Cuando la Sangre Veela se impone (Segunda Temporada)

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Disclaimer: Los personajes de esta historia son propiedad de J.K. Rowling y la Warner Bros. Esto es puro entretenimiento y no me reporta beneficio económico alguno.

Sumario: Ya vimos como Lucius y Remus se conocieron, se enamoraron y se casaron. Ahora, el primero hijo de ese matrimonio (Draco), entrará a Hogwarts para vivir sus propias aventuras. ¿Cómo será la personalidad de Draco habiendo sido criado (y mimado) por Remus Lupin? ¿Tendrá más de Gryffindor de lo que esté dispuesto a confesar? Y sobre todo… ¿Cómo reaccionará al saber que, como su padre, su pareja de enlace resultó ser quien menos se esperada?

Parejas: Lucius/Remus, Severus/Narcissa Black. Para el futuro… Harry/Draco, Ron/Blaise, Neville/Theodore Nott y las que se me vayan ocurriendo por el camino ¬¬U

Aclaraciones: el fic tendrá toda la vida de Draco desde su primer día de colegio y jugaré mucho con los libros, siempre desde el punto de vista de los Malfoy. El romance para los chicos no será enseguida, así que no me apresuren ni se desesperen. Por cierto, como este fic se inicio con el Remus/Lucius, no se preocupen al pensar que ya no van a salir más, después de todo siguen siendo protagonistas y eso no va a pasar.

Aclaraciones de lectura:

-Letra normal: dialogo, relato.

-Letra en cursiva: pensamientos de los personajes.

-N/A: notas de autora.

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Capítulo 4: Las palabras prohibidas.

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-¿Apuestas, Draco?- preguntó Adrian Pucey entrando al compartimiento donde el rubio estaba con sus amigos.

-¿Sobre qué?

-Estamos apostando entre nosotros (los alumnos de tu padre) a qué casa va a ir Lucas.- dijo Terence Higgs sonriente.

El aludido frunció el ceño y los demás sonrieron.

-¿Oh, sí? ¿Y cómo va...?- preguntó enfadado Lucas.

-Siete de nosotros creemos que vas a Gryffindor.- dijo con desdén Adrian- Tres a Ravenclaw y sólo Theodore dice que entras a Slytherin.

-Yo voy por Ravenclaw.- saltó Malcolm Baddock.

-Yo digo que entras a Slytherin, Lucas- dijo Blaise pasando un par de galeones a los mayores.

-Ya van a ver ustedes…- siseó enfurruñado.

El momento clave había llegado. Miles Bletchley y Malcolm Baddock ya eran alumnos de la casa de Slytherin al igual que Colin Creevey lo era de Gryffindor.

-Lucas Lestrange.- llamó alto y claro la Profesora McGonagall.

Hubo muchas reacciones al escuchar el apellido, la mayoría (los que viven en el Mundo Mágico) de desagrado, otras de interés y muy poca de agrado. Una en especial fue la de Neville Longbottom quien palideció considerablemente al oír "Lestrange". Por su parte, el grupo de los alumnos de Remus estaban expectantes. El Sombrero Seleccionador se estaba tardando en la decisión.

Desde las puertas del Gran Comedor se podían ver a Harry y Ron (un tanto magullados) estar atentos a la selección y, sin que ellos lo notaran, Severus Snape estaba detrás de ellos.

-¡SLYTHERIN!

El grito del Sombrero dejó en shock a todos los Slytherins. Blaise y Theodore no pudieron evitar sonreír, todo el dinero de la apuesta se iba a dividir entre ellos dos solamente. Y si las Serpientes estaban en shock, eso no era nada comparado con el estado de Snape. No pudo reprimir una sonrisa de orgullo. A pesar de ser su hijo es todo un Slytherin… Sin embargo, se repuso enseguida para practicar su hobby favorito. Reprender a Potter.

-¿Y bien…?- dijo Lucas sonriente sentándose junto a Marcus- ¿Qué piensan del buen Lucas ahora…?

-Que me has hecho rico, pequeño.- rió Blaise palmeando la espalda del ojiazul.

El resto de los apostadores lo miraron indignados.

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-Vaya con la Señora Weasley- musitó sorprendido (y acojonado) Cassius Warrington.

-¿Eso era un Howler?- quiso saber Daphne Greengrass.

-Así es. Esos Gryffindors sí que se pasaron esta vez. Aunque sonó divertida su aventura. Siempre quise tener un coche muggle.- siseó Tobías Montague.

-Y yo. Pero siempre me gusto más la motocicleta que el Señor Remus nos contaba que tenía Padfoot.- dijo Marcus Flint.

-Nosotros sólo podemos soñar con eso… nuestros padres nunca nos van a dejar tener cosas de muggles.- suspiró Theodore.

-A mí sí me dejarían.- dijo Lucas.

-Pero tu caso y el de Draco son diferentes, Lucas. Ustedes tienen unos padres geniales.- susurró Terence Higgs.

-Mis padres no son geniales.- masculló Lucas con el ceño fruncido- Los geniales son mis tíos.

Los Slytherins se miraron entre ellos. Lucas siempre reaccionaba de esa manera cuando le hablaban de sus padres. Parecía profesarle un odio particular a su madre Bellatrix. Nunca nadie supo porqué y tampoco se aseveraban a preguntar.

Al terminar de desayunar, las Serpientes de 2º año tuvieron clase con "el escritor idiota" que terminó siendo un total fraude. El grupo de los amigos de Draco estaban todos de acuerdo que Lockhart no le llegaba ni a los talones a Remus.

"1. ¿Cuál es el color favorito de Gilderoy Lockhart?
2. ¿Cuál es la ambición secreta de Gilderoy Lockhart?
3. ¿Cuál es, en tu opinión, el mayor logro hasta la fecha de Gilderoy Lockhart?

Así seguía y seguía, a lo largo de tres páginas, hasta:

54. ¿Qué día es el cumpleaños de Gilderoy Lockhart, y cuál sería su regalo ideal?"

-"¿Qué mierda es esto?"- pensaron todos al unísono.

Luego de comer fueron al patio y allí vieron a Potter junto a un niño con una enorme cámara de fotos. Draco recordó de pronto que hasta ahora no había fastidiado al moreno. Así que, sonriendo con superioridad, se acercó al grupo junto con Crabbe y Goyle. Theodore y Blaise bufaron y no lo siguieron.

-¿Firmar fotos? ¿Te dedicas a firmar fotos, Potter?- sonrió con desdén- ¡Todo el mundo a la cola!- gritó a la multitud- ¡Harry Potter firma fotos!

-¡No es verdad!- dijo Harry enfadado- ¡Cállate Malfoy!

-Lo que pasa es que le tienes envidia.- dijo el enano de la cámara. Draco lo fulminó con la mirada. Eso mismo me dijo mi padre. No es cierto…, pensó enfurruñado.

-¿Envidia?- siseó- ¿De qué? ¿De tener una asquerosa cicatriz en la frente? No, gracias. ¿Desde cuándo uno es más importante por tener la cabeza rajada por una cicatriz?

Escuchó a Crabbe y Goyle reír como tontos.

-Ya lárgate, Malfoy.- gruñó Ron amenazante. Blaise Zabini enarcó una ceja y detalló de arriba a abajo al pelirrojo. Mmmhhh…

-Weasley, ten cuidado.- dijo Draco despectivo- No te metas en problemas o vendrá tu mamá y te sacará del colegio. "Si vuelves a hacer otra cosa…"-dijo imitando a la perfección la voz de Molly Weasley.

Varios alumnos de 5º de Slytherin que estaban por ahí rieron a carcajadas luego de esas palabras.

-¡Tsk! ¿Quieres dejarlo ya?- chistó Théo- Como si fuera que tu papá no te haría lo mismo si tú te metes en problemas.

Draco fulminó a su amigo con la mirada y los Gryffindors lo miraron alucinados.

-¿Qué pasa aquí? ¿Qué es lo que pasa aquí?- Gilderoy Lockhart caminaba hacia ellos a grandes zancadas, y la túnica color turquesa se le arremolinaba por detrás- ¿Quién firma fotos?

Malfoy bufó y se perdió entre la multitud.

-Eso fue infantil, Draco.- murmuró Blaise sin mirarlo. Su vista seguía fija en Ronald Weasley.

-¡Infantil y una mierda! Ese Théo me las va a pagar. Maldito traidor.

-¡Ey, Draco! ¿Podemos hablar?- pregunto Marcus apareciendo de repente.

El veela asintió y siguió al mayor.

-¿De qué quieres hablarme?

-Tienes listo tu puesto de buscador cuando quieras usarlo.- dijo un tanto nervioso.

-¿Buscador?-se extrañó- ¿Y me lo vas a dar sin probarme?

-Yo ya sé cómo juegas, Draco. El puesto es tuyo.

-Pero… ¿Y Terence?

-Él será golpeador. Perdimos a uno de los nuestros el año pasado. Terence es golpeador ahora, así que te doy su puesto.

-¿Qué me estás ocultando?- preguntó con sospecha- ¿Esto es obra de mi padre, verdad?

Marcus Flint suspiró.

-Sí. Nos compró a todos una Nimbus 2001 con la condición de que te diéramos el puesto de buscador para que te enfrentes a Potter.

Draco abrió sus ojos como platos mientras su indignación crecía.

-¡Pero esto es el colmo! ¡Yo no quiero pertenecer al equipo por eso!- exclamó.

-No seas tonto, Draco. Igual no hay muchos buenos jugadores en nuestra casa. Quedarías en el equipo sin lugar a dudas… eres buen jugador. Sólo nos estamos ahorrando la selección.

-Pero a mí no me gusta el puesto de buscador…- farfulló.

-Lo sé… pero es lo que hay. Esa fue la condición de tu padre. Y…- se removió nervioso- que tu papá no se enterara de este arreglo.

-¿Por qué?

-El Señor Remus en un Gryffindor, Draco. ¿Sabes qué pasaría si se enterara que tu padre utilizó esta treta para que entraras al equipo?

Y Draco sonrió malicioso. Marcus le respondió la sonrisa.

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-¿A dónde vas…?- preguntó ceñudo Blaise al ver a su amigo vestido para salir.

-A entrenar…

-Oh, ya veo. Suerte.

-Ya te expliqué por qué acepté el puesto, Blaise.- siseó.

-Yo no dije nada.

-Bien.- bufó.

Llegando a las afueras del campo de Quidditch se encontró con sus compañeros. Marcus le dio una breve charla y decidieron entrar. Marcus se veía especialmente nervioso mientras apretaba un pedazo de papel en una mano.

-¡No puedo creerlo!- escuchó Draco que alguien gritó de repente- ¡He reservado el campo para hoy! ¡Veremos qué pasa!- era Oliver Wood: Capitán del equipo de Quidditch de Gryffindor que se acercaba a ellos muy indignado.- Flint, es nuestro turno de entrenamiento. Nos hemos levantado a propósito. ¡Así que ya pueden largarse!

Marcus tragó saliva mirando directamente a los ojos de Oliver y trató de sonreír con superioridad.

-Hay bastante sitio para todos, Wood.

-¡Pero yo he reservado el campo!- dijo Wood, escupiendo la rabia- ¡Lo he reservado!

-¡Ah!- dijo Marcus apretando aquel papel con manos temblorosas- Pero nosotros traemos una hoja firmada por el profesor Snape. "Yo, el profesor S. Snape, concedo permiso al equipo de Slytherin para entrenar hoy en el campo de quidditch debido a su necesidad de dar entrenamiento al nuevo buscador."

-¿Tienen un buscador nuevo?- preguntó Wood, preocupado- ¿Quién es?

Draco sonrió con superioridad y se acercó a Wood teniendo especial cuidado en mostrar su escoba nueva.

-¿No eres tú el hijo de Lucius Malfoy?- preguntó Fred, mirando a Draco suspicaz.

-Es curioso que menciones al padre de Malfoy- dijo Flint, mientras el conjunto de Slytherin sonreía- Déjame que te enseñe el generoso regalo que ha hecho al equipo de Slytherin.

Los siete presentaron sus escobas. Siete mangos muy pulidos, completamente nuevos, y siete placas de oro que decían: Nimbus 2001, brillaron ante las narices de los de Gryffindor al temprano sol de la mañana.

-Ultimísimo modelo. Salió el mes pasado.- dijo Flint mirando fijamente a Oliver- Creo que deja muy atrás la vieja serie 2000. En cuanto a las viejas Barredoras...-sonrió mirando desdeñosamente a Fred y George, que sujetaban unas Barredora 5- Bien, no tienen comparación.

El veela se permitió sonreír abiertamente al ver las caras de los Gryffindors. Hizo una mueca al ver acercarse a los amigos de Potter al campo.

-¿Son buenas, no Weasley?- siseó al ver como Ron miraba boquiabierto su escoba- Es un regalo de mi padre para el equipo, ya que me han elegido como buscador. Un lujo que evidentemente uno de ustedes no se puede dar.

El equipo estallo en risas. Sin embargo, Terence entrecerró los ojos al ver como la castaña se preparaba para atacar.

-Pero en el equipo de Gryffindor nadie ha tenido que comprar su acceso.- observó Hermione agudamente- Todos entraron por su valía.

Draco endureció su mirada. Sintió su sangre hervir, porque sabía que esas palabras eran verdad. Así que, lleno de furia, no pudo reprimir lo que salió de su boca a continuación:

-Nadie ha pedido tu opinión, asquerosa sangre sucia.

Marcus, Terence y Adrian contuvieron el aliento mirando alucinados a Draco.

-Draco…- susurró Marcus espantado. Tu papá te va a matar. Has dicho las palabras prohibidas.

Lo que ocurrió a continuación fue confuso para Draco. Todo el equipo de Gryffindor, a excepción de Harry, intentó abalanzarse hacia él. Pero fue protegido. Vio como el pequeño de los Weasley levantaba la varita hacia él, sin embargo el conjuro se le revirtió. Rió hasta que se quedó sin aire cayendo al piso a cuatro patas al ver salir babosas de la boca de Ron. Cuando se levantó, todavía sonriente, borró su sonrisa al notar como Terence, Adrian y Marcus lo miraban serios. Ellos no tenían rastro de haber reído como el resto del equipo.

-¿Te das cuenta de lo que acabas de decir, Draco?- siseó Adrian.

Malfoy palideció al darse cuenta de sus palabras.

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-¡Ey, Dragoncito!

El aludido se detuvo en seco y fulminó al dueño del chillido con la mirada.

-No me llames así, Lucas.- gruñó- ¿Qué quieres?

-Qué genio… En fin, mi tío dice que quiere hablar contigo y que vayas a su despacho "en este instante".

-Voy enseguida. Y te recuerdo que en el colegio no es "tío", sino Profesor Snape, Lucas.

-Da igual.- se encogió de hombros- Ahora me voy a la Biblioteca… lastimosamente tengo tareas que hacer. Ah…- suspiró- las responsabilidades de la vida.- y se marchó con aire majestuoso.

-Ese mocoso.- siseó Draco.

-¿Para qué te querrá ver Snape?- preguntó Goyle.

-No lo sé….- Aunque me lo imagino…, pensó seriamente.

Malfoy dio unos pequeños golpes a la puerta y un "Adelante" lo invitó a entrar.

-¿Profesor?

-Severus no está, Draco…- El reconocimiento de la voz hizo al rubio tragar en seco y cerrar los ojos con fuerza- Porque yo quiero hablar contigo seriamente.

-Papi…

-¿Sabes a qué he venido, no?- dijo Remus haciéndose ver. La tristeza y decepción en su rostro hizo al corazón de Draco contraerse.

-Sí, lo sé.- dijo haciendo una mueca- ¿Quién te fue con el chisme?

Remus frunció el ceño ante el tono de desdén en la pregunta de su bebé.

-Fue Hagrid. Y no lo hizo por chismoso, sino porque cometiste una falta muy grave. Y yo debía de saberlo.- suspiró abatido- ¿Por qué Draco?

-¡Fue culpa de ella! ¡Me insultó y tuve que defenderme!

-Draco… una cosa muy diferente es que digas esas palabras frente a mí para dirigirte a los hijos de muggles y una muy diferente es que se la digas a una persona en sí. Yo te puedo decir lo que se sufre. En mis años de colegio, antes de que me pusiera de novio con tu padre, fui llamado mestizo pobretón.

Draco se mordió el labio inferior e inspiró hondo para evitar que las lágrimas acumuladas en sus ojos salieran.

-Yo…

-Déjame terminar.- cortó- Aquellas palabras me lastimaban mucho, lloré de amargura muchas veces por sentirme discriminado. Sólo mis amigos, con sus tonterías, lograban que me recuperara.- sonrió nostálgico- Por eso sé que lastimaste mucho a esa jovencita. Entiendo que ella te buscó, pero pudiste haber replicado cualquier otra cosa menos eso, hijo.

-Papi, yo… lo siento…- sollozó Draco, ya no pudo reprimir las lágrimas.

-Sé que lo sientes, Draco.- suspiró abatido- Es bueno que te arrepientas, pero ya hiciste el daño. No sé qué hacer contigo, hijo. Todos estos años traté tanto de sacarte ese pensamiento de la cabeza y creí haberlo logrado, pero es tan difícil como lo es en tu padre. Estoy tan decepcionado de ti…

-Papi… no me digas eso.- lloró.

-No puedo decirte otra cosa, hijo. ¿Quieres que te felicite acaso?

-¡No! ¡Sé que me equivoqué!

-Sólo espero que te disculpes, Draco. Si no lo haces, correrá en tu conciencia. Yo lo único que puedo hacer es darte tu castigo. Hoy es la última vez que me vas a ver en lo que resta del año. Voy a iniciar un curso de Defensa Contra las Artes Oscuras que hace el Ministerio y voy a estar dos meses allí. Sin regresar a la casa.

-Castigas también a padre.

-La culpa de que uses esas palabras siempre es compartida, lo sabes. En cuanto a la Navidad… te quedarás en el colegio.

-¿No voy a pasar la Navidad con ustedes?- preguntó con voz ahogada.

-Necesito un tiempo solo… me lastimó mucho saber que insultaste a unas de tus compañeras, hijo. Ya tengo que irme…- dijo de improviso y dio un pequeño abrazo a Draco. El niño sintió la frialdad del acto.- Adiós, pequeño.

-¡Papi…!- llamo Draco desconsolado. Remus le dio una última mirada y partió enseguida. No iba a poder soportar mucho tiempo ver así a su pequeño.

Cuando Remus salió del despacho Severus entró y se apresuró a abrazar al rubio.

-Lamento esto, Draco.- dijo acariciando la cabeza del veela- Pero yo tampoco puedo darte palabras de apoyo. Porque sabes que te mereces esto.

El niño hipó y se separó del Profesor de Pociones.

-Me voy a mi cuarto…

Malfoy llegó a su cuarto arrastrando los pies. Blaise, que se encontraba allí leyendo, lo vio enarcando una ceja.

-¿Qué pasó?

-Papá estaba en el despacho.- dijo arrojándose boca abajo a su cama.

Blaise hizo una mueca de dolor.

-Supongo que te castigó.

-Me prohibió ir a casa por Navidad y no me visitará por el resto del año.- sollozó contra la almohada.

-Lo siento, Draco.- dijo Blaise acercándose a su amigo. Posó una mano en el hombro del lloroso chico en señal de apoyo. Es lo único que puedo hacer por ti… siendo que tú te buscaste esto.

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-¿Qué estás haciendo…?

-Preparando mi maleta… ¿No ves?- espetó.

-¿Y a dónde se supone que te vas?

-Al curso ese que te dije. Ofrecen a los estudiantes alojamiento por unos pocos galeones más, y yo lo acepté.

-¡Pero dijiste que irías y vendrías todos los días! ¡No que te quedarías a dormir allá!

-¡Eso fue antes de que Draco llamara sangre sucia a una de sus compañeras de colegio!- estalló Remus arrojando con violencia una camisa a su maleta.

-¿Cómo…?

-Lo que escuchaste, Lucius. Estoy muy decepcionado de él y furioso contigo.- siseó con los ojos brillantes por el enfado- Me voy dos meses a ese lugar, y espero que no me busques.

-No puedes tomar una decisión así.- siseó con la mandíbula apretada- Hablemos de esto, Remus. Vayamos a ver a Draco para que nos explique.

-Yo ya hablé con él y con otras personas. Tu hijo llamó de esa manera a una muchacha de Gryffindor durante un entrenamiento del equipo de Quidditch, que por cierto, no sabía que pertenecía.

Lucius desvió la mirada.

-¿Es así como solucionan todo los Malfoy? ¿Comprando posiciones con su dinero?

-No me insultes… lo hice por nuestro hijo.

-¡Draco es un excelente jugador! ¡No necesitaba tu intervención!

-Solo le di una mano para que lo tuvieran en consideración…

Remus bufó y termino de cerrar su maleta.

-Tú nunca entrarás en razón, Lucius. No quiero seguir hablando contigo. Me voy

-No, no te irás.- dijo Lucius sosteniendo la maleta de su esposo por un extremo- No te vas a separar de mí por tanto tiempo. No lo soportaría.

-Siempre eres tú. ¿Y yo qué? También necesito mi espacio. He soportado todo este tiempo tu sociedad, a tu familia en su momento, a ti y a mi cachorro. Ahora necesito estos dos meses, Lucius. Te amo, pero a veces pienso que no puedo con ustedes dos. No sé cómo es que conseguiste calar tan hondo esos ideales en Draco. Pero allí están, y ahora hay una niña lastimada por eso.

Malfoy no dijo nada, soltó lentamente la maleta de su esposo y lo dejó marcharse.

-Estaré antes de la primavera en la Mansión… no te preocupes.

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-Granger… ¿podemos hablar?

Hermione miró a Draco con suspicacia. Estaban solos fuera de la Biblioteca y no se fiaba de lo que ese desalmado niño pudiera hacerle luego de cómo la llamó aquel día.

-¿Sobre qué?

-Yo…- inspiró hondo- quiero pedirte que me perdones por burlarme de ti.-soltó a carerilla.

Decir que la castaña estaba asombrada era muy poco. Aquí estaba el orgulloso y arrogante Draco Malfoy pidiéndole perdón a ella. Luciendo muy abatido, hay que aclarar.

-¿Perdón…?

-Sí. Yo siento mucho haberte llamado… así. Lo que me dijiste en el campo de Quidditch me dolió mucho, porque es cierto. Y quise herirte de la misma manera en que tú lo hiciste conmigo. Sólo que yo fui mucho más cruel.

Ella lo miro por unos momentos. Malfoy tenía un aire muy triste a su alrededor, al parecer todo eso era por haberla llamado sangre sucia. Sólo por eso alguien como él se estaría disculpando ahora.

-Está bien, Malfoy. Yo te perdono.

Draco sonrió de lado.

-Gracias y… te pediría que esto quede entre nosotros. Tengo una reputación que mantener.

Hermione bufó.

-No hay problema.

-Gracias, Granger. Adiós.

Esto sólo lo hice por ti, papi.

Continuará…

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N/A: Hola!!! Espero que les siga gustando adaptación. Las "palabras prohibidas" fue lo único que se me ocurrió para que Draco pasara sus vacaciones de Navidad en el Colegio como lo hizo en el libro. Creo que me salió una buena idea XD No sientan lástima por Draco… se lo merece por decir esas cosas ¬¬

Mil gracias a Piruru-chan por ser mi beta para este fic. ToT

Nos leemos en una semana… si Merlín quiere ¬¬´

Atte: Uko-chan!!!

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