Todos los personajes son propiedad intelectual de JK Rowling.
Y puedo hablar, y sigo aquí aullando como un animal. El día es breve y próximo está el final. Hermano, esto es lo único que sé: tengo hambre y cazaré.
No soportó ver las gruesas lágrimas de esa mujer, su llanto plañidero, su dolor enmarcado bajo una hermosa cortina de cabellos dorados.
Una de tantas promesas que se convertían en pruebas y exigencias que tenía que cumplir. Salvar su propia vida aún era importante. Mantener la máscara de hielo que él mismo había tatuado desde hacía tanto que ya ni recordaba el momento, aún valía la pena.
Proteger a un mocoso engreído y tonto podía hacerlo, claro que sí. Pero fraguar un plan específico en que la muerte era lo único seguro…
Tampoco soportaba ver los ojos azules y llenos de experiencia, viejos, cansados, opacos, haciéndole prometer cosa semejante.
–Debes hacerlo, Severus. Esperaremos a que termine mi cometido con Harry; después, sólo estorbaré.
Cierra los ojos, no mires, no pienses, no dejes que nada inunde tus sentidos. Después, llénate de ira, de coraje, pero del verdadero, no rodeado de falsedad y arrepentimiento. Lucha, Severus, lucha por ti y por el mundo que nos arrebataron.
Las voces guerreaban en su cabeza: el pedimento de Dumbledore del que a estas alturas ya no se sentía capaz de realizar. Y el infinito deseo que él mismo poseía de que todo terminara, de que toda su vida no fuera más que una pesadilla, de que despertaría en brazos de su madre.
No era más que un torpe cazador, y la propia presa se ofrendaba a sus pies. La muerte, la muerte… lo único seguro en la existencia de los seres humanos. Era un asesino, lo sabía. Podía sentirlo ya no sólo en los recuerdos de juventud, sino en la sangre dentro de sus venas que golpeaba quedamente, casi como una caricia, en la marca tenebrosa que parecía mostrarse con orgullo en su piel.
Esperaba ya la llamada de auxilio, esperaba ya cometer un nuevo delito y volver a esconder sus secretos en la tierra de piedra de su corazón. Esperaba y casi presagiaba la batalla en la torre; los gritos, las maldiciones, las injurias de una ofensiva que era casi imposible ganar. Casi podía oler la presencia de Potter, escondido en algún rincón de la torre.
Lo que no esperaba era ver a Albus Dumbledore así, tan vulnerable; Severus tenía el honor de ser el único que tendría a sus pies y una súplica de los labios al más grande mago de los últimos tiempos.
Severus tenía el honor de acabar con la vida del único ser que confiaba en él, del único ser en el que había encontrado esperanza. Y lo odió, lo odió con todo su ser.
–Por favor… Severus…
Levantó la varita y apuntó directamente al anciano, era de nuevo el cazador en que la vida lo había convertido. Se oyó gritar, con odio, con repulsión y con el más absoluto respeto:
–¡Avada Kedavra!
A hierro yo viví y llore y a hierro sé que moriré… el cielo nunca se ha equivocado.
oo-oo-oo-oo-oo-oo
Pues esto es todo, amigos.
Muchas gracias por haber leído esto. Agradezco todos sus comentarios y pues… nada ¡A seguir confiando en el cazador! Digo, ¿no? Todavía nos falta un último tramo de su vida qué saber.
Saludos y besos para tods.
DidiLatex
