Solo una fracción de segundo. Es curioso lo que puede llegar a pasar por la mente de un hombre en solo una fracción de segundo.

Ha abierto la puerta despreocupadamente, ni siquiera ha mirado a través de la mirilla. Harry llora en el salón, su madre no quiere reconocer que hoy es uno de esos días en que lo tiraría por la ventana. ¿Por qué habría de recelar? Sirius se presenta casi todas las tardes y tampoco está descartada una visita de Peter. De Remus hace días que no saben nada, por lo mismo no sería raro que viniera ésta noche. Es Halloween, también podrían serlos niños del vecindario con sus risibles disfraces muggles jugando a "truco o trato".

Es razonable que no se haya alarmado al sonar el timbre. ¿Acaso no se hayan protegidos por un encantamiento Fidelio conjurado por Dumbledore en persona?

Pero delante del umbral de su puerta está Voldemort, y alguien viene con él.

Snape.

Solo es una fracción de segundo, pero en su mente parece toda una vida. Hay tiempo de lamentar su irreflexión, tiempo de evaluar la monstruosa consecuencia, la certeza de que Colagusano les ha traicionado. Hay tiempo de sentir los músculos tensarse, de computar las posibilidades, de mirar el tablero desde todos los ángulos solo para ver a la reina negra y su torre frente al peón inerme a punto para el jaque fatal. Hay tiempo para elevar un silencioso juramento, recordar las humillaciones inflingidas y ver el brillo de unos conocidos ojos negros. Pero sobre todo sobra el tiempo para imaginar los mil modos entre los que las dos bestias que hay en el umbral pueden elegir para acabar con la vida de Lily y de su hijo.

Se escucha a si mismo gritando la advertencia.

-¡Lily, coge a Harry y vete! ¡Es él! ¡Vete! ¡Corre! Yo lo detendré.

Y esas escasas palabras estiran su existencia hasta la eternidad mientras las neuronas transmiten impulsos eléctricos en su cerebro a la velocidad del rayo. Traición. Indefensión. Impunidad. Muerte.

Y una risa aguda perfora sus oídos. Y en el tiempo suspendido esa carcajada infernal se le antoja infinita. A una mirada de distancia está el negro abismo de los ojos de Snape.

Un rayo de luz verde estalla en su pecho con el resplandor de una supernova.

Es curioso lo que puede llegar a pasar por la mente de un hombre en solo una fracción de segundo. En el instante en que la vida abandona su cuerpo aún tiene tiempo de asombrarse al distinguir una expresión de horror en los ojos de su verdugo.