Hola a todos... Finalmente y tras varias semanas de arduo trabajo traigo el capitulo final de esta serie. Si señores y señoras, chiquillos y chiquillas (Emulando al distinguido Presidente Fox por sus babosadas y frases "inteligentes") este fic ha llegado a su final. Es tiempo de dar inicio a nuevos proyectos y para eso debemos terminar los viejos proyectos. Muchas gracias por todo el tiempo que estuvieron atentos para leer cada emocionante episodio. Ahora dejemonos de estas cursilerias y doy inicio al capitulo final de "El Estigma De Tu Silencio"

La Conclusión

Enormes nubarrones cubrieron el cielo nocturno, sumergiendo en la total oscuridad a los combatientes. Solo el fuego que consumía la mayoría de las cabañas de la aldea, proporciona un poco de luz que al contrastar con las sombras, daba la sensación de que el mismo infierno había emergido de la tierra. Cientos de cuerpos inmóviles se encontraban dispersados por toda la zona de batalla, algunos cubiertos de sangre y polvo cargando al ya tenebroso ambiente de un penetrante olor a muerte.

-¡Eres un miserable… te proteges a costillas de una mujer… maldito cobarde! – vociferó Hakudoushi, quien a paso decidido, estaba dispuesto a despedazar al monstruo. Este solo sonrió y volteando toda su atención a Kanna, comenzó a hablar.

-Jejeje con mucho gusto liberare a tu preciosa novia si a cambio accede entregarme las almas que hay en su espejo. Si lo hace la liberare y prometeré no lastimarla a ella ni a ti.

-Idiota ¿Por quien me has tomado? Una criatura como tu, apenas obtenga lo que desea, nos intentaría matar. – exclamo el albino al mismo tiempo que hacia girar a gran velocidad la alabarda en sus manos.

-Tienes razón muchacho… veo que conoces muy bien a los de mi clase… - repuso aquella bestia infernal en medio de estruendosas carcajadas. - ¡Muy bien¡Entonces no me queda mas remedio que arrebatarle el espejo y luego devorarla¡Y luego seguirás tú¡Jajajajaja!

-¡Eso lo veremos! – rugió la extensión y corriendo a gran velocidad hacia Gairiki, se lanzo sobre este en un gigantesco salto en un intento por incrustar una de las afiladas cuchillas en la cabeza. Pero el monstruo al ver que el albino intentaba atacarlo, movió rápidamente sus tentáculos e interpuso entre él y Hakudoushi, a Kanna. El guerrero detuvo su ataque en seco, al ver que la joven espíritu le servia de escudo para aquella aberrante criatura. Con lentitud, retrocedió en el aire, gracias al campo de protección que se había formado al su alrededor y con impotencia, tuvo que descender a la tierra.

-Jejejeje pobre… eres un idiota… no eres capaz de herirme… - se burlo Gairiki mientras que Kanna al ver como el joven albino era presa de la impotencia, murmuró:

-No te preocupes por mi… mátalo…debes hacerlo… por el bien de todos… no importa si yo muero… Hakudoushi hazlo…

-Kanna… - musito Hakudoushi, sorprendido por la petición de la extensión, exclamo iracundo:

-¡¿Cómo te atreves a decir eso¡No voy a dejar que una maldita bestia te arranque de mi lado! – y con dichas palabras, se lanzo nuevamente al ataque. Gairiki sonrió al mismo tiempo que volvía a utilizar a Kanna como escudo. El albino nuevamente tuvo que retroceder mientras sentía como la desesperación aumentaba cada minuto que pasaba.

-Acéptalo hibrido… eres demasiado blando… otro en tu posición hubiese atacado sin impórtale la existencia de este patético espíritu – dijo el monstruo. Sus largos tentáculos comenzaron a moverse rítmicamente justo en el momento que abría su bocaza y vomitaba una gran niebla verdosa, provocando la nula visibilidad en el campo de batalla.

-¡Gairiki¡Maldito Cobarde! – grito Hakudoushi mientras se internaba en la densa bruma y trataba de localizar al monstruo. Una estruendosa carcajada taladro los oídos de la extensión al mismo tiempo que varios tentáculos salieron de la nada y comenzaron atacarlo, este rápidamente se defendió de los ataques, bloqueando los embates de las articulaciones con las afiladas cuchillas de su alabarda. De pronto comenzó a girar a gran velocidad su arma, provocando un poderoso viento que barrio con la neblina. Una terrible impresión se llevo el pobre muchacho al descubrir que el demonio había escapado, llevándose consigo a la razón de su vida.

-¡KANNA! – grito enloquecido el albino mientras caía de rodillas. - ¡Maldición¡¿Cómo pude dejarlo escapar¡Demonios¡¿A dónde fueron?!

-Huyo con rumbo al bosque… - dijo una débil voz. Hakudoushi reconoció la voz y dándose la vuelta, descubrió a Mouryoumaru mal herido. Rápidamente se levanto de su sitio y corrió hacia el youkai, en su ayuda.

-¿Estas bien Mouryoumaru? – pregunto el joven. El monstruo solo miro a la extensión y con tristeza, exclamo:

-Trate de detenerlo… pero las heridas y el cansancio debilitaron mi cuerpo… Gairiki sin ningún problema me derribo y escapo con ella…

-Tranquilo viejo amigo… voy a ayudarte a regenerarte – dijo el hibrido mientras extendía sus manos hacia el monstruo. Este empujo a Hakudoushi y levantándose del suelo con gran dificultad, exclamo:

-No… déjame aquí… yo estaré bien… tu ve y encuentra a Kanna… No dejes que ese bastardo la lastime…

El albino asintió y creando una esfera de energía, se elevo al cielo y partió al Bosque de las Sombras, en busca de Gariki y Kanna. Mouryoumaru se quedo inmóvil en su sitio, observando como el hanyou se alejaba a gran velocidad mientras que un fúnebre pensamiento pasaba por su mente.

-Hakudoushi… - susurro el joven espíritu. Suavemente bajo su cabeza y abrazo con fuerza el espejo mientras sentía como su piel era acariciada por aquellas nauseabundas articulaciones. El viento soplaba violentamente contra su cuerpo, debido a la gran velocidad a la que corría Gairiki, quien buscaba un buen lugar para lograr obtener el poder del espejo.

-Hemos llegado… - musito el enorme demonio justo en el momento que se detenía en un enorme claro, rodeado de enormes y retorcidas enredaderas llenas de afiladas espinas. Con brusquedad dejo caer a Kanna al suelo mientras se daba la vuelta y examinaba si existía algún rastro del albino pero este no daba señales de aparecer en el lugar por un buen lapso de tiempo.

-Al parecer ese idiota nos ha perdido el rastro, que bueno ¿no crees? Eso nos dará tiempo para conocernos jejeje – exclamo Gairiki, acercándose lentamente hacia el espíritu, alargando sus tentáculos para arrebatarle el espejo pero la extensión formo un escudo espiritual, rechazando al monstruo.

-No dejare… no dejare que lo tomes… - susurro la joven. Gairiki sonrió y colocándose frente a ella, dijo:

-No entiendo el porque de tu negativa… sencillamente podías darme el espejo y como agradecimiento te daría una muerte piadosa pero insistes en hacerte la valiente y eso es detestable, aunque eso me da la oportunidad de divertirme contigo.

-No me importa… no le daré el espejo…

-Mocosa – exclamo el demonio al mismo tiempo que uno de sus tentáculos abofeteaba a Kanna, derribándola. Rápidamente se lanzo sobre ella, atrapándola entre sus largas y retorcidas extremidades, elevando su cuerpo hacia él.

-Niña… yo debería de… un momento… ahora que te veo más de cerca… me pareces familiar – exclamo nuevamente el monstruo. Y acercando su rostro hacia al de la extensión, comenzó a examinar cada rasgo que conformaba su cara. Y tras varios minutos de contemplar su rostro, finalmente dijo: -Si, ya se a quien me recuerdas… a un viejo "juguete" que tuve en mis garras hace mucho tiempo… se puede decir que uno de los últimos que tuve. Eres muy parecida a ella, aunque claro ella era una niña, de cabellos negros y ojos castaños. Me divertí como un loco con sus gritos, con sus lágrimas, con sus suplicas mientras la violaba lentamente mientras mis siervos nos observaban.

Kanna sintió como un escalofrió se apoderaba de su cuerpo. El relato de aquella bestia de alguna forma coincidía con las terribles pesadillas que la atormentaban. Un terrible presentimiento se apodero de su corazón provocando que se mantuviera inmóvil, escuchando atentamente las palabras de tan despreciable criatura que parecía disfrutar a cada momento de su retorcido relato.

-Era media noche cuando ataqué su aldea… llegamos como una plaga de langostas… Esos pobres idiotas no pudieron hacer muchos por sus vidas… a todos los matamos lentamente, de la manera mas sanguinaria que puedas imaginar… Hombres, mujeres y niños sirvieron de alimento para mi ejército de demonios, hicimos un festín con sus restos jajajajaja – Rió con fuerza el gigantesco monstruo mientras de las comisuras de su boca, colgaban largos y espesos de blanquecina baba que caían pesadamente sobre el césped al mismo tiempo que su mente evocaba las horribles escenas de aquella fatídica noche.

-Cuando terminamos de destruir el pueblo, pensábamos retirarnos cuando uno de mis siervos me aviso que cerca del río que alimentaba los cultivos, se encontraba una pequeña choza. Así que decidimos ir a visitar a los dueños y con pequeño grupo de mis monstruos, nos dirigimos hacia allá. Grande fue nuestra sorpresa al descubrir que se trataba del hogar de un par de humanos y de su pequeña cría, jejejeje, aun recuerdo las caras que pusieron cuando nos vieron llegar a ellos. El padre trato de distraernos para que la madre y la niña huyeran, pobre estupido, lo partí en dos con mis propias garras. La mujer enloqueció al ver que había asesinado a su marido y trato de matarme con un cuchillo, pero se lo arrebate y se lo incruste de un solo golpe en la cabeza. Fue hermoso ver como la sangre cubrió su rostro ¿sabes? le daba un toque tan especial, luego arroje sus restos junto con los de esposo a mis monstruos y estos muy alegres se dispusieron a comer.

-¿Qué paso con ella¿Qué paso con la niña? – pregunto con voz trémula Kanna. Gairiki sonrió y tras escapar una estruendosa carcajada, exclamo:

-¿Realmente quieres saber que paso con la pequeña?

-Si…si quiero saber…

-Bien… si tienes tantas ganas de saberlo, con gusto te lo mostrare – pronuncio el youkai y estirando uno de sus apéndices, toco la frente de la joven extensión. Esta al sentir el roce de aquella articulación, sintió como un violento estremecimiento se apoderaba de su cuerpo al mismo tiempo que sus ojos se volvían blancos y tenía la extraña sensación de caer a un enorme precipicio.

Los minutos pasaron, envueltos en un fúnebre silencio hasta que un agudo aullido despertó a Kanna. Con gran dificultad se levanto del suelo y mientras trataba de reconocer donde estaba, cuando un ruido hizo que se diera la vuelta. Un alarido escapo de la boca de la joven al ver como un voraz fuego consumía por completo las cabañas de un pequeño pueblo, iluminando los cuerpos destrozados e inertes de decenas de inocentes pobladores que se encontraban esparcidos por todo el lugar mientras que algunos aterradores monstruos se movían en medio de las ruinas, en busca de algunos sobrevivientes para rematarlos. Kanna estaba a punto a salir corriendo, horrorizada por aquella espantosa escena, cuando un aterrador grito la detuvo haciéndola girar en busca del origen de tal chillido. No tardo mucho en divisar a lo lejos una pequeña choza donde se podía apreciar un gran cúmulo de demonios y sin perder mucho tiempo, comenzó a correr hacia allá.

-¡Mamá¡Mami despierta! – gritaba con desesperación una niña mientras lloraba sobre el moribundo cuerpo de su pobre madre, cuyo cráneo había sido partido en dos por el impacto de un afilado cuchillo.

-Hija… hijita mía – susurro la mujer. Con gran dificultad levanto su mano derecha y acaricio suavemente el rostro de la menor. Luego dejo escapar un gemido y la mano cayó pesadamente al suelo.

-Ya esta muerta… ya paso a mejor vida – exclamo fríamente una sombra al mismo tiempo que avanzaba hacia la chiquilla, seguido por varios monstruos. La niña aterrorizada trato de escapar pero la sombra alargo un tentáculo y apreso el tobillo de esta, derribándola.

-¿Qué sucede¿Acaso no quieres jugar con nosotros? – pregunto uno de los cerdos youkais que habían seguido a la sombra.

-¡Suélteme¡Mamá¡Mami¡Ayúdame! – suplico en medio de sus lágrimas la pequeña mientras se veía rodeada por los demonios.

-No… ¡No¡Déjenla! – vociferó Kanna quien al ver lo que sucedía, corrió hacia los monstruos sin detenerse a pensar que no era rival para ellos. Se lanzo furiosa sobre la sombra que tenia sujeta a la pequeña pero para sorpresa de ella, lo atravesó y cayó al piso.

-¡No puede ser! – exclamo la extensión al darse cuenta que todo aquello era simplemente una ilusión así que rápidamente se levanto para mirar la escena. Con odio miro a los monstruos y presa de la impotencia por no poder hacer algo, comenzó a llorar.

-¡Ven aquí zorra¡Vamos a divertirnos jajajaja! – rugió la enorme sombra. De pronto las enormes nubes que cubrían el cielo nocturno, dieron paso a la luna cuya luz cayó sobre el lugar, iluminándolo todo. Los ojos de Kanna se desorbitaron al mismo tiempo que caía de rodillas pues frente a ella, estaba Gairiki quien entre sus tentáculos tenia atrapada a la niña cuyos ojos parecieron posarse sobre los de la extensión. Un gemido ahogado logro salir de su garganta al darse cuenta que aquel demonio tenia razón, aquella niña era muy parecida a ella.

-¡Ayúdame Mami¡Auxilio¡Mamá! – grito enloquecida de terror la niña mientras era jalada al interior del circulo hecho por Gairiki y sus demonios, haciéndola desaparecer en medio de ellos. Kanna solo atino en tirarse a la tierra y apretar las manos, golpeando furiosa el suelo mientras sentía como sus oídos eran taladrados por los gritos de dolor de la chiquilla mezclados con las carcajadas y palabras obscenas de aquellas bestias.

-Al parecer he logrado romper algo en el interior de este espíritu - murmuró Gairiki quien aun seguía manteniendo prisionera a Kanna. Sonrió al ver como de las blanquecinas pupilas salían largas y espesas lágrimas de sangre al mismo tiempo que podía percibir las convulsiones del cual el cuerpo de la extensión era preso.

-Ella se parece tanto a esa mocosa… quizás esta criatura sea su espíritu… aunque eso no me importa… lo único importante es este espejo – dijo el youkai, quien aprovechando del estado vegetativo de Kanna, había logrado absorber todas las almas que contenía el artefacto. Con una sonrisa de satisfacción dibujada en el rostro, arrojo el espejo al mismo tiempo que dilataba las mandíbulas de tal manera que de un solo bocado, podía tragarse al espíritu. Estaba a punto de devorar a Kanna cuando un feroz grito de guerra retumbo en sus oídos.

-¡Aleja tus asquerosas garras de ella! – vociferó lleno de ira Hakudoushi quien salio de entre las enormes enredaderas y moviendo a gran velocidad su alabarda, cayó encima de Gairiki, cortando con un solo golpe los tentáculos que tenían apresada a Kanna haciéndola caer al suelo pero el albino rápidamente la atrapo en la caída y aprovechando que el enorme monstruo se regeneraba, se alejo unos metros y la recostó en el suelo.

-¡Kanna¡¿Estas bien¡Kanna despierta¡Kanna! – exclamo el joven mientras sacudía frenéticamente el cuerpo del espíritu en un intento para sacarlo del letargo en que se encontraba.

-No pierdas el tiempo con ella… al parecer ver su pasado cara a cara la destrozo – murmuró Gairiki quien veía divertido la escena.

-¡Maldito monstruo¡Te voy a matar! – grito enfurecido Hakudoushi dándose la vuelta y lanzándose nuevamente en contra del endemoniando ser. Este fácilmente esquivo los feroces embates del albino y dejando escapar una cínica carcajada, golpeo repetidamente estomago del chico lanzándolo con fuerza contra las enredaderas.

-¡Insecto¡Necesitas más que eso para matarme! – exclamo en medio de risas el demonio. Hakudoushi con algo de dificultad se puso en pie y regenerando rápidamente sus heridas, convoco una nube gigantesca de insectos que cayeron sobre la enorme humanidad de Gairiki, picándolo salvajemente. El albino aprovechando que el monstruo estaba distraído por las molestias producidas por los insectos, convoco un campo de energía y elevándose al cielo, salio disparado contra el enemigo.

-¡Ha llegado tu fin Gairiki! – pronuncio lleno de valor el joven albino al mismo tiempo que apuntaba una de las afiladas cuchillas de su albarda al cráneo del monstruo. Pero este dándose cuenta que Hakudoushi planeaba atacarlo, concentro una gran aura de energía espiritual que al combinarse con su energía demoníaca produjo una gran explosión que mato a los bichos y detuvo en seco el ataque de la extensión. Este confundido por el choque, intento retroceder pero el monstruo apretó uno de sus puños y golpe con furia el campo de energía, despedazándolo al instante. Hakudoushi sin poder creer lo que había pasado, recibió el puñetazo lanzándolo contra el suelo.

-¡Idiota¡Voy a destrozarte! – exclamo el youkai aprovechando el desconcierto del albino, lo sujeto del cuello y lo levanto. Este trato de liberarse pero de la nada, se paralizo al sentir como un terrible dolor se apoderaba de su interior. De pronto bajo la mirada y descubrió que varios tentáculos habían atravesado su cuerpo, provocando que varios hilillos de sangre empaparan su ropa.

-¡¿Qué diablos sucede?! – grito Hakudoushi al sentir como su cuerpo se debilitaba y parecía que la vida se le estaba escapando. Gairiki sonrió y relamiéndose los labios, acerco su rostro hacia el del joven.

-¿Qué se siente perder tu alma lentamente? Debe ser algo doloroso ¿Cierto? – dijo el monstruo. Hakudoushi sorprendido por las palabras de su enemigo, trato de liberarse invocando un nuevo campo de energía pero apenas comenzaba a reunir energía, cuando sintió una descarga eléctrica que lo paralizo.

-Maldita sea… esto no puede estar pasando – murmuró con impotencia el albino al mismo tiempo que sentía como su cuerpo seguía debilitándose.

-Es inútil resistirse… no importa lo que fuerte que seas… tu poder no se compara con el mío… muy pronto tu serás parte de mi… - proclamo lleno de orgullo el youkai. Hakudoushi apretó los dientes e ignorando al monstruo, siguió resistiéndose con la esperanza de poder liberarse aunque a medida que el tiempo avanzaba, su cuerpo se volvía más débil.

-Kanna… - musito débilmente el albino mientras sus ojos se posaban en el lugar donde la joven se encontraba. Un nudo en la garganta se le hizo al joven al ver como Kanna se había levantado del suelo y lo miraba fijamente al rostro. Gairiki noto la mirada desviada de Hakudoushi por lo que también miro hacia donde su victima veía y sonrió de manera macabra al ver a la joven.

-Vaya, al parecer el espíritu se ha unido a la fiesta – exclamo el monstruo mientras se acercaba lentamente hacia Kanna.

-¡Kanna huye¡Sal de aquí! – grito con dificultad Hakudoushi pero la extensión no se movió ni un solo centímetro sino que al contrario, miro fijamente a Gairiki.

-Suéltalo ahora mismo – dijo con voz decidida la joven.

-¿Y si no lo hago¿Qué piensas hacer si no lo suelto? – pregunto desafiante Gairiki al mismo tiempo que se colocaba frente a la extensión. Esta no retrocedió y se mantuvo en su sitio valerosamente, sin temerle a la gigantesca criatura.

-Te matare – musito Kanna justo en el momento que sacaba su espejo de entre las ropas. El monstruo rió con fuerza y sin piedad alguna, golpeo el rostro de la extensión provocando que esta cayera.

-¡Maldito! – grito Hakudoushi, preso de ira y de frustración pues no podía hacer nada para auxiliar a su amada.

-Sabes… no me podrás matar si te caes de esa manera jajaja – exclamo burlón Gairiki.

Kanna con dificultad se levanto. Un hilillo de sangre se resbalaba por una de las comisuras de la boca, tal hecho hizo que miraba nuevamente fijamente al monstruo quien al sentir la penetrante mirada de la joven, frunció el ceño.

-Al parecer estas decidida a pelear contra mi, pobre estupida¿Acaso no te das cuenta de que no tienes posibilidades de ganarme¡Mira a tu querido novio¡El es más fuerte que tu y miro como lo tengo¡Imagínate lo que te puedo hacer a ti! – vociferó el monstruo.

-Suéltalo o te matare infeliz – susurro Kanna otra vez.

-¡Kanna¡Lárgate¡Huye! – grito Hakudoushi con la esperanza de que el espíritu recapacitara y escapara.

-No me iré a ningún lado… Esta es mi batalla… No dejare que este maldito monstruo vuelva a lastimar a los seres que amo – dijo valerosamente Kanna al mismo tiempo que posaba sus ojos en Gairiki. Este sintió un escalofrió al sentir esa mirada retadora y sin alguna razón, retrocedió unos metros en lugar de atacar a la joven. El albino se dio cuenta de tal hecho y picado en su curiosidad, pese en el estado que se encontraba, miro a Kanna en busca de alguna explicación.

Una fuerte impresión se llevo el joven al descubrir la razón del titubeo del monstruo. Los ojos de Kanna, que por muchos años se habían mantenido inexpresivos, carentes de emoción alguna habían cambiado. Ahora sus ojos expresaban por primera vez una emoción que perturbo a Hakudoushi: La Ira. En su rostro se apreciaba notablemente como Kanna se encontraba furiosa, llena de odio hacia el monstruo causante de toda su desgracia.

-Una vez destrozaste mi vida, acabando con todo aquello que yo amaba. No te dejare que lo hagas de nuevo – sentenció la joven justo en el momento que la superficie de su espejo, comenzaba a brillar intensamente.

-¡No me vas a derrotar mocosa! – grito Gairiki, quien en una reacción de un miedo inexplicable para él, disparo sus tentáculos contra Kanna. Esta rápidamente bloqueo el ataque, haciendo aparecer un escudo espiritual provocando gran sorpresa a la bestia.

-¡¿Cómo es posible¡Tú no deberías ni una sola gota de poder espiritual! – vociferó el monstruo.

-¡No te dejare que me vuelvas a lastimar ni a mi ni a nadie más¡Lo oyes! – rugió Kanna justo en el momento en que el espejo libero una cegadora luz al mismo tiempo que un poderoso viento surgió de este, que al chocar contra el cuerpo del enorme youkai, comenzó a robar todas las almas que poseía. Este al ver como le eran sustraídas sus preciadas almas, dejo escapar un bramido. Hakudoushi al ver que el monstruo comenzaba a debilitarse, aprovecho la oportunidad y haciendo que su mano derecha se volviera en una gran cuchilla, corto los tentáculos y se alejo.

-¡Maldita¡Detente! – aulló el demonio mientras sentía como su cuerpo se debilitaba rápidamente. Kanna se mantuvo inmóvil, manteniendo toda su concentración en absorber el mayor número de almas que fuera posible. Los minutos pasaban y el espejo consumía a gran velocidad las almas que Gairiki había robado, tal hecho provoco que el monstruo fuera presa del pánico.

-¡Kanna¡Ya déjalo! – grito Hakudoushi quien se encontraba recostado contra un árbol, recuperando sus energías y regenerando sus heridas lentamente. Este se había dado cuenta que el espejo estaba cerca de sobrepasar el limite y corría el riesgo de explotar, llevándose consigo a Kanna. De pronto el viento comenzó a desminuir su fuerza al mismo tiempo que el espejo se detenía y dejaba de absorber almas.

-¡Miserable¡¿Cómo te atreviste a atacarme así?! – espeto el monstruo, quien sentía que buena parte de su poder se había ido.

-Voy a matarte… voy a acabar contigo maldito infeliz – respondió Kanna. Gairiki al escuchar tal amenaza, solo atino en lanzar una fuerte carcajada.

-¡¿Matarme¡¿Es una broma¡Acabas de intentarlo y fallaste¡Mírame¡Aun sigo con vida¡Y pienso destrozarte a ti y a tu novio! - rugió el demonio al mismo tiempo que se abalanzaba sobre el espíritu.

-¡Kanna¡Quítate¡Desaparece! – gritó Hakudoushi quien al ver que Gairiki se había lanzado contra la joven, se levanto del suelo y corrió a detenerlo.

-¡Te destrozare maldita zorra! – rugió el monstruo.

-Destruiste mi pueblo, asesinaste a mis padres, me violaste y me torturaste… No dejare que una criatura siga con vida… no lo permitiré – murmuró la joven justo en el momento que una gran grieta partía en dos el espejo quien temblaba frenéticamente en sus manos. Esto produjo que más grietas comenzaran aparecer en la superficie de cristal, dejando escapar varios rayos de luz.

-¡Kanna! – vociferó el albino quien con horror se dio cuenta de lo que estaba a punto de pasar.

-¡Perra te tengo! – aulló Gairiki, sujetando a Kanna entre sus tentáculos. Esta se conservó impasible a la bestia y mirándolo fijamente al mismo tiempo que su cabello comenzaba a elevarse y la superficie del espejo brillaba completamente. Una lágrima resbalo por la mejilla de Kanna y dibujando una sonrisa en su rostro, murmuró llena de valor – Adiós Hakudoushi… adiós…

-¡No¡Kanna¡Detente! – gritó aterrado el albino, quien salto hacia el monstruo y el espíritu. Pero fue demasiado tarde, la superficie de cristal exploto, lanzando los pedazos de vidrio contra Gairiki atravesando sus duras escamas, hiriéndolo al mismo tiempo que un gigantesco rayo de luz surgió del espejo, ilumino el cuerpo del monstruo. Miles de almas se esparcieron por todo el claro y rápidamente comenzaron a girar alrededor de la bestia y del espíritu formando un torbellino, encerrándolos a ambos en su interior.

Un aullido de dolor dejo escapar el gigantesco monstruo al sentir como su cuerpo era atravesado por miles de almas que en forma de esferas de luz, chocaban contra él, despedazándolo. Hakudoushi contemplo atónito como pedazos de carne, hueso y piel caían al suelo al mismo tiempo que el remolino se hacia mas estrecho a cada minuto que pasaba. De pronto las almas se detuvieron y se pegaron al cuerpo de Gairiki, provocando que su cuerpo brillara. Este aterrado, se retorció frenéticamente en medio de gritos de terror y sufrimiento.

-¡No¡No puede pasar esto¡Quítense¡Aléjense de mí! – gritaba enloquecido el enorme youkai, golpeando su cuerpo con sus enormes garras, aumentando sus heridas. Pero las almas no se despegaban de su piel y comenzaron a brillar con mayor intensidad hasta llegar el momento originaron una gigantesca explosión.

-¡Kanna! – exclamó asustado Hakudoushi al ver como una enorme nube de polvo se levanto debido al estallido. Corrió hacia el lugar donde había ocurrido, con la esperanza de encontrar con vida al espíritu. Desesperadamente registró el lugar, en busca de una señal de vida cuando un grave quejido lo detuvo. Rápidamente se volvió y lleno de alegría, vio a Kanna quien se encontraba desmayada en el suelo. No perdió tiempo y corriendo en su ayuda, la tomo entre sus brazos y la alejo de la nube de polvo, deteniéndose a unos pocos metros de la zona.

-¡Amor! Despierta ¡Kanna¡Abre los ojos! – suplico entre lágrimas el albino, moviendo el cuerpo inmóvil de la joven. Esta lentamente abrió los ojos y con dificultad movió su cabeza y poso su mirada sobre el rostro de este.

-Hakudoushi… - murmuró. El joven sonrió y abrazo a la extensión quien pese a lo débil que estaba, correspondió el abrazo.

-¡Kanna¡Oh cielos¡Tuve tanto miedo de perderte¡Nunca vuelvas hacer eso!

-Tranquilo todo esta bien… no lo volveré a hacer… tranquilo – murmuró Kanna, besando la mejilla del chico para tranquilizarlo. Luego separándose de este, se puso de pie con dificultad y ayudada por el joven, miraron hacia la nube de polvo.

-¿Lo mate¿Acabe con Gairiki? – pregunto el espíritu seriamente. Hakudoushi sorprendido al ver que la joven aparentemente había vuelto a ser la misma criatura sin emociones, asintió con la cabeza.

-La energía espiritual de tantas almas en su contra, provoco que su cuerpo se purificara haciéndolo explotar. – explicó el joven.

Kanna guardo silencio y sin dejar de mirar a la nube de polvo murmuró: - Cuando explotamos, creí que había llegado mi fin pero algo me protegió, no se que fue, pero me protegió del impacto.

Hakudoushi se quedo pensativo tras haber escuchado dichas palabras. De pronto un fuerte viento disipo la nube y lo que vieron ambos jóvenes, los dejo estupefactos. Frente a ellos había cientos de almas que flotaban apaciblemente, girando alrededor de los restos del espejo. De pronto sobre los fragmentos, aparecieron los espíritus de una mujer y de un hombre. Kanna se quedo boquiabierta al reconocer a aquellos espíritus y posando sus manos sobre su pecho, derramo una lágrima.

-¿Kanna¿Quiénes son? – preguntó Hakudoushi.

-Mis padres… - murmuró la joven al mismo tiempo que comenzaba llorar y corría hacia a los seres quienes la recibieron con besos y abrazos. Hakudoushi se conmovió ante la escena y no pudo evitar dejar escapar una lágrima.

-¡Papá¡Mamá¡Los extrañe tanto! – exclamo en medio del llanto Kanna mientras miraba a sus padres.

-Nosotros también te extrañamos hija… no sabes cuanto habíamos esperando el momento de volverte a ver… - exclamo el padre.

-¡¿Verdad que ya no marcharan¡¿Verdad que se quedaran conmigo?! – pregunto emocionada la extensión.

La madre sonrió y acariciando suavemente el rostro de la joven, murmuró:

- No podemos quedarnos ya en este mundo… a diferencia de ti… nosotros ya estamos muertos y debemos ir al mundo que nos corresponde…

-¡No pueden¡No se vayan¡Los necesito! – sollozó la joven, aferrandose a las ropas de la mujer.

-Hija… ya no nos necesitas… ya tienes a alguien que te cuidará y te amará – susurro el hombre, mirando a Hakudoushi. Este al notar la mirada del espíritu, no pudo evitar sentirse cohibido y bajó el rostro. Kanna se dio cuenta de quien hablaba y no pudo evitar sonrojarse, cosa extraña para los seres de su tipo.

-Bueno… es hora de marcharnos… ya puedo sentir ese llamado de partir – dijo la madre y abrazando con fuerza a la joven, se despidió con un beso en la frente.

-Adiós… - fue lo único a lo que se limitó a decir Kanna y lentamente retrocedió. Los dos espíritus cerraron los ojos y comenzaron a disolverse en miles de pequeñas chispas de luz mientras que las demás almas se elevaban al cielo y desde ahí, se esparcían a gran velocidad.

Los seres desaparecieron y las chispas de luz cayeron sobre los restos del espejo, provocando que este liberara un destello cegador. El espíritu cerró los ojos ante la luz y cuando se sintió segura, los abrió. Una sonrisa se dibujo en su rostro mientras se agachaba a recoger algo en el césped. Hakudoushi se acerco a ella, llamándola por su nombre. Esta se dio la vuelta y con una pequeña sonrisa dibujada en su rostro, mostró su viejo espejo totalmente reconstruido en sus manos para luego caer inconciente al suelo. El albino tranquilamente la levantó y una vez en sus brazos, murmuró: - Es hora de volver a casa…

Mientras tanto en el pueblo, varios monstruos se habían levantado debido a que habían recuperado sus almas. Se encontraban desorientados ante lo sucedido y se reunieron para encontrar una respuesta.

-¿Cómo es posible esto¿Cómo es que volvimos a la vida? – exclamo un monstruo en forma de serpiente.

-El amo Gairiki ha muerto… esa es la única explicación… - respondió un cerdo youkai.

-¡Maldición¡Ese idiota esta muerto¡¿Y ahora quien nos liderara?! – gritó un ogro de tres ojos.

-¡Olviden eso¡Ahora somos libres de hacer lo que nos de la gana! – gruñó otro demonio.

-¡Es cierto¡Jajaja¡Somos libres¡Viva! – vociferaron la manada de monstruos.

-¡Entonces larguemos y destruyamos otra aldea! – aulló un de los monstruos. Todos atraídos por la idea, comenzaron a marchar hacia la salida del pueblo, decididos a acabar con otra localidad pero cuando estaban a punto de salir, un de los monstruos cayó muerto debido a que una flecha se había clavado en su cabeza. Los demás sorprendidos por el fallecimiento de su compañero, se dieron la vuelta y sorprendidos se quedaron al ver que Mouryoumaru se encontraba de pie frente a ellos y detrás de el youkai se encontraban un gran ejercito de soldados.

-¿Acaso se van sin despedirse¡Que maleducados! – exclamo el enorme youkai. Rápidamente extendió una de sus enormes brazos hacia el cúmulo de monstruos y con una gran sonrisa en el rostro, gritó: - ¡Ataquen!

Los monstruos aterrados al ver que el gigante y su ejército corrían hacia ellos, comenzaron a huir pero fue demasiado tarde. Los soldados cayeron sobre ellos y comenzó la masacre de todos esos seres demoníacos.

-¡No dejen ninguno vivo! – ordeno Mouryoumaru mientras aplastaba con sus enormes garras a un pequeño grupo de youkais. Alzo la vista y con alegría vio como Hakudoushi y Kanna salían del Bosque de Las Sombras y con voz firme exclamo¡Ya se habían tardado¡Vengan rápido que la diversión se esta acabando!

-¡Ese jamás va a cambiar! – dijo Hakudoushi, moviendo su cabeza en señal de negación. Kanna solo se limito a recostar su cabeza sobre el pecho del guerrero quien lentamente caminó hacia el pueblo destruido mientras que los guerreros del youkai terminaban de exterminar a los pocos monstruos sobrevivientes.

El cantar del gallo anuncio la llegada de un nuevo amanecer. Los primero rayos del astro rey hicieron que las sombras de las noches desaparecieran, iluminando toda la región. En la ciudadela, ya muchos de los habitantes se habían levantado y se realizaban sus labores en medio del silencio. Muchas de las familias cuyos hijos habían acompañado a Mouryoumaru y a Hakudoushi se encontraban presas de la preocupación. La idea de que sus vástagos no volvieran de la batalla les embargaba el corazón de un gran temor, limitándolos a realizar sus trabajos mientras oraban, esperando que el cielo les trajera con bien a los soldados.

En la mansión, Akago y los otros se encontraban en la misma situación. Habían pasado varias horas desde que el batallón liderado por el youkai y el hanyou había partido hacia el pueblo y aun no recibían noticias de ellos.

-Akago ¿Crees que regresen con bien? – preguntó Kohaku, quien desde el pórtico de la casona observaba la enorme puerta de la ciudadela.

-No lo se… la tardanza de mi hermano me preocupa. Ya deberían de estar aquí desde hace algunas horas. No creo que para Hakudoushi y Mouryoumaru les sea difícil exterminar a unos cuantos monstruos. – respondió el niño mientras tomaba un vaso de té, sentando sobre un hermoso sillón de madera.

-Gairiki los mato… eso fue lo que paso… - murmuró con tristeza el joven que junto a la bebe habían escapado de la masacre.

-No digas eso… Mouryoumaru y Hakudoushi son muy fuertes… no son tan fáciles de derrotar… ellos han de volver – dijo Rin quien se encontraba al lado de Kohaku.

-Rin tiene razón, no deberías de ser tan pesimista… – repuso Akago.

-Lo que más me preocupa es si Kanna esta bien… Recuerden que ella no esta muy bien que digamos – murmuró el exterminador.

-Es cierto… espero que este bien… - exclamo preocupada la joven de cabellos negros.

-No se preocupen tanto… recuerden que Hakudoushi esta con ella… el la protegerá de cualquier peligro… ya saben cuanto la ama… - añadió el pequeño albino.

-¡Demonios¡Tardan demasiado¡Será mejor que vaya a ver que sucedió! – exclamo el chico de la aldea y bajando las escaleras del pórtico, se dirigió a las puertas. Kohaku al ver esto, salto desde la entrada de la casa y cayó frente al muchacho y sujetándolo de uno de los brazos, lo detuvo.

-Tu no iras a ningún lado… es muy peligroso y aun no te has recuperado de tus heridas. – exclamó el exterminador.

-¡Suéltame¡Tengo que ir! – dijo molesto el Joven.

-No… no iras – le respondió este. El chico al ver la negativa comenzó a forcejear con Kohaku provocando que sus heridas se abrieran pero aun así siguió resistiéndose.

-¡Kohaku¡Ya dejen de pelear¡Se van a lastimar! – exclamó preocupada Rin, quien corrió hacia los dos jóvenes.

-Humanos – murmuró Akago moviendo la cabeza en señal de negación y caminando lentamente hacia ellos.

-¡Suéltame¡Tengo que ir allá!

-¡No te iras a ningún lado¡Aquí te quedas! – vociferó Kohaku quien ya estaba molestando. El alboroto causado por la discusión entre el exterminador y el aldeano llamo la atención de varios moradores de la ciudadela, que picados por la curiosidad se acercaron a observar el forcejeo.

-¡Ya basta¡Suéltense los dos¡Ahora mismo! – ordenó Rin pero los dos jóvenes la ignoraron. Akago al ver que la situación se estaba poniendo tensa, estaba a punto de intervenir cuando un grito proveniente de una de las torres que estaban al lado de las puertas lo detuvo.

-¡Alguien se acerca! – gritón con fuerza un centinela. Otros gritos de alerta siguieron al primero provocando alarma entre los lugareños. Akago y Kohaku no perdieron tiempo e ignorando al joven aldeano, corrieron hacia la entrada de la ciudadela. Un contingente de soldados se formo detrás de los dos guerreros mientras estos interrogaban al guardia que había dado el grito de alarma.

-¡¿Qué es lo que ves soldado?! – gritó Akago, elevando su mirada hacia la punta de la torre donde se encontraba el centinela.

-¡Es una enorme caravana que se dirige hacia nosotros¡No puedo distinguir sus formas¡Hay demasiada niebla pese a que es de día! – respondió el soldado.

-¿Crees que sea Hakudoushi y los demás? – pregunto Kohaku.

-No lo se… no puedo sentir su presencia… - murmuró Akago.

-¡Oye¡¿Puedes distinguir algo en toda esa neblina?! – grito el exterminador al centinela. Este miro al bosque y tras unos minutos respondió:

-¡Si¡Veo algo¡Es un ser gigantesco que se mueve con la caravana!

-¡Ese puede ser Mouryoumaru! – exclamó con esperanza Kohaku.

-No lo creo… el sabe muy bien que no debe mostrar su verdadera naturaleza frente a los soldados… - repuso el pequeño albino. – De por si ya tienen cierto temor hacia nosotros, ver a Mouryoumaru en su forma original los aterraría.

-¿Acaso crees que sea otra cosa¿Qué puede ser esa criatura llamada Gairiki? – pregunto con temor el exterminador.

-No lo se… pero para asegurarnos, prepárate para pelear en caso que sea necesario…- respondió el niño.

-¡Señor Akago¡Señor Kohaku¡Están frente a las puertas! – gritó alarmado el guardia pues debido a lo espesa de la niebla de la montaña, no podía ver a los seres que habían llegado a la entrada.

-¡Preparen armas¡En caso que sea un enemigo¡No tenga piedad con él! – ordenó Akago quien colocándose junto a Kohaku frente al batallón, apuntaron sus afiladas espadas y lanzas contra las puertas. Un fuerte golpe se escucho al mismo tiempo que las enormes puertas de acero se abrieron sin resistencia alguna, dejando entrar a una espesa neblina. Los guerreros se mantuvieron inmóviles al ver como varias figuras se divisaban en medio de la bruma, que se acercaban a ellos de manera pausada.

-¡Ataquen! – exclamó Akago. Los soldados al escuchar la orden, se lanzaron al ataque pero un rayo de luz atravesó la niebla, iluminando a los recién llegados. Los guerreros se detuvieron en seco al ver que se trataba de Mouryoumaru, quien se encontraba en su forma humana, junto a Hakudoushi y Kanna. Detrás de estos, estaba el contingente entero de soldados que gracias a que el espíritu había recuperado sus almas además también estaba un gran número de sobrevivientes de la aldea que Gairiki había atacado.

-Vaya recibimiento… Procurare salir con mayor frecuencia para tener más de estas bienvenidas – dijo sarcásticamente Hakudoushi, quien veía de reojo a Akago mientras sostenía entre sus brazos a Kanna. El niño se limito a mover su mano e hizo que los soldados retrocedieran mientras varios pobladores de la fortificación corrieron al recién llegado grupo. La alegría de volver a ver a los seres queridos se extendió por todo el lugar, contagiando a todos los presentes.

-¡Papá¡Mamá! – gritó el joven sobreviviente quien al ver a una pareja en medio de la multitud, corrió hacia ellos, abrazándolos con fuerza.

-¡Hijo¡Gracias al cielo que estas vivo! – exclamó la madre en medio de lágrimas, mientras besaba al jovenzuelo.

-¡¿Y tu hermana?! – preguntó preocupado el padre.

-Aquí esta… su hijo cuidó muy bien de ella – murmuró Rin quien apareció frente a ellos, teniendo en sus brazos a la bebe. La mujer feliz de ver a su hija menor viva, la tomó entre sus brazos e hizo una reverencia, en señal de agradecimiento.

-¿Se encuentra bien Kanna? – habló el pequeño albino hacia Hakudoushi.

-Si… solo esta dormida… la agoto la batalla contra Gairiki y sus monstruos. – respondió el joven. Akago se acerco a la pareja y contemplo como Kanna dormía apaciblemente en los brazos de su hermano.

-Sabes… no recuerdo cuando fue la ultima vez que vi que Kanna tan tranquila… me alegro mucho que este bien – murmuró Akago.

-Si… bueno la llevare a descansar… tú encárgate de ayudar a los recién llegados – ordenó Hakudoushi mientras se daba la vuelta y llevaba a la joven espíritu al interior de la casona.

-¿Y que hacemos con todos ellos? – pregunto Rin mientras se acercaba junto con Kohaku a Mouryoumaru y Akago.

-Déjamelo a mí… - respondió el niño y acercándose al grupo de sobrevivientes, exclamó a todo pulmón: - ¡Atención a todos¡Se quedaran aquí hasta que nuestros hombres y con ayuda de ustedes, reconstruyan su hogar¡Por favor pasen con los soldados de esta ciudadela¡Ellos les dirán donde se ubicaran temporalmente en este lugar!

Los sobrevivientes al escuchar tales palabras, exclamaron frases de agradecimiento al mismo tiempo que varios soldados se acercaban a ellos y los conducía a lo que serian sus hogares provisionales mientras que Akago y los otros entraban a la casa para tomar el desayuno y escuchar por boca de Mouryoumaru, lo sucedido en la batalla.

Dos semanas pasó tras lo sucedido. La aldea que Gairiki había destruido, rápidamente fue reconstruida gracias a que los pobladores de dicho lugar que junto con un pequeño grupo de soldados, se dedicaron día y noche, en avanzar las reparaciones.

-Oye Akago ¿Dónde están los chicos? – preguntó Mouryoumaru al pequeño albino quien se encontraba parado bajo la sombra de un gran árbol que había en el patio delantero y donde podía ver como caravanas de aldeanos y soldados entraba y salían de la ciudadela.

-Supongo que están durmiendo… - respondió el chiquillo.

-¿Durmiendo? Pero si ya es medio día… normalmente a esta hora estarían haciendo algo menos dormir – repuso el youkai mientras se sentaba al lado del albino, recostando su espalda contra el tronco del árbol.

-Déjalos Mouryoumaru, ellos saben lo que hacen – susurró Akago, sonriendo levemente mientras elevaba al cielo.

Un pequeño ronquido rompió con la quietud que gobernaba en la recamara. Un cuerpo desnudo se movía entre las sabanas de una hermosa cama, extendiendo sus brazos hacia todas direcciones, aparentemente en busca de algo o de alguien.

-¿Kanna? – murmuró Hakudoushi despertándose al notar la ausencia de la joven. Rápidamente se sentó en la cama y buscó con la mirada alguna señal de la extensión. Estaba a punto de salir a buscarla cuando escuchó una suave melodía procedente del balcón que llamó su atención por lo que se puso un pantalón y caminó hacia el balcón, descubriendo a Kanna entonando una hermosa canción. Extasiado observó como los rayos del sol caían sobre la piel desnuda de la joven, haciendo que esta adquiriera una inusitada belleza que podía hechizar a cualquier.

-Linda canción… No sabia que pudieras cantar… - dijo el albino mientras tomaba una sabana blanca que había en el piso y cubría el cuerpo desnudo de Kanna.

-Es una vieja canción que cantaba mi madre cuando me despertaba… es de los pocos recuerdos alegres que pude recuperar de mi pasado. – respondió la joven mientras miraba el enorme patio que se extendía frente al palacio.

Hakudoushi solo se limitó a guardar silencio y colocándose detrás de la joven, la abrazó. Un escalofrío recorrió el cuerpo de la extensión al sentir la calidez que despedía su amante y no pudiendo evitar derramar una lágrima, recostó su cabeza contra el pecho del guerrero al mismo tiempo que posaba sus manos sobre las de él.

-Tranquila… ya se han ido los tiempos difíciles… Y aun si vuelven… no temas… estaré aquí para protegerte… - susurró Hakudoushi cariñosamente al oído del espíritu. Esta asintió con la cabeza y ambos jóvenes se mantuvieron inmóviles, observando la ciudadela y lo que había más de ella.

-Te amo Hakudoushi… - murmuró en voz baja Kanna haciendo que Hakudoushi solo sonriera y besara la mejilla de la joven. Esta al sentir el roce de aquellos labios sobre su piel, no dudó en girar su rostro y besar apasionadamente al joven quien amorosamente correspondió.

-Es realmente sorprendente… ha cambiado tanto en tan poco tiempo – dijo Akago, observando a Kanna y a Hakudoushi.

-¿Qué sucede¿A que te refieres con eso? – preguntó curioso Mouryoumaru.

-Dime Mouryoumaru ¿Quién mató a Gairiki? – respondió con otra pregunta el chiquillo.

-Ya te lo he dicho, no se quien le dio muerte a ese infeliz. Yo sólo recuerdo que Hakudoushi salió en busca de Gairiki y de Kanna mientras yo me quedaba agotado en medio del pueblo. Pasaron varias horas hasta que lo volví a ver salir del bosque, con Kanna entre los brazos.

-No lo sabes… ¿No notaste algo extraño en ellos?

-No… que yo haya visto… Aunque he notado que Kanna ha estado más relajada… incluso no me lo creerás pero se rió con uno de los chistes que los niños le dicen para hacerla reír.

-¿Seguro?

-¿Qué sucede Akago¿Por qué me preguntas con tanto interés?

-Se debe a que desde el día que ustedes regresaron hasta lo que es hoy he notado un cambio muy peculiar en Kanna

-¿Y cual es ese cambio?

-Su comportamiento… ya no es de la joven callada que se movía como un simple zombi… ya no… ahora es otra persona… una Kanna más llena de vida… Y sus ojos… son tan distintos… ya no es aquellos ojos inexpresivos que solo daban la sensación de vacío… ya no… ahora están llenos de… de…

-¿De que, Akago?

-De esperanza… - terminó la frase el chiquillo. Mouryoumaru al escuchar tal cosa, no pudo evitar sorprenderse. Ahora comprendía porque el nuevo comportamiento de Kanna se le hacia tan familiar… la razón estaba más que clara… Kanna se había vuelto más humana…

-¡Kohaku¡Jajajaja¡Ya no jajaja! – exclamaba Rin quien salio a uno de los balcones del palacio. Detrás de ella venia el exterminador que en medio de carcajadas, atrapaba en un abrazo quedando frente a frente con la joven mientras le hacia cosquillas.

-¡Jajaja¡No señorita¡Jajaja me las vas a pagar! – dijo Kohaku.

-Humanos… - murmuró Akago al ver que la pareja dejaba de reírse y se besaban apasionadamente.

-Buenos días amigos -dijo Kanna de manera tímida al ver a Rin y Kohaku en el balcón de alado. Estos se sorprendieron al escuchar el saludo del espíritu y jubilosamente respondieron.

-¡Buenos días! – exclamó alegremente Rin quien seguía abrazada de Kohaku.

-¿Y cuando es la boda? – pregunto Hakudoushi haciendo que Kohaku y Rin se sonrojaran al escuchar la pregunta.

-Dentro de un mes… mañana Rin y yo con un contingente de soldados iremos a ver a Sesshoumaru para los planes de la boda. – respondió el exterminador.

-Kanna ¿Verdad que serás mi dama de honor? – pregunto emocionada Rin. El espíritu asombrado ante la petición, solo se limito a mover la cabeza y decir un simple si.

-¿Qué es eso? – señaló Hakudoushi al poder escuchar como un ruido parecía acercarse a la ciudadela.

-Déjame ver… son aleteos… si… parece que es aleteo de algún animal. – repuso Kohaku quien poseía un mejor oído.

-Hakudoushi… - musitó Kanna, abrazando con más fuerza al albino. Los 4 se mantuvieron inmóviles y estaban a punto de meterse a sus habitaciones cuando una gigantesca parvada de hermosas avecillas blancas pasaron sobre el techo de la mansión, bajando por las paredes y volaban hacia la montaña que se extendía frente a al ciudadela.

-¡Es hermoso! – gritó sorprendida Rin al ver como las aves volaban a gran velocidad, entonando un alegre canto. Kanna sonrió al ver como un lindo pajarito se acerco a ella, aleteando rápidamente sus alas. La extensión extendió su mano y el ave se posó en ella, provocando que Kanna sintiera una alegría inexplicable.

-Al parecer hoy será un buen día para todos – dijo alegremente Hakudoushi mientras miraba como Kanna miraba curiosamente al ave.

-Ya lo creo que si… jajajaja- exclamo Kohaku mientras veía como la enorme parvada seguía pasando por encima del techo.

-Creo que tiempos mejores se acercan este sitio… ¿No lo crees Akago? - murmuró Mouryoumaru, divertido al ver como los 4 jóvenes contemplaban el paso de las aves.

-Puede ser amigo mío, puede ser… - respondió Akago.

-Sabes… si esto fuera una de esas tantas historias de amor que he escuchado a lo largo de mi vida… podría decir que el momento ellos que están viviendo en estos instantes podría ser uno de esos finales perfectos… ¿Qué me dices? – dijo el youkai.

-Te equivocas Mouryoumaru – respondió Akago.

-¿Por qué?

– Porque el instante que ellos están viviendo ahora no seria el perfecto final de uno de esos tantos viejos relatos… sino el perfecto comienzo de sus nuevas vidas – y tras decir eso, el pequeño albino cerró los ojos. Mouryoumaru solo atinó en reírse y seguir mirando a los jóvenes, quienes alegremente observaban como la parvada de aves se perdía en el horizonte, dejando como único rastro, miles de plumas blancas que caían lentamente al suelo.

Y así termina esta historia de tristezas y alegrías… Donde una vez demostramos que el amor es capaz de superar cualquier obstáculo, incluso la misma muerte. Ojala que eso pasara en la vida real, es una lastima que día tras día el amor y la esperanza se van muriendo lentamente pero aun siguen batallando para seguir vivos en el corazón de los humanos, es por eso que debemos tener fe y ayudar en esa batalla. Me hubiese gustado relatar las pericias de sus nuevas vidas… las aventuras que tuvieron a lo largo del tiempo… de los obstáculos que lograron sortear… de los bellos momentos que pasaron juntos pero como decía mí querida tía abuela Ágata… eso es otra historia…

¿Que tal? T.T Doy por terminado el fic "El Estimga De Tu Silencio" muchas pero muchisimas gracias por estar conmigo a lo largo de este fic que al igual que Mariposa (Kagura X Sesshoumaru) se robarón el corazón de muchas lectoras. Espero contar con sus reviews y saber su opinion sobre este capitulo final.

Algunos Datos Interesantes

- Las canciones que se escucharón para inspirar el entramado del capitulo final fueron:

No Fear - The Rasmus; When you were young - The Killers; The Confessions of Broken - Lindsay Lohan. (Se escucharon 10 veces cada canción para hacer que la jodida inspiracion se despertara)

-Se tardó un mes entero para redactar cual seria el final adecuado del fic.

-En lugar de la parvada de aves, se iba a colocar que era un emjambre de mariposas pero como el fic "Mariposa" poseia un final similar, se decidió modificarlo.

-En la batalla final de Gairiki y Hakudoushi, habia una escena donde Gairiki le cortaba la cabeza al muchacho... Se elimino pues parecia muy chafa jajajajaja.

-Me lleve 153 regaños por culpa del capitulo, pues me la pasaba todos los dias en la computadora.

-Por ultimo, fue uno de los mejores finales que he escrito.