Hola a Todos, espero que hayan tenido un feliz regreso a la escuela o al trabajo. Aqui les traigo el 5to capitulo de de este modesto Fic. Espero que lo disfruten leerlo tanto como yo disfrute escribiendolo:

El origen de Kanna

La luz de la luna iluminaba a la gigantesca ciudadela que se alzaba sobre la extensa llanura. Los árboles que se ubican al alrededor de la fortificación se mecían suavemente al compás de la fresca brisa nocturna.

Un grupo de hombres se encontraba a unos metros de la ciudadela, ocultos entre los arbustos. Se mantenían en silencio, alertas a cualquier movimiento proveniente de la fortificación. Del grupo de soldados, se distinguía un joven muchacho que montado sobre su caballo, miraba fijamente las enormes puertas de ciudadela.

-Joven Kohaku ¿Esta seguro de esto?

-Claro que si, Kaito – respondió el joven exterminador.

-Pero lo que usted intenta hacer es peligroso. Entrar a esa fortaleza nos puede traer la muerte para usted y para nosotros.

-Lo se, por eso quiero que regresen a casa. – murmuro Kohaku al mismo tiempo que bajaba del caballo y comenzaba a caminar en dirección a la fortaleza.

-¿Pero cosas dice¡No podemos dejarlo aquí! – Exclamo el soldado ante la mirada de sus compañeros – Es nuestra obligación protegerlo de todo peligro.

-Y también obedecerme así que obedezcan y regresen al castillo, esto es algo que tengo hacerlo yo solo.

-Pero Joven Kohaku…

-Ya he dado una orden, Soldado. Regrese con su cuadrilla a casa. – exclamo el exterminador mirando de reojo a los guerreros. Estos asintieron y subiéndose a sus caballos, dieron la vuelta y partieron de regreso al castillo.

-¡Cuídese joven Kohaku y que los dioses lo protejan! – exclamo el soldado despidiéndose del exterminador. Este alzo la mano, moviéndola en señal de adiós mientras miraba como los guerreros se alejaban. Una vez que vio que habían desaparecido, se dio la vuelta y partió en dirección a la fortaleza donde Rin se encontraba.

Sigilosamente se acerco a la ciudadela y tras rodearla por varios minutos, encontró una pequeña abertura por donde pudo entrar. Una vez adentro, aprovechando la luz de la luna, comenzó a caminar por las grandes calles. Ya había caminado cierto trecho cuando el ruido de pasos acercándose, lo alarmaron.

Un grupo de soldados que hacían su rondín pasaron en medios de risas y gritos. Rápidamente pasaron por la callezuela, en dirección a las grandes puertas de la fortaleza. Pasaron los minutos hasta que Kohaku salio de su escondite y lentamente se dirigió al castillo.

En otra parte, Hakudoushi perseguía furtivamente a las serpientes cazadoras. Estas realizaban diversas acrobacias aéreas para perder al joven pero sus intentos fueron en vanos.

Ya habían recorrido un largo trecho cuando las serpientes desaparecieron tras atravesar un conjunto de árboles. El joven detuvo su persecución y lentamente descendía al suelo. Rápidamente comenzó a caminar en medio del pequeño bosque que se alzaba a los pies del Pico de las Viudas.

-¿Dónde diablos se metieron esas alimañas! – exclamo Hakudoushi. De pronto al dar un salto, choco contra una barrera invisible. Una sonrisa ilumino su rostro al momento de palpar con la mano, la barrera que se extendía frente a el. Rápidamente saco su alabarda y con furia golpeo la pared de energía.

-¡Rayos¡Voy a entrar a como de lugar! – sentencio el joven al mismo tiempo que golpeaba con más violencia al campo de energía. Un destello de luz más brillante que el primero ilumino todo el bosque al mismo tiempo que la punta de cuchilla lograba penetrar la barrera. Hakudoushi lanzo un grito al mismo tiempo que tomaba con firmeza la alabarda y la movía hacia abajo, creando una pequeña fisura.

En un ágil movimiento saco la alabarda y cruzo rápidamente la barrera, al mismo tiempo que la fisura se cerraba a sus espaldas. Una vez adentro, vio como frente a el se extendía un largo camino hacia a la cima de la montaña. De pronto un objeto atravesó la barrera sin ningún problema y pasando a gran velocidad, se dirigió a la cima.

Hakudoushi reconoció que era una serpiente cazadora que posiblemente se rezago. Rápidamente se lanzo en su persecución tratándola de no perderla de vista debido a la gran velocidad con que la serpiente volaba.

Pasaron los minutos hasta que el joven albino llego hasta el pie de una majestuosa escalinata. La serpiente velozmente subió desapareciendo de la vista de Hakudoushi, por lo que este comenzó a subir por la escalinata. Apenas había puesto un pie en el tercer escalón cuando dos flechas salieron en dirección a Hakudoushi.

Este rápidamente esquivo las flechas y tomando con firmeza su alabarda, se coloco en posición de ataque. Dos jóvenes mujeres aparecieron en la cima de la escalinata y con arco en mano, comenzaron a bajar. Ambas poseían ropas muy parecidas a las de Kikyou, pero con ciertas diferencias. Una portaba una blusa blanca con los grabados de pequeñas rosas con unos largos pantalones rosa, mientras que la otra portaba una blusa blanca con grabados de flores azules con unos largos pantalones del mismo color que las flores.

-¡Este es un lugar sagrado y esta prohibido entrar aquí! – exclamo enérgica la joven de pantalones azules.

-¡Será mejor que retomes el camino que te trajo hasta aquí o serás castigado! – exclamo la otra joven.

-¡No señoritas¡Yo no me iré¡Tengo que llegar a la cima y nadie me va a detener! – respondió Hakudoushi. Las jóvenes al escuchar aquellas palabras tomaron otra flecha y tensándolas con firmeza en sus respectivos arcos, las apuntaron en dirección a Hakudoushi.

-¡Te lo advertimos¡No permitiremos que tomes la Perla de Shikon! – exclamaron las jóvenes en coro.

-¡No he venido en buscar de tal joya!

-¿Entonces a que has venido! – pregunto una de las jóvenes.

-¡He venido a ver a mi padre!

-¿Tu padre! – exclamaron en coro las jóvenes. - ¿Cómo te llamas?

-Mi nombre es Hakudoushi y he venido a ver a Naraku.

-Vaya, con que eres su hijo. Disculpa nuestra actitud pero no es muy común ver a alguien en estos parajes. Mi nombre es Asuka y la joven que esta a mi lado es mi hermana Kouchou. – dijo la joven de pantalones azules.

-¿Entonces me dejaran pasar a verlo? – pregunto Hakudoushi.

-Espera aquí muchacho, iré por Kikyou y que ella diga si puedes ver a Naraku. – exclamo Kouchou mientras volvía a subir por la escalinata. Asuka se quedo vigilando al albino mientras que este se sentaba en un escalón para esperar a la miko.

-Vaya, con que eres tu – se escucho decir una voz. El albino levanto el rostro y descubrió frente a el a Kikyou. La hermosa sacerdotisa estiro delicadamente su mano y con un suave movimiento lo invito a seguirla. El joven se levanto rápidamente y subió por las escalinatas, seguido por Asuka.

Una vez en la cima, pudo contemplar un majestuoso templo, mucho más grande que el Templo de La Luna Azul. En el frente del templo se encontraba una hermosa fuente con forma de dragón rodeado de miles de flores todo tipo.

-Bonito lugar para vivir – exclamo Hakudoushi al mismo tiempo que entraba al templo. Recorrieron varios pasillos hasta llegaron a una gran habitación donde se encontraba un hombre de traje azul que estaba sentado sobre un futón rojo, meditando.

-Naraku tienes visita – murmuro Kikyou al mismo tiempo que el hanyou abría los ojos. Lentamente se levanto y con paso lento se acerco a Hakudoushi ante la mirada de Kikyou y las jóvenes sacerdotisas que la acompañaban.

-¿A que se debe el honor de tu visita? –murmuro Naraku al mismo tiempo que se detenía frente a Hakudoushi y sonreía.

-He venido a verte para pedirte ayuda.

-¿Ayuda? Vaya nunca creí que llegaría el día que vendrías a pedirme ayuda.

-Déjate tonterías, necesito tu ayuda pero no para mí sino para Kanna.

-¿Kanna¿Qué le sucede? – pregunto Naraku al mismo tiempo que la sonrisa que minutos antes se encontraba dibujada en su rostro, desapareció.

-Hace más de una semana, ella viene sufriendo constantes pesadillas que provocan que despierte gritando todas las noches.

-¿Pesadillas? – pregunto Kikyou intrigada por las palabras del joven.

-¿Y les ha dicho que sueña? – pregunto Naraku.

-No, cada vez que Akago y yo hablamos con ella sobre eso, nos responde que no recuerda lo que soñó.

-Ya veo, pero aun así no me has dicho en como te puedo ayudar. – exclamo Naraku cruzando los brazos.

-Sencillo, quiero que me digas quien es Kanna.

-¿Quién es Kanna? No se de que hablas, ella es otra extensión mía, es tu "hermana" ¿Qué mas quieres saber?

-No me vengas esas idioteces, Si fuera cierto todo eso, explícame entonces porque Kanna esta soñando que tuvo una familia y que fue asesinada.

-¿Cómo puedes decir eso¡No que ella no recuerda sus sueños! – exclamo con cierto temor Naraku.

-Es cierto, pero yo logre entrar a su mente al momento que era victima de su pesadilla y pude ver a lo que al parecer era un recuerdo de Kanna. Ahí pude ver que ella tenia una familia, que ella era feliz pero que todo cambiaba cuando un grupo de youkais asesinaba a su familia y ella la…la… violaban…

-Vamos quizás no es nada, tan solo puede ser un sueño – murmuro Naraku al mismo tiempo que su nerviosismo aumentaba.

-¿Quizás no es nada¡Maldita sea¡Esa maldita pesadilla provoco que miles de heridas cubrieran su cuerpo¡Las sabanas se mancharon de sangre¡Y me dices que eso no es nada!- exploto Hakudoushi ante las palabras de su creador.

-Naraku, tu sabes algo y no lo deseas decir¿En realidad que sucede con esa joven llamada Kanna? – exclamo Kikyou mirando de reojo al hanyou. Este solo cerró los ojos y dejando escapar un gemido, comenzó hablar.

- Los sueños que ha tenido Kanna en realidad son recuerdos de una vida pasada. La verdad es que Kanna ya existía desde hace mucho tiempo, mucho antes que yo existiera.

-¿Quién es ella? O mejor dicho ¿Qué es ella? – murmuro Hakudoushi.

- Bien, como ya sabes, yo fui resultado de la fusión entre un ladrón con una horda de demonios y monstruos. Pero mientras estos seres se fusionaban con ese humano, varios espíritus pertenecientes a humanos cuya en vida sufrieron de una trágica muerte, se mezclaron entre los demonios, viendo en el nuevo ser que iba surgir, una nueva oportunidad de vivir. Pero debido al gran poder demoníaco que en ese entonces predominaba en mí ser, esas almas en pena entraron a una especie de letargo psíquico a excepción de una. Esa alma pertenecía a la de una pequeña niña de escasos 12 años, su nombre era Kanna.

-Entonces eso significa que ella no es mi "hermana" ¿Cierto?

-Así es Hakudoushi. Al principio no le tome mucha importancia, debido a que diferencia de otras almas en pena que se pasan todo el tiempo lamentándose y gritando, ella se mantenía en absoluto silencio. Pero no pasó mucho el tiempo que mi curiosidad comenzó aumentar hacia ella y comencé hablarle. Primero la insulte de mil formas esperando alguna reacción de su parte pero nos sirvió de nada. Eso provoco que el misterio que rodeaba su silencio comenzara a obsesionarme. Entonces empecé hablarle delicadamente, preguntando quien era, como se llama entre otras cosas. Al principio esta renuente a responderme pero lentamente comencé a ganarme su confianza

-Vaya que es raro, nunca creí que un alma en pena confiara en un demonio – exclamo burlona Kikyou al mismo tiempo que Asuka y Kouchou disimulaban sus risas. Naraku con el ceño fruncido las miraba de reojo. Después tomo un respiro y continúo su relato.

-Durante el largo tiempo en que estuve descubriendo mis nuevas habilidades, ella fue la única compañía que tuve en mi soledad. Pero mientras transcurría el tiempo, me di cuenta que cada vez que preguntaba sobre su vida, ella cambiaba el tema además de sus frecuentes ataques de pánico que sufría dentro de mi cuerpo cada vez que luchaba contra un demonio. Era extraño, pero tenia un terrible terror hacia a los demonios y que irónicamente se sentía segura dentro del cuerpo de uno.

-¿Y que sucedió después? – pregunto Hakudoushi.

-Bien, paso el tiempo hasta que lograr perfeccionar mis nuevas habilidades. Ya había tenido una batalla contra Inuyasha cuando descubrí que tenía la habilidad de crear otras criaturas. Así que poco tiempo después de que cree a Kagura, Kanna me pidió que le diera un cuerpo. Yo le propuse que cumpliría su petición si me hablase sobre su pasado. Ella acepto con la condición que una vez en su nuevo cuerpo, yo me encargaría de borrar todos sus recuerdos, como pago a tal cosa se convertiría en mi más leal sierva. Yo acepte y comenzó hablar sobre su pasado.

Hakudoushi sintió un nudo en la garganta al saber que en unos minutos Naraku le revelaría el pasado de Kanna. Naraku al ver la tensión que se apoderaba de su hijo, se dio la vuelta y dirigiéndose al futón, se sentó. –Será mejor que te sientes.

El albino junto con Kikyou y las sacerdotisas se sentaron cerca de el. Naraku dejo escapar otro suspiro y lentamente comenzó hablar.

- Hace unos 20 años antes de mi creación, una joven familia conformada por una pareja de campesinos y su hija Vivian en las afueras de un pequeño pueblo situado a las orillas de un pequeño río. La vida de aquella familia era tranquila debido a la gran amistad que había entre ellos y la gente del pueblo. Pero una calurosa tarde de verano, el pueblo fue atacado por una horda de youkais cerdos, liderados por un terrible demonio de gran poder. Las bestias destruyeron todo a su paso, devorando a todo su paso, asesinado sin piedad a hombres y mujeres, a estas ultimas antes de matarlas, eran violadas sádicamente. Los padres de Kanna al darse cuenta de la invasión, trataron de huir pero fue demasiado tarde. Los monstruos los atacaron y pesar del valiente esfuerzo del padre, el y su esposa fueron asesinados.

-¿Y que sucedió con la pequeña Kanna? – pregunto Kikyou.

-Bien, ella a pesar de haber sido escondida por sus padres, los youkais la descubrieron. Durante tres y tres noches fue violada y torturada por aquellas bestias y al cuarto día fue asesinada brutalmente. Su cadáver fue arrojado al río que durante años fue su amigo, manchando sus aguas de sangre.

-Oh dios, no puedo creer esto – exclamo Hakudoushi al mismo tiempo que daba un terrible puñetazo ante los ojos de su padre y de las sacerdotisas.

-A partir de ese día, su alma estuvo vagando durante 20 años en busca del descanso eterno pero le fue imposible encontrarlo. Su largo viaje la llevo hasta la pequeña cueva donde el ladrón Onigumo entre su cuerpo a los espíritus. – finalizo su relato Naraku.

-Ahora entiendo porque le cuesta trabajo hablar sobre sus sueños – murmuro triste el joven albino. – Lo que no entiendo es que si tú borraste sus recuerdos¿Por qué hasta hora empieza a recordarlos?

-¿Acaso no es obvio? El hechizo que durante años bloqueo los recuerdos de Kanna comenzó a debilitarse desde el día que me fui del castillo con Kikyou. Este hechizo era fuerte debido a que yo siempre estaba cerca de Kanna pero a partir de que llegamos a este lugar que posee un campo de energía que resguarda mi presencia junto con la perla, el hechizo comenzó disminuir su poder.

-¿Qué pasara cuando el hechizo termine? – pregunto Hakudoushi.

-No lo se pero a medida que el hechizo desaparezca, los recuerdos de Kanna comenzaran a surgir. Lo único que te puedo asegurar que una vez desaparecido el hechizo, Kanna recordara quien es.

-¿Y cuanto tiempo falta para tal cosa? – pregunto intrigada Kikyou.

-No lo se, puede ser en cuestión de días o de horas – sentencio apagadamente Naraku.

-¡Entonces debo marcharme¡Muchas gracias "padre"! – exclamo Hakudoushi al mismo tiempo que levantaba para marcharse.

-Espera Hakudoushi – dijo Kikyou – Ya es Noche y es muy peligroso salir de aquí a estas horas. Hay muchos monstruos que rondan esta montaña en busca de alimento entre otras cosas. Será mejor que te quedes aquí para pasar la noche y ya mañana en la mañana podrás irte.

-Pero….

-Vamos Hakudoushi. Hazle caso, ella sabe lo que dice no por nada es mi esposa jajaja – exclamo riendo Naraku. El joven albino lo único que hizo es dejar escapar un suspiro al mismo tiempo que asintió con la cabeza.

- Kouchou prepara una habitación para nuestro huésped y Asuka acompañe a terminar de preparar la cena. – exclamo Kikyou. Las jóvenes sacerdotisas asintieron y se dirigieron a sus respectivas tareas dejando solos a Naraku y Hakudoushi.

-Ven Hakudoushi, mientras terminan la cena, acompáñame a la fuente para ver el cielo. – murmuro Naraku al mismo tiempo que se levantaba del futón y se dirigía a la puerta, seguido por el albino.

Un joven se movía sigilosamente sobre los techos de las diversas casas que conformaban la ciudadela. De pronto se detuvo al ver una gran mansión que sobresalía de las demás por su tamaño y lujo. Salto sobre el techo de esta y encontrando una ventana, entro a la mansión. Una vez a dentro comenzó a inspeccionar el lugar, tratando de ubicar su objetivo. Sin mucha demora llego hasta la puerta de una gran habitación. Lentamente entro a la habitación, dentro estaba una gran cama donde una bella joven dormitaba. El joven se acerco hasta la joven a paso lento, quedando a unos pocos centímetros de distancia.

-¿Qué haces aquí? – Murmuro la joven abriendo los ojos y sonriendo al intruso - ¿No sabes que es peligroso entrar a la habitación de una joven doncella?

-Lo se pero a mi me encanta el peligro – respondió el joven al mismo tiempo que besaba a la joven.

-Kohaku, espera. Corres un grave peligro, si mi padre te encuentra aquí, te matara – murmuro Rin.

-No me importa, he venido a verte y eso es lo único que me importa. – respondió el exterminador.

-Te amo y por eso debo pedirte que te marches, no quiero que mueras – suplico la joven.

-Si me iré pero quiero que vengas conmigo.

-¿Irme contigo¿Hablas de fugarnos¿Acaso te has vuelto loco?

-Si, si me he vuelto. No dejo de pensar en ti, te amo Rin. Pero la barrera que ha puesto Sesshomaru entre nosotros me ha llevado a este punto. Por favor ven conmigo.

-No se que decir, mi corazón me dice a que vaya contigo pero mi razón me dice lo contrario. – respondió angustiada Rin.

- ¿Entonces a quien le harás caso, a tu corazón o a tu razón? – pregunto Kohaku.

Rin se quedo pensativa por un rato hasta que dejando escapar un suspiro respondió: A mi corazón.

¿Que tal? Perturbador verdad y todo se complicara mas con la fuga de Rin. Gracias por sus reviews y su infinita paciencia. nos vemos en el proximo capitulo:

Cronica de una Fuga.