Capítulo 1

-"Sakura-san¿te gustaría salir conmigo?"

Otra vez esas palabras y otra vez la misma contestación, una negación. ¿Cómo dar una respuesta positiva cuando tenía en su mente a Sasuke Uchiha?

-

Habían pasado alrededor de tres años, habían tenido un pequeño encuentro hace algunos meses y como una idiota se había comportado igual que cuando era joven. Igual que la chica de antaño que se quedaba hipnotizada al ver al chico que más le gusta.

Aquellos intensos entrenamientos, su ahínco en querer traerlo de regreso habían caído en un pozo sin fondo.

Era tan frustrante, por esa razón seguía entrenándose con más dureza que antes. Cuando le encontrara, esta vez no se quedaría bloqueada, no quedaría parada mirando como una idiota al chico de sus sueños, en su mirada ya no habría la melancolía sino la decisión. Cuando volvieran a encontrarse las cosas serían completamente diferentes.

-

Tras haber darle la negativa al chico al mismo tiempo que se disculpaba y agradecía por su declaración prosiguió su camino.

Ese día había sido muy atareado. Primero su maestra la había instruido en nuevos jutsus y más tarde en conocimientos de medicina que estaba segura que de seguir así acabaría escribiendo un diccionario médico.

Después, para variar, una de las tantas misiones estúpidas, limpiar los baños termales. Esa clase de misión la dejaban completamente agotada y cansada. Aunque lo que la había molestado, lo que había colmado la gota fue que su querido sensei había pedido limpiar expresamente los baños femeninos dejándole a Naruto y a ella los masculinos.

-sin ánimo de ofender, los hombres tienen tendencia a ser más sucios y a dejar todo por ahí tirado. –soltando un suspiro recordando haber visto una toalla maloliente que casi la había tirado para atrás.

Pese a haber tenido aquella misión y el entrenamiento con la Hokage no iba a desistir de lo que hacía a diario a escondidas.

Llegó a un punto significativo y especial. Como si el escenario estuviera preparado para ese momento, el viento comenzó a mecer con suavidad la corta cabellera de la chica. Cerró los ojos tratando de visualizar aquel momento que había hecho mella en ella durante largas y dolorosas semanas.

Abrió los ojos con las malditas lágrimas asomando ya sus ojos jade.

Todo seguía igual que entonces. Los mismos árboles, el mismo banco, el mismo camino que conducía a la salida de Konoha... todo como si esos tres años nunca hubieran pasado.

Solo había algo que ya no estaba y que había sido borrado.

-Sakura-san. –apareciendo una mini babosa del árbol más próximo.

Sakura se sobresaltó y antes de que aquella pequeña babosa de color blanco inmaculado apareciera frente a ella, se secó esas lágrimas borrando cualquier indicio de que había llorado por él otra vez.

-Shiro¿has averiguado algo?

-no, lo siento. Mis disculpas Sakura-san. –colocándose delante de ella que para fortuna de Sakura, la noche ocultaba como a pesar de todo, sus ojos estaban rojos.

-ya veo. Encontrar a alguien como Sasuke-kun no es empresa fácil. Ni siquiera para Jiraiya-sama. –dijo con un aire de resignación aunque en su interior aún tenía la esperanza de encontrarle.

-Sakura-san no se preocupe, seguiremos buscándole. –y la babosa desapareció de la presencia de la chica.

Sakura por su parte la había ignorado por completo. Ahora estaba de vuelta, metida en el pasado, en aquella noche de hace tres años con el astro lunar brillando con toda su plenitud.

Una despedida algo dramática y ningún adiós o hasta luego. No había habido nada de eso. Solo una confesión tardía, indeferencia, lágrimas de desesperación, un insulto y un gracias donde ahí él le había dicho todo.

Sentada en aquel banco se encogió de piernas formando un ovillo recordando esa simple palabra de agradecimiento.

Ella angustiada, desesperada, soltando lo que se le venía a la cabeza para que no se marchara sin estar muy consciente de sus actos. Y en un movimiento instantáneo él se había colocado detrás dejando todos sus músculos paralizados. Él se había situado en la situación exacta para que su boca no pudiera formular más palabras. La brisa nocturna había estado de su parte cuando había sentido su aliento rozar por su pequeño cuello. Había sido tan electrizante que no pudo pensar en nada más, solo hasta esas gracias que fueron como sentencia final en su corazón. Una sentencia que había acabado en condena. En pena de muerte. El final de un amor que nunca sería.

Pero durante estos tres años no había querido aceptarlo. Quería creer que había sido un espejismo, que esa despedida no había sido definitiva. Y ahora, junto a Naruto, los dos solos en el oficio, cada uno buscaban información a su manera para traerlo de vuelta.

-no importa que no quiera estar conmigo, solo deseo que vuelva, que no acabe desertado de forma completa. –de nuevo regresaban las lágrimas, pero no, no iba a llorar, no. Sin embargo, la pena era tan grande que la estaca que estaba clavada en el pecho era tan profunda que le dolía horrores. Tenía que hacer un esfuerzo sobrehumano para no ser débil- Sasuke-kun. –quería retener esa lágrima que dentro de segundos descendería, no quería limpiarla porque de seguro caerían muchas más. Ella no quería volver a llorar. Ella ya no era la misma chica débil de antes.- Sasuke-kun... –escondiendo su rostro entre las piernas. No pudo más. La estocada llegó a atravesarla. Todo tiene un límite y ella lo había sobrepasado.

-¿Sakura-chan?

La kunoichi levantó la cabeza viendo entre las penumbras la figura borrosa de su mejor amigo. Empezó a asustarse. No quería que absolutamente nadie la viera en ese estado. Antes de que Naruto se acercara con los pocos medios que disponía se secó la evidencia de la amargura y se colocó en un lugar donde la luna no la iluminara. Justo cuando se sentía preparada para hablar con él, el joven ya se había sentado a su lado y antes de que preguntara asomó esa máscara de una sonrisa llena de sinceridad y de despreocupación.

-hola Naruto¿y tú por aquí?

-salí del Ichiraku Ramen y después decidí dar una vuelta mientras pensaba.

-¿tú pensando? –rió brevemente- entonces es que es el fin del mundo.

Sin embargo Naruto no se sintió ofendido, por el contrario seguía serio y un aura de tristeza lo rodeaba.

-¿por qué siempre me odiaba tanto? –preguntó de repente.

Sakura lo miró consternada. Sabía a quién se refería. No hacía falta nombrarlo, ya que de hacerlo aquella representación "estoy bien, hay que seguir adelante y tener fe" acabaría por derrumbarse.

Suspiró tratando de encontrar una respuesta a su pregunta. Poco después, comprendió que por mucho que rebuscara no encontraría nada. Sasuke era tan autista que su mente era como un libro cerrado con candado.

-me odiaba y me consideraba su mejor amigo. –siguió hablando- en aquel momento no lo entendí, no me tenía sentido y aún ahora estoy confuso.

-te comprendo. –respondió la chica mirando el cielo nocturno nostálgica- a mí también me odiaba, aunque eso no es nada nuevo. –sonriendo con pena- Pero si en realidad me menospreciara¿por qué... por qué aquella vez sintió mi desánimo?

-¿cuándo? –haciendo una mueca de desconcierto.

-cosas mías. –negando- lo que quiero decir, es que quizás una parte de él, la que no estaba obsesionada por la venganza era la que se preocupaba por nosotros y tenía esos sentimientos de querer y proteger. Supongo que Orochimaru se aprovechó de que esa parte era tan diminuta que acabó por hundirlo.

-hablas raro Sakura-chan. –inquirió Naruto completamente perdido.

Sakura rió por su ingenuidad. No había duda que su amigo no había cambiado nada. Era extraño pero gracias a su torpeza e inocencia lograba animarse y olvidarse de sus pesares.

-gracias Naruto-kun. –abrazándole con cariño ante la más extrañeza del chico quién ahora estaba azorado, pero eso no impidió que correspondiera a su abrazo.

Ambos estaban tan concentrados en ellos que no se habían dado cuenta que durante toda la conversación algo o alguien les había estado espiando. Una sombra negra alargada que había estado bien camuflada. De repente comenzó a inflarse igual que un globo explotando dejándose ver una cabeza de serpiente gris. Al final, se fue desintegrando por un misterioso fuego quedando calcinada y sin rastro de que alguien pudiera delatar que ahí había estado un tercer ser vivo.

-

En otra parte muy alejada, en un claro que parecía un desierto sino fuera por la presencia de rocas que daban el descanso para aquellos cuatro viajantes quiénes a excepción de uno, el líder, los demás dormían sin perturbaciones.

En su mirada irradiaba la molestia y la dureza como si hubiera visto la peor escena de su vida o nuevamente la pesadilla de la matanza de su clan.

No.

Estaba equivocado.

Aquella visión no tenía ni punto de comparación cuando su hermano le había mostrado como sus familiares habían muerto dejándolo traumatizado.

Para nada.

Ese momento, ver a sus antiguos compañeros de equipo abrazándose, le revolvía tanto el estómago que ardía deseos en destrozar algo, matar, asesinar. No sabía lo que. Pero quería hacer algo diabólicamente malo. Más que matar a esa serpiente que había actuado de camuflaje y que al sentir como su ira ascendía la había hecho explotar.

Se acomodó en la roca y se sumió en el pasado.

Todo lo vivido con aquellas dos personas empezó a sonarle hipócrita.

Aquel que pretendía ser Hokage alardeando de que era una persona importante para él. Ella que si estaba enamorada, que lo amaba hasta el punto de marcharse con él... todo falso. Ellos se habían mofado de él para después olvidarle. Hasta le habían buscado un sustituto. Hasta había tenido el gusto de hablar con él. Hasta había tenido el descaro de matarlo. Pero él no tenía la culpa de su enfado, sino ellos, Naruto y Sakura.

-pesada... usorakontachi... ¡maldita escoria!

-¿qué haces despierto a estas horas Sasuke-kun? –preguntó una voz femenina a su lado. El joven levantó la cabeza encontrándose a la única miembro femenino de su equipo la cual se había sentado a su lado.

Resopló hastiado. Lo que menos deseaba ahora era lidiar con esa joven, que de alguna manera le recordaba a la pelirrosa cuando estaban en la academia y posteriormente en su equipo de tres. Cuando había decidido que se viniera con ellos, desconocía esa faceta de conquistadora, ya que para pesadas no quería aguantar más. Y estaba lo más importante, no estaba de muy buen humor.

-¡largo de aquí! –espetó Sasuke.

Karin se sintió aterrorizada. Volteó su cabeza comprobando que los otros dos chicos seguían dormidos y se quitó las gafas con planes de seducirle.

-eh Sasuke-kun he estado pensando que podríamos olvidarnos de Suigetsu y Juugo e ir por Itachi nosotros solos. Y después haremos que tu clan renazca.

-¿qué te hace pensar que quiera resurgir mi clan? –preguntó con una sonrisa torcida como si hubiera dicho la mayor de las tonterías.

-bueno... –haciendo un hueco entre su yukata para posar un dedo sobre su pecho musculoso- corre el rumor de que tu clan es el más poderoso de todas las villas. Además, ese fue uno de tus deseos cuando llegaste hace tres años con Orochimaru. Escuché como se lo decías a Kabuto-san. Y ya sabes que puedes contar conmigo... –descendiendo su dedo- para procrear.

Aquel dedo femenino no llegó hasta más debajo de la cintura ya que el propio Sasuke la retuvo. Karin le miró donde seguía dibujada esa sonrisa macabra.

-ilusa, eso fue solo una invención para darles una estúpida razón de porque quería el poder y que no fuera el solo hecho de matar a Itachi. Por si no lo sabes, los Uchiha tendemos a relacionarnos unos parientes con otros para no perder nuestras técnicas de fuego ni nuestro sharingan.

-ah bueno... –retirando la mano de inmediato y colocándose las gafas adoptando un nuevo cambio de actitud- ahora entiendo por qué absolutamente todos tenéis sharingan. –dijo por soltar algo y liberar así ese ambiente tan frío.

-eso no significa que nos andemos relacionando con otros que no sean Uchihas. –tomando su barbilla ante la extrañeza de Karin quién no se esperaba algo como eso- somos lo más poderosos pero también somos los más temidos. Nuestras ambiciones son egoístas. Las mujeres Uchiha necesitan de los hombres Uchiha para procrear. Y los hombres Uchiha necesitan a mujeres Uchiha para que les den los hijos perfectos, a los genios. –dijo con rencor recordando como su padre sentía tanto orgullo por Itachi y lo tanto que esperaba de él. Su soberbia fue lo que le había llevado a la muerte a manos de su propio primogénito.

Era extraño pero ahora comprendía porque su hermano había matado a todo el clan. Hasta podía asegurar que él habría actuado igual si hubiese estado en su lugar. De la misma manera que casi había provocado la muerte de su mejor amigo por el poder, ese aumento podría haberlo conseguido matando a su familia si estuviera viva.

¿Por qué entonces deseaba matar a Itachi¿Por haberle dejado una vida llena de amargura¿Por orgulloso en no retirar sus palabras y muchas razones más que solo él conocía?

Observó a la chica que tenía frente a él, quién a diferencia de su seguridad y confianza estaba asustada y colorada, tanto que despertaba algo que por culpa de su ambición había ignorado. Pero él era un chico adolescente de quince años como cualquiera con hormonas y ella una joven atractiva, sugerente e inocente.

Con brusquedad soltó su barbilla de modo que la chica cayó de forma poco ortodoxa.

-Sasuke...

-no te acerques a mí. –dijo jadeante levantándose repentinamente y marchándose frustrado consigo mismo sin percatarse que Karin había logrado que olvidase por completo el motivo de su furia.

La pelinegra le siguió con la mirada todavía asombrada de lo que había pasado y lo que había conseguido.

-puedo equivocarme, pero por un momento creo que le he excitado.

-no ha caído en tus encantos si es lo que crees. –escuchó la voz de Suigetsu asustándola- pero has olvidado que Sasuke-san es un adolescente y tres años sin tener contacto con mujeres hace que desee a la primera que se ponga en su camino.

-ah sí. –interesada.

-a pesar de que éstas sean poca cosa como lo eres tú. –agregando.

Y lo siguiente que el chico recibió fue un puñetazo por parte de Karin al sentirse ofendida.

-----

Habían pasado tres días desde aquello, y como todas las noches, Sakura aguardaba a la pequeña babosa Shiro esperando el parte de investigación. Desde que Tsunade le había enseñado la técnica de invocación, aprendiendo a invocar de momento pequeñas babosas, las hijas de la gran Katsuyu, había utilizado a Shiro para encontrar el paradero de Sasuke.

El clima frío y húmedo hacían que se abrazara a sus brazos desnudos para darse calor. No importaba el tiempo que hiciera, todas las noches estaba ahí sentada, esperando la información de Shiro fuera un fracaso como una pequeña pista, aunque siempre era lo primero.

Shiro apareció ante ella con su semblante inexpresivo pero como futura "princesa" de las babosas, Sakura comprendió que estaba triste.

-¿qué ocurre¿Averiguaste algo? –cogiéndola entre sus pálidas y frías manos.

-Sakura-san... Sasuke... le he encontrado... –a la joven le dio un vuelco ante tan buena y primera noticia. No pudo evitar sonreír, pero poco le duró ya que Shiro seguía deprimida.

-¿qué pasa?

-ha formado un grupo llamado serpiente y... entre ellos hay una chica...

-ah... ¿y? –vale, interiormente le molestaba que hubiera una chica con Sasuke pero lo que contaba es que sabía algo de él.

-es que... –tragando saliva- entre ellos hay algo que simple amistad...

Un trueno y todo quedó en blanco para Sakura.

'hay algo que simple amistad'

'algo que simple amistad'

Tenía que hablar. Contestar que eso era algo irrelevante. Ella solo quería que Sasuke regresara. Solo eso.

Solo quería que volviera.

Pero...

'hay algo que simple amistad'

Él se había olvidado definitivamente de ella.

¿Por qué?

¿Por qué?

¿Por qué?

Sin poder contenerse, sin importar que Shiro estaba delante, las lágrimas asomaron por sus ojos esmeralda y comenzó a llorar frenéticamente. Sin poder aguantar el peso de su cuerpo, se dejó caer al suelo llevando ambas manos a su rostro. Atormentándose una y otra vez.

La pequeña babosa se sintió impotente. Sabía de los sentimientos de su amiga humana. A diferencia de sus "hermanas" conocía a la perfección los planes que tenía una vez que encontraran al Uchiha. Sabía que ella más el chico de los sapos estarían dispuestos a dar la cara por el chico de las serpientes. También sabía lo muy importante que era ese chico para ambos. Si su dueña supiera la auténtica verdad se estaba segura de que se angustiaría más de lo que estaba.

-¿acaso creías que alguien como tú podría traerle de regreso? –dijo una voz masculina a sus espaldas.

Sakura no se giró siguió llorando llena de frustración ignorando al personaje que había detrás de ella.

-por esa razón tan débil no lograste que volviera. –dijo con burla.

-¡cállate! –girándose a verlo pero se quedó congelada cuando vio al personaje que le había hablado- tú eres... tú eres... Itachi...

CONTINUARÁ...

-------------------------------------------------

Notas de la autora:

Hasta aquí lo dejo. Perdón si he tardado en subirlo pero he estado con la espalda fastidiada y con una gripe que me dejó en cama durante una buena semana. Sumándole a eso, el trabajo. Por eso no quedó tan bien así que esta vez sí que habrá tomatazos. Cogeré una caja para que salgan ilesos y aprovecharlos para una ensalada.

Muchísimas gracias por los reviews. La verdad no me esperaba tantos de un fic como éste.

Por cierto, anuncio que el 06/06/07 publicaré mi fic crossover donde una de las tres parejas protagonistas será el sasusaku. Más información en mi profile.

'Atori'