MEITANTEI CONAN: OPERACIÓN SUPERNOVA -2ª PARTE-
FILE10: EL NUEVO MIEMBRO DEL EQUIPO
-Oh sorry, it's a big secret, I can't tell you. A secret makes a woman, woman- respondió la mujer.
Conan comprendió de repente que había sido engañado. Solo conocía a una persona en el mundo que sintiese predilección por aquella extraña frase. Jodie y Akai también se percataron de que no era una simple coincidencia. El único ajeno a tal conocimiento era Kaito Kid, que seguía buscando algún fallo en aquellos grilletes para poder liberarse.
-Esta bien, reserva fuerzas- dijo Mikado- Las necesitaras si quieres sobrevivir a las insufribles torturas que mis hombres tendrán el placer de aplicarte. Luego claro, morirás como el resto de vosotros.
-¿Por qué no nos has matado ya?- preguntó Jodie sin tan solo mirar a los ojos a su enemigo.
-Ah si, se me olvidaba- dijo Mikado haciéndose el despistado- Obviamente recuperé el chip y eso nos ha permitido lanzar el KOS-MOS al espacio. Efectivamente, vuestro patético plan no ha servido absolutamente para nada. Dentro de un par de horas alcanzará la órbita terrestre y entonces el mundo conocerá lo que mi pequeño es capaz de hacer.
Mikado se regodeó en el sentimiento de fracaso que en aquel momento invadía a los miembros de la operación. La única que no se inmutó fue Ivana y eso irritó un poco al magnate.
-Además- prosiguió- para demostrar al mundo que KOS-MOS no es ningún farol pienso destruir una ciudad para demostrar su poder y dado que habéis conseguido sacarme de quicio lo pagareis presenciando la destrucción de vuestra querida ciudad de Beika.
-¡No, Beika no!- exclamó Conan al no poder frenar sus impulsos.
-Calma chico, para cuando te hayas podido liberar de esas cadenas tu casa no será más que un inmenso cráter.
A Conan poco le importaba su casa, solo eran un montón de ladrillos en los que había vivido solo desde hacía algún tiempo. Sin embargo todas las personas que quería habitaban en esa ciudad. Sus rostros invadieron su mente. Ran, Kogoro, Agase, Haibara, y los detectives junior, todos ellos estarían muertos en poco más de dos horas de no hacer algo para salvarles.
-Espero que disfrutéis del espectáculo, ahora si me disculpáis tengo un planeta entero al que amenazar.
El magnate hizo una leve inclinación de cabeza y con un ademán ordenó a su subalterno que le acompañase. Cuando desaparecieron un par de pitidos indicaron que la puerta había quedado firmemente anclada mediante algún sistema electrónico.
-¡Deberías estar muerta!- le espetó Conan a Ivana de repente
- The same as you my dear silver bullet- dijo la mujer- pero en vez de eso te convertiste en un canijo. Pero debo daros las gracias. De no haber armado aquel jaleo en el Heaven Plaza no podría haber llegado hasta aquí. Las cosas se me complicaron mucho cuando tuve que matar a Leno para recuperar el chip y más todavía cuando Kaito Kid me lo robó. No me imaginaba que James Black recurriría a ti, ni tan solo imaginaba que podría encontrarte en aquel lugar- dijo mirando a Conan esta vez.
-Ah, ya veo- dijo el detective- nos usaste como cortina de humo para poder llegar hasta aquí sin levantar sospechas. Ni siquiera tenías la necesidad de matar a Leno pero tenías que poner a Mikado en una encrucijada y obligarle a sacar la artillería pesada.
-¿Cuál es la mejor forma de entrar en una cárcel? Como prisionero- concluyó Vermouth
-¿Qué tiene que ver la organización con todo esto?- preguntó Jodie sin ocultar el desprecio que le profesaba a la asesina
-Una organización que se mantiene en la sombra como la nuestra no puede competir contra semejante arma. Si llegase el momento de culminar nuestros planes, el mundo simplemente pasaría de nosotros, tendrían un problema mayor del que ocuparse- explicó la mujer.
-El mundo ahora no me importa, lo que me importa es Beika- murmuró Conan
-¿Beika o Ran?- puntualizó Vermouth
Conan estaba dispuesto a saltar sobre ella pero las cadenas le recordaron que estaba inmóvil y desistió.
-Parece que os conocéis baste bien- observó Kid.
-Oh si, el pequeño y yo somos muy amigos- dijo Vermouth poniendo especial énfasis en la última palabra.
-¿Qué quieres decir?- dijo Akai, detectando el doble sentido de aquella palabra.
-Quiero decir que esta vez nos mueve el mismo objetivo, ya sea por un motivo o por otro así que creo que me uniré a vuestro equipo de Power Rangers- dijo emitiendo una pequeña carcajada.
-Primero dame un buen motivo para no matarte aquí y ahora- dijo Jodie llena de ira.
-Primero, estás atada. Segundo, soy vuestra única forma de llegar a la sala de control. Si, si, Chianty y Korn no trabajaban con Mikado para sacarse un dinero extra. Eran agentes infiltrados, poco a poco me han ido pasando los planos de la Torre Destiny. En resumen, me conozco este edificio mejor que el número de la droga que te encogió- dijo para crispar al detective.
Conan ya conocía su juego y esta vez decidió no entrar en el, se serenó mientras sus pensamientos se centraban en su amiga de la infancia y el peligro que corría. Por extraño que le pareciese Vermouth sabía leer su alma y no le hacía gracia resultar tan vulnerable ante ella. Sin embargo esta vez debía dejar el odio atrás si quería salvar Beika.
-¿Qué propones?- preguntó el detective en un débil susurro.
-Conan…
-Se que la odiáis tanto como yo pero nuestro trabajo era evitar que ese chip volviese a caer en manos de ese loco y hemos fracasado. Aunque huyéramos y diésemos la alarma sería imposible evacuar Beika en dos horas. Después de Beika nos llegará el turno a nosotros y otras tantas ciudades así que a partir de ahora supongo que eres nuestra maldita socia.- dijo descargando en Vermouth una mirada llena de ira.
Jodie contempló la determinación del detective en silencio. Akai era contrario a aquella idea y Conan lo sabía pero asintió con un imperceptible gesto. El único que parecía un poco fuera de lugar era Kaito Kid, que en aquel momento decidió no abrir la boca para no dificultar aun más la situación.
-Tus modales pueden mejorar pero acepto- contestó Vermouth
-¿Qué hay que hacer para llegar a la sala de control?- le preguntó el detective
-Estamos en algún lugar del desierto de Mojave. Las líneas eléctricas no llegan hasta aquí por lo que Mikado se sirve de sus propios generadores para mantener todo el complejo en activo. En primer lugar tenemos que destruirlos para poder movernos más fácilmente.
-Así se desactivarían las alarmas y solo tendríamos que enfrentarnos a las medidas mínimas de seguridad- observó Kid- ¿Pero como quieres destruir los generadores, a patadas? No tenemos armas.
-De momento. Dos pisos mas abajo hay un pequeño puesto de vigilancia con un mini arsenal, tendremos que hacernos con las pocas armas que podamos cargar encima. Ya nos haremos con más por el camino.
-¿Es necesario matar?- preguntó Conan aunque ya sabía la respuesta
-¿Acaso tienes elección?- le contestó la mujer
-Mikado no sería tan idiota de arriesgarse a quedarse sin luz y perder el control del KOS-MOS- dijo Jodie- aunque destruyamos los generadores estoy segura que la sala de control seguiría funcionando.
-Por eso la sala cuenta con sus propios generadores en el interior.
-¿Y que hacemos luego, picamos a la puerta y nos hacemos pasar por el pizzero?- pregunto irónico Akai
-Solo hay tres formas de entrar en la sala de control. Abriendo la puerta desde dentro, usando la tarjeta de Mikado cosa que veo bastante fuera de nuestro alcance, o usando la tarjeta de Madsen.
-¿El hombre que entro junto a Mikado?- preguntó Kid
La mujer asintió. Conan intentaba poner el orden toda aquella avalancha de información para construir un plan organizado.
-Primero destruir los generadores, después robar la tarjeta a Madsen y por último entrar en la sala de control- enumeró Conan en voz alta
-Te has saltado un paso. ¿Acaso alguno de vosotros sabe como aturar ese trasto? Para hacerlo necesitamos los códigos de anulación y autodestrucción.
-¡Hay una forma de destruir el KOS-MOS!- saltó el detective
-Claro que la hay, todo loco que se precie no dejaría que su juguete cayese en manos ajenas, podremos aprovecharnos de ese factor. Según Chianty y Korn, Mikado guarda los códigos en un único ordenador, el de su despacho.
Por un breve instante Conan incluso agradeció que su peor enemiga estuviese ahí con ellos. Aunque no le gustaba reconocerlo toda aquella información resultaba de gran ayuda y eso se convertía en la única esperanza de salvar a Ran. Sin embargo luego escuchó unas palabras que poco le gustaron.
-Si queremos aturar sus planes a tiempo tendremos que dividirnos- observó Vermouth
-Yo me encargaré de Madsen- dijo Akai sorprendentemente colaborador- Kaito y Jodie se encargarán de los generadores. Conan y…Vermouth, vosotros de los códigos.
El detective lanzó una mirada de complicidad al agente. La distribución de Akai le permitiría no quitarle la vista de encima a la asesina, sin embargo también corría el riesgo de que esta traicionase al detective y echase a perder una parte del plan que no podía permitirse errores.
-Ya verás que bien nos lo vamos a pasar- dijo Vermouth al detective
-Si, tan bien como en una fiesta de Halloween- le replicó el detective
El recuerdo de aquella noche en que su intento de asesinar a Sherry se vio frustrado acudió a su mente. En ese momento se percató de que no debía subestimar al detective, seguía siendo el mismo que aquel que la derrotó aquella noche. Vermouth le lanzo una leve sonrisa de respeto, reconociéndolo como un rival digno de medirse con ella y Conan hizo lo mismo. Después de todo puede que si sea una situación interesante, pensó el detective.
-Chicos, creo que os olvidáis de algo- dijo Jodie- seguimos atados.
-Habla por ti ¿Quieres?
Para sorpresa de todos Kaito Kid estaba incorporado frente a ellos y los grilletes que lo sujetaban ahora oscilaban vacíos en sus manos.
-Pensé que sería mas difícil, la verdad, me ofende con algo tan insignificante.
-¿Cómo lo has hecho?- preguntó Jodie todavía con la boca abierta de la sorpresa
-Un mago nunca revela sus trucos- dijo el ladrón acoplándose bien el sombrero a la cabeza.
Al cabo de un par de minutos, todos, incluida Vermouth, estaban libres. Aunque el ladrón se mostró algo reticente a la hora de hacerlo finalmente cedió después de que el detective le pidiese con la mirada que la liberase.
