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Harry Potter no me pertenece, todos los derechos sobre los personajes y demás son propiedad de J.K. Rowling. Sólo los tome por un momento para crear esta historia (que si me pertenece), aprovechando la maravillosa época decembrina.
¡Disfruten este capitulo!
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Capitulo 2
"Verdades al descubierto"
"Es Sirius"
Un inminente infarto amenazaba el joven corazón de James.
Habitación de varones Séptimo Curso
Valla, por fin lo había dicho. Le había confesado a su amigo lo que sentía. Ahora el temor era otro: ¿Le diría a Sirius? ¿Lo golpearía? ¿Qué ocurriría con los Merodeadores? ¿Lo haría a un lado? La cabeza de Remus era un mar de pensamientos y confusión. No sabia que hacer, sobre todo por que James no hacia ni decía nada. La palidez en su rostro era extrema y Remus comenzaba a impacientarse.
Al final pareció reaccionar, se quedo viendo fijamente al lobo le dijo:
"Así que es Sirius"
"Si"
Necesitaba un buen zape en la cabeza, si eso era. Aun no lo creía. Si otro lo hubiese dicho eso, simplemente lo ignoraría. Pero escucharlo de sus labios, con ese brillo en sus ojos y nerviosismo en su cara, solo podría significar una cosa: era verdad. La idea de que eso era una broma quedo desechada al instante.
"La verdad no lo esperaba, me ha sorprendido mucho" ¡Claro! El pensaba en que seria una linda chica la que le quitaba los suspiros a su amigo, y pensaba que a lo mejor ella era tan tímida como él, y por eso necesitaba ayuda. James es muy sano, su corazón si que resiste fuertes impresiones.
"Si me he dado cuenta, casi te desmayas"
"¡Oye! Fue una gran impresión."
"Si…"
"¿Remus como es que…?"
"No lo se James." Le interrumpió. "Al principio pensaba que era amistad, una amistad, un cariño muy especial. Pero con el tiempo me di cuenta que no."
"¿Y como te diste cuenta de eso?"
"Tú, junto con Sirius y Peter son mis amigos, los únicos que tengo, las pocas personas que saben mi secreto. A los tres los quiero mucho, pero al comparar entre Sirius y ustedes, me di cuenta que era diferente. Con el siento algo muy especial y muy profundo, algo que simplemente no puedo describir, pero es algo que siento y que va creciendo cada vez mas."
"Remus…"
"Me duele mucho cada vez que lo veo salir con una chica, no tienes idea de cómo me lastima. Se que él no lo sabe y que no lo hace a propósito, pero a veces pareciera que lo hace para torturarme. Cada vez que me platica sobre alguna de sus citas, siento como mi corazon se desmorona y se rompe."
"¿Y que piensas hacer?"
"No lo sé."
"¿Piensas guardarte ese sentimiento?, deberías intentar decírselo, él tiene derecho a saberlo por…" callo James cuando se dio cuenta que Remus estaba muy molesto. Remus lo vio y empezó a gritar.
"¿PARA QUE? ¿PARA QUE ME DIGA QUE SOY UN RARO Y ME DEJE DE HABLAR? ¿PARA QUE ME OFENDA Y ME SIGA LASTIMANDO?" parecía fuera de sí.
"Oye oye tranquilízate"
"NO JAMES. QUIERO MUCHO A SIRIUS, PERO NO PODRIA AGUANTAR UNA HUMILLACION TAN GRANDE COMO ESA"
"¡NUNCA SABRAS ESO SI NO LE DICES NADA!" asunto arreglado. Si otro grita más fuerte que tú, terminaras callándote. Funciono con Remus.
"…"
"Esa es la verdad Remus." Le dijo al momento que se acercaba hacia él y le ponía una mano en su hombro. "si no le dices lo que sientes, no podrás saber su reacción."
"Es que tengo miedo"
"¿De que?"
"De que me rechace…" esto ultimo lo dijo en un murmullo.
Nadie podía culparlo de sentir eso. Decirle a Sirius las cosas significaría tenerlo a su lado, o perder por completo su amistad. Y no podía arriesgarse a eso ultimo, seria estar aun mas solo de lo que se encontraba antes de que sus amigos supieran sobre su licantropía.
"No lo hará." Esta frase dio un poco de esperanza a Remus. "Hay dos opciones, la primera es que te acepte, y la segunda…"
"Que me rechace." Los Merodeadores tienen una especial habilidad para interrumpirse los unos a los otros.
"No Remus, y por favor no me interrumpas." Lo dice el que tiene una habilidad para eso. "Sirius esta loco, todo el mundo lo sabe, habla hasta por los codos y siempre dice lo que piensa. Pero es un buen amigo y eso ambos lo sabemos."
"Eso lo se, pero no entiendo a que quieres llegar."
"El sabrá escucharte y en el caso de que tus sentimientos no sean correspondidos sabrá como tomarlos. No te preocupes Remus el no te dejara de hablar y no te ofenderá, porque si lo hace se las vera conmigo."
"Pero…"
"Díselo."
"…"
"Tengo entendido que se va a quedar en las vacaciones"
"Si, dice que estará mejor aquí, ya sabes como es."
"Entonces tendrás una oportunidad."
"Muchas gracias James, gracias por haberme escuchado y darme ánimos."
"¡Nah! No tienes nada que agradecerme." Dijo esto al momento que le pasaba el brazo por los hombros y lo llevaba hacia la puerta. "Para eso estamos los amigos ¿No? Ahora bajemos a cenar que me muero de hambre."
Contar con el apoyo de James fue algo increíble. En ese momento sentía renovadas fuerzas para hacer todo, para expresarse, porque sabía que pasara lo que pasara no estaría solo. Ahora solo restaba pensar la manera adecuada de abordar el tema con Sirius, pero ya tendría tiempo para eso. Ahora que estaba tranquilo, solo pensaba en una cosa: comer.
Por fin el día de regresar a casa llego. Alumnos felices se despedían de sus amigos en los terrenos del colegio, deseándose felices fiestas y grandes obsequios. Los carruajes aguardaban por ellos, esperando para llevarlos a la estación de tren para tomar el Expreso. Los profesores no se quedaban atrás. Aunque algunos se quedaban en el Castillo, estaban muy felices, ya que tendrías dos semanas de entera paz y libertad. ¿Qué? Ellos también tienen derecho a divertirse, por muy ogros que sean.
"Bueno Padfoot pórtate muy bien y manda mi regalo que lo estaré esperando." Dijo despidiéndose James de Sirius al momento que le daba un fuerte abrazo y unas palmaditas en la cabeza.
"Claro Prongs te mandare tu regalo, de eso puedes estar seguro."
"Remus tu también me mandas un regalo, recuerda que este año me he portado muy bien ¡He sido un alumno ejemplar y conservo mi carisma!"
"Jajaja lo haré, cuídate mucho y diviértete." Dijo al momento de darle un abrazo.
"Espero que hagas lo que dijimos ¿Ok? Escríbeme por si algo pasa."
"Gracias."
"Bueno señores." Dijo hablando con su voz normal. "Me despido ya que mi amada Lily y el pequeño Peter esperan por mi en el carruaje." Efectivamente se podía ver a Lily saludando a los chicos y haciendo gestos de despedida y a Peter tratando de poner en orden su equipaje. "Disfruten la cena, y por favor, no lloren por mi."
"Si Prongs, soy un valle de lágrimas." Ese comentario no podía ser de otra persona, sino de Sirius.
James subió al carruaje, y se oyó un "¡Feliz Navidad!" en la distancia. Los carruajes se perdieron en la distancia, y los pocos estudiantes que quedaron, entraron al Castillo, ya que el frió que se sentía era extremo. En eso, Sirius giro su rostro hacia Remus y le pregunto a modo de reproche:
"¿Qué tanto se dijeron tu y James cuando se despidieron? Tardaron mucho para decirse felices fiestas."
"¿Eh…?"
"¿Remus?"
"Nada Sirius, solo imaginas cosas." El lobo se estaba poniendo nervioso, y también se preguntaba el porque de la molestia de su amigo. No tenia nada de malo haberse hablado así con James, talvez fue un poco maleducado, pero aun así.
"¿No me imagine nada, que te dijo?" No se si ya había comentado, pero Sirius si que es necio.
"Solo me dijo que me cuidara en la próxima luna llena."
"Claro" ¡Bingo! Que mentira tan mas grande, ya que la próxima luna llena seria en 3 semanas. Pero la duda era ¿Por qué le mentía Remus?
"Mejor vallamos a cenar, tengo hambre"
"Si."
Ya entrando al Castillo, se dirigían rumbo al Gran Comedor, en silencio. Remus se sentía muy incomodo y Sirius no dejaba de preguntarse el por que de la mentira del lobo. ¿Le habría hecho algo? ¿Lo habría ofendido sin querer? ¿QUE PASABA? Pensaba que tal vez esa mentira se debía a la extraña actitud de él en los últimos días, aunque no estaba del todo seguro. El quería mantenerse al margen, pero no le gustaban las mentiras, así que tendría que averiguar. Además de que no le gustaba la molestia e irritabilidad que sentía. Tal vez era el hambre. Hablaría con Remus después de la cena. Con el estomago lleno se piensa mejor.
Cada uno iba en sus pensamientos, que no se dieron cuenta que alguien estaba por alcanzarlos. En un mal momento diría yo.
"Pero miren a quien tenemos aquí, si son 'el sucio licántropo' y su inseparable 'yo soy un gran idiota' Black." ¿Quién seria el autor de estos comentarios? Por supuesto, sin ninguna duda, ese tipo era…
"¿Qué rayos quieres Snape? Parece que como tu familia no te quiso esta Navidad en tu casa, ahora vienes a amargarnos la noche."
"Pues yo diría lo mismo Black, al menos yo no voy a mi casa por que no se me da la gana, y no porque tenga miedo de 'morder' a alguien de mi familia." Dijo Snape mirando abiertamente a Remus. Eso fue un muy mal comentario.
"¡¡Te cerrare la maldita boca!!"
"¡Detente Sirius! Mejor ya vámonos a cenar." Remus va a necesitar un calmante esta noche. No quería problemas. Y parecía que estos se empeñaban en seguirlo. Al menos las cosas no podrían empeorar.
"Ahh que conmovedor. Lupin no quiere que su gran amigo Black sea lastimado ¿Acaso piensas que es débil?" Error. Las cosas iban a empeorar. Volteo poco a poco su cabeza para ver a sus espaldas a Malfoy.
"Valla, parece que los grandes idiotas de Slytherin se han quedado en el Castillo." Dijo al momento que veía con ojos de odio a Malfoy, quien estaba caminando para ponerse junto a Snape. "¡Que gran regalo!"
Recordemos que estos jóvenes se odian a morir, en especial Severus y Sirius, y bueno, están solos en el pasillo, y con ganas de matarse… el impulso pudo mas que la prudencia y en menos de lo que canta un gallo, los 4 jóvenes tenían varitas afuera. Remus no tuvo mas remedio que sacarla, no iba a dejar solo a su amigo. Pero quiso el destino que la temida profesora de Transformaciones pasara por ese pasillo, lo que provoco que el duelo fuera, digamos, suspendido de manera temporal.
"Señor Lupin ¿Me podría decir que es lo que esta pasando aquí?" Pobre Remus, todo el.
"Bueno Profesora, vera…" todas las miradas dirigidas a él, ¡No podía hablar!
"Buen espectáculo están montando aqui jóvenes. Si no quieren estar castigados es sus vacaciones, háganme el favor de retirarse en este instante a sus habitaciones. Si los vuelvo a ver en los pasillo de nuevo, desearan tener un gira tiempo para terminar todos los deberes que les pondré. " La profesora Mc Gonagall estaba realmente molesta.
¡Pobre Sirius! Con el hambre que tenia, pero prefirió quedarse con hambre a tener montañas de deberes. Así que no tuvo más remedio que ir con Remus a la torre. Ya vería que hacer para olvidarse del hambre. Aunque su estomago no ayudaba mucho al hacer ruidos extraños. ¡Todo por culpa de Snape! Si no se hubiese atravesado, estaría en este momento disfrutando una suculenta cena. Pero no pudo evitar enojarse por su comentario. Desde que ese cara grasienta sabía el secreto de Remus, no dejaba de molestarlo y restregárselo en la cara cada vez que podía. Y odiaba aun más que Remus no lo pusiera en su lugar. Sabia que a su amigo no le gustaban los problemas, pero esto era demasiado.
"Canis Major"
"Mañana habrá salida a Hogsmeade, ¿Qué harás Remus?"
"Compraré algunos obsequios que me faltan, y cosas que ya no tengo. ¿Tu que harás?"
"Pues me faltan dos regalos, además debo comprar bombas fétidas que ya casi no tenemos. Y no quiero que terminen las vacaciones y nosotros sin nada para bromas, eso no es posible." Merodeador al fin y al cabo. Estaba Sirius hablando del repertorio de bromas que debía comprar cuando su estomago reclamo alimento, pero como no era atendido, hizo el sonido, el clásico sonido que todo mundo conoce.
Urggg
"Sirius, ¿eso fue tu estomago?"
"Si." La cara del gran perro negro era todo un poema. Algo que le causaba ternura y gracia a Remus.
"Eso es obvio. Vamos, subamos a la habitación, creo que aun tengo ranas de chocolate."
"GRACIAS"
Subieron a la habitación después de que Sirius le dijo Remusin eres mi salvador al momento que le daba un abrazo marca "Marauder" lo que provoco un fuerte sonrojo en Remus, del cual Sirius no se dio cuenta debido a que subía a toda velocidad las escaleras ¡Su estómago no podía esperar!
Aunque el pobre lobo se arrepintió profundamente de andar ofreciendo sus ranitas de chocolate, ya que en cuanto se las dio a Sirius, este las devoro como si no hubiese comido en siglos. No es que nuestro lobo fuese envidioso, es solo que tenia una gran preferencia por los chocolates, ¡Eran su debilidad!
Al termino de los chocolates (la única evidencia que había eran los paquetitos regados por el suelo) se prepararon para dormir. El próximo día seria muy pesado y lleno de actividades, ya que irían a Hogsmeade a comprar regalos y un mundo de bromas.
A la mañana siguiente se levantaron relativamente temprano (son vacaciones no lo olviden) tomaron un desayuno que consistía en jugo de calabaza con tostadas y regresaron a la Torre por sus cosas para ir al paseo de Hogsmeade. Camino a la salida, Remus iba prácticamente rezando para no toparse con Malfoy o Snape. No dudaba ni por un minuto en que si se encontraban, llevarían a cabo el duelo interrumpido del día anterior. Pero no sucedió nada, y llegaron al pequeño poblado sin mayores contratiempos.
"Bueno ¿Por donde empezamos?"
"No lo se. Aun me falta el regalo de James, y no tengo idea que darle."
"Que te parece si nos separamos y nos vemos aquí en una hora mas o menos. ¿Te parece bien?"
"¡Claro! Así podrás comprar mi regalo con toda tranquilidad." Realmente Sirius tiene muy grabada la palabra "ególatra" en su disco duro. Aunque seamos sinceras, tiene toda la razón para serlo.
"Como digas Sirius." De hecho dio en el clavo, pensó Remus, ya que esa era su idea original.
Pero no solo iba a comprar un regalo para él, sino que necesitaba el de Lily. Así que fue a una tienda, de esas que uno entra y ve todo tipo de chucherias de todos los tamaños y precios. Comenzó a buscar algo que creyera que fuera del agrado de la pelirroja, en todos los estantes, hasta que encontró, para su gusto, el presente ideal. Una pequeña esfera de cristal que tenía en su interior una galaxia, la cual tenía un brillo muy tenue y hermoso. Y estaba colocada sobre una base dorada con relieves que simulaban ser pequeñas lunas crecientes. Era realmente una pequeña obra de arte. Tomó la esfera, pago la envoltura y salio de allí con un objetivo en mente, buscar un regalo para Sirius.
Pero allí había un GRAN problema. En ese sentido estaba bloqueado. El joven lobo no tenia ni la mas remota idea de que darle. Así que puso sus pies en marcha, buscando en cada tienda, en cada estante algo que le agradara. Ay lo que nos hace el amor. En años anteriores el regalo de Sirius era muy fácil de encontrar, pero este… ¡Parecía que todos los objetos agradables se le escondían! Aunque había algo peor, la hora para encontrarse con Sirius estaba próxima, ¡¡Y ya no habría después oportunidad para los regalos!! Hasta que se decidió por algo clásico. Las cosas de uso personal son las mejores, y las que a veces mas agradecemos. Ya con esto en mente lo busco, y hallo algo a su gusto, pero mas que nada, cercano al gusto se Sirius. Pago el envoltorio y salio para encontrarse con él.
Una vez juntos, con los regalos ya adquiridos y bastante frió en sus cuerpos, se dirigieron al Castillo. Ya que al ser pocos los alumnos en esa temporada tenían muy poco tiempo para ese paseo. Al llegar, prácticamente botaron los pobres regalos en sus camas y ¡A la cocina!, al menos en el caso de Sirius. Así que ni tardo ni perezoso Remus se acomodo, aprovecho la soledad de la sala común y comenzó a escribirle una carta a James. Tal vez había pasado muy poco desde que el se había ido, pero al ser éste el único que sabia sobre sus sentimientos, necesitaba decirle cada cosa que pensaba, lo que quería hacer.
Se acomodo en uno de las mesas cercanas a la ventana, por la cual podía ver los jardines de Hogwarts repletos de nieve, dando un aspecto digno de una postal. Tomo un trozo de pergamino, remojo su pluma en la tinta y comenzó a escribir, dejando que las palabras simplemente fluyeran:
Que tal James:
¿Cómo te ha ido hasta ahora? Espero que te la estés pasando bien. Por acá todo esta muy tranquilo. Claro, si quitamos que ayer casi hay duelo entre Sirius, Malfoy y Snape. ¿Por qué tenían que quedarse?
Aun no me decido, realmente es muy difícil esto. Los nervios me matan, es mas, ni siquiera lo he intentado. ¿Cómo decirle a uno de mis mejores amigos que me gusta y que estoy enamorado de él? Hacer esto claro, sin morir en el intento.
Aprovecho este momento en que Sirius salio por comida para poder escribirte. Ya lo conoces, él y su eterna hambre. Creo que su estómago tiene un agujero negro. Es que no puedo hacerlo en otro momento, ya que esta siempre cerca de mí y quiere que lo acompañe a todos lados. Aunque creo que después que termine esto, lo convenceré de ir a la Biblioteca a terminar los deberes que nos faltan, porque si no lo llevo, estará el ultimo día como loco, buscando de quien copiar la tarea.
Te escribo después para decirte que tal mi proceso. Espero continuar con vida después que le diga, pero ya veremos como salen las cosas.
¡Que pases unas felices fiestas!
Remus J. Lupin.
Ya sabemos que la suerte últimamente no esta con nuestro lobo, y parece que ese día no era la excepción. Justo al terminar de escribir la última parte de la carta, Sirius entro triunfante a la sala común, con una servilleta en donde se podría apreciar con claridad muchos bollitos y tostadas. Rápido escondió la carta en los pliegues de la túnica, pero tardo un poco y su amigo pudo ver que le estaba ocultando algo. Cosa que no gusto nada. Sirius frunció el entrecejo preguntándose para quien seria la carta y porque la había ocultado de esa manera ¡El no la iba a leer! Al final Remus fue quien rompió el silencio:
"¿Qué es lo que traes el la servilleta?" pregunta con respuesta obvia.
"Comida." ¿No dije que era obvia?
Remus se quedo callado, sabia el porque de la contestación tan seca de Sirius. No lo culpaba. Así que con toda la paciencia que pudo tomo sus cosas, y subió a la habitación por sus libros. Cuando bajo Sirius estaba frente a la chimenea comiendo sus bollos (un poco dramático), y le dijo con una voz suave para que no armara un escándalo:
"Sirius que te parece si antes de la cena vamos a la Biblioteca"
Fin del drama de Sirius por la bendita carta. Ahora un drama peor: la tarea.
"¿QUE?" no funciono la voz suave. "Terminar labores… ¡¡SON VACACIONES!!"
"Entonces no te quejes el ultimo día de que no tienes nada."
"Pero…"
