Lamento la tardanza u.u es que tuve problemas con el lemon u.u En fin espero les guste y no olviden dejar Reviews n.n
ADVERTENCIA: Este capitulo contiene Lemon
Segunda Parte
Cerró la puerta con fuerza. Quizá esa no fue la mejor forma para recibirlo, pero estaba nervioso. Su corazón comenzó a latir frenéticamente. Sus sentidos se estaban alterando. Y entonces volvió a sonar el timbre.
¿Qué debía hacer¿Qué debía pensar¿Qué debía sentir? Ahí frente suyo había un pedazo enorme de madera que estaba separando la distancia entre él y el hombre al que tanto amaba ¿Cómo era eso posible¿Cómo es que después de tantos años viene el de la nada parándose frente a su puerta?
El timbre seguía sonando con insistencia. Tenía que enfrentarlo. Por tantos años él mismo deseo que algún día llegase el frente a su puerta y ahora que eso sucedía, le cerraba en la cara. Lentamente fue extendiendo su mano asta el pomo de la puerta. Lo sujeto con firmeza. Tomo aire. Giro el pomo, abriendo de nuevo la puerta.
-Pensé que ibas a dejarme a fuera para siempre-Comento divertido el peliazul
-L-Lo siento-Se disculpo. Su voz sonó queda y con un poco de nerviosismo
El pelinaranja abrió más la puerta, dándole así paso al peliazul. Hitoshi entro al lugar. Miro la decoración. No estaba nada mal. Veía como el ingles era extremadamente ordenado. Todo estaba en su lugar. Todo estaba limpio. Pero no era momento para estar fijándose en esas cosas. Él había venido por algo más importante, no para estarse fijando en la decoración del departamento del pelinaranja
-¿Quieres algo de beber?-Pregunto educadamente el ingles
-No gracias-Contesto simplemente
Después de eso reino el silencio. Pero no era un silencio reconfortante. Era de esos silencios en donde la tensión estaba más que presente. Brooklyn intentaba por todos los medios no mirar a los ojos a Hitoshi. Sentía que no podía. En cambio Hitoshi estaba perdido en sus pensamientos mirando detenidamente al pelinaranja. Noto lo mucho que había cambiado después de la última vez que lo vio.
Ya no era un niño eso era seguro. Su cara ya era la de todo un hombre. Su cuerpo parecía estar bien formado, pues las molestas prendas no le dejaban ver su exótica figura. Sacudió la cabeza. No era momento para tener ese tipo de pensamientos.
-Brooklyn- Lo llamo seriamente
-¿Si?-Pregunto extrañado el pelinaranja por el extraño tono que había utilizo el otro
-Tengo algo muy importante que decirte-Dijo al fin, colocándose de pie.
Brooklyn sintió un pequeño escalofrío recorrerle todo el cuerpo ¿Qué sería eso tan importante que iba a decirle¿Sería lo que el pensaba? No… sería demasiado bueno para ser verdad. Lo mejor era olvidarse de eso. No era bueno hacerse falsas ilusiones.
-Brooklyn-Volvió a llamarlo -¿Sabes por que los abandone a ti y a los otros?-Preguntaba aún manteniendo ese tono serio en su voz. Su vista estaba en el paisaje que podía admirar desde la ventana. No estaba listo para ver los ojos del inglés.
-N-No…-Contesto con dificultad. En su garganta comenzaba a formarse un nudo
-Por que creí que marchándome todo sería mejor. Que equivocado estaba-
-¿Q-Que quieres decir?-Pregunto confundido. No estaba entendiendo lo que quería decir el peliazul.
-¡Que fui un tonto Brooklyn¡Eso es lo que intento decir!-
Hitoshi ya se había dado la vuelva y se fue acercando poco a poco al pelinaranja. Lo tomo de los hombres con fuerza. Y lo miraba fijamente a los ojos
-Los decepcione. Les falle como su entrenador-Le mencionaba alzando un poco la voz y cada vez más aumentaba la presión el los hombros del ingles
-Hi… Hitoshi… me… lastimas-Menciono cortadamente el menor
Kinomiya ante tal contestación soltó los hombros del pelinaranja. Ahora le daba la espalda y estaba a unos escasos centímetros del inglés.
-Lo siento- Se disculpo. Su voz había sonado como un susurro. Como una ligera brisa de viento. Pero fue lo bastante fuerte como para que el ojí-esmeralda lo oyera.
Brooklyn pensaba decir algo. Más al abrir la boca las palabras no salían. No le gustaba ver como se encontraba ahora su entrenador. Y él que creyó que no le era importante. No… corrección, que todos –incluyendo a su equipo– no le eran importantes. Cuan equivocado estaba.
-Hi…-Cuando al fin su boca podía de nuevo trasmitir palabras fue interrumpido por el peliazul.
-Pero… ¿Sabes? A quien realmente falle, no fue a ellos ni a mi mismo. Fue a ti-
Ante tales palabras Masefield se estremeció ¿Había escuchado bien¿Dijo a él¿Dijo que le había fallado a él? Más al volver a sentir las firmes manos del peliazul sobre sus hombros regreso en si
-Lamento haberme ido Brooklyn. Lamento haber sido yo el que te causara tanto daño todos estos años. Por eso estoy aquí Brooklyn. En todo este tiempo que estuve fuera te he extrañado. La culpa me a carcomida y a sido lo que me a obligado a venir. Por que te quiero pedir perdón. Perdón por abandonarte. Perdón por no haber pensado en lo que hubiera pasado si me iba. Pero por lo que más te pido perdón es por esto…-Su rostro estaba a tan solo centímetros del pelinaranja y con tan solo un acercamiento más, unió sus labios en un tranquilo y dulce beso.
Tenía que ser un sueño. Seguramente se había quedado dormido frente al televisor. No podía ser nada real lo que le estaba sucediendo ahora. Estaba siendo besado por Hitoshi… ¡Besado! Cuantas noches no había soñado con eso. Cuanto tiempo no había añorado que eso sucediese. Y ahora estaba pasando.
Ya no quería pensar. Ya no quería continuar tratando de pensar en alguna explicación o lógica a lo que estaba pasando. Era mejor dejarse llevar por la agradable sensación que le hacía sentir el peliazul al tener sus labios encima de los propios. Simplemente se dejaría llevar. Ya no había necesidad alguna para pensar
Hitoshi fue descendiendo sus brazos hasta llegar a la cintura del pelinaranja y lo apegaba más a su cuerpo. En cambio los brazos de Brooklyn se posaron en el bien formado pecho del peliazul. Sus labios aún continuaban unidos. Pero luego de un rato el ojí-esmeralda sintió como la lengua del peliazul pedía permiso para entrar en su boca a lo que este gustoso se lo dio.
Ahora sus lenguas se estaban llevando a cabo en un combate sobre el liderazgo. Pero el contacto tuvo que romperse por la falta de aire. Sus respiraciones estaban agitadas. Y sus rostros ligeramente sonrojados. Pero luego de un tiempo sus labios volvieron a unirse. Más el contacto fue menos, pues los labios del peliazul fueron descendiendo hasta llegar al cuello del inglés a lo que este dejaba escapar pequeños suspiros.
Lamía, mordía, succionaba aquella extremidad. Tan metido estaba en las sensaciones que sentía el inglés que ni siquiera noto cuando Hitoshi lo había tomado en brazos y llevado a la recamara. Ahora estaba acostado. Sus manos extendidas arriba. Su pecho bajaba y subía pausadamente. Su mirada ligeramente entrecerrada. Sus mejillas tornadas de un tenue color carmesí. "Una excelente vista" Pensaba Hitoshi
El peliazul había cesado sus caricias y besos solamente para quitarse la camisa y el cinturón de su pantalón. Lo demás sería retirado después.
Y de nuevo volvía con el pelinaranja. Removió un poco los cabellos anaranjados de este. Después continuaba marcando el cuello del ojí-esmeralda y volvía de nuevo a asaltar los labios de este. Jamás había imaginado lo bien que sabían. Besarlos era como saborear el elixir más exquisito en todo el universo.
Botón tras botón iba desabrochando el ojí-marrón de la camisa del inglés. Esa molesta prenda no le dejaba disfrutar al máximo el cuerpo del pelinaranja. Cuando al fin llego al último botón la camisa desapareció de un tirón.
Su cuerpo estaba bien formado aunque pálido. Pero sus tetillas rosadas eran enormemente atrayentes. Invitaban a ser probadas. Y eso hizo. Con su lengua lamía la tetilla. Al principio simplemente estaba jugando con ella y luego la mordisqueo suavemente. A lo que el pelinaranja hizo soltar un gemido
Mientras una mano del peliazul le servía como soporte para no aplastar el cuerpo del menor. Su otra mano estaba más que ocupada. Recorría con suavidad cada parte del pelinaranja, hasta llegar a su vientre. En donde fue descendiendo poco a poco hasta introducirse dentro de su pantalón
Masefield al sentir la intrusa mano del peliazul en su parte más sensible dejo escuchar otro gemido. Las sensaciones que estaba sintiendo lo estaban volviendo loco de sobremanera. Poco a poco iba perdiendo el sentido de la razón. Ni siquiera en ese momento le importaba
La mano traviesa de Hitoshi comenzó a masajear suavemente el miembro ya excitado del pelinaranja. Al notar que ahora si le molestaban las prendas de abajo, al igual que la camisa, estas desaparecieron de un solo tirón.
Ahora el ojí-esmeralda estaba completamente desnudo. Y estaba al merced del peliazul. La boca de Kinomiya abandono la tetilla del peliazul y fue de nuevo a su rostro para besar por escasos segundos los labios del pelinaranja, pues una parte más importante de su anatomía pedía a gritos ser atendida
Fue descendiendo poco a poco hasta llegar al ya erecto miembro. Primero lamió suavemente la punta de este. Después lo lamió todo. Como si de una paleta se tratase.
Brooklyn se retorcía en la cama al sentir la boca del peliazul en su miembro. Se aferraba con fuerza de las sabanas de su cama y arqueaba la espalda a la vez. Los ojos los mantenía fuertemente cerrados. Más los abrió al dejar de sentir la atención en su miembro. Pero volvió a cerrarlos con fuerza. Pues algo había invadido su entrada
Kinomiya había metido el primero dedo. Debía prepararlo primero para lo que venía. No quería que su adorado ojí-esmeralda sufriera más por su culpa. Mucho menos con lo que haría.
Por parte del pelinaranja. Este ahora sentía que ya no era solo un intruso si no dos. Que se estaba moviendo de una forma circular que lo hacía sentir menos dolor del que había sentido al principio.
-¡Ah!- Gimió sonoramente al sentir el tercer invasor en su entrada
Poco a poco fue retirando los tres dedos Hitoshi. Al ver que el pelinaranja ya estaba listo para la penetración, comenzó a quitarse sus prendas faltantes. Ahora ya estaba igual de desnudo que el inglés.
Brooklyn abrió los ojos al ya no sentir a los invasores dentro de su entrada. Y lo que vio lo dejo maravillado. Hitoshi tenía un cuerpo sumamente atractivo. Sus pectorales bien formados. Su vientre plano pero firme. Sus muslos bien torneados y fuertes. Y su miembro ¡Santo Dios! Desvió la mirada. Definitivamente se había sonrojado más de lo habitual tanto por lo que había visto. Por lo que había pensado.
Hitoshi había sentido la penetrante mirada del pelinaranja y sonrío. Más su sonrisa engrandeció al ver como el inglés viraba a otro lado más sonrojado de lo usual. Al ya haber regresado de nuevo con el ojí-esmeralda, tomo con firmeza y delicadeza a la vez la barbilla del pelinaranja
-No deberías avergonzarte-Hablo de una manera dulce el peliazul. Dulce como el beso que le siguió a esas palabras
Luego de ese beso le siguieron varios más. Que fueron suspendidos por Hitoshi para poder así entrar al interior del inglés. Primero solamente introdujo la punta de su miembro. Lo que provoco que el pelinaranja soltara un sonoro gemido tanto de dolor como de placer. Por lo que el peliazul decidió calmar su dolor regalándole besos a sus labios.
Masefield estaba demasiado concentrado en los besos de su ex-entrenador que no se dio cuenta cuando Hitoshi introdujo todo su miembro. Pero fue por tan solo unos segundos. Su grito había sido ahogado por los labios del japonés. Pero eso no pudo evitar que una pequeña lágrima escapase de sus esmeraldas orbes.
Los labios de Hitoshi abandonaron los del inglés para ir a besar ahora sus ojos. Quería calmar ese dolor que sentía. Quería reconfortando. Y lo estaba logrando.
Luego de un momento Brooklyn ya se había acostumbrado a tener a Kinomiya adentro y el peliazul lo noto. Pero de todos modos decidió empezar las embestidas con suavidad. Realmente no quería lastimarlo.
Embestida tras embestida Brooklyn comenzó a sentir que necesitaba más velocidad a lo que comenzó a mover insistentemente su cadera y el mayor entendió el mensaje. Así que hizo les embestidas un poco más rápido.
Los gemidos y jadeos no se hicieron esperar. Retumbaban por toda la habitación. Para Hitoshi era música para sus oídos escuchar como la voz del pelinaranja decía su nombre entre gemidos. Y para Brooklyn eran mucho más que música escuchar la voz de Hitoshi en su oído murmurándole cosas que jamás creyó escuchar salir de sus labios.
En pocos minutos las embestidas aumentaron más velocidad. Pero además de eso Masefield sintió como una de las manos de Hitoshi tomaba con firmeza su miembro y comenzaba a masturbarlo. Las sensaciones que eso le provocaban eran inimaginables
Hitoshi sentía que ya no podía más. Estaba apunto de llegar al clímax y podía sentir que su amado niño también. Más Brooklyn fue el primero en derramar su semilla en la mano del peliazul y luego le siguió este derramándose en su interior. Ambos quedaron tumbados en la cama.
Pero aun así con la poca energía que le quedaba al peliazul, este se acerco al ojí-esmeralda y lo abrazo protectora mente, acurrucándolo en su pecho y acercando sus labios a la oreja del inglés.
-Ai shiteru (1) Brooklyn- Le susurro dulcemente.
El pelinaranja al sentir el calido aliento de su ex-entrenador se estremeció. Pero las palabras que le susurro lo dejaron enormemente sorprendido. Lo que lo obligo a elevar el rostro para verlo a los ojos.
-Jamás volveré abandonarte Brooklyn-Volvió hablar el peliazul. Le regalo una sonrisa calida y un dulce beso cerrando sus parpados para así dejarse llevar por el sueño
-Me too I love you (2) Hitoshi-Contesto Brooklyn que al igual que el peliazul cerro los ojos para dejarse llevar por el sueño
Ahora ambos estaban abrazados. Uno del otro. Después de la entrega de cuerpo y alma. Ahora ya todo estaba bien. Ya no tendría por que fingir más. Ya no tendría por que engañar a los demás con su sonrisa. Ahora ya podía decir que era amado.
-"Y ya no tendré que comprar ese perro"-Pensó divertidamente Brooklyn antes de que al fin se entregase a los brazos de Morfeo
Pero lo que ninguno de los dos sospechaba o al menos le cruzaba por la mente era el hecho de que alguien desde un Ferrari negro había presenciado el inicio de su intima entrega.
-Que bien. Ya hice mi buena acción del día. Por fin serás feliz Brooklyn- Pensaba en voz alta un peliplateado
Después arranco el carro y se marcho.
FIN
Notas:
(1) Te amo
(2) Yo también Te amo
Bien eso es todo n.n Nos vemos
atte: Taimatsu-Kon
