N/A: ¡Siento la tardanza! Parece que os gustan bastante éstas pequeñas historias… Ésta es más que nada algo humorística. Está basada ligeramente en un doujinshi…tampoco es que sea muy buena, pero aún así espero que os guste.
¡¡Y mil gracias por vuestros reviews!!
Los palillos de Naruto.
Se miró al espejo, probando con varias posturas. Aunque lo que vio no fue en absoluto malo, a ella le pareció horroroso.
"Creo que voy a empezar una dieta…", pensó suspirando.
Y la empezó en aquel mismo momento, desayunando sólo un vaso de leche sin nada más, aún sabiendo que tenía entrenamiento.
Lo cierto es que la cosa no empezó muy bien. Durante todo el rato que estuvo con sus compañeros, tratando de derrotar a su sensei Kurenai, se sintió débil, como mareada. Ellos lo advirtieron, y se preocuparon por ella.
—Hinata, ¿está bien? –le preguntó Kiba.
— ¿Eh? Pues…pues claro… ¿Por qué no iba a estarlo? –respondió ella débilmente.
—Me da la impresión de que mientes –dijo Shino, que cuando despegaba la vista de los insectos era bastante agudo a la hora de comprender a los demás.
—No…en serio, estoy bien…
Y se marchó, dejándolos bastante preocupados.
— ¿Le habrá pasado algo con Naruto? –aventuró Kurenai.
Kiba emitió un gruñido.
—No creo –dijo el de las gafas de sol.
—Más le vale –amenazó Kiba por lo bajo.
Shino lo miró. Pero no se atrevió a decirle nada más y siguió contemplando los insectos.
Mientras iba por la calle, sentía que se mareaba. Aún no había almorzado, y el estómago le rugía ferozmente. La gota que colmó el vaso fue que, al pasar por delante de Ichiraku, le llegó un delicioso olor a ramen. Se le hizo la boca agua.
"¡No! ¡Tengo que aguantar! ¡Si me pongo más delgada, a lo mejor…!".
— ¡Eh, Hinata! ¿Qué haces? –le preguntó una voz…como aburrida.
Efectivamente, la voz era de Shikamaru Nara, que estaba en Ichiraku almorzando, supuestamente en un descanso del entrenamiento.
—Ah…Shikamaru…nada, yo…
—¡¡Eh!! ¡¡Hola, Hinata!! –la saludó otra voz, ésta más escandalosa.
La chica de ojos blancos se sonrojó al ver a su querido rubio.
—Ho…hola, Naruto-kun… –saludó tímidamente.
—¡¡Siéntate con nosotros!! –propuso él.
—De…de acuerdo.
Se sentó en el lugar que le dejaron, en medio de los dos chicos.
— ¿No tienes hambre? –le preguntó el Uzumaki.
—Esto...no…
En aquel preciso momento, le rugieron las tripas, como para llevarle la contraria. Los dos chicos rieron, mientras ella se ponía como un tomate. Aunque la risa de ellos no era burlona, sino más bien divertida.
—Ya veo… –dijo Shikamaru sarcásticamente.
—Toma, Hinata; puedes comerte esto –sonrió Naruto, mientras le tendía su bol de ramen.
—Oh, Naruto-kun…no quiero ser una molestia…
—No lo eres –objetó el Nara-. Se ha puesto como un cerdo, así que no pasa nada porque te lo dé.
—Pu...pues bien…muchas gracias… –agradeció la chica, tomando el tazón de ramen que le tendía junto a los palillos.
"So…son los palillos de Naruto…es como si…como si nos besáramos a través de ellos…", pensó la chica, sonrojándose un poco.
Ante la incrédula mirada de sus amigos, vació el bol en un abrir y cerrar de ojos.
—Vaya…sí que tenías hambre…
¡Otro más! –pidió la Hyuuga, dejándolos mucho más impresionados.
—Hinata…eres una máquina –dijo Naruto, impresionado de verdad.
Aquella noche, aunque sabía que no habría ningún cambio, fue al baño y se pesó. Pero sí que había un cambio, sí.
— ¿¡He engordado!? –exclamó incrédula.
Era normal, después de cuatro boles de ramen…aunque eso había hecho que Naruto la alabara por su récord.
"Al infierno la dieta", se resignó con un suspiro.
N/A: Anda que Hinata también tiene unas ideas de bombero XD…
Nos vemos en la siguiente historieta, que será un pelín más triste… ¡espero que os haya gustado, dejad comentarios!
