Guía de las Hermanas Andley para conseguir Marido.
Capitulo 6
2.- Una vez que encuentres a un hombre casadero,
no le hagas guiños, ni bromees, ni flirtees con el,
Ni le hagas saber otra forma de que te interesa
By Xcaret
Danna apretó la botella de sirope de plátano con tanta fuerza, que la tapa salto por los aires y callo a sus pies. Repitiendo en su interior las palabras dichas por ese hombre.
-- ¿Perdón? – pregunto para ganar un poco mas de tiempo.
La chica no quería quedar como idiota si es que le había escuchado mal, pero el se levanto, se acerco y señalo el pie vendado de la chica.
-- Si necesita descargar peso del pie, siéntase con confianza para descansar en su carro. Yo no traigo prisa.
La mirada de esos ojos verdes esmeralda eran inocente, y Danna sintió gran alivio. El calmante estaba surtiendo efecto- pensó.
-- No hace falta, estoy bien –mintió mientras se agachaba para recoger la tapa.
Decidida a centrarse en la bonificación, Danna se levanto y coloco la tapa de la botella. La Provocativa forma del envase la puso nerviosa y lo dejo en el carro.
-- Espero que le guste la receta que tengo en mente para su nuevo postre, señor Knight.
El se encogió en hombros y miro alrededor.
-- Usted es la experta señorita Kotkin únicamente yo comeré todo lo que sea dulce... siempre y cuando no tenga plátano.
Danna se paro en seco y lo miro.
-- ¿Nada de plátano?
-- Me gusta pero, desgraciadamente soy alérgico.
-- ¿Alérgico? – repitió ella.
Lo que si me encanta es el chocolate.
-- ¿Chocolate? – repitió también, recordando la urticaria, los ojos llorosos y la lengua hinchada que le provocaba su alergia al chocolate, era gracioso a ella le daba alergia y a su padre sueño. – eso es fantástico. A nadie le salen tan bien los postres como a mí.
Ellioth sonrió, lo que le hizo parecer más joven y tremendamente atractivo.
-- Magnifico. Claro, que si le apetece hacer algo con plátano, hágalo.
-- Pero usted acaba de decir que...
El hecho de que yo no pueda comerlo no significa que vaya a privar a los clientes de ello. Me esfuerzo por ignorar los antojos de cosas que no puedo tener.
Danna lo miro a los ojos y trago saliva. ¿Se estaba refiriendo a esa atracción que había entre ellos, y a que el era casado? ¿O estaba ella leyendo entre líneas cosas que no había?
-- No me gustaría que usted sufriera – dijo la joven.
Los ojos de el se agrandaron al comentario y se acerco hacia ella provocativamente.
-- Por algunas cosas merecen la pena las consecuencias, no importan lo malas que sean.
Justo cuando empezaba a sentir que le flaqueaban las rodillas, el brillo del fluorescente la alianza le devolvió el sentido común a Danna. Incluso aunque no estuviera casado, desprendía demasiada energía sexual para sentirse cómoda a su lado. Pero, además, bajo ninguna circunstancia se involucraría con un hombre casado. Noto que se sonrojaba. Era en algunas ocasiones tan ingenua en lo referente a los hombres, que ni siquiera estaba segura de si el la estaba intentando seducir o si solo la estaba informando de su alergia a los plátanos.
Para su fortuna, Ellioth le salvo el tener que contestar. Desvió la mirada se aparto, rompiendo aquel momento, si es que de verdad se había producido en un momento.
-- Me interesa más la estética de sus recetas que su facilidad para comercializarlas y el costo por supuesto. – dijo el con una sonrisa sabiendo dueño de la situación.
Sintiéndose como una boba, Danna atino a tomar una lata de cacao blanco y negro y lo añadió al carro. Confiaba que la tensión entre ellos se terminara pronto, cuanto menos tiempo pasaran juntos mejor, pensaba en como desearía de Knight lo mas pronto posible hasta había pensado en hacer horas extras.
-- Podemos discutir a receta en el laboratorio – dijo la joven deseosa de poner distancia y tener mas gente a su alrededor.
-- Permita que yo lleve lo lleve – continuo el alargando su brazo para alcanzar a quitarle el carrito.
Sus dedos rozaron los de ella, empujando suavemente su mano a un lado. Por alguna razón, ese toque le resulto mas intimo que las dos veces que la había llevado en brazos. Ella se quedo estática y empezó a sentir como una vibración, el se dio cuenta que no respondía al llamado.
Creo que es tu teléfono- dijo el joven curioso.
O perdón – dijo se alejo un poco de el dándole la espalda... para su desgracia lo tenia en altavoz y Ellioth escucho que era un hombre el que la llamaba.
-- Hola! Cariño, - dijo la voz detrás del teléfono – ¿Como estas, pequeña?
-- Hola, bien estoy con un cliente importante, te importaría si te llamo después. – dijo la joven y Ellioth después de sentir como una punzada de celos, sintió alivio.
-- Por favor Kotkin- dijo un poco molesta la voz – se muy bien que no llamaras. A parte la diferencia de horario.
-- Copperfield, yo te llamo – dijo siguiéndole el juego.- te juro que estoy ocupada.
-- De acuerdo Cari pero, que no pase de hoy- dijo determinante.
-- Ok. Daddy – esto lo dijo en voz muy baja para que Ellioth no la escuchara y sabia que asi tranquilizaria a su padre.
La chica que dio la vuelta, estaba conciente de que Ellioth la había seguido con la mirada desde que empezó la llamada.
-- Seguimos hacia el laboratorio – dijo ella.
-- Claro.
Paso junto a el y le indico el camino a seguir, llegaron a la maquina de café y ella cojeando al frente de el se detuvo, y sirvió café para dos, intentando parecer despreocupada.
-- ¿Sabe lo que intimida servir café a un hombre que posee algunas de las cafeterías más importantes del país? –dijo ella para aligerar la tensión.
-- Soy un hombre sencillo. Me gusta el café solo y cargado- contesto el joven, tomando un largo sorbo del líquido – este café esta bastante bueno a decir verdad.
Mas tranquila, Danna señalo la esquina del laboratorio donde había una mesa rodeada de sillas. Empezaba a sentir un dolor fuerte en el pie y necesitaba descansar un poco antes de empezar a trabajar.
-- Sentémonos y hablemos del producto final – dijo la joven.
Y diciendo eso se acerco a un archivero y saco un fólder con la información que había recopilado, sobre la cadena Knight. Se acerco a la mesa y se sentó a un lado de mesa y se alarmo al ver que Ellioth ponía una silla justo al lado de ella, el solo sonrió e indico.
-- Para su pie.
Sintiéndose tonta por hacer pensado mal, coloco el pie en la silla, tomo un trago del café y Ellioth se acomodo al frente de ella.
-- Dígame ¿ha pensado un nombre para el postre? – pregunto Danna.
El negó.
-- Me gustaría escuchar sus ideas.
Se detuvo, insegura de discutir sus ideas, tomo aire y dijo:
-- Me imagino un postre grande, que se pueda compartir – comenzó y al ver la seriedad en los ojos de el continuo – con un sabor rico y sutil que sugiera acompañarlo de una bebida, pero que no compita con los cafés exóticos, y presentado en un plato que atraiga la atención cuando se sirva.
El se llevo la taza de café a los labios y bebió, Ellioth ni siquiera había sonreído. Sus ojos azules eran impenetrables, levanto una ceja en señal de reflexión. Danna al observarlo se dio cuenta de los detalles del rostro del joven desde la barbilla, los ayuelos y una pequeña cicatriz en la frente. Para encubrir su descarado examen del rostro le pregunto:
-- ¿Qué le parece?
En la boca del joven se esbozo una sonrisa mientras se inclinaba hacia delante.
-- Justamente iba a preguntarle lo mismo
Ella se quedo con la boca abierta y sintió que la humillación la invadía ¿siempre iba a quedar como una tonta en presencia de ese hombre?
-- No... no se a que se refiere.
-- Señorita Kotkin, creo que se porque sus otras recetas han tenido tanto éxito en mis restaurantes, les indica mucha reflexión - comento el contento.
Aliviada con el cambio de tema y halagada por el cumplido, busco en su carpeta y saco un menú de la cafetería.
-- ¿A que precio piensa usted vender el postre?- pregunto al chica.
-- Seguramente a unos cinco dólares con noventa y cinco centavos lo que significa e necesito el producto preempaquetado y los complementos por menos de tres.- finalizo el.
Ellioth observo como Danna se mordía el labio inferior. Estaba impresionado de poder concentrarse en lo que había dicho y hasta ese momento, aunque ella había mostrado un labor de investigación en lo que el buscaba, su opinión acerca de esa mujer despistada cambiaba a fascinante y atractiva.
Aquella misma mañana había deseado escapar de su lado. Luego había estado preocupado por ella desde que la había dejado, tan inquieto y distraído, que seguramente había mostrado tanto a Gerald como a Danna que tenia problemas de atención.
-- Simplemente se había preocupado por el bienestar de ella- se dijo. Pero tenia que admitir que le había preocupado más lo fabulosa que se veía con esos jeans a la cadera y anchos, que la venda que le cubría el tobillo o los chichones de la cabeza.
Ellioth sintió el peligro. No importaba las veces que se repitiera a si mismo que no necesitaba complicar a su vida con un breve romance, y menos con la empleada mas valiosa de su proveedor en potencia, pero no podía evitar poner sus ojos sobre toda superficie plana del laboratorio e imaginar que tal seria una noche con la señorita Kotkin. Ese era su pensar cuando escucho a Danna decir,
-- Podemos hacerlo.
El se escondió en la taza de café. Se atraganto y comenzo a toser fuertemente. Danna quiso ayudarlo pero el solo le dijo que siguiera sentado pasado el bochorno.
-- Estoy seguro de que puede hacerlo- Dijo el con voz ronca- Quiero decir que estoy seguro de que su empresa podrá hacerlo.
-- Bueno, pues, me dijo Gerald que no somos la única empresa para usted, podría decirme a que me enfrento.- sugirió la joven
Ellioth sonrió a tal comentario, la chica no quería caminar en falso.
-- Hasta el momento, el postre ganador es el Mouse de chocolate blanco.
Danna sonrió al comentario, y su mirada fue de astucia.
-- Eso ya lo veremos, si todo va bien, tendré para mañana unas muestras.
-- ¿Mañana? – repitió Ellioth con algo de pánico en su voz.
Había contado que tardarían al menos una semana antes de que el pudiera regresar a Chicago, aun no quería estar junto a Meredith y dos semanas le parecía mejor.
-- Lo siento. Habitualmente trabajo más rápido, pero me temo que el pequeño accidente de la mañana me va a retrasar un poco. Estoy segura de que esta deseando volver a casa, así que lo haré lo antes que pueda- dijo la chica con determinación en cada una de sus palabras.
-- No,- exclamo el- tómese su tiempo, no me gustaría que se precipitara y así yo puedo emplear unos días para descansar y relajarme.
Ella rió.
-- Realmente ha venido usted al lugar adecuado para descansar y relajarse, señor Knight. Aquí en Lakewood en realidad hay poco que hacer.
Ella lo dejo si aliento. Ellioth se sintió asustado del poder que podía ejercer en el esa jovencita que apenas pocas horas había conocido atrás y a la vez se sentía emocionado.
-- Ellioth. Llámame Ellioth.
Danna desvió la mirada y volvió o posarla en los ojos del joven.
-- De acuerdo... Ellioth. Llámame Danna- dijo la chica tendiéndole la mano- Nos veremos de nuevo mañana por la tarde...Ellioth. Tendremos más cosas que discutir.
Esa era la invitación a que se retirara, justo lo que el necesitaba. Pero le desilusionó irse tan pronto. La Alianza de su mano araño la mesa y le dio un dolor en el dedo. Estrecho la mano de la chica reprimiéndose para no atraerla hacia si.
-- No hagas horas extra por mi, Danna.
-- Gerald quiere lo mejor para usted señor – sonrió en son de burla – y yo también- dijo para si.
Ellioth pasó por la oficina de Gerald y se despidió. Sus pensamientos lo llevaron hacia Danna. Llego a automóvil, y se soltó la corbata enganchándose de nuevo con la alianza en la seda. Ahogo una maldición trato de quitarla pero la humedad del lugar le hizo que no pudiera quitársela del dedo así que la acomodo de un modo que no le molestara tanto.
Recorrió el estacionamiento sonrió por lo hechos ocurridos a temprana hora. Danna Kotkin había resultado ser la persona mas entretenida que había conocido en mucho tiempo, aunque estaba casi seguro de ella no entendería eso como un cumplido, imágenes de su aspecto y su delgada figura acudieron a su mente.
Se dirigió a su hotel donde se hospedaba. Le parecía curioso, la semana pasada, el hecho de meterse en una habitación pequeña sin televisión por satélite, ni siquiera línea telefónica para conectar su portátil le habría vuelto loco, pero ahora... eso no le importaba, decidió concentrarse en la casa que había adquirido en Carolina del norte la había convertido en una casa de descanso con SPA y por supuesto sus cafetería, Su socio y amigo Robb Madison era quien había terminado por terminar el trato.
Con el estomago rugiéndole de hambre cambio su traje por unos jeans y una polo, tomando nota mental de comprar mas ropa informal. Se subió de nuevo al coche y se dirigió por las calles del centro a buscar un lugar decente donde comer. La luz el día le revelo un pueblo realmente pintoresco, los edificios antiguos no les irían mal una mano de pintura, pero las plantas y ornamentas junto con las flores le parecían encantadoras.
Paso por una oficina de información donde consiguió un mapa y siguió conociendo a los residentes del lugar, realmente era pequeño le encanto ver unas casas verdaderamente cuidadas con jardines espaciosos, llego a la gasolinera y cargo el combustible comprando ahí un sándwich y se dio cuenta que ahí había criaderos de pescado lo cual atraía al turismo para ese deporte. Continuo y ya entrada la tarde apareció junto a una enorme casa situada en un claro portal se veían unos jardines llenos de rosas blancas. El corazón le latió con fuerza mientras bajaba del coche, y se le acelero el doble cuando vio el letrero de "SE VENDE" Busco algún timbre mas no lo encontró, brinco la valla y continuo su camino hacia la casa. Al llegar busco una ventana y miro a través de esta. Muebles antiguos alfombras, techos altos, suelos de madera y una chimenea enorme.
El lugar era fabuloso. Ellioth siguió su camino y vio el portal de agua, donde había entrado era un portal de las rosas, y hacia atrás había jardines, la propiedad era enorme. Tendría que llamarle a su socio para informarse de ese lugar algo le decía que tenia que quedarse con el.
Danna salio de su trabajo y se dirigió a la farmacia. El farmacéutico la miro a los ojos asombrado.
-- ¡Hola! Jan, necesito Benadril –dijo la joven.
Se sentía con al cara hinchada, la lengua gorda y ansiaba quitarse la ropa y rascarse la piel irritada. El farmacéutico sonrió.
-- ¿Alguien ha puesto chocolate en uno de tus platos, Danna?
-- Si yo – respondió ella, explicando- a uno de mis clientes le encanta el chocolate y yo intento agradarle.
-- Por lo que veo Jane no ha podio ayudarte.
-- La enfermería estaba cerrada, ¿tendrás algo para el dolor? – pregunto la joven.
Jan vio que Danna cojeaba.
-- Siéntate y relájate, soy casi medico Danna.
Ella gimió al contacto del joven en su pie.
-- Parece una rotura muy, muy mala.- dijo el joven
-- Es un esguince, Jan.
-- O un esguince- apresuro el a corregir.
Jan salio por un lado del mostrador y regreso con tres pastillas y un vaso de agua.
-- Mi padre dice que las dos pastillas rosas son para la alergia y la blanca es para el dolor.
Danna las tomo y de un trago las paso. Y se puso en pie.
-- Gracias.
-- ¡Ay! Se me olvidaba no debes conducir después de tomar el analgésico. ¡Upps!
-- Estas bromeando Jan, es una broma de muy mal gusto.
-- Me temo que no chica. ¿Has comido?
-- No
El la miro pensativo.
-- Te hará efecto en quince minutos, treinta como mucho.
Danna se sintió morir, luchando con el deseo de llorar.
-- ¿puedes llamarme un taxi? – pregunto como última solución la chica.
-- Si no te importa Danna podrías esperar mientras termino aquí unas cosas y te llevo a tu casa.
Levanto al vista y sonrió, Danna recordó que Jane le había comentado que Jan y su novia habían terminado hacia muy poco, y se le hizo como un pretexto de el.
-- Sinceramente Danna, no deberías manejar después de haber tomado el medicamento.
Danna pensaba como salir de esa situación pero en realidad no encontraba la forma de hacerlo, encimada en sus pensamientos escucho una voz detrás de ella.
-- Gracias, pero la dama ya tiene quien la lleve a casa.
Danna se giro y vio a Ellioth Knight al otro lado del pasillo vestido informal y con un dentífrico en la mano y le sonreía abiertamente...
Continuara...
N/A:
Bueno primero llego al capitulo 6 y vemos la atracción que hay entre los personajes, se que David Copperfield no ha salido pero pronto saldrá…
Quiero agradecer a las chicas que me echan porras y ánimos para salir adelante... quien más que mis amigas Lizzi y Maru. Así como a Scarlet y Alexia que con sus comentarios me han alentado. También agradezco a ti que lees estas líneas y este fic.
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