Hola a todos, disculpen a tardanza de la actualizaciòn pero la pagina no me dejaba subir ningun documento hasta el dia de hoy. Espero que les guste, este capitulo esta cargado de cierto tipo de humor y suspeso. Espero que les guste y muchas gracias por sus reviews e inagotable paciencia.

La calma antes de la tormenta...

El gallo cantó, anunciando la llegada de un nuevo día. La luz del sol se extendió por toda la región, iluminando cada rincón.

La luz del amanecer ilumino el pequeño balcón donde los jóvenes enamorados descansaban placidamente. Pero pese a que el astro rey irradiaba su luz y calor sobre ellos, no despertaron. Ambos enamorados se encontraban sumergidos en un profundo sueño donde nada seria capaz de despertarlos.

-¡Kohaku¡Ya despiértate! – se escucho un grito.

El joven exterminador lentamente abrió los ojos al mismo tiempo que se levantaba. Sonrió al ver a la joven durmiendo placidamente a su lado y con suma delicadeza la besó en la frente. Rápidamente cubrió sus partes íntimas con una almohada y se asomo a la orilla del balcón.

-¡Hola Mouryoumaru! – exclamo Kohaku al ver al youkai.

-¡Vaya al fin despiertas¡Ya amaneció si no te has dado cuenta¡Baja a desayunar¡Y trae a tu novia¡No queremos que se muera de hambre¡Y por favor, ponte algo de ropa! – respondió el gigante al mismo tiempo que entraba a la casa. El exterminador se sonrojo ante los ultimas dos frases de Mouryoumaru debido a que toda la gente que estaba realizando sus tareas, levantaron su mirada al balcón, clavándose todas en el exterminador.

-Ejem ¡Buenos días! – grito Kohaku.

-¡Buenos días! – respondieron todos en coro mientras sonreían divertidos por el rostro enrojecido del joven. Este se dio la vuelta y no pudo evitar enseñar su trasero a todos los habitantes de la ciudadela. Estos no pudieron aguantarse y estallaron en fuertes carcajadas.

-Maldición – refunfuño Kohaku mientras se vestía rápidamente, avergonzando por lo sucedido.

-Kohaku – susurro Rin mientras despertaba. -¿Y ese ruido?

-Ejem, no es nada. – respondió el exterminador mientras su rostro enrojecía más y más. – Será mejor que te vistas, ya el desayuno esta listo.

-Perfecto – susurro la joven al mismo tiempo que se levantaba y a paso firme caminaba hacia el exterminador. Este la estrecho contra su cuerpo y la beso apasionadamente.

-¿A que hora van a bajar¡Me estoy muriendo de hambre! – exclamo malhumorado Mouryoumaru.

-Tranquila, ya van a bajar – respondió Akago mientras las doncellas colocaban sobre la mesa, los deliciosos alimentos.

-Por cierto ¿Cómo sigue Kanna?

-Bueno, ayer paso la noche muy tranquila. Por fin tuvo un momento de paz ya que ninguna pesadilla turbo sus sueños.

-¿Va a bajar a comer?

-No lo se, la verdad no lo se – respondió tristemente Akago.

-¡Hola a todos! – exclamo feliz Kohaku mientras entraba en la enorme habitación, seguido por Rin.

-Buenos días – murmuro la joven mientras hacia una pequeña reverencia.

-Hola – musito Akago mientras bebía su taza de te.

-Bienvenida a esta casa, espero que estés feliz de estar aquí – exclamo alegre Mouryoumaru mientras comía un gran tazón de arroz.

-Lo estoy – respondió Rin mientras sonreía picaramente al exterminador. Ambos jóvenes se sentaron y comenzaron a tomar sus alimentos. En el transcurso del desayuno, Mouryoumaru y Kohaku contaron diversas historias sobre sus aventuras a lo largo de los años. Rin escuchaba atentamente, divertida por las emocionantes aventuras de aquellos dos guerreros.

-Quiero hacerles una pregunta. – murmuro Akago mientras colocaba su taza de te en la mesa. Los demás guardaron silencio al ver que el pequeño pedía la palabra.

-¿Qué nos quieres preguntar? – respondió Kohaku.

-Bueno, ustedes han decidido vivir juntos en esta casa, eso lo entiendo. Lo único que quisiera saber es que pasara cuando Sesshomaru se de cuenta que su desaparición.

-Bueno eso no lo habíamos tomado en cuenta – exclamo el exterminador.

-Ya veo, se dan cuenta que Sesshomaru buscara por todas partes a Rin, guiándose por el aroma de ella y el tuyo. No tardara mucho en encontrar el paradero de este lugar e intente atacarlo.

-Demonios, eso es grave – refunfuño Mouryoumaru.

-¿Entonces que hacemos? – pregunto preocupada Rin al darse cuenta de lo que había ocasionado.

-No lo se, pero será mejor que nos preparemos, Sesshomaru es un ser muy fuerte y hará todo lo posible por recuperar a su hija – finalizo Akago.

-No importa – murmuro Kohaku mientras mantenía la mirada en la mesa.

-Kohaku – exclamo Mouryoumaru.

-No importa lo fuerte que sea, no importa que venga con un gran ejército, nada de eso me importa, no voy a dejar que me arrebate de mi lado, al ser que amo.

-Kohaku – sonrió Rin al mismo tiempo que la exterminador volteaba su rostro para mirarla fijamente a los ojos.

-Espero que ese coraje lo conserves a la hora de la verdad- murmuro Akago mientras tomaba otro sorbo de su te.

En otra parte del enorme bosque, en otra gran ciudadela, un drama se llevaba acabo.

-¡No puede ser¡No puede ser! – repetía Kai mientras caminaba de un lado para otro en el pasillo que estaba frente a la habitación de Rin. -¿Cómo diablos se le ocurrió hacer tal estupidez?

-Por amor – se escucho una voz. Kai se dio la vuelta y vio a Kagura salir de la habitación. En su rostro había una mezcla de preocupación y alegría que el pequeño pudo notar.

-Aja amor, que lindo ¿verdad¿Acaso Rin no se dio cuenta de lo que ha hecho¡Cuando mi padre se entere, será el mismo demonio!

-Es cierto, no se que hacer, la verdad no se que hacer. – murmuro Kagura mientras pensaba al mismo tiempo que acariciaba su mentón.

-¡Tengo miedo¡Va a descuartizar a Kohaku y de paso a Rin y a nosotros!

-No necesariamente…- murmuro maliciosamente Kagura.

-¿Acaso tienes algún un plan en mente¿Y que funcione?

-Hijo, ten fe en tu madre – respondió la youkai mientras miraba de reojo al pequeño.

-Esta bien, esta bien, dime que lo que tienes en mente.

-Sencillo, nosotros no sabemos que Rin ha escapado.

-Ya veo, entiendo, si no sabemos que ella no esta, mi padre no podrá castigarnos.

- Exacto, así que será mejor que nos vayamos al comedor, antes que tu padre se de cuenta de esto – repuso Kagura. Kai sonrió y junto a su madre, bajaron al comedor.

Los minutos avanzaron, mientras que Kagura y Kai se mantenían inmóviles frente a la gran mesa de madera. Las siervas terminaron de colocar los diversos platillos y tras realizar una reverencia, se retiraron.

-Han estado muy callados, regularmente están haciendo un gran escándalo – murmuro Sesshomaru mientras disfrutaba del delicioso pato asado que le habían servido.

-Bueno, es que siempre te quejas del ruido que hacemos y pues hoy quisimos darte gusto.- respondió Kagura mientras sonreía y tomaba un sorbo de te.

-Que bien que la señora de esta casa, empiece a comportarse como se debe – exclamo Jaken mientras miraba a la youkai. Esta frunció el ceño al mismo tiempo que posaba la taza de té en la mesa.

-¿Dónde esta? – pregunto Sesshomaru sin apartar su mirada de su plato.

-¿De quien hablas? – respondió Kai mientras devoraba un gran plato de arroz blanco con pedazos de cerdo asado.

-Sabes muy bien de quien hablo¿Dónde esta Rin? – exclamo el youkai, posando su fría mirada en el pequeño. Kai al sentir la penetrante mirada de su padre, comenzó a temblar.

-En su habitación – respondió vivazmente Kagura- esta mañana toque en su habitación pero no respondió, supongo que lo que pasó anoche, la dejó muy cansada y no ha deseado despertar.

-No es bueno que una joven de su edad haga tal cosa, la pereza no es bien vista en esta casa. – exclamo Sesshomaru mientras apartaba su vista de Kai y la posaba sobre su alimento.

-Está bien, Amo Sesshomaru – respondió el viejo sirviente y rápidamente subió en busca de la joven. Kagura y Kai sintieron como un escalofrió recorría sus cuerpos al escuchar como el viejo sapo subía las escaleras. Para evitar que Sesshomaru se diera cuenta de ello, comenzaron a realizar el escándalo que muy a menudo realizaban a la hora de la comida.

-Ya sabia que la paz no duraría por mucho tiempo – murmuro el youkai mientras tomaba un sorbo de Te.

-No seas aguafiestas, vamos tu también te diviertes, solo que sabes disimular jajaja – exclamo Kagura en un intento para evitar que Sesshomaru se diera cuenta de lo sucedido.

-¡Amo Sesshomaru! – grito Jaken al mismo tiempo que bajaba corriendo con dificultad.

-¿Qué sucede? – exclamo el youkai mientras se levantaba de su asiento mientras que Kai y Kagura seguían con su escándalo.

-¡Algo terrible ha pasado! – gritaba alarmado el sirviente. Kagura al darse cuenta de la terrible situación que se avecinaba, se levanto de su asiento, fingiendo sorpresa.

-¡Habla por todos los cielos¿Por qué gritas de esa forma? – exclamo la youkai mientras sentía un nudo en la garganta.

-¡La señorita Rin no esta¡Ha sido raptada! – respondió Jaken mientras se detenía asustado ante la figura de Sesshomaru.

-¡Eso no puede ser! – vocifero Kai mientras se levantaba también de su asiento. Sesshomaru a paso veloz se dirigió al segundo piso de la mansión. De un solo salto subió las faustosas escaleras y de un fuerte golpe abrió la puerta de la habitación de la joven.

Kagura junto con Kai y Jaken, siguieron al youkai y una vez que llegaron a la habitación, observaron como Sesshomaru olfateaba las pertenecías de Rin. Tras unos minutos, se dio la vuelta y lanzo una mirada acusadora sobre Kagura.

-¿Qué sucede? – pregunto la youkai al mismo tiempo que sentía aquellos ojos ambarinos sobre ella.

-Rin huyo con Kohaku, puedo sentir el asqueroso aroma de ese exterminador. Kagura ¿Tu tienes algo que ver con esto? Piensa bien en tus palabras, porque también puedo percibir tu aroma en esta habitación. – vocifero Sesshomaru.

-Yo no tengo nada que ver en esto, además para tu tranquilidad, si mi aroma esta en este lugar es debido a que en la noche, antes de irme a recostar, le di las buenas noches a Rin.

-Hmmm… está bien – murmuro Sesshomaru mientras tomaba un pequeño pañuelo de la joven y salía rápidamente de la habitación. .

-¿Qué hará ahora Amo Sesshomaru? – pregunto Jaken mientras seguía al youkai.

-Trae Ah-Un, voy a buscar a Rin. – sentencio el youkai mientras bajaba por las escaleras y salía al enorme patio. El viejo sirviente obedeció y salio en busca del caballo serpiente.

-¿Qué piensas hacer? – pregunto Kagura mientras lo miraba desde la entrada de la casa.

-¿Acaso no escuchaste? – Respondió fríamente Sesshomaru – Voy a rastrear a Rin.

-¿Y que harás cuando la encuentres¿Mataras a Kohaku¿Mataras a Rin si se resiste a venir? – vocifero Kagura. Sesshomaru solo la miro y frunciendo el ceño se dio la vuelta.

-Aquí esta su caballo – exclamo Jaken al mismo tiempo que Ah-Un dejaba escapar un fuerte relincho. Sesshomaru de un solo salto, se monto en la espalda del animal, miro nuevamente a Kagura y a Kai, quien lo miraba desde el balcón del segundo piso.

-Vamonos – murmuro el youkai al mismo tiempo que una gran nube se formaba entre las patas de Ah-Un y lo elevaba al cielo. Una fuerte corriente de aire soplo sobre el youkai y tras olfatear el ambiente, dio un leve golpe en los costados del caballo y este salio disparado en dirección a Rin.

-Que el cielo proteja esos dos jóvenes enamorados – murmuro Kagura mientras miraba como el youkai se perdía en el cielo.

-Cuídate Hakudoushi – murmuro Naraku mientras despedía al joven muchacho.

-Muchas gracias por su hospitalidad – respondió el albino mientras hacia una pequeña reverencia.

-Toma – exclamo Kikyou mientras colocaba entre las manos de Hakudoushi, un hermoso rosario de cuencas de cristal – Para la buena suerte – dijo la miko mientras besaba la mejilla del joven.

-Que tengas un buen viaje – exclamaron en coro, Asuka y Kouchou.

-Les agradezco mucho sus atenciones conmigo y sobre todo contigo Naraku, por ayudarme a entender a Kanna. Muchas gracias padre.

-Hakudoushi.

-Si, papá.

-No me digas papá, me das miedo – replico Naraku mientras sonreía maliciosamente.

-No es gracioso – respondió Hakudoushi mientras fruncía el ceño.

-Ya, no quiero que se peleen – replico Kikyou al mismo tiempo que un agujero se formaba sobre el campo de energía. El viento soplo con fuerza al mismo tiempo que una esfera de cristal cubría el cuerpo del albino.

-Creo que es hora de partir – murmuro el joven mientras se daba la vuelta y comenzaba a elevarse.

-Hakudoushi, cuídate y suerte con Kanna – murmuro Naraku mientras lo miraba partir. El joven estiro su mano y la movió en señal de adiós al mismo tiempo que salía del campo de energía. –Es un buen muchacho- exclamo el hibrido al mismo tiempo que dejaba escapar un leve suspiro.

-Los años te han vuelto mas sensible – murmuro la miko mientras abrazaba a Naraku, mientras ambos posaban sus miradas sobre el cielo azul.

-Kanna – susurro Hakudoushi mientras sobrevolaba a gran velocidad la región. En cuestión de minutos había bajado del Pico de las Viudas y ya estaba flotando sobre la cúpula de cristal del Templo de la Luna Azul.

A lo lejos, una terrible tormenta estaba formándose en el cielo, gigantescos nubarrones sumergieron en la penumbra a gran parte de la región y todo provocado por una figura que se alzaba en el cielo.

-Rin- musito Sesshomaru mientras sobrevolaba el cielo en busca de la joven. Los tenebrosos relinchos de Ah-Un provocaban que humanos y monstruos temiesen de levantar la mirada al cielo.

-Que raro, aquella tormenta se me hace muy sospechosa, será mejor que acelere el paso- exclamo Hakudoushi al ver a lo lejos, el fenómeno climatológico, sin darse cuenta de la presencia del youkai. Rápidamente la esfera aumento la velocidad y salio disparada en dirección a la fortaleza donde el albino habitaba.

Pero no se dio cuenta que al pasar sobre el Bosque de las Sombras, un demonio lo observaba.

-Allá va el mocoso que me reto – murmuro Gairiki mientras sus largos tentáculos destrozaban a un enorme ciempiés.

-Así es maestro¿Desea que lo sigamos? – exclamo uno de los youkais cerdo que estaban al mando del sádico demonio.

-No, déjalo. De alguna forma presiento que nos volveremos a ver las caras- replico Gairiki mientras arrastraba al insecto a su guarida y lo devoraba.

A lo lejos, los centinelas alertaron sobre la aparición de la tormenta. Los campesinos rápidamente terminaron de trabajar la tierra y comenzaron a retirarse a sus casas. Las mujeres hicieron lo mismo y rápidamente terminaron sus tareas y se refugiaron en sus casas.

-¿Qué sucede aquí? Apenas es medio día y ya no hay nadie ¿A dónde se han metido todos? – exclamo Mouryoumaru mientras salía al patio.

-No lo se – murmuro Akago mientras miraba como una mujer entraba rápidamente a su casa.

-¡Señor Mouryoumaru¡Se aproxima una tormenta! – grito uno de los centinelas.

-¿Una tormenta? Presiento que es mala señal – murmuro Akago.

-¿En que dirección se localiza! – grito el gigante.

-¡Al sur¡Espere un momento¡Algo se acerca!

-¿Qué es! – pregunto alarmado Mouryoumaru al mismo tiempo que un escalofrió recorría su cuerpo.

-¡Es el joven Hakudoushi! – respondió el centinela al mismo tiempo que una esfera aparecía ante la vista de Akago y Mouryoumaru. Un fuerte viento soplo al mismo tiempo que Hakudoushi descendía.

-Hola hermano – murmuro Akago - ¿Tuviste suerte?

-Si – susurro Hakudoushi mientras miraba a su hermano menor con cierta tristeza.

-Que bien, pero antes de decir algo importante, quiero ver lo que sucede en el sur – exclamo Mouryoumaru al mismo tiempo que sacaba entre sus ropas un enorme catalejo y lo apuntaba al cielo. Tras unos minutos, el gigante bajo el instrumento al mismo tiempo que miraba aterrado el cielo.

-¿Qué sucede Mouryoumaru? – pregunto Hakudoushi al ver la reacción del youkai.

-Tenemos problemas – respondió este al mismo tiempo que bajaba la mirada.

Mientras, en otro lado de la fortaleza, Kohaku y Rin se encontraba descansando en el jardín

-Que hermosas son – susurro Rin mientras contemplaba a las hermosas flores que se movían al compás del viento.

-No tanto como tu – murmuro Kohaku mientras besaba delicadamente los tiernos labios de la joven. Estuvieron así por varios minutos hasta que el ruido de un relámpago hizo que se separan.

-Al parecer va a llover – exclamo el exterminador mientras miraba al cielo.

-¡Kohaku¡Ven pronto! - se escucho gritar a Mouryoumaru.

-Amor, tengo que ir, ahora regreso – susurro el joven mientras se alejaba y se dirigía al patio principal.

Rin se sentó en una de las bancas que había en el enorme jardín. El dulce aroma de las flores hizo que se olvidara por un momento de todo lo que la preocupaba.

-Hola – murmuro débilmente una voz que hizo que Rin reaccionara y se diera la vuelta, descubriendo a una joven parada sobre la escalinata de madera que conducía al interior de la casa.

-Hola – respondió Rin al saludo mientras notaba la extraña apariencia de la joven.

-Kanna – susurro al mismo tiempo que a paso lento caminaba hacia Rin.

-¿Me llamaron? – pregunto Kohaku mientras se acercaba a los otros hombres de la casa.

-Tenemos serios problemas – exclamo Mouryoumaru mientras cerraba los ojos y dejaba escapar un suspiro.

- ¿Qué sucede?

-Lo que sucede es que al sur se ha formado una gigantesca tormenta – respondió Hakudoushi. – Y se dirige hacia aquí….

-Demonios, debemos de asegurar que todos estén a salvo – exclamo alarmado Kohaku.

-Kohaku, Sesshomaru viene para acá. – sentencio fríamente Akago. El exterminador se quedo mudo al escuchar aquellas palabras, al parecer una terrible batalla se aproximaba y el seria uno de los combatientes.

¿Que tal? Espero que les haya gustado, les prometo que actualizare màs seguido (¡Viva las Vacaciones!) ejem, doy una disculpa por adelantado si para algunos, este capitulo aparente ser algo simple, creamen se ve mas lleno cuando se trabaja en M. Word. Bueno, me despido, cuidense todos, espero sus comentarios, gustoso (Aviso: Pueden dejar reviews anonimos para aquellos que no deseen identificarse "acepto todo tipo de critica, menos aquella que contenga palabras altisonantes u ofensas") Bueno ahora si me despido y cuidense...