CAPÍTULO 13: EL FINAL DE UN SUEÑO
--------------
Veían como la grieta se iba cerrando, poco a poco, dejando una cicatriz apenas visible en el suelo de Hueco Mundo. Pero aún más importante que eso, podían ver, a escasos centímetros de ellos, a cinco almas que, con anterioridad, merodeaban en el Infierno. Pero ahora, eran cinco aliados importantes en su lucha contra los shinigami. No estaban todos, pero mientras luchasen durante la noche, cuando las sombras dominan a la luz, podrían vencer. Por que, después de todo, ellos eran los dueños de las sombras.
Les dejarían descansar, el viaje desde el Infierno sabían de sobra que era agotador pero, cuando estuviesen preparados, marcharían sin perder tiempo al mundo humano, a luchar contra aquellos infelices que les querían privar de la vida que tanto se merecían.
Ni todos los ángeles son buenos, ni todos los demonios malvados.
Quedaban tres horas para que la batalla comenzase, y nadie lo sabía.
----------------
-¿Qué ocurre? ¿Ya vuelves a molestarme?
-Que desagradable.- le contestó una voz que conocía muy bien, llena de burla, distorsionada.- Y yo que me preocupaba por ti.- aquel tono burlón no desaparecía.
-¿Qué es lo que quieres?
-Verás, Ichigo, lo que estás haciendo, no puedo permitírtelo. Hicimos un pacto, ¿lo recuerdas?- el muchacho miró aquel monstruo que tenía su misma apariencia. Recordaba perfectamente el pacto que hicieron. Y durante cada segundo de su vida lo había maldecido. - Los recuerdos que intentas recuperar... Me pertenecen. Me los diste a cambio de mi poder.
-Dicho de esa manera parece que te los diese por voluntad propia.- se preparó. Con un oponente como él, toda precaución era poca.
-¿Y como prefieres que lo diga? ¿De una forma más suave, quizás? Da igual cómo lo diga, el significado es el mismo. O me devuelves lo que me pertenece...- una sonrisa diabólica apareció en su rostro.- o no tendré más remedio que apoderarme de tu cuerpo.
-No puedes. Te vencí.
-Mentira.
-¡Te vencí! ¡Conseguí dominar tu poder!
-¿Acaso crees que me convendría salir a la luz con todos esos shinigamis a tu alrededor? ¿Con Aizen tras tu poder? ¿Con los vizards... "enseñándote" a controlarme? Después de tantos años, ¿y aún me crees así de estúpido? - Ichigo lo miraba horrorizado. Tenía miedo. Tenía miedo de ese reflejo suyo que tan solo podía ver en aquel mundo.- Y, además... ¿De qué me serviría controlar un poder que aún no ha alcanzado su límite? Sería una estupidez. Era mejor esperar.
-Me he hecho mucho más fuerte. No dejaré que te vuelvas a apoderar de mi cuerpo. ¡Nunca!
-Pues entonces, me tendrás que devolver lo que has recordado.- sonreía triunfante. Lo había conseguido.- Eso servirá...
Ichigo no podía responder. ¿Qué hacer? Lo único que estaba a su alcance en ese momento era devolverle todos sus recuerdos. Se rindió. No podía hacer nada.
Mientras sentía como iba desapareciendo de ese mundo, notaba que los nombres que con tanto esfuerzo Rukia le había hecho recordar, iban desapareciendo, dejando lagunas en su memoria.
...Rukia...
No quería olvidarse de ella. No se lo perdonaría; ni a él, ni a esa horrorosa imitación suya.
...Rukia...
Una y otra vez repetía su nombre, intentando retenerlo como mínimo en su boca, para así poder pronunciarlo una vez más.
-...Por el momento...
Despertó.
-------------
Una pequeña mano estaba apoyada en su pecho desnudo. Él mismo rodeaba una pequeña silueta de mujer de piel pálida con su brazo. Su cabello negro le ocultaba su rostro. Con la mano que aún tenía libre, la acercó a su cara y retiró aquel mechón de pelo que le impedía ver. La muchacha abrió un ojo de color azul intenso y lo miró, sonriendo. Tenía una sonrisa preciosa. Se acercó a él, con suavidad.
-Buenos días, Ichigo.- posó sus fríos labios sobre los de él, apenas unos segundos. Más que suficientes como para darse cuenta de que algo andaba mal. Lo miró directamente a los ojos. ¿Qué le pasaba?
-----------
Dos horas para la batalla.
-----------
Un pitido incesante le despertó. Ya estaba harto de todos aquellos avisos, no podía más.
"Que alguien me sustituya..." rogaba a un dios imaginario.
A regañadientes, se incorporó y se puso enfrente del panel del doceavo escuadrón que controlaba la actividad de los hollows en el mundo humano. Últimamente habían estado muy activos, por lo que en esos últimos días, había tenido más trabajo de lo normal. Tocó uno de los innumerables botones que componían aquel ordenador y en la pantalla de este apareció el causante de que se despertase.
-Aquí Akon, oficial del grupo de investigación, ¿qué es lo que ocurre?
-¡Necesito refuerzos! Cada vez los hollows aumentan más en número. No podré yo solo.
-Muy bien, ahora mismo enviaremos tres shinigamis a esa zona. Mientras tanto, manténgase al margen. No tardaremos.
La comunicación se cortó. Suspirando, llamó al segundo escuadrón. Serían los más rápidos en llegar. Si esos shinigamis no fuesen tan incompetentes, no tendría tanto trabajo.
(n/a: no me he vuelto loca, esperad y pronto sabréis a qué viene esto.)
------------------
-¿Qué haremos ahora, Uryu?- Inoue hacía poco que se había despertado. Contemplaba la ciudad de Tokio desde la ventana de la habitación del hotel. Era una vista magnífica, estremecedora. Parecía que en cualquier momento te podrías perder.
-Esperar.- Ishida la miró. Sus ojos, a los que él tanto amaba, parecían tristes.-Orihime, ¿Te puedo hacer una pregunta?
-Ya la has hecho- la muchacha sonrió.
-Pues otra más.- su sonrisa se fue desvaneciendo lentamente.- Orihime, ¿por qué dijiste eso?
Silencio.
-Orihime...
-Él no nos recordará.
-¿Por qué dices eso? - la expresión de la chica había cambiado. Estaba seria, y triste, pero era de ese tipo de tristeza que una ya ha asumido.
-Pues porque los recuerdos ya no le pertenecen a él. Ahora son... De el hollow que habita en su interior.
-¿Qué? - su rostro tan solo podía reflejar la sorpresa que sentía.- ¿Cómo sabes eso?
-Hace cinco años, cuando... Tuvimos que luchar contra los arrancar, Kurosaki-kun se tenía que entrenar con los vizards para conseguir poder. Fue difícil, pero lo consiguió. Gracias a ellos, pudimos ganar la guerra. Pero...- su rostro se ensombreció. Los recuerdos no eran ni mucho agradables.- Kurosaki-kun se tuvo que marchar. Lo había conseguido dominar, pero no del todo. Si quería seguir siendo él el que dominase su cuerpo, tenía que marcharse con los vizards. A cambio del poder de hollow, tuvo que hacer un hueco en su mente para... Él. Y en ese hueco, estaban los recuerdos. Esos recuerdos, ya no son de él, no le pertenecen. No puede recuperarlos.
-Orihime... ¿Cómo sabes todo eso?- volvió a repetir la misma pregunta.
-Hace cinco años, a mí misma me pidieron que acompañara a los vizards, debido a la rareza de mis poderes. Pero a mí, me dieron a elegir.- puso una mano en su pecho, conteniendo el dolor que sentía.- Entonces fue cuando me lo dijeron. Lo que le ocurriría a Kurosaki-kun, y... Por qué.- miró directamente a los ojos de Ishida.- Me dijeron, que para ellos, olvidar algún que otro dato del pasado era completamente normal, después de todo, ellos hicieron el mismo pacto con su hollow interno que Kurosaki-kun, pero... También me dijeron... Que el poder de los hollows que habitaban en su interior... Apenas se podían comparar con... El hollow del Kurosaki-kun. Ni siquiera tenían del todo claro que se tratase de un hollow, o por lo menos uno normal y corriente.
-Y entonces, ¿cómo es posible que Kurosaki pudiese contenerlo?
-Tampoco lo sabían.- sonrió de nuevo. Ahora, Ishida entendía a la perfección por qué su novia no había querido ir a verle. ¿Los demás también tenían que saber eso? No. Si lo sabían, se desmoronarían. Era mejor para ellos seguir esperando.
-----------
-¿Ichigo?- preguntaba casi con temor. Quizá no quería ni siquiera oír una respuesta.
El cuerpo del chico se abrazó con fuerza al suyo.
-Lo siento, Rukia- respiró aliviada. Había dicho su nombre. Entonces, ¿por qué le pedía perdón?
-¿Qué te ocurre, Ichigo?
Él tan solo la abrazaba, sintiéndola cerca de él.
-Rukia, no voy a poder recordar... Nada más.- se separó levemente de ella. La miró a los ojos.
-¿Qué? ¿Por... Por qué?
-No puedo. Esos recuerdos, ya no son míos. Ni siquiera recuerdo lo que me dijiste ayer.
-¡¿Pero qué tonterías estás diciendo?!-¡Con lo que le había costado meter en esa cabeza hueca todos esos nombres! Un momento, ¿por qué decía que no eran suyos?
-¡Rukia! No sigas. Simplemente no puedo.- se incorporó en la cama.- Esta noche, me he dado cuenta de que ya no puedo seguir. Tan solo recordarte a ti - la miró, con una sonrisa en su cara - ya ha supuesto un enorme esfuerzo.
Le dolía. ¿Qué significaba todo aquellos? ¿Era una especie de adiós?
-Rukia...- aquella sonrisa continuaba en su rostro mientras la miraba.- ¿Podrías continuar junto a mí... A pesar de todo?
Se acercó a él, rodeando un brazo suyo con los de ella. Por supuesto que podía. Era lo que más deseaba en el mundo.
