señorita Kamiya. Mi nombre es Seijuro Hiko.

- El placer es mío señor- parecía muy amable, aunque tenía el pelo negro, ¿De quién habría sacado Kenshin ese color de pelo? ¿Y el de los ojos? Porque los de Hiko eran azul oscuro.

- Bueno… no os entretengo más. Por cierto hijo… toma la dirección de la casa y llégate pronto, mamá está deseando verte. Seguro que se alegra cuando le cuente que tienes novia. Ayame, Suzume despedíos que nos vamos.

- Hasta mañana Tsubame

- Adios Ayame, hasta mañana.

- Adios hermano, adios Kaoru.

- Adios chicas- dijo Kenshin dándoles un abrazo

Después se fueron hacia su padre y cada una lo cogió de una mano, y así se marcharon.

- Kenshin, no me habías contado que tenías dos hermanas

- Es que te las iba a presentar cuando fuéramos a mi casa. Bueno… ¿y ahora que tal si nos vamos a casa y comemos?

- Si… vamos titos- nos cogió una mano a cada uno y empezamos a caminar.

En la moto, Tsubame iba de pie delante de Kenshin y yo, detrás de él. Esta vez conducía más despacio, seguramente porque Tsubame iba de pie. Llegamos a casa de Kenshin y soltamos las cosas. Kenshin preguntó que qué queríamos para almorzar. A mi me daba igual, así que lo decidiera Tsubame. Ella dijo que quería sukiyaki, así que entre Kenshin y yo preparamos un sukiyaki de primera, y Tsubame puso la mesa. Comimos y Tsubame nos estuvo contando las cosas que le habían pasado en el colegio.

- Oye Tsubame… veo que Yahiko te mira de forma especial.- dijo Kenshin mientras se levantaba y recogía la mesa. Yo me levanté y le ayudé a recoger.

- ¿Si? La verdad es que es muy amable conmigo y siempre me defiende.

- Uy… me parece que tenemos aquí a un enamorado. Pero el muchacho me inspira confianza, ¿no es verdad Kaoru?

- Si… la verdad es que es muy simpático y educado-dije (lo que me faltaba… Yahiko educado? Este finc se me esta yendo de las manos)

- Bueno… no puedo negar que me siento segura con él. Pero el que si que estuvo raro fue Yutaro. El siempre es muy abierto, hasta con Yahiko cuando llegó, pero cuando llegó Ayame, se quedó cayado y evitaba mirarla a la cara.

- Vaya… veo que Yahiko no es el único… ahora también mi primo. Pero es muy romántico, amor a primera vista- yo miré a Kenshin y después de sonreírme nos sonrojamos.

- Pues veo que vamos a quedar todos en familia- se acercó a mí y me besó dulcemente. Nos separamos y nos acercamos a Tsubame.

- Bueno Tsubame… ¿que te parece si hacemos los deberes y después vamos a dar un paseo?

- Si

Nos pusimos a hacer los deberes. Kenshin me ayudó con Matemáticas y Biología un poco. Después Tsubame nos pidió ayuda con unos ejercicios que no entendía y yo se los expliqué. Kenshin decía que se me daba muy bien, que sería una maestra excelente. Cuando acabamos la tarea, salimos de casa de Kenshin y dimos una vuelta por la ciudad los tres cogidos de la mano.

Después de un rato, Kenshin nos llevó a un parque donde había muchos niños. Tsubame se fue a jugar con ellos y Kenshin y yo nos sentamos en un banco. Nos quedamos un rato mirando como Tsubame jugaba, pero de repente Kenshin se giró.

- Kaoru…

- Si Kenshin…- dije girándome y poniéndome cara a cara hacia él. Entonces él se acercó más a mí y me besó. Yo le correspondí y seguimos besándonos hasta que la necesidad de respirar nos hizo separarnos.

- Te amo… te amo más que a nada en el mundo… te amo Kaoru Kamiya- él me pasó el brazo por encima del hombro y me acercó a él. Yo apoyé mi cabeza en su hombro

- Yo también… te amo a ti Kenshin Himura- nos quedamos así durante un rato. Entonces yo lo pregunté

- Oye Kenshin… a lo mejor te incomoda mucho la pregunta… pero es que quiero conocerte mejor… Esta mañana he conocido a tu padre y a tus hermanas, pero no tienen el mismo apellido que tú… ¿es que eres su hijo adoptivo?- Kenshin pareció entristecer por un momento, pero enseguida me lo contó.

- Si… Hiko es mi maestro de kendo, él me adoptó cuando tenía 3 años. Mis padres murieron delante mía, sin que yo pudiera hacer nada…- de pronto una lágrima recorrió su mejilla.

- Lo siento Kenshin… sino quieres, no tienes porque contármelo- él negó con la cabeza.

- No importa Kaoru… después de todo tú querías conocerme, y no le he contado nunca a nadie como murieron mis padres. Unos tipos entraron en mi casa de noche, yo intenté detenerlos, pero ellos me cogieron. Mi padre intentó llamar a la policía, pero cuando dio nuestra dirección, uno de ellos disparó y lo mató. Mi madre se fue junto a él y entonces el que me sostenía me dio un cuchillo, me puso al lado de mi madre y me apuntó con la pistola. Quería que matara a madre, sino moriría yo- yo no daba crédito a lo que escuchaba, lo que había tenido que soportar, y sin embargo se le veía tan feliz a mi lado. No podía separarme de él, aparte de que no querría nunca, si lo hacía, él caería en la oscuridad.- yo no iba a hacerlo, pero entonces… entonces mi madre me cogió las manos y se clavó ella misma el cuchillo. Murió al instante. El tipo quiso escapar cuando oyó las sirenas, pero entonces Hiko apareció y lo mató. Al otro lo detuvieron. Ese mismo día Hiko me adoptó y me hizo su discípulo, así aprendí el estilo Hiten Mitsurugi Ryu- ya no pude soportarlo más, me abracé a él con todas mis fuerzas, escondí mi cabeza en su pecho y me puse a llorar.

- ¡Oh Kenshin!... lo siento… yo no sabía…- él me correspondió el abrazo

- Tranquila Kaoru, no tienes que llorar. Hiko y su esposa me tratan como si fuera su hijo de verdad. He de reconocer que desde que vivía solo, ese sentimiento de no haber podido hacer nada me perturbaba las noches. Pero desde que te he conocido, ya no me ha pasado más- él me separó y me puso mirándolo. Me limpió las lágrimas con las manos- Kaoru… le has devuelto la luz a este desdichado corazón lleno de oscuridad… así que no llores por mí. Por favor, regálame tu sonrisa.- y así lo hice, le regalé la sonrisa más dulce que jamás había esbozado- gracias… ahora si eres mi Kaoru- lentamente posó sus labios sobre los míos. Era un beso lleno de sentimientos que logró tranquilizarme. Nos separamos y lo miré

- Kenshin… que haría yo sin ti.- y me abracé a él

- Kaoru…- y me arropó con sus brazos.

Pasó un rato y el reloj marcó las 20:00. Nos levantamos y fuimos hacia donde estaba Tsubame.

- Tsubame, tenemos que irnos

- Si tío Kenshin- ella se levantó del columpio y se dirigió hacia nosotros. Nos cogió una mano a cada uno y así nos marchamos de allí.

Llegamos a casa de Kenshin, ella fue a buscar su cartera mientras que Kenshin subía a por unas cosas para Saitou. Pero cuando Kenshin bajó, Tsubame se había dormido. Kenshin colgó algo en el perchero y se cargó a Tsubame a la espalda, haciendo lo posible para no despertarla. Yo cogí la cartera de Tsubame y salimos de la casa. Llegamos a casa de Saitou y éste nos abrió la puerta.

- ¡Oh! Kenshin, Kaoru, siento las molestias- dijo mientras cogía a Tsubame y a su cartera en brazos.

- No es molestia señor Saitou, además… nos hemos divertido mucho con ella, ¿verdad Kenshin?

- Si… es cierto. Bueno… nosotros nos vamos ya Hajime

- Adios Kenshin, adios Kaoru

- Adios señor Saitou- y nos marchamos

Ya en casa de Kenshin, recogí mi cartera y me dispuse a irme a mi casa.

- Hasta mañana Kenshin, que descanses- y le di un beso.

- Hasta mañana Kaoru- y me dirigí hacia la puerta de mi casa.

Fui a sacar la llave cuando… una mano me tapó la boca y otra me acercó hasta un cuerpo que no conocía.

- Hola encanto… vengo de parte de él y de alguien más, pero ese alguien es personal- yo intenté separarme, pero era inútil, así que le mordí la mano y grité:

- ¡¡KENSHIN! ¡¡KENSHIN! Ken…- no pude continuar porque él volvió a taparme la boca. Estaba muy asustada, ¿Qué podía hacer? Kenshin…

- ¡Suéltala! O atente a las consecuencias- alcé la vista y allí estaba él… Kenshin. Le volví a morder

- ¡Kenshin!- pero cuando lo miré a la cara me sorprendí. Su mirada era fría y sus ojos no eran violetas, sino dorados. ¡Sus ojos cambiaban de color!

- Vaya… que mirada tan llena de odio. No estás en condiciones de pedirme nada- sacó una navaja y me la puso en el cuello. Era igual que en mi sueño. Volví a mirar a Kenshin y esta vez el brillo de sus ojos se intensificó.

- ¿Quién te ha contratado y para qué?- su voz sonaba fría.

- Bueno, vengo por dos razones. La primera es porque una persona me lo ordenó cuando le dije el paradero de esta chica. Y la segunda… es porque tú metiste a mi hermano en la cárcel y al espiarte descubrí tu punto débil… ¿no es así… Battousai? Tú metiste a mi hermano Kihen Hiruma en la cárcel. Ahora te arrebataré a tu ser más querido- yo no salía de mi asombro… Kenshin… ¡¡Kenshin era Battousai! No podía ser… era tan amable y bueno… ¿Cómo iba a ser un asesino? ¿Cómo iba a ser capaz de matar? Aunque ahora que lo pienso… en las noticias no ha salido que haya matado a nadie… y si lo ha hecho… seguro que eran criminales. No me importaba lo que hiciera… yo lo amaba. Pero ese tipo… ha dicho que aparte de venganza… venía de parte de alguien más… No sería… ¡¡¡SHISHIO!

N.A: hasta aquí el capítulo 10 de "Una promesa de amor eterno"

Que les pareció? Espero les haya gustado tanto o más que los anteriores. Que les pareces la idea de que vivan todos en la misma ciudad? Y que Ayame y Suzume hayan conocido a Kaoru? Si… lo sé… a Ayame, Tsubame, Yutaro y Yahiko los he puesto como niños de 7 años con mentalidad de uno de 13… pero así me gustan más.

Kaerii-Ichida: yo he cumplido… por favor envíame un adelanto… estoy deseando saber que les pasa a Kenshin y Kaoru.

Adelanto: Kaoru ya ha descubierto el secreto de Kenshin… que pasará ahora? Como reaccionará Kenshin cuando sepa lo que Shishio le ha hecho a la familia de Kaoru?

Todo eso y más en el capítulo 11 de "Una promesa de amor eterno" kiss