Hola a todos, aqui esta el 4to capitulo de "El Estimga de tu silencio" espero que les guste, gracias por su atención prestada.

Encuentros.

El sol de la tarde iluminaba la habitación de Kanna. La joven permanecía inmersa en un profundo sueño. Akago velaba su descanso, quieto y en silencio mientras miraba a la ventana y veía las montañas que a los lejos se apreciaban.

-No hace mucho que Hakudoushi partió en busca de Naraku. Supongo que a esta hora habrá encontrado alguna pista que lo lleve hasta nuestro padre. Quizás al encontrarlo, nos diga que es lo que turba tu sueño. – murmuro el niño al mismo tiempo que sonreía tristemente al mismo tiempo que acariciaba la larga cabellera de la joven.

-¡Rápido¡Carguen eso¡Se hace tarde y aun no estamos listos! – se escucho a lo lejos.

Akago se sorprendió al escuchar el gran escándalo que sucedía en el patio. Se levanto de su asiento y se dirigió a la ventana para saber lo que pasaba. Para su sorpresa descubrió que una gran caravana se estaba conformando en el gran patio. Vestidos, joyas, armas entre otras cosas de gran valor eran introducidos en varias cajas que eran cargadas a las carretas llevadas por majestuosos caballos. Varios soldados ayudaban con el cargamento, mientras que las mujeres les entregaban comida para el largo viaje.

-¡Vamos muchachos¡Tenemos tener todo listo antes del anochecer! – exclamaba Kohaku mientras ayudaba a un soldado a colocar una pesada caja dentro de una de las carretas.

-Así que tú eres el causante de tanto alboroto – se escucho una voz decir. Kohaku se dio la vuelta descubriendo que el dueño de aquellas palabras.

-Disculpa Akago, no fue mi intención molestarte con este ruido.

-No me molesta, lo que quiero saber que es todo esto. Veo que subes miles de cosas valiosas a esas carretas. Pareciera que llevaras el dote para…

-Matrimonio, si eso hago. Voy a pedir la mano de Rin en matrimonio. – respondió alegre el exterminador.

-Ah que bien, te puedo decir unas palabras, amigo.

-Con gusto dímelas.

-¡Estas loco o que¡Si vas te mataran¡¿Qué diablos pasa por tu mente!" – grito Akago. Kohaku se le quedo mirando atónito al mismo tiempo que se subía la última caja a la carreta.

-Tranquilízate Akago, se bien lo que estoy haciendo. Estoy decidido a pedir la mano de Rin ante Sesshomaru y nadie me lo podrá impedir.

-Está bien, pero ten cuidado de lo que hagas.

-Por cierto ¿Cómo sigue Kanna? – pregunto preocupado.

-Mejor, ahora duerme tranquila aunque no deja de preocuparme sus heridas. La verdad no se que pensar.

-¿Y que harás? O mejor dicho ¿Qué hará Hakudoushi?

-Pues él esta fuera del castillo. Ha partido en busca de Naraku.

-¿En busca de Naraku¿Para que?

-Pues tengo la teoría de que el nos puede ayudar a saber que le ocurre a Kanna, lo malo es que no sabemos donde se encuentra, en estos momento mi hermano ha de andar buscándolo.

-Ya veo, bueno ya es hora de partir, tengo que irme antes que caiga la noche. Nos vemos Akago.

Y diciendo eso último se monto sobre un caballo negro azabache y colocándose al frente de la caravana, alzo su mano dando la señal para que las puertas se abrieran.

-Suerte con lo que planeas – exclamo Akago. Kohaku se despidió con una sonrisa y con un grito, partió a la cabeza de la caravana. El chico vio como la caravana encabezada por el exterminador se alejaba lentamente, iluminada por el sol de la tarde.

-Vaya, de veras que ha sido un día muy agitado. Lo que me pregunto es donde estará mi hermano. – exclamo mientras alzaba su mirada al cielo.

Un joven estornudo mientras caminaba en dirección de un antiguo templo que se veía a lo lejos.

-Demonios, este bosque si que es extenso, gracias al cielo que por fin veo la salida de este lugar. – exclamo malhumorado Hakudoushi. Tras un largo trecho, por fin pudo salir del bosque. Frente a el, se extendía el camino hasta el horizonte donde se podía ver un gran techo adornado. –Que bien, así que ese edificio que se ve a lo lejos es el Templo De la Luna Azul. Será mejor que me apresure a llegar hasta ese lugar para poder pasar la noche.

Y rápidamente comenzó a caminar por aquel largo camino. El sol lentamente comenzó a ponerse dejando al descubierto varias estrellas. La luna lentamente hacia su aparición al mismo tiempo que el sol tímidamente se ocultaba entre las montañas, dando paso al anochecer.

La luna ilumino con todo su esplendor, a una enorme ciudadela. Varios soldados se encontraban en la puerta, vigilando que ningún extraño entrase. Dentro de la gran fortaleza, la gente paseaba en el gran Jardín bajo la luz lunar. Era una noche perfecta para enamorados ya que el viento soplaba suavemente sobre las diversas flores que adornaban el Jardín, embriagando a todos con un dulce perfume.

Todos estaban alegres, a excepción de una hermosa joven que contemplaba a todas aquellas personas, cuya mirada dejaba reflejarse una gran tristeza. A su lado había un jovencito que haciendo mil piruetas, trataba de animarla. No se daban cuenta que una alta figura blanca los observaba desde el balcón del gran castillo.

-No es una hermosa noche- murmuro una mujer de kimono azul al mismo tiempo que alargaba sus brazos sobre el cuerpo del ser y lo abrazaba delicadamente.

-Lo es. – murmuro Sesshomaru fríamente.

-Anda, dime algo, no pasaras la noche entera con el ceño fruncido, te vuelvo a repetir que yo no sabia nada- exclamo Kagura mientras besaba el cuello de Sesshomaru.

Este no respondió, siguió viendo a Rin quien había logrado dibujar en su rostro una pequeña sonrisa gracias a las maromas que Kai realizaba.

-¿Crees que hago mal? – murmuro finalmente.

-¿A que te refieres con esa pregunta?

-Me refiero, que si estoy haciendo algún daño a Rin con mi postura sobre Kohaku. Desde hace buen tiempo no la he visto sonreír como antes, siempre anda callada, sumergida en sus pensamientos.

-Ella es una chica muy sensible, el amor lentamente la esta matando. Deberías de aprobar su relación con Kohaku. Ya no hay motivo para evitarlo.

-Es cierto, desde hace mucho tiempo la amenaza de Naraku desapareció de estas tierras y aunque se que el ya posee su alma y su libertad juntas, no pierdo la idea de que sea capaz de realizar un daño sobre Rin.

-Como siempre, el padre sobre protector. Deja de preocuparte por esta noche y tratemos de disfrutarla juntos ¿Eh? – murmuro la youkai. Lentamente soltó a Sesshomaru al mismo tiempo que comenzaba a danzar coquetamente. El youkai se dio la vuelta, atraído por la belleza de la mujer.

-Siempre sabes como alegrarme el rato – susurro Sesshomaru. Lentamente se dirigió a Kagura y extendiendo su brazo alrededor de la cintura de esta, la jalo hacia el. Delicadamente comenzó a besarla mientras danzaban lentamente por toda la habitación.

Se dirigieron a la cama y se dejaron caer en medio de sonrisas picaras. Suavemente Sesshomaru fue despojando de su ropa a Kagura. Estaba a punto de comenzar la faena cuando alguien toco la puerta.

-Hmmm ¿Quién diablos será? – exclamo refunfuñando Kagura. El youkai se levanto y acomodándose la ropa, exclamo enérgico - ¿Qué quiere!

-Amo, soy Jaken, su humilde sirviente. – se escucho detrás de la puerta.

-¿Qué quieres? – respondió Sesshomaru.

-Lo que sucede es que los centinelas han visto que una gran caravana viene hacia acá.

-¿Son nuestros?

-No señor, al parecer el que la encabeza es aquel exterminado llamado Kohaku.

-Hmmm….En unos momentos estaré ahí.

-Bien, amo bonito. – finalizo el sirviente. Sesshomaru tras escuchar como los pasos del sapo se alejaron, se levanto de la cama y comenzó a arreglarse.

-¿Qué vas hacer? – pregunto Kagura al mismo tiempo que se vestía otra vez con el Kimono azul.

-Voy a ver lo que se propone ese niño.

-Acuérdate que ya no es un niño, ya es un hombre ten cuidado.

-¿Cuidado? Hmmm, Ya veremos si ya se ha vuelto un hombre. – murmuro Sesshomaru. Kagura se acerco al youkai acariciando su rostro con cuidado, lo beso apasionadamente. Sesshomaru respondió al beso y durante unos minutos ambos seres se mantuvieron unidos. Después se separaron, y ante la mirada de Kagura, Sesshomaru se dirigió a la puerta y tras abrirla, salio no sin antes escuchar unas palabras de Kagura: "Cuídate Por Favor"

Un contingente de soldados se coloco frente de las puertas al mismo tiempo que Sesshomaru aparecía. Y aunque el mismo podía enfrentarse a toda la caravana, considero prudente tener a su lado a los soldados para cubrir todas las bases que se presentaran.

La gente que se encontraba en el Jardín al ver las movilizaciones de los guerreros y de la aparición de Sesshomaru, comenzaron a salir del lugar en dirección a sus casas ante la mirada extrañada de Rin. Se encontraba sola en la fuente pues Kai al ver al grupo de Soldados reunirse frente las puertas, decidió averiguar.

-¿Qué pasara¿Por qué habrá tanto escándalo? – se decía a si misma la joven. Su rostro se ilumino al ver al niño youkai acercarse a ella.

-Ya regrese, tenemos que irnos al castillo inmediatamente.

-Pero antes dime que sucede¿Por qué acabo de ver a mi padre salir del castillo?

-Es que una caravana se acerca a la ciudadela y se ha dado la orden de proteger la entrada.- respondió algo nervioso Kai.

-Hay algo más, lo se, tu voz te de delata. ¿Qué tiene esa caravana?

-Pues….

-Dime Kai, por favor.

-Al parecer el que encabezada aquella caravana es Kohaku.

Rin se quedo helada, no podía creer que Kohaku se acercaba a su hogar con un ejercito. No sabia que hacer pero una cosa tenía muy presente, Si Kohaku logra entrar atravesar las puertas, Sesshomaru lo mataría.

-¡Tenemos que detenerlo¡No puede venir aquí!

-No podemos hacer nada, tenemos que ir al castillo.

-No Kai, yo no me moveré de aquí, no me iré. – exclamo Rin. El niño al ver la decisión de su "hermana" asintió con la cabeza y se sentó al lado de Rin, para ver lo que sucedía.

-¿Cuántos hombres son? – pregunto Sesshomaru.

-Son 20 hombres en total, dirigidos por un joven que al parecer se trata de un exterminador. 10 vienen a caballo mientras que los otros 10 vienen sobre cinco carretas. No sabemos lo que contienen las carretas¿Qué hacemos Señor?

-No hagan nada hasta que llegue.- respondió el demonio.

Tras un largo tiempo se mantuvieron estáticos frente a las puertas. Lo que una vez fue una fresca brisa se había transformado en un frío e impetuoso viento que soplaba haciendo que la escena se viera mas dramática.

Un silbido se escucho detrás de la puerta, seguido por un grito de guerra. Sesshomaru acariciaba la empuñadura de Toukijin, al mismo tiempo que los soldados desenvainaban sus espadas y lanzas.

De pronto un centinela lanzo un grito al mismo tiempo que bajaba dificultosamente de una de las dos torres que había. Tras llegar al suelo, corrió hacia Sesshomaru y deteniéndose ante exclamo:

-Señor, al parecer la caravana viene en paz. El que la encabeza desea hablar con usted.

-Muy bien¡Abran las puertas y tomen mucha precaución pues puede ser una trampa! – exclamo enérgico Sesshomaru al mismo tiempo que desenvainaba su espada cuya hoja dejaba escapar una aurora azul cielo.

Las puertas lentamente se abrieron. Un joven camino hacia Sesshomaru, portando en su mano izquierda una gran bandera blanca. Se detuvo a unos metros del youkai y con voz fuerte exclamo:

-¡Gran Señor Sesshomaru¡Amo de estas Antiguas Tierras¡He venido en son de paz!

-No es necesario que me adules muchacho¿Dime a que has venido? – respondió tajantemente el youkai.

-He venido ante usted, humildemente, para pedir la mano en matrimonio de su hija Rin. Seria un gran honor para mí que usted permitiera nuestra unión. Y para eso he traído esto – y con esas ultimas palabras ondeo la bandera. Las 5 carretas entraron lentamente, seguidas por los soldados a caballo y se detuvieron frente a la gran mansión del youkai.

-Como la ley lo exige, he traído él dote, necesario para poder pedir la mano de hija.

-Jaken – murmuro Sesshomaru al mismo tiempo que el sirviente aparecía y tras dar una pequeña reverencia pregunto:

-¿Qué desea amo?

- Revisa el contenido de aquellas carretas y dime si hay algo que este fuera de lo común.

El sirviente asintió con la cabeza y con tres soldados se dirigió a las carretas. Ante la fría mirada de Sesshomaru, Jaken comenzó su inspección. No pasaron unos minutos cuando el sirviente exclamo:

-¡Amo¡Estás carretas están llenas de hermosos tesoros¡Joyas, Armas y vestidos de gran valor¡Vaya que este joven es esplendido!

-Tratare a Rin como una reina, lo juro ante la memoria de mis padres que nunca levantaría ni un dedo para lastimarla. Seria un gran honor que usted aceptara nuestra unión.

-Hmmm vete de mis tierras en este momento.

-¿Qué¡¿Por qué¡¿Acaso no es suficiente para que sea mi esposa¡¿Qué tengo que hacer para que usted permita nuestra relación!

-Nada, nada hará que cambie de idea.

-No entiendo, usted ya sabe que ya soy libre del control de Naraku. Ya no hay motivo para que usted se niegue a lo nuestro.

-No insistas, vete de aquí ahora.

-No, no me iré hasta escuchar una razón. ¿Por qué no quiere que este cerca de Rin?

-¡Por su maldito orgullo! – se escucho decir una voz. Kohaku busco con la mirada el origen de aquella voz. Su rostro se ilumino al ver que se trataba de la mujer que el amaba. Sesshomaru se mantuvo inmóvil en su lugar, sin ninguna intención de ver la dueña de aquella voz.

-Rin he venido a pedir tu mano- murmuro Kohaku. La chica sonrió y lentamente camino hacia el ante la mirada de todos. Estaba a punto de llegar a los brazos del exterminador cuando una imperativa orden se escucho.

-¡No te atrevas a acercártele¡Te lo prohíbo!

-¿Por qué haces esto¡¿Por qué insistes en alejarnos¡Dime!

-Porque aun no me ha demostrado que ya es un hombre digno de ti. El día que logre demostrarlo, permitiré tu matrimonio con el.

-¿Qué cosas dices? El es ya un hombre digno de mí.

-Tu padre tiene razón, Rin.

-¿Qué? – murmuro la joven. Kohaku abrazo a Rin y suavemente la estrecho contra su pecho. Unas lágrimas cayeron por las mejillas de la joven empapando la ropa del exterminador. Este lentamente alzo el rostro de Rin y suavemente acaricio su mejilla al mismo tiempo que la besaba tímidamente en los labios.

-Te lo prometo, volveré por ti…. – susurro el joven al mismo tiempo que en el corazón de Rin, nacía una pequeña esperanza. Pasaron unos minutos así hasta que Kohaku decidió soltarla.

-Lleva también esas carretas, no quiero nada de eso aquí.

-No me las llevare, soy suyas apenas entraron a esta ciudadela. – murmuro Kohaku al mismo tiempo que se daba la vuelta y daba la orden a sus guerreros de seguirlo.

Rin solo miro como se las puertas se cerraron y sin decir nada, se dio la vuelta y lentamente se dirigió al castillo, acompañada de Kai.

Sesshomaru guardo su espada al mismo tiempo que varios soldados realizaban la misma acción.

-¿Amo que haces con esos tesoros? – pregunto Jaken.

-Llévalos a la bodega y cierra con seguro. Nadie tocara esos tesoros.

-Pero amo, esos son regalos para la joven Rin.

-Dije que nadie tocara esos tesoros – finalizo el youkai mientras se daba la vuelta también y regresaba al castillo.

-¡Ya oyeron al amo¡Lleven estas carretas a la bodega! – grito el sapo. Los soldados tras recibir la orden, se apresuraron a llevar las carretas a al bodega.

Mientras a las afueras de la ciudadela, un grupo de hombres se alejaba. Todos iban en silencio, pues consideraban prudente no balbucir palabra alguna para así evitar interrumpir al exterminador en sus pensamientos.

-"Muy pronto regresare por ti, lo juro, volveré por ti" – era el único pensamiento que cruzaba por la mente del joven.

-Ya anocheció, que bueno que logre llegar al templo. – exclamo un joven de cabellos blancos. Lentamente camino dentro del antiguo templo que se alzaba a sus ojos y que era motivo de gran admiración. A pesar de los años, el Templo de Luna Azul se mantenía como nuevo, como si cada luna llena se renovara.

-Este será un buen lugar para pasar la noche – exclamo Hakudoushi mientras se acostaba en el suelo de madera del templo.

Poso su vista en el techo y se maravillo al ver que era de cristal, permitiendo verle las estrellas que iluminaban el firmamento. La luna se alzaba sobre su rostro, bañándolo de una blanquecina luz. Al verse en tal atmósfera de magnificencia y magia, comenzó a pensar en el motivo de la búsqueda de Naraku: Kanna.

No lo podía negar, la amaba desde hace mucho tiempo, cuando apenas eran unos niños al servicio de Naraku. Aun la recordaba en esos tiempos, callada, fría, incapaz de manifestar un sentimiento. Eso fue lo que lentamente fue conquistando su corazón, esa virginal belleza que solo un espíritu como ella solo podía tener.

Sonrió al evocar la imagen de aquel beso que le dio a la chica de cabellos blancos. Fue la primera vez que se sonrojo, la primera vez que sentía el amor. Ese amor fue creciendo durante años, creando entre el y la joven, un estrecho lazo. No importaba que fuera su media hermana, la amaba como mujer y nada en este mundo lograría cambiar ese sentimiento.

Pero aquel lazo corría el peligro de desaparecer, por culpa de aquellas pesadillas. Noches tras noches, era despertado por los gritos aterradores de Kanna. Y a pesar de que habían comenzado hace poco tiempo, para el, era como partirle el corazón al ver el sufrimiento de su amor.

Esa era la razón por la cual buscaba a Naraku. Si existía una persona que supiera lo que sucedía en la cabeza de Kanna, era el. Y no pararía en encontrarlo, aunque tuviera que bajar al mismo infierno, no desistiría en su misión.

Cerró lentamente sus ojos, mientras que en su mente se dibujaba la figura de aquella chica que le había robado el corazón. Estaba a punto de dormirse cuando un ruido lo evito. Abrió los ojos y lo que vio lo dejo atónito.

Ante sus ojos, varias serpientes cazadoras sobrevolaban la cúpula de cristal portando entre sus patas una esfera blanca.

-Esas son las serpientes de Kikyou- exclamo Hakudoushi y sin perder tiempo se levanto del suelo y tras tomar su alabarda, salio del templo.

Ante la luz de la luna, vio como las serpientes se dirigían veloces al pico de las Viudas, así que creando un campo de energía alrededor de su cuerpo, se elevo por el cielo al mismo tiempo que murmuraba: Te encontré.

Espero que les haya gustado, dejen reviews y nos vemos en el proximo capitulo.

PD: Por cierto muy pronto acabara Mariposa, no se pierdan el gran final.