Hola a todo el mundo. Pensaban que estaba muerto pero no es así, he regresado para traer el nuevo capitulo de "El estigma de tu silencio". Se que muchos de ustedes diran "Rayos ya era tiempo, te tardaste desgraciado".
Ejem es cierto n.nU pero lo que sucede es que este capitulo tiene lemón y por ello se tuvo que ver 4 videos hentai, 7 doujins, unos 40 relatos y un montón de imagenes para poder crear un lemón decente. Pero en fin, aqui esta el noveno capitulo de este modesto fic.
Advertencia: Este capitulo tiene cierto contenido que puede herir a ciertas personas sensibles. (cosa que no creo pero en fin, cuestiones legales, son cuestiones legales) Usted entra bajo su propia responsabilidad...
Pasión Blanca
-Hakudoushi… - Murmuro la joven provocando que el chico se detuviera. - ¿Acaso soy yo¿Acaso la niña asesinada que aparece en mis sueños soy yo? – pregunto Kanna mientras Hakudoushi trataba de no darse la vuelta para evitar revelar la horrible verdad.
-No digas tonterías, solo son simples sueños, es todo – murmuro el joven justo en el momento que abría la puerta y salía. Kanna bajo la mirada al espejo y en silencio, siguió observando su reflejo.
-¿Cómo te fue? – pregunto Akago quien se encontraba sentado en las viejas escaleras de madera.
-Ella ha comenzado a sospechar, es cuestión de horas para que se de cuenta de la verdad.
-Algo debe de hacerse, el impacto psicológico que recibirá su mente podría enloquecerla. – sentencio el niño mientras el y Hakudoushi bajaban al comedor. Una vez ahí, se sentaron y mirando al enorme patio que alzaba ante sus ojos, contemplaron el arco iris que había surgido después de la tormenta que Sesshomaru había traído.
-¿Donde se ha metido Mouryoumaru? – pregunto Hakudoushi.
-Se ha ido al ala norte de la ciudadela, al parecer un contingente de soldados desea entrenar bajo su mando. – respondió Akago.
-¡¿Quién se imaginaria que un youkai como Mouryoumaru se transformaría en general samurai?! - exclamo con cierto tono irónico el joven albino.
-El tiempo cambia a los seres vivos, es una ley de la naturaleza- murmuro con desgano el niño.
-¡Atención Soldados¡Firmes Ya! – vocifero el youkai.
-¡Señor si Señor! – respondieron en coro, el contingente de soldados conformado por 20 hombres.
-¡Ustedes ha sido seleccionados para conformar el pelotón que se encargara de la vigilancia externa de la fortaleza¡De ahora en adelante ustedes están bajo mi mando!
Y así comenzó el entrenamiento de aquel contingente. Rápidamente los soldados comenzaron a practicar con las lanzas y las espadas hechas con huesos y colmillos de monstruos que Mouryoumaru había asesinado, por lo que eran armas de gran poder.
-¡Confíen en sus compañeros y en ustedes mismos¡Un verdadero guerrero no es aquel que posee las mejores armas sino aquel que pese a las adversidades, sigue luchando con valor! – exclamo el youkai mientras tomaba su enorme lanza y le enseñaba a los soldados la forma correcta de utilizarla.
Y así pasaron las horas donde el temible youkai enseño de manera paciente y enérgica las técnicas de combate a los jóvenes mientras eran observados por un grupo de doncellas que se habían reunido para contemplar al grupo.
-¡No se ven tan apuestos¡Son todos unos manjares! – eran las expresiones que más resaltaban entre las mujeres.
-¡Quizás todos son unos príncipes pero el mejor es el señor Mouryoumaru¡El es todo un dios! – exclamo una de las jóvenes.
-¡Es cierto¡Es tan gallardo¡Tan fuerte¡Tan lindo! – repusieron las mujeres provocando que los soldados se tuvieran que aguantar las ganas de reírse por dichos comentarios. Mouryoumaru solo se limito a guardar silencio y observar las prácticas pero sin poder evitar sonrojarse.
-¡Que día mas caluroso¡Esa tormenta lo único que hizo fue avivar más calor! – exclamaban un grupo de campesinos que trabajaban en un plantío de arroz que se encontraba cerca de la pequeña aldea donde Hakudoushi había derrotado el ogro.
-Muchachos apresúrense, muy pronto caerá la noche. – grito el más viejo del grupo mientras revisaban las plantas y arrancaban la mala hierba. Todo estaba muy tranquilo, el sonido de los pájaros proporcionaba una relativa paz así como una suave brisca soplaba generosamente sobre los campesinos. Aquella pintoresca escena del viejo Japón feudal no parecía fuera de lo normal si no fuese por los cientos de ojos amarillentos que escondidos entre los arbustos y la maleza, vigilaban a los hombres.
- ¡Debemos atacar ahora¡Están indefensos a una emboscada! – vocifero un cerdo youkai a sus demás compañeros.
-¡No¡El jefe nos dijo que atacáremos cuando la noche cayera¡Ese el momento más vulnerable! – respondió un segundo demonio.
-¡Jejeje ya me muero saborear nuevamente esa deliciosa carne humana¡Ese idiota y su mujer no pudieron aplacar mi estomago! – replico un tercer youkai.
-¡Es cierto¡Imagínense los manjares que hay en esa aldea¡Mientras comemos, podemos divertirnos con las mujeres! – exclamo maliciosamente el primer youkai.
-¡Esto me trae a recordar a aquella aldea de hace mas 90 años¡Recuerdo como nos divertimos con esos miserables! – dijo un cuarto demonio.
-¡Es cierto, si que sus mujeres eran unas zorras¡El jefe paso un buen rato con ellas! – dijo el primero. - ¡Es una lastima que aquel monje nos maldijera y nos condenara a vivir en este maldito bosque!
-¡Es cierto, ese bastardo apareció luego de nuestro festín y nos maldijo con ese hechizo¡Pero al jefe no le importo, jejeje recuerdo que entre de todas esa mujeres se divirtió más con esa niña¡Ésa si que era especial¡Jajaja que daría por verla otra vez! - exclamo el tercero. Y entre risas y comentarios cínicos, siguieron vigilando al grupo de campesinos.
-¡Vamonos¡Ya la faena esta terminada! – grito alegre el anciano haciendo que los campesinos recogieran sus herramientas y comenzaban a caminar en dirección a su humilde comunidad.
-¡Ya se van¡Ustedes quédense aquí¡Yo iré a avisar a Gairiki que ya estamos listos! – repuso el primer cerdo youkai mientras se levantaba de su sitio y se lanzaba al bosque en busca de su líder.
-Ya va a anochecer, es curioso como la mañana se me hizo eterna con la batalla de Kohaku y Sesshomaru mientras que la tarde duro un parpadeo, cosas raras que hace el tiempo. – murmuro irónicamente Akago. Hakudoushi solo dejo escapar un leve suspiro y mirando el patio, observo como el sol se ocultaba lentamente en el horizonte.
-Tienes razón con lo que dices sobre el tiempo – susurro el joven albino.
-¿De veras crees eso?
-Si, hace más de un año, después de que Naraku se marcho de aquí, no pude sentirme más feliz. Era dueño de una gran fortuna gracias a esta ciudadela, era el líder de nuestra "familia" y sobre todo, estaba al lado de Kanna. Pareciera que el destino había perdonado nuestros pecados y nos había sonreído pero me equivoque. Solo pasaron tres días y nuestras vidas se volvieron un infierno por culpa de esos pesadillas – repuso Hakudoushi.
-Hermano deja de ser tan dramático, exageras demasiado al considerar un "infierno" la situación en la que estamos – exclamo el niño mientras jugaba con unos palillos de madera.
-¡¿Cómo te atreves a decir semejante idiotez?! – grito molesto el joven albino.
-Aquí volvemos nuevamente con el dramatismo. Hermano deberías de tomar las cosas con más calma.
-¿Y según tu, como puedo tomar las cosas con más calma?
-Sencillo, trata de ver el lado positivo de las cosas en lugar de hundirte en el pesar y la preocupación. – respondió Akago tranquilamente.
-Oh vaya¿Y me puedes cual es lado positivo de todo esto? – pregunto sarcásticamente el joven.
-Hermano¿Acaso tengo que explicarte todo? Ahora que sabemos la verdadera naturaleza de Kanna, ya nada te impide a demostrarle tus intenciones que tienes hacia ella. – murmuro maliciosamente el niño provocando que dichas palabras sonrojaran al albino. – Vamos hermano¿Aun crees que nadie sabe sobre los sentimientos que tienes sobre ella? Te equivocas, ya toda la ciudadela lo sabe desde hace largo tiempo, tu mismo te delataste con tus acciones, con tu forma de hablarle, en la forma de mirarla incluso en la forma de tratarla.
-¿Entonces ella lo sabe? – pregunto tímidamente Hakudoushi.
-Puede que si, aunque ella no hable con nadie, no puede evitar escuchar los rumores y quizás de ahí se haya hecho una idea.
- ¿Pero crees que sea prudente que yo le revele mis sentimientos en estos momentos¿Qué tal si me rechaza?
-¿Y que pasaría si al escucharlos, te acepte? Nunca sabrás que pasara si no te armas de valor y se lo dices.
-Esta bien, esperare el momento adecuado para hacerlo. – dijo el joven albino mientras dejaba escapar un triste suspiro. Akago se quedo callado, mirando con atención como el sol había desaparecido del cielo y la noche hacia su aparición.
-Hakudoushi ¿Por qué no subes a ver Kanna? Ya es de noche y es necesario que alguien este cerca de ella para cuidarla, yo estoy cansado y deseo dormitar un rato – murmuro el niño mientras dejaba a un lado los palillos de madera.
-Esta bien Akago – respondió el muchacho y levantándose del suelo camino hacia la escalera. Apenas había puesto subido el primer escalón, Akago exclamo:
-Que pases buena noche….
Hakudoushi miro al niño con cierta extrañeza y moviendo la cabeza en señal de aceptación, subió las escaleras. Akago sonrió y mirando el firmamento estrellado, se levanto de su sitio y se encamino a ver a Mouryoumaru.
-¡Es todo por hoy¡Vayan a descansar y no se desvelen¡Necesitaran mucho descanso pues apenas cante el gallo, iniciamos nuevamente con el entrenamiento! – vocifero el youkai. Los jóvenes caminaron hacia sus hogares seguidos por las doncellas que los habían ido a ver.
-¿Cómo estuvo la practica? – pregunto alegremente Akago quien inmóvil en medio del camino de piedra, observaba al monstruo.
-Ardua así como divertida, jejeje nunca me imagine que entrenar a humanos en el combate fuera divertido. – respondió con una gran sonrisa el guerrero.
-Eso se debe a tu forma humana, supongo que convivir demasiado tiempo con los humanos, ha provocado que surgiera un lazo entre el ejercito y tu – exclamo el niño. Mouryoumaru solo movió la cabeza en señal de afirmación y a paso lento se dirigieron al jardín.
Lentamente la puerta se deslizo, dejando entrar a Hakudoushi. Con cuidado la cerró y mirando dentro de la habitación, trato de hallar a la espectral joven entre las sombras. Pero no había nadie, aquel cuarto estaba vació provocando un sentimiento de frustración en su corazón. Dejando escapar un leve suspiro, camino hacia las ventanas y posando sus manos en las grandes cortinas que cubrían la entrada, las hizo a un lado.
Los rayos de la luna cayeron sobre el rostro del joven, inundando la habitación de destellos plateados. El muchacho abrió las ventanas y silenciosamente entro al balcón, observando el estrellado firmamento.
-¿Qué voy hacer? – susurro Hakudoushi mientras trataba de encontrar las palabras correctas para revelar su amor a la joven albina. La fresca brisa nocturna soplo sobre su rostro, jugando traviesamente con sus cabellos.
Estuvo inmóvil por varios minutos, contemplando el cielo nocturno, esperando pacientemente el regreso de Kanna. Pero el tiempo pasó sin que ella apareciera y el silencio comenzaba a fastidiarlo. Molesto se dio la vuelta y estaba a punto de salir de la recamara cuando un suave murmullo llamo su atención.
Con gran curiosidad camino hacia el baño que había en aquella recamara y tras deslizar unos centímetros la puerta corrediza, descubrió una sorprendente visión. Dentro de aquella pequeña estancia, se encontraba una enorme tina llena de agua, cuya superficie se podía apreciar el flotar de algunas violetas. Fue ahí cuando la vio, envuelta en misticismo.
Su larga y blanquecina cabellera caía graciosamente sobre sus hombros. Su delicada piel se encontraba desnuda, dejando al descubierto aquellos firmes y hermosos pechos. Su delicado cuerpo resaltaba en medio de aquella combinación de sombras y luz, cubierto por cientos de gotas de agua, provocadas por el contacto del vapor del agua caliente con su blanca piel.
-Kanna – murmuro el joven al mismo tiempo que entraba al baño. No pudo apartar la vista del cuerpo de la joven, pues su hermosa desnudez lo había hechizado.
-¿Hakudoushi que haces aquí? – pregunto la doncella sin inmutarse por la presencia de su "hermano".
-Vine a cuidarte esta noche ya que Akago no podrá hacerlo – respondió sonrojado el muchacho. Kanna no dijo nada y caminando hacia un pequeño altar, encendió un par de velas, cuyo fuego libero un delicado perfume. Después giro hacia la enorme tina de porcelana y acercándose lentamente, provocando que el joven albino bajara la cabeza para evitar mirar su cuerpo desnudo.
-¿Por qué bajas la mirada¿Acaso sientes vergüenza por mi desnudez? – musito Kanna mientras se posaba frente a frente a Hakudoushi.
-Es que es la primera vez que te veo desnuda, tú eres un espíritu y por ello no conoces el pudor pero yo soy un monstruo y pese a nuestra naturaleza, podemos sentir en un momento de nuestras existencias, ese sentimiento.
- Es eso, ya veo – susurro con cierto toque de tristeza la joven albina. Una pequeña lágrima rodó por su mejilla mezclándose sobre las miles de gotas de agua que se encontraban impregnadas en su delicada piel. Hakudoushi alarmado por ello, alargo su brazo y posando su mano sobre el delicado rostro de Kanna, lo acaricio suavemente.
-No te preocupes, todo estará bien, te lo prometo – exclamo el joven. Kanna rompió en lágrimas por primera vez y sin poder evitarlo, abrazo con fuerza al joven. Este se quedo inmóvil al sentir como el frágil cuerpo del espíritu se refugiaba en su fuerte pecho, buscando por un instante olvidar el dolor.
-No me dejes por favor, te lo suplico – gimió la albina haciendo que Hakudoushi se ruborizaba con mayor fuerza. Su calor comenzó a abrigar la fría existencia de la doncella, provocando que ninguno de los dos deseara separarse de aquel abrazo.
-No te dejare, siempre estaré a tu lado para protegerte – respondió el muchacho embriagándose del sutil aroma a violetas que despedía el cabello la joven. Así se mantuvieron en dicho abrazo, envueltos por el calor de ambos y el sutil aroma de las flores, en medio de aquel juego de sombras y luces que daban al ambiente un toque mágico. El vapor del agua se elevaba por el aire, creando cientos de figuras fantásticas mientras que el silencio reinaba nuevamente en aquella habitación. Ninguno de los deseaba pronunciar palabra alguna, no deseaban romper con aquel lazo que los mantenía tan unidos en ese momentos pero pese a eso, los sentimientos estaban a flor de piel y era cuestión de tiempo de uno de ellos los revelara al otro.
-Hakudoushi… ¿Me amas? – hablo finalmente Kanna. Hakudoushi al escuchar dichas palabras, bajo la cabeza y miro el bello rostro de la doncella. Aquellos ojos que en el pasado habían sido inexpresivos, faltos de vida ahora reflejaban un pequeño destello de esperanza. Sin pronunciar palabra alguna, el joven albino acerco su rostro al de ella y con cierta timidez, rozo sus labios con los suyos. Un escalofrió se apodero del cuerpo del monstruo al sentir el frío aliento que el espíritu dejaba escapar por su boca.
-Si… – fue la única palabra que salio de sus labios justo en el momento que los sellaba con un beso con los de la joven. Y aunque al principio el único que besaba era Hakudoushi, Kanna no tardo en responder y suavemente correspondió el beso. Las manos del monstruo comenzaron a recorrer la delicada espalda del espíritu mientras que esta tímidamente metiera sus manos debajo de la vestidura del monstruo, tratando de dejar al descubierto el pecho del joven. Con gran rapidez aquellos cohibidos besos se tornaron más salvajes, llenos de pasión. Lentamente los labios del joven se separaron de los de ella y se posaron sobre su cuello, besándolos con pasión provocando que el espíritu dejara escapar un gemido.
-Hahaaa Hakudoushi Haahaaa – comenzó a gemir suavemente al mismo tiempo que el gi blanco de Hakudoushi caía al suelo, dejando al descubierto el bien formado abdomen del monstruo. Las manos de Kanna se posaron sobre su pecho y acariciándolo suavemente, comenzaron a descender por su abdomen, bajando hasta el cinturón de tela que sostenía sus pantalones. De un rápido movimiento, el pantalón fue desabrochado y lentamente se resbalo por las fuertes piernas del muchacho.
Dicha acción hizo que ambos jóvenes estuvieran desnudos, frente a frente, fusionados en medio de besos y caricias. Lentamente caminaron hacia la tina y con cuidado Hakudoushi entro a esta, dejando reposar su cuerpo sobre el fondo. Kanna tímidamente entro a la tina y se sentó sobre el firme abdomen del monstruo. Este sonrió al sentir los suaves glúteos rozar contra su piel, provocando que su miembro sufriera una terrible erección. La joven no pudo evitar sonrojarse al sentir el calor que despedía dicho miembro y sin poder evitarlo, deseo sentirlo adentro de ella. Suavemente Hakudoushi acerco sus labios hacia los firmes pechos que se alzaban sobre sus ojos y con cierta malicia, comenzó a besarlos. Las manos de Kanna se posaron sobre la cabeza de su amante, revolviendo sus blancos cabellos, sintiendo el roce de aquella tibia lengua sobre sus duros pezones. El monstruo pudo sentir como el espíritu caía bajo sus caricias y decidido a consumar aquel acto, acerco su miembro a la entrada de esta.
-Kanna….te amo – susurro nuevamente Hakudoushi mientras palpaba con aquel órgano caliente, la ranura que se escondía entre las blancas carnes de su amada. Delicadamente la punta entro dentro de su virginal capullo, sobresaltando a la joven. Era la primera vez que sentía como su intimidad era penetrada, provocando cierta confusión en su mente. El joven pudo sentirlo y alejando su boca de aquellos hermosos pechos, miro al rostro al espíritu. - ¿Estas bien¿Acaso te lastime?
-No, estoy bien, continua – respondió la joven mientras asentía con la cabeza. El albino respiro hondo y posando sus manos sobre los bordes de la tina, dejo que Kanna se acostumbrara a la mezcla de dolor y de placer.
-Hakudoushi… - murmuro la joven mientras sentía como la hombría de este penetraba lentamente su interior. Podía sentir como se abría paso entre sus carnes, robando lentamente su preciada virginidad. Un leve gemido dejo escapar sus labios al momento de sentir como el miembro había entrado por completo, provocando que una infinidad de sentimientos explotaran en su mente y en su cuerpo. Un hilillo de sangre resbalo por su muslo, cayendo dentro del agua al mismo tiempo que comenzaba a moverse rítmicamente sobre el cuerpo del monstruo. Este poso sus manos sobre su cintura y mientras sujetaba suavemente al espíritu, comenzó nuevamente a besar aquellos firmes pechos, rozando con su tibia lengua, los endurecidos pezones.
Kanna cerro los ojos al sentir como salía y entraba sin cesar aquel enorme pedazo de carne que la quemaba por dentro y la hacia temblar. Los gemidos fueron en aumento al mismo tiempo que los labios de Hakudoushi terminaban de saborear sus pechos y comenzaba. Su boca se posesiono de su cuello, besándolo con pasión mientras el espíritu dejaba fuertes gemidos. El placer se había apoderado de su cuerpo y se resistía a dejarla provocando que sus manos jalaran con firmeza los cabellos de su amante.
Las manos de Hakudoushi se deslizaron sobre tersa piel y colocándose sobre los carnosos glúteos de la joven, comenzó a masajearlos, haciéndolos chocar con el tronco de su miembro, aumentando así el frenesí sexual. Kanna comenzó a jadear, arqueando su cuerpo por culpa del placer. Hakudoushi la sujetaba fuertemente, manteniendo una mano sobre su glúteo izquierdo mientras su otra mano se posaba sobre su delicada espalda. Suavemente Kanna podía sentir como las embestidas aumentaban su fuerza y con cierta dificultad, dejo caer su cuerpo hacia atrás, posando su espalda sobre el borde de la tina.
El monstruo al ver esto, saco lentamente su miembro y sacando gran parte del agua con sus movimientos, se acerco al espíritu. Esta abría ligeramente sus piernas, dejando a la vista su frágil entrada, que se escondía en una pequeña mata de cabellos blancos. Hakudoushi sonriente acerco su rostro y cuidadosamente hizo un lado con sus manos, los blanquecinos cabellos. Suavemente rozo la abertura con su lengua, lamiéndola de arriba hacia abajo mientras sus manos se mantenían firmes sobre sus preciosos muslos. Lentamente aquel húmedo órgano se adentro al interior de Kanna, saboreando cada centímetro de piel que se posaba frente a él.
Los gemidos se hicieron cada vez más graves y prolongados. La sensación que producía el frenético movimiento de aquel húmedo y tibio órgano mientras el agua entraba y salía sin cesar provocaba que empujara más el rostro de Hakudoushi hacia su intimidad. El joven se deleitaba del agridulce néctar que a cada lengüetazo lograba capturar mientras sus labios succionaban con firmeza su entrada. A cada minuto que pasa, el monstruo aumentaba la velocidad, llevando hasta el éxtasis al espíritu. Un ahogado gemido anuncio el primer orgasmo de Kanna, quien no pudo soportarlo por mucho tiempo, viniéndose en la boca de su amante. Este alejo su boca y sentándose frente al espíritu, la contemplo fijamente. Las gotas que se habían formado por el contacto del vapor del agua con su blanquecina piel se habían mezclado con el sudor producido por dicho encuentro y se deslizaban por todo su cuerpo. Kanna confundida por lo sucedido, bajo la mirada avergonzada y sin decir palabra alguna, se levanto y trato de salir de la tina. Pero Hakudoushi la detuvo, tomándola de la mano y acercándola a su cuerpo, la beso con ternura.
Su pequeña boca no pudo evitar probar su propia miel, que aun permanecía en los labios del albino. Un Hilillo de saliva entremezclado de aquel néctar ambarino quedo colgado entre sus bocas al momento de alejarlas y romper con aquel beso. Nuevamente Kanna se sentó dentro de la tina y posando su espalda sobre la pared, dejo descansar su cuerpo. Hakudoushi se acerco lentamente a ella y besándola suavemente, comenzó a meterse entre sus piernas. Las manos del espíritu se posaron sobre la fuerte y ancha espalda del monstruo y con profunda cariño, comenzó acariciarla. Mientras el joven lograba colocar nuevamente la punta de su miembro sobre la hendidura que se escondía entre aquellos pequeños y ensortijados cabellos blancos y con cierto cuidado, comenzó a rozar la cabeza contra esta.
Pequeños gemidos escaparon de los labios de la joven al sentir como aquel órgano caliente entraba en ella. No pudo evitar contraer su entrada, atrapando la punta. Hakudoushi al darse cuenta de ello, presiono un poco y de un leve empujón, entro por completo provocando que el espíritu liberara un fuerte gemido que rápidamente fue sellado por los labios del monstruo. A cada apasionado beso, una firme embestida golpeaba el interior de Kanna, llevándola a cada momento más cerca de un nuevo orgasmo. Las manos de Hakudoushi se posaron sobre la cintura de la albina y sujetándola con firmeza, aumento la fuerza de las embestidas. A cada golpe, la joven podía sentir como algo caliente se abría dentro de sus carnes, mientras sus manos bajaban hasta los glúteos del joven y los apretó con fuerza, empujándolo hacia ella.
Las hermosas piernas del espíritu se entrecruzaron en la espalda de Hakudoushi y apretando con fuerza, provoco que el albino embistiera frenéticamente.
-¡Hahaaa Hakudoushi¡Hahaaa! – exclamo Kanna mientras sentía como el corazón latía salvajemente dentro de su pecho. El albino al presentir que se iba venir, separara sus labios de los del espíritu, embistió con toda su fuerza, provocando que su miembro se viniera, inundando el interior con su caliente y liquida semilla.
El ambiente se cargo de gemidos y jadeos débiles, mientras los dos jóvenes amantes descansaban acostados uno sobre el otro dentro de la tina. Kanna se refugio en los brazos de Hakudoushi, quien afectuosamente la abrazo mientras olía el dulce aroma de su piel. Y en absoluto silencio, el espíritu y el monstruo se quedaron dormidos en la tina, arrullados por la brisa nocturna e iluminados por los débiles destellos de las velas.
-Ha estado en esa recamara desde hace dos horas¿Seguro que fue buena idea pedirle que fuera a cuidar a Kanna?– Pregunto Mouryoumaru mientras tomaba una enorme pierna de cerdo asada y la devoraba gustoso.
-No te preocupes, yo lo único que hice fue acelerar las cosas, es muy aburrido verlos así, con la cabeza baja y muy cobardes para decir lo que sienten. – respondió Akago justo en el momento que tomaba un sorbo de te y comía un pequeño bocado de su tazón de arroz con carne.
La noche prosiguió su curso, sin ninguna novedad. Mouryoumaru y Akago se dispusieron a dormir tras ver que Hakudoushi ya no volvió a salir de la habitación de Kanna.
El silencio reino en la vieja ciudadela, que hundida en las sombras se alzaba entre los árboles del bosque. Solo la luz que proporcionaban generosamente la luna y las estrellas junto al de las antorchas de los centinelas iluminaban parte del interior de la fortaleza.
-Noche muerta – murmuro un joven centinela a su compañero mientras miraba la oscuridad que habitaba en le bosque.
-Es cierto, es aburrido el turno de la noche pero que se puede hacer – exclamo el otro centinela. De pronto algo golpeo la puerta de hierro provocando que se alarmaran.
Una campanada anuncio la llegada de un extraño a la entrada de la fortaleza. Una ruidosa movilización hizo que muchas casas así como en la mansión se encendieran las luces.
-¡¿Qué sucede¡¿Qué es todo ese escándalo?! – grito alarmado Akago mientras se caía de la cama.
-Es la alarma, algo esta frente las puertas de la ciudadela – respondió Mouryoumaru justo en el momento que salía de la habitación. Akago se levanto del suelo y maldiciendo la cama de madera que había mandado a construir, siguió al gigante.
- ¡Señor Mouryoumaru! – exclamo enérgicamente el contingente de soldados que se habían formado frente a las puertas. El youkai se coloco frente a los guerreros al mismo tiempo que el par de centinelas le hablaban sobre la presencia de un extraño detrás de las puertas.
-¡¿Mouryoumaru que esta ocurriendo?! – dijo una voz. El monstruo se dio la vuelta y descubrió que se trataba de Kohaku que pese su estado físico, se encontraba ahí.
-Kohaku es mejor que vuelvas a cama, nosotros podemos encargarnos de este asunto – dijo Mouryoumaru.
-¡Hey, no porque estoy malherido me van a tratar como un inútil! – exclamo molesto el exterminador. De pronto sintió un jalón de orejas y mirando hacia atrás, vio que era Rin.
-Deja que el señor Mouryoumaru se encargue de esto, usted joven regresa a la cama descansar – digo a regañadientes la joven de cabellos negros, obligando a Kohaku a regresar a la mansión. El monstruo lo único que hizo fue sonreír y dándose nuevamente la vuelta, se dirigió a los soldados.
-¡Preparen sus armas¡Y estén atentos a cualquier cosa! – ordeno el youkai. Lentamente las pesadas puertas se abrieron al mismo tiempo que una gran nube de polvo se levanto.
Una silueta se deslumbro en el polvo. Con gran dificultad el extraño camino hacia el interior de la fortaleza. Los soldados al ver el aspecto del forastero, se sintieron conmovidos.
-No puede ser – musito sorprendido el monstruo al ver que el intruso era un adolescente de 17 años que en cuyas manos llevaba un recién nacido. El cuerpo del joven estaba lleno de heridas de gravedad, cosa que hizo pensar a todos que había servido de escudo humano para proteger el bebe.
-Ayuda, Gairiki…ataque…pueblo – fueron las únicas palabras que balbuceo el joven antes de caer hincado en el suelo para luego hacerse hacia atrás y caer finalmente inconciente.
¿Que tal¿Les parecio corto¿Les parecio largo¿Les parecio vulgar¿O les parecio romantico? Solo dejando sus reviews sabre sus comentarios, así que esperan y comienzen a dejarlos jajaja.
¿Acaso Kanna por fin encontro el amor¿Que sucedera ahora que el hogar de Hakudoushi se sabe del ataque de Gairiki¿Que tiene que ver este monstruo en la historia del espiritu? Eso lo veremos en el proximo capitulo donde estara cargado de acción. Aloha...
