Saludos a todos.
¿Pensabais que había muerto eh? no tengo excusa, casi 3 años sin actualizar. Me he animado a seguir porque he visto los reviews de Estefanía y me he sentido muy mal, a mí tampoco me gusta que me hagan esperar cuando estoy leyendo un ff que me gusta, así que os pido mil perdones a todos y me comprometo a subirlo entero. Gracias a todos los que me dejaron reviews.
Disclaimer: ningun personaje de Harry Potter me pertenece, son todos de Rowling.
CAPITULO 9
- Odio los lunes - protestaba Ginny mientras bajaba por las escaleras del dormitorio. Harry la esperaba al final así que cuando llego al 2º escalón, Ginny alargó sus brazos, se colgó del cuello de su chico y se dejo caer hacia delante al mismo tiempo que Harry la cogía en el aire y la bajaba – hola cielo – la dijo saludando con un beso.
- Odio los lunes – la voz de Lavender gruño desde lo alto de las escaleras. Bajo sin ganas y cuando llegó abajo dio un gran suspiro.
- ¡Hola! – saludó alegremente Seamus acercándose a ella.
- A 2 metros Seamus, no estoy de humor, no he dormido nada bien.
- Que borde eres por las mañanas Lavender – dijo el chico poniendo cara de resignación.
- No lo sabes bien – respondió Parvati – tu no compartes habitación con ella – sacando la lengua a Lavender que la miraba con cara de pocos amigos.
- Buenos días¿donde está Herm?.
- Uuhh Ron, Herm jeje – se burló Parvati haciendo que el chico adquiriera el color de su pelo.
- ¡Ya estoy, ya estoy! – Hermione saltaba en el rellano a la pata coja intentando ponerse un zapato.
- Venga vámonos – dijo Dean
- ¡Dean amor!- gritó Parvati reuniéndose con él
Una vez reunida la tropa se pusieron todos en camino hacia el gran comedor.
- ¿Que tal has dormido Herm? – preguntó Ron mirándola con adoración.
- Muy bien gracias.
Ron siguió mirándola hasta que la chica se empezó a poner nerviosa.
- Ron, no voy a salir corriendo – dijo sonriente
- Perdona, no puedo evitarlo.
Hermione se derretía, Ron era tan dulce, quizás demasiado bueno.. "otra vez no, deja de pensar en Draco, Draco no Malfoy, es Malfoy"... fue instintivo, antes de entrar al comedor le dio la mano a Ron y fueron juntos hasta la mesa de Gryffindor.
Malfoy frunció el ceño mientras Pansy revoloteaba a su alrededor como una mosca. Cada día la chica era más insoportable. Resopló intentando encontrar la paciencia que nunca había tenido para no mandarla a la mierda, ir a la mesa de Gryffindor, pegar un puñetazo al imbécil de Weasley y raptar a Hermione para llevársela muy lejos. ¿Y qué significaba esa entrada triunfal en pareja con el pobretón?. Tenía ganas de gritar a Pansy que se sentara y dejara de hacer el gilipollas.
- Pansy, querida – le dió un tono de ironía a su voz – ¿por qué no dejas de incordiar y te sientas?.
Pansy le miró pestañeando – ay amor, que poco cariñoso eres – dijo revolviéndole el pelo.
"Que no me toques el pelo" pensó furioso.
- Bueno ¿y qué tal os va? – les preguntó Zabini, incordiando como siempre.
- ¡Bien¡Mal! – respondieron a la vez.
- Draco no seas modesto, nos va de maravilla ¿verdad¿verdad Draco?.
- Verdad – dijo entre dientes. "Esta me la vas a pagar".
- Bueno, bueno, parece que Weasley se me ha adelantado – dijo Zabini.
- ¿A que te refieres? – preguntó Pansy.
- Granger – aclaró señalándole - tenía un plan para acercarme a ella y llevármela a la cama.
- Vaya, sigues con la idea de la sangre sucia – espetó Draco dolido.
Pansy le miró de reojo. Ella sabía que él estaba enamorado de Granger así que decidió animar a Zabini – bueno Blaise, eso no es ningún obstáculo para ti. - dijo zalamera poniendo voz sexy - estoy segura de que caerá a tus pies. ¿Verdad Draco amor?. Le podíamos ayudar.
"Como eres tan zorra" - si claro- respondió el rubio - ahora me tengo que ir – se levantó y se fue sin mas.
- ¡¡Maldita sea!! – masculló Draco pegando un puñetazo a una columna. Se acordó de lo que pasó la otra noche con Hermione. Ella le había rechazado y él solo quería estar con ella y notar su respiración en su cuello, como antes. ¿Qué podía hacer¿Y si le contaba todo a Hermione? Seguro que entendería todo o... a lo mejor le reprochaba lo cobarde que era ¡¡pero no era cobarde!! Lo hacía por ella, no quería que le pasara nada. Y ahora ella estaba con Weasley¿cómo era posible? Ese cabrón, todo el día acosándola ¿y ella? Que rápido se ha había olvidado de todo, aunque suponía que ella pensaría lo mismo de él.
- ¡Joder! – volvió a golpear la columna. Se miró los nudillos desgarrados, se metió las manos en los bolsillos y caminó hacia las mazmorras.
Después de las clases Hermione iba acompañada de Ginny, tenían que ir a la biblioteca a hacer un trabajo para la clase de historia de la magia y encantamientos. En el pasillo Parkinson cotorreaba feliz con su panda de amigas insoportables, vió por el rabillo del ojo que Hermione se acercaba y elevó la voz.
- ¡Pues Draco es ideal! No sabéis que bien se le da ciertas cosas..
Hermione aceleró el paso mientras contraía la mandíbula. Pansy sonrió triunfal y siguió – no sabéis que cuerpazo tiene mi chico.
-¡Zorra! – dijo Ginny de repente.
- Calla Ginny, pasemos de ella, venga.
- Pero es que es una zorra, pavoneándose delante de todas. Supongo que tendrá con quien comparar la muy guarra...
- Que te van a oír y paso de discutir con ese bulldog.
- Yo la hubiese partido la cara Hermione.
- Ya se la partí a Malfoy y no me sentí mejor. Dejemos ya el tema, por favor.
Cuando estaban ya un rato trabajando en la biblioteca Parvati y Lavender llegaron y se sentaron con ellas.
- ¿Habéis oído a Parkinson alardeando de su relación con Malfoy? No para, todo Hogwarts ya se ha enterado – dijo Lavender.
Hermione soltó la pluma y cerró con fuerza el libro haciendo tanto ruido que la señora Pince empezó a toser con gesto de reprobación. Parvati y Lavender tenían los ojos abiertos como platos.
- ¡Que me da igual¡Que por mí como si cuenta que hacen en la cama¡¿Me oís?! Yo estoy con Ron y paso de ellos, dejad de venirme con el chisme.
- Lo siento, pensé que no lo sabías – balbuceaba Lavender.
- Herm, cálmate – dijo Ginny poniendo una mano en su hombro.
Después de un silencio bastante incomodo Parvati sonrió y dijo - Dentro de poco va a ser san Valentín. ¿Sabéis que le vais a regalar a Harry y a Ron?.
- ¿San Valentín¿tan pronto? – pregunto la castaña quitándose el pelo de la cara con un gesto nervioso.
- Dos semanas.
- Pues no tengo ni idea – dijo Hermione suavizando la voz.
- ¿Crees que nos dejaran ir a Hogsmeade? – preguntó Lavender a Hermione - Se lo podrías pedir a McGonaghall, seguro que te hace caso Herm.
La chica levantó los ojos. Todas la miraban suplicantes – esta bien, veré que puedo hacer.
- ¡Estupendo!.
- ¿Por que me tocan a mí todos lo marrones?- se preguntaba mientras tocaba la puerta del despacho de la profesora McGonaghall.
- Adelante – le invitó la jefa de casa.
- Buenas tardes profesora.
- Buenas tardes señorita Granger. ¿Qué desea? - La preguntó indicándole que se sentara en la butaca.
- Vera profesora, se acerca San Valentín y los alumnos nos preguntábamos si nos dejarían ir a Hogsmeade a comprar los regalos.
La profesora la miró sorprendida, nunca se imaginó que su alumna preferida viniera a preguntarle eso.
- Bueno, tendría que preguntárselo al profesor Dumbledore.
Hermione asintió con la cabeza.
- ¿Algo mas señorita?.
- No, eso es todo muchas gracias - respondió poniéndose de pie.
- De nada, hasta mañana.
- Hasta mañana.
La profesora observó como su alumna salía de su despacho. Se quitó las gafas y las dejó encima de la mesa - Me pregunto a quien de los dos chicos le comprará un regalo.
Cuando entró en la sala común todos estaban expectantes.
- ¿Que te dijo? – la avasalló un chico de quinto.
- Que lo preguntaría a Dumbledore, pero no me ha dicho que no. Yo creo que si que organizaran una salida. Ya veremos
Cuando faltaban 4 días para san Valentín durante el desayuno Dumbledore hizo un anuncio.
- Debido a las peticiones recibidas por los distintos jefes de casa, de hacer un salida a Hogsmeade para comprar los regalos de san Valentín...
- No me imagino a nadie pidiéndole a Snape que los deje ir a Hogsmeade para comprar regalos – susurró Ron a Harry.
- ... la salida se realizara este sábado de 5 a 8 de la tarde. Los que quieran ir ya sabéis que tenéis que apuntaros en las listas. Podéis seguir con el desayuno.
Un murmullo llenó todo el comedor. Todos los alumnos parecían visiblemente excitados con la cercanía de San Valentín. Las chicas suspiraban y se ponían coloradas antes la perspectiva de recibir algún regalo anónimo.
- No tengo ni idea de que regalarle a tu hermana – le dijo Harry a Ron bajito para que las chicas que gritaban algo de postales de corazones no les oyera.
- Yo tampoco se que regalarle a Hermione, si tu me ayudas yo te ayudo con mi hermana.
- Ok.
- Neville¿y tu qué le vas a regalar a Christy? – pregunto Parvati en voz alta.
Al chico la pregunta le pilló por sorpresa y tiro la jarra de zumo de calabaza que estaba a medio camino entre la mesa y su vaso, salpicando a todos.
- ¡Neville¡me has manchado toda la túnica! – gritó Parvati.
- ¡Si dejarais de molestar no pasarían estas cosas! – le reclamaba Seamus furioso intentando limpiarse con una servilleta.
- Oye guapo, que yo no molesto.
- ¿Cómo que no molestas? Te encanta incordiar¡¡es tu deporte favorito!!.
- ¡Mira Lavender, controla a tu novio que creo que tiene problemas de testosterona!.
- ¡Yo no tengo problemas de ningún tipo!.
Siguieron discutiendo acaloradamente mientras el resto de la mesa les miraban avergonzados por lo escandalosos que eran. El pobre Neville tenía rojas las orejas y no sabía donde meterse. Hermione intentaba esconderse debajo de la mesa porque todo el comedor les miraban muy atentos.
- ¡No eres mas que una cotorra!.
- ¡Y tu un amargado! – vociferaba Parvati fuera de si.
- Minerva, parece que sus alumnos no tienen ni idea de cómo comportarse – le reprochaba Snape.
La profesora se sentía indignada, ella no era responsable del carácter de sus alumnos. Se levantó del asiento y se acercó a la mesa de Gryffindor donde seguían gritando como locos.
- y que sepas peazo de mula que...
-¿Que¿Señorita Patil? – preguntó la profesora enfadada - ¿qué clase de espectáculo es este?.
- Perdone profesora – dijo poniéndose rápidamente de pie.
La profesora miró a Seamus que también se puso de pie - les parecerá bonito montar estos escándalos. Les tendría que castigar sin ir a la excursión.
Los 2 chicos pusieron cara de alarma.
- Pero creo que con 5 puntos menos por cada uno estará bien. Ahora sigan desayunando y compórtense como es debido.
- Si profesora – dijeron a la vez sentándose.
La profesora suspiró y se dio la vuelta - ya estoy mayor para estos trotes – se decía para ella misma.
- Cotorra – le dijo en voz baja Seamus
- Asqueroso – le respondió ella.
- Como no os calléis de una vez os voy a meter la cuchara por el culo a los dos– dijo Lavender con voz tranquila mientras ponía cara de sádica.
Los contrincantes la miraron y comprendieron que iba en serio así que se concentraron en el desayuno mientras todos los miraban aliviados.
Después de ese pequeño incidente Parvati y Seamus no eran precisamente lo que se decía amigos de toda la vida, intentaban ignorarse haciendo que Lavender se tirara de los pelos al ver que su mejor amiga y su novio no se llevaban nada bien.
- Yo no pienso ir con "esa" a Hogsmeade – gruñó Seamus.
- Oy por favor, si no vienes conmigo me va a dar un infarto... –se burló Parvati.
- Bueno ya está bien – dijo Harry aburrido de que no pararan de discutir – venga chicas por un lado y chicos por el otro, así no sabremos que nos vamos a regalar.
- Sois unos cabezones – comentó Ginny fastidiada mientras subía al tren.
Eso de dividirse en 2 fue muy efectivo, pudieron comprar todos los regalos y se ahorraron el dolor de cabeza que les producían a todos las discusiones entre Parvati y Seamus.
El día antes de san Valentín, el domingo, todo estaba muy tranquilo en la sala común. Harry y Ron jugaban al ajedrez mágico, Seamus y Dean hablaban de quidditch y las chicas cotorreaban sobre el día de San Valentín.
- Es tan romántico – decía Lavender.
- Es genial – replicaba Ginny.
- No sé, yo lo veo un poco materialista, se lo inventaron los grandes almacenes para que compráramos mas – dijo Hermione.
Todas la miraron – ¿los grandes que?
- Se me olvidaba que no sois de sangre muggle.. pues los grandes almacenes son unos edificios muy grandes, donde los muggles compran todo lo que necesitan, ropa, zapatos, comida etc.
- ¿Sin recorrer calles? – pregunto Parvati.
- Eso es, esta toda mas cerca.
- Me gustaría ir a uno, podríamos quedar este verano para ir.
- Ya veremos – respondió Hermione, la verdad es que llevarlas a unos grandes almacenes sería todo un espectáculo.
- Bueno yo voy a terminar de envolver el regalo de Seamus¿me ayudas Parvati?
- ¿Para que? Si esa bestia lo romperá todo y ni se fijara en el lazo.
Lavender la miró con cara de odio – ¿vienes o no?
- Vale ya voy.
- ¿Cuando van a dejar de odiarse? - le pregunto Hermione a Ginny.
- Ni idea, hasta que se acaben matando o los mate Lavender – rió la pelirroja - Oye Herm... me gustaría preguntarte algo, pero es privado – miró nerviosa al lugar donde se encontraban los chicos – ¿crees que nos oirán?
Hermione observó a los muchachos – no creo, Dean y Seamus hablan de quidditch y ahora sería como hablarle a una pared y Harry esta demasiado ocupado viendo como tu hermano le gana al ajedrez.
Ginny emitió una risita – es cierto. Veras, quería preguntarte... me da un poco de vergüenza. ¿Como sabías tú que estabas preparada para... para eso?.
Hermione la miró extrañada.
- ¡Hermione no me ayudas mucho!.
- ¿Qué dices? No me entero de lo que me hablas.
- Ya lo veo - se acercó mas a la chica - ¿que como sabías que estabas preparada para - se puso muy roja - para acostarte con Malfoy? – terminó de decir gesticulando sin emitir palabras.
Hermione la miró alucinada, sabía mucho de encantamientos, de runas y de historia de Hogwarts, pero en el terreno sentimental era un verdadero desastre, y la pelirroja había sido testigo de ese desastre¿a que venía ahora esa pregunta? – bueno, pues, no se, tampoco lo pensé mucho, no me dio tiempo casi ni a respirar.
- Bueno pero algo se te pasaría por la mente.
- Eh... no.
- ¡Hermione!.
- A ver¡es que me pillo tan de sopetón! Pero, yo estaba enamorada de él. Creo que es el gesto de amor por excelencia – se puso un poco triste al recordarlo todo.
- Siento hacerte recordar, pero no se lo iba a preguntar a esas dos – dijo señalando en dirección a los dormitorios.
- Si haces bien, y más si tienes dudas. ¿Que pasa¿Ha pasado algo?.
- Bueno, el otro día, el día del armario, Harry y yo, digamos que nos pusimos muy cariñosos pero yo le paré, le dije que no estaba preparada.
Por un momento a Hermione le vino a la cabeza la imagen de su mejor amigo y de Ginny juntos, en situación comprometida y no pudo evitar que le diera un escalofrío imaginándose la escena. Sacudió la cabeza levemente para sacarlos de su cabeza – ¿y qué te dijo él?
- Que esperaría lo que hiciera falta, que me comprendía.
- Y ahora tienes dudas.
- Si¿cómo sé cuando voy a estar preparada?
- Cuando llegue el momento lo sabrás, no te agobies. Ya verás como todo será mas fácil de lo que piensas.
- Oye¿y te dolió?
Hermione se puso colorada, "tranquila Herm, este tema es muy natural como otro cualquiera" – pues... un poquito.
Ginny puso cara de contrariedad.
- Pero no es para tanto tranquila, casi ni lo notas – dijo sonriendo para quitarle importancia.
- ¡Pero te dolió!
- Síi, pero ya te he dicho que apenas lo note, no te preocupes, no es nada traumático ni nada de eso. Es maravilloso. Y cada vez es mejor.
Ginny la miraba con cara de menuda pervertida estas hecha. Hermione se dio cuenta – quiero decir que bueno, la experiencia y esas cosas¡deja de mirarme así que me pones nerviosa!
- Vale oye ¿y tu y mi hermano? – pregunto arrugando la pequeña nariz.
- No, noo es muy pronto todavía - respondió mirando a Ron. – me pasa como a ti, no estoy preparada, esta vez quiero ir despacio.
- No os he visto besaros.
Hermione trato de disimular, todavía no le había dado lo que se dice un verdadero beso a Ron y no sabía por que. – si nos hemos besado, lo que pasa es que Ron es muy tímido y no le gusta hacerlo en publico.
- ¿De verdad? – pregunto Ginny girándose para mirar a su hermano.
- Si, y ahora¿por qué no nos vamos a dormir?, es algo tarde, y eso, que no te agobies, ya llegará el momento.
- Vale, gracias mama, jeje.
- ¡Oye!
Ginny se dirigió al rincón donde los chicos jugaban al ajedrez para darle las buenas noches a Harry. Se acercó y le dio un pequeño beso en los labios. Ron miró a Hermione, esperando que ella imitara a su hermana. Ginny también la miró. Hermione no tuvo otro remedio que ir donde estaban los tres. Se puso delante de Ron y se inclinó despacio sobre el chico. ¿Por qué me cuesta tanto? – se preguntaba. Le beso, su primer beso oficial delante de todos, su primer beso en los labios desde el día que le rechazo en el armario pidiéndole tiempo, hacía ya casi dos semanas desde aquello. Pensó que seria solo un pico, rápido, como para salir del paso pero algo con lo que ella no contaba sucedió. Otra vez esa especie de corriente al sentir los labios de Ron. El la notó también porque se las apañó para agarrar de la cintura a Hermione, girar su cuerpo y tumbarla a lo largo de sus piernas mientras la daba un apasionado beso. Cuando Hermione consideró que ya estaban dando el suficiente espectáculo se levantó como pudo muy a su pesar. Miró los labios de Ron, sonrió, se dio la vuelta para despedirse de Harry y se dirigió hacia su habitación.
- Menos mal que eras tímido Ron – sonrió Ginny.
- ¿Tímido? – preguntó él sin comprender.
- Hasta mañana chicos - dijo Hermione a Dean y Seamus que la miraban atontados.
Apenas acababan de salir los primeros rayos de sol y en la habitación de las chicas de sexto ya había actividad.
- ¿Nos levantamos ya? – preguntó Lavender.
- ¡Es la cuarta vez que preguntas¡Cállate ya, es muy pronto!! – gruñía Parvati tapándose con las mantas.
- ¡Pero quiero saber que me va a regalar Seamus!
- ¿No te lo va a mandar por lechuza al comedor? – preguntó Hermione.
- Ahh.. pues no había pensado eso... ¡¡pues vaya rollo¡¡Yo lo quiero yaa!!.
- ¡¡Cállate!! Y déjame dormir – protestaba Parvati.
- ¿Pero qué pasa¿Qué no estáis nerviosas chicas?.
- ¡¡No!! - gritaron a la vez. Pero mentían, estaban deseado ver que les habían regalado sus niños y además siempre estaba la posibilidad de recibir carta de algún admirador.
- Pues yo me voy a levantar ya... así me da tiempo suficiente para arreglarme y ponerme a la altura de las circunstancias.
"Un momento" pensó Parvati "no quiero que Lavender se ponga mas guapa que yo " - ¡¡yo también me levanto ya!!.
-¡Que se callen! - Gimoteaba Hermione tapándose la cabeza con las sábanas. Intentó conciliar el sueño pero era imposible, solo oía a sus dos compañeras de habitación enredando alrededor de ella.
- Que pena que tengamos que ponernos el uniforme, me iba a poner una falda...
- Querrás decir un cinturón ancho porque a eso no se le puede llamar falda – se burló Parvati.
- No es tan corta... bueno pues, a ver ¿cómo me peino? Me hago un moño informal, suelto..
- ¿¿Y yo?? No sé si ponerme el color verde o el dorado para los ojos..
- No, el dorado es mas de fiesta..
Hermione se destapó con mala leche y las miró. Ellas al notar el movimiento de la chica se giraron para mirarla al tiempo que ponían cara de horror.
- ¿Qué¿Tengo monos en la cara?.
- Noo¡pero tienes unas ojeras horribles!
- ¡¡Será porque alguien no me deja dormir!! – protestó Hermione.
- No te preocupes – dijo Parvati revolviendo su bolso – creo que tengo algo para disimular las ojeras.
- ¡Oh por favor! es muy pronto para estar pintarrojeandose la cara – dijo Hermione con voz de aburrimiento.
- ¡Nunca es pronto para estar guapa Hermione! – sentenció Lavender – venga levántate vaga. Vamos a hacer algo con ese pelo.
- pero chicas es que no tengo ganas.
- ¡Hermione! Venga, además ¡no puedes defraudar a tus admiradores! – dijo Lavender subiéndose a la cama de Hermione y tirando de ella para que saliera. Al final consiguió su objetivo.
- Vale... pero primero me voy a duchar para despejarme un poco.
Desde el otro lado del baño se oía a Lavender discutir por Seamus con Parvati. Hermione sonrió y sacudió la cabeza. Se miró al espejo, la verdad es que tenía unas ojeras horribles. Se pasó los dedos por el pelo, intentando quitarse los nudos. San Valentín... nunca se habría imaginado que celebraría este día con Ron y no con Malfoy, que vueltas daba la vida. Se desnudó delante del espejo. Te veo mustia Hermione – se dijo así misma. Se metió en la ducha, sintió un escalofrío, el agua salía muy fría, pronto empezó a calentarse. Dejó que le cayera directamente en la cara, quería que se llevara todos sus pensamientos. "Creo que hoy no va a ser buen día" Cerró el grifo y salió de la ducha. Se envolvió en una toalla enorme y salió a la habitación.
- Bueno ya podéis pasar.
- Voy – dijo Parvati.
- Ven Hermione, siéntate aquí.- le indicó Lavender. Hermione la obedeció, situándose sentada delante de ella y le empezó a secar el pelo – te puedo hacer un recogido muy sencillo pero muy bonito ¿quieres?
Hermione asintió distraída. Lavender comenzó a recogerle mechones – con el pelo mojado es más fácil.
- Aja.
Lavender paró – ¿qué te pasa? Te noto un poco ida.
-¿No se te escapa ni una verdad? Veras, es que, creí que este día lo pasaría con Draco y fíjate...
- Creía que te lo habías sacado de la cabeza.
- Lo intento, pero es complicado.
- Bueno venga, ya basta, no estás con Malfoy pero estás con Ron, que es mil veces mejor que él¿o no?
Hermione sonrió – sí por supuesto. Voy a hacer que este día lo recuerde por mucho tiempo.
- ¡Así me gusta! – dijo alegre Lavender y siguió peinándola.
Por todo Hogwarts se respiraba... amor. No había otra forma de explicarse la revuelta que había en cada pasillo, en cada escalera. Grupos de chicas mirando nerviosas a grupos de chicos que intentaban ser indiferentes a todo el ambiente que se estaba formando.
De repente algo capto la atención del personal masculino. Allí estaban las cuatro Gryffindor (n/a voy a tirarme el rollo), que según una intensa encuesta llevada a cabo por unos cuantos Ravenclaw, levantaban mas pasiones en el colegio. Parvati andaba como si flotara en el aire. Le encantaba ser el centro de atención. Lavender caminaba muy digna, como si fuera de otro mundo. Ginny también se lo estaba pasando bomba pero Hermione, digamos que eso no era lo suyo. Se sentía incomoda ante las miradas de los demás. Se paso una mano por el blanco cuello que quedaba desprotegido gracias al moño que le había hecho Lavender. Mas de uno deseo ser esa mano. Los chicos caminaban a unos metros de ellas, alejados, Lavender se había puesto cabezona y les había dicho que las dejaran disfrutar de unos minutos de gloria, que si iban juntos ningún chico se fijaría en ellas. A Seamus no le había sentado muy bien el comentario, bueno ni a él, ni a ninguno, pero no les quedo mas remedio que aceptar porque enseguida todas empezaron a gritar que ellas no eran propiedad de nadie y que si querían bajar solas tenían todo el derecho a hacerlo. Bueno, de todas formas, los chicos se sentían orgullosos de sus novias, le producía cierta clase de morbo saber que solo ellos podían tenerlas. Además, ellos también eran protagonistas de muchos suspiros según avanzaban al gran comedor.
Mientras Parvati lanzaba sonrisas y guiños a diestro y siniestro varios chicos empezaron a silbar a su paso. Zabini estaba muy cerca, viendo a Hermione, comiéndosela con los ojos, ésta pasó por su lado y él aprovechópara susurrarla - ten cuidado, un día te voy a morder.
Hermione dio un respingo y se contuvo para no pegarle una bofetada, lo único que pudo hacer fue mirarle con desdén y seguir caminando
- ¡¡Genial!¡ Ha sido genial! – reía nerviosa Parvati.
Todo el grupo llegó a la mesa y se sentaron por parejas. Todos estaban expectantes, mirando hacia el techo. Esperando.
- ¡Ahí están! - gritó una chica de Huffelpuff señalando a cientos de lechuzas que venían cargadas de regalos, ramos de flores y cartas.
Lavender daba pequeños saltitos en su asiento – ¡ya vienen ya vienen!
- Sisi – palmeaba Parvati nerviosa.
Las lechuzas empezaron a sobrevolar a los estudiantes, soltando sus cargas mientras todos gritaban emocionados.
Ginny visualizó algo blanco que venia derecho hacia ella, era Hedwig, dejó caer un pequeño paquete y una carta. Ginny se puso colorada y cogió las dos cosas mientras le temblaban las manos. Apenas podía desenvolver el paquete de lo alterada que estaba, podía oír como Parvati gritaba algo de - son preciosos Dean mi amor! - al tiempo que levantaba en alto unos pendientes realmente bonitos. Por fin pudo quitar el papel de regalo. Era una cajita de terciopelo azul, se imaginó la escena de Harry arrodillado pidiéndola matrimonio y no pudo evitar reírse como una pava, abrió la cajita, un hermoso anillo de plata surgió radiante, era muy sencillo, una alianza pero algo más ancha en su parte central y estaba recorrido por un fino dibujo que se entrelazaba. Se la probo en el dedo índice de su mano derecha, le encajaba perfectamente.
- ¡Gracias Harry me encanta! – dijo mientras se abalanzaba sobre el chico.
- Todavía tienes la carta.
- Esta mejor la leo en privado – sonrió coqueta guiñándole un ojo.
- ¡Seamus¡pero debió costarte un riñón! – Lavender levantaba una pulsera de oro que tenia pequeñas figuras de distintos animales que se movían como si estuvieran vivos.
- Todo es poco para mi niña – dijo dulcemente.
Como respuesta a eso Lavender se tiró a su cuello ahogándole casi – como te quiero. Pero ahora, me tienes que hacer un favor - dijo poniéndose seria.
- ¿Cual?
- Tienes que hacer las paces con Parvati, por favor – Seamus ponía cara de haber chupado miles de limones – es muy importante para mí que os llevéis bien, por fa, hazlo por mí – dijo mientras le acariciaba la nuca.
- Vale, lo haré si tú haces – se acercó a su oído y le susurróalgo que hizo que la chica se sonrojara.
- Ah.. jajaja.. ¡Qué pervertido! Esta bien, trato hecho.
Pig, la lechuza de Ron gorgoteaba feliz alrededor de Hermione, aunque había crecido seguía igual de loca que antes.
- ¡Pig!¡Para! Que no puedo quitarte el paquete de la pata – Hermione intentaba atrapar a la lechuza que no paraba de moverse – venga Pig, no seas así, dame el paquete.
La lechuza puso cara de malo de películas del oeste, Hermione le miró a los ojos, estaban las dos muy concentradas vigilando al contrario, antes de que la lechuza pudiera reaccionar Hermione se abalanzó sobre ella y le quitó el regalo.
- ¡Te gané! – dijo sacándole la lengua.
Pig parecía bastante ofendida. Como venganza se puso a beber en el vaso de la chica.
Lo primero que apareció fue una bonita postal de un cielo azul con el sol brillando, algunos pájaros pasaban de un lado a otro de la postal, de vez en cuando el cielo se oscurecía y salían las estrellas formando las palabras te quiero.
- ¡que bonita Ron!, yo también – dijo dándole un beso en los labios, le había salido de una forma tan natural que apenas se dio cuenta de la frase. Dejo la postal sobre la mesa y cogió una bolsa de terciopelo verde que tenia algo abultado en su interior. Introdujo los dedos y lo sacó. Era una especia de colgante, una bola redonda de un intenso azul marino, levanto un poco la esfera y puso cara de admiración cuando vio que en su interior había miles de lo que parecían diminutas estrellas formando un galaxia.
- woo¡qué bonito!
- ¿Te gusta? – preguntó Ron.
- Me encanta, muchas gracias – y le volvió a besar. Sintió que algo la pellizcaba el brazo ligeramente, se apartó de Ron y se giró para mirar. Una lechuza esperaba pacientemente a que le desatara de la pata una carta prendida con una rosa roja. Hermione se sonrojó intensamente. - ¿Y esto? -
Cogió la carta y la lechuza salió volando. Ron la miraba con cara de mala leche. Abrió el sobre, solo había unas pocas palabras
" cuando te veo por los pasillos se me derrite el corazón "
Ravenclaw.
Hermione se puso más roja que antes y posó su mirada en la mesa de Ravenclaw. Sonrió involuntariamente en esa dirección. Algo la golpeó la cabeza.
- ¿Otra carta? - La abrió, esta vez no le gusto mucho el mensaje:
"algún día te morderé"
Frunció el ceño, no tenia firma pero ya sabía quien se la había mandado, fulminó a Zabini y le puso cara de asco mientras el chico la sonreía.
- Esto... Hermione.. ¿Qué has estado haciendo en tus ratos libres? – le preguntaba Dean, estaba sentado en frente de ella y tenía una lechuza marrón posada encima de su cabeza, que le tendía la pata con impaciencia a la chica para que cogiera el paquete.
- ¿Mas? – Hermione lo desató, eran unos bombones con un simple "para la mas dulce".
Ron estaba visiblemente mosqueado. Cuatro lechuzas de distintos colores se posaban donde podían para mostrarle la pata a Hermione. La chica no se lo podía creer, le entro un ataque de risa mientras miraba a Ron.
- Ron, cielo, te juro que no sé a que viene todo esto – reía sin parar – no pueden ser todas para mi – miró a las lechuzas que ponían cara de circunstancia –¿o si?.
Las lechuzas volvieron a ofrecerle la pata como respuesta. Hermione se dio prisa en recoger todos los paquetes porque divisó que mas lechuzas se acercaban a ese lugar. Afortunadamente para su vida que, por el modo en que Ron la miraba, corría peligro, las lechuzas se repartieron entre Lavender, Parvati y Ginny que no paraban de gritar ¡¡otra, otra!! Como si hicieran colección.
Para aliviar la tensión Ron recibió el regalo de Hermione en el momento justo en que otra lechuza se paraba delante de la chica. Era una pluma de águila negra, muy bonita, con la plumilla de plata.
- ¡Gracias Herm! –dijo dándola un beso
- De nada, pero no te enfades por...- señalo los bombones y cartas que le habían mandado – por esto ¿ok?.
Lo intentaré.
Todos salieron del comedor muy animados. Las chicas intentaban llevar todo lo que les habían regalado, flores, bombones, cartas, estaban muy emocionadas.
- No hay quien se resista a mis encantos – reía Parvati.
- Pues a Harry no le ha hecho mucha gracia que me enviaran anónimos – dijo Ginny divertida.
- A Ron tampoco, pensé que me iba a matar.
- Están celosos, mira como cuando él recibió algo no dijo nada – contestó Lavender.
A mi Harry ni tocarlo –dijo Ginny arrugando el ceño.
Llegaron a la torre de Gryffindor y se dirigieron a sus habitaciones para dejar los regalos.
- Después podemos darnos un banquete de bombones – dijo Lavender soltando los suyos en la cama.
- Seguro que engordo – respondió Parvati pensativa mientras cogía su mochila.
Hermione dejó con cuidado sus cosas encima de la cama. Echó un vistazo a la carta de Zabini y arrugó el ceño, "esta la voy a quemar", pensó rápidamente. Agarró la bolsita de terciopelo verde que guardaba el colgante de Ron y la postal y se acercó a su mesilla de noche. Abrió el primer cajón y lo guardó con cuidado de no arrugarlo.
- ¡Vamos Hermione que no llegamos¡y tenemos pociones! – gritaban Parvati y Lavender desde la puerta.
- pociones¡mi redacción¿qué hice con ella? – Hermione empezó a revolver entre sus apuntes – no la encuentro, como esta habitación parece una leonera, id bajando que ya os alcanzo.
- Como quieras, vamos Parvati.
- ¿Dónde estará? – Hermione hacia volar los papeles buscando el trabajo en el mismo momento en que Crookshanks apareció maullando – ¿qué te pasa Crooky?, ahora no, estoy ocupada - El gato no paraba de maullar
- ¿Que quieres? – Crookshanks pegó un salto y se subió a sus brazos. Hermione se dio cuenta de que llevaba algo al cuello – pero¿qué es esto?
El gato tenía un pequeño paquete atado a su collar, la chica lo desató y dejó al gato en el suelo. Le quitó el papel y sujetó lo que venia dentro del paquete. Frunció el ceño al tiempo que miraba a través de la luz de la ventana la pequeña figurita de cristal trasparente que relucía entre sus dedos. Era un dragón muy pequeño, finamente tallado hasta el más mínimo detalle. Hermione miró al gato acusadoramente y luego al dragón.
- ¿Qué significa esto¿De dónde lo has sacado?, bueno es ridículo preguntar de donde, porque es obvio, pero¿tu por qué aceptas cosas de ese cerdo?.
Crookshanks la miró enfadado y bufó.
- ¿Que me miras ? - Hermione se fijó más en el pequeño dragón, la verdad es que era muy bonito. Se acercó a su mesilla y lo metió con cuidado en el fondo para que no se viera.
Crookshanks comenzó a maullar de nuevo, estaba parado al lado de un pergamino doblado.– ¡Mi redacción! Gracias Crooky - dijo achuchando al gato - ¡Me voy que llego tarde!.
Este capítulo es un rollo, lo se. Podeis tirarme tomates, que me lo merezco " Nefe se pinta una diana" apuntad bien.
Nos vemos pronto
