CAPÍTULO 6: LA RAZÓN DEL DOLOR (I)

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Avanzó lentamente, casi sin hacer ruido. Si le descubrían, estaría en problemas.

-¡¡¡Ichigo!!!

La voz de Hiyori, proveniente de la habitación contigua, le alertó de que ya había sido descubierto.

-¿Se puede saber donde te has metido? ¡Has estado toda la noche fuera!

-Déjame en paz, no eres la dueña de mi vida.

-Pero mientras estemos aquí, en una MISIÓN, quiero saber exactamente lo que hace cada uno de nosotros. Ahora mismo me vas a decir lo que has estado haciendo durante toda la noche.

-Buscarte una vida nueva...- no tendría que haberlo dicho. Aparte de recibir una mirada asesina por parte de la chica, recibió algo mucho más doloroso en la entrepierna...

-Bueno, dejemos eso para más tarde.- dijo Hirako, pasando olímpicamente del muchacho que se retorcía de dolor en el suelo.- Hay algo que debes saber, Ichigo. Esos seres, jamás los habíamos visto antes.

-Bueno, eso ya lo sabía.

-Calla y escucha.- el vizard le cortó.- nosotros conocemos a cada criatura existente, así como la sociedad de almas. En realidad, empezamos a conocer a todas las criaturas gracias a ellos, cuando aun éramos shinigamis. Pero esos seres que hemos visto... No coinciden con ningún ser conocido hasta ahora. Y la sociedad de almas también lo habrá advertido.

-Bueno, entonces, ¿qué son?

-Mejor comencemos pensando en lo que no son. No son shinigamis, su energía espiritual es completamente distinta a la de los shinigamis. Tampoco son hollows, no tienen ninguna máscara, por lo que también podemos descartar que sean arrancars. Vizards no creo que sean, sus poderes son bastante distintos a los nuestros. Solo queda... Que sean humanos. Pero no lo son. Está claro que hay humanos con grandes poderes, pero la fuerza espiritual vuelve a ser completamente distinta.

-Pues seguimos sin saber lo que son.

-Si te fijas, hemos descartado a todos los seres de la sociedad de almas, el mundo humano y hueco mundo. Solo quedan... El cielo y el infierno.

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Misako volvía a estar en ese repugnante mundo, en ese mundo en el que todo era siempre igual de gris y oscuro. Pero hasta que no fuesen más, no podrían llegar a quedarse en el mundo humano. Ésa era su meta. Después de todo el dolor, de todo el sufrimiento, se quedarían en el mundo humano, el mismo mundo que los vio nacer.

Sabían que ese mundo también era cruel, después de todo, habían acabado en el lugar más terrible de todos por culpa de sus actos en el mundo humano. Pero aun así volverían. Volverían y olvidaría todo el dolor que tuvieron que soportar.

-Eran vizards. Y tú lo sabías.- le dijo una voz masculina a sus espaldas.

-¡No! Eso no es cierto. No sabía lo que eran. Me sorprendí tanto como tú.

-¿Me estás diciendo que no supiste reconocer la energía de un vizard cuando lo tienes delante tuya?

Sonaba ridículo.

-Lo digo de verdad, Edward. No lo había notado. Además, el otro día solo estaba uno de ellos. ¡Y prácticamente no tuve tiempo de hacer nada!

-Basta de excusas.-el chico de rojos ojos la miró. Sí, decía la verdad. Pero ese error podía costarles mucho. -Sabes que nosotros tenemos la misión de abrir la puerta para que los demás puedan llegar hasta nosotros. Si nos detienen antes de que podamos hacerlo, no habrá servido de nada todo por lo que hemos tenido que pasar.

-Lo sé... Y no volverá a ocurrir. De verdad. Te lo prometo...

Edward la miró comprensivo. Se giró, y volvió por donde había venido. Tenían muchas cosas que preparar.

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-¡Rukia! ¡¡Rukia!!- gritaba Renji una y otra a vez frente a la puerta de la habitación de Rukia. La gente que había por los pasillos ya empezaban a mirarle de forma extraña. Renji intentó no mirarles, pero le ponían demasiado nervioso.-¡Maldita sea, Rukia, ¿quieres abrir de una puta vez?!

Un tremendo golpe en la puerta fue su única respuesta.

-¡Rukia, sal de una vez, ya es muy tarde!

Una malhumorada Rukia salió de la habitación.

-¡¿Quieres dejar de hacer tanto ruido?!¡Estoy intentando dormir!

Renji observó a su amiga, y vio unas ojeras terribles que enmarcaban sus ojos.

-¿Pero se puede saber que has estado haciendo esta noche? ¡Mira las ojeras que tienes!

-¡¿Qué?!- la shinigami se puso momentáneamente colorada.- Yo...yo no he hecho nada. No me encuentro muy bien, creo que me voy a ir a dormir otra vez...

-¿Pero has dormido algo esta noche?

-Claro, claro que sí.

Y era verdad. Antes de que llegara Ichigo había dormido un par de horas. Nada más. Cerró la puerta dejando a su compañero detrás de ella. Estaba un poco cansada por la falta de sueño, pero se sentía feliz. No tenía muy claro por qué no le había dicho a Renji que Ichigo la había visitado. Simplemente tenía que omitir la última parte de su visita, y todo estaría arreglado. En realidad, sí que sabía la respuesta. Aquella noche, había sido solo de ellos dos. Y si se lo contaba, seguramente le esperaría también esta noche, y quería estar a solas de nuevo con él.

Se tumbó por fin en la cama y se cubrió con una fina sábana. Inmediatamente cayó rendida al sueño.

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Renji vio como la puerta se cerraba delante de sus narices dejándole con la palabra en la boca. Aunque ahora era capitán, Rukia le trataba igual que antes. O incluso peor. Se alejó rápidamente de la puerta de la chica. Al final, tendría que hacer él casi todo el trabajo, como siempre. Se fue a su habitación, donde había colocado una especie de pequeña pantalla que le permitía comunicarse con la sociedad de almas. Cerró su puerta con llave, asegurándose de que nadie le pudiese molestar, y conectó el monitor.

Al otro lado apareció un shinigami encargado de las comunicaciones.

-Avisa a la teniente Hinamori. Tenemos el reporte del mundo humano.- ordenó el capitán.

-Ahora mismo, Abarai-taichou

Obedientemente, el shinigami tecleó algunas palabras en un teclado y la imagen que ofrecía la pequeña pantalla cambió. Ahora ofrecía una imagen completamente distinta. Era un sala vacía. Renji la reconoció inmediatamente. Era el despacho de su teniente, en el cuartel de la quinta división.

Segundos después, una muchacha sonriente con el cabello recogido apareció en la pantalla.

-Buenos días, Abarai-taichou.

-Sí, buenos días Hinamori...- el chico apenas podía concentrarse. Estaba realmente furioso con Rukia, aunque sabía que no era para tanto.

-No se te ve muy bien, Abarai-taichou.

-Bueno, es que han pasado algunas cosas... De eso quería hablar. Ya tengo el informe preliminar de este caso. - Renji miró seriamente a su teniente.- quizás deberías llamar a algún otro capitán. Esto que está ocurriendo aquí es grave.

-Ahora mismo.- Renji pudo ver como Hinamori llamaba a uno de los shinigamis de la división y, después de unas palabras de la teniente, salía rápidamente de la sala.- Enseguida vendrá Ukitake-taichou, le he mandado llamar, Abarai-taichou.

-Bien hecho...

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Edward y Misako estaban en una amplia llanura de hueco mundo. Una de las miles que había. En ese mundo, prácticamente no había nada más.

Los dos estaban frente a una especie de agujero del que salían extraños vapores negros y desde el que se oían gritos y lamentos. A ambos les trajo malos recuerdos. Se arrodillaron al lado de la brecha. No tenían mucho tiempo. Los hollows se estaban acercando cada vez más y el olor de la comida los estaba impacientando. Hasta ellos podrían servir de alimento en ese mundo.

Cuando uno de los hollows se estaba acercando ya peligrosamente a la pareja, se oyó un grito mucho más fuerte que los otros que se habían oído hasta ese momento. Sintieron una explosión de energía, y vieron como de aquél hoyo emergía un ser que, arrastrándose para salir del lugar del que había escapado, miraba desesperado con unos ojos rojos sangre todo lo que había a su alrededor.

Su cuerpo se convulsionaba y no se sabía a ciencia cierta si ese ser era un humano... O un monstruo.

El hollow siguió acercándose cada vez más, pero con más lentitud, como si quisiera asegurarse de que aquel ser que había aparecido suponía un peligro para él. Lo miró una última vez antes de lanzarse al ataque. Algo...como eso, un ser incompleto no supondría ninguna dificultad. Estaba hambriento y nada le impediría saciar su hambre.

Fue un error. El último que cometió.

Antes de pudiese reaccionar, el ser que, hacia unos segundos estaba agonizando en el suelo, había atravesado su cabeza con su brazo como si una katana se tratase.

Poco a poco, el hollow fue desapareciendo.

Su cuerpo seguía convulsionándose, aunque cada vez menos, hasta que finalmente paró y dejó ver una forma humana. Era completamente igual a un humano normal y corriente, salvo por los ojos.

-¿Estás bien, Zilvinas?- le preguntó Edward.

-¡JA!¡Mejor que nunca!- le respondió con una sonrisa en el rostro.

Los tres dirigieron la mirada a los otros hollows que aun rondaban por ahí.

Los ojos de Zilvinas daban a entender muchas cosas, entre ellas, que si se acercaban, correrían la misma suerte que el monstruo al que acababa de destruir.

(n/a: el nombre de Zilvinas es lituano, y se pronuncia la z como si fuese una "s" sonora: sssssssssilvinas XD).

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-Bien, vosotros tres iréis al lugar en el que desaparecieron. Hacchi y yo nos quedaremos aquí por si ocurre algo. Los demás id por la ciudad a ver si encontráis algo sospechoso.- decía Lisa (o Risa, no se como es) a los demás vizards.- si veis algo extraño, informadnos inmediatamente.- después de decir eso, se sentó en un cómodo sillón, y abrió uno de sus libros...especiales.

Ella misma se ofreció a quedarse, diciendo que tenía algo muy urgente que hacer allí.

-Oye, Lisa, ¿leer ese libro pornográfico era eso tan importante que tenías que hacer?- Kensei la miraba malhumorado. Se quedaba allí simplemente para estar leyendo esos libros.- eres una pervertida, siempre leyendo esos libros.

-¡No soy ninguna pervertida! En este libro te dicen cosas realmente profundas, que hacen pensar y te hacen ver la luz.

-Sí, por supuesto. Bueno, ¡nos vamos ya!

Kensei, Ichigo y Love fueron al lugar donde habían desaparecido esos dos seres. No sabían exactamente qué era lo que buscaban, pero cualquier pista podría ayudarles.

Kensei y Love buscaban entre las paredes del edificio, en el suelo, pero todo parecía estar completamente normal.

-¡Maldita sea, aquí no hay nada!¡Hey, Ichigo!¿Estás seguro de que apareció aquí?-le preguntó Kensei.

Ichigo no lo escuchaba. Estaba pensando en otra cosa, en alguien que no estaba muy lejos de allí. Una sonrisa se dibujó en su rostro mientras pensaba en lo ocurrido apenas una horas antes.

-¡Ichigo!- Love y Kensei se habían acercado al chico, pero este seguía sin darse cuanta de lo que ocurría a su alrededor. Le rodearon y se pusieron al frente suyo, viendo esa sonrisa que aún adornaba su rostro. Los dos sonrieron (con esa sonrisa de "voy a hacer algo muuuuu malo").- Mmmm, bueno, digamos que es una muchacha escultural de larga melena y con mucha personalidad...

-¡¿Eeehhh?! ¿pero de qué hablas?

-Vamos, ¿dónde la conociste?

-¿Y cómo se llama?

-¡¿Qué?!

-Vamos, Ichigo, se te ve el la cara de embobado que traes... Jeje, vamos, responde, ¿quién es?

-¿Me habéis estado espiando o qué?-el chico se estaba enfadando cada vez más.

-Así que esta noche...esa escapadita...has estado con ella...- Kensei sonreía pícaramente.- No tienes por que ocultarlo, no hay nada malo en divertirse de vez en cuando.

-Aunque has cogido mala época para tener novia, Hiyori no soporta que nos distraigamos con nada ni con NADIE, chaval...

-Maldita sea, ¡Dejadme en paz!- no soportaba que la gente se metiese en su vida personal. Se alejó un poco de ellos, y cuando ya estaba a cierta distancia, utilizando shumpo, se fue de allí.

-Parece que se ha enfadado...

-No sabía que fuese tan observador, Kensei...

-¡La madre que te...!

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Bueno, muchas gracias a todos aquellos que leen mi fic, simplemente por perder el tiempo haciéndolo XDDD, pero sobretodo a Nyu-chan5, a Kaoru240 y a Ridea-chan, que son los que me han posteado, y no te preocupes Kaoru, tu postea cuando puedas, que yo te esperare, tu tranquila

wueno, nada más, espero que hayan disfrutado con el capi, otro día ya pondré más