Guía de las Hermanas Andley para conseguir Marido.

Capitulo 5

1.- No pierdas el tiempo coqueteando con

Borrachos, hombres casados y otros indeseables.

By Xcaret

Ellioth parpadeo al descubrimiento. ¿Aquella niña caprichosa torpe que no había sido capaz de llegar desde el estacionamiento a la oficia estaba al mando del proyecto mas importante de su empresa? Tomo la mano de la joven y la estrecho suavemente, temiendo causarle una herida en alguna otra parte del cuerpo, una parte que necesitara para cocinar.

-- Le presento mis excusas – dijo el joven – Soy Ellioth Grandchester Knight.

-- Ya me he dado cuenta –respondió ella con una semi sonrisa forzada- Por lo que parece, vamos a trabajar juntos, señor Grandchester.

-- Knight.

La expresión de la chica fue tan asesina, que Ellioth se puso nervioso y no supo que hacer ni decir. Afortunadamente, Gerald se hizo cargo de la situación.

-- Danna, vamos a tener que llevarte a la enfermería para que te miren el tobillo – dijo, preocupado el jefe-, y también ese chichón de la cabeza. Si tu padre te viera en este estado me mataría - pensó

La tomo del brazo y la ayudo a levantarse. Ella miro a Ellioth como retándole a que le ofreciera su ayuda y así ella poder cortarle la cabeza. En lugar de eso, sintiéndose absurdamente responsable, el recogió los zapatos de ella y los siguió. Gerald iba encorvado para ponerse a la altura de su dependiente y Danna caminaba coja, dejando un camino de agua tras de ella.

La gente lo miro a el con ojos acusadores mientras atravesaban el vestíbulo, como si la hubiera atropellado en el estacionamiento. Ellioth aparto la vista del precioso trasero de la chica, pero la visión de los tirantes de la blusa casi transparente era aun más provocativa, así que fijo la mirada en las solapas de su propio traje mientras se encaminaban hacia el ascensor.

-- Gerald, a lo mejor el señor Knight estaría mas cómodo esperando en su oficina. – sugirió Danna

Su tono sonaba a generosidad, pero Ellioth sospecho que en realidad quería deshacerse de el. Eso le provoco un perverso deseo de permanecer junto a ella. Veía que eso lo heredo de su abuelo ya que le encantaba hacer enojar a su abuela y estarle picando hasta hacerla estallar.

-- Puede que yo sea una amenaza, señorita Kotkin- comento con una ligera sonrisa-, pero, soy una amenaza que se preocupa. Si no le importa, los acompaño.

Ella se sorprendió, pero no pudo más que apretar los labios y asintió secamente.

Gerald no dejaba de mirar primero a Ellioth y luego a Danna.

-- ¿Qué es lo que ha pasado secamente?

Ellioth abrió la boca para asumir toda culpa pero ella le corto:

-- El señor knight me ha visto caerme en el estacionamiento y ha acudido a mi rescate.

Ellioth frunció el ceño y enarco una ceja sorprendido.

-- Que amable de su parte, knight - dijo Gerald, manteniendo abierta la puerta del ascensor y ayudando a subir a la chica.

Si la falda de la señorita Kotkin seguía amoldándose tanto a sus curvas, Ellioth se supo que tendría serios problemas para concentrarse durante el día.

Justo cuando las puertas se estaban cerrando, se oyó una llamada por el intercomunicador.

-- Sr. Blade, por favor, acuda a su oficina. Sr. Blade, por favor, acuda a su oficina.

Gerald frunció el ceño y bloqueo las puertas con un brazo antes de que están cerraran mientras sostenía a Danna con el otro.

-- Parece que me necesitan ¿podría usted arreglársela, Knight?

Ellioth asintió y se acerco inseguro a Danna. Gerald se la paso como si fuera una pluma. Luego salio del ascensor y las puertas se cerraron, ocultándolos a Danna y a Ellioth de las miradas curiosas de la gente que se iba acercando.

En silencio siguieron el trayecto a la enfermería. Dana pensaba que se había roto el tobillo porque el dolor era latente y al contrario de Ellioth se estaba poniendo irritado a ese ritmo, nunca terminaría el trabajo. Lo cual retrasaría su regreso a Chicago, pensó de repente sonriendo.

-- Puede contarme el chiste mas tarde – comento Dana al observarlo sonreír-, pero de momento me conformo si pudiera apretar el botón del sótano.

-- Ellioth hizo lo que la chica le pidió mas sin embargo pensaba que el había sido el causante de todo el alboroto y que tenia que disculparse y así lo hizo.

-- Debo reconocer que había poco valorado Lakewood, ¿Todas las mañanas suceden cosas tan emocionantes? – pregunto.

--¡Oh! si,- exclamo ella- debería ver la locura del martes pasado, cuándo se acabaron las galletas en el restauran de Patricia. – contesto ella cuando el ascensor llego a su destino.

Ellioth rió, y la ayudo a salir, pero ella resbalo en aquel suelo pulido. El la sujetó y parecía como si estuviera bailando un vals camino del suelo, hasta que cayeron sobre este con sus rostros a escasos centímetros de distancia. Danna disimulo un grito y Ellioth sintió como se le aceleraba el corazón. El deseo lo invadió sorprendiéndolo, mientras Danna lo observaba asustada. Su piel estaba mojada por el aguacero y una urgencia de besarla se apodero de el, en eso un dolor en el dedo de su mano sintió; la alianza de Audrie le pareció que lo estaba matando de dolor.

Con movimientos lentos, se puso en pie y ayudo a levantarse a Danna, intentando sacudir el deseo en el.

-- Señorita Kotkin- dijo Ellitoh – parece que usted esta decidida a caerse de nuevo. Progresaríamos mas si me permitiera llevarla lo que queda de camino.

Ella lo miro desafiante.

-- ¿Ahora, esta vez me lo esta pidiendo?

El apretó los labios, pensando si era bueno o no discutir de nuevo con ella. Le molestaba su arrogancia, el solo intentaba ayudarla y ella seguía haciéndose la difícil. Además, lo atraía físicamente, y lo ultimo que el necesitaba era otra mujer que le complicara la vida. Dejar a la señorita Kotkin en la enfermería y poner distancia entre ambos decidió ser la mejor solución.

-- Si, se lo estoy pidiendo- dijo, controlándose tanto como pudo.

-- Bueno... ya solo nos queda un poco...

Ansioso por llevarla a la enfermería y marcharse, Ellioth la tomo de nuevo en brazos. Esta vez no grito ni se removió, si no que se agarro tensa e inmóvil. Como si se hubieran puesto de acuerdo, los dos miraban hacia el frente, hacia su dirección. Ellioth acelero el paso y por fin llegaron.

-- ¡Por Dios, Danna! ¿Qué te ha pasado, chica? – dijo la enfermera encargada del lugar Jane. Indicando el lugar donde la dejara el joven que la llevaba en brazos.

-- Me he caído y me he torcido el tobillo – hablo la joven.

La enfermera se acerco a ella y despejo el cabello de la cara de la chica.

-- ¿Y te has golpeado la cabeza en la caída?-pregunto la mujer.

Algo así.

-- ¿Y se puede saber porque andas tan arreglada?-pregunto la enfermera con algo de malicia.

Ellioth se aguanto la risa y dejo los zapatos de Danna en la camilla. ¿Acaso la señorita Kotkin había querido impresionarlo? Observo el rostro sonrojado de esta y, recordando su plan de huida, se retiro hacia la puerta. Trato de acomodarse el cuello de la camisa que se haba pegado a su piel por la humedad y la alianza de Audrie se le clavo en el interior del dedo. Ahogo el grito del dolor y la giro en una posición más cómoda. Nunca le había gustado llevar joyas en las manos así que le resultaba demasiado engorroso llevarla.

La enfermera levanto la pierna de Danna para examinar el tobillo, lo cual le ofreció unas vistas del interior de la falda empapada de Danna, se dio cuenta que bajo la falda llevaba bragas rojas. Ellioth trago saliva y trato de contener la urgencia de salir corriendo sin decir nada.

-- Estaré... en el despacho de Gerald si me necesitan.

-- Gracias, señor Knight – dijo la joven sonriendo sinceramente desde la camilla- Estoy bien.

El la observo una vez mas, desde su pelo mojado, hasta su ropa terminando con su tobillo lastimado. Danna era lo mas opuesto a Audrie, era un desastre, un completo desastre, pero a la vez no podía ser mas correcta, estaba muy, muy bien. Ellioth sintió que su cuerpo reaccionaba, se giro y escapo a toda prisa.

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Danna se sintió abrumada. La vergüenza la envolvía mientras contemplaba sus medias rotas y el tobillo hinchado. Ese hombre debía pensar que era un completa estupida. Su próximo proyecto financiero, y su propia oportunidad de compra la casa de su abuela, dependían de impresionar a Ellioth Knight. Y hasta el momento la única persona que había provocado era la que había dejado en el suelo del estacionamiento.

-- ¿es tu novio? - le pregunto Jane

-- Difícilmente. Es Ellioth Grandchester Knight, nuestro cliente mas importante.

-- Es muy guapo, amiga mía.

-- Esta bien – afirmo Danna- Peor va ser mi jefe durante unos días...

-- ¿Has pensado en las horas extra?

-- No seas tonta Jane- exclamo la joven- ¿no has visto su alianza?

-- ¡Ay! Danna, en este pueblo cada uno agarra lo que puede.- Dijo la enfermera terminando de examinar el tobillo.-No parece que tengas nada roto, pero tienes un esguince. Te daré un desinflamatorio, y di descansas podrás regresar a trabajar en unos días.

-- Pero, hoy... comienzo a un proyecto nuevo.

-- ¿Con el señor Knight? –Pregunto maliciosamente- ¿ y no puede ocuparse Sean?

Danna se reservo a contestar, estaba en juego esa bonificación que le vendría a bien si quería financiar la compra de la mansión Andley, así que ella obtendría la bonificación, no sus asistente.

-- No, pero no es por lo que tú crees. Tengo razones para encabezar este proyecto.

Jane sonrió maliciosamente no diría mas no opino al respecto.

-- Admítelo, Danna, trabajar con ese mango del señor Knight es la razón por la cual te has vestido de esa forma, si pareces salida de la tienda, quiero decir que pareces un maniquí.

-- No, eso es totalmente falso – continúo Danna – sabia que venia alguien de una cadena de cafeterías, pero no sabia que seria el dueño de estas mucho menos que aspecto tenia este hombre.

-- Ya. Tú quieres que me crea el cuento de que después de tanto estarte diciendo que dejaras de vestirte como colegiala, al fin nos hiciste caso y ahora los hombres si te importan por eso te vas a vestir así. – dijo la enfermera.

-- Bueno, ¿y que pasa si es así? – dijo Danna molesta.

-- Pues lo estas haciendo mal chica, pero, muy mal.

-- Como si necesitara que me recordasen lo que acabo de pasar – pensó Danna – sabes doctora sabelotodo, muchas gracias ahora si, véndame el tobillo y dame un analgésico ¿de acuerdo? – finalizo determínate.

Unos momentos después ya con tobillo vendado y sintiéndose mejor, Danna llego a su oficina. La experiencia de trabajar con comida le había enseñado a que tenia que tener varios cambio de ropa limpia para poder cambiarse.

-- Pero, ¿Qué te ha pasado niña? – pregunto Sean su asistente cuando ella entro por al puerta.

-- No preguntes.

-- Ok.

Encogió sus hombros e hizo un gesto de sumisión, Sean era un chico verdaderamente guapo, uno de los mas guapos del pueblo y le había confesado su homosexualidad a pocas semanas de haber sido nombrado como su asistente, también le había expresado que no quería vivir abiertamente su tendencia sexual. Si por algo había ido a Lakewood era porque quería poner un freno a la atracción que muchas veces terminaban en acosarlo y lastimarlo.

-- Danna, no olvides esta tarde viene alguien del grupo GK para hablar del nuevo postre.

--Gracias por recordármelo- le contestó con una sonrisa irónica mientras se dirigía a su armario y sacaba su ropa.

Entre su armario encontró unos jeans claros, una blusa negra que se entallaba a su cuerpo y un blazer del mismo color que los Jeans, termino su atuendo con unas sandalias negras y soltó su cabello y vio en el espejo lo enredado que lo traía y que el maquillaje de sus ojos chorreaba a las mejillas.

Cepillo el cabello y lo dejo suelto sostenido con unas horquetillas detrás de las orejas, arreglo su maquillaje y la ropa que se había quitado la puso en una bolsa para mandarla después a lavar. Tiro los zapatos altos que tenia. Regreso a su escritorio tomo unas notas de postres experimentales que tenia con tiempo pensando que habia sido mejor estar sola preparándolos a tener que estar con ese hombre a su lado. Una semisonrisa se asomo a sus labios si ese Ellioth Knight no estuviese casado, nunca se perdonaría a si misma el haber conocido a un hombre casadero con ese aspecto. Se encamino hacia el laboratorio de la empresa y toco suavemente.

-- Pasa, aquí esta – anuncio Gerald.

El laboratorio era un habitación grande con mesas, pilas de fregar y enormes aparatos electrodomésticos industriales, le pareció desesperante de repente al ver a su jefe, su asistente y el hombre que podía considerarse su perdición junto a una de las mesas, disfrutando de café y unos postres hechos por ella para una muestra gastronomica y unos dulces de su producción selectiva.

-- Hola, a todos.

La mirada de la chica se encontró con la del empresario, el saludo con una inclinación de cabeza, pero sus ojos lo traicionaron al verla de arriba abajo. Danna se emociono al darse cuenta y sintió un cosquilleo por dentro mas tuvo que frustrarse al tener que mantener un porte profesional.

El se había quitado el saco del traje y soltado la corbata y el botón del cuello. Era un hombre fascinante, absolutamente fabuloso, se lamento Danna recordando el consejo del libro de su abuela y su tía abuela, Ese hombre estaba fuera de los limites, ya estaba ocupado y eso lo decía la alianza que portaba.

Con la taza en la mano y un trozo de pay de queso con fresas, crema chantilly y nuez se le veía contento. Danna se pregunto por un momento si su esposa lo habría conquistado por la cocina, ¿seria buena cocinera?; pero se reprendió a si misma ¿eso a ella no le importaba?

-- ¿Como esta su tobillo? –pregunto Ellioth atentamente.

-- Mucho mejor, gracias.

-- Le he dado al señor Knight una vuelta por las instalaciones- comento Gerald

-- Ya veo que ha probado algunos de nuestros productos – bromeo ella – disfruten de su desayuno, caballeros. Yo voy por algo para mí.

-- Danna estas galletas de caramelo, son las mejores que he probado, si mi esposa supiera lo que estoy comiendo esto, me colgaría del asta bandera de la entrada-dijo Gerald.

-- Tu secreto esta a salvo conmigo, Gerald.

Bueno, señor Knight le dejo en buenas manos Danna es la mejor para poder ponerse de acuerdo con usted en su búsqueda, así que me retiro. Acompáñame Sean, necesito que me expliques unas cosas de los productos que se enviaron la semana pasada.

-- Nos veremos luego, Gerald.

Danna se dirigió al almacén donde se encontraban los alimentos para ser procesados, solo que batallaba un poco por su tobillo y que algunos estantes estaban demasiado altos para ella y sin la ayuda de Sean tendría que vérselas sola. Fue seleccionando los ingredientes y reuniéndolos en un carrito de metal. Tenia varis ideas, pero sabia que su pastel de crema y plátano dejaría boquiabierto a ese Ellioth Knight.

En sus pensamientos estaba que otras cosas dejarían boquiabierto al joven, pero inmediatamente corto esas ideas y se obligo a revisar mentalmente los ingredientes que necesitaba. Estaba tan concentrada que de repente sitio un escalofrió y al escuchar la voz detrás de ell quedo paralizada.

-- Vaya, vaya, aquí hay muchas cosas tentadoras- dijo Ellioth con cierta malicia al acercarse a la chica

-- Escoja algo que le guste y lo añadiré al carro señor Knight – contesto mientras el pulso se le aceleraba y trataba de calmarse.

Ellioth sabía perfectamente que la ponía nerviosa, así que sonrió lentamente, dejándola sin aliento.

-- Bueno, señorita Kotkin yo no la detendría si quisiera usted subirse a el...

Continuara ...

N/A:

1.- Gracias a todos los que se toman el tiempo para leer este fic que es realizado con mucho cariño para ustedes y mil gracias a quien se toma la molestia de escribir unas cuantas líneas que sirven de aliento para continuar.

2.- Bueno aquí se va desarrollando cada punto escrito en el libro escrito por las hermanas Andley y así sucesivamente se ira desarrollando cada punto en la guía.

3.- Pido una disculpa, porque a lo mejor son un poco cortos los capítulos, pero espero así poder subir continuamente sin tardar mucho tiempo en la entrega.