Guía de las Hermanas Andley para conseguir Marido.
Capitulo 11
4.- En la primera cita, puntúa a tu pretendiente del uno al cien
para predecir su comportamiento como marido
y divídelo entre dos.
By Xcaret
Pairings: Danna – Ellioth, Candy – Terry, Annie – Albert, David Copperfield – Claudia Shiffer
CategoryRomantic, Comedy
Raiting: PG- 13, yo digo cuando habra NC-17
Disclaimer: Los personajes de Candy Candy no son míos. Ellos pertenecen a sus creadoras y respectivos socios comerciales. Esta es solo una historia escrita de fan para fans, sin fines lucrativas. Basada en una novela de Sthepanie Lee.
En calidad de Universo Alterno.
FEEDBACK: o a su recamara con pasos pesados su idea en un principio le había parecido buena pero después pensó, en lugar de alejarla de otro, la mando con el amante... Con Copperfield, que estupido había sido...
Pero recordó que ella le había dicho que observara antes de sacar deducciones, según sabia por la prensa Copperfield era novio de la modelo Claudia Shiffer, Pero Dana tenia una suite presidencial en MGM Casino & Resort no entendía la extraña relación entre Ellos porque algo que si sabia era que dormían en habitaciones separadas, pero porque tantas atenciones para Danna, con el dinero que tenia el ilusionista bien podía pagarle una mejor vivienda a su amante en turno y no la casa de Danna lejos de ser elegante era muy por el contrario modesto, calido, acogedor, algo que siempre le había gustado a el.
Su departamento se encontraba frente a Central Park con una vista envidiable recordaba que su abuela le gustaba visitarlo para pasar horas frente a ese gran ventanal en las frías temporadas de invierno tomando una gran taza de te o chocolate, la abuela siempre sabia sacar una platica interesante de su niñez o de su padre, era raro Ellitoh siempre supo que su madre lo dio a sus abuelos y en determinado caso el lo agradecía, no sentía abandono por el amor que ambos le profesaban, hubo ocasiones que quiso buscarla pero se daba cuenta que lo mejor era no remover el pasado recordaba la frase hay que dejar el pasado atrás...
Y si tenia que dejar el pasado atrás... porque no podía dejar también a Audrie atrás, veía la alianza en el dedo y cada día estaba mas seguro de no querer nada con Audrie, en su vida se había sentido tan atraído a una mujer como lo sentía con Danna, recordar la primera vez que la vio tirada en el pavimento en un charco, sonreía al recordar la toda empapada casi a punto de ahogarse porque si el charco estuviera cinco centímetro mas profundo le hubiera tapado la cara.
Danna le inspiraba lo que ninguna mujer hacia en el, ver su cuerpo el cual no era perfecto pero tenia unas curvas que lo volvían loco, el siempre había odiado que cuando salía a comer con alguna chica vivían pidiendo ensaladas, le sorprendió al darse cuenta que la primera vez que comió con Danna fue una hamburguesa rápida y dentro del auto.
Con pensamientos agradables fue cayendo en un sueño profundo, hasta quedarse dormido, mas sin embargo dos horas después alguien lo despertaba de esa tranquilidad que tenia.
El teléfono sonaba una y otra vez, con pasos cansados se acerco a la chaqueta y saco su móvil al ver el numero a penas podía creerlo.
-- ¿Danna? – Dijo el sorprendido – Sabes ¿que hora es?
-- Lo siento, Ellioth, pero, ha pasado un imprevisto,
-- ¿Un imprevisto? – dijo el sonriendo su plan había funcionado –
-- Si mira, no podré verte mañana pero Sean tiene algunas muestras para ti
-- Que paso Danna?
-- Tengo que irme ahora mismo voy rumbo al aeropuerto.
-- ¿Ahora? – dijo el sorprendido
-- Si, David mando su jet por mí, hay un caos en el hotel, y mañana hay un evento muy importante de beneficencia o algo así, y no hay chef quien dirija, al parecer el chef del hotel enfermo y David me necesita allá.
-- ¿Y Copperfield no puede hacerse cargo, necesariamente tu tienes que ir allá?
-- El esta en New York, mañana tiene una función para el medical childrens hospital, St. Michelle
-- Pero, ¿que el St. Michelle no es un orfanato? – pregunto el joven.
-- Si, pero ahora se abrió el Hostipal para niños de escasos recursos, así como ilegales, y esta es una función a beneficio. Se invito gente para que haga sus donaciones.
-- ¿Donde se va a presentar?
-- Porque tanto interés Ellioth, solo llamaba para avisarte que salía a New York y que no te puedo atender mañana, no te estoy pidiendo permiso para nada.
-- ¿New York? – dijo intrigado se suponía que la enviaba a Las vegas – que no el hotel esta en las Vegas.
-- David tiene el cincuenta y un por ciento de las acciones del Wardolf Astoria de hecho en el teatro de ahí se hará la función y después será una cena de Gala, ahí es donde entro yo.
-- Esta bien Danna, ¿cuando regresas?
-- El sábado por la mañana.
-- Te veré el sábado. – dijo el apesadumbrado.
-- Esta bien, Adiós Ellioth – dijo en susurro.
-- Adiós Danna.
Al parecer el destino ayudo un poco, tuvo que llamar a Robb para que cancelara el envió del chef del MGM a New York y después por la mañana llamaría a la abuela para que hiciera una donación a su nombre en ese evento. Sabia que su abuela se volvería loca de ver de nuevo el espectáculo, solo espero que hubieran sido invitados aunque no debería de preocuparse lo mas seguro es que si empresarios del espectáculo como su abuelo siempre era invitado a ese tipo de eventos, su abuela siempre estuvo inclinada en ayudar a los orfanatos por su origen y el ahora que podía también la apoyaba en forma altruista y con gusto de verla sonreír.
Esos días iban a ser eternos, sin Danna, así que opto por comprar un buen equipo de pesca e irse al lago a pasar los días en la naturaleza.
Dana por el contrario nunca había terminado tan cansada después de un banquete como ese día, mas sin embargo le encanto que la abuela de Ellioth la había visitado hasta la cocina junto con el abuelo de este, se dio cuenta de donde Ellioth había sacado ese encanto su abuelo era igual. Con ese aire místico, pero había algo que no encajaba bien en ninguno de los dos, Ellioth tenia la frente ancha y tanto Terry como Candy no, sus caras eran facciones delgadas y en Ellioth eran mas toscas como las de su padre.
Danna regreso el sábado por la mañana y lo que le sorprendió mas es que al llegar al aeropuerto Ellioth la esperaba, la abuela la había dejado en el angar del jet, y ella junto con Cooperfield habían marchando en el Danna bajo en la pista de Lakewood y Ellioth la recibía mientras David seguía rumbo a Las Vegas.
Con una platica de eventos y caras conocidas para Ellioth, comenzaron su charla pero grande fue el disgusto para este cuando Danna le comunico que no podía cenar con el ya que había pospuesto su salida con Jan y había quedado cenar con el esa noche para compensar el plantón del día anterior. Ella se disculpo una vez mas al bajar del coche y Ellioth salio de ahí sin despedirse y como bólido, a su hotel. Una vez ahí se dijo que no dejaría que Danna se le fuera de las manos, una vez mas observo la alianza, era definitivo si conservaba esa alianza seria únicamente con alguien como Danna. En la menor brevedad tenia que enfrentar la realidad con Audrie.
La mañana ya había saludado a Danna y ella estaba en búsqueda de las cosas que le había dado la abuela Annie, encontró unas cortinas blancas opacas, que colgó de la ventana de la cocina. Después, se sentó en la silla que Ellioth se había sentado la ultima vez que estuvo en su casa. Las manos le temblaron solo de pensar en el.
Se reclino sobre la mesa, consolándose con la suave y usada madera bajo sus dedos. Tenia que lograr sacarse a ese hombre de la cabeza. Apenas había dormido la noche anterior, y no quería que eso le arruinara lo que podía ser el principio de una relación, de una relación satisfactoria con Jan.
Se preparo un desayuno ligero y continuo viendo lo que había en las cajas, grito de alegría cuando encontró un montón de delantales, hechos a mano con un punto fino. Recordaba haber visto a la abuela con algunos de ellos.
En la segunda caja encontró partituras, pañuelos, prendedores antiguos de carey y unos papeles con notas, leyó unos y peso que serian recuerdos o pensamientos de momentos, le llamo la atención unas letras en una servilleta y la saco y empezó a leerla.
Apenas capaz de contener su emoción leyó el contenido de la servilleta : Charcos de fango dulce del Hogar de Pony, no podía creerlo era una receta para hacer tarta de chocolate, leyó detenidamente viendo cada uno de los ingredientes saco un recetario que tenia de ella y empezó a comparar su tarta con la de la servilleta, repaso uno y otra ves la lista de ingredientes de ambos cambiando la cantidad de componentes secos para admitir la malta y alterando los ingredientes húmedos para acomodarse a sus sabores preferidos como el café para realzar el sabor a chocolate.
Se puso uno de los delantales recién obtenidos de la abuela, para que le diera suerte y precalentó el horno, tratando de evitar su alergia para con el chocolate confió en su olfato para encontrar la mejor combinación de sabores. Cuando el horno estuvo listo saco un molde de muffins. Lo preparó y vertió en el la pasta lo puso en el horno con un solo pensamiento.
-- Prepárate para quedarte con la boca abierta, señor Grandchester Knight.
-- Solo dígale que he llamado – dijo Ellioth -. De nuevo
Colgó el teléfono y suspiro. Había intentado ponerse en contacto con Audrie desde hacia mas de dos horas. Su secretaria le aseguraba que estaba desbordada con reuniones y viajes, pero el estaba empezando a preocuparse. La verdad era que necesitaba hablar con ella para poder darle fin a ese compromiso absurdo. A su mente solo venían imágenes de Danna kotkin que lo mantenía en vela por las noches entre sabanas mojadas de sudor desde que llego a Lakewood.
Mientras se cambiaba de ropa y se ponía algo informal, el caprichoso engrase de la alianza se le engancho en la camisa de vestir y le hizo un agujero en la manga. Ellioth maldijo enfadado y se metió en el baño, decidido a quitarse la alianza. Se unto de jabón y tiro de ella hasta que salio despedida camino al desagüe, haciendo que el corazón se le pusiera a mil.
-- ¡No!-grito, cubriendo el desagüe y recibiéndola en ese preciso momento en su mano.
Aliviado, la seco y volvió a ponérsela en el dedo. Apretada y causándole problemas era mejor que perdida. Además, se dijo a si mismo que si mismo que tendría que acostumbrarse a llevarla si Danna le aceptaba.
Se apresuro a ponerse unos jeans, una camiseta y unos tenis y se dirigió al lago. Cuatro horas y varios cientos de dólares en equipo después había pescado 15 peces y los había vuelto a soltar, ya que no tenía como cocinarlos. Tuvo la tentación de llevárselos a Danna, pero le pareció mala estrategia para verla de nuevo. Además ella iba salir esa noche con el tal Jan.
Cuando se marcho del lago, recorrió de nuevo el camino hacia la fabulosa casa de la que le había hablado Robb. El agente de la inmobiliaria le había mandado fotos por email a su socio, junto con un plano que mostraba toda la propiedad, la verdad cuando vio ese portal del lago y uno donde veía maleza pensó que en su tiempo debían ser bellísimos, necesitarían algo de mantenimiento y amor. Robb había hecho una oferta enseguida, pero el propietario aun no había respondido.
Si era posible, la admiración de Ellioth aumento cuando apareció de nuevo ante la casa. Esta se veía increíble, estaba emocionado con el lugar y en su cabeza se infiltro la idea de que seria un lugar maravilloso para tener niños. Su mente fue mas allá de lo que nunca se había permitido intento imaginarse a Audrie arreglando flores en el jardín con niños alrededor... pero sonrió irónicamente con esa fantasía ¿Audrie sucia y rodeada de niños? Eso nunca sucedería, más sin embargo una cara familiar lleno esa fantasía... Danna.
Sin avisar el rostro de Danna reemplazo al de Audrie, y esta vez el no tuvo ganas de reír. En lugar de eso, lo invadió una sensación de calidez. Por alguna extraña razón, podía imaginarse fácilmente a Danna como señora de esa casa.
Detuvo el coche junto al portal de maleza, se bajo lentamente y estiro las piernas. Dio algunos paso hacia la casa y descubrió la figura de una mujer mayor, delgada que se levantaba de una mecedora se estiraba ara poder verlo mejor. Tenía suerte, pensó Ellioth. Tal vez la propietaria le enseñara la casa.
-- Hola – grito
-- Hola – contesto ella, dirigiéndole una sonrisa cauta.
Algo en la expresión de su rostro le recordó a Ellioth a alguien, pero decidió que seguramente seria a su abuela o alguien cercano a su abuela.
-- Hace buen día- comento mientras se acercaba.
La mujer tenía en las manos una labor de costura en la que parecía que estaba trabajando.
-- Es verdad ¿puedo ayudarlo?
-- Si, señora. Me llamo Ellioth Grandchester Knight soy de New York. Uno de mis socios de Los Ángeles Robb le hizo una oferta para comprarle la casa, y me preguntaba si podría ver el interior de la casa.
La mujer ladeo la cabeza.
-- ¿ha dicho Grandchester de New York?
-- Si, Señora. Pero me reconocen mas por Knight por lo negocios.
Ella sonrió, y pensó así que el único interesado viene a ser algo de Candy, al final se quedo con todo.
-- Entre, por favor, señor Knight. ¿Le gustaría un vaso de limonada?
-- Gracias
Jan silbo quedo cuando entro a casa de Danna y estudio los contornos de su corto vestido negro como si deseara desabrochar cada uno de los botones que cerraban el vestido por el centro desde el cuello hasta el dobladillo. Danna deseo por un momento haberse puesto ese vestido para pero sonrió ilusa.
Jan se apoyo en la puerta y lanzo una sonrisa lasciva.
-- Danna, ya sabes que siempre podemos pedir una pizza.
-- Giro la cabeza hacia la enorme camioneta que estaba aparcada junto a la suya, que tenían los hombres – pensó Danna- ¿entre más grandes los neumáticos de su auto mas machos se sentían?
-- He traído un par de buenas películas conmigo – dijo Jan, y a continuación bajo la barbilla y la voz – Y una de ellas ni siquiera esta permitido alquilarla, ya sabes a lo que me refiero.
Ella sonrió tensa y se abrocho el botón más próximo a su escote.
-- Me lo imagino... Pero talvez la próxima vez, Jan. Esta noche me apetece salir a cenar.
El hizo un sonido parecido a un lamento y se encogió de hombros.
-- Entonces pongámonos en marcha.
Danna logro abrocharse dos botones mas mientras recogía su bolso, dejando solo el botón superior sin abrochar. Una vez afuera Danna se pregunto como iba a subirse a tamaño monstruo de camioneta llevando ese vestido, además, su tobillo estaba aun algo débil, se desabrocho dos botones de su vestido los mas cercanos a la parte inferior para no romper las costuras, De repente, Jan la agarro en brazos y la sentó sin ninguna ceremonia en su asiento y cerro de un aventón la puerta.
Sentándose bien y recomponiéndose lo mejor posible, Danna observo como el rodeaba el vehiculo. El le dirigió una sonrisa de dobladillo mientras se acomodaba en su asiento, y Danna recordó las advertencias de su amiga de que el chico era un Don Juan. Tenia que admitir que era guapo, de una forma explosiva. Mas sin embargo una imagen llego a su mente Ellioth.
-- He pensado que podíamos ir a la parrilla – comento Jan- Esta noche tienen buffet. Puedes comer lo que quieras por siete dólares con noventa y ocho centavos.
-- De acuerdo – contesto ella, intentando parecer ilusionada y reprendiéndose después.
No era culpa de Jan que hubiera tan pocos restaurantes agradables en la zona. De hecho en la parrilla estaba a unos kilómetros fuera de Lakewood.
-- Hace tiempo que no como un buen filete – dijo Dana, decidida a poner todo de su parte.
El camino fue agradable. Danna no tuvo que preocuparse por mantener conversación, ya que el estaba convencido de que tenia un don para cantar, claro que ella no lo creía así y se alegro cuando aparcaron, hasta que recordó, que de alguna manera, tendría que bajarse.
Jan se le adelanto y la bajaba tomándola de nuevo en brazos y haciéndola deslizarse sobre su cuerpo hasta que sus pies tocaron el suelo, Danna se pregunto si conduciría aquel camión gigante para poder subir y bajar de el a sus acompañantes femeninas. Le sonrió nerviosa en señal de gracias y se aparto de sus brazos excesivamente musculosos.
Debía de haberse corrido pensó Danna, porque el lugar estaba abarrotado para ser un día entre semana. Música country sonaba por los altavoces y Jan fue tarareándola mientras los conducían a su mesa. Le guiñó el ojo a la camarera.
Jan se sentó y cruzo los brazos sobre la mesa, echando un vistazo al restaurante, como buscando a alguien mas interesante que su compañía.
-- ¿Ya sabes lo que quieres? - le pregunto ella.
El volvió a fijar la mirada en ella y comenzó a menear su cuello al ritmo de la música.
-- Si, un filete a término medio y el buffet.
Danna lo observo, deseando de repente hacer accedido a la idea de la pizza. Solo Dios sabia a quien podía encontrarse en ese lugar, su jefe, a los amigos de su abuela, Sean... no se la acabaría si...
-- Señorita Kotkin, que sorpresa tan agradable
El estomago le dio un vuelco conforme vio a Ellioth acercarse a ellos. Miro alrededor, desesperada por encontrar u lugar donde esconderse más no lo encontró y tuvo que presentarlos.
-- Buenas noches, señor Knight – saludo fríamente.
Estaba arrebatador con unos jeans y una camisa color crema de manga corta que hacia resaltar mas el color verde de sus ojos lo que es mas aun parecía mas feliz que nunca.
-- ¿Conoces a Jan?, el llevo mi camioneta cuando...
-- Si la alergia. Gusto en verle de nuevo Jan, Me había comentado Danna que salían hoy.
-- ¿En serio?
Ellioth asintió con entusiasmo.
Danna agarro el cuchillo de la carne con fuerza y calculo la distancia entre su mano y el pecho de Ellioth.
La boca de Jan dibujo una medio sonrisa y ella observo que le volvía la confianza en el mismo: la miro con complicidad y volvió la vista de nuevo a Ellioth.
-- ¿Y que he ha dicho Danna de mi señor Knight?
-- Ellioth – interrumpió Danna- creo que a Jan y a mi nos gustaría estar solos.
Danna decidió ignorar la mirada de sorpresa de Jan y a Ellioth no le pareció el comentario de Danna.
-- Esta bien, nos vemos pronto, Danna – se despidió y se retiro a una mesa justo detrás del hombre derecho de Jan, sin quitarle los ojos de encima a ella en ningún momento.
-- Parece un buen tipo – comento Jan.
-- Las apariencias engañan – respondió Danna, furiosa.
Jan solo atino a sonreír.
-- ¿Así que le había hablado de mi, he?
La camarera acudió a la mesa de ellos con lo cual Jan sonrió hacia esta. Dana se limito a charlar algo trivial hasta que sus pedidos llegaron. Jan comió como un león y hasta hablo con la boca llena. Danna solo consiguió tragar un par de bocados de carne. No veía la hora de llegar a casa, sola. Por fin el sacio su hambre y se marcharon. Casualmente Ellioth salía del restauran al mismo tiempo.
-- ¿Disfrutaron su cena? – pregunto cortésmente y en tono amigable.
Jan eructo y asintió, Danna se giro de espaldas y continúa caminando hacia la camioneta temiendo el momento de subirse. Pero Jan, sin duda intentando mejorar sus oportunidades mas allá de un simple beso de despedida, la agarro por la cintura y la elevo muy lentamente hasta el asiento. Demasiado tarde, ella se dio cuenta de que sus rodillas estaban casi al nivel de los ojos de el, y que el tenia una vista panorámica de lo que había bajo su vestido.
-- ¡Que bonito! – dijo el, abandonando sutileza.
Miro alrededor en la semioscuridad y Dana sintió miedo cuando se dio cuenta de que el iba a abalanzarse sobre ella, amparado por la protección de la puerta de la camioneta. Cuando la miro de nuevo a los ojos tenía la boca abierta y los ojos entrecerrados.
-- Muy bonito.
El deslizo las manos entre las rodillas de ella como un nadador cortando agua, dirigiéndose hacia la meta.
Ella se puso rígida y apretó las rodillas mientras le apartaba las manos.
-- ¡No me toques! - le grito
Pero Jan se rió, con una risa perezosa y gutural
-- Vamos, Danna – susurro – este asiento esta pensado para mostrarme lo que tienes. Te voy a hacer sentir muy bien.
Sus manos volvieron a acercarse a ella y Danna furiosa levanto un pie y le pego una patada en pecho, empujándolo hacia atrás. El aterrizo en el suelo con un gemido y Danna miro a los lados desesperadamente, queriendo salir corriendo, pero decidiendo que tenia mas ventaja a esa altura si el regresaba por mas.
-- Llévame a casa, Jan – exigió ella con dientes apretados-. Ahora.
El se puso de pie se froto la espalda y luego avanzo hacia ella con una sonrisa repugnante.
-- OH, así que eres gatita ¿he? ¡He!
Danna abrió lo ojos asombrada al ver que Ellioth tenia inmovilizado a Jan con alguna llave de autodefensa, ya que este no conseguía soltarse y expresaba una mueca de dolor.
--¡He suéltame!
Ellioth con expresión imprenetable, miro a Danna y le hizo una seña con la cabeza.
-- Danna entra a mi coche. Te llevo a casa.
-- Pero yo...
Se fue apagando conforme acudió a ella el sentido común y se bajo del camión. Pasó al lado de los dos hombres y se dirigió al coche de Ellioth. Se giro a tiempo de ver que Ellioth soltaba Jan lanzándolo al suelo. Ella no supo Ellioth, pero Jan no se movió.
Aun con el rostro sombrío, Ellioth se acerco a ella y abrió la puerta del copiloto.
-- Ellioth, yo...
-- Sube al coche – dijo el, asintiendo.
-- Solo quería darte las gracias- término ella frunciendo el ceño.
La expresión de el se suavizo y sonrió.
-- No hay de que
Temiendo que quiera besarla ahí mismo, Danna se metió al coche
Continuara...
N/A: Bueno se que no tengo perdón pero aquí esta la continuación, se que me estoy tardando créanme que no quisiera que eso pasase, pero a veces el trabajo y mi segundo trabajo (de chofer de mis hijos) no me queda mas remedio que llegar preparar las cosas del siguiente día y dormir, pero ya tengo laptop nueva menos pesada que la anterior y esta la voy a poder transportar fácilmente a los partidos, psicólogo y natación así que espero avanzar mas rápido.
Un saludo a todos los que me han mandado reviews y mail. Aquí esta espero les guste y les advierto que el siguiente es NC-17.
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