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Harry Potter no me pertenece, todos los derechos sobre los personajes y demás son propiedad de J.K. Rowling. Sólo los tome por un momento para crear esta historia (que si me pertenece), aprovechando la maravillosa época decembrina.

¡Disfruten este capitulo!

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Capitulo 3

"No todas las confesiones de amor son románticas"

24 de diciembre
Vísperas de Navidad

Pareciera ser que los rezos de Remus habian funcionado. Y eso que rezó a cuanto Dios conocía. Ya que desde ese fatídico día de su encuentro con Snape, no lo había visto. Parecía que se había esfumado. Sabia que algo tramaba ¡Dos dias en silencio! Y para rematar James aun no contestaba. ¿Se habría perdido la lechuza? ¿Estaría su amigo en la dimensión desconocida? Tenía un mal presentimiento, veía la entrada del comedor con aprehensión, esperando que entrara un Snape gritando a los cuatro vientos su amor por Sirius.

Mejor no pensar en eso.

Pero su actitud no estaba tan a la defensiva. Lo cual alegraba mucho a Sirius. Jajaja pensaba que el lobo era peor que las chicas en sus dias críticos, por que a veces se ponía realmente misterioso y enigmático con sus cosas. No es que quisiera saber todo, pero no le agradaba que ocultara tantos secretos. Aun no olvidaba lo de la carta, la manera en que Remus la escondió como si él fuera a quitársela. Puedo haber dicho un simple es una carta para James o para cualquier otro ¡Y ya! Pero no esconderla de ese modo. Le había dolido, le había dolido el pensar por un breve momento que Remus ya no confiara el él.

Al no tener mas actividades que hacer (recordemos que los deberes estaban seguros en sus baúles respectivos, al menos en caso de Remus.) las vacaciones se centraron en preparar los regalos, mandarlos, preparar bromas para los Slytherin que estaban en el castillo (esto puso casi histérico a Remus y Sirius tenia un GRAN sigo de interrogación aplastándole la cabeza). Pero por ahora la actividad más importante era: desayunar. Un merodeador no puede pensar en magnificas bromas con el estomago vacío. Y Sirius se tomaba esto muy a pecho.

Coff coff coff.

Tan apecho que se estaba ahogando.

"¡Te lo dije!" Remus le daba golpes es la espalda a Sirius el cual veía con creciente odio su plato de huevos. "¡Te dije que comieras despacio! ¡La comida no va a desaparecer!"

"Eq... tego… hagme… coff… coff… " Creo que la falta de chicas a quien apantallar hace que Sirius pierda los modales. Menos mal que el lobo esta alli para darle golpecitos en la espalda.

"¿Ya estás mejor?"

"Si. Considerando que casi me sacas los pulmones."

"A la próxima dejo que te ahogues." Dijo Remus con una mueca divertida. Pero luego se puso serio y comentó: "Pensándolo bien no. ¡Imagina! ¡Si tus fans se enteran que te deje morir por culpa de un indefenso desayuno me matan!" Todos los Gryffindors son dramáticos. Creo que ese es un requisito indispensable en esa casa, además de la valentía.

El gran comedor estaba casi vacío, eran pocos los alumnos que ese año se habían quedado en el castillo. 2 de Ravenclaw de segundo año, 1 niña de Hufflepuff que estaba con las chicas de Ravenclaw, 4 de Gryffindor, uno de primero y el otro de segundo y ellos. Ah, y las serpientes. Los más grandes idiotas que el castillo había visto en años. Malfoy y Snape. El pobre licántropo veía a Snape cada minuto, esperando algo. Tal vez el cara grasienta se dio cuenta de las miradas del lobo para él, así que levanto la vista al momento que Remus lo veía. E hizo una mueca de burla total para luego sonreírle con cinismo.

"¿Remus?" Esto lo saco del juego de miradas.

"¿Qué paso Sirius? ¿Has terminado el desayuno?"

"Ya. ¿Qué tanto miras a Snivellus? " Uhh se había dado cuenta.

"Nada. Solo estaba pensado que no ha molestado para nada, y conociéndolo es demasiado extraño."

"Es verdad, pero piensa en eso después, no quiero que te haga mal el desayuno." Entonces observó hacia la mesa de las serpientes y pudo ver a Snape platicando con Malfoy. Su mente comenzó a maquinar una broma, un regalo para ellos de parte de los merodeadores. ¿Cómo se verían esos dos de verde y plata en la cena de esa noche? No quería nada escandaloso, solo colorido. Acorde a la ocasión. Y por supuesto, serian dignos representantes de la casa de la sangra pura Slytherin, por aquello de los colores.

Snape sintió la mirada del animago, y lo vio con una sonrisa cínica, para luego ver a Remus y levantarle las cejas a Sirius. Pobre Sirius, ni idea que significaba eso. ¿Qué se traían esos dos? ¿Por qué Snape molestaba a su amigo?

Se levantaron y salieron del Gran Comedor, con dudas y en el caso de Sirius, con el estomago repleto y feliz. Tenían mucho que hacer ese día. Enviar regalos, husmear en la cocina para ver que se daría en la cena, y preparar la poción para ciertas serpientes.

"¿QUE?"

Los pobres oídos de Sirius tardaron un poco en recuperarse después de semejante grito. Cuando lo hizo, solo le quedó un leve zumbido.

"¿Me quieres dejar sordo Lupin? Snif mis oídos."

"Lo siento, pero no creo que sea buena idea hacer eso justo hoy. La profesora McGonagall no dudará en castigarnos. Ya la conoces, no se ablandará por mucho que sea Navidad."

"Relájate Moony." Sirius siempre tan alivianado. Tomó a Remus de los hombros para dirigirlo a los jardines de Hogwarts. "Solo que será mi última Navidad con ellos. ¡No soy tan malo, será un simple regalo! Y será inolvidable."

"Si que lo será." Murmuró Remus sin que el animago lo notase.

"Tengo que tener una GRAN historia que contarle a mis hijos y nietos, y a tus hijos y nietos, para que cuando ellos vengan a Hogwarts continúen con la tradición."

"Estoy muerto."

Así Remus llego a los terrenos del castillo, con un Sirius muy entusiasta, hablando de la importancia de las tradiciones anti-slytherin. De que se encargaría de que su descendencia supiera todo acerca de las bromas, donde comprarlas, etc. Por supuesto, sin omitir una de las herramientas más importantes de todo Merodeador: el mapa. Y mientras tanto Remus iba murmurando "Estoy muerto."

Los jardines estaban hermosos. El sol brillaba en todo su esplendor, como si lo hiciera para mostrar el níveo paisaje expuesto. La nieve cubría todo, cada árbol, cada roca. Era perfecto. Era romántico y evocador. A lo lejos se podía escuchar el canto de algunas aves matutinas. ¡Hasta el Bosque Prohibido lucía bien! El invierno era tan perfecto, era tan…

¡¡ZAZ!!

"Jajajaja ¡Moony! ¿Qué sucede con esos reflejos?"

"Black! ¿Me quieres dejar sin cabeza?" dijo el lupino sacudiéndose la nieve y agachándose para formar entre sus manos una gran bola de nieve que tenía un solo objetivo: Sirius Black.

"En realidad no." Dijo Sirius corriendo, alejándose del alcance de la letal arma que Remus tenia en sus manos. "No quiero dejar a los merodeadores sin su lado inteligente y salvaje, Jajajaja"

"Ya verás ¡TOMA!" Mal tiro.

"Jajaja ¡Mejor puntería la próxima vez Remus!" Y confiado, dejo de correr, pensado que su amigo se había dado por vencido. ¡Que tonto! Lupin es tranquilo, pero sigue siendo Gryffindor, o sea, sigue siendo testarudo. "Ya se que te daré en tu próximo cumpleaños, una diana, esas cosas muggles que se usan para el tiro al blanco. Si creo que es eso, de lo que nos habla Lily ¡Tal vez así mejores tu…"

¡¡PACATELAS!!

Directo a la cara.

"Jajajaja ¿Decías amigo?"

"coff coff ¡Ahh trague nieve!" Es que fue un golpe limpio, directo en la cara. Y Sirius se estaba quejando por una razon. ¿Alguna vez han tomado un gran bocado de nieve o helado? ¿Esa sensación de dolor en la nariz y la frente? Eso era lo que estaba sintiendo Sirius. Pobre. "¡Mi cabeza!"

"Lo siento, pero Jajajaja, eso te pasa por distraído."

Continuaron jugando otro rato más. Tenían cosas que hacer, una poción que preparar y regalos que enviar. Remus no lo hizo desistir acerca de la poción, Sirius era un testarudo de primera. Pero luego pensó que a lo mejor estaba exagerando. Después de todo, Snape buscaría ridiculizarlo de la manera mas terrible, delante de todo el colegio. Y no en ese momento, cuando no había casi nadie en el castillo. Tendría tiempo de resolver eso.

Solo esperaba que Snape pensara así.

Era una tradición que los merodeadores que se quedaran en el castillo, fueran a las cocinas a husmear. Y ese año no seria la excepción. Y cuando llegaron realmente no se sorprendieron. Era un caos.

Elfos domésticos por todos lados, con grandes ollas repletas de comida puestas en las estufas. Elfos cortando verduras y elfos lavando. Y cuando uno de ellos, llamado Pinky los vio entrar corrió hacia ellos haciendo una gran reverencia.

"Señores ¿En que puede servirles Pinky? ¿Desean algo de comer?"

"Si, la verdad es que tenemos mucha hambre" codazo de Remus. "Yo tengo hambre." Corrigió Sirius.

"Ohh" Esa información parecía una gran revelación. Los ojos de Pinky brillaron con devoción al momento que se disponía a servirle al joven Black un gran plato de comida con gran variedad de alimentos. Vaya hasta ya me dio hambre. En lo que el elfo servia la comida ambos jóvenes empezaron a husmear entre las diferentes bandejas de comida, todo se veía delicioso como siempre. Y repararon en algo maravilloso, una GRAN bandeja con exquisitos dulces de todos los colores y forman. Sintieron que habían encontrado la olla de oro al final del arco iris. Tomaron algunos ante la mirada de uno de los elfos, el cual iba a poner la dichosa bandeja en una de las mesas del fondo, donde estaba la comida ya preparada. Pero no lo hizo, espero pacientemente a que los jóvenes terminaran de seleccionar los dulces, no podía interrumpirlos, seria una terrible grosería.

Después de 10 minutos, entre picar y picar comida, llevarse dulces y un súper plato de comida como para 6 personas, abandonaron las cocinas, deseosos, esperando con ansias la cena de Navidad. No podían esperar para degustar toda esa comida. Fueron hacia la Torre, contentos y satisfechos, hablando de los regalos, y sintiéndose y tranquilos, solo debían disfrutar las vacaciones, total, la tarea ya estaba hecha.

Llegando a la sala común, se encontraron con algo curioso, una pequeña lechuza dormida en una de las mesas cercanas a la chimenea. Se notaba que llevaba rato esperando, porque estaba completamente relajada. Llevaba una carta atada a sus patas, la cual, dicho sea de paso, era más grande que la lechuza.

Al escucharlos entrar despertó haciendo gran alboroto, voló alrededor de ellos como exigiendo atención… y comida. Digo, espero por ellos, con una carta, merecía un poco de atención y alimento. La pobrecilla estaba exhausta.

"¡Calma calma! ¡Remus quitame esta cosa que quiere picotear la comida!" Sirius pudo mantener el equilibrio con la bandeja en sus manos, aun moviéndose alrededor de Remus para impedir que la hiperactiva lechuza tocara la comida. Se acerco a la mesa para colocar la bandeja y tomar la carta, pensó que era para el.

"¿Dónde esta tu valor Black? Jajajaja es solo una pequeña ave, no te hará nada."

"Me puede sacar un ojo ¡Imagina Sirius Black tuerto! Arg!"

Al fin la histérica ave se quedo quieta en la mesa, extendiendo la patita frente a los dos chicos. Como Sirius supuso que era para el, la tomo. Que grave error. La lechuza emprendió el vuelo y comenzó a picotearlo y Sirius solo agitaba sus manos tratando de apartarla.

"¡Remus!"

Así que Remus dedujo que la carta era para el. Tomo al ave en sus manos y esta se quedo muy quieta con su patita extendida. Que monada si me preguntan. La carta era la tan ansiada respuesta de James. Remus se aparto un poco, bajo la mirada sospechosa de Sirius. Este ultimo se estaba molestando por toda esta situación, no sabia que pensar. ¿Qué secretos tenían sus amigos que lo mantenían apartado? Como que se llamaba Sirius Black y lo averiguaría.

La carta de James era corta, y muy explicita.

Que tal Remus:

Valla tu carta me ha sorprendido, esto da un giro total en lo que tenias planeado. Debes decírselo cuanto antes, o si no Snivellus lo hará, y eso no será nada bueno. Cualquier cosa que pase avísame. Eres Gryffindor, eres valiente ¡Tú puedes!

Espero que todo salga bien.

James

No era una carta bonita que dijera "Felices fiestas", sino una carta que le decía que tenía que actuar ya, en ese momento. No podia prolongar mas todo esto, o seria peor para todos. Al terminarla de leer la hizo bolita y la tiro a la chimenea si siquiera mirarla, para que el fuego la consumiera. Pero la carta nunca todo el fuego, ya que un tenue Accio la desvió del camino, a las manos de Sirius. La tomo y la guardo para después leerla con calma. El nunca hacia eso, pero ya estaba harto de tanto misterio.

"¿Ya terminaste de preparar todo para mañana Sirius?" le dijo el lobo, tratando de controlar sus nervios. Se acerco a la pequeña lechuza y le dio un poco de comida, al momento que le decía Gracias puedes irte.

"Si, pero aun me falta hacer la poción. Será algo rápido."

"¿Estas seguro?" El lobo aun no estaba convencido de la broma. No de las consecuencias.

"Claro ¡Estaré en el dormitorio!"

Sirius tomo la súper bandeja de comida y subí lo más rápido que pudo a los dormitorios. Estando arriba, con la puerta cerrada y seguro que Remus no entraría leyó la carta "…Debes decírselo cuanto antes, o si no Snivellus…"

¡¡UN MOMENTO!!

¿SNIVELLUS?

¿Qué rayos pintaba Snape en todo eso? O sea, que fuera un secreto entre Remus y James era aceptable, pero que la cara grasienta también lo supiera… era intolerable. ¿Decirle que a quien? ¿A el? No creía eso, dado que Remus era su amigo y tenía toda la confianza del mundo para decirle lo que fuere. Arg! Mejor no pensar en eso. Tenía una poción que hacer, una broma que planear y una carta llena de simbolismos no le iba a hacer perder el tiempo. Después de la cena hablaría con Remus, no antes. No quería estar enojado durante la cena. Seria malo para su estomago.

Era hora de empezar la súper poción. Y después llevarla a las cocinas Jajaja.

¡Ya quería ver sus caras!

Por fin la noche había llegado, los jóvenes se estaban preparando para la clásica cena de Navidad. Claro, antes de eso, nuestro animago ya había dejado la poción el los lugares correspondientes a las serpientes. ¿Qué? No podían culparlo por querer divertirse, tenia el pretexto que era joven y no pensaba bien las cosas… si como no. Además aun quedaba el pendiente de la plática con Remus, pero por ahora solo se enfocaría en la cena.

"Mejor nos apuramos para tener buenos lugares en la mesa." Creo que Sirius piensa que irán al cine.

"Habla por ti, que tardas mas que una chica eligiendo ropa y maquillándose."

"Exagerado."

Valla, lo que yo hubiese dado por ser alumna de Hogwarts en ese momento. Se veían realmente muy bien. Dignos de una fotografía para el recuerdo. Bien me estoy desviando de la historia. Continuemos.

Se encaminaron rumbo al Gran Comedor ansiosos de degustar la exquisita cena que servirían los elfos. En los pasillos encontraron armaduras con graciosos gorros navideños, cantando villancicos. Estaban felices. Había un aire de felicidad y tranquilidad en el castillo como nunca, tal vez debido a la escasez de alumnos en ese momento. Por fin llegaron ante las majestuosas puertas del comedor, que estaban abiertas dando la bienvenida a alumnos y profesores por igual.

Describir la belleza del comedor en ese momento seria inútil. Todo requería un arreglo especial por ser la cena de Navidad. El cielo libre de nubes, dejando ver el intenso brillo de las estrellas. Pequeñas hadas iluminando cada uno de los árboles del comedor. Y una gran mesa puesta en el medio. Dado que eran pocos era una tontería que cenaran en las mesas de sus casas. ¡Imaginen a la pequeña de Hufflepuff cenando sola! No, todos estarían en la misma mesa, profesores y alumnos; merodeadores y serpientes. La mesa esta dispuesta para 15 personas, una hermosa vajilla de platos dorados y grandes copas de plata. Servilletas rojas resaltaban. Y junto a cada plato un gorrito navideño.

Una vez acomodados todos los comensales, con gorritos puestos por petición del Director (imaginen la cara de Mc Gonagall) y por supuesto con un gran discurso la cena apareció. Grandes charolas con todo tipo de alimentos, desde pastas hasta pequeños bocadillos. Papas, ensaladas, dulces… era imposible quedarse con hambre. Pero sobre todo, aparecieron 4 enormes pavos rellenos para deleite de chicos y grandes.

La cena paso con tranquilidad entre risas y platicas, y Remus pensó que la broma no se llevaría a cabo. Que equivocado estaba…

¡PLAF!

"¿QUE DIABLOS… SNAPE?"

"MALFOY"

"¡Joven Malfoy!

"Jajajajajaja"

"¡BLACK!"

"¿QUE? No hice nada profesora."

Ok me detendré un momento y explicare la situación. Primero: el ambiente estaba muy ameno, pero las copas con la respectiva poción llegaron a manos de Snape y Malfoy, al momento de tomarlas ZAZ, sus caras tomaron una tonalidad que fácilmente podrían haberlos confundidos con sapos, y sus cabellos, ohh esos cabellos grasosos que evocaban el ébano y aquellos rubios tomaron un lindo color, plateado. Segundo: vinieron los gritos por parte de los afectados y la exclamación de sorpresa por parte de la profesora, que dicho sea de paso, parecía la única molesta de los profesores. Tercero: ¿Tengo que explicar las risas? Provenían de los alumnos y del resto del los profesores. Cuarto: Mc Gonagall solo pudo culpar al animago, no era necesario ser un genio para saber que él había causado todo el alboroto. Quinto: la exclamación de sorpresa por parte del ya antes mencionado, aunado a esa exclamación una hermosa y tierna carita de inocencia. Casi casi pueden verle las alitas. Y unos pequeños cuernillos en la cabeza.

"Jajaja calma Minerva, deja por hoy los castigos." Al siempre bondadoso Dumblendore no parecio importarle la broma.

Al final de todo, Malfoy se fue muy molesto rumbo a las mazmorras. Y los jóvenes se retiraron a descansar por órdenes del Director. Además al otro día recibirían los regalos, tenían que estar preparados. Sirius y Remus iban caminando hacia la torre, platicando de la cena y riéndose de las caras de Malfoy y Snape, pero más que nada, agradecidos con Dumblendore. Sirius se libró de un castigo seguro. Pero no todo es miel sobre hojuelas, no para Remus. Y en ese momento pagaría muy caro la broma de Sirius.

"Ja ja ja que gracioso Black"

Ambos jóvenes giraron sus rostros, ya conocían esa voz. Tanto tiempo escuchando sus burlas, insultos y demás habían servido para reconocer la voz sin necesidad de mirar a su portador. Remus sintió un sudor muy frío recorrer su espalda. Estaban frente a un muy enojado… y verde Snape.

"Jajajajajajaja tu cabello luce mucho mejor ahora ¡Deberías darme las gracias ya que desapareció la asquerosa grasa!"

"Veo que estas muy tranquilo Black, descuida no guardo rencor por este nuevo look que me has dado."

"¿Qué?" Esta actitud tan pacifica, por así decirlo, le ponía nervioso. Snape era de armas tomar, no se quedaría tan tranquilo por lo que le había hecho, el lo sabia.

"Es mas, te daré un regalito que es de parte mia y del licántropo."

Si Remus estaba de pie era todo un milagro, debía hacer algo ¿Pero que? No sabia, no podía pensar siquiera. Por otra parte Sirius estaba muy atento, tal vez sabría el tan ansiado misterio. No dijo nada, no levanto la varita contra Snape, simplemente se quedo quieto viendo la cínica sonrisa de la serpiente y la palidez extrema del lobo.

"¿No quieres saberlo?"

"Habla claro Snape."

"NO, déjalo así Sirius, ya conoces a este, saldrá con una estupidez."

Pero Sirius ya había tomado una decisión, que ni siquiera el lobo podría hacerlo cambiar de parecer.

"Remus, necesito saber que tanto se traen tu, James y este."

"Bien Black te lo diré. Ah y yo que pensé que entre ustedes había una gran amistad y confianza para decirse todo."

Eso hirió a Sirius, porque era verdad. Remus le ocultaba algo. Y si tenia que enterarse por Snape, pues ni modo.

"El licántropo esta enamorado Black."

"¿Qué?"

No se esperaba eso ¿Remus enamorado? TANTO ALBOROTO NADA. No era algo malo, no entienda el porque ocultarlo. Digo, si el tuviera novia y Remus estuviese enamorado de ella eso seria un problema, pero … no entendía nada. Pero ver a Remus pálido y tembloroso lo hizo dudar, ¿Qué estaba pasando allí?

"Seré breve, tengo cosas mas importantes que estar aquí. Bien Black, el lobo esta enamo…"

"BASTA" Al fin la voz salio de su garganta, Remus pensó que se había quedado mudo. "¿A ti que te importa si estoy enamorado o no? Vete a tu nido serpiente." Auch.

"¿Remus que esta pasando aquí? No entiendo nada." Pobre Sirius, el mas afectado sin duda era el.

"Sirius en verdad creerías algo que dijera el."

"Viendo la manera en que impides que hable me hace suponer que es algo malo. ¿Qué sucede?"

"El lobo esta enamorado de ti."

"Jajajajaja que pasa, ¿El gran Black se ha quedado sin palabras?"

"No es posible, estas mintiendo. Remus?" Pero la mirada llena de miedo de Remus solo confirmo lo peor: era verdad.

"Uh, parece que una pelea de enamorados esta cerca, mejor me retiro ¡Buenas noches!"

Al momento de decir eso salio en dirección contraria a ellos. Y ambos se quedaron parados sin habla, perdidos en sus pensamientos, tratando de encontrar una solución. O una frase coherente. Pero nada salio de sus labios. Remus no aguanto tanta presión y salio corriendo. Y el animago no lo siguió por que no pudo moverse. ¿Qué estaba pasando? ¿Remus enamorado de el? ¿DE UN HOMBRE? No no no era un error.

Así que la carta si se refería a el después de todo.

Continuará…

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¡HOLA!

Cosas incoherentes en este capitulo es por culpa de la gripe atroz que me dio al momento de escribirlo.

Comentarios, sugerencias ya saben como hacerlas llegar. Si dejan un rr anónimo, déjenme un e-mail para poder responderles.

Gracias a Arabellaw, Asami-Black y Liss Constantine por molestarse en dejarme una rr n.n

Tal vez tarde un poco en subir el próximo capitulo, dado que estoy en exámenes. Pero no dejare la historia aquí, lo prometo.

¡Nos vemos!

Iveth

Con demasiados alias para ponerlos.