N/A: ¡La última historia! ¡Espero que os guste! Como bastante gente me comentó que le había hecho gracia lo de Hiashi persiguiendo a Naruto, decidí recuperarlo. Sinceramente, en cierto punto, no pude seguir escribiendo porque me puse a reír n.nU.
Algunas personas se han quejado de que esta historia sea la última. El caso es que la subí ya hace tiempo en Paraíso, y no sería justo que hiciese más. A lo mejor escribo otra historia 100 NaruHina…pero primero estoy haciendo un ItaSaku. Si queréis, pasaos por mi fic "Caminando al amanecer", que hay NaruHina (bastante a partir de ahora) y no tiene mucha gente TT…
¡¡Muchas gracias a las personas que comentaron!!
¡Yo soy el prometido de Hinata!
Se mascaba la tensión en el ambiente.
La sala principal de la mansión Hyuuga, una habitación bastante grande, decorada con lujo pero no demasiado recargada, estaba siendo ocupada por cuatro personas…y la tensión era evidente entre ellos.
Sin embargo, como siempre, el rubio era ajeno a la incómoda situación en la que estaba. Sentado en el suelo, sobre un cojín, delante del serio cabeza de familia Hyuuga, que lo miraba como si fuese a matarlo…pero él ni se enteraba; tenía puestas las manos en la nuca, como siempre, y una expresión traviesa en el rostro.
—Bueno, ya que vamos a ser familia, tendríamos que saber más los unos de los otros… –dijo tan campante.
Neji, que se sentaba al lado de su tío, y Hinata, que estaba junto a su novio, cruzaron una mirada de circunstancias y suspiraron; Naruto no hacía más que empeorar la situación.
—Pues lo que más me gusta son Hinata y el ramen…si como ramen al lado de ella, me parece que sabe mejor…el ramen, no Hinata…mi ramen preferido es el de miso… –comenzó a enumerar.
Y, era evidente que pasaría: Hiashi se puso en pie, destilando ira por todos sus poros.
— ¿¡¡Crees que voy a dejar que mi hija, una Hyuuga de pura sangra, se case con un tiparraco como tú!!? –gritó.
Y Naruto hizo lo que ya hacía tiempo que debería haber hecho: asustarse.
—Esteeee…yo… –dijo, pensando rápido en alguna excusa creíble-. Es que me he perdido por el camino de la vida, y vi a una ancianita que necesitaba ayuda…
"¡¡Aaaaagh!! ¡¡Maldito Kakashi-sensei!! ¡¡Cuando lo pille, lo mato!!", pensó, cabreado.
—¡¡Ni viejecitas en apuros, ni leches!! –exclamó, sacando la katana.
Naruto tragó saliva. Leches si que iban a haber unas cuantas…
—Eh…creo que…me voy, sí…
—¡¡Ese pelo!! ¿¡Cómo crees que permitiré que mi hija se case con un tipo que lleva un pelo la mar de raro!? –el Hyuuga se lanzó a atacarlo.
—¡¡Perdóoooon!! ¡¡Soy así de nacimiento, no puedo cambiaaaaaar!! –gritó el rubio, aterrorizado como nunca.
Y el padre de su novia lo pateó de tal manera que salió volando, atravesando el techo de la casa y aterrizando quién sabe dónde…
—Hale, ya me he quedado a gusto –suspiró Hiashi-. Quédatelo si quieres…ya me da igual. Tenéis mi bendición para casaros y para lo que queráis.
—Euh…gracias, papi –agradeció la chica, tomando nota mental de no molestarlo nunca.
Lo encontró, evidentemente. Estaba colgado de un poste de la luz…curiosamente, al lado de su casa. La joven kunoichi saltó con agilidad y lo descolgó.
—Hinata…la luz…es tan bonita…y había una paz… –balbució incoherentemente.
—Sí, cariño, que yo te creo –dijo la chica, resignada-. Pero no vayas a la luz, por lo que más quieras…
—Vale…fuera luz…
Con cuidado de no atropellar los cuatro patos con esmoquin que apaleaban a Sasuke en medio de la calle, entró en la casa de Naruto, cargando a éste a cuestas y metiéndolo en casa.
—La lámpara…es Dios…alabemos a la lámpara… –balbució Naruto.
Hinata suspiró.
Esa iba a ser una noche muuuuuuy larga.
N/A: --U A ver, voy a explicar lo de los patos… El primer fic que escribí fue una parodia de Naruto. Cuando acabé ésa serie, hice unos omakes. En éstos, aparecían cuatro patos con esmoquin censurando una escena. Les cogí cariño, y aquí están… XDD.
¡Adoro a mis patitos! Peeeeero (Inner: ya tardaba en decirlo ¬¬), no tanto como a mi amado Gaara-kun ///!
¡¡Dejad un último review!! ¡Nos leemos pronto dattebayô!
