CAPÍTULO 9: FUGA DE UN MUNDO VACÍO (I)

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No pudo evitar reírse en voz baja. Aquella situación era surrealista. Aquella niña le había "castigado" a un noble. Para ser más exactos, el líder de una casa noble. Esa niña le caía muy bien.

Aunque, después de todo, seguir a ese shinigami no había resultado tal y como él esperaba. Posiblemente solo había sido casualidad.

No, no podía ser eso. Él también había notado una fuerza extraña en ese chico. Además, su rostro le resultaba familiar. Lo había visto...en alguna parte.

Suspiró. Por ahora, no tenía más remedio que seguir por allí hasta que apareciese algún arrancar. Entonces podría ayudar.

Bajó del tejado desde el que había observado la escena hasta la acera. Por todos lados se sentía la presencia de hollows. Todavía tenía trabajo.

-¡Tú!¡Novato! Deja de hacer el vago y ponte a trabajar.- uno de los shinigamis de su equipo le había visto. Sería mejor que continuase con su "trabajo" antes de llamar la atención de los habitantes de esa casa.

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"Tengo que probarlo". Miró su mano derecha. En ella había una marca negra que había aparecido hacía apenas unos minutos. "Tengo que probarlo". Una y otra vez esas palabras acudían a su mente.

Estaba en su habitación. Si salía por la puerta sus padres no la dejarían. Después de todo, ella misma había dicho que tenía que estudiar. Era perfecto. Así no la molestarían ni descubrirían su huida.

"De acuerdo". Tatsuki suspiró e intentó concentrarse. Cerró los ojos con fuerza. Nada. No ocurría absolutamente nada. "Bien, ¿y ahora qué?". Abrió los ojos. No sabía qué tenía que hacer ahora. "Vamos, Tatsuki, piensa. ¿Qué es lo que quieres conseguir?¿Quieres poder estar junto a ellos, poder ayudarles? Pues no vas a hacer nada si no consigues controlar esa sombra". Respiró profundamente y los volvió a intentar. Nada.

Ya se estaba cansando. Iba a resultar mucho más difícil de lo que ella había supuesto. Volvió a mirar la marca de su brazo. Si se concentraba, notaba de ella una energía muy potente. Acercó su mano izquierda a la marca. La detuvo a unos pocos milímetros. Sí, era así como tenía que hacerlo. Rozó la marca con su mano, y notó una fuerza muy poderosa. La dejó fluir a través de su cuerpo.

La marca se estaba extendiendo por todo su cuerpo, volviéndola una sombra. Se miró en el espejo y vio su propia sombra reflejada en él. Lo había conseguido. Ya era una sombra.

Ahora venía el siguiente paso. Se acercó a la pared de su cuarto, la que daba a la calle, y posó una mano sobre ella. Notó la energía que se concentraba en su mano. Podía hacerlo. Clavó la mirada en la pared y, sorprendida, vio como su mano la traspasaba. Miró hacia la puerta. No la iban a molestar. Dio un paso adelante y traspasó por completo la pared.

Con lo que no contaba, era que su habitación se encontraba en el segundo piso. Para su sorpresa, cayó limpiamente sobre la acera, con más agilidad de la que había tenido nunca.

Oyó un grito. Era el grito que había oído muy pocas veces. Era un grito que significaba que aquellas bestias con máscara estaban cerca. "Perfecto". Corrió todo lo rápido que pudo. Corrió mucho más rápido de lo que había corrido jamás. Llegó un momento en el que casi creyó desaparecer y, unos metros más adelante, reaparecer inmediatamente. Era increíble.

Unas calles más allá, vio la silueta de uno de aquellos monstruos. Se acercó sigilosamente. Quiso probar otra cosa. Quizás podría hundirse en la tierra, como lo había hecho su sombra hacía un rato.

Se agachó, tocando con las manos el suelo. Volvió a notar la energía concentrándose en su mano. Hundió sus manos en la tierra, después sus brazos, hasta que estuvo completamente bajo tierra.

Miró a su alrededor. No era como se lo había imaginado. Esperaba que esa "realidad" estuviera envuelta en sombras, que apenas hubiera visibilidad, pero aquello era muy distinto a lo que se había imaginado. Miró a su alrededor, y vio la misma ciudad. Pero había algo completamente distinto. El cielo. El cielo no era de color azul, ni si quiera porque estuviese cubierto por las nubes. Era negro completamente negro. No había ni la más mínima señal de luz. Aunque por las calles se podía ver perfectamente.

Tampoco había personas. Era como si hubiesen desaparecido. Tan solo quedaban... Sus sombras. Y ella, en ese momento, era una. Se acercó a la sombra del monstruo, justo delante de él. Ella no era de las que atacaban por la espalda. Se hundió de nuevo en el suelo para volver a su realidad. Así pillaría desprevenido al monstruo.

Cuando apareció delante de él, saltó hacia su cabeza y, con toda la fuerza de la que disponía ahora, le propinó una patada que le partió la máscara, destruyéndolo.

Su sombra le había dicho la verdad. "Soy más rápida", pensó mientras miraba como poco a poco el ser que tenía delante de ella iba desapareciendo, "soy más fuerte. Soy...más poderosa. Ya no me podrás dejar de lado, Ichigo."

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Sentía curiosidad por lo que le habría dicho a su hermano. Después de escenita que había montado su hermana, apenas podía contener una sonrisa que quería salir de sus labios, pero, no sabía muy bien por qué, no la dejaba salir.

Miró a Yuzu, que todavía intentando escabullirse de su hermano, que la tenía cogida de un hombro. Miró a su otra hermana, que se veía claramente que también estaba disfrutando de la escena.

-Karin, encárgate de Yuzu.-dijo el chico mientras arrastraba a su hermana hacia Karin. Esta la cogió de la mano y se la llevó a la habitación que compartían.

Ichigo entró en la sala donde había dejado a Rukia con su hermano. Rukia estaba sentada en un extremo de la mesa, moviendo los brazos de una lado a otro y hablando muy rápido. Se calló cuando vio que el chico y los otros shinigamis entraban a la sala.

-¡Ichigo, cuéntaselo, anda, que tu te sabes mejor la historia que yo!- Rukia dijo eso con una sonrisa en su rostro. Su problema estaba resuelto.

"Maldita..." Ichigo miró a Byakuya. ¿Qué le iba a decir? Es más, ¿por qué tenía que decirle nada? Después de todo, la culpa era de Rukia, por hacer tanto teatro. Decidió cambiar de tema.

-Más importante que eso, ¿por qué estás aquí?- en realidad, cuando lo vio en la puerta de su casa (el último lugar en el que se habría imaginado encontrárselo), esa era la pregunta que le había querido hacer. Miró a Rukia y sonrió para sus adentros. Se le veía en el rostro una expresión realmente frustrada.

-En la sociedad de almas, quieren saber qué es lo que realmente sucedió en hueco mundo.

La expresión de Ichigo cambió. Las primeras palabras que acudieron a su boca fueron "No quiero decirlo", pero las mantuvo presas en su mente. Sería mejor decírselo. Pero estaba seguro que si hablaba de ello con alguien, retirarían todo apoyo posible para rescatar a Inoue.

-Kurosaki, responde. ¿Qué sucedió en hueco mundo?

Todos tenían sus ojos clavados en él. Era verdad, ninguno de ellos lo sabían. Rukia había querido preguntarlo muchas veces, pero en esos pocos días, habían sucedido demasiadas cosas.

El chico suspiró. Miró a los ojos a Kuchiki Byakuya, y supo que no marcharía de allí sin una respuesta. Se sentó en la silla más cercana. Podía sentir las miradas de todos los presentes, como si estuviesen atravesando su mente, intentando llegar a sus recuerdos. Pero no podían. Tendría que contarlo él. Lanzó una última mirada hacia los demás.

-Cuando llegamos a hueco mundo... Nos encontramos con algo bastante diferente a lo que nosotros esperábamos... (n/a: para no poner una súper parrafada, pongo directamente lo más importante. Cuando entran en hueco mundo, ocurre lo mismo, hasta cuando se encuentran con Nell y los otros, que también aparecen, pero Rukia y Renji NO aparecen. Estando frente al castillo "Las Noches", empieza la historia).

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-Así que están aquí.- dijo Ishida, observando la imponente muralla que protegía la fortaleza en la que tendrían que entrar.- Va a ser difícil entrar por aquí

-No tanto.- el pequeño arrancar que los había guiado hasta aquel lugar se puso delante de ellos, señalando un pequeño sendero que parecía rodear el castillo.- Por aquí tan solo tardaríais tres días. ¡No tiene perdida!

-¡Pero no tenemos ese tiempo!-dijo Ichigo. -Tendremos que destruir la muralla.

-¡¿Qué?!- Nell los miró con pánico. Aquello era demasiado grave.- ¡No podéis hacer eso! ¡Es muy peligroso!

Ichigo, ignorando por completo lo que le decía Nell, se puso delante de la muralla, cogió su zampakutou y lanzó su poderoso ataque sobre ella. Entre las nubes de polvo que ocasionó, pudieron ver una gran brecha en la antes perfecta muralla del castillo.

-Adelante. De todas maneras, este camino ya era peligroso pata nosotros.- le dijo al arrancar.- Vosotros, ya no tenéis porqué acompañarnos. Ya habéis puesto en peligro vuestras vidas simplemente guiándonos hasta aquí. Será mejor que volváis.

Chad e Ishida entraron por la brecha que había creado Ichigo, mientras este se despedía de los arrancars. No les habían cogido tanta simpatía.

-¡Espera, Ichigo!- gritó Nell, mientras veía como su recién descubierto amigo se marchaba y se adentraba en un castillo donde siempre reinaba la oscuridad.

-¡Eh, Nell, ¿dónde vas?!- le preguntó uno de sus "hermanos", al ver que el pequeño se marchaba detrás de Ichigo.

-Voy tras él. Después de todo, a los ojos de Aizen-sama ya somos traidores. Y también...- Nell fijo la mirada hacia el lugar por el que Ichigo y sus compañeros se habían adentrado en la fortaleza.- estoy seguro de que si no voy tras él, no lo volveremos a ver.

Dicho esto, salió corriendo hacia el castillo, seguido de sus hermanos, que trataban de detenerlo.

(n/a: voy a resumir lo que pasó aquí de nuevo XD: cuando ya estuvieron todos juntos, corrieron, se encontraron con varios arrancars flojuchos, los derrotaron, pero se llevaron algunas heridas. Ichigo se enfrenta a Doldoni. Continuaron corriendo. Reunión de los arrancars, más o menos la misma que la que sale en el manga. Aizen bloquea a Grimmjow con su poder espiritual. Partimos de aquí).

-No tengas tanta prisa, Grimmjow. Ellos vendrán hacia nosotros. Tenemos dos cosas que ellos quieren. Y estoy seguro de que vienen a por la menos peligrosa.

-¿Se refiere a la humana, Aizen-sama?- Una arrancar de piel oscura y cabello rubio le miraba con respeto.

-Así es. Dejemos que vengan. Mientras podemos esperarles aquí pacientemente. Dejemos que vengan, que se acerquen a nosotros. Han entrado en nuestro terreno. Aquí, ellos son vulnerables. Además, custodiando el castillo hay arrancars que les pueden dar serios problemas...

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Ichigo siguió corriendo, con Nell a sus espaldas y los demás siguiéndole a pocos pasos.

Iban callados. Simplemente corrían por los oscuros pasillos de "Las Noches". Sabían que sus enemigos estaban cerca, podían sentir su energía espiritual por todos lados.

Una de esas energías aumentó. Se estaba acercando. Rápido. Muy rápido.

Cuando se quisieron dar cuenta, lo tenían delante de ellos.

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Era ya muy tarde, pero aun así, tenía que hablar con él. Había evitado aquel encuentro todo el tiempo que le fue posible, pero tenía que afrontarlo. Hablar con su padre era un prioridad.

-Hey, ne-chan, ¿qué le vas a decir a nuestro padre?- su hermano pequeño, Hiroshi, la miraba claramente divertido.

-Le voy a decir unas cuantas cosas que criajos como tú no podéis ni oír...jeje.- Yoruichi miraba a su hermano pequeño con orgullo. Ya no podía llamarle de esa manera, había crecido, se había convertido en un hombre, pero siempre seguiría siendo un niño pequeño a sus ojos.

-Está furioso contigo.

-Lo sé.

-Pero no está furioso por tu huida de la sociedad de almas.- cambió su tono de voz, seguramente para hacer más llevadera la situación.- Eso ya se le pasó hace unos treinta años. Está furioso porque sabe que estás aquí, y no has ido a verle.

-Je, ese viejo, nunca cambiará. Ya me imaginaba algo así. Y tú, ¿no estás enfadado conmigo? ¡Me fui de la sociedad de almas! ¡Abandone a mi familia y mi posición aquí!

-¡¿Pero qué dices?!- la miró seriamente durante un momento.- ¡Respiré aliviado cuando supe que te habías ido!

Ambos rieron. Siguieron caminando durante un par de minutos, hasta llegar a las puertas de una amplia sala.

-Suerte, ne-chan.

Simplemente le sonrió. Se despidieron con la mano.

Yoruichi abrió la puerta. Se encontró con una severa mirada que la observaba detenidamente.

-Así que por fin te has dignado a visitar a tu padre, ¿eh, Yoruichi?

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Hiroshi no quería dejarla sola. Sabía que su padre no la soltaría en varias horas. Una de sus aficiones favoritas era hablar. Salió de los terrenos de la casa, fuera de los jardines. Le gustaba pasear solo por la noche. Se veían cosas muy interesantes.

Pasó al lado de una fuente. La miró un momento, y decidió sentarse en el borde.

Miró al agua. Era cristalina, se podía ver reflejada en ella todas las estrellas. También vio su rostro. Lo miró detenidamente. Sí, definitivamente se parecía a su hermana.

Sintió un escalofrío que recorrió toda su espalda. Miró otra vez el agua cristalina de la fuente y, a su lado, vio un rostro terriblemente pálido. Un rostro que además portaba media máscara de hollow.