FILE 12: CAMINOS SEPARADOS –JODIE Y KAITO KID-

Tal y como Vermouth les había indicado Kaito Kid y Jodie se dirigieron al único ascensor de toda la torre Destiny que solo tenía tres paradas: la azotea, el arsenal y la sala del generador. Aquel ascensor solo funcionaba con una determinada tarjeta que afortunadamente Conan encontró cuando registró al encargado del arsenal. Tras conseguirla Jodie creó en su mente un plano a partir de las indicaciones de la otra mujer mientras Kaito Kid guardaba algunas cargas C4 en una pequeña bolsa de lona que también encontró. Tras despedirse de sus compañeros se dirigieron al elevador y no encontraron ningún percance por el camino ya que Conan había pirateado las imágenes de todas las cámaras de la torre.

-¿Quieres que lleve eso?- dijo Jodie una vez dentro del ascensor señalando la bolsa de lona que el ladrón llevaba en su espalda.

-¿Y arriesgarme a que saltemos por los aires si se te dispara uno de esos cacharros? Todavía no comprendo como puedes moverte con todo eso.

Al igual que Shuichi Akai, su compañera también se había apoderado de cuantas armas podía portar pero al contrario de lo que pensaba Kid podría moverse con bastante soltura llegado el momento.

-¿Has pensado que vamos hacer cuando lleguemos?- le preguntó el ladrón

-Según Vermouth el ascensor llega directamente a la sala de los generadores así que supongo que en cuanto se abra la puerta tendré que echar mano de estas- dijo la agente dándole unos suaves golpecitos a sus dos pistolas.

-OK, mientras tu les entretienes imitando a Lara Croft yo colocaré las cargas. Procura que no te maten- le dijo el ladrón con una sonrisa amistosa

-No te preocupes por mí, deberías preocuparte mas por ti mismo, estás desarmado

-Recuperé todo mi equipo en el arsenal. No importa que no sirvan para matar, me conformo con que sirvan para sobrevivir- dijo el ladrón.

Jodie se quedó en silencio por un instante, admirando al ladrón por aquella filosofía que valoraba la vida por encima de todo. Sin embargo en la realidad sabía que no podría sobrevivir solo disparando cartas, las 9 mm serían su única salvación.

-¿Preparado?- dijo la agente al ver como el contador estaba cada vez mas cerca de marcar su destino.

-Listo.

-¿Qué es eso?- preguntó Jodie al ver que Kaito Kid sacaba algo de la bolsa de lona

-Ya sabes que me gustan las entradas espectaculares.

Cuando el ascensor llegó al sótano número dos un sonido confirmo su llegada. Dos guardias que custodiaban la puerta se giraron confusos y al abrirse las puertas contemplaron a dos compañeros que ha diferencia de ellos llevaban casco.

-¿Qué hacéis aquí?- preguntó uno de los guardias- todavía no es hora del cambio de guardia

-No no, Mikado nos envía para realizar una inspección, nada del otro mundo, mirar un par de cables y listo- dijo Kid, cuya voz era mucho mas fácil de encubrir bajo aquel abrasador casco.

El otro guardia sin embargo miraba disimuladamente al compañero de Kid y vio algo que le desconcertó. Aquel otro guardia pecho, algo completamente inusual ya que sabía que el pequeño ejército personal del magnate estaba formado solo por hombres. Jodie detectó esa sospecha cuando ambas miradas se cruzaron y la del guardia voló por lo sala hasta posarse en un lugar completamente distinto. Víctima de un acto reflejo que reforzó todavía mas la sospecha de su enemigo se cubrió el cuerpo cruzándose de brazos de una forma muy exagerada.

-¿Y por que no ha mandado a los técnicos como siempre?- preguntó el otro guardia, que todavía se debatía con Kid

-Por que están en el casino jugando a los dados, ¿Oye amigo, quieres que repare esto o prefieres quedarte sin luz? Luego no me mires a mi si Mikado te despide.

-Aquí no se ha roto nada, vuelve sea al que sea tu puesto, esto es una zona restringida. ¿Y a ti que, se te ha comido la lengua el gato?- le preguntó en un fastidioso tono a Jodie.

-"Mierda como hable la hemos cagado"- pensó Kid

-Quítate el casco, quiero ver quien eres- le ordenó el guardia a Jodie

La agente estaba petrificada y no podía articular palabra sin que su voz sonase totalmente femenina. Afortunadamente Kaito Kid salvó la situación fingiendo una voz masculina totalmente diferente para su compañera.

-Prefiero no hacerlo, me hice una cicatriz bastante fea en el Heaven Plaza- improvisó Kid.

Jodie respiró aliviada y le dio las gracias en silencio al ladrón por haberla salvado, su pulso volvía a adquirir un ritmo estable.

El guardia que los interrogaba permaneció dubitativo unos instantes mientras acariciaba el rifle, debatiéndose entre dispararles o dejarles pasar. No pueden ser intrusos, pensaba, ningún espía podría llegar hasta aquí y Mikado está demasiado ocupado jugando a la guerra de las galaxias, si le molesto por una tontería así es capaz de mandar a Madsen a que me mate y ese si que me da miedo.

-Esta bien, haced lo que tengáis que hacer y largaos enseguida- accedió finalmente

-Eres un sol- le contestó Kid irónicamente.

Ante el ladrón y la agente se abría una enorme sala a la que se accedía mediante una larga escalera metálica. En aquella enorme cavidad cavada bajo tierra había cuatro gigantescas turbinas que provocaban un ritmo ensordecedor. Varios trabajadores con orejeras y batas blancas se movían nerviosos de un lado a otro con sus carpetas en las que apuntaban los datos reflejados en los paneles de cada aparato.

Kaito Kid y Jodie empezaron a bajar las escaleras bajo la atenta mirada de los dos guardias. En ese momento fue cuando uno de ellos se percató de la trampa. Los andares de Kaito Kid eran completamente normales para el pero el contoneo de Jodie era claramente femenino.

-¡Los sabia, intrusos!- gritó el guardia a la vez que desenfundaba el arma

Kaito Kid había tenido en cuenta esta posibilidad y antes de que alzase del todo su arma el ladrón ya había pegado un salto para colocarse en la espalda de su compañero y noquearle. Jodie, que aunque no tenía la misma habilidad que el ladrón tampoco se quedaba corta en cuanto a reflejos, aprovechó el lapsus de confusión del guardia al ver a su compañero caído para tumbarlo de un disparo certero en el corazón.

-"Era la única manera"- pensó Jodie al ver la mirada de desaprobación del ladrón.

El ruido, las orejeras de los trabajadores y el silenciador de la pistola de Jodie hicieron que nadie se percatase de lo ocurrido y todos continuasen con sus labores. Volvieron a subir los pocos peldaños que habían bajado y ocultaron a las dos víctimas en el ascensor pese a que la plataforma en la que se encontraban estaba bastante elevada y nadie se habría percatado de los dos cuerpos.

-Será mejor que nos demos prisa- dijo la agente

El ladrón asintió y ambos bajaron la escalera. Kaito Kid pensó que la mejor forma de colocar las bombas era ponerlas encima de las turbinas, donde todos ignorarían su existencia pero para lanzarlas necesitaría antes una distracción.

-Yo distraeré a los técnicos, tu lanza las bombas por encima de cada generador, da igual el lugar donde caigan mientras se queden fijas.

Jodie alzó el pulgar y agarró la bolsa de lona con los explosivos. Mientras Kaito Kid fingía realizar un control rutinario de comprobación situaba a cada trabajador de espaldas al generador para que Jodie realizase el lanzamiento. El primero fue un éxito, la bomba quedó completamente adherida a la superficie de la turbina. El segundo fue algo mas peligroso ya que el trabajador temía al guardia al que encarnaba Kid y giraba constantemente la cabeza para evitar el contacto visual. Incluso en el momento en que la bomba estaba a punto de desprenderse de manos de Jodie tuvo que dejarla caer disimuladamente tras su espalda y ocultarla unos instantes ya que el trabajador clavó su mirada en ella. No obstante era el miedo a Kid lo que gobernaba su cuerpo y no se enteró de nada. Finalmente Jodie realizó un lanzamiento perfecto al igual que con el tercer generador. El cuarto resultó algo más diferente y un episodio embarazoso para el ladrón.

-Su pase de seguridad señorita- le dijo a una atractiva mujer que comprobaba el panel del generador.

-¿Así saludas a todas las chicas?

Para sorpresa de Kaito Kid la mujer tiro la carpeta al suelo y enseguida se abrazó a el

-"¿Pero que hace esta loca? Ni mi madre me abrazaba así"- pensó el ladrón mientras sus brazos inertes no respondían.

-Hacía tiempo que no venías ha decirme hola- dijo la mujer atenazándose al ladrón con mas fuerza

-Es que yo…esto…aquí no, nos podrían pillar- contestó sin estar muy seguro de lo que debía decir mientras en el interior de aquel mono negro se ponía cada vez mas rojo.

- No me dijiste eso la semana pasada detrás del generador.

-Detrás del…¿Generador? "De donde ha salido esta mujer, Jodie por lo que mas quieras sácame de esta"- dijo el ladrón al que estaba a punto de sufrir un paro cardíaco

El ladrón cruzó los brazos por detrás de la mujer y entrelazó las manos en señal de súplica pero sabía que Jodie no respondería, estaba demasiado ocupada intentando no morirse de risa.

-¿Por qué no te quitas el casco, Harry y…?- la mujer unió la acción a la palabra y retiró el casco dejando al descubierto un rostro desconocido que la paralizó unos instantes.

-Sorpresa cariño- antes que la mujer pudiese articular palabra Kaito Kid se quitó rápidamente el guante del uniforme con los dientes y posó su mano sobre la cara de la mujer, esparciendo sobre ella un polvo blanco que la dejó dormida. Antes de caer al suelo la agarró en brazos y la llevo tras el generador.

-¿Por qué la dejas aquí?- le preguntó Jodie todavía soltando alguna que otra carcajada

-No se, me dijo que le gustaba este lugar- contestó ingenuamente el ladrón

-Ya, que le gustaba…- la agente se echó a reir de nuevo- puede que seas un experto en forzar cerraduras pero todavía te queda mucho por aprender sobre otras cosas. En fin, ya he lanzado la última bomba. Vayámonos de aquí.

El ladrón se colocó el casco de nuevo y volvió junto a la agente al ascensor.

-Espera- dijo aturando a su compañera- voy a facilitarnos un poco las cosas

Con las prisas Jodie no se había fijado en una consola que había sobre la plataforma metálica, utilizada para comunicar la sala del generador con la sala de control y otras zonas de la torre Destiny. Kaito Kid retiró habilidosamente la carcasa dejando al descubierto una maraña de cables

-En fin, cuando no sabes de cual tirar, tira de todos- se dijo a si mismo

La mano de Kid aferró todos los cables que pudo y tiro de ellos con fuerza, repitió la misma operación una y otra vez hasta que la consola quedó completamente vacía.

-Que empiecen los fuegos artificiales, Jodie

La mujer sacó un pequeño mando del bolsillo con un único botón. Al pulsarlo una de las C4 estalló, dejando uno de los generadores completamente inservible y sin causar ninguna víctima, tal como el ladrón había predicho. Después otra explosión y hasta un total de cuatro. En el momento en que el último generador dejó de funcionar todos los pisos de la torre Destiny fueron quedándose sin luz. Todo cuanto funcionaba ahora en aquella mole era la sala de control, los ascensores, cada uno alimentado por su propia fuente de energía y las pálidas luces de emergencia perfectas para el camuflaje de aquellos que no querían ser vistos. Un trabajador subió a toda prisa la escalera metálica, víctima del pánico hasta que Kaito le cortó el paso.

-Nosotros avisaremos a Mikado, tu ve con tus compañeros a la salida de emergencia.

El trabajador asintió y deshizo el camino para unirse a sus compañeros que cruzaban como locos una estrecha puerta en la que por mucho que lo intentasen no podían atravesar cinco personas a la vez. Con un gesto Jodie indicó a uno de ellos que recogiese a la mujer a la que Kid había dormido.

- Por fin, estaba harta de este maldito casco- dijo aliviada una vez se lo quitó

-Hasta que recupere la conciencia los demás pensaran que ha sido un accidente y si mandan un equipo Beika habrá volado antes de que consigan apagar el fuego y descubrir que fue provocado- dijo Kid haciendo un análisis de la situación.

-No nos queda tiempo, vamos a reunirnos con los demás- dijo Jodie- suerte que los ascensores todavía funcionan, me reventaría tener que subir el rascacielos a pie.

-Que extraño. Puede que sea un fallo del ordenador pero según esto hemos perdido los cuatro generadores- dijo una mujer sentada frente a un ordenador en la sala de control

-¿Cómo dices?- fijo Mikado mas confuso que alarmado

-Salvo la sala de control la torre Destiny está completamente a oscuras señor- confirmó la mujer.

-Mierda, no puede ser ¿Tenemos energía suficiente para hacer funcionar el KOS-MOS?

-Si señor.

-Madsen, coge a tus mejores hombres y peina la torre, creo que las ratas han escapado de su jaula- ordenó el magnate a su mano derecha

-Si, señor- respondió con una sonrisa maliciosa

-Madsen- le aturó antes de que abandonase la sala- ¿No quiero que lleguen aquí, entendido?

Su oficial asintió y abandonó la sala dispuesto a dar caza a aquellos fugitivos. Estaba ansioso por medirse con aquellos que acabaron con dos de sus equipos en Nueva York, pero había uno con el que deseaba batirse mas que con ningún otro: Shuichi Akai.