Kudo-Shinichi fanfic productions presents…

MEITANTEI CONAN: CHÔSHINSEI NO OPERATION

DETECTIVE CONAN: OPERACION SUPERNOVA

Soy el estudiante detective Shinichi Kudo, un día mientras estaba en el parque de atracciones con mi amiga de la infancia Ran Mouri fui testigo de un intercambio entre unos misteriosos hombres de negro y un político. Tan absorto estaba mirándolos que no me di cuenta de que había uno a mi espalda y me golpeó. Semi inconsciente me obligaron a tomar un veneno y cuando desperté…MI CUERPO SE HABÍA ENCOGIDO. Si esos hombres descubrían que Shinichi Kudo seguía con vida yo y todos los que me rodean estarían en peligro de muerte. Siguiendo el consejo del profesor Agase decidí ocultar mi identidad y cuando Ran me preguntó por mi nombre respondí…CONAN EDOGAWA. Después me mudé a casa de Ran y su padre, un detective para encontrar alguna pista sobre esos hombres de negro.

Por mucho que he intentado ocultar mi identidad hay varias personas que la han acabado descubriendo. El profesor Agase, mis padres Yusaku y Yukiko Kudo, el detective del oeste Heiji Hattori, Kaito Kid el ladrón fantasma y Ai Haibara. Su verdadero nombre era Shiho Miyano y solía trabajar para la organización que me encogió pero cuando se entero de que habían matado a su hermana Akemi les traicionó y escapó tomando la misma droga que me dieron a mí, encogiendo también su cuerpo.

Y hay alguien más…Vermouth, un alto rango de la organización. No soy el único que la persigue, los agentes del FBI Jodie Saintemillion, Shuichi Akai y James Black también andan tras su pista. Cada encuentro entre nosotros es un duelo a vida a muerte pero finalmente solo podrá ganar uno.

Aunque mi cuerpo se haya encogido mi cerebro sigue siendo el de un gran detective.

¡Shinjitsu wa itsumo hitotsu! (solo hay una verdad)

FILE 1. EL REENCUENTRO

-¡Jodie-sensei!- exclamó Conan al reconocer a la agente del FBI

- Hi little detective- dijo ella con una sonrisa

-¿Se puede saber a que viene todo este numerito?- preguntó algo enfadado

-Esa es mi venganza por anestesiarme con ese reloj tuyo después de capturar al coronel Sebastián Moran. Pero veo que no ha servido de mucho mandar a ese agente- dijo viendo al hombre durmiendo placidamente en el asfalto

-Muy propio del FBI- murmuró Conan- Pensé que había vuelto a Estados Unidos ¿Qué le trae de nuevo por Beika?

-He venido a buscarte a ti

-¿A mi?- dijo Conan algo confuso.

-Este no es el lugar mas adecuado para hablar, ven conmigo, tengo un coche esperando al otro lado de la calle.

-¿Ha descubierto algo sobre la organización?

-Me temo que la situación a la que nos enfrentamos es mucho peor- dijo preocupada.

Sin decir una palabra más Jodie oculto al agente dormido entre unos cubos de basura y emprendió el camino. Conan la siguió en silencio hasta un deportivo azul oscuro que parecía recién comprado. Los asientos estaban revestidos de cuero y el motor aunque potente apenas hacía ruido. Durante el viaje la antigua profesora de Ran solo se limitó a preguntarle al detective como estaba la chica y sobre sus casos en los últimos meses. Esa actitud inquietaba a Conan, debía de ser un caso muy importante para evitar hablar acerca del hasta llegado el momento. Recorrieron las atestadas calles de Beika hasta llegar a unos almacenes cercanos al puerto. Cuando bajaron un agente se llevó el coche de Jodie mientras ella le indicaba a Conan que cruzase la puerta del almacén numero 10. El interior era completamente diferente a la fachada destartalada del exterior. Ordenadores de última tecnología y miembros del FBI inundaban la estancia, corrían de un ladro a otro muy nerviosos.

-¿Qué es todo esto?- preguntó Conan sorprendido.

-Te lo contaré arriba, la reunión está a punto de empezar.

Conan siguió con la mirada una escalera metálica que conducía aun gran despacho con una gran ventana de cristal desde donde se podía observar la planta baja. Pese a sus dimensiones solo estaba amueblado con una mesa redonda y una gran pantalla blanca para proyectar diapositivas.

-Siéntate aquí por favor, mi jefe llegará enseguida- le pidió Jodie

-¿James Black también está aquí?

-En efecto- dijo el hombre que acababa de entrar por la puerta- soy el supervisor de esta operación. Me alegro de volver a verte.

James Black iba vestido con una elegante americana y llevaba un abultado portafolio bajo el brazo que dejó con pesar sobre la mesa.

-Lamento el retraso- dijo un segundo hombre- las calles de Beika son intransitables a estas horas. Ah, hola pequeño, veo que has sobrevivido al viaje con Jodie.

-¿Algo en contra de mi forma de conducir Shu?- preguntó falsamente ofendida

Shuichi Akai vestía como de costumbre su cazadora y llevaba su gorro de lana que en raras ocasiones se solía quitar. Cuando todos tomaron asiento empezó la reunión.

-Bien, comencemos. Antes de todo lamento mucho toda esta comedia Conan, pero era necesario llevar esto bajo el más estricto secreto.

-Claro, por eso mandasteis un agente para que me siguiese hasta casa del profesor Agase, me podríais haber enviado un SMS, que habría sido lo mismo- le reprochó

James Black pasó por alto el comentario y continuó, accionando el mando del reproductor de diapositivas. En la pantalla apareció el rostro de un hombre rubio y piel bastante pálida.

-¿Conoces a este hombre?

-Si- contestó Conan- es Dauragon C. Mikado, el magnate de las telecomunicaciones, es difícil no conocerle.

-Esa es su imagen de cara a la opinión pública. En realidad es un terrorista que financia a otras organizaciones criminales.

-No hay nada peor que un terrorista salvo un terrorista rico- intervino Akai

-Actualmente su equipo de desarrollo ha estado trabajando en el proyecto KOS-MOS, el satélite de comunicaciones mas avanzado que existe…y también el arma más peligrosa jamás creada.

-¿Cómo va a ser ese satélite peligroso?- interrumpió Conan- si quisiera estrellarlo contra algún punto determinado la atmósfera lo desintegraría antes de que lograse impactar.

-Esa no es su intención Conan, el KOS-MOS es el último juguete del laboratorio clandestino de Mikado. Posee un receptor solar capaz de concentrar los rayos del sol y lanzarlos a una velocidad y potencia superiores a una bomba nuclear. Cualquier punto del planeta estaría a su merced con solo pulsar un botón, 6000 millones de vidas estarían en juego si la corporación MIKADO consigue poner el KOS-MOS en orbita.

-¿Quiere decir que aun no lo han lanzado?

-No, tuvimos suerte- continuó Jodie- hará cosa de un par de días Leonard Stark, un mercenario a sueldo, consiguió entrar en los laboratorios y robar el chip direccional, la pieza clave que hace que el KOS-MOS funcione.

-¿Ese Stark fue contratado por alguien o actuaba por su cuenta?

-Sea quien fuese su cliente creemos que fue este quien le mató, encontramos el cadáver de Stark en la bahía del río Hudson en Nueva York poco después de tener noticias del robo. Y como no, no había ni rastro del chip direccional- explicó Akai

-Sabemos que ese chip esta diseñado exclusivamente para el KOS-MOS así que no sirve de nada si no tienes el satélite. Por lo que creemos que la persona que lo robó lo hizo con la intención de revendérselo a Mikado y ahí es donde entras tú.

-¿Yo?- dijo Conan señalándose a si mismo.

-Exacto- asintió James- Dauragon asistirá a la fiesta de inauguración del Heaven Plaza, el edificio de la nueva sede de su compañía en Nueva York. Creemos que la persona que consiguió el chip llevará a cabo la venta en esa fiesta, camuflado como un invitado. Necesitamos tus dotes de deducción para descubrirle antes de que le de el chip a Mikado.

-Un momento ¿Cómo quiere que descubra de entre todos los invitados quien es el ladrón sin tener ninguna pista? Es imposible- protestó Conan

-Sabemos que es complicado pero si alguien puede hacerlo sin duda eres tu- dijo Jodie en un tono que inspiraba confianza.

Conan se quedó un rato callado pensando, 6000 millones de vidas en juego era algo a lo que no se podía negar pero lo que le proponían, adivinar la identidad de la persona que mató a Stark, entre toda una multitud a la que no conocía sería complicado hasta para un detective como el. James y Jodie esperaban impacientemente la respuesta de Conan mientras que Akai se entretenía contando las balas que aun le quedaban en el cargador de la 9 mm. Sin embargo no había mucho que pensar, de entre esas 6000 millones de vidas daría lo que fuese por salvar una de ellas, la de Ran. Si ese lunático de Mikado conseguía poner el KOS-MOS en orbita quizá sería cuestión de tiempo que uno de sus seres queridos acabase herido o peor aún muerto.

-Supongamos que consigo descubrir la identidad de ese tipo. ¿Cómo vamos a conseguir hacernos con el chip?- dijo Conan, a la vez como pregunta y como respuesta a la petición del FBI

-Gracias Conan- dijo James con una leve inclinación de cabeza- en cuanto a tu pregunta no te preocupes, contamos con la persona indicada para esa parte del trabajo. Ya puedes pasar.

La puerta volvió a abrirse una vez más y por ella entró un chico de unos 17 o 18 años de edad, vestido con un frac blanco, una capa, y un sombrero de copa también blancos. En uno de sus ojos llevaba un monóculo del que colgaba un emblema azul.

-Tengo un par de quejas acerca de vuestro servicio de habitaciones. Esa cama que me habéis dado me ha dejado la espalda destrozada.

-Creo que ya conocéis a Kaito Kid- dijo James señalándole con la mano