Guía de las Hermanas Andley para conseguir Marido.

Capitulo 12

5.- "Ningun hombre comprara una vaca si obtiene leche gratis."

By Xcaret

Pairings: Danna – Ellioth, Candy – Terry, Annie – Albert, David Copperfield – Claudia Shiffer

CategoryRomantic, Comedy

Raiting: NC-17 Sobre Aviso, no hay engaño. Explicito.

Disclaimer: Los personajes de Candy Candy no son míos. Ellos pertenecen a sus creadoras y respectivos socios comerciales. Esta es solo una historia escrita de fan para fans, sin fines lucrativas. Basada en una novela de Sthepanie Lee.

En calidad de Universo Alterno.

FEEDBACK: o a la casa por la puerta trasera. Danna encendió una lámpara encima del fregadero, que ilumino tenuemente la pequeña habitación. La casa parecía extrañamente silenciosa, excepto por el ruido de la nevera y el latido del corazón de el.

Ni postre ni nada, la quería a ella, se admitió Ellioth sin vergüenza mientras paseaba la mirada sobre el perfil del cuerpo de Danna. El vestido negro sin mangas moldeaba sus curvas, terminando a mitad del muslo y mostrando sus piernas bronceadas y desnudas. Unas sandalias de tiras negras dejaban ver unos hermosos pies con las uñas pintadas de rosa. Era Preciosa. Había dominado sus pensamientos durante toda la noche; de hecho, lo había hecho desde el momento en que la había conocido.

La vio encender un ventilador que estaba sobre la encimera y advirtió que le temblaban las manos. El pelo se retiro suavemente de su cara cuando le llego el aire. Tenía los hombros encorvados. Debería estar asustada o insegura, ambas cosas por lo que podía suceder antes de que el se marchara. Ellioth oyó el rechinido de sus zapatos al caminar detrás de ella. Rodeo su pequeña cintura con los brazos e inspiro profundamente por detrás de su oreja, mientras la apretaba contra si.

Ella ahogo un grito y cubrió las manos de el con las suyas, arqueándose. Absurdamente, el temió que llegara la mañana. Aquel seria talvez el único tiempo que pasarían juntos. La hizo girar en sus brazos y la beso, moviendo sus labios sobre la boca de ella lenta y sensualmente. Uso su lengua y exploro con una intensidad que prometía intimidades posteriores. Gimió de satisfacción cuando ella recorrió su cuello con la lengua prometiendo mucho a su vez. Aspiro su aliento queriendo poseer su autentica esencia. El cuerpo de ella encajaba a la perfección con el suyo y sus manos se morían por desabrochar cada uno de los botones de su vestido que se interponían entre su cuerpo y el de ella.

-- Te deseo. Te deseo desde la primera vez que te vi tumbada en el charco de agua en el estacionamiento.

Ella rió y lo aparto suavemente.

-- Hablando de charcos… ¡mi tarta!

-- Danna – comenzó el sonriendo y cruzando los brazos-. No me decían en serio lo de tomar el postre ¿verdad?

-- Si – declaro ella.

Saco un molde y retiro la servilleta que cubría las tartas o muffins.

-- ¡Tararan!

El se coloco a su espalda de nuevo, acariciando con los labios la parte posterior de su cuello.

-- Y yo que creía que tu eras la que olía bien… espera un momento- dijo oliéndole la sien-, eres tu.

-- Ellioth – protesto ella débilmente – solo me llevara un momento calentar la salsa de chocolate. Esto te va a encantar.

El suspiro ruidosamente.

-- Solo si lo compartes conmigo.

-- Esa es la idea: un postre para compartir- afirmo ella y señalo la mesa-. Siéntate.

-- Si señora.

De camino, vio una radio antigua, de los años sesenta, encima de la nevera.

-- ¡Que bonita! ¿Funciona?

-- Si pero tendrás que juguetear con ella un poco.

"Tendré que juguetear un poco con otra cosa" pensó el. Encendió la radio y busco una frecuencia, hasta que encontró una canción de Michael Bolton inundo el lugar.

-- Prefecto – dijo el.

Como ella empezó a mover las caderas siguiendo el ritmo, el asumió que le gustaba la música.

-- ¿Hay algo que pueda hacer?

-- ¿Quieres café? – ofreció ella.

El negó.

-- ¿Sabes se lo que se me apetece es un gran vaso de agua?

-- En la nevera hay peregrino. Podrías pasarme una botella también.

Mientras sacaba ambas botellas de la nevera. Ellioth observaba como iba adornando el muffin con un agujero en la parte superior en un plato hondo. El envolvente olor a chocolate inundaba toda la cocina. Cuidadosamente Danna echo una salsa espumosa fria en el centro hatsa que se derramo por los lados. Se chupo los dedos y Ellioth tuvo que controlarse para no abalanzarse sobre ella. Luego, saco el cuenco del microondas y hecho la nueva salsa, que era de chocolate negro hasta que se derramo.

-- Un aspecto delicioso – comento el, tomándola de la muñeca.

Se llevo la mano de ella a la boca y chupo el chocolate que quedaba en sus dedos. Cuando la soltó, dijo con una sonrisa:

-- La tarta también tiene un gran aspecto. ¿Nos la comemos con las manos?

Ella se movió hacia un lado evitándolo y fue hasta la encimera.

-- No- se burlo sujetando dos cucharas en las manos- y aquí tienes salsas extras: la fria y la caliente. ¿Quieres crema batida?

-- Por supuesto – contesto salivando.

Ella abrió la nevera

-- ¿Cerezas también?

Esa mujer lo estaba matando.

-- ¿Por qué no?

Ella llevo todo a la mesa, quito las tapas y se sentó frente a el.

-- Adelante.

El quiso tocarla de nuevo pero ella le golpeo la mano con la cuchara, así que Ellioth decidió comportarse al menos por el momento.

-- ¿Qué es, exactamente? – pregunto, hundiendo la cuchara en el postre.

-- A ver si lo adivinas – respondió ella mordiéndose el labio de la forma más encantadora.

El sabor de la tarta se desplegó agradablemente sobre su lengua y Ellioth miro el postre impresionado

-- Mmm. Conozco este sabor… ¿es malta?

Danna asintió y se apoyo sobre la mesa.

-- ¿Te gusta?

-- Es fantástica – admitió el, hundiendo de nuevo la cuchara. Pruébala.

Le acerco el bocado a los labios. Ella dudo un instante, y luego abrió su pequeña boca. El introdujo la cuchara suavemente, pero logro derramar un poco de salsa de chocolate por su barbilla. Danna iba a limpiarse cuando el la detuvo.

-- Déjame a mí.

Espero a que tragara y se inclino hacia delante lamiendo el chocolate de barbilla, recorriendo además parte de su mandíbula con la boca. Luego extendió la mano y metió los dedos en el recipiente de chocolate negro y se lo unto por el cuello.

-- Oh, mira… - murmuro el, y fue lamiendo el rastro, centímetro a centímetro.

Abandonado el postre agarro la silla de ella y la acerco a el metió los dedos en el recipiente de salsa fria y pinto el hueco entre sus clavículas, limpiándolo al momento siguiente.

Ella gimió, apretándose contra el, y con destreza se desabrocho los botones superiores del vestido, dejándole una vista de su sujetador de encaje negro y el canal de sus senos. El la atrajo hacia si y hundió su cara en el escote de ella notando como respondía su cuerpo ante la belleza de aquellas curvas.

-- Danna- susurro pegado a su piel –. Quiero hacerte el amor.

Ella gimió en consentimiento, hundiendo sus manos en el pelo de el, devolviéndole el beso apasionadamente. El recorrió sus senos con la lengua y luego su boca y la beso ardientemente. Temblando de deseo, puso la tarta y las botellas en la encimera.

Luego, con un solo movimiento, tomo a Danna en brazos y la coloco sobre la mesa, con las piernas abiertas rodeándolo y el vestido a punto de estallar en la parte inferior. El desabrocho algunos botones, liberando las piernas de ella para que se abriera mas revelando sus torneados muslos y sus bragas negras. Ellioth le paso un brazo por la espalda y atrajo su sexo hacia el de el con una mano mientras desabrochaba el resto de los botones con la otra.

-- Eres ambidiestro – murmuro ella, arqueando la espalda

Ellioth sonrió cuando el vestido cayo a ambos lados abierto revelando su sujetado, su breve cintura y vientre plano, las bragas mas diminutas que el había visto nunca.

-- A veces viene bien- contesto el, besándola con pasión y sacándole el vestido de los hombros.

Ella le desabrocho la camisa y deslizo su mano sobre su pecho, recreándose en sus pezones. Ellioth suspiro, se quito la camisa y la tiro al suelo. Ella recorrió la cintura de sus jeans, pero el la detuvo, sabedor de que necesitaba calmarse porque deseaba prolongar el placer de ella.

Sacando el vestido debajo de ella la coloco de espaldas sobre la mesa, recreándose con la visión de sus valles y colinas bajo la tenue luz. Delgada y bien proporcionada, ella era sencillamente increíble. Ansiaba verla desnuda, pero se obligo a ir despacio. Hundió los dedos en las salsas y unto trazos fríos y calientes sobre sus senos, sus costillas, vientre plano. Luego los retiro lamiendo, chupando y mordisqueando.

Le desabrocho el sujetador, liberando sus senos y dejando ver unos pezones oscuros en el centro de una marca de un bikini. Ellioth se inclino sobre ella y rozo uno de los pezones con la lengua. Danna se estremeció bajo el. Tenía la piel suave y sedosa.

El la tomo de las muñecas suavemente y le coloco las manos encima de la cabeza. Luego se concentro en uno de sus senos, y cubrió el pezón con su boca, humedeciéndolo, mordisqueándolo y lamiéndolo, haciéndola gemir sin control. Medio tumbado, medio de pie Ellioth apretó su erección contra los muslos abiertos de ella.

En un impulso, tomo el recipiente de chocolate y lo derramo sobre los firmes senos de ella y fue bajando. Después empezó lamiendo el ombligo, hundiendo su lengua en el, pasando al borde después, y fue comiéndose todo el rastro hasta el otro seno donde se recreo de nuevo.

Cuando la piel brillaba de limpia y húmeda, fue bajando hasta la cintura besando cada centímetro, y paseo sus manos por la cinturilla de encaje de sus bragas. Echándose hacia atrás, le levanto las caderas, le quito las bragas y las tiro al suelo junto con su camisa.

Entonces, Ellioth se preemitió contemplar aquel cuerpo desnudo. Estaba al borde del orgasmo. Ella lo miraba tumbada desde la mesa y sus senos se erguían en el aire, brillantes por el baño al que les había sometido. La curva de su cintura, hacia dentro, continuaba en la curva hacia fuera de su cadera con la perfección de la naturaleza. La braga de bikini de corte alto había dejado una "V" de piel blanca totalmente depilada junto en la unión de sus muslos resaltando el centro de su deseo. Tenia una rodilla ligeramente levantada, y Ellioth la beso mientas le quitaba las sandalias.

Cautivado por la belleza que tenía delante, Ellioth alargo la mano hacia el frasco de cerezas y volvo su líquido rojo sobre su parte depilada entre los muslos. Danna se estremeció espasmódicamente conforme el liquido la mojaba y viajaba por el canal de su sexo derramandose hasta la mesa, liquido que Ellioth se apresuro a recoger con la lengua.

Danna se sentia como un helado derritiendose, entonces grito su nombre y despego los brazos buscando algo a que agarrarse. encontró la pared y se apoyo contra ella, moviéndose hacia la lengua de Ellioth. Ellioth le levanto una pierna la paso encima de su hombro, y luego investigo su entrada con los dedos. La lleno masajeándola con la mano mientras con su lengua retiraba los restos de jugo de cereza. Danna recordaba lo suficiente del sexo como para sabe que nunca había tenido un orgasmo como el que estaba formándose en sus entrañas. Se sentía totalmente desvergonzada y egoísta, ansiando y necesitando la liberación que solo el podía proporcionarle.

Ellioth gimió contra su piel y soplo sobre el centro de su feminidad. Ella le urgió con tantos gritos como pudo pronunciar. Conforme se aproximaba al clímax movió sus caderas y dejo escapar gemidos para que el supiera que estaba muy cerca. Con dos lametazos ella se convulsiono alrededor de sus dedos y contra su boca, jadeando su nombre, empujando la pared detrás de ella. El la fue calmando con lametones suaves y sonidos tranquilizadores, saco los dedos cuidadosamente y le beso los muslos.

Las manos de el recorrieron su espalda y la colocaron lentamente en posición sentada Danna alargo los brazos y recorrió con sus manos la cinturilla de los bóxer de el afrentando después sus glúteos cuando coloco las manos en el cierre del pantalón, el la detuvo un instante.

-- Danna – susurro-, no lo hagas a menos que estés completamente segura.

Un escalofrió le recorrió el cuerpo a pesar del calor y de su piel

-- Estoy segura- contesto, y le desabrocho los vaqueros.

El se quito los zapatos y con ayuda de ella también los pantalones. Sus bóxer color claro no ocultaban su fabulosa erección y ella presurosa le bajo los mismos para obtener esa visión de su masculinidad, dicha visión hizo que mojara la madera que había debajo de ella. Agarrándolo con firmeza con ambas manos, se abalanzo sobre el en un profundo beso, acariciándolo sobre el en un profundo beso. Danna se deslizo hasta que sus pies tocaron el suelo y entonces lo hizo sentarse en el lugar que ella había abandonado. Luego ella se puso de rodillas y unto el miembro erecto con la salsa pegajosa de chocolate. El la observaba con ojos entrecerrados, y cuando ella se inclino hacia delante para introducirlo a su boca vio que el ponía los ojos en blanco. Ella nunca le había dado placer oral a un hombre, y le encanto; le encanto el poder colocarlo al borde del orgasmo y abandonarlo momentaneamente para acercarlo aun mas a continuación. El le masajeaba los hombros, jadeando y gimiendo, mientras ella lo devoraba.

-- Danna. Ahora. Necesito hacerte el amor ahora mismo.

Ellioth se puso de pie, la tomo en brazos y la apoyo sobre la mesa. Luego busco en sus pantalones y con manos temblorosas de deseo saco un preservativo y se lo puso. Jadeando pesadamente, paso una mano por al espalda de ella y con la otra guió a su miembro a la entrada de ella. Ella estaba tan húmeda después del primer orgasmo que la penetro de una sola embestida. Danna ahogo un grito y a continuación gimió de placer conforme el la llenaba completamente. Lo rodeo con los brazos y las piernas y se movió a su ritmo, con su cuerpo preparado de nuevo para otra explosión.

El hacia muchos sonidos y descubrió que eso la excitaba increíblemente. Las manos de el no dejaron de acariciarla durante la penetración, sus dedos recorrieron la espalda y sus caderas, su pelo, su cuello y su rostro. Cuando las embestidas se volvieron más rápidas y profundas Danna sintió que su cuerpo comenzaba a zumbar. El respondió a sus frenéticos gemidos echándola hacia atrás ligeramente y acariciando sus pezones mientras profundizaba en ella más y mas.

El orgasmo sorprendió a Danna. Grito el nombre de el una y otra vez. Cuando el volumen de los gemidos de el fue subiendo ella le urgió a que se dejara ir. Los músculos de sus hombros y estomago se contrajeron y el se estremeció y grito el nombre de ella. Con una expresión en el rostro mezcla de placer y dolor.

En los breves segundos de aquella profunda vulnerabilidad, de aquel abandono salvaje, Danna sintió una dolorosa perdida, porque durante esos instantes amo a Ellioth. En ese momento no fue el extraño que vivía al otro lado del país y que nunca aceptaría en su vida a alguien como ella. Y ella no fue una solitaria solterona que vivía amando a una vieja casona con un padre famoso que estaba al pendiente de ella como no lo estuvo durante su niñez. En esos momentos fueron dos amantes capaces de provocar una extraordinaria pasión en el otro, una pasión que sobrepasaba la razón y la lógica.

Cuando el al fin abrió los ojos, sonreía y Danna lo imito, aliviada al comprobar que el había disfrutado tanto del sexo como ella. El la beso en el hombro y susurro:

-- Ahora me bebería esa botella de peregrino.

La risa de ella resonó en la habitación mientras se soltaban de su abrazo.

-- ¿Tienes que marcharte ya?- le pregunto, intentando sonar desenfadada.

-- No

Danna sintió que el corazón se le ensanchaba y que su cuerpo se ponía alerta, aunque no esperaba una repetición.

-- De acuerdo. Entonces, sígueme.

El agarro las botellas y la ropa y la siguió al dormitorio. El sonido de los pies descalzos le pareció tan íntimo a Danna que supo que nunca lo olvidaría. Entro a la habitación y encendió una lámpara.

Ellioth echo un vistazo alrededor.

-- ¡Que bonito!

Ella le sonrió a modo de gracias. Como el resto de las habitaciones de su casa era mediano pero luminoso.

-- Oh, me he dejado algo en la cocina. – exclamo el.

Danna dejo sus ropas sobre una silla, preguntándose si el se estaría arrepintiendo de haber hecho el amor. Tal vez en ese momento estaría en la cocina intentando inventar una buena excusa para marcharse. Danna entro al cuarto de baño y se dio una ducha rápida para limpiarse los restos de las salsas de su cuerpo. Luego, repaso su ropa de dormir y se puso un negligé negro que hacia resaltar sus senos y caderas mostrando así sus piernas largas. Pero, al poner la mano sobre el pasador del baño se detuvo, preocupada por si parecía demasiado provocativa. Bueno ya que había roto casi todas las reglas de la guía de su abuela, tendría que saltarse el resto.

Salio del baño y se encontró con Ellioth desnudo apurando una de las botellas de peregrino. El observo su negligé y frunció el ceño,

-- Desearía que no hubieras hecho eso

-- ¿No te gusta mi ropa?

-- Te ves hermosa pero me refería a darte una ducha.

Ella se sintió confusa

-- ¿Por qué?

-- Porque – comenzó el seriamente- me he olvidado de la crema batida.

Levanto el bote, lo agito y se acerco a ella con un brillo travieso en la mirada.

Continuara…