CAPÍTULO 2: RECUERDOS

Inoue estaba sentada en la cama de su habitación en el castillo "Las noches". Una tímida lágrima surcaba su rostro, pero ella no quería llorar. Tenía que ser fuerte, que superar sus miedos, no podía dejar que la situación en la que se encontraba pudiese con ella. Sabía que Ichigo había ido a por ella, pero no lo había conseguido. Había vuelto al mundo mortal, sin ella, pero a salvo. Eso era lo único que a ella le importaba. En ese momento, no tenía más remedio que seguir las indicaciones que le habían dado los arrancars. Si intentaba escapar, otros sufrirían las consecuencias. Eso se lo habían dejado muy claro. Ojalá que alguien me detenga, ojalá que no salga bien, sino...todo acabará... . Inoue sólo podía pensar en eso. En lo que tenían planeado para ella, para la sociedad de almas, y para todos los mundos mortales que pudiesen existir...

Todavía estaban reunidos alrededor de la pantalla que hace un momento mostraba una pequeña parte de la sociedad de almas. La noticia les había cogido desprevenidos. Todos los cálculos que habían hecho con respecto a los próximos ataques de Aizen no servían para nada. Podían atacar en cualquier momento. Ahora la pregunta era, ¿por qué no habían atacado ya? ¿A que esperaban?

-Parece que no me queda más remedio que ir a la sociedad de almas- dijo Yoruichi, rompiendo el silencio.

-¡Oh, vaya!, ¿pero vas a obedecerles?- Urahara volvía a olvidar la seriedad del asunto. Aquella noticia no parecía haberle pillado por sorpresa.

-Sí, además, tengo unos asuntos que solucionar. Supongo que podré dejarte a cargo de todo, ¿no?

-Por supuesto, ¿acaso dudas de mi?

Urahara recibió una especie de risa irónica como única respuesta. Después, Yoruichi se marchó del sótano en el que estaban.

-Bueno, yo ya no tengo nada que hacer aquí- dijo el vizard, haciendo un ademán de despedida- Por cierto, Ichigo, cuando estés recuperado vuelve y seguiremos entrenando, aún te falta mucho para llegar a dominarlo.

-Creo que todos deberíamos irnos y prepararnos, en cualquier momento pueden atacar los arrancars. -Urahara se

dirigió hacia la salida. Inmediatamente todos se fueron también de aquel sitio. Ichigo se acercó lentamente a Tatsuki, tenía que hablar con ella.

-Tatsuki, ¿por qué estás aquí?- inmediatamente Ichigo cambió de pregunta, al ver la mirada repleta de maldiciones que le había lanzado su amiga- quiero decir, ¿por qué estás sólo tú aquí? ¿No han venido también Mizuiru y Keigo?

-Les dije que no viniesen todavía, seguramente si hubiesen venido habrían armado mucho escándalo y yo no podría tener esta charla contigo.

Estuvieron un rato en silencio mientras salían de la tienda de Urahara y se metieron en una calle cualquiera. No tenían rumbo fijo.

-Bueno, ¿qué, me vas a decir cómo te has metido en todo esto o solo vamos a observar el paisaje?

Si se paraba a pensarlo, tan solo el azar había decidido que él se convertiría en shinigami, sino fuera así, seguiría siendo un humano con una capacidad innata para comunicarse con los espíritus. Nunca se había parado a pensar en ello, pero eso le inquietó. Durante un instante, su mirada se posó en el río que había a su izquierda. Hasta inconscientemente, siempre iba a parar allí.

-Verás, un par de meses antes de comenzar el verano, vi por primera vez a un hollow, no sabía lo que era, ni que hacía allí, pero un instante después, la vi también a ella...

Ichigo y Tatsuki se sentaron en el borde del río y estuvieron hablando durante horas. Había mucho que contar...

Urahara se había retirado a su habitación a pensar sobre lo que estaba por ocurrir, pero no tuvo mucho tiempo para hacerlo, pues una energía espiritual que le era muy conocida se le había acercado muy rápidamente.

-Kurosaki-san, que sorpresa, no pensaba que vendrías tan rápido. Dime, ¿tengo que seguir llamándote por este apellido o por el original? Tan solo es curiosidad.

-Cuando me casé con Masaki renuncié a mi antiguo apellido, y lo sabes muy bien.

-Je, sí, lo se perfectamente. Por cierto, lo has oído, ¿verdad?-Isshin guardó silencio, pero tan solo confirmaba lo evidente-¿Qué piensas hacer?

-Supongo... Que no tengo más remedio que decirles la verdad. Esta vez, no dejará que nadie se lleve a mi familia.

-Vaya, esto tendría que haberlo grabado, Kurosaki actuando como un verdadero padre, parece increíble, jujuju...

-¿Tan raro parece? Bueno, supongo que todo el mundo tiene derecho a ponerse serio de vez en cuando.- Isshin salió de la habitación. Tenía muchas cosas en qué pensar. ¿Cómo se supone que tendría que actuar ahora?

En la sociedad de almas había mucho movimiento. Tras la reunión que habían tenido, el capitán general estaba furioso. Urahara había sido muy atrevido al tratarle así a él. Pero no se podía hacer nada. La conexión solo era posible si las dos partes estaban conectadas. Urahara escondía algo, eso lo sabía, pero si era referente al nuevo método que usaría Aizen, era peligroso ocultarlo. Inmediatamente mandó llamar al grupo que había estado con anterioridad en el mundo mortal. Tenía otra misión para ellos.

Cuando estuvieron todos presentes delante de él, comenzó a hablar.

-No podemos fiarnos de la palabra de Urahara. No tengo ninguna duda de que informará de todo esto a Shirakawa, pero aún así, nosotros tenemos que tener un contacto directo con él. Quiero que vayáis de nuevo a Karakura e investiguéis sobre el paradero de Shirakawa. Seguramente no estará muy lejos de Urahara, así que también quiero que le sigáis a él, aunque eso resulte aún más difícil. ¿Lo habéis entendido?

-¡Sí, señor!- todos respondieron al unísono.

-Así que estamos de vuelta en Karakura, ¿no?- dijo Renji, con cara de pocos amigos, aunque en realidad la idea no le molestaba mucho- supongo que esta vez no me podré quedar en la tienda de Urahara, si tenemos que seguirle...

-¡Todo lo contrario!-el capitán Hitsugaya levantó la cabeza y se dirigió hacia Renji - lo que tienes que hacer es seguir cada uno de sus movimientos y si es posible identificar a Shirakawa Isshin.

-¿Pero como lo voy ha hacer si ni siquiera tengo una fotografía suya por la que identificarlo? Ese trío lo hizo muy bien limpiando al completo su pasado en la sociedad de almas.¡Ahora son ilocalizables!

-Eso no importa. Simplemente tienes que ceñirte a las órdenes que hemos recibido.

-¡Vamos, capitán, no sea tan duro con Abarai-kun!- le dijo Matsumoto.

-Esta es la casa de Ichigo, ¿no?- Ikkaku se había acercado hacia una de las casas que había en la calle. -La otra vez entramos por el techo, así que no se reconocerla muy bien.

-Sí, es esta-Rukia ya se disponía a abrir la puerta, cuando alguien salió de ella.

-¡Rukia-chan!¡Ya pensaba que no ibas a volver! Y yo que ya le iba a echar la bronca a Ichigo por si te había hecho algo.-El padre de Ichigo ya se disponía a abrazar a Rukia cuando miró la mirada asesina que le lanzaba un chico pelirrojo que estaba delante de él.

-¿Y tú quien c eres?

-¿¡Vienes a mi casa y no sabes quién soy!?¿Pero quién te has creído que eres?

-Jeje, Renji, este es el padre de Ichigo.- aunque vaya padre, pensó Rukia.

-Así es, y mejor que te quede claro que...- sus palabras dejaron de salir de su boca, al fijarse en la belleza que estaba detrás de todos esos chicos que había delante de su casa.- ¡Un ángel debe haberse fugado del cielo, porque tu has llegado a mi lado!

Rápidamente se arrodilló frente a Matsumoto y con su faceta más galante comenzó a recitarle todo un repertorio de poesías y poemas. Inmediatamente la invitó a entrar, pero como única respuesta recibió un rápido rodillazo, que no dio en el blanco.

-Señorita, no me subestime...- pero un rápido puñetazo de Matsumoto, que le dio en plena cara, le dejó inconsciente.

-Bueno, nos ha invitado a entrar, ¿no?

-¡No os preocupéis por él, siempre es así!- dijo alegremente Rukia.

-No, si no nos íbamos a preocupar... Mira que Ichigo tiene un padre muy raro...- Renji miró a Isshin, ¿de verdad que éste es su padre? (recordad el trato que había echo con Urahara)

-¿Ichigo? ¿Yuzu? ¿Karin? ¿Hay alguien ahí?- Rukia llamó a gritos por si había alguien más en casa.

-¡Rukia-onee-chan!- la dulce voz de Yuzu la recibió muy alegre. La echaba de menos.- ¡Has vuelto!¡Que alegría!

Yuzu miró hacia la entrada, donde los shinigamis se habían quedado. Les invitó a entrar también, y cuando vio a su padre soltó una exclamación, miró hacia Matsumoto y dijo algo como nada más llegar y ya está igual... nunca cambiará . Cerró la puerta de la entrada dejando a su padre fuera y se fue a la cocina para preparar algo de té.

-Onii-chan aún no ha venido, pero de todos modos podéis quedaros aquí hasta que venga, creo que todavía está con el tío raro ese que vino a recogerle, aunque ya hace horas que se ha ido- dijo Yuzu, que ya estaba preparando el té.

-Yuzu, ¿con quién estás hablando?- la cara de Karin asomó por el pasillo, y se quedó bastante impresionada al ver a Rukia y a los otros shinigamis- ¡Vaya, Rukia-chan, has vuelto!

-Sí, ya estoy aquí, ehmm...-Rukia miró detrás suya, donde todos los shinigamis estaban mirando a Karin- esto... Ellos son unos amigos míos... Ejem...bueno, tu hermano está en casa?

-¿Uhm?- Yuzu miraba a los chicos un tanto preocupada, ¿seguro que Rukia-chan estará bien con ellos?- No, oni-chan aún no ha venido, pero si queréis podéis pasar y esperarle, no tardará mucho...

-Sí, claro, esperaremos...

Ichigo se dirigía silencioso hacia una vieja casa que hacía años estaba deshabitada. Cuando era niño, solí ir mucho allí, ya que como podía ver fantasmas desde niño, todo el mundo creía que era muy rarito, y, en ese lugar, podía estar solo, sin nadie que le molestase, tan solo los espíritus.

Desde haría unos diez años, se decía que esa casa estaba embrujada, casi todo el mundo que iba allí decía que habíha visto algún fantasma, y con el tiempo, la gente le fue cogiendo miedo a aquella casa.

Pero lo cierto era que el propio Ichigo la había embrujado. Él tenía el don de hacer que las personas sin poderes espirituales pudiesen ver espíritus y esas cosas, aunque últimamente no lo usaba mucho ( es cierto, en el capítulo 1 del manga, Ichigo espanta a los tíos que estaban con el monopatín enseñándoles el espíritu de la chica que había muerto, aunque en anime no lo pusieron). Y lo había usado de tal manera, que los efectos fueron permanentes. Hacía ya más de año que iba a ese lugar.

Era una casa muy grande, con un jardín mal cuidado (en realidad estaba completamente descuidado), aunque muy grande también, y una fuente que hacía tiempo que había dejado de funcionar. Pasó de largo la verja que daba al jardín principal, y siguió la valla de madera que protegía la casa, hasta llegar a la parte trasera.

Una de las tablas estaba suelta, y era por ahí por donde entraba. Por alguna extraña razón, la puerta principal jamás había podido abrirla.

Apartó la tabla y entró. Una infinidad de recuerdos le inundaron. Por casi todas las paredes había dibujos que él mismo había echo.

Era extraño. Aquél lugar, que para todo el mundo era un lugar horrible, para él era un lugar donde podía olvidarse de los problemas, aquel lugar le daba tranquilidad.

Entró por una de las habitaciones que allí habían y se sentó en el suelo y alzó la mirada al techo. Hasta allí había dibujos. ¿Cómo se las había apañado para dibujarlos allí? Aunque estos parecían distintos. Daba igual. Habíha ido allí para intentar calmarse y aclarar sus ideas, tenía muchas cosas en que pensar.

Por unos instantes lo intentó, pero estaba cansado. Cerró los ojos un momento, tan solo un momento, pero se quedó dormido.

Estaba de camino a casa, volviendo del dojo. Tatsuki le había vuelto a meter una paliza. Iba de la mano de su madre. Aunque había pedido, ante ella sólo podía sonreír. Ichigo levantó la mirada hacia el cielo. No había ni una sola nube, justo como a él le gustaba. Un día casi perfecto, pensó. Pero eso no podía durar.

No muy lejos, una nube oscura comenzó a cubrir todo el cielo. Por las calles sonaron sirenas. Los bomberos. Un incendio.

Ichigo miró a su madre, parecía preocupada. El incendio era cerca de casa.

-Ichigo, quédate aquí, que yo iré a ver que pasa- dijo ella mientras se alejaba, mientras sus manos se separaban.

Pasaron unos minutos, pero su madre no volvía, y quería saber que era lo que había ocurrido. Abandonó el banco en el que se había sentado a esperar a su madre y salió corriendo en dirección del incendio.

Muy cerca de su casa, una casa estaba en llamas, los bomberos apenas podían hacer nada. Se oían gritos, provenientes del interior de la vivienda. Ichigo encontró a sus padres muy cerca. Su madre, le estaba diciendo algo a su padre, pero no estaba lo suficientemente cerca como para oírlo.

Ichigo, entonces, vio algo en lo que hasta entonces no se había fijado. En el muro de la casa de enfrente, había una mujer. Era una mujer joven, hermosa. Pero su rostro estaba surcado por las lágrimas. Junto a ella había un pequeño bulto inmóvil. Ichigo se acercó lentamente. Fue como si el corazón le dejase de latir. Era una sensación muy extraña, y cada vez que se acercaba un paso más hacia donde estaba la mujer, esa sensación iba aumentando.

Finalmente, vio lo que había entre aquel bulto de mantas. Era un bebé. Y parecía dormir. Tranquilamente. Sin nada que perturbase su sueño. Ni siquiera los sollozos de la mujer que se hallaba a su lado.

-Mi... Niño...- decía ella entre lágrima y lágrima- nunca más... Podré verte ...

Un grito alertó a Ichigo. Alguien detrás suya había visto también a aquella mujer, y a aquel niño...

Uno de los bomberos se acercó lentamente, ignorando al niño de pelo naranja. Se estaba acercando a la mujer,... La traspasó, cogió el bebé que estaba embutido entre las mantas y tocó su pequeño cuerpecito.

-¡Está vivo! ¡Aún vive!- eran gritos de alegría.

Pero la mujer aún lloraba, ella ya lo sabía, nunca más, podría verle, porque ella había muerto.

Ichigo seguía mirando a la mujer. ¿Por qué nadie más podía verla? ¿Por qué aquél hombre la había traspasado?

Como surgido de la nada, un niño, de la misma estatura que Ichigo, apareció detrás de la mujer. Llevaba una capa completamente blanca, que le cubría casi toda la cabeza. Sus manos también eran blancas, como si el sol jamás hubiese tocado esa piel, y sus ojos eran negros, completamente negros.

Ichigo solo tenía claro una cosa: No era humano.

-¿A que tú también le puedes ver?- le preguntó el niño de la capucha.-¿Quieres que seamos amigos?- dijo mientras se quitaba lentamente la capucha.

Ichigo se despertó con el corazón latiéndole a mil por hora... ¿Cómo había podido olvidar eso?

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Bueno, aqui les dejo el segundo capitulo, pero por favor, dejen algun comentario please!!! XDDD

os advierto que este fue mi primer fic, y aun no está acabado, poco a poco lo iré poniendo por aquí también, pero diganme qué les pareció, que me haría mucha ilusión!!!

saludos