Aquí les traigo la parte dos de esta historia, como verán a continuación esta historia es un tanto diferente...
Parte II
Hermione, le dedico la mirada que él ya esperaba. Una mirada cargada de incredulidad.
— ¿Un libro? ¿Qué clase de libro? ¿Libro de magia? ¿Historia?
— No, no era un libro común, Hermione, eran libros de mi vida y no sólo uno, eran siete, ¡Siete! Ahí contaban todo, desde mi niñez hasta como murieron mis padres, incluso decía lo que yo pensaba.
— Harry, tal vez fueron alucinaciones.
— No lo creo, fue muy real, era como si mi alma se hubiera separado de mi cuerpo y esta viajara, recuerdo que había una mujer.
— ¿Una mujer?
— Si, era rubia, su nombre era Rowlan o algo así, era extraño, al parecer ella tenía el control de mi vida, ella decidía todo, lo que me pasaría, lo que me gustaba, lo que sufriría, todo, incluso ella decía quien moría.
Ante este hecho lo único que pudo hacer fue tragar dolorosamente saliva.
— No sólo es eso.
— ¿Hay más?
— Hay mucho más, no sólo era una copia de esos libros Hermione, eran millones, muchos millones, todo el mundo lo leía, todos conocían mi historia, tengo que decir que en verdad era popular, los niños se vestían como yo, como nosotros, los muggles conocían nuestro mundo ¿Te das cuenta de la gravedad del asunto? Lo conocían todo, hechizos, criaturas… incluso Hogwarts.
— Harry, tal vez sólo fue un sueño
— No lo creo, ya te lo dije todo era muy real, por si fuera poco esa Rowlang me quería matar.
Ante sus palabras, Hermione llevo la mano a su boca donde la tapo evidentemente sorprendida.
— Lo sé, sabes llegue a pensar que ella era feliz matándome, pero por alguna razón no lo hizo, creo que las personas que leyeron los libros la hicieron cambiar de opinión, sólo por eso, si no fuera por ellas yo estaría muerto.
— ¡No digas eso, Harry!
— No es que lo quiera decir, pero créeme todo era tan real y eso no es todo.
— ¿Hay más?
— Viene lo peor Hermione, dentro de todas esas personas había un grupo que contra todo, basándose en argumentos algo absurdos querían que yo me quedara con Ginny, querían que incluso le pidiera matrimonio, que tuviéramos hijos pelirrojos, yo… fue horrible.
Tomó aire para seguir hablando, la verdad era que aquello lo había dicho muy rápido, aun así le sorprendía que todo eso saliera con tan facilidad de sus labios, sabía que no se había equivocado en contarle aquello a Hermione, ya que por muy loco que se escuchara sabía ella le creía.
— Harry.
— ¿Si?
— ¿No te gustaría casarte con Ginny?
Él conocía esa respuesta, era muy fácil decir "No", si seguía con la pelirroja era porque aquella voz no le dejaba otra opción, pero para él era muy claro cuál era la mujer con la quería compartir el resto de su vida, con la que soñaba casarse.
"Tú amas a Ginny"
"Es pelirroja como tu madre"
"Son el uno para el otro"
"Ella te ha dado tantos consejos, te da apoyo"
— Eso es mentira.
— ¿Mentira?
— No eso, aunque bueno en cierto modo sí.
— Harry, no te comprendo.
Suspiro profundamente, sabía que era hora de contar aquello que le daba tanta vergüenza, ya que era ahí donde corría el riesgo de que Hermione, lo creyera loco.
— Hermione, escucho una voz.
Muy al contrario de lo que imagino, Hermione, no se rio en su cara, al contrario por alguna razón la chica enarco una ceja y comenzó a morder su labio en señal de que estaba nerviosa.
— Sé que es raro, pero escucho una voz, la voz de una mujer para ser más exactos, ella me dice cómo actuar en algunas situaciones aun cuando…
— Cuando tu corazón te pide a gritos que hagas lo contrario.
Al parecer aquello su castaña amiga lo dijo sin pensar, ya que inmediatamente abrió los ojos sorprendida por sus palabras, esto sin duda le sorprendió aún más a él.
— ¿Co… cómo lo sabes?
Vio como Hermione, bajaba la vista pensando que decirle mientras mordía con aún más fuerza su labio, era claro que jamás pensó tener esa plática con él.
— Harry, sé que esto se escuchara estúpido o tal vez de miedo pero yo escucho la voz de una mujer, una mujer que quiere que haga cosas tan tontas como celar a Ron, cuando la verdad a mí no me importa en lo más mínimo, cosas como no dejar que te diga…
— ¿Si?
— Nada.
Frunció el entrecejo ante la respuesta de su amiga, algo le decía que la chica le ocultaba algo, tenía que averiguar que era, no le gustaba para nada no saber las cosas y menos cuando venían de Hermione.
— Eso no importa Harry, mejor dime que más viste.
Era claro el intento de la castaña por cambiar de tema, y para su buena suerte funciono, ya que inmediatamente recordó ese "algo más" algo que logro que los colores se le subieran a la cara y las manos le sudaran de puro nerviosismo.
— ¿Tan malo es?
— ¡No! Es perfecto… todo lo que siempre había querido.
Esto lo dijo en un susurro tan inaudible que Hermione por supuesto no le entendió.
— No entendí lo último, ¿Lo podrías repetir?
— Dije que no es malo, al menos para mí no lo es, no sé para ti.
— Dímelo y entonces veremos.
— Yo… no sé cómo decirlo.
— Sólo dilo.
— Sólo prométeme que no vas a salir corriendo.
— No tendría porque.
— Esta bien, como ya te dije había una especie de tribu que quería juntarme con Ginny, bien, había otro grupo.
— ¿Otro grupo? ¿Y ellos con quien te juntaban?
— Ellosmejuntabancontigo.
— ¿Perdón?
— Ellos querían que tú y yo estuviéramos juntos.
Escucho un jadeo por parte de Hermione, y después de eso nada. Sólo silencio.
