T.T si, he vuelto... Por fin tras una larga ausencia... he vuelto con el nuevo capitulo de este emocionante fic. Muchos se preguntaran ¿Que le paso a ese hombre¿Donde rayos se ha metido? Pero debido a varias circunstancias, me aleje de los fics por un largo tiempo, entre esas causas fue que la inspiracion se fue de vacaciones ejem n.nU y me dejo a la deriva, pero luego de perseguirla por casi medio planeta, he logrado crear este nuevo capitulo. Espero que lo disfruten y les prometo que actualizare lo más rapido posible T.T

El principio del Fin.

El viento soplo con fuerza al mismo tiempo que la luna se ocultó entre los enormes nubarrones, hundiendo a la vieja ciudadela en la oscuridad. Las antorchas poco lograron iluminar el lugar provocando que las débiles luces al mezclarse con las sombras dieran paso a una intranquila penumbra. Un gran contingente de guerreros se encontraba en el patio central, finalizando los últimos detalles de su expedición. Y mientras eso sucedía, dentro de la mansión, varias doncellas revisaban y vendaban las heridas del joven forastero al mismo tiempo que Akago, Mouryoumaru, Kohaku y Rin charlaban sobre el origen de este.

-Pobre muchacho ¿Qué le ha sucedido? – exclamo preocupada Rin mientras arrullaba al pequeño bebe que cargaba en sus brazos.

-Pues a simple vista se puede decir que fue victima de un terrible ataque, posiblemente bandidos… - sentenció Akago.

-Es posible… El menciono el nombre de quien atacaba su pueblo, quizás logro huir con la criatura y por azares del destino llego aquí… ¿Cuál era¿Gairi¿Gakiri? – repuso el joven exterminador.

-Gairiki… ese fue el nombre que dijo… - murmuro fríamente el youkai. Akago noto que este había ensombrecido su rostro y con curiosidad pregunto. - ¿Acaso lo conoces?

-Si…si lo conozco y no es un vulgar bandido… el en realidad es un terrible demonio… no puedo creer que aun siga con vida… - susurro Mouryoumaru

-¿Qué sucede¿Acaso sucede algo malo? – pregunto Rin. El gigante dejo escapar un resoplido y tras cerrar sus ojos, respondió:

- El es un viejo demonio proviene de China… Antes que Naraku existiese… Gairiki era considerado como el diablo en persona… Era una criatura cruel y despiadada… no importaba si su victima era humana o monstruo, los torturaba sin piedad alguna. Arrasaba con pueblos enteros con sus legiones de demonios… violando y matando todo aquello que tuviera aliento… no tenia respeto alguno por la vida, era una aberración. Era a tal grado su maldad que otros youkais como yo huíamos pues según una vieja leyenda… el tenia la habilidad de absorber el alma de sus victimas, volviéndolo más poderoso… Superaba por mucho a Naraku… en verdad les digo… era una criatura aterradora…

-Ya entiendo… no creía que pudiese existir alguien más perverso que mi padre… Pero tengo una duda ¿Por qué hablas de Gairiki en pasado? – exclamo el pequeño albino.

-Se debe a que después de varios años de destrucción y muerte, un poderoso monje llego de la nada a estas tierras. Según los relatos… el monje al ver las desgracias que azotaban a la región, se enfrento a Gairiki en una terrible batalla. Durante 7 días y 7 noches ambos seres batallaron sin descanso alguno, hasta que el séptimo día el monje tuvo que sacrificar su vida para poder derrotar a ese demonio. Pero el monje, a pesar lo había derrotado, sabia que su espíritu andaría libre así que antes de morir, lanzo un conjuro en cual encerró el espíritu de Gairiki en un pequeño bosque de donde jamás saldría. Luego de que ocurriera tal hecho, se construyó un templo conocido como "El templo de La Luna Llena" del otro lado del bosque en honor al monje que derroto al terror de Japón. – murmuro Mouryoumaru.

-Pero si es cierta tu historia ¿Cómo fue posible que regresara a la vida? No hay registro alguno de que un youkai volviese de la muerte sin ayuda de nadie… - replico Kohaku.

-La…perla… la perla de Shikon Tama… lo hizo – dijo una debil voz. Todo el grupo se dio la vuelta y se sorprendió al ver como el joven había recuperado la conciencia.

-¿La perla de Shikon¿Ella fue la responsable de traer a la vida esa monstruosidad? – vocifero Mouryoumaru. El joven bajo la cabeza y tras dejar caer un par de lágrimas explico…

-La historia que acabas de contar es muy conocida para mi pueblo debido a que este fue el ultimo que Gairiki ataco antes de su batalla contra el Monje Wong. Los ancianos contaban que gracias a él, el demonio había sido vencido. Y así lo creímos por largo tiempo y pese a aun éramos atacados por bandidos y ladrones, sabíamos como defendernos y mantener la paz en nuestra aldea. Todo eso cambio hace unos años cuando el cielo se ilumino y miles de luces brillantes cayeron.

-La perla… Era la perla cuando se hizo en mil pedazos por culpa de Kagome… - murmuro Akago.

-Uno de esas luces cayo en el "Bosque De Las Sombras" donde el espíritu De Gairiki se encontraba encerrado. No se como, pero ese maldito bastardo se valió de esa luz y obtuvo un nuevo cuerpo físico. Creímos que era el fin, cuando lo vimos salir de su prisión y se encaminaba hacia nosotros cuando una esfera de cristal seguida por seres parecidos a serpientes paso por el cielo y sin detenerse, arrebato de sus garras aquel fragmento. Eso hizo que Gairiki huyera al bosque, evitando así nuestra destrucción. Pero no paso mucho tiempo para que rumores de varios asesinatos en aquel bosque que nos dio por entender que el peligro de Gairiki seguía latente. Pero pese a que tenía un cuerpo físico, no podía salir del bosque pues aun se encontraba encadenado a él, además sabíamos que era relativamente seguro caminar por el bosque en noches de luna llena pues fue una noche de luna llena cuando el gran Monje Wong lo derroto y lo maldijo… tal situación lo obliga a esconderse…

-Es posible que Naraku Y Kikyou fueron los que le arrebataron el fragmento a Gairiki… Recuerden que fue en una esfera de cristal donde ambos partieron a su nuevo hogar… - repuso Mouryoumaru. De pronto el joven se levanto dificultosamente de la cama y trato de salir, Kohaku pese a que también estaba mal herido, lo detuvo, impidiéndole huir.

-¡Espera¡¿A dónde vas?! – exclamo alarmado el exterminador…

-¡No me puedo quedar¡Tengo que volver a la aldea¡Debo de ayudar a mi pueblo! – respondió el muchacho mientras forcejeaba con Kohaku.

-¿Acaso Gairiki esta atacando tu pueblo? – dijo una voz femenina. Todos giraron hacia donde provenía la voz y con gran sorpresa vieron que se trataba de Kanna quien junto con Hakudoushi, habian aparecido en la habitación.

-Vaya, ya era hora de que ustedes dos aparecieran… - exclamo Akago. Hakudoushi ignorando el comentario de su hermano, observo al joven que era sujetado por Kohaku.

-¿Tu eres del pueblo que esta a orillas del "Bosque de Las Sombras"? – pregunto el joven albino. El muchacho miro a su interrogador y rápidamente lo reconoció.

-¡Tu eres el que mato el ogro¡Tienes que venir conmigo¡Mi pueblo te necesita! – exclamo lleno de jubilo el joven.

-Hakudoushi ¿Acaso conoces a este joven? – pregunto Mouryoumaru.

-Pues al parecer si, cuando fui en busca de Naraku, tuve que atravesar su pueblo. Ahí se interpuso un ogro estupido y lo mate. Supongo que esa gente cree que soy algún tipo del salvador…

-¡Te lo suplico¡Mi aldea está bajo ataque¡Gairiki la va a destruir! – suplico el pobre aldeano mientras se hincaba frente al joven albino. - ¡Mi pueblo te necesita¡Por favor ven ayudarnos¡Te lo imploro!

-Yo no tengo nada que ver en esto… siento mucho lo de tu pueblo pero no me interesa intervenir – respondió tajantemente Hakudoushi. Tal respuesta hizo que el corazón del infortunado se congelara y sin poder evitarlo comenzó a llorar.

-Hakudoushi… por favor ayúdalo… - susurro Kanna. Tal petición hizo que todos los presentes miraran a la joven doncella para luego posar sus miradas en el muchacho, esperando respuesta alguna.

-Yo… pues Kanna… yo no creo… ya sabes… - balbuceo el muchacho quien al sentir el peso de todas esas miradas, no pudo evitar ser presa de los nervios. – Está bien iré… ¿Contenta? – vocifero finalmente. La joven no respondió, solo se limito a mover lentamente la cabeza en señal de afirmación mientras el albino hacia aparecer su afilada alabarda en su mano derecha.

-Muy bien, entonces vamonos… los hombres ya están listos – aviso Mouryoumaru justo en el momento que se colocaba su casco.

-Bien… que el joven y el bebe se queden… Akago te dejo a cargo de la ciudadela… Rin y Kanna cuiden a los heridos y con eso me refiero a ti Kohaku…

-¡¿Qué¡Yo quiero ir! – exclamo el exterminador.

-No vas a ir… aun estas débil… aquí te quedaras – dijo Rin mientras hacia que el chico se sentara.

-Muy bien hermano… ve sin preocupaciones… yo me haré cargo de todo… - respondió Akago. Y tras escuchar esto, Hakudoushi y Mouryoumaru se dirigieron a la puerta y estaban a punto de cruzarla cuando la figura de Kanna apareció frente a ellos.

-¡Kanna¿Qué ocurre? – pregunto el joven albino.

-Yo quiero ir con ustedes – musito la joven mientras sus ojos se posaban en los de su amado.

-¿Tu? No creo que sea prudente que vayas – replico Mouryoumaru.

-Yo quiero ir – repitió nuevamente Kanna. Hakudoushi dejo escapar un suspiro y moviendo la cabeza en señal de afirmación, dejo que el espíritu fuera con ellos.

-¡Señor estamos listos! – dijeron en coro los guerreros al ver que su general había llegado.

-¡Muy bien¡Abran las puertas! – ordeno el youkai al mismo tiempo que un guerrero ensillaba un caballo para Hakudoushi. Este se subió al animal y una vez ahí, extendió su mano a la albina, esta la tomo y fue elevada al caballo, colocándose detrás del joven.

-Ya podemos irnos Mouryoumaru – exclamo Hakudoushi. El youkai asintió y lanzando un fuerte silbido, el contingente de guerreros partió hacia el pueblo mientras que los demás observaban su partida desde la puerta de la casona.

-Se han ido – murmuro Akago al ver como las puertas se cerraban. – Suerte hermano, mucha suerte – susurro nuevamente y junto con Kohaku y Rin, entraron a la casa.

-¡Auxilio¡Por favor ayúdennos! – gritaba una pobre mujer mientras huía con sus dos pequeños de un horrible youkai cerdo.

-¡No huyas maldita¡Jajaja¡Nos vamos a divertir juntos! – reía el monstruo mientras que sus demás compañeros atacaban a los otros pobladores. Algunos de ellos, trataban de repeler a los atacantes, utilizando sus herramientas de trabajo como armas pero la fuerza y brutalidad de los monstruos, ocasionaba que los esfuerzos fueran inútiles. Aquellas bestias demoníacas destrozaban todo a su alrededor, abriendo sus grotescas mandíbulas y dejando escapar un nauseabundo gas verde que paralizaba a las victimas. Varios de los youkais portaban antorchas que al ser sopladas por estos, quemaban las casas mientras que el suelo se encontraba manchado por la sangre que los cuerpos inertes de algunos aldeanos asesinados.

-¡No dejen a nadie vivo! – vocifero un enorme monstruo que oculto entre las sombras, observaba alegremente la escena de muerte y desolación que sus hordas de demonios habían logrado con el ataque. Sus ojos rojizos dejaban escapar un brillo diabólico al mismo tiempo que su cuerpo despedía una luz blanquecina debido a varias almas salían de la aldea y se dirigían al cuerpo del demonio. -¡Si…Sigan así¡Jajaja muy pronto podré salir de esta maldita prisión¡Muy pronto el mundo volverá a ver mi infernal retorno jajajaja!

-¡Jefe¡Ya tenemos varios prisioneros¡Entre ellos, mujeres! – dijo un monstruo cerdo mientras se acercaba al demonio. Este poso su mirada en el cuerpo de la criatura y sin piedad alguna, lo atravesó con uno de sus tentáculos. Un chorro de sangre fue escupido por la bestia al mismo tiempo que sentía como era elevado del suelo hacia el rostro de Gairiki.

-¡¿Acaso no escuchaste mi orden, imbecil¡Los quiero a todos muertos! – vocifero con rabia el endemoniado engendro. Varios tentáculos se enroscaron del infortunado monstruo y de un solo golpe, fue desmembrado. Un aura blanquecina salio de los restos del youkai y fue absorbida por el cuerpo de Gairiki que a simple vista, parecía aumentar de tamaño al igual que su poder demoníaco. – Muy pronto… solo es cuestión de tiempo… solo eso – murmuro aquella atroz criatura mientras la carnicería continuaba en la aldea.

-¡Mamá¡Levántate¡Mami! – suplico asustado un niño al ver que su madre había caído herida. Esta con gran dificultad, se levanto del suelo y prosiguió su huida. De pronto un enorme cerdo youkai se le atravesó en el camino, riendo diabólicamente mientras que su mano derecha portaba una gran masa que movía de un lado hacia el otro.

-¡¿A dónde creías que ibas zorra¡Me voy a dar un festín contigo jajaja! – vocifero con voz ronca la horrible bestia. La mujer retrocedió aterrorizada mientras que el niño de unos 12 años, lograba levantar una lanza y la apuntaba hacia el demonio.

-¡Aléjate de mi madre¡Maldito monstruo! – grito el niño lleno de valor. El cerdo sonrió y acercándose lentamente hacia al menor, ondeo con fuerza su maza mientras la pobre mujer miraba impotente como la muerte se avecinaba hacia su hijo y ella.

-Niño… eres valiente… lo admito… ¡Es una lastima que seas tan débil! – grito la bestia mientras dejaba caer su pesada arma sobre la humanidad del pequeño. Un grito de terror escapo de los labios de la desdichada mientras cerraba sus ojos, creyendo que el fin había llegado. Un sepulcral silencio se apodero del lugar y tras varios minutos, la mujer no se atrevió a abrir los ojos hasta que sintió un par de manos que la abrazaban y la llamaban "mamá". La mujer abrió los ojos y sonrió llena de felicidad al ver que era su hijo quien la abrazaba y rápidamente miro hacia el frente. Su mirada se quedo atónita al ver la increíble escena que se encontraba desarrollándose en ese preciso momento…

Frente a ella, se encontraba el enorme monstruo forcejando con un joven de ropas extrañas. Este sin ninguna dificultad, había detenido el golpe de su gigantesca maza con su alabarda al mismo tiempo que cientos de chispas saltaban al suelo, por la fricción de ambas armas.

-¡No puede ser¡Maldito bastardo! – vocifero con odio el cerdo youkai al ver como retrocedía por el empuje de Hakudoushi que con una gran sonrisa en el rostro, exclamo:

-Sabes… seres patéticos como tu… dan mala fama a los verdaderos monstruos… ¡Es por eso que merecen la muerte!

Y con un rápido movimiento, se deshizo de la maza y enterró una de las cuchillas de la alabarda en el estomago de la bestia para luego abrirlo de ahí hasta la garganta. El monstruo cayo al suelo pesadamente al mismo tiempo que sus viseras se vaciaban sobre el, formando un gran charco de sangre e inmundicias.

-¡Oh Dios¡Apiádate de nosotros! - exclamo la mujer al ver como Hakudoushi se daba la vuelta tranquilamente y se dirigía hacia ellos. Estaba a punto de volver a gritar cuando el joven albino extendió su mano hacia ella. La aldeana asombrada por la acción del joven, tomo su mano y se levanto mientras que el niño la tomaba de la otra mano.

-Será mejor que refugien en un lugar seguro… Este lugar es muy peligroso para ambos… - dijo el hibrido soltando la mano de la mujer y se alejaba de esta y de su hijo. La campesina sin poder pronunciar palabra alguna, se alejo con el pequeño del poblado en llamas y reuniéndose con otros sobrevivientes, huyeron del lugar.

-¡Maestro! – grito entre dolorosos chillidos un cerdo youkai mientras Mouryoumaru lo atravesaba el pecho con su enorme lanza y lo lanzaba al aire. El monstruo cayo pesadamente en el suelo donde el gigante rápidamente lo ataco, apuñalándolo repetidas veces con la cuchilla de la lanza.

-¡Ataquen! – vocifero Mouryoumaru al mismo tiempo que alzaba su lanza y dejaba escapar un terrible grito de guerra. Decenas de soldados salieron de entre los arbustos, con sus espadas y lanzas en la mano y sin tregua alguna atacaron a los monstruos cerdo. Estos sorprendidos por el ataque, se reunieron en una sola horda y salieron disparados en contra de los valientes guerreros.

-¡¿Qué demonios sucede?! – vocifero Gairiki al escuchar el ensordecedor estruendo del choque entre ambos bandos. Con lentitud se acerco un poco más al destruido poblado al mismo tiempo que uno de sus súbditos corría despavorido hacia el.

-¡Amo... un contingente de soldados atacan a los nuestros! – exclamo el cerdo youkai.

-¿Un ejercito¿Quién lo comanda? – pregunto el enorme demonio.

-Un youkai… un youkai los lidera… su tamaño y su fuerza lo delatan…- respondió el monstruo mientras señalaba a Mouryoumaru quien sobresalía de entre todos los combatientes.

-Ya veo… jejeje al parecer el plan esta saliendo mejor de lo que esperaba… entre más muertos hayan… mas almas podré devorar… - dijo Gairiki gustoso mientras se relamía los labios.

-Señor… también hay algo más… ese joven que se atrevió a retarlo en el bosque… esta aquí… luchando junto con el youkai y su ejercito. – murmuro con cierto temor el cerdo demonio. – Hakudoushi… creo que así dijo llamarse…- exclamo la criatura mientras se rascaba la cabeza. Gairiki al escuchar aquel nombre, sintió como las entrañas se le revolvieron por el odio y sin decir más, comenzó acercarse a la zona de batalla seguido por su súbdito.

-¡Cuidado¡No respiren del gas que sale de sus bocas¡Es venenoso!- vocifero Mouryoumaru mientras atravesaba con su enorme lanza el cráneo de uno de los tantos cerdos youkai que conformaban la horda. Varios soldados ya habían caído al igual que un significativo número de demonios, pero pese a las bajas, ambos bandos seguían enfrascados en un brutal ataque.

-¡Miserable infeliz¡No me dejare vencer por un idiota como tu!- bramo un monstruo justo en el momento que atravesaba con su espada el cuerpo de Hakudoushi. Una enorme sonrisa se formo en el rostro del monstruo al creer que había herido de muerte al albino pero rápidamente la sonrisa se borro de su rostro y dio paso a una mueca de horror al ver que Hakudoushi empujo su propio cuerpo, enterrando por completo la afilada hoja.

-Sabes… yo soy alguien muy difícil de matar… - murmuro el albino. El cerdo horrorizado, trato de soltar la espada pero fue demasiado tarde. Hakudoushi ondeo rápidamente su alabarda y le corto la cabeza. El cuerpo cayó pesadamente en el suelo mientras que el albino recogía la cabeza y la arrojaba hacia una casa en llamas. – Una criatura como yo jamás será asesinada por seres tan patéticos e inútiles como tu – exclamo el guerrero justo en el momento que sacaba la espada de su cuerpo y rápidamente regeneraba la herida.

-¡Auxilio¡Alguien que me ayude! – grito una niña de unos 15 años cuando se vio acorralada por dos cerdos youkais. Negros pensamientos pasaron por la mente de la adolescente al ver como esas bestias la miraban con un brutal frenesí sexual mientras sus bocas dejaban escapar una asquerosa baba.

-¡Dejemos que los otros peleen¡Nosotros podemos pasar un divertido momento con esta chiquilla! – vocifero uno de los monstruos mientras se abalanzaba hacia la indefensa aldeana. Estaba a punto de atraparla cuando un campo de energía apareció, protegiendo a la menor y absorbiendo el alma del youkai. Su compañero se quedo estupefacto al ver que la causante de la muerte de su amigo era una niña de ropas blancas.

-Aléjate de ella – murmuro Kanna mientras posaba esos inexpresivos ojos sobre la humanidad del monstruo. Este sintió un escalofrió al ver como en la superficie del espejo que portaba en las manos el espíritu, se podía apreciar el alma de su compañero. Confundido por ello, no supo que hacer y se abalanzo contra Kanna, en un intento por deshacerse de ella pero Hakudoushi lo intercepto, partiéndolo a la mitad con un solo golpe de la alabarda.

-¿Te encuentras bien? – pregunto el joven albino. Kanna asintió con la cabeza y tras desaparecer el campo de protección, se dio la vuelta y tras bajar el espejo, se dirigió a la joven, con su acostumbrada voz.

-Vete, sal de aquí… antes que la muerte intente atraparte otra vez…

La joven ni tarda ni perezosa, salio corriendo, siguiendo a los demás pobladores de la aldea, que aprovechando que los cerdos youkais luchaban contra los soldados, huían para salvar sus vidas.

-Kanna… no deberías separarte de mi… estos seres son muy peligrosos – exclamo Hakudoushi mientras miraba preocupado a su querido amor. Esta estaba a punto de contestar cuando de la nada, surgió un largo tentáculo que se enrosco rápidamente en el cuerpo de este y lo jalo hacia el centro de la batalla.

-¡Hakudoushi! - grito Kanna al ver como el albino había sido atrapado por un gigantesco monstruo. Media unos 10 metros de alto sin tomar en cuenta el largo de los 12 tentáculos que poseía por piernas. Cuatros brazos salían del tórax mientras que de su rostro aparentemente humano, sobresalían tres largos y retorcidos cuernos negros. Su larga cabellera conformada por cientos de pequeños tentáculos caía sobre sus hombros y su espalda, cuyo color marrón contrastaba con sus duras y ásperas escamas verdes que recubrían toda su piel a excepción de la cara.

-Al parecer atrape a un insecto… - vocifero Gairiki al mismo tiempo que azotaba con fuerza al joven albino contra el suelo, creando un enorme cráter. Tal impacto produjo un temblor en la tierra, haciendo que la mayoría de los combatientes se tambalearan y se dieran cuenta de la presencia de aquel enorme demonio.

-Miserable… ¿Cómo te atreves a atacarme de esa forma? – exclamo Hakudoushi con su habitual tono de voz, mientras se levantaba del suelo y miraba con odio a su atacante. Este sonrió y extendió rápidamente sus tentáculos hacia el muchacho, este los esquivo y en rápido movimiento de su alabarda, corto tres tentáculos. Estos cayeron pesadamente en suelo, retorciéndose al mismo tiempo que Gairiki retrocedía, dejando un rastro de sangre oscura proveniente de los miembros amputados.

-Vaya… al parecer me voy a divertir mucho contigo "hanyou" – murmuro el demonio, dejando al descubierto la verdadera naturaleza de Hakudoushi. Y ante la presencia de todos, hizo que sus tentáculos se regeneraran, devolviéndolos a su forma original.

-Idiota… no te sientas invencible por el solo hecho de que sepas regenerarte… - dijo el albino. Y sin más preámbulo, se lanzo hacia Gairiki, quien ansioso abría sus enormes garras, esperando clavarlas en el cuerpo de su contrincante. El primer choque fue favorable para Hakudoushi, pues logro apuñalar el abdomen de Gairiki, con un solo golpe de su alabarda. El enorme monstruo rugió de dolor y rabia y sin perder mucho tiempo, extendió un brazo y le propino un severo puñetazo en la cara al muchacho, arrojándolo a una cabaña. Tal hecho hizo que perdiese su alabarda, pues Hakudoushi no tuvo tiempo de sacar la cuchilla del cuerpo de Gairiki.

-Al parecer perdiste tu juguete, "niño" – exclamo de manera burlona el enorme youkai justo en el momento que sacaba la alabarda de su cuerpo y la arrojaba, cayendo a varios metros de distancia de ambos, clavándose en la tierra. Hakudoushi se levanto de entre los pedazos de madera en llamas y sin importarle la falta de su arma, se elevo y moviendo rápidamente sus manos, hizo surgir un enorme enjambre de insectos y los hizo dirigirse hacia Gairiki. Este comenzó a manotear al verse rodeado de cientos de insectos, que lo picaban pero debido a las duras escamas, no lograban envenenarlo.

-¡Insectos Molestos¡No me detendrán! – grito Gairiki al mismo tiempo que de su nariz, salía un humo de color verdoso que al entrar al espacio aéreo de los bichos, estos cayeron paralizados. La nube de gas paralizante, comenzó a esparcirse por toda la zona de batalla, provocando que los valientes soldados cayeran al suelo, desmayados mientras que los cerdos youkais sonreían pues el efecto del gas era nulo con ellos.

-¡Nos daremos un festín con sus cuerpos¡Todo gracias al Amo Gairiki¡Viva! – gritaron en coro los monstruos.

-Veo que tu patético intento de ejército ha caído – murmuro Gairiki. Hakudoushi vio que sus guerreros estaban en problemas y trato de auxiliarlos pero el monstruo se lo impidió, interponiéndose entre el joven y los soldados.

-¡Ataquen! – gritaron nuevamente los cerdos youkais. La horda de demonios se abalanzo hacia los cuerpos inmóviles y estaban a punto de destrozarlos cuando decenas de campos de energía, protegiendo a los soldados de los ataques. Gairiki sorprendido al ver como esto sucedía, ignoro por unos instantes a Hakudoushi y busco la fuente de dichos escudos. No taro mucho en identificar dicha fuente, quien se trataba de Kanna, que desde un punto alejado, había concentrado todo su poder en proteger a los hombres de Mouryoumaru, aunque eso significara estar vulnerable a cualquier ataque del enemigo.

-Vaya, que interesante… al parecer también un espíritu esta con aliado con tus patéticos soldados… - susurro el enorme monstruo, cuyos enrojecidos ojos observaban la apariencia de Kanna - ¡Ataquen al espíritu¡Mátenla!

-¡Kanna! – grito Hakudoushi al ver como los cerdos youkais corrían hacia la joven albina. Trato de ir a salvarla, pero Gairiki se lo impidió, dándole un severo golpe con uno de sus tentáculos que hizo que cayera de rodillas al suelo.

-¡Te tenemos zorra! – vociferaron los monstruos al mismo tiempo que se abalanzaban a Kanna mientras que esta se mantenía impasible ante el ataque. De pronto una figura se interpuso en el camino de los demonios, deteniendo el ataque hacia el espíritu.

-¿Acaso se olvidaron de mi? – pregunto Mouryoumaru, cuya armadura de samurai, se encontraba despedazada, dejando vulnerables algunas partes de su cuerpo.

-¡¿Qué¡Eso si que es una sorpresa¡Si que ese monstruo posee una gran resistencia¡Pero eso no importa¡Para cuando el amanecer llegue, todos estarán muertos¡Cerdos Youkais acaben con ese miserable¡Y no se olviden de traerme a ese espíritu¡Yo quiero ser el primero que se divierta con ella! – exclamo Gairiki. Los monstruos sonrieron al escuchar las últimas palabras de su amo y sujetando sus armas con firmeza, se propusieron atacar a Mouryoumaru, este al ver esto, camino hacia ellos provocando que retrocedieran, alejándolos de la joven albina.

-¡Bribón¡No te hagas el valiente¡Somos mas que tu¡Te vamos a despedazar! – rugieron en coro los cerdos youkais.

-Si eso es cierto, atrévanse a atacarme – dijo desafiante el gigante justo en el momento que dejaba caer al suelo, lo que quedaba de la armadura, quedando con el pecho expuesto.

-¡Eso haremos! – gritaron los monstruos. Y con sus afiladas armas en mano, se lanzaron sobre el youkai, en un espantoso estruendo. 10 lanzas atravesaron la piel del guerrero, hiriendo su carne y haciéndolo caer de rodillas mientras hilos de sangre se resbalaban por su cuerpo ante las miradas de los demonios.

-Que mal, supuse que duraría mas tiempo frente a mis monstruos… - murmuro Gairiki. Hakudoushi sonrió al escuchar el comentario de su enemigo al mismo tiempo que se ponía de pie.

-Sabes, esta mal juzgar a alguien que no conoces – exclamo el joven albino. El demonio al escuchar dichas palabras, miro al gigante quien aun seguía hincado en el suelo.

-¡Es hora de dar el tiro de gracia! – grito un cerdo youkai. Con una enorme hacha en la mano, se encamino en dirección al youkai, se coloco a su derecha y tras apuntar bien a su cuello, alzo la afilada navaja para que de un solo golpe, cortara la cabeza de Mouryoumaru.

-¡¿Algunas palabras que quieras decir imbecil?! – vocifero el monstruo. Mouryoumaru se quedo por unos minutos en silencio mientras que un fuerte viento soplaba, jugando con sus cabellos que debido a lo sucedido, ocultaban su mirada.

-¡¿Y bien¡¿Quieres decir algo?! – grito otro cerdo youkai al ver que la ejecución tardaba. El que poseía el hacha, al no ver respuesta del condenado a muerte, se dispuso a realizar su labor. Estaba a punto de dejar caer el hacha cuando el gigante por fin hablo, deteniendo la acción de su verdugo.

-Si… si hay algo que te quiero hacer antes de morir…

-¿Y que es? – pregunto el monstruo.

-¡Destrozarte la cara¡Bastardo! – rugió Mouryoumaru al mismo tiempo que su brazo izquierdo aumento su tamaño de manera descomunal y de un solo golpe atrapaba al cerdo youkai por la cabeza para levantarlo y azotarlo contra el suelo, despedazándole el cráneo. Los demás cerdos youkais, atónitos ante la escena, retrocedieron al ver como el gigante se levantaba del suelo como si nada y caminaba hacia ellos, arrastrando su enorme brazo por el suelo.

-¡Maestro¡¿Qué hacemos?! – exclamaron asustados los monstruos.

-¡¿Qué¡Idiotas ataquen¡Ustedes son mas que el! – vocifero lleno de furia el demonio al ver como sus huestes malignas eran victimas del miedo.

-¡El jefe tiene razón¡Nosotros somos más que ese idiota¡Podemos acabar con el! – dijo finalmente un cerdo youkai, quien envalentonado por la orden de su señor, extendió su lanza hacia el cuerpo del youkai. -¡Acabemos con el! – grito el monstruo y junto con sus compañeros se lanzaron hacia el guerrero.

-¡Los voy a destrozar! – urgió Mouryoumaru al mismo tiempo que su energía demoníaca aumenta de manera súbita. En un instante, creció de manera descomunal, rompiendo lo que quedaba de la armadura, dejando al descubierto su verdadera naturaleza. Los monstruos cayeron sobre el youkai, en un intento de exterminarlo antes de que este se pudiese defender. Pero tal acción no les sirvió pues fácilmente Mouryoumaru extendió sus enormes brazos con una increíble fuerza, lanzando a todos los monstruos al cielo.

-Incompetentes – musito Gairiki al ver caer a sus guerreros al suelo. Luego alzo la vista y examino la verdadera apariencia del youkai. Su piel, que era de una tonalidad café claro, que cubría sus 6 metros de altura contrastaba de manera singular con su semilarga cabellera púrpura que caía sobre su rostro. También examino los tatuajes azules que se encontraban grabados en su cuerpo y tras unos momentos, se dio la vuelta y se dirigió a Hakudoushi.

-No me impresiona tu amigo, dejare que mis monstruos jueguen con el, ya después que te haya arrancado el corazón, me encargare de el.

-¿Y porque estas tan seguro de eso? – espeto el albino. Y diciendo esto, corrió hacia Gairiki mientras que Mouryoumaru luchaba ferozmente con los cerdos youkais que nuevamente se habían puesto de pie.

-¡Miserable! – vocifero el enorme demonio justo en el momento que sus tentáculos salieron disparados contra Hakudoushi. Este los esquivo y extendiendo su mano derecha, alarga sus dedos hacia la alabarda, estos se enredaron en el largo mango del arma y como un resorte, la sacaron de la tierra y regreso a albino.

Mouryoumaru alargo su brazo derecho, dando un terrible manotazo a un par de youkais cerdos que se habían lanzado contra el. De pronto una lluvia de lanzas cayeron sobre el, por lo que coloco sus manos sobre su cabeza para protegerse. Otro grupo conformado por decenas de monstruos salieron del bosque, quienes al escuchar el gran estruendo y los gritos de sus compañeros, se lanzaron en contra del gigante, dejando caer sobre este, sus afiladas armas.

-¡No me van a derrotar fácilmente! – exclamo el gigante justo en el momento que hacia surgir sus dos enormes alas de su espalda y con fuerza alzo el vuelo. Varios youkais lanzaron sus lanzas hacia Mouryoumaru, mientras que otros escupían fuego y acido.

-¡Mátenlo¡No dejen que escape! – gritaba desesperado uno de los monstruos, al ver que el gigante esquivaba los ataques fácilmente.

-¡Miserables mediocres! – rugió Mouryoumaru quien fastidiado, hizo que sus brazos se volvieran toscos tentáculos y los disparo contra los monstruos, atrapando a varios en ellos en enredaderas para luego destriparlos y azotarlos contra el suelo. Luego soltaba los cuerpos sin vida y volvía a retraer sus articulaciones para luego dejarlas caer nuevamente sobre nuevas victimas.

Mientras tanto la batalla entre Hakudoushi y Gairiki parecía estar muy reñida. Hakudoushi golpeaba, con las cuchillas de su alabarda, el cuerpo del demonio pero debido a las duras escamas, no lograba herirlo. Mientras Gairiki se veía impotente y lleno de furia pues el albino lograba esquivar los tentáculos y aquellos que lograban darle, eran rebotados por el campo de energía del muchacho.

-¡No había tenido una pelea así desde hace años¡Para ser un asqueroso insecto peleas muy bien! – vocifero Gairiki.

-¡Deja de parlotear y muérete! – gruño Hakudoushi al mismo tiempo que su mano izquierda se transformaba en una enorme garra cuyos dedos salieron disparados sobre la humanidad del demonio. Este al ver la acción del hanyou, extendió sus dos brazos superiores y en un rápido movimiento, atraparon las articulaciones. Hakudoushi se quedo helado al ver como los brazos inferiores se dirigían veloces a él, trato de zafarse pero fue inútil pues en menos de un minuto, la garra derecha atrapo su cabeza mientras que la garra izquierda hacia lo mismo con sus piernas. Gairiki con todas sus fuerzas, lo partió por la cintura y arrojo las dos mitades en direcciones contrarias.

-¡Jajaja ahora quiero ver como peleas contra mi¡Jajajaja! – exploto entre carcajadas el enorme demonio. Hakudoushi dificultosamente arrastro su cuerpo destrozado hacia su alabarda, que debido al ataque, había caído unos metros lejos de el.

-¡Cometiste un grave al hacerme enojar! – amenazo el albino mientras un campo de energía aparecía alrededor de sus dos mitades. Ambas se elevaron al cielo y tras un rápido regeneramiento, aparecieron dos Hakudoushis.

-¡Rayos! – vocifero lleno de rabia Gairiki. Y sin perder mucho tiempo, ambos jóvenes se abalanzaron sobre el enorme monstruo. El que poseía la alabarda cayo sobre la cabeza de Gairiki, clavando por completo una de las cuchillas en su frente mientras que el otro hacia crecer sus dedos y los disparaba contra el pecho del demonio, hiriendo su pecho. Gairiki rugió de dolor y fuera de si, sujeto con un brazo al Hakudoushi de la alabarda y con otro brazo al otro Hakudoushi y de un solo golpe, los unió nuevamente. El albino cayo al suelo al mismo tiempo que el youkai regeneraba sus heridas y buscaba rápidamente una forma para acabar de una vez por todas con el hanyou.

-¡Hakudoushi¡Cuidado! – grito Kanna al ver como un enorme cerdo youkai aprovechaba la distracción del chico, se abalanzo hacia el para matarlo. Pero la voz de la extensión alerto a albino y rápidamente se deshizo del monstruo.

-¡Gracias Kanna! – exclamo el joven y dándose nuevamente la vuelta, miro de manera desafiante y burlona a su rival. Este dándose cuenta que de seguir con la batalla, se prologaría por mucho tiempo decidió utilizar una carta bajo la manga. Extendió sus brazos hacia los lados al mismo tiempo que sus tentáculos se extendían sobre el suelo y se enterraban.

-¿Qué hace bastardo? – se pregunto a si mismo Hakudoushi. La respuesta llego rápidamente a él cuando vio como varios youkais que se encontraban peleando contra Mouryoumaru cayeron al suelo en medio de gemidos de dolor. Varias luces blancas salieron de sus cuerpos y se dirigieron a gran velocidad al cuerpo de Gairiki, que a cada minuto aumentaba su energía demoníaca.

-¡Rayos¡Hakudoushi, ese bastado va devorar las almas de nuestros hombres! – rugió Mouryoumaru quien cayo al suelo, al sentir debilitado pues su cuerpo luchaba por retener su espíritu.

El albino al escuchar esto, busco una forma de evitar ello. Sabía de antemano que los campos de energía no resistirían mucho y las almas de los guerreros serian devoradas. Estaba a punto de la desesperación hasta que diviso a Kanna y su espejo, un brillo de esperanza se asomo en sus ojos al recordar la principal habilidad de la extensión y gritando a todo pulmón, dijo:

-¡Kanna, absorbe las almas de los soldados¡No dejes que ese mal nacido las devore!

-¡¿Qué?! – exclamo Gairiki al escuchar dicha orden y miro a Kanna. Esta rápidamente retiro los campos de energía y absorbió todas las almas de los soldados, protegiéndolas en el interior de su espejo.

-¡¿Cuántas almas habrán dentro de ese espejo¡Quizás si me apodero de ese espíritu, logre un mayor poder! – pensó emocionado el enorme demonio.

Ya habían pasado varios minutos y el lugar parecía un cementerio. Todos los youkais así como los humanos presentes, estaban tirados en el suelo sin vida con excepción de Kanna, Mouryoumaru, Hakudoushi y Gairiki. Este aprovechando que Mouryoumaru se encontraba debilitado y que Hakudoushi se había distraído, observando los cuerpos inertes, se enterró bajo la tierra.

-¡¿A dónde se ha ido?! – grito alarmado el albino al ver que su rival había desaparecido. De pronto una funesta idea cruzo por su mente y dándose la vuelta, corrió hacia Kanna. - ¡Kanna¡Aléjate¡Sal de ahí!

Pero fue demasiado tarde, Gairiki salio de la tierra y apreso rápidamente a la joven entre sus tentáculos. Kanna al verse rodeado por las asquerosas articulaciones, no pudo sentirse nerviosa y trato de zafarse pero los tentáculos la tenían sujetada firmemente.

-¡Sabes una cosa¡Me quedare con tu querida novia¡He visto lo que vale y he decidido quedarme con ella! – dijo el enorme youkai.

-¡Suéltala Maldito¡Aleja tus asquerosas manos de ella! – vocifero en una explosión de furia Hakudoushi. -¡Te matare si le haces algo¡Me oyes bastardo!

Gairiki ignoro las amenazas del hanyou y acercado sus labios al oído de Kanna, musito -¡Jejejeje nos vamos a divertir mucho niña¡Ya lo veras¡Jajajajajaja!

-Hakudoushi… ayúdame… - murmuro Kanna, quien podía percibir como un terror inexplicable se apoderaba de todo su cuerpo provocado por el contacto de esos nauseabundos tentáculos en su piel.

-¡Kanna! – grito el joven albino, quien lleno de ira corrió hacia Gairiki para salvarla, sin imaginarse que muy pronto Kanna iba a descubrir la atroz verdad que se ocultaba en sus terribles pesadillas…

Si, lo se... este capitulo es más largo (jejeje aunque esta aclaracion sirve mas para aquellas personas que no se dieron cuenta) Espero que les haya gustado, ya falta muy pero muy poco para que llegue el gran final de "El Estigma De Tu Silencio" esten pendientes que les prometo no retrasarme mas. Nos vemos y cuidense, espero que tenga un feliz año (aunque ya estemos en febrero).

Hasta luego mis queridos lectores, se despide Trabis Lapat De Quevedo, el creador de sueños y pesadillas (je je je suena chido verdad)

PD: Y me dejan sus reviews, por favor... je je je je. ¡No me hagan que los persiga hasta sus hogares¡Solo necesito saber donde viven, ejem solo eso n.nU¡Alguien me puede enviar su direccion ejem n.nU¡Hola¡Ok. Ya me largo!