CAPÍTULO 4: SEGUNDO ENCUENTRO

Miró al punto donde aquella extraña muchacha había desaparecido. En verdad, su poder espiritual era muy extraño. No era una shinigami, eso lo tenía claro, pero tampoco era ni arrancar ni vizard. ¿Qué era?

Se llevó una mano a la cabeza y suspiró. En ese momento no tenía ganas de pensar en ello. Miró a la muchacha que estaba detrás de él. No podía dejar de mirarla. Por fin la había encontrado. Ahora, solo le faltaba recordar su nombre.

Justo en ese momento, el teléfono, aparato que Ichigo ya había calificado de una completa inutilidad, empezó a sonar. Visiblemente cabreado, lo cogió, y al otro lado la voz de Hiyori le estaba empezando a gritar. Se estaba convirtiendo en una costumbre.

-¡No hace falta que me grites! ¡Te oigo perfectamente!-respiró hondo, intentando clamarse, y prosiguió. - encontré al causante de ese reiatsu, era una muchacha. Estoy completamente seguro de que no es humana, y tampoco es una arrancar ni un vizard.

-¡Bien!¡Por fin has hecho algo útil! ¿Dónde está?

-Se...escapó. Hacia hueco mundo.-separó el móvil de su oreja, sabiendo el grito que oiría desde el teléfono.

-¡¡¡¿¿¿QUÉ???!!!

-Abrió una brecha y se escapó. Utilizó un poder muy raro. Manipulaba las sombras... Y además... Había dos shini...gamis...

-¡¡LOS SHINIGAMIS NO IMPORTAN. SI MOLESTAN TE LOS CARGAS. YA LO SABES!!

"Maldita sea. Eso lo podrías haber dicho en voz baja, idiota." eso era lo único que podía pasar por su mente. Llevó la mirada hacia donde estaban los dos shinigamis y, tal y como sospechaba, vio una expresión de sorpresa e incredulidad pintada en sus caras. Lo habían oído.

-¿Ichigo?- le llamó Hiyori al ver que el chico no respondía.- ¡¿Ichigo?! ¿Por qué no respondes? ¡Ichigooooo!

-Si ocurre algo más ya te llamaré.-cortó la comunicación.- Estaré cerca.-Dijo eso para los dos shinigamis, que le miraban con preocupación.

Utilizando shumpo, se marchó de allí.

Rukia y Renji permanecían quietos, en silencio. No sabían qué hacer.

-Será mejor...que volvamos.- dijo Renji, rompiendo el silencio que había cargado de tensión la atmósfera.

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Rukia estaba tumbada en la cama del hotel. Habían alquilado dos habitaciones, una para cada uno. Y agradecía poder estar sola en esos momentos.

Ichigo.

Le había vuelto a ver. Pero él no la recordaba. No sabía que debía hacer, todo era demasiado complicado. Hundió su rostro en la almohada. Quería verle. Quería volver a verle y hablar con él. Le haría recordar su nombre. Quería oír de sus labios su nombre. Quería oír su voz al pronunciarlo, ver su cara, sus ojos...ojos que siempre le habían fascinado. "Idiota" pensó, "deja de pensar así de una vez."

Cerró los ojos. En pocos minutos, se había perdido en el descanso del sueño.

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Hacía ya unas cuantas horas que había amanecido. Todos los vizards estaban reunidos en un pequeño apartamento en el corazón de Tokio. Ninguno de ellos sabía exactamente qué era la chica que había visto Ichigo ayer.

-¿Recuerdas algún otro detalle de ella?- le preguntó Hacchi.

Ichigo intentó recordar. Ya había dicho todo lo que sabía acerca de esa extraña chica. Todo, menos...

-Sus ojos. Sus ojos eran rojos, completamente rojos.

-No nos das muchas pistas.

-Bueno, es que no pude saber nada más.

-Si en vez de estar charlando tranquilamente con esos shinigamis, hubiese hecho tu trabajo, ahora sí sabríamos algo más. Para empezar, qué es.- a Hiyori se le veía realmente enfadada.

Ichigo no le replicó. En ese momento no tenía ganas de estar allí, quería verla. Ver a aquella shinigami de sus sueños.

-¿Ichigo?¿Qué te ocurre?- Kensei había visto la extraña reacción de Ichigo. Por norma general, este siempre le respondía a Hiyori. Pero ese día estaba diferente.

-No, nada...

Los vizards siguieron hablando, pero el no siguió escuchando. Ese no era el lugar en el que quería estar.

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-¿Ya has vuelto, Misako?- una voz surgida de la nada la sorprendió por detrás. Ante ella apareció el rostro de un joven que aparentaba su misma edad.

-Esos malditos shinigamis no me han dejado en paz. Nada más sentirme, ya se han lanzado contra mí.

-Ellos no entienden por lo que hemos sufrido. La situación sería muy diferente si supieran el horror y la tortura por la que hemos tenido que pasar.

La chica le miró a los ojos, rojos, como los de ella. Una sonrisa se dibujó en sus labios mientras se acercaba a él.

-¿Quieres que se lo enseñemos?

Sin decir nada, el chico alargó un brazo y creó una grieta en hueco mundo que los conducirían de nuevo a l mundo humano.

-Enseñémoselo.

Ambos avanzaron por aquel extraño camino. Pronto se verían de nuevo con esos shinigamis.

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-Rukia, no pienses más en ello.- Renji había tratado de quitarle de la cabeza lo ocurrido del día anterior, pero no fue posible.- Y has oído lo que le dijeron.

-Pero...sigue siendo él.

Una fuete vibración en la energía espiritual detuvo su conversación.

-¡Han vuelto!

Los dos salieron inmediatamente al encuentro de aquella chica, pero no sabían que esta vez...no estaba sola.

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El primero que sintió aquella energía era Ichigo. Se levantó inmediatamente y alertó a los demás. Realmente había mejorado mucho en esos años que había estado con los vizards.

Ichigo e Hirako salieron en busca de aquella energía espiritual.

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Les estaban esperando. Los dos seres estaban esperando pacientemente a la llegada de los shinigamis.

-Se acercan.

En efecto, en ese momento, aparecieron. Dos shinigamis con un kimono negro cada uno, y una katana en la cintura.

-¿Eran esos?

-Sí pero...había uno más.-no muy lejos, comenzaron a sentir el reiatsu de dos seres más.-creo...que por ahí vienen.

-Pues será mejor que nos encarguemos de estos primero. Si no, se nos acumulará el trabajo.

Sus ojos rojos destellaron. En ellos se podía leer como si de un libro se tratase, la sed de sangre acumulado en el odio y el sufrimiento. A sus órdenes, las sombras cobraron vida en intentaron atrapar a aquellos shinigamis. Pero estos los esquivaron, y aparecieron los dos con las espadas liberadas justo detrás de ellos.

Rápidamente, los filos de las espadas se colocaron a pocos centímetros de sus cuerpos, detenidas por unas extrañas sombras que cada uno de los dos individuos de los ojos rojos sostenían en sus manos. Tenían forma de espada.

Mientras los dos vizards aparecían, las espadas seguían chocando, intentando herirse mutuamente.

-Vaya, así que eran esos dos los shinigamis que aparecieron.- Hirako miraba a Ichigo comprendiendo muchas cosas.- Dime, ¿los recuerdas?

-No...del todo.

-Bueno, eso ahora no importa. Será mejor que les ayudemos. Después de todo, tenemos un enemigo en común.

Justo cuando una sombra se alzaba encima de los shinigamis, dos personas se interpusieron, desviando el ataque.

Tanto Rukia como Renji los miraban sorprendidos. Esa maldita sombra les estaba dando muchos problemas.

En ese momento, la Misako se puso a la espalda de Ichigo.

El otro chico a la espalda de los shinigamis.

Las sombras comenzaron a cubrir todo el cielo, y también a ellos. Ichigo sintió como las sombras se introducían en su cuerpo, a la vez que sentía un dolor indescriptible recorriéndolo. También vio como las sombras se acercaban a los otros shinigamis. No veía a Hirako, quizás había conseguido escapar.

Su vista se dirigió inmediatamente hacia la muchacha shinigami. Había visto algo...algo que le sonaba muy familiar.

Una mano posándose en el rostro de la chica.

En la realidad estaba cubierta de oscuridad.

En sus recuerdos estaba cubierta de hielo.

En la realidad en apenas podía moverse, estaba siendo consumido por aquellas sombras.

En sus recuerdos no podía alcanzarla. Tan solo podía gritar su nombre.

-¡¡Rukia!!- ese, ese era su nombre.

Lo había gritado en medio de la oscuridad, como si eso la pudiese salvar. Pero ella no lo había oído. Las sombras habían engullido aquel grito desesperado que nadie oyó. Lentamente, fue perdiendo la conciencia. El sueño tiraba de él con fuerza, y no podría resistírsele.

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Estaban tumbados en el suelo frío de aquel edificio de Tokio. No sabían muy bien que había ocurrido. Estaban bien, un poco doloridos, pero bien. Levantaron la mirada y vieron a Hirako.

-Han escapado. Si no llega a ser porque lanzo ese cero, no lo habríais contado.

Los dos shinigamis lo miraban extrañados. ¿Les había salvado?

Vieron como el vizard se alejaba y se inclinaba sobre un cuerpo que estaba tirado en el suelo.

Era Ichigo.

Hirako lo cogió y lo cargó a su espalda. Después de eso desapareció.

Ninguno de los dos sabían muy bien lo que había pasado, simplemente sabían que les habían salvado. Y que Ichigo... Todavía no había despertado.

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Ichigo despertó en una incómoda cama. Hacchi estaba intentando curar sus heridas, pero era difícil, porque las heridas había sido causadas en el interior del cuerpo al traspasar la sombra por él.

Se incorporó rápidamente.

-¿Dónde está?

-Ichigo, quédate quieto o las heridas empeorarán.

No. No podía. Quería hablar con ella. Quería...

Esperó hasta la noche. Hacchi ya había acabado su trabajo, y él se encontraba en perfectas condiciones. Silenciosamente, salió de aquel apartamento y siguió el rastro de reiatsu de la muchacha a la que vería.

Llegó a un hotel grande, de buena calidad, aunque sin muchos lujos. Miró hacia las ventanas. Su habitación tendría que ser una de esas.

De un salto, se colocó en el bordillo del tercer piso. Abrió una de las ventanas y la vio.

Estaba tumbada en una cama profundamente dormida. Las sabanas cubrían su pequeño cuerpo. Tenía una mano apoyada en la almohada.

La poca luz que entraba por la ventana procedente de la luna iluminaba su rostro, y la hacía parecer aun más hermosa.

Ichigo se acercó lentamente y se arrodilló junto a su cama. Con una mano acarició su negro pelo.

-Rukia...despierta.

La muchacha abrió lentamente los ojos, y se quedó muy sorprendida de ver a Ichigo allí.

-¿I-Ichigo?-le preguntó en voz baja.

-No digas nada más.- puso con suavidad un dedo en sus labios al ver que la chica iba a decir algo más.- Tan solo quería... Decir tu nombre... Rukia...

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wueno, aqui les dejo otro capítulo de este mi fic. Estoy realmente agradecida a quellos que leen mi historia, y después m lo hacen saber, que aunque no son muchos (espero que pronto sean más), me alegra mucho saber que hay gente que kee mis historias y disfrutan con ella.

gracias a Kaoru240 y a nyu-chan por vuestros comentarios, me hacen muy feliz

a lo mejor dentro de un rato pondré el siguiente, así que estad atentos XDDDD