Hola a todos, por fin logre actualizar este fic, les advierto que este fic esta cargado de lemon (si joven lector, por fin paso lo que temia, el ataque del lemon jajaja) Espero que les guste y agradecere todo reviews sobre como les parecio este capitulo. Disfrutenlo.
Relato de una fuga.
Un fúnebre silencio cubría la ciudadela. El viento soplaba sobre las oscuras calles, golpeando furiosamente contra las paredes de las casas. La luna se había ocultado entre las nubes, dejando en la oscuridad la fortaleza. Dos figuras salían por uno de los balcones de la gran mansión. Con gran habilidad, el joven exterminador tomo entre sus brazos a la joven doncella y con ágiles movimientos comenzó a bajar.
Ya una vez en el suelo, ambos jóvenes comenzaron a moverse sigilosamente entre las oscuras calles. Tras haber recorrido cierto trecho, se alarmaron al escuchar como un par de soldados se acercaba a ellos.
-Oye mira ¿Y esos? – exclamo un de los soldados al ver una pareja besándose en una de las esquinas oscuras.
-Una de las tantas parejas que se aprovechan de la noche para sus encuentros – respondió otro.
-¿Los detenemos? – pregunto el primero.
-No, déjalos que sigan, a ti no te gustaría que te interrumpieran cuando estas a solas con tu esposa – respondió el segundo.
-Tienes razón, mejor Vamonos, te invito una cerveza cuando regresemos de realizar esta ronda. – exclamo el primer soldado al mismo tiempo que el y su compañero se alejaban.
-Vaya estuvo cerca – murmuro Kohaku mientras miraba como se alejaba el par de soldados.
-Hay que seguir – exclamo Rin. El exterminador asintió y tomándola de la mano prosiguió. Siguieron caminando, ocultándose en la oscuridad para evitar ser visto por otros soldados. Tras caminar varias calles, llegaron a la pared donde horas antes, Kohaku había entrado a la ciudadela.
-¿Cómo vamos a subir¡Es muy alta! – murmuro Rin mientras contemplaba la enorme pared que estaba frente a ella.
-No te preocupes, confía en mi – susurro Kohaku mientras tomaba entre sus brazos a la joven. Esta al sentir el roce de su cuerpo con el del exterminador, hizo que un escalofrió recorriera su cuerpo. – Abrázame fuerte que vamos a subir – susurro otra vez el joven.
Rin asintió y abrazándose con todas sus fuerzas al cuerpo de Kohaku, comenzaron a subir. El exterminador con sumo cuidado, comenzó a saltar sobre las diferentes rocas que sobresalían de la pared. Ya una vez haber llegado a la cima de la enorme pared, tomo impulso y salto al vacío. Aterrizo al suelo con firmeza al mismo tiempo que comenzaba a saltar en dirección a los arbustos, donde un caballo lo esperaba.
Una vez ahí, subió a Rin en el caballo y con un rápido movimiento, el subió detrás de ella. Una vez arriba del animal, Kohaku tomo las riendas del caballo y de manera silenciosa, la pareja partió en dirección a la fortaleza del exterminador.
En otra parte, en una lejana montaña, un par de siluetas se encontraban inmóviles con la mirada perdida en el cielo.
-Es hermoso – murmuro Naraku mientras sonreía al ver las estrellas iluminar el oscuro firmamento.
-Si, lo es sin duda. – respondió Hakudoushi mientras que en su mente no podía creer que un ser como Naraku pudiera apreciar una noche estrellada.
-Hakudoushi¿Te puedo preguntar algo?
-Si no es alguna estupidez, si….
-¿Tu sientes atracción por Kanna?
-Te dije que no me preguntaras estupideces. – respondió molesto Hakudoushi al mismo tiempo que refunfuñaba.
-Vamos, no puedes engañarme, ella te gusta y no lo puedes negar.
- Ya dije que no me gusta ¿Hasta cuando dejaras de molestar con eso? – exclamo iracundo Hakudoushi sin poder evitar sonrojarse.
-Tu reacción ha confirmado mis sospechas, a ti te atrae Kanna. – respondió Naraku sin inmutarse por el sobresalto de su hijo. – No tienes que avergonzarte, es muy natural que a tu edad te gusten las chicas, además Kanna es una bella joven.
-Eso no lo puedo negar, ella es muy bella pese a su temperamento. Pero debido a esos ataques nocturnos, no se si sea prudente tratar de acercarme a ella.
-Vamos "hijo" no me digas que eso te va a detener, si la amas de verdad, no habrá nada que te detenga. – exclamo Naraku mientras miraba al joven albino con una gran sonrisa.
-¿Naraku te puedo decir algo?
-Dime…
-No vuelvas a decir esas cosas, realmente me dan miedo escucharlas salir de tus labios. – murmuro Hakudoushi.
-¡Jajajaja! – exploto en risas Naraku ante el comentario de Hakudoushi. – Esta bien, te prometo que jamás te diré algo semejante, jajaja….
-¡Ya esta la comida! – grito Asuka. Los dos hombres se dieron la vuelta y a paso lento se dirigieron al interior del templo. Una vez adentro, llegaron hasta el enorme comedor y colocándose en sus respectivos lugares, se sentaron. Una gran variedad de deliciosos platillos se encontraban a lo largo de la mesa, cuyos aromas se mezclaban delicadamente.
-Buen provecho – susurro Kikyou y todos comenzaron a comer en absoluto silencio.
Un feroz galope se escuchaba por el viejo camino de tierra que iba en dirección a una gran fortaleza. Ambos jóvenes iban en absoluto silencio, montados sobre el magnifico corcel negro que a paso veloz se dirigía al hogar del exterminador.
La oscuridad envolvía todo a su paso así como un frío viento soplaba sin piedad alguna sobre el bosque. Una gran fortaleza se alzaba a lo lejos, cuyas enormes puertas estaban iluminadas por grandes antorchas. Varios soldados estaban alertas desde las torres que estaban a los lados de la entrada. Habían pasado varias horas desde su regreso a casa y no sabían nada sobre el joven Kohaku.
De pronto, un silbido de alarma alerto a todos los centinelas. Uno de los soldados encargados de observar algún movimiento extraño alerto a sus compañeros sobre un jinete que acercaba velozmente a las puertas.
Rápidamente se abrieron las pesadas puertas y la joven pareja paso. Una vez adentro, Kohaku dio la orden de cerrar las puertas de nuevo, cosa que los soldados hicieron. Un sonido seco retumbo en los oídos de Rin tras ver como la entrada era sellada de nuevo.
-Llegamos a nuestro nuevo hogar – susurro Kohaku mientras bajaba del caballo y ayudaba a Rin hacer lo mismo. Con delicadeza la tomo de la mano y la condujo en dirección a la gran mansión.
-Que hermoso lugar – murmuro Rin mientras atravesaba el enorme patio y observaba todo a su alrededor iluminado por cientos de antorchas, dando al ambiente un toque mágico. Kohaku sonrió al ver como la joven se maravillaba de la grandeza de la ciudadela.
Llegaron a la mansión y con mucho cuidado para evitar el menor ruido posible, entraron. A pesar de las luces que iluminaban el exterior, en el interior de la casona, estaba sumergido en la oscuridad.
-Buenas noches – murmuro una voz entre las sombras.
-Buenas noches – respondieron en coro los dos jóvenes.
-Ya es muy tarde, no son las horas para que una pareja llegue a casa. – volvió a decir la voz.
-Yo…yo…este… - tartamudeo Kohaku al ver que había sido descubierto.
-Será mejor que ya se vayan a dormir, Kohaku no seas maleducado y lleva a tu invitada a su respectiva habitación – respondió la voz. De entre las sombras emergió la forma humana de Mouryoumaru quien lentamente se acerco a la joven pareja. Hizo una reverencia frente a Rin y tomando delicadamente su mano, la beso. – Es honor tener a una joven tan bella como usted en esta casa, nos hace falta un poco de alegría, cosa que se que usted nos proporcionara.
-Gracias, señor – murmuro Rin sonrojada ante las palabras del youkai. Este sin decir mas, soltó la delicada mano de la joven y a paso lento se dirigió a las escaleras.
-Por cierto Kohaku, traten de no hacer ruido, recuerda que Kanna se encuentra reposando. Y algo más, que tengan una agradable noche. – murmuro el gigante al mismo tiempo que desaparecía entre las sombras de la casa.
-Que amable señor¿Quién es? – pregunto Rin.
-Es Mouryoumaru es mi mejor amigo. Bueno ahora dime¿Quieres algo de comer? Hemos tenido una noche difícil por lo que seria muy bueno probar bocado.
-No, gracias Kohaku pero lo único que quiero hacer por el resto de la noche es descansar. No importa donde duerma, solo deseo que estés conmigo – murmuro la joven.
-Esta bien, sígueme, te llevare a tu nueva habitación. – respondió Kohaku mientras comenzaba a subir las escaleras. Rin asintió y comenzó a seguirlo.
Ya una vez en el segundo piso de la casona, el exterminador tomo de la mano a Rin ya la condujo hasta una de las tantas puertas que había en aquel piso. Con sumo cuidado abrió la puerta y ambos jóvenes entraron. Ya una vez en el interior de la habitación, Kohaku cerró la puerta.
-Bien, aquí puedes dormir – murmuro el joven mientras encendía una vela para iluminar la instancia. Rin sonrió al ver el hermoso lecho que había sido preparado para ella. Lentamente la joven comenzó a caminar en círculos, mirando con detenimiento cada detalle al su alrededor.
-¿Te gusta? – pregunto Kohaku.
-Claro que si, es hermoso, muchas gracias Kohaku.
-Que bien pero hay algo mas que quiero enseñarte. – exclamo Kohaku mientras se acercaba a la gran ventana que se encontraba en un lado de la pared. Con cuidado la abrió dejando al descubierto un pequeño balcón cuyo barandal estaba cubierto de hermosas flores silvestres. El piso estaba cubierto de suaves almohadones blancos con bordados dorados en forma de grullas.
Rin lentamente se acerco al balcón, colocándose a un lado del joven exterminador. No podía creer lo que sus ojos habían visto.
-Esto es increíble, Kohaku no se que decir – murmuro la joven mientras no salía de su asombro.
-Solo dime si deseas quedarte conmigo, solo dime si en verdad me amas.
-Kohaku yo te amaría sin importar nada, aunque no tuvieras todo esto, te amaría porque eres el ser mas bello que conozco. – murmuro la joven mientras posaba delicadamente sus manos sobre el barandal, posando su mirada al oscuro horizonte que se extendía ante sus ojos.
Kohaku se coloco detrás de Rin y con sumo cuidado la abrazó, estrechándola contra su cuerpo. La joven al sentir el suave calor despedido por el cuerpo del exterminador, recostó su cabeza sobre el pecho de este. El viento que horas antes era frió y violento, se había convertido una delicada brisa. La oscuridad que extendía sus garras sobre todo el lugar fue roto por los rayos de luz que la luna dejaba escapar de entre los nubarrones.
De alguna manera extraña, el ambiente había cambiado lo suficiente para crear una nueva atmósfera para aquellos dos enamorados.
De pronto, Kohaku comenzó a besar el delicado cuello de la joven. Esta dejo escapar un débil gemido al sentir como la áspera lengua del joven acariciaba su piel. No podía negarlo, desde hace muchas noches, lo único que pensaba era en el hecho de compartir su lecho con el exterminador.
-Kohaku – murmuro la joven. Kohaku se detuvo por un momento pero Rin, comenzó a rozar sus glúteos contra la hombría del exterminador. El joven al sentir el rítmico movimiento de caderas, siguió besando el cuello pero con un toque de pasión. Lentamente su mano derecha comenzó a subir por el vientre de la joven hasta llegar a su pecho, donde una vez colocada sobre este, comenzó a masajearlo suavemente.
Débiles gemidos comenzaron a salir de los labios de Rin mientras sentía como las caricias de Kohaku provocaban un extraño pero a la vez excitante escalofrió. Con suavidad se separo del cuerpo del exterminador y lentamente se dio la vuelta, quedando frente a frente.
Ambos jóvenes se mantuvieron inmóviles, sin decir ninguna palabra, iluminados por la luz de la luna. Con suavidad el exterminador poso sus labios sobre los de la joven y con gran pasión la beso al mismo tiempo que sus manos bajaban por la delicada espalda de Rin hasta posarse sobre sus firmes glúteos.
Las manos de Rin comenzaron a abrir el traje del exterminador, dejando al descubierto el formado pecho del joven. Tras un movimiento rápido, la joven logro quitarle el traje a Kohaku, dejándolo desnudo ante ella. Ambos jóvenes se recostaron en el suelo cubierto de almohadas. Con suavidad Rin se sentó sobre el vientre del exterminador y comenzó a besar el pecho de este. Tras unos minutos, Rin se movió, quedando sentada sobre el miembro endurecido del joven y con delicadeza comenzó a moverse rítmicamente.
Débiles gemidos comenzaron a escapar de la boca del chico, al sentir como su miembro era oprimido por el trasero de la joven. Esta al ver tal hecho, lentamente comenzó a despojarse del kimono. Con mucho cuidado dejo caer la parte superior del vestido, dejando al descubierto sus pechos. Kohaku, invadido por la excitación, se levanto lo suficiente para posar su rostro sobre los hermosos pechos. Delicadamente comenzó a rozar con su lengua, los duros y firmes pezones mientras que sus manos se metían debajo de la ropa interior de la joven y apretaban con firmeza sus glúteos.
Rin lanzo un fuerte gemido al sentir como la áspera lengua del joven se deslizaba por su piel. Un hilillo de saliva resbalo desde la punta del pezón derecho, victima de las lamidas del joven.
Al borde de la pasión, Rin termino de despojarse el kimono, quedando ambos jóvenes desnudos, uno sobre el otro. Lentamente Kohaku coloco la punta de su miembro sobre la pequeña abertura escondida entre sus piernas. La joven dejo escapar un gemido mezclado de placer y dolor, al sentir como aquel miembro duro y caliente se abría paso entre su vagina.
-¿Estas bien? – murmuro Kohaku preocupado al escuchar tal gemido. La chica asintió con la cabeza y lentamente comenzó a moverse rítmicamente. El ambiente se comenzó a llenar de gemidos, que escapaban de las bocas de ambos jóvenes. Kohaku poso sus manos en la cintura de Rin y con firmeza comenzó a penetrarla. La chica al sentir las embestidas de su amante, abrazo la cabeza del chico y beso con lujuria su boca.
Un hilillo de saliva quedo colgando entre las bocas de aquellos dos jóvenes amantes. Sus lenguas chocaban al mismo tiempo que la joven saltaba con mayor rapidez sobre el cuerpo del exterminador. La lengua de Kohaku bajo por el cuello de Rin y se poso nuevamente sobre sus firmes pechos, lamiéndolos con absoluta pasión. Las manos de ka joven se posaron sobre la cabeza del chico, abrazándolo con gran fuerza.
Las embestidas del joven aumentaron con mayor intensidad dentro del cuerpo de Rin. Esta jadeaba al sentir como la fricción aumentaba, provocando en su cuerpo un increíble placer. Kohaku apretó los labios al sentir como su miembro dejaba escapar unas gotas de semen. Rin lanzo un fuerte gemido al sentir como aquella miel comenzaba a desbordarse en su interior. Con fuerza apretó el miembro provocando que Kohaku lanzara un grito de placer pero que fue sellado por los labios de ella.
-¡Kohaku¡Ah¡No pares! – gimió Rin al mismo tiempo que aumentaba la velocidad de su cabalgata. Delicadamente Rin poso su mano sobre el rostro del exterminador, acariciándolo suavemente. Ambos jóvenes se miraron a los ojos y acercando sus bocas, se dieron un apasionado beso. Un gemido unísono se escucho por toda la habitación al mismo tiempo que ambos jóvenes llegaban a un increíble orgasmo. Rin cerró sus ojos al sentir como su interior era inundado por una gran cantidad de semen.
-Te amo Kohaku, te amo mi bello príncipe – susurro la joven al mismo tiempo que se posaba a un lado del exterminador, acurrucándose a un costado de Kohaku. Este acariciaba delicadamente la larga cabellera negra de la joven al mismo tiempo que la luz de la luna los cubría completamente.
-Yo también te amo, eres la luz de mi vida. – respondió el joven. La joven al escuchar aquellas palabras, sonrió al mismo tiempo que comenzaba besar otra vez el pecho del joven. Lentamente su lengua comenzó a bajar por el vientre de este hasta llegar a aquel miembro humeante y tibio. Con suavidad rozo la punta enrojecida con su lengua provocando que una extraña sensación de placer invadiera el cuerpo de Kohaku. Este al ver lo que hacia su amante, con delicadeza acaricio la larga espalda de ella.
Después de varios minutos, ella se encontraba encima del otro, lamiendo desde la base hasta la punta del miembro al mismo tiempo que Kohaku saboreaba el dulce néctar porque derramaba el pequeño boton donde horas antes, su virginidad había sido robada.
El ambiente nuevamente se cargo de gemidos provenientes de aquellos dos jóvenes. Rin con mucho cuidado, metió en su delicada boca a aquel enorme miembro, una vez dentro, comenzó a succionarlo provocando que Kohaku se doblara de placer. Este por otro lado, jugaba con el delicado clítoris de la chica, que se contraía al sentir la húmeda lengua entrar en el, ensalivando cada centímetro. Un fuerte gemido escapo de la boca de Rin al sentir como su vagina era tocada por aquel áspero órgano.
Rápidamente ambos jóvenes aumentaron sus movimientos, provocando un placer increíble entre ellos. Rin dejo salir de su boca, aquel miembro al mismo tiempo que se venia, bañándose a si mismo de una gran cantidad de semen. Rin al ver tal cosa, comenzó a lamerlo rápidamente provocando a una mayor excitación en el chico. Por otro lado Kohaku aumento la velocidad de sus lamidas, provocando que el dulce líquido vaginal cayera directamente su boca.
Así estuvieron por un buen tiempo hasta que ambos jóvenes llegaron al orgasmo por segunda vez. Rin se poso a un lado de Kohaku, quedando otra vez acurrucada en un costado. El chico estiro la mano izquierda y tomando una gran sabana que estaba tirada cerca de ella, la uso para tapar e ella y a el. Un silencio inundo la habitación al mismo tiempo que el viento soplaba, jugando con las hermosas flores silvestres del balcón, inundando todo el lugar de un delicado perfume.
Ambos siguieron con sus besos y caricias sin decir ninguna palabra, ya que no era necesario, ya ambos habían expresado su amor al otro. Lentamente ambos jóvenes cerraron los ojos, estrechando sus desnudos cuerpos con un fuerte abrazo al mismo tiempo que su amor eterno era sellado con un simple "Te amo".
Y así quedaron ambos jóvenes, durmiendo en aquel balcón arrullados por el viento nocturno e iluminados por la luna llena. No importaba que terribles adversidades tuvieran que pasar juntos, nunca se dejarían de amar.
- Kanna – murmuro Hakudoushi al mismo tiempo que se acostaba. El recuerdo de la joven de cabellos blancos seguía latente en la mente del chico. No podía ocultarlo por mas tiempo, el la amaba.
-Buenas noches – susurro Kikyou al mismo tiempo que cerraba la puerta. El cuarto quedo sumergido en la oscuridad. El joven dejo escapar un suspiro y cubriendo su cuerpo con la sabana.
-Es un buen chico aunque rebelde como el padre – murmuro la sacerdotisa al mismo tiempo que entraba a su habitación.
-Pero esa fue la cualidad que te atrajo de mi – se escucho decir al mismo tiempo que Naraku abrazaba por la espalda a la miko. Una suave calidez envolvió a ambos al mismo tiempo que sus labios se unieron. Con suavidad se acostaron y cubriéndose con las sabanas, apagaron la luz de la vela.
La noche prosiguió su curso, sin que nadie se imaginara del terrible drama que se avecinaba y cuyos protagonistas eran Kanna y Hakudoushi.
¿Que tal? Espero que les haya gustado aquel lemon, tuve que inspirarme bastante para escribirlo (escuche musica, no crean que me inspire en otra cosa jajaja) pero bien, los dejo y los veo en el proximo capitulo de este emocionate fic. Adios y cuidense...
