Advertencia: Este capitulo posee algunos parrafos con toques lemon y gore, bajo su responsabilidad si lo lee y queda traumado o traumada.
Hola a toda la gente bonita (sueno a conducto de programa barato), aqui les traigo el 3er capitulo de Estigma de Tu Silecnio, disculpen la demora pero he tenido mucho quehacer y no he tenido tiempo. Bien, aqui les dejo con este capitulo que se llama:
El Demonio del Bosque De las Sombras
El viento soplo con fuerza sobre aquel tenebroso bosque. A pesar de que el sol se elevaba por todo lo alto, sus rayos eran incapaces de atravesar el espeso follaje de las copas de los árboles. La oscuridad extendía sobre aquella extraña región y el silencio reinaba. Pero este silencio fue destrozado por unos desgarradores gritos provenientes de un apartado rincón.
-¡Maldito¡Déjala en paz¡Bastardo!
-¡Jajaja¡Jajaja¡Jajaja!
-¡Miserables¡No la toquen¡Malditos bastardos!- grito nuevamente un pobre campesino cuyas ropas se encontraba desgarrada y su cuerpo lleno de marcas producidos por los golpes de la horda de youkais cerdo que lo habían atrapado.
-¡Jajaja¡Cállate imbecil¡Y disfruta del espectáculo! – respondió uno de los demonios mientras arrastraba al pobre hombre frente a una enorme caverna.
-¡Auxilio¡Makoto¡Auxilio! – grito una mujer que se encontraba dentro de aquella cueva. El campesino con horror pudo observar a una gigantesca figura que se movía en la oscuridad.
-¡Oyuki¡Resiste¡Bastardos! – grito con todas sus fuerzas aquel malherido hombre.
-No te preocupes, no la voy a lastimar…- se escucho una voz dentro de la caverna. El hombre se quedo frío al ver salir en medio de la oscuridad el rostro de un joven de bella apariencia, cuyos largos cabellos negros caían frente a su rostro.
-¿Quién diablos eres tu! – exclamo aterrado el campesino. La criatura no respondió, solo sonrió al mismo tiempo que se volvía internar en la oscuridad. Dentro de la caverna, se encontraba el cuerpo de una mujer de edad joven. Su ropa esta totalmente destrozada mientras que su delicada piel mostraba una gran cantidad de heridas.
-¡Por favor¡No me mate¡Se lo suplico! – comenzó suplicar la mujer al mismo tiempo que la criatura se dirigía ella. Con horror vio como un tentáculo de aquel asqueroso demonio la tomaba del cuello y la levantaba. Lentamente la criatura acerco su cara al rostro de la pobre mujer y sonriendo maléficamente, lamió su mejilla con su larga y babosa lengua.
-Sabes delicioso, creo que me he topado con algo que vale la pena. – murmuro el ser.
Un sonido seco retumbo por las paredes al mismo tiempo que gotas de sangre caían al suelo. Un aterrador grito escapo de los labios de la desdichada al mismo tiempo que sus desorbitados ojos miraban con terror absoluto el rostro de su violador.
La pobre se retorcía de un dolor indescriptible provocado por los brutales embates de aquellos tentáculos nauseabundos dentro sus entrañas. La sangre no dejaba de fluir de entre sus piernas mientras sentía como las afiladas garras de aquel demonio cruel cortaban lentamente su piel.
-¿Qué sucede Zorra¿Acaso no te gusta? – exclamo aquel monstruo mientras apretaba con fuerza en cuello de la doncella con el tentáculo.
-¡Auxilio¡Ayyyyyyyy! – fue lo único que respondió la victima. Rápidamente enloqueció ante aquella vil tortura. Pero en un intento de tratar de salvar la poca dignidad que le quedaba, pudo sujetar uno de los tantos tentáculos que la rodeaban y con furia lo mordió. Tan fuerte fue el ataque que logro arrancarle un pedazo de carne provocando que la bestia rugiera de dolor.
-¡Maldita Prostituta¡Esto no se quedara así¡Estupida! – grito enfurecido el aterrador el ser.
Un tentáculo se enrosco violentamente en el brazo derecho de la mujer y tirando salvajemente lo arranco. Un raudal de sangre cayó al piso en medio de los gritos de la pobre victima. El demonio sonrió al ver el sufrimiento de la desdichada y acercando su rostro al oído de ella susurro:
-Y apenas comienzo….
Y de manera sádica arranco el otro brazo de la chica en medios de gritos desgarradores y carcajadas diabólicas. Todo aquellos macabros sonidos retumbaron por las paredes de la caverna y llevados al exterior. Ahí un hombre lloraba amargamente al escucharlos y que se mezclaban con las risas de los youkais cerdo.
-Al parecer el jefe se divierte mucho con tu esposa, jajaja, jajaja – exclamo burlón uno de ellos.
-¡Maldito¡Oyuki! – fue lo único que salio de los labios de pobre sujeto.
De pronto un desgarrador grito surgió de la caverna helando la sangre del campesino seguido por un sonido seco. Un negro presentimiento cruzo por su mente al mismo tiempo que aquel diabólico rostro hizo su aparición. Una sonrisa se dibujaba en su cara al mismo tiempo que sus ojos carmesí se posaron sobre la humanidad del pobre aldeano.
-¿Qué diablos hiciste con ella¡Responde Bastardo!
-¿Quieres saber que le hice¿De veras quieres saber? – respondió el youkai.
Algo proveniente de la oscura caverna rodó hasta los pies de Makoto, cubierto de sangre y polvo. Los youkais cerdo soltaron al hombre que lentamente levanto el objeto que se encontraba bajo sus pies. Con horror descubrió que era la cabeza de su esposa que había sido arrancada de su cuerpo por aquel demonio sanguinario.
-¡Maldito seas¡Como te atreviste a matarla! – vocifero con fuerza Makoto al mismo tiempo que los demonios que lo apresaban se burlaban más y más de su dolor.
-Cállate ya, deberías sentir honrado de que tu esposa haya sido la amante de nuestro señor. – exclamo en coro los nauseabundos seres.
-Esto lo pagaras…. ¡Juro que esto lo pagaras! – grito enfurecido el campesino y dando un golpe a los dos youkais que estaban a su lado, logro tomar el afilado cuchillo de uno y se abalanzo hacia la bestia demoníaca que se ocultaba en la oscuridad.
Los youkais trataron de detenerlo pero no pudiendo contener la ira y la sed de venganza del campesino, así que se hicieron a un lado y esperaron que su amo se hiciera cargo de el.
-¡Maldito¡Juro que te matare¡No dejare que vuelvas a lastimar a otra mujer!
Estuvo a unos centímetros de llegar al rostro del asesino de su esposa cuando un gemido ahogado escapo de sus labios. Un terrible dolor comenzó a apoderarse del pecho de aquel pobre hombre.
-¿Qué pasa¿No que me ibas a matar? – pregunto el rostro al mismo tiempo los demonios a su servicio reían de la ultima desgracia del campesino.
Este dejo caer el cuchillo al mismo tiempo que caí al suelo arrodillado. Hilillos de sangre comenzaron a manchar su ropa al mismo tiempo que sentía que su alma se desprendía de su cuerpo. Bajo su cabeza para ver su pecho y con horror descubrió que un tentáculo verde había atravesado su cuerpo. Lentamente volvió a subirla al mismo tiempo que su atacante lo soltaba. Cayó al suelo, convulsionándose en medio de una lenta y espantosa agonía al mismo tiempo que los youkais se acercaban a su cuerpo.
-Al parecer nuestro señor nos ha proporcionado el alimento de esta noche. – exclamaron al mismo tiempo que los restos de la mujer eran lanzados fuera de la caverna. El rostro que minutos antes sonreía malignamente se había vuelto serio y con una mirada de decepción. Y lentamente y sin decir nada se refugio otra vez a la caverna mientras que los youkais se daban un festín con los restos de aquellas dos personas asesinadas vilmente.
-Fue divertido pero aun así no se compara con esa chiquilla¡Oh¡Cuánto desearía tenerla aquí¡Lastima que los muertos no pueden revivir! – fue lo ultimo que murmuro mientras se recostaba en el suelo de aquella húmeda y oscura cueva, en espera de su próxima victima.
Lejos de aquel paraje de crimen y sangre, se encontraba un pequeño pueblo cuyos aldeanos estaban al borde del colapso. Tenían miedo de caminar al bosque que se encontraba pocos metros de su territorio. Leyendas y extraños hechos provenían de aquel lugar referente a una bestia sangrienta que violaba y despedazaba a sus victimas alimentado con sus restos al sequito de demonios que lo acompañaban.
La gente del pueblo evitaba hablar del tema y tratando de olvidar los abominables hechos ocurridos, se refugiaban en sus quehaceres, esperando y rogando a la vez no ser las próximas victimas de un cruel y sanguinario desenlace.
El día lentamente pasaba y las nubes proporcionaban al ambiente, un aspecto melancólico. Un joven de ropas elegantes caminaba lentamente por un prado, había pasado varias horas desde su partida y no encontraba señales de su objetivo.
-No puedo soportarlo, cada vez se pone peor ella, sus pesadillas no la pueden dejar en paz. ¿Dónde diablos se ha metido mi padre¡El es único que supuestamente nos puede ayudar pero desde que se fue con esa sacerdotisa, no hemos sabido de el!
De pronto se detuvo ante la entrada de la aldea ya descrita. Se extraño ver el ambiente sombrío y triste que rodeaba todo el lugar. Algunos campesinos trabajaban en el campo mientras las mujeres hacían sus quehaceres. Los ancianos estaban sentados en la verde hierba que cubría las callecitas de del pueblo mientras que los niños se mantenían dentro de sus casa cuyas caritas se reflejaba una expresión de tristeza.
-Que raro pueblo, pareciera que estuviera de luto. – se dijo así mismo Hakudoushi.
Lentamente comenzó a caminar por aquel pueblo, extrañado por la actitud de los pueblerinos que lo veían con desconfianza. De pronto un gran temblor se sintió al mismo tiempo que los gritos de varios hombres rompieron el silencio. Un enorme rugido se escucho al mismo tiempo que un enorme pie caía a escasos metros de Hakudoushi. Un enorme ogro de piel negruzca y de un solo ojo, cuya desnudo cuerpo solo portaba un taparrabos amarillo que cubría sus partes nobles había llegado al pueblo.
-¡Que bien¡Con esta gente voy a saciar mi hambre! – vocifero el ogro. Hakudoushi sin hacer caso omiso de aquel gigante, continúo su camino ante las miradas estupefactas de la gente del pueblo. Pero como aquel youkai bloqueaba el camino, levanto su rostro y con una mirada de desprecio exclamo:
-¡Oye Imbecil¡Hazte un lado¡Bloqueas el camino!
El ogro enfureció por la insolencia del albino y lanzado un puñetazo que choco brutalmente contra el suelo, hizo que Hakudoushi desapareciera. Una nube de polvo se levanto al mismo tiempo que comenzaba a reír.
-Oye estupido, te dije que te quitaras de mi camino – se escucho una voz decir. El ogro se dio levanto la cabeza y sorprendido descubrió que el joven que minutos antes suponía aplastado, se encontraba flotando frente a el. Hakudoushi blandió su alabarda y con un movimiento rápido le corto la cabeza. Esta cayo al suelo al mismo tiempo que el cuerpo se hacia atrás y caí pesadamente. Lentamente comenzó a desvanecerse al mismo tiempo que Hakudoushi posaba sus pies en el suelo.
Los campesinos del pueblo estaban atónitos ante aquella escena. Era increíble que un simple joven hubiese derrotado fácilmente a un youkai de increíbles dimensiones. Hakudoushi a ver que había llamado la atención de aquella gente, exclamo a todo pulmón:
-¡Mi nombre es Hakudoushi¡Busco información sobre el paradero de un hombre llamado Naraku¡Que se hace acompañar por una sacerdotisa de nombre Kikyou ¡Si alguien lo ha visto o ha visto algún fenómeno extraño por estos alrededores¡Que me diga!
Nadie respondió, el miedo se había apoderado de los corazones de aquellas pobres almas. Lentamente las mujeres, niños y ancianos se metieron a sus casas al mismo tiempo que los hombres tomaban algunas armas y herramientas utilizadas en el campo.
Hakudoushi al ver la reacción de los pobladores y dando un profundo suspiro, se dio la vuelta, desilusionado de no haber obtenido algo. Estaba a punto de irse cuando la voz de un anciano lo detuvo. -Puede que este humilde anciano te pueda ayudar.
Hakudoushi volvió a darse la vuelta y se dirigió hacia donde estaba el anciano. Los hombres se apartaron al ver que el anciano y Hakudoushi entraban a una pequeña choza. Al ya estar en su interior, en anciano se sentó en el suelo frente a una pequeña mesa al mismo tiempo que se servia una taza de te. Hakudoushi se mantuvo parado frente a él y después de unos minutos exclamo:
-Y bien, dígame que ha visto.
-Bueno, antes que nada, muchas gracias por salvar esta aldea del ataque de tan temible ogro.
-No se me confunda anciano, no era mi intención proteger este patético lugar, solo destruí al ogro porque bloqueaba mi camino, ahora bien¿Me dirá lo que sabe o que?
-Está bien, hace mucho tiempo estaba caminando de regreso al pueblo. Venia de un antiguo templo que esta del otro lado del bosque de las sombras, que solo puede ser atravesado en ciertas ocasiones del año. Era de noche, bien recuerdo que la luna iluminaba mi camino.
-Que lindo recuerdo, pero cuando me dirá lo que quiero saber.
-Pues cuando llegaba a la entrada del pueblo, vi a un extraño hombre sobrevolar el cielo en una esfera de cristal. Junto a él estaba una sacerdotisa de blusa blanca y pantalones rojos. Parecían muy felices, recuerdo que un cortejo de serpientes blancas voladoras los seguía.
-¿A dónde los vio dirigirse! – exclamo asombrado Hakudoushi, emocionado por aquella información.
-Creo que se dirigían al Pico de las Viudas.
-¿El Pico de las Viudas?
-Así es, el Pico de las Viudas, es un enorme monte que se ubica a unos kilómetros después del Templo de La Luna Azul donde venia esa noche y que se localiza detrás del Bosque de las Sombras. Si deseas ir allá, ten cuidado con Gairiki.
-¿Gairiki?
-Es un ser diabólico que habita en aquel bosque junto con su sequito de demonios cerdo, devoran a todo hombre que pase por esos rumbos además que violan y masacran a la mujeres. Nadie se atreve ir al bosque pues tienen miedo de ser atacados por esos demonios. Solo algunos ancianos como yo logran pasar aprovechando las noches de luna llena, cuando los demonios duermen bajo la influencia lunar.
-Bueno, muchas gracias por la información, ahora me tengo que ir. La noche se acerca y no quiero perder tiempo en llegar al Pico de las Viudas. – y diciendo eso se dio la vuelta y se dispuso a partir. El anciano asombrado de las palabras del joven, se levanto de golpe del suelo y exclamando con miedo dijo:
-¿Acaso estas loco¡Ir al bosque a esta hora es peligroso¡Te atacaran Gairiki y sus demonios!
Hakudoushi no respondió, solo siguió su camino y saliendo de la choza, se dirigió a la salida del pueblo, ante la mirada de sus pobladores. Cuando por fin llego a la salida, se dio la vuelta y con además dijo adiós al anciano que salio tras el. Y con ese ultimo, partió al Bosque de las Sombras.
Ya había caminado cierto trecho cuando encontró los huesos de un cadáver. Se encontraban casi limpios, solo pequeños pedazos de carne quedaban en aquellos restos además de retazos de tela vieja que estaban alrededor de los huesos.
-"Esto habrá sido obra de esos demonios" – se dijo a si mismo Hakudoushi. De pronto se detuvo al ver un grupo de youkais cerdo devorando el cuerpo de un hombre en medio del camino. Hakudoushi frunció el ceño al mismo tiempo que apretaba la alabarda que portaba en la mano. Los demonios percibieron el aroma que despedía Hakudoushi y dejando su comida a un lado, se levantaron para recibir al extraño.
-Miren que tenemos aquí, al parecer tendremos con quien "jugar" – exclamo uno de los youkais.
-Quiero pasar, así que quítense del camino – exclamo fríamente Hakudoushi.
-Y si no queremos¿Qué harás? – exclamo el mismo youkai.
-Pues entonces tendré que matarlos para poder pasar – sentencio el albino. Los youkais sonrieron y sacando de entre sus ropas hachas y cuchillas se abalanzaron contra Hakudoushi. Este solo sonrió al mismo tiempo que extendía su brazo y colocaba su alabarda frente a él de manera vertical. Un campo de energía surgió, bloqueando el ataque de sus enemigos.
-Ya veo, no eres un joven normal. – murmuro un youkai cerdo que se distinguía por ser mas grandes que sus compañeros.
-Ahora que ya saben eso, háganse un lado que tengo prisa.
-¡No lo haremos¡Este el territorio del gran Gairiki¡Así que tienes prohibido el paso! – exclamaron en coro, la horda de monstruos.
- No me importa quien sea ese tal Gairiki, voy a pasar y punto. – y diciendo esto Hakudoushi apunto su alabarda hacia los youkais al mismo tiempo que estos empuñaban sus armas en dirección al chico.
-¡Alto! – se escucho una voz imperiosa. Los youkais bajaron sus armas al mismo tiempo que se inclinaban. Hakudoushi se dio la vuelta y sin inmutarse se dio cuanta del rostro que se dejaba ver entre unos árboles.
-Vaya, tu debes ser Gairiki. – exclamo el joven al mismo tiempo que los youkais cerdo se incorporaban y tomaban sus armas.
-Ese es mi nombre¿Y el tuyo?
-Hakudoushi. Diles a tus sirvientes que me dejen pasar, si no quieren sufrir una lenta y terrible agonía
-Solo si pasas la prueba. – respondió Gairiki, de pronto un tentáculo salio disparado de entre los árboles en dirección al pecho de Hakudoushi. Este solo se hizo a un lado y el tentáculo atravesó al youkai cerdo que minutos antes había hablado con Hakudoushi. Este al momento del impacto se evaporo ante las miradas aterradas de sus compañeros.
-Al parecer pase la prueba – exclamo Hakudoushi. El demonio solo se dio la vuelta y comenzó alejarse. Los youkais cerdo recogieron las armas del extinto y se internaron entre los arbustos, presurosos. Hakudoushi solo sonrió y dando se la vuelta, siguió su camino mediante el bosque.
Cuando el aterrador youkai había regresado a su caverna, se detuvo en la entrada y cerrando los ojos lanzo un juramento:
-Juro ante las sombras que habitan mi cueva, que la próxima vez que vea aquel ser llamado Hakudoushi, lo he de asesinar. – y con eso ultimo entro a su caverna.
Unas nubes cubrieron el sol de la tarde al mismo tiempo que Hakudoushi había logrado salir del bosque. Frente a el se extendía una enorme llanura, donde se podía apreciar a lo lejos un majestuoso templo y mas adelante se veía la punta de una enorme montaña.
-Muy pronto nos veremos las caras, papá, muy pronto…- y con esas palabras, prosiguió su camino.
¿Que tal? Intrigante, Ahora se preguntaran ¿Y este demonio que tiene que ver en el fic? pues muy pronto lo sabran, muy pronto...
PD: nos vemos en el proximo capitulo, gracias a su paciencia y a sus reviews, cuidense y dejen reviews jeje.
