Una vez frente a la puerta Severus se echa a un lado. La noche otoñal es serena y tranquila, en la casa varias ventanas iluminadas asoman su rostro al jardín delantero donde las dos figuras embozadas esperan al pie del porche, el señor Tenebroso a cara descubierta, Snape enmascarado.
Lord Voldemort alarga la mano y aprieta el timbre. Dos notas, una aguda y una grave suenan dentro de la casa. Un sonido muggle, un sonido trivial completamente ajeno al horror que espera tras la puerta.
Unos pasos.
Los pensamientos de Severus giran en un remolino turbulento, ha olvidado el odio, ha olvidado la rabia. En su mente solo hay espacio para el miedo inconmensurable y abismal a fracasar y no poder salvarla.
Vano ha sido su afán en el filo de la navaja. ¡Maldito sea Dumbledore! Y maldito sea Potter, incapaz de ocultar a su familia, impotente para detener la tragedia, ignorante, inepto... ¿Para que ha servido poner en peligro la vida para alertar al viejo director? Un rosario de dobles imposturas y la sombra de la traición velada en su mente solo por un férreo control constante que lo deja exhausto. Mentira sobre mentira, fingimientos cruzados en capas superpuestas, finas como el hojaldre. Ha conseguido un precario equilibrio, engañar a los dos magos más poderosos de la historia. Pero ahora... solo le queda la palabra de Voldemort. La palabra de un tirano.
Severus se quita la máscara.
Los pasos se detienen y la puerta se abre. Un hombre joven. En la infinitesimal fracción de un segundo su rostro se desencaja. No intenta cerrar la puerta, sabe que no serviría de nada. Grita.
-¡Lily, coge a Harry y vete! ¡Es él! ¡Vete! ¡Corre! Yo lo detendré.
Voldemort ríe. Esta vez es él quien se hace a un lado animando a su acompañante a intervenir. James Potter ha empleado los instantes más preciosos de su vida en un grito y ahora la última imagen en su retina son los ojos negros de Severus y un relámpago verde antes de caer sin vida sobre el felpudo al pie del umbral.
Severus no siente placer. La maldición ha surgido de su varita de una forma mecánica desprovista de intención especial. El dulce momento de la venganza le ha sido arrebatado y solo le sabe a polvo. Nunca imaginó este final. De una zancada pasa por encima del cadáver de su enemigo y entra en la casa seguido de su señor. Un llanto agudo les guía por la casa. Ruido de pasos apresurados, jadeos... Una mujer con un bulto en los brazos dobla la esquina del pasillo y se precipita en una habitación contigua. Deja al niño sobre la cama y se enfrenta a los intrusos.
No cree que ella le haya visto. Tiene clavados los ojos, desorbitadamente abiertos, en Voldemort. Severus reprime un grito de advertencia y entonces cae en la cuenta: Los ojos verdes de Lily no son verdes, son oscuros... negros. Comprende que el terror ha dilatado sus pupilas y algo en su interior grita de nuevo.
-A Harry no, a Harry no, a Harry no, por favor.- Ella suplica. Su voz tampoco es la que recuerda...
-Apártate estúpida... apártate...
Voldemort está impaciente, frenético. A su lado Severus siente que toda fuerza vital ha huido de su cuerpo, la sangre no corre por sus venas, es una estatua, esta tan muerto como Potter. Esa mujer gemebunda que se arrodilla delante de sus ojos no es Lily, no puede ser Lily.
Solo que si lo es.
El niño berrea con más fuerza y Severus siente ganas de matarlo él mismo, hacerlo callar. ¿Es que no se da cuenta de que Lord Voldemort esta perdiendo la paciencia?
Lily aferra la túnica del verdugo de su hijo.
- A Harry no, te lo ruego, no. Cógeme a mi. Mátame a mi en su lugar...
Una vez más Severus reprime un grito. Sus dientes rechinan y las uñas se clavan en la carne de su palma. La impotencia que siente es tan grande, tan arrolladora como una ola gigante, lo anega, lo empuja hasta hacerlo tambalear.
A Harry no, por favor. Ten piedad, te lo ruego, ten piedad...
Carcajadas, un destello de luz verde. No mira, no quiere mirar.. Algo explota dentro de él. Un dolor y una rabia más allá de cualquier palabra. Levanta la varita dispuesto a matar. En un nivel de su mente que aún mantiene la razón considera cuan nimio era su odio por Potter, como una brizna en un mar de hierba. Aquí y ahora está el odio supremo.
Y de pronto una tremenda explosión lo lanza hacía atrás. Espera chocar contra la pared pero ya no hay pared... su cuerpo golpea el suelo, siente dolor pero no le importa, el agujero negro en su pecho se está tragando sus entrañas.
Y al fin abre la boca y grita.
Ay, cuanto tiempo queriendo escribir esta escena...
Ya sabéis que JK sembró la duda de si Voldemort fue solo a Godric´s Hollow. Esta es mi versión. Un Snape malo malísimo pero que quiere salvar a Lily (su único amor... snif, aunque con Snape mariconadas las justas. Si os interesa esta teoría está un poco más desarrollada en mi fic one-shot Ever Dream)
Espero que os guste, yo he disfrutado como una perra escribiéndola.
Banda sonora recomendada: End of all Hope de Nightwish
