DETECTIVE CONAN OPERACIÓN SUPERNOVA -FINAL FILE-
FILE 17: SUPERNOVA
Cuando Vermouth se enfrentó sola al ejército de Mikado lo hizo con una idea clara en mente. Aquellos hombres la rodearon y la obligaron a desarmarse pero eso iba en contra de sus planes y de sus principios. Con gran habilidad la asesina logró escapar de aquel círculo humano que la rodeaba y las balas empezaron a volar por toda la sala. No fue difícil para ella localizar al oficial al mando. Entre los disparos vio como un hombre ordenaba a los demás mediante gestos rápidos atraparla. Vermouth se movió entre aquel ejercito sembrando la muerte a su paso hasta que finalmente la situación dio un giro completo en su favor. Se encontraba con el líder cogido por el cuello con el frío cañón de una Smith & Wesson apuntándole en la sien. Todas las miradas iban dirigidas a ella y ala actitud cobarde de su superior, quien parecía haber perdido hasta el último rastro de valentía que había guiado sus pasos anteriormente.
-¡Tirad las armas, todos!- ordenó Vermouth
Los soldados se miraron los unos a los otros, se hizo un silencio sepulcral mientras se debatían entre obedecer o matarla. Un gesto suplicante de su líder hizo que sus hombres se apiadasen de el y tirasen las armas al suelo.
-Ahora escuchadme con atención. Varios equipos de fuerzas especiales de los Estados Unidos han tomado este edificio, incluso vuestro querido jefe ya se ha largado hacia un lugar mas tranquilo. Dentro de poco acabareis todos detenidos o peor aun, muertos.
-¿No la habéis oído? Se acabo, largaos o esos polis nos arrestaran a todos- explicó el rehén.
El miedo empezó a invadir a aquellos en teoría valerosos soldados, ya nada les ligaba a proteger a su jefe, y menos aun a un jefe que había huido y obviamente no iba a pagarles. Sin pensarlo mas la tropa fue desfilando por el mismo lugar por el que habían entrado dejando a Vermouth y al rehén a solas.
-Veo que te aprecian mucho- le dijo Vermouth irónicamente- Vas a hacerme un ultimo favor. Grita bien alto "los que aun estéis en pie seguidme" después de esto.
Vermouth alzó su pistola al aire y efectuó un sonoro disparo. Inmediatamente el hombre repitió las palabras que le había ordenado decir la asesina. Vermouth esbozó una sonrisa y golpeó al soldado en la nuca, dejándolo inconsciente. El ascensor la condujo de nuevo al despacho de Mikado, donde aguardaba su ordenador. Según los datos de sus subordinados de la organización, si el KOS-MOS no efectuase el disparo programado por cualquier razón, el satélite seria controlable desde el ordenador del magnate. Pero esa información nunca se la reveló a los miembros de la operación. Su plan desde el principio había sido el de conseguir anular el KOS-MOS desde la sala de control para poder operarlo después desde el ordenador de Mikado, sin intrusiones de ningún tipo.
Vermouth se sentó en el cómodo asiento de su enemigo y estiró las piernas sobre el escritorio, sin apartar la vista del monitor del ordenador. Aquellos minutos parecían no acabar nunca, incluso la asesina estaba empezando a notar el cansancio de los últimos acontecimientos y sus ojos empezaban a cerrarse contra su voluntad. Su sosiego se vio cortado cuando una pantalla de alerta informó de la anulación del ataque. No pudo evitar soltar un suspiro de alivio e incluso un ligero temblor de emoción recorrió su cuerpo. Pocos segundos después apareció un reloj digital en pantalla, mostrando una cuenta atrás. Alguien había programado la autodestrucción del KOS-MOS en 20 minutos. La asesina no pudo evitar soltar una demencial carcajada mientras ejecutaba la parte final del plan, dirigir el satélite contra la localización que el jefe de la organización de los hombres de negro le había indicado. Una vez el ordenador hubo confirmado el nuevo objetivo Vermouth cerró el portátil y escapó por una salida secreta, cuya existencia tampoco había revelado a los otros miembros del equipo.
-¡El J. Edgar Hoover Building! – exclamó Conan
-¿Y que narices es eso?- preguntó Kaito Kid
-Es el cuartel general del F.B.I en Washington D.C- explicó Jodie- ¡Mierda! Ahí es donde guardamos todos los archivos de las investigaciones relacionadas con los hombres de negro.
-¡Maldito demonio! No murió después de todo. Esa bruja nos la ha jugado desde el principio y nosotros hemos picado como unos idiotas- gritó Akai, golpeando con furia uno de los terminales.
-¿Os lo imagináis?- susurró la débil voz de Mikado- Todo vuestro trabajo, operaciones que llevan años en activo, a punto de echarle el guante a algún peligroso terrorista, vuestras fichas sobre delincuentes peligrosos, todo vuestro sistema de seguridad¡Todo absolutamente reducido a la nada!
Conan saltó sobre el moribundo llevado por la ira pero se contuvo a darle un puñetazo como antes había hecho Akai.
-¡Hay vidas inocentes en juego maldito sádico!- exclamó Conan cogiéndole por las solapas.
-Esto es muy raro, los códigos de anulación no funcionan- dijo Kid desde el terminal central.
-¿Seguro que eso vuestra amiguita tampoco os lo contó verdad? Una vez usados los códigos ya no sirven, hay que volver a programar unos nuevos y si os lo estáis preguntando la programación de códigos nuevos lleva dos días- dijo con una carcajada que se cortó debido a un ataque de tos- todavía le tendré que dar las gracias y todo.
-Jodie, contacta con el cuartel general. Que evacuen ahora mismo- dijo Akai
Pero el sistema informático de la sala de control no permitía contactar con ninguna institución federal de los Estados Unidos.
-¡No puedo! El ordenador no me lo permite.
Conan daba vueltas a su cabeza desesperado en busca de una solución pero pocas eran las alternativas. El KOS-MOS destruiría el cuartel general y gran parte de la ciudad de Washington. Y dirigirlo contra el mar supondría arriesgarse a provocar un tsunami de proporciones catastróficas. Fue entonces cuando un sentimiento de piedad y lastima por las personas que trabajaban en aquel lugar y que en parte compartían su mismo oficio y aversión por el crimen, embargó su corazón. Se le ocurrió una solución pero que conllevaría un gran sacrificio.
-Jodie ¿Puedes controlar el satélite?- preguntó Conan con voz seria.
-Parece que puedo fijar un nuevo blanco pero por favor no me pidas que destruya cualquier otro lugar en lugar del cuartel general, no podría hacerlo- las lagrimas empezaban a asomar por sus ojos.
-Fija la torre Destiny- dijo Conan sin rodeos
Los miembros de su equipo se quedaron boquiabiertos ante tal decisión.
-Escuchadme, la torre ya habrá sido evacuada y estamos en un desierto, el impacto que pueda causar el rayo será mínimo y además…no podemos dejar este edificio en pie, es demasiado peligroso. Donde mejor estaría seria bajo la arena de Mojave pero no os puedo obligar a tomar esa decisión.
Se produjo un silencio incomodo durante en el cual cada uno pensaba en la propuesta noble aunque suicida del detective. Convertir en ruinas aquel monumento a la maldad y perder la propia vida o dejar que mueran cientos de personas a cambio de conservarla.
-Estoy con Conan. No podría vivir con eso en mi conciencia en lo que me quedase de vida- dijo Akai
-Si no lo hiciésemos me sentiría como si fuese yo, quien estuviese cometiendo ese asesinato. También te apoyo- dijo Jodie
-En fin, ya había comprado entradas para el concierto de Rina Aiuchi pero supongo que Aoko podrá ir sin mi- concluyó Kaito- además, todavía tenemos una oportunidad por mínima que sea de salir de aquí.
En sus caras se dibujaron amargas sonrisas que no podían evitar mostrar, Imaginaban que podrían no haber salido vivos de la misión pero cuando Beika dejó de estar en el punto de mira habían abandonado aquella fuerte convicción de no tener miedo a la muerte, pensando que todo había acabado. Ahora que la situación había dado un vuelco inesperado no estaban preparados para afrontar su inmediato destino aunque sabían que hacían lo correcto.
-Nuevo blanco fijado. 10 minutos para el disparo- anunció la voz electrónica del ordenador.
-Ya esta- dijo Jodie, y un par de lágrimas se estamparon contra el teclado de la terminal central.
-Bien chicos, ya habéis oído al aparato. Diez minutos para salir del estomago del gigante.
Pero Mikado no estaba de acuerdo con aquella huida y justo en el momento en que el equipo se disponía a salir de la sala Mikado pulsó un botón de emergencia y las puertas dobles de acero se cerraron herméticamente.
-¡No!- gritó Kaito Kid aporreándola.
Cuando todos se giraron Mikado estaba rompiendo el control de la puerta a golpes hasta que este quedó completamente inservible. Jodie en un acto de ira se abalanzo sobre el magnate pero este, herido pero hábil, abrió un tajo un la mano de Jodie con su alfiler de corbata. El arma de la agente resbalo de sus manos y Mikado se hizo con ella.
-Espero que recordéis una cosa antes de morir ¡Yo he ganado!
Para asombro de todos tras estas palabras Dauragon C. Mikado se voló la sien de un tiro y el terrorista dejó de ser un problema para todo el mundo. No supieron muy bien como reaccionar pero lo que menos sentían era lastima por aquel hombre cuya demencia podría haber llevado al mundo a su total destrucción.
-Supongo que debe ser mejor eso que morir frito por un rayo- pensó Conan
-Vamos ¡Ábrete, Ábrete, Ábrete!- ordenaba Kid a la inmutable puerta entre porrazos.
Las grandes puertas de acero emitieron un crujido y se abrieron lentamente.
-Pero como…
-Kid eres un genio- le felicitó Akai
-Me temo que no ha sido cosa de magia, mirad.
Conan señaló al monitor central de la sala de control. En ella los mapas y datos anteriores habían desaparecido y mostraban un único mensaje:
"Ahora estamos en paz" – Vermouth
-No se como se lo monta pero siempre busca la mejor forma de fastidiarme- murmuró Akai.
-No te quejes y vayámonos ya de aquí- dijo Jodie cogiendo del brazo al agente.
Conan lanzó una ultima mirada al mensaje de la mas despiadada mujer que jamás había conocido y pese a que el la odiaba con toda su alma no pudo evitar agradecer en silencio aquel gesto. Al igual que Vermouth agradeció en sus pensamientos que Conan le salvase la vida tras conseguir los códigos. Ahora la deuda que había entre los dos estaba saldada.
El tiempo no era el mejor aliado del equipo, Bajar los cincuenta pisos de la torre y escapar a la onda expansiva del KOS-MOS no era fácil. No obstante no morirían sin intentarlo. Akai con su pierna herida no podía correr demasiado pero se negaban a dejar a un compañero a su suerte. Kaito Kid podía correr mucho más rápido que los demás pero decidió seguir el ritmo del grupo y ayudar a Jodie a cargar con el agente. Conan los seguía desde la retaguardia mientras algo le hacia dar vueltas a la cabeza. Aquella extraña sensación que tenia cuando algo no encajaba bien en su lugar se le presentaba de nuevo a solo 8 minutos de su final.
-¿Por qué? No nos habría dejado escapar sabiendo que no había escapatoria. Tenia que conocer una vía de escape rápida, algo que no nos dijo ¿Pero donde¡Vamos piensa!- se ordenaba a si mismo.
Aquellas tablas estaban coronadas con las diversas y más grandes obras de la literatura universal, todas encuadernadas en piel y traducidas al japonés gran parte de ellas. A Conan le llamó la atención una en particular. Era mas gruesa que las otras y la tonalidad de su color resaltaba por encima de las demás: "Genji no monogatari"
-"El cuento de Genji"- leyó Conan
-¡Espera! Me acuerdo que cuando quise coger el libro Vermouth me vio y entonces…
-¡Joder!- exclamó Vermouth desde su butaca
-¿Qué ocurre?- preguntó el detective alarmado
-Los códigos de anulación y autodestrucción están protegidos, cosa de esperar en parte. Si no introduzco la contraseña secreta correctamente el programa te hace una pregunta, si la contestas mal borra todos los datos.
-¡Sou ka¡Sou datta n da!- exclamó Conan- Ahí esta salida. Vamos al despacho de Mikado.
-¿Te has vuelto loco?- dijo Kid
-Mikado tenía un libro que resaltaba por encima de los demás. Es normal que alguien como el quisiera cubrirse las espaldas y tener a mano una salida de emergencia cercana y rápida en su despacho. Genji era el nombre dado al clan Minamoto. Yoshitsune Minamoto derrotó al clan Taira y tras la victoria su hermano tenia tanto miedo de que le arrebatase el poder algún día que le ordenó hacerse el harakiri. Pero se dice que Yoshitsune en el último momento se negó a morir y huyó a Mongolia, donde se convirtió en Gengis Kan.
-Eso de huir suena muy bien- observó Akai
-Lo mismo pensé yo- dijo Conan con una sonrisa de complicidad- seguro que hay una salida secreta tras esa estantería.
No fue difícil llegar al despacho de Mikado mientras corrían por la torre Destiny, ahora desierta. Conan se adelantó al grupo y se dirigió rápidamente a la estantería, dio un pequeño saltito y agarró el libro. Con gran felicidad comprobó como un mecanismo le impidió separarlo de la librería. Esta emitió un crujido y se deslizo hacia un lado, revelando una puerta secreta. La de un ascensor.
-Estoy harto de subir y bajar en estos trastos-murmuró Kid
-¿Prefieres bajar por las escaleras?- le replicó Conan
El ladrón no respondió y se limitó a entrar junto con Jodie, sosteniendo todavía a Shuichi Akai. Conan pulsó el único del panel y el ascensor inició el descenso a tal velocidad que el detective tenia la impresión de encontrarse en una de las atracciones de caída libre del Tropical Land. Con la diferencia de que aquella maquina no tenia pinta de parar. Por suerte para todos se equivocó y la maquina dio un brusco frenazo antes de llegar a su tope. Todos seguían vivos pero sus corazones latían con tanta fuerza que parecían a punto de estallar. En unos segundos se repusieron y empezaron a recorrer un largo corredor cavado bajo tierra, más bien pensado para la circulación de grandes camiones.
-Supongo que por estas carreteras subterráneas es por donde los trabajadores entran y salen de la torre. Mirad. Nos han dejado un detallito.
Kaito Kid señaló un todo terreno, el único vehiculo que quedaba en aquel aparcamiento subterráneo.
-Yo conduzco- se ofreció Jodie
-Estamos muertos- pensó Conan, y la cara de sus amigos le indicaron que pensaban lo mismo que el.
Afortunadamente aquella larga carretera consistió en un camino recto que le permitió a la agente descargar toda su adrenalina en el acelerador y provoco un gran mareo a sus copilotos, sobretodo después del gran frenazo que dio, superior incluso al del ascensor. El detective, dando gracias todavía por estar vivo, comprobó su reloj. Quedaban tan solo dos minutos para la explosión. Una escalerilla en principio débil pero firme, les condujo a una trampilla. Cuando Conan la abrió unos granos de tierra empezaron a caerle sobre el pelo. Tras abrirla del todo el detective contempló un enorme y despejado cielo azul, llevaba horas sin ver un paisaje natural y aquella vista aunque desértica se le antojaba la mas bonita que había contemplado en mucho tiempo. El detective ayudó a sus amigos a emerger de bajo tierra y contemplar el mundo exterior. Ahora se fijo en lo que le rodeaba y pudo distinguir una enorme pista de asfalto que se extendía por todas partes.
-¿Conan Edogawa?- preguntó una voz desconocida tras ellos
El grupo se giro y vio como dos hombres armados que les apuntaban más otros dos, custodiaban un helicóptero del que sonó una voz familiar.
-¿Idiota cuantos niños te crees que mando a operaciones especiales del FBI?
-¡Señor Black!- exclamaron todos a la vez
-¡Tenemos que salir de aquí ahora mismo, no hay tiempo para explicaciones!- exclamo Conan.
James Black asintió y ordeno a sus hombres que se replegasen. Todos subieron al helicóptero con gran celeridad y tras cerrar y asegurar las puertas despego.
-Vaya todo lo rápido que pueda y preparase para unas turbulencias- dijo Conan al piloto
-¿Qué turbulencias?- pregunto James
-Usted abróchese el cinturón- le sugirió el detective
El cielo se abrió sobre ellos, atravesado por una gigante columna de fuego de un brillo escarlata intenso que impacto contra la mole de acero sin apenas ruido. Los cimientos de la torre empezaron a calentarse y toda la estructura empezaba a contraerse con grotescos crujidos que ya nadie oía. El extremo calor provocado por el rayo fundió la gran parte de mobiliario que no pudo resistir las elevadas temperaturas. Finalmente los cimientos, no lo aguantaron más y la torre Destiny estalló enviando sus fragmentos a lo largo y ancho del desierto del Mojave mientras sus restos se desplomaban sobre el mar de arena. Una gran onda expansiva, equiparable en tamaño a la provocada por la bomba de Hiroshima pero menos nociva ya que solo levantó tierra, empezó a extenderse desde el punto de impacto por todo el desierto. El piloto del helicóptero inicio una maniobra de ascenso hacia la cúpula de la onda, donde era más difícil que la nube de arena alcanzase al aparato. Los rotores rindieron más que nunca durante aquella huida pero la tierra acumulada en sus ejes les impedían ganar velocidad. La onda se les acercaba peligrosamente, como una boca gigante a punto de engullirlos y mandarlos a sus entrañas, de donde no saldrían jamás.
-¡Carter, sácanos de esta! Te triplico el sueldo- dijo James Black al piloto
-Voy tan rápido como puedo señor- contestó el piloto
-Asi no llegaremos a ninguna parte- dijo Kid- Acelere y aproveche después la ventaja para ascender sobre la onda expansiva.
-¡Imposible no puedo hacerlo sin copiloto, es una maniobra demasiado complicada!
-Yo le ayudare- dijo Conan y acto seguido se sentó en el asiento del copiloto.
-¿Tu? Mira chaval
-Carter usted a lo suyo, el chico será su copiloto- dijo James secamente
-Si señor, de acuerdo señor.
Carter inició la maniobra ideada por Kaito Kid, las hélices giraban al máximo y parecía que la onda iba perdiendo energía cinética pero no lo suficiente para salvar la vida. Cuando el aparato parecía ganar terreno la nube de arena remontaba los metros perdidos.
-¡Rezad lo que sepáis y agarraos!- gritó Conan.
Con un gesto indicó a Carter que iba a iniciar el ascenso. En ese momento el piloto aturó los controles y Conan empujó hacia si todo lo que pudo la palanca de control. El helicóptero se elevó y la onda expansiva apenas rozó el fuselaje, tras lo cual fue perdiendo fuerza definitivamente hasta extinguirse del todo. El único rastro que quedo del poder destructivo del KOS-MOS fue la densa polvareda de arena flotante que todavía tardaría un tiempo en posarse sobre el desierto. Esta vez si todo había terminado, demasiado cansados para mostrar cualquier síntoma de alegría Kaito Kid, Jodie, Shuichi Akai y Conan Edogawa se espatarraron sobre sus asientos sin ningún peligro más que temer suspirando de alivio y leyendo la felicidad en la cara de los demás.
-Chicos no entiendo nada de lo que ha pasado, solo se que el FBI y posiblemente el mundo esta en deuda con vosotros- dijo Black en tono solemne
-¿Cómo ha podido localizarnos?- preguntó Conan, a quien ese detalle todavía se le escapaba.
-Cuando dejamos de recibir noticias vuestras usamos el nano GPS que le habíamos implantado a Kid para localizaros. Mientras veníamos hacia aquí vimos un montón de vehículos tanto aéreos como terrestres que partían del mismo punto, supusimos que algo gordo estaba pasando entonces y nos dimos toda la prisa que pudimos en llegar.
-Vaya después de todo sirvió ponerme ese cacharro. Gracias Jimmy- dijo Kid
-Bueno señor Black. En 10 segundos tendrá su querida supernova- dijo Conan mirando como avanzaban las manecillas del reloj.
En el espacio, a miles de Km de la superficie terrestre el KOS-MOS, un gran satélite, superior en envergadura a cualquier otro satélite artificial conocido flotaba de acuerdo con la orbita terrestre esperando la ultima orden que debía cumplir. Cuando su reloj interno marco cero segundos varias cargas explosivas adosadas en su interior se activaron y la majestuosa maquina estallo para convertirse en un montón de basura espacial irreconocible. Aquella supernova tecnológica había acabado con el arma más mortífera jamás creada y el hombre que la creo junto a todo su imperio, había desaparecido también.
Una sonrisa se dibujo el rostro de Conan cuando la segundera de su reloj marcaba un segundo más de la hora convenida para la destrucción del KOS-MOS. Jodie y Akai se ofrecieron a darle un informe detallado a Black durante el vuelo mientras Kaito Kid y el detective se abandonaron a un sueño reparador. El ladrón continuo donde había dejado aquel sueño con Rina Aiuchi mientras que Conan se durmió pensando en el dulce rostro de Ran, a quien ansiaba ver por encima de todo.
THE END.
ENDING THEME: LIFE GOES ON
SONG BY: YUKI KAJIURA
SUNG BY: MIKA ARISAKA
namida de nijinda kono sora wo miageru tabi
hakanai aosa ga mune wo shimedzuketeku
sadame nara kanashimi no hate made
tatakaitsudzuketa hibi wo ato ni
Life Goes On moeagaru
inochi ga aru kagiri
shinjitsu no jibun sae miushinaisou soredemo
Life Goes On mamoritakute
kokoro wa kudakarete
hontou no kanashimi wo shitta hitomi wa
ai ni afurete
fuyu ni saku hana ga kasumu keshiki irodoru
"tsuyosa wa yasashisa" sou utaikaketeru
nan no tame dare no tame ni kimi wa
tatakaitsudzukeru no darou ima
Life Goes On umarekawari
itsushika deaeru nara
kore ijou mou nido to ushinaitaku wa nai demo
Life Goes On kono toki ni
umaretekita kagiri
kono ude de kono mune de ima uketomeyou
ai wo shinjite
I can feel your heart in motion, deep down in your mind and passion.
Life goes on and on, we love each other in the sadness of time.
Life Goes On moeagaru
inochi ga aru kagiri
itsu no hi ka mou ichidou hikari wo wakachiaitai
Life Goes On mamoritakute
inori wo sora ni hasete
hontou no kanashimi wo shitta hitomi wa
ai ni afurete...
NOTA DEL AUTOR: Bueno pues aquí termina DETECTIVE CONAN: OPERACION SUPERNOVA, se que este fic se ha alejado muchísimo de la idea original de la serie o de mi fic anterior pero quería probar algo nuevo y por la cantidad de reviews que me habéis dejado (y que os agradezco muchísimo) creo que ha quedado algo decente. Espero que hayáis disfrutado leyendo esta historia dedicada a todos los fans de la gran serie Detective Conan y también debo darle las gracias a la maestra Yuki Kajiura, cuya música inspiró gran parte de los files de este fic (preferiría poder darle las gracias en persona pero me pilla un poco lejos jajaja) pero sobretodo muchas gracias a todos los lectores tanto los que me han dejado algún review como los que no. Espero vernos en el próximo fic.
Kudo-Shinichi
