Guía de las Hermanas Andley para conseguir Marido.

Capitulo 7

3.- Lleva siempre protección, un bote de laca o una lima de uñas, por ejemplo,

por si un pretendiente se propasa.

By Xcaret

Jan observo a Ellioth.

-- Danna, ¿conoces a este hombre?

Ella solo atino a afirmar.

-- Es uno de los socios de la empresa.

Ellioth se acerco al mostrador, tendió su compra a Jan y saco su cartera para pagar.

-- Voy en dirección hacia tu casa- dijo, mirando a Danna- estaré encantado de llevarte.

Danna estaba casi segura de que mentía y como la idea le pareció tan atractiva, se sintió obligada a declinar la oferta.

-- No creo que...

-- Es lo menos que puedo hacer para reparar lo pasado esta mañana – la interrumpió, con una sonrisa.

Danna sintió que su resistencia comenzaba a flaquear. Consciente de que Jan los estaba observando, Danna se humedeció los labios.

-- Pero mi camioneta…

Yo te la llevare cuando papa y yo cerremos – se ofreció Jan, y fijo la vista en Ellioth con la barbilla bien alta- De esa forma, cuando te deje las llaves podré comprobar que te encuentras bien.

-- Problema solucionado – afirmo Ellioth alegremente.

Ya que el plan no parecía una cita romántica y estado ella tan cansada, adolorida y llena de picores como para discutir, Danna asintió en señal de aceptación. Después de todo, ninguno de los dos hombres intentaría seducirla con el aspecto que tenia ahora. Dio las gracias a Jan y le tendió las llaves. Reprimiendo las ganas de rascarse la casa hinchada, pago rápidamente por el Benadril y salio de la tienda delante de Ellioth

-- ¿Qué te ha pasado? –preguntó el mientras salían de la farmacia.

Eran casi las seis y media, aun hacia mucho calor y la humedad seguía siendo agobiante.

-- Soy un accidente andando, ¿recuerdas?- contesto Danna con una sonrisa.

Ellioth la mira fijamente y Danna se sentía mareada y se preguntó cuanto tiempo mas tardaría en empeorar su estado, luego se dio cuenta de que se le estaba haciendo costumbre tener mal aspecto delante de Ellioth Knight. De repente sintió que Ellioth le agarro la muñeca y le giro el brazo, dejando al descubierto la piel enrojecida.

-- Uno no tiene ataque de urticaria de haberse caído en el estacionamiento. – dijo el seriamente.

-- Es solo alergia – contesto ella, retirando su brazo para poder rascarlo. – estaré bien por la mañana.

A pesar del calor Ellitoh estaba magnifico con su camiseta polo y sus jean ajustado que le hacían resaltar sus atributos masculinos. Llegaron al coche que había alquilado Ellioth y Danna se dio cuenta que trataba de ser caballeroso con ella, mas la alianza en su mano brillaba a la luz del atardecer, y los destellos de los diamantes recordaban su estatus "prohibido". Danna solo sintió que el corazón se le aceleraba.

-- Doy por hecho que no eres un asesino en serie. – dijo ella tratando de tener control en la conversación.

-- Sabía que se me había olvidado algo al presentarme.

-- Normalmente tengo mas cuidado – explico ella mientras se metía al coche.

-- Apuesto que ni siquiera le hechas llave a la puerta de tu casa. – dijo el con sonrisa irónica.

Cerro al puerta del automóvil y Danna lo observo detenidamente mientras el rodeaba el coche. Ese hombre era demasiado seguro de si mismo, pensaba. Espero a que se sentar en su asiento.

-- Debes saber que la puerta principal de mi casa esta bien cerrada – afirmo, y luego sonrió avergonzada, cosa que no paso desapercibida por Ellioth – La que no cierro con cerrojo es la puerta trasera.

-- La risa de ambos se escucho en el interior automóvil.

-- Archivare es información para ocasiones futuras – comento todavía sonriendo.

Su tono había sido en forma de broma, pero Danna se aferro a la bolsa de medicinas que llevaba en el regazo. El aire se lleno de tensión, como si ella no se hubiera sentido ya suficiente a prueba.

-- ¿Has cenado ya? – pregunto el, poniendo el motor en marcha.

-- No, Iba a comprar algo ya hecho de camino a casa- dijo Danna.

-- ¿Dónde?

Ella sonrió y señalo a la derecha.

-- En el único sitio abierto a esta hora.

Ellioth le devolvió la sonrisa y siguió sus instrucciones hasta el restaurante de comida rápida.

-- Creo que yo también voy a pedir algo- comento el.

-- ¿Dónde te hospedas?

-- En un pequeño hotel a las afueras del pueblo, se llama Coppa's Inn. – dijo el a secas.

-- No es precisamente un Hilton – apunto ella.

Ellioth se encogió en hombros.

-- Tienen sabanas limpias, un buen colchón y bonito papel tapiz.

Lo que Danna en realidad esperaba era que el criticara el pequeño restaurante de comida rápida para llevar, que criticara el pueblo entero. Casi lo había deseado, así podría encontrar algo de el que no le gustara. Entonces se detuvo: y pensó con claridad, que el medicamento estaba ocasionándole un lapso mental.

Ellioth bajo la ventanilla y pidió dos hamburguesas, papas fritas y bebidas. Rechazo la oferta de ella puesto que quería pagar, pero le paso las bolsas para que las sostuviera mientras el pagaba.

Aun con ganas de discutir, Danna le comento:

-- No puedo creer que un restáuratero de la gran ciudad vaya a comer esta comida.- dijo ella solemne

Sin inmutarse, el se levanto del asiento un poco para guardar la cartera en el bolsillo de atrás de sus jeans

-- No te olvides de que soy dueño de algunas franquicias de comida rápida.

-- "algunas docenas", corrigió ella en su interior, mientras desviaba la mirada de los músculos que se revelaban bajo el pantalón de el.

-- Lo se, pero supongo que he pensado que nunca comerías en alguna de ellas.

Ellioth se recostó en el respaldo de su asiento y le dirigió una sonrisa que podía matarla con ella.

-- ¿Has pensado en mi? –pregunto el.

Danna vio que había entrado a un terreno que no quería, decidida a mantenerse tranquila, apretó los labios y agarro una hamburguesa.

-- En lugar de poner palabras en mi boca, ¿Qué tal si pones esto en la tuya? -Dijo tendiéndole la otra hamburguesa.

El guiño el ojo con simpatía y desenvolvió su hamburguesa con una mano mientras conducía con la otra.

-- ¿A dónde vamos?

-- Creí que ibas en dirección a mi casa – le recordó ella, colocando entre ambos un paquete de papas fritas y las bebidas.

-- Y allí voy, en cuanto me digas por donde es. –dijo el.

Danna sonrió al comentario sintiendo se tonta.

-- A la izquierda en el semáforo y pasando el taller del señor Hopkins, a la derecha de casa de la señora Green...

-- Será mejor que me lo vayas indicando por el camino – le interrumpió el, riendo y dándole después una mordida a su hamburguesa.- oye es buena esta hamburguesa.

Ella asintió lentamente y respiro aliviada; sentía la química entre ellos, pero ella tenia el control. No importaba lo que el hiciera que su cuerpo y su mente se colapsaran y no importaba lo mucho que ella necesitaba esa bonificación, ella jamás tendría un romance con un hombre casado.

Al lado de ellos paso una camioneta familiar con una docena de niños, todos eran pelirrojos, sonrieron a Danna y Ellioth y el mal humor de Danna desapareció.

-- Parece un lugar perfecto para los niños.- comento Ellioth

Danna advirtió que el estaba jugando con su alianza. ¿Tendría hijos? Seguramente – pensó – metiéndose una papa frita en la boca.

-- Supongo que si – murmuro, sintiéndose un poco mareada.

Siempre comía demasiado rápido, una mala costumbre que había desarrollado en el laboratorio.

-- ¿Creciste aquí?- pregunto el.

Ella negó con la cabeza.

-- No. Nací en Las Vegas, después viví en Nuevo México, luego en un internado en Corpus Christy y cuando acabe la escuela me regrese a Lakewood. Mi madre era de aquí.

-- ¿Tu Familia, vive aquí

-- No, mi madre murió, mi padre esta a punto de casarse con la chica mas odiosa que he conocido en toda mi vida.

-- ¿Y tus abuelos?

Murieron la única que queda es mi bisabuela aun vive aquí en Lakewood.

Danna pensó que a su abuela le gustaría Ellioth, estaba segura. Bueno, salvo por un por un pequeño detalle...

-- Debes de estar muy unida a ella.

-- Ella es la razón de que yo este aquí – confeso ella.

-- Por fin – dijo el, asintiendo- . La respuesta al enigma.

-- ¿Qué enigma? –pregunto ella dudosa.

-- ¿Cual mas? –contesto el - ¿Qué hace una chica como tu en un sitio como este?

Desde luego no era un piropo mas bonito que le habían dicho, pero sus palabras la afectaron igualmente.

-- Hago postres para ti – respondió ella, intentando mantener la conversación a un nivel superficial. – además Lakewood no esta tan mal. – a menos que busques marido, pensó.

-- Ya lo se he estado explorando.

-- ¿Y has encontrado algo que te guste?- pregunto ella mientras le indicaba la dirección a tomar.

El giro y la miro a los ojos.

-- Dejémoslo en que me he quedado gratamente sorprendido por mis descubrimientos.

Danna volvió a fijar la vista en la carretera y se presiono la sien con un dedo, intentando reordenar los pensamientos que se estaban procesando en su interior. La atracción sexual que le llegaba de Ellioth era casi tangible. El sutil aroma de su perfume le cosquilleaba la nariz, hipersensible por la alergia, estaba segura de que le provocaría un inoportuno estornudo.

-- ¿Te sientes mejor? – pregunto el, dando un trago a su bebida.

-- Si – mintió ella- Comer me ha sentado bien.

Dio otro mordisco a la hamburguesa, tratando de masticar lentamente más sin embargo una idea salto la asalto: ¿tendría Ellioth Knight la costumbre de viajar por el mundo, empleando su posición como un cliente importante, para conseguir tener aventuras extramaritales? ¿Le pediría a ella que se acostaran para conseguir el contrato?

-- ¿Parece que te duele algo?- pregunto el al verla cara de preocupación.

-- Bueno, supongo que estoy cansada- dijo ella dándole una sonrisa temblorosa.

-- Si tu farmacéutico esta en lo cierto no debería tener problemas par dormir – comento el haciendo una bola con el papel de la hamburguesa.

Danna le tendió una de las bolsas para que la usara como basura. Si definitivamente se sentía atontada.

-- ¿Debe ser buen amigo tuyo? – señalo el.

-- ¿Quién Jan? Lo conozco desde hace años.

-- ¿Sabe donde vives?

-- Gira aquí. Todo el mundo sabe donde vive todo el mundo en Lakewood.

Se metió dos papas fritas a la boca y las mastico durante un incomodo silencio. Cuando se las trago pregunto:

-- Dime Ellitoh, ¿Como te metiste en el negocio de los restaurantes?

El frunció los labios sacudió la cabeza, como si no tuviera nada de interesante que compartir.

Comencé a trabajar cocinando hamburguesas para ahorrar y comprarme un auto, ya que mis abuelos no querían comprarme un auto. No me llevo mucho tiempo en darme cuenta de quien ganaba dinero en ese negocio. Me deje quemaduras trabajando, sacrifique cosas que todo adolescente suele querer y logre comprar una franquicia de mi propiedad para cuando debería haberme licenciado en la universidad.

-- ¿Te compraste una franquicia tu solo?

-- No. Mis Abuelos hipotecaron una propiedad que mi abuela había heredado en Chicago de su padre, en ese momento mi abuelo había invertido todo su capital en la remodelación del teatro Majestic en Brodway y sus negocios en Londres no podía moverlos por causa de un desfalco por parte de uno de sus hermanos en la Gran Bretaña. Así que la hipoteca fue la mejor opción para obtener el resto del dinero, y yo no iba a fallarles.

-- Asumo que pagaste la hipoteca- comento ella secamente.

El sonrió.

-- Unos seis meses después, y luego les remodele la casa esa para que se mudaran de New York a Chicago.

Danna miro hacia el cielo oscuro del interior del auto... Aquel hombre era guapo, inteligente, rico, trabajador y ¿buen hijo?

-- Ellioth me hablas de tus abuelos, ¿y tus padres?

Ellioth suspiro, ella había hablado de su familia ahora era su turno.

-- Mi padre murió a la edad de 16 años, el había embarazado a mi madre cuando vivían en Francia según mi abuela la familia de ella era algo peligrosa y mi madre pensando que a mi me darían a alguien y no queriendo que fuera alguien de mal, me entrego a ellos. Mis abuelos regresaron a New York donde me criaron, no es el mejor lugar, pero yo no puedo reprocharles nada.

Gira aquí – ordeno señalando con la mano. A unos 500 metros mi casa es el cuarto Town house de la derecha.- es una vieja casa con un pequeño jardín, la hija del alcalde las compro y las alquila, la mía es la de color azul.

-- Es bonita- comento mientras se para en la estrecha entrada-, muy bonita.

Extrañamente animada, Danna agradeció que los fines de semana anteriores se la había pasado plantando flores y arbustos alrededor de la casa, a pesar de haber tenido que soportar la presencia de su indeseable vecino Josh.

-- Gracias por traer... me

Oyó que la puerta de Ellioth se abría y levanto la vista. Le vio rodear el coche y se le puso un nudo en el estomago. El le abrió la puerta con una sonrisa, pero su actitud insinuante había desaparecido. En lugar de eso parecía nervioso. Lo que le puso a ella nerviosa.

-- Te acompañare a la puerta- se ofreció el cortésmente, quitándole de las manos la bolsa de basura y la de la compra de la farmacia.

En silencio, con el corazón latiéndole aceleradamente, Dana salio del auto.

Jan, tiene mis llaves – le comento a Ellioth girándose a verle.- tengo que entrar por la puerta de atrás.

-- Así que no era broma – contesto el.

La voz le llego a Danna lentamente, pero la risa le sonó inquieta.

-- No, la verdad no era broma. –

Le dolía el tobillo, tenia el estomago revuelto y le ardía la piel. Danna recorrió la distancia hasta la parte de atrás de la casa cojeando, cruzo el minúsculo jardín y subió los cuatro escalones que daban a la puerta de atrás.

Las pisadas de Ellioth detrás de ella sonaban suavemente, dándole la espalda abrió la puerta y la empujo hacia dentro y se giro con una amplia sonrisa. Estaban lo suficientemente cerca para verse, tocarse... y besarse.

-- Gracias Ellioth – dijo con una sonrisa tan tensa.

El se quedo en silencio y la mente de ella imagino varias versiones de cómo podía acabar esa velada.

-- Danna... me gustaría besarte – dijo el.

Danna sintió nervios de lo que le acaba de decir y sentía que se le secaba la boca.

-- ¿Me has oído? – susurro el, acercándose a ella ligeramente.

-- Creo que... señor Knight que los oídos son la única parte no me duele, ni me pica.

-- Por supuesto – se apresuro a contestar el. – Te dejare para que puedas descansar.

Danna miro a Ellioth y le sonrió. El le devolvió la sonrisa y ella observo como en cámara lenta el se acercaba y la atraía hacia si. La boca de el se poso sobre la suya, acallando sus palabras de protesta y Danna sintió su aliento calido y dulce sobre su lengua hinchada mientras sus brazos la rodeaban.

Las rodillas le flaquearon y se perdió en aquel beso, transportada en una ola de adrenalina y deseo. Gimió y se abalanzo sobre el, apretándose sobre su pecho musculoso. Pero cuando sintió la erección de el, se quedo helada. Abrió los ojos repentinamente y se echo hacia atrás, manteniendo la distancia apoyando una mano contra el pecho de el.

Jadeante la miro. Aun la tenia abrazada por la cintura.

-- Danna

-- Ellioth... yo... No puedo hacerlo – confeso.

-- De acuerdo – dijo el- ¿puedo preguntar por que?

-- ¿Qué por que? – Dijo estupefacta- se me ocurren dos cosas – contesto con los dientes apretados. Una que eres un cliente importante de la empresa donde laboro.

-- ¿Y que mas? – pregunto el, enarcando la ceja derecha, incapaz de comprender porque su relación profesional tenia que ser una barrera para una aventura de una noche.

-- ¿Y que mas? – Repitió ella – Pues que estas casado.

La expresión de Ellioth se oscureció unos momentos, y luego clavo la mirada en su mano. Danna miro hacia el cielo "ni que se le hubiera olvidado" –pensó y suspiro decepcionada.

-- Mira estoy segura de que hay muchas mujeres a las que no les importa si estas con otra mujer, pero la verdad es que a mi si me importa.

El no dijo nada, simplemente siguió mirando la alianza. De repente, los acontecimientos del día calaron en ella: Su preocupación por lograr la bonificación, el humillante incidente en el estacionamiento y la tarde con la peor de sus alergias por sacar adelante el trabajo. Y como colmo la medicación le estaba afectando haciéndola sentir débil y soñolienta.

-- ¡Que irónico que te haya conocido justo en el momento de mi vida en el que me planteo tener una relación seria! – comento Danna, intentando reír. – buenas noches señor Knight, vuelve a tu hotel y llama a tu esposa que cree que le estas siendo fiel.

Y tras decir esto, entro a la casa y cerro la puerta con un firme portazo.

Ellioth se quedo ahí parado contemplando la puerta antes de regresar a su coche aturdido. El interior aun olía a hamburguesas y papas que habían compartido. No recordaba habérsela pasado nunca también con una mujer. Pedirle un beso le había parecido apropiado, y lograrlo le había parecido necesario.

Giro la cabeza al escuchar un golpeteo en la ventanilla. Era el vecino de Danna que estaba a otro lado fulminándolo con la mirada.

-- ¿Si?

-- No te atrevas a molestar da Danna – le advirtió.

-- No tengo la menor intención de hacerlo – le aseguro.

-- Me alegra chico.- dijo mientras se llevaba un pulgar al pecho. – Porque eso es asunto mió.

Sintiendo que no tenia palabras, Ellioth se alegro de divisar dos vehículos acercarse reconoció al vendedor de la farmacia que venia manejando la camioneta de Danna, se despidió del vecino de Danna y regreso a su Hotel.

En el camino pensó lo que había pasado. Nunca en su vida se había sentido tan entupido, se había prometido a si mismo que no permitiría que ninguna mujer le distrajera de la decisión que necesitaba tomar respecto a Audrie, y en lugar de eso, había deseado a la primera belleza que se había cruzado en su camino; una mujer con la que además tenia que trabajar y que le parecía que se enfrentaba a una decisión parecida a la suya... ¿tendría un amante? Ellioth se froto la cara con las manos. Por supuesto que una mujer como Danna tendría un amante.

Al día siguiente le pediría disculpas, pero esa noche le llamaría a la mujer que creí que el le estaba siendo fiel.

Para Danna las cosas no podían ser peor, pensaba en todo lo ocurrido, daba como resultado que ese no era su día de suerte. Tomo un bañó para ver si podía bajar la urticaria y quitar de su cuerpo esa excitación que le provocaba Ellioth y los hechos recientes.

Se encontraba en su cama cuando escucho su teléfono celular.

-- ¡Hello!- dijo desganada la chica.

-- Cari, ¿que pasa amor?

-- Nada daddy es solo que...

-- Cari, ¿dime que pasa?, es tiempo de ir a hacerte una visita.

-- No daddy, no es nada...

-- Bueno Cari voy a hacer las cosas a mi modo.

Sabía que corría peligro en esa contestación de su padre. Y no había herrado la llamada había sido a las siete con treinta y justo a las diez y media el estaba con ella a su lado. Ella le contó los pormenores que le habían ocurrido ese día a su conveniencia y además con quien mas podría desahogarse en ese momento. Tumbados ambos en la cama, abrazados hablaban:

-- ¿Crees que hice bien? – dijo la joven todavía limpiando sus fluidos en el pañuelo.

-- Cari, creo que deberías decirle a tu jefe que te deje descansar unos días mas- dijo el padre.- además como puedes seguir en un trabajo donde te exigen el chocolate si tu eres alérgica a el. Mi amor deberías regresar conmigo a Las Vegas.

-- ¡Papa!

-- Mira amor, pensé que era algo mas grave, pero, no creo que pueda hacer mucho en contra de la erupción. Tendrás que seguir el tratamiento y por favor no te rasques.

-- Papa te dije que no era gran cosa, es solo la alergia y sabes bien que no me iré a Las Vegas.

-- Pensé que alguien había lastimado el corazón de mi pequeña es todo – dijo David – algo me decía que era así, después de hablar contigo en la mañana algo me decía que no andaba bien.

Danna cayó.

-- Oh, vamos, Danna – dijo suavemente- puedes contármelo.

Después de estar pensando solo en el beso de Ellioth se animo a decir.

-- ¡Esta casado dad!

-- Entonces, no me había equivocado.- dijo el seriamente- tenias algo serio con el.

-- No. Apenas lo conozco, además, el jueves tengo una cita con alguien.

-- ¿Con el? ¿Con el casado? – inquirió el padre.

-- No. Con otra persona – dijo ella tratando de cambiar sus ánimos.

-- Ahora me dirás de ese asistente tuyo Sean al fin confeso que no es Gay y que lo enderezaste por el buen camino. – dijo el burlándose.

-- No papa. Es con Brandon Marx, no lo conoces, es de por aquí.

-- Ese Brandon Marx, ¿no es hijo de Richard Marx?- pregunto el.

-- ¿Lo conoces? Pero, ¿Cómo? – inquirió ella.

-- Eso es lo de menos, pero lo que te puedo decir es que acaba de dejar una jovencita embarazada, en Middletown, así que tu sabes lo que haces.

-- No voy a dejar de salir con el.

-- No te estoy diciendo eso – dijo el – si no que tengas cuidado.

-- Lo tendré en cuenta.

-- Sabes, dijiste que el jueves ¿me equivoco?

-- No, no te equivocas es el próximo Jueves. – dijo ella determinante. - ¡Oh, no!

-- ¡Oh, Si! – dijo el con una sonrisa – vas a tener que cancelar esa cita.

-- Pero...

-- No hay pero que valga, Me lo prometiste y así como yo cumplo contigo, tu lo tienes que hacer conmigo. Mañana me iré yo a primera hora después de dejarte en tu trabajo de ahí tomare un taxi al hangar. Y el Jet regresara el miércoles para llevarte allá. Por cierto había otro Jet en el mismo hangar.

-- ¡Que raro! Dad no le he dicho a Gerald – dijo ella.

-- No es mi problema, pero Mike, tiene instrucciones de llevarte así sea amarrada.

-- Esta bien, mañana arreglare todo.- termino ella.

-- Bueno será mejor que me vaya a mi habitación para dejarte descansar, y no te rasques más. – sentencio el.

-- Porque no te quedas aquí, hasta que me duerma. – dijo ella como niña mimada.

-- Esta bien pequeña, pero durmiéndote me iré a mi habitación.

-- Si.

Ella se volvió a acomodar con su papa, y el la observaba, ya no era la ninia con la cual se había enamorado al conocerla.

No sabia de su existencia, Anne se había ido sin decirle que estaba embarazada y desde su abandono no quiso saber más del matrimonio. Danna era el recuerdo de ese amor, un regalo inmerecido pensaba el. La amaba mas que a su vida, por eso el creía que existía esa concesión con ella, el sabia muy bien cuando algo le pasaba a su hija, como ella sabia cuando algo le pasaba a el. Se quedo ahí poco rato. Escucho el teléfono y fue al llamado de este.

-- Diga

Ellioth se quedo mudo.

-- ¡Hello! – dijo David que empezaba a molestarse.

-- Disculpe – se animo Ellioth – soy el señor Knight. La señorita Kotkin trabaja para mi.

-- No cree que no son horas para llamar y mas si es de trabajo.

-- Lo siento ¿señor?

-- Copperfiel, David Copperfield. – dijo el determinante.

Continuara...

N/A: bueno no podía dejar mas tiempo sin hablar de Padre de Danna así que ya apareció. Espero que les haya gustado y agradezco infinitamente a todas las personas que le dedican un poco de su tiempo a seguir este fic. Gracias un millón.

Comentario y y