°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°
Harry Potter no me pertenece, todos los derechos sobre los personajes y demás son propiedad de J.K. Rowling. Sólo los tome por un momento para crear esta historia (que si me pertenece), aprovechando la maravillosa época decembrina.
Este es el penúltimo capitulo, se suponía que este fic terminaría en Diciembre, pero me la pase en fiestas y lo fui dejando. Así que cuando vi la carpeta que lo contiene me dije "Iveth no puedes dejarlo a medias, no de nuevo." Mil perdones por tardar tanto, las cosas se me complican mucho, pero no por la historia, que ya tengo todo en mi libreta, sino en mi vida, que no me salen las cosas como quiero. Es frustrante.
¡Disfruten este capitulo!
°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°
Capitulo
4
"Lo que se dijo en el invernadero"
25
de Diciembre
Dormitorio de Varones
La salida del sol anunciaba el inicio de nuevo día, un día mágico para el mundo: Navidad. Ese día miles de personas abrirían emocionadas sus regalos, celebrarían en familia; otras mas recibirían maravillosas propuestas ("¿Quieres ser mi esposa?"), inesperados anuncios ("¡Estoy embarazada!") en fin. Pero nada de eso ocurriría en Hogwarts, no entre un licántropo y un animago en forma de perro.
Remus se levanto temprano, el día anterior había llegado muy tarde, casi queriendo ser invisible para no ser visto por Sirius. Pero este estaba dormido, o eso aparentaba. Tomo su ropa y vi a Sirius completamente desparramado en la cama, boca arriba. La imagen le causo ternura, pero pronto regreso a la realidad. Sonrió mientras lo veía, pero un movimiento de Sirius lo hizo salir de su fantasía y salio casi volando del dormitorio. Tomaría un baño en uno de los dormitorios vacíos e iría a las cocinas por algunas tostadas.
No queria ver a Sirius… o a Snape.
Ya en el dormitorio de los alumnos de primero, acomodo sus cosas y se dispuso a darse un baño relajante. Sentir la calidez del agua en su cuerpo le ayudo a pensar con claridad. Las cosas simplemente no salieron como esperaba. Si, Sirius se enteró, pero de la peor manera, por boca de Snape. Ahora estaba realmente seguro que le retiraría la palabra. ¡Y todo por esa maldita carta! Si no hubiera sido tan descuidado nada de eso habría pasado. Que estúpido.
Pero el hubiera no existe, así que tendría que enfrentar a Sirius con valentía y coraje. Por algo estaba en Gryffindor ¿No? Tenia que aclarar algunas cosas. Debía hacerlo. Pero el problema era que no estaba preparado, y dudaba que en el futuro lo estuviese. Además estaba el pero de que las vacaciones no serian eternas.
Ahh, debió haberse guardado sus sentimientos, así habría evitado tanto alboroto y humillación. No habría perdido su amistad con Sirius, y ahora estarían juntos riéndose de la broma del día anterior, donde dos desafortunados Slytherins fueron el blanco, y habían quedado de un lindo color verde, cos cabellos de plata.
Todo esto y más iban pensando el licántropo mientras cerraba el dormitorio y se disponía a bajar. Cuando llegó a la sala Común pudo apreciar el lindo árbol de Navidad que estaba decorando el lugar. Y bajo sus ramas pudo apreciar los obsequios que había recibido, junto con sus compañeros. Se puso más triste, si eso era posible. Y se sintió mas miserable al ver un regalo envuelto de manera sobria y elegante, con una tarjeta que decía: "De: Padfoot Para: Moony."
Siguió su camino, no sintiéndose con ánimo para abrir los obsequios. Tomo un trozo de pergamino, pluma y escribió una carta a James.
¿Que tal las vacaciones James?
Al final fue Snape quien dijo todo, lo dijo justo después de la cena de Navidad. Estaba muy molesto por la broma que Sirius le hizo. Les dio a el y a Malfoy su regalo, un cambio de look., cara verde y cabello plateado. En fin, nada salio como pensé. Sirius me va a retirar la palabra para siempre, de eso estoy seguro. Y temo que se complique todo cuando las vacaciones terminen.
Siento molestarte con esto, pero me siento muy mal por todo.
Feliz Navidad
Remus J. Lupin
P.D. espero que te halla agrado mi regalo.
Ya con carta en mano se dirigió a las cocinas por algunas tostadas para comer. Iba pensando en todas las cosas que tenía que decir, pero no que no encontraba el valor para hacerlo. Menudo Gryffindor resultó ser. En sus divagaciones se dio cuenta que Snape había salido muy bien librado de todo el rollo, dado el daño que había ocasionado. Y él, lo haría pagar. Era muy bueno en Transformaciones, aunque no llegaba a la excelencia de Lily. Ahora que lo pensaba bien, Snape se veía muy "lindo" con unas afelpadas orejas de conejo. La venganza es un plato que se sirve frió, así que tendría que esperar el inicio de curso.
Lupin no es tan santo como uno pueda pensar.
Dicen que el poder de la mente es fuerte, y tanto iba pensado Remus en las diversas formas de vengarse de Snape que éste apareció frente a él, a escasos metros del cuadro de frutas.
Muy enemigos, muy enemigos, pero pensaron lo mismo. Wow el poder de las tostadas es increíble.
"Jajajajajajajajajajaja." Aunque odiaba a Snape más que nunca por todo el lío que había creado, no pudo evitar reírse. Es que Severus parecía… un anciano enfermo con una expresión muy agria (y verde) en su rostro.
"La bromita que tu amante me hizo no fue graciosa." Uh, eso silencio a Remus.
Pero si era graciosa. El color verde brillante tipo sapo del día anterior se había reducido, había perdido brillo y había dado lugar a un verde enfermizo, de ese que te da cuanto tienes muchas náuseas. Y la cabellera plateada ya no resplandecía tanto, y ahora se mezclaba con el color negro grasiento natural de Snape. Parecía que tenía muchas canas. Snape no era una serpiente feliz, pero no podrán negar que la situación no es divertida.
"Un día de estos te haré pagar por el daño que has causado." El lobo no está feliz.
"Ja ja ja, cuanto miedo Lupin." Dijo esto al momento que daba media vuelta para irse. "Le tengo mas miedo a Pettigrew que a ti, no te ofendas pero la pose de malo no te queda." Snape sabe que comentarios hacer para que te sientas ofendido.
"Imbécil."
Inteligente intercambio de palabras ¿No creen?
Después de hacerle cosquillas al cuadro de frutas, Remus pudo tomar cuanto quiso de la cocina. Y así lo hizo, dado que no tenía la más mínima intención de regresar a la Torre. No en un buen rato. Lastima por sus regalos, pero no quería verlo, no aun. Ya bien provisto de alimentos (en realidad son tostadas y frutas) fue rumbo a la lechuceria ya que necesitaba enviar la carta.
Pobre James, lo estaba atormentando demasiado con todo esto, pero no tenía a quién mas confiarle todo este rollo. Además, conociéndolo, lo recriminaría por mantenerlo al margen.
Cuando llego a la lechuceria estuvo a punto de arrepentirse de enviar la carta. Un suave ulular proveniente de las lechuzas dormidas lo hizo sentirse culpable de despertarlas para enviar su carta. Se veían tan lindas y dóciles. Busco a una que estuviera un poco despierta y la encontró muy cerca de los ventanales. Se dirigió a ella, le ato la carta y le dio un poco de su tostada, ya que la lechuza lo miro como diciéndole Al menos dame algo de comer, ya que me despiertas muy temprano. Eligio a esa para no despertar a las demás y así no tener cargo de conciencia. Ya lista le llevo a la ventana y la dejo ir.
¿Y ahora?
No podía andar como alma en pena por el castillo, podría encontrarse con Malfoy, Snape (de nuevo) o peor aun, con Sirius. Aunque estaba 100 seguro que este ultimo tardaría un buen rato en despertarse, ya que cuando el animago de desvelaba tanto, recuperaba el sueño al día siguiente, despertando muy tarde.
Decidido salio a caminar un poco. El día estaba precioso, a pesar del intenso frió que se podía sentir. A lo lejos, cerca del lago, Remus vio a los dos alumnos de Gryffindor jugando con la nieve, y dado que no tenia nada que hacerse acerco a ellos para platicar o jugar o algo. Tenia que matar el tiempo.
o.o.o.o.o.o
De regreso al dormitorio
Mucho rato después que Remus despertó, lo hizo también el bello durmiente, quiero decir, Sirius. Aunque a juzgar por la expresión que tenia en su bello rostro se podía deducir muy fácilmente que el susodicho había tenido una mala noche, con muy poco descanso. Cuando fijo su mirada en la cama de Remus pudo constatar que el lobo aun dormía, dado que las cortinas de la cama estaban cerradas.
Pensó que todo había sido un mal sueño, lo que había dicho el pelo grasiento. Pero no lo era, la expresión que el vio en la cara de Remus solo afirmaba que era verdad. La pregunta era ¿Cómo no lo había notado, si se suponía Remus era uno de sus mejores amigos?
Que problemática es la vida.
Ya una vez despejado, bañado y arreglado decidió arreglar todo ese rollo de una buena vez. Estaba demasiado confundido y en ese momento solo quería a James cerca para que lo aconsejara, James sabría que hacer… James le había enviado una carta a Remus… entonces él… él…
"¡JAMES! Mugre mal amigo TRAIDOR, tu lo sabias y no me advertiste NADA."
¿Por qué le gritaba a una indefensa almohada? Mejor callarse, ya que Remus podía despertarse con semejante alarido. Con cuidado observo su cama y vio con calma que Remus seguía en el país de los sueños. Aunque viendo mas de cerca… ¬¬ Remus ya había despertado, su cama estaba vacía.
"Bien Sirius piensa las cosas con calma… Arg! A quien engaño, no tengo la mas mínima idea de que hacer con esto ¿Qué digo? ¡Maldición! Solo espero que no este en la sala común esperando."
El animago bajo muy despacio las escaleras, asustándose ante el menor ruido (¿Dónde quedo ese valor Sirius?) y cuando llego a la Sala común la encontró desierta. Con calma pudo admirar la decoración y los regalos que yacían al pie del árbol de Navidad. Tomo el suyo, el que Remus le había dado y pudo ver con tristeza como los regalos de Remus aun estaba allí, y entre ellos el suyo. Acaricio el regalo como si éste pudiese darle todas las respuestas que necesitaba, como si pudiese despejarle toda su confusión. Lo coloco de nuevo en su lugar y salio rumbo al comedor. A lo mejor encontraba algo para comer.
El comedor estaba vacío, pero al sentarse su desayuno apareció. Lo comió sin apetito, solo y con gran melancolía. Tenia que reconocerlo, le hacia falta Remus en ese momento, se sentía muy solo. Él casi nunca estaba solo, siempre estaba James, Remus, Peter o alguna chica. Hubiese dado todo por que Remus entrara en el Gran Comedor y dijera Inocente palomita que te dejaste engañar aún sabiendo que faltaban 3 días para Santos Inocentes. El quería que fuera una broma, tenia que ser una broma ¿No? Pero pensándolo bien no lo era. James estaba al tanto ¿Desde cuando sabia?
Ya satisfecho, aunque dejó su desayuno a la mitad, decidió dar una caminata. A lo mejor el frió le ayudaría a pensar mejor Hay que pensar con la cabeza fría. Los pasillos de Hogwarts estaban desiertos. No dudaba que todos los estudiantes estaban fuera en los terrenos disfrutando del paisaje, o en sus salas comunes. No estaban como él, andando como alma en pena por el castillo. Pero necesitaba estar solo, necesitaba pensar.
Remus era su amigo, a él le gustaban las chicas, él era un chico. Bueno, al menos estaba muy claro eso. Aunque lo que había pasado ayer le daba un giro total a las cosas, a sus sentimientos. No por nada estuvo casi toda la noche en vela, viendo el intranquilo sueño de Remus.
Sirius se dio cuenta cuando Remus llegó, muy avanzada la noche, tratando de no hacer ruido para no despertarlo. Y para no incomodarlo aun mas, fingió estar dormido. No quería enfrentarlo en ese momento y fingir que estaba molesto. Porque ciertamente no lo estaba. Sus sentimientos en ese momento y hasta ahora eran confusos.
El adoraba a Remus, no había ninguna duda de eso. No dejo de quererlo aun después de saber que era un licántropo. No, él era su amigo y la licantropía no cambió eso. ¿Por qué esto habría de ser diferente? Porque él esta enamorado de ti se dijo. Muy diferente las cosas.
Recordó el día que lo conoció, ese aire de niño que necesitaba protección, esos hermosos ojos tan expresivos que con una sola mirada decían tanto. Recordó que Remus estaba al final del último vagón, solo en un compartimiento, y que él, Sirius, se sentó junto con James y comenzaron a platicar. Cuando llegaron al castillo y fueron seleccionados para Gryffindor junto con otro niño rellenito que más tarde se presento como Peter y dos niñas. Y desde ese día se volvieron inseparables. Después de un tiempo se dieron cuenta de las "desapariciones" mensuales de Remus y como cada vez inventaba excusas más tontas. Y un día decidieron investigar todo el asunto, y como dicen que el que busca encuentra… ellos conocieron la verdad: Remus era un licántropo. A partir de allí todo tomo sentido para ellos, sobre todo ese aspecto enfermizo que nunca dejaba a su amigo. Nunca olvidaría el día que los 3 le dijeron a Remus que sabían la verdad. Su mirada llena de pánico, auténtico terror ante la posibilidad de perder a sus amigos. Pero no lo abandonaron, al contrario, vieron la forma de ayudarlo convirtiéndose en animagos.
¿Por qué ahora era tan diferente? La amistad entre ellos era muy estrecha. Se conocían muy bien ¿Por qué no aclarar las cosas? Remus siempre estaba a su lado, ayudándolo, consolándolo, metiéndole prisa para hacer los deberes, regañándolo por no tomar las cosas en serio, porque era un conquistador empedernido. Aunque el le decía que todas las chicas eran bellas y merecían su atención.
Pero Remus también la merecía porque hacia mucho por ellos. A veces se metía en problemas por su culpa, a veces Sirius pensaba que lo estaban corrompiendo. Y sin embargo allí estaba siempre a su lado., no importándole que el saliera con algunas chicas, sabiendo que eso dañaba su corazón. ¿Por qué no lo había notado? Era muy obvio que Remus se incomodaba y se ponía muy colorado cuando él, sin previo aviso, llegaba y le daba un abrazo. Y que últimamente andaba muy distante con el.
Ay ya no sabia que pensar. Sus ideas ya no estaban del todo claras. Y sus sentimientos mucho menos. No podía ir con Remus y decirle que le rechazaba porque no estaba seguro. Mejor irse a su habitación para meditar las cosas con calma.
o.o.o.o.o.o
Remus ya estaba cansado de estar en los jardines, tenia mucho frió. Así que despido de sus compañeros para entrar al castillo. Había perdido la noción del tiempo. Pero ya era un poco tarde, pudo saberlo por la posición del sol. ¡Cuánto tiempo estuvo fuera! Valla, cuando uno tiene mil cosas en la mente, en tiempo pasa volando.
Cuando estaba cerca de la entrada del castillo pudo ver el invernadero. Y decidió entrar en el. Jajaja recordaba cuando Peter había caído inconsciente por culpa de una mandrágora. No se puso bien sus protectores y PUM! al suelo fue a dar. O cuando luego iba con Sirius o James tapados con la capa para "tomar prestada" alguna planta, para alguna de las pociones que mas tarde serian ocupadas para una broma contra las serpientes. Ah cuantas cosas. Ahora estaba seguro que ya no habría más recuerdos felices. O los habría, pero él ya no estaría incluido. ¿Qué hacer? Huir muy muy lejos era una mala opción. ¿Ir al bosque prohibido? ¿Tomar una poción multijugos por el resto de su estancia escolar?
Así se paso un buen rato, con ideas cada vez mas absurdas. No pueden culparlo, el lobo esta realmente confundido.
o.o.o.o.o.o
"MALDICION! ¿PORQUE ES TAN DIFICIL ACLARAR LOS SENTIMIENTOS?" Sirius no era un animago feliz. Y su cama estaba pagando las consecuencias.
"Bien, ya está. No hay por que sentirse confundido. Calma Sirius, tómatelo con calma. Lo que haremos era lo siguiente, buscare a Remus y aclararé las cosas. Así no habrá pasado nada, regresaremos felices a abrir los regalos y ¡ya! Asunto olvidado." Como si fuera tan fácil hacer eso, Sirius trataba de auto convencerse de que seria todo un lecho de rosas, de que su amistad no cambiaria. Que mal estaba.
Salto de su cama, corrió a su baúl y buscó el mapa.
"Juro solemnemente que mis intenciones no son buenas." Al decir esto el mapa se mostró, y pudo ver donde estaban todos y cada una de las personas que había en ese momento en el Castillo. Pero a él solo le importaba una. Remus.
Y lo halló, encontró la pequeña motita con el nombre de Remus en el invernadero. Ya esta, se dijo. No más dudas. Iría y hablaría con él. No podía ser tan difícil.
El problema era que Sirius estaba muy confundido. Rastreando en sus sentimientos se dio cuenta que Remus significaba mucho para él.
"Travesura realizada. Bien vallamos de una buena vez."
Pero es que Sirius nunca se había planteado la posibilidad de enamorarse de un amigo. Y eso era lo que lo tenía tan mal. Y tan confundido. Es que todo era tan…
o.o.o.o.o.o
Remus estaba sentado cerca de una ventana que tenia vista al lago, viendo los copos de nieve caer. Aun no era de noche, pero ya empezaba sentir como la temperatura descendía y su estomago reclamaba alimento. Las tostadas y las frutas ya habían hecho efecto. Bien, tendría que ir con Sirius y aclarar todo. La respuesta seria la misma hoy que dentro de 20 años, así que mejor no postergar mas las cosas.
Y así, pensativo lo encontró Sirius, sentado en la ventana.
Al escuchar el sonido de la puerta Remus bajo su mirada y se topo con la de Sirius, sintió que la sangre llegaba abruptamente a su cara y se quedo estático, como si al hacer esto se convirtiera en un ser invisible y Sirius no lo pudiese notar. Pero eso no paso.
Ambos jóvenes estaban muy nerviosos. Habían compartido muchas cosas pero esto era diferente. No sabían que hacer ni que decir. ¿Quién comenzaría esa fatal platica? ¿Quién de ellos tendría el valor?
Ninguno.
Sirius se sentó del otro lado, y aguardaron juntos en silencio. Esperando por un milagro. Al final fue Remus quien empezó.
"Sirius, yo…"
"No."
¿No que? Pobre Remus, era un manojo de nervios. Y Sirius con la mirada baja, interrumpiéndolo cuando el estaba por hablar no ayudaba.
"Entiendo que estés molesto, y no tienes ni la mas mínima idea de lo mal que me siento"
"¿De lo mal que te sientas? ¿Y como crees que me siento yo? ¡Si me entere por ese estúpido de todo y no por ti!"
"Fue un error, no debió dejar que eso pasara. Pero trata de entender Sirius. ¿Qué querías que hiciera?" Remus estaba muy deprimido y los gritos de Sirius no ayudaban.
"Tal vez decirme la verdad desde un principio." Murmuro Sirius, y con este ultimo comentario se hizo otro largo rato de incomodo silencio.
"No sabia como…"
"¿Cómo lo tomaría? Ni siquiera se como tomarlo, arg estoy tan confundido."
"No era mi intención que esto…"
"¡¡Lo sé!! Se que no querías que esto pasara, pera ya esta hecho."
"No tienes que ponerte así. Solo di lo que tengas que decir." Remus quería terminar con su calvario. Terminar todo ya. Espero paciente la respuesta de Sirius, y volvió su mirada de nuevo a la ventana, como si los copos de nieve pudieran tranquilizar los latidos de su corazón.
Sirius se levanto y se acerco a Remus. Se sentó muy cerca de él y tomo el valor para decir las cosas. Ya tenia su respuesta, la había meditado camino al invernadero. Pero... no sabía como decirla.
"Esto es muy difícil para mi Remus, es una situación completamente nueva."
"Solo dilo."
"Es solo que yo…" no pudo continuar, no podía. Sirius estaba muy nervioso.
"Sirius"
"… es solo que…"
Remus ya no tuvo fuerza para interrumpirlo. Quería acabar con todo, así que guardo silencio y espero paciente bajo la seria mirada que el animago le dedicaba. Sirius ya no hablaba y el silencio se prolongo por lo menos 10 minutos, tiempo que fue una eternidad para ambos.
"… es solo que me di cuenta que tu siempre estas a mi lado, siempre me apoyas y me ayudas en todo, al igual que James y Peter." ¡Ya está! ¡Eso era! Sirius solo lo quería como a un amigo. Ahora por culpa del estúpido de Snape ya no lo serian nunca más. Pagaría muy caro su error. Nunca era buena idea buscar problemas con Snape, el siempre se vengaba. Lamentaba todo, pero así se estaban dando las cosas. No le quedo más remedio que afrontarlo.
"Pero… " Sirius se acerco a Remus, y este sintió como su sangre iba rápidamente a su rostro. Maldijo a sus hormonas. Estaba nervioso por la proximidad del animago. Cuando reunió el valor para levantar su rostro, pudo ver que Sirius ¡Estaba nervioso! Tenía una seriedad y decisión en su mirada, pero su rostro esta ligeramente sonrojado y la mano la movía de manera nerviosa.
Una pequeña esperanza floreció en el pecho del joven licántropo. ¿Le querría el de la misma manera?
Pero poco duro su felicidad. Su burbuja de mundo ideal fue reventada de manera cruel cuando Sirius bajó la mirada y cerro los puños con fuerza.
Y entonces lo supo.
Su instinto lo gritaba de manera desgarradora. ¡Era tan obvio! Sirius estaba nervioso, pero no por el hecho de que se le fuese a declarar con flores y poemas. Sino porque no encontraba la forma de rechazarlo sin lastimarlo. A lo mejor terminaba su amistad.
Si hiciese eso, pensó Remus, James lo mataría.
El lobo se sintió morir, por que el siempre confiaba en sus instintos, ya que estos nunca fallaban.
Continuará…
°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°
Si han visto Ouran High School Host Club, sabrán a lo que me refiero. El mal despertar de Sirius lo saque de Kyouya, de esa expresión casi diabólica cuando despierta.
¡HOLA!
¡Al fin lo terminé! Espero recibir comentarios de este capitulo, escuché la canción Angel de Robbie Williams al momento de escribirlo. A lo mejor me quedo muy cursi, no lo sé. Esa canción me pega duro y últimamente ando muy melancólica. Jeje ya se que no debí dejar el capitulo allí, pero no se preocupen, ya tengo la mitad del final. Y aun no se que haré con esos dos. Los finales felices no siempre son buenos n.n
Gracias a LissConstantine y karina blest por sus comentarios, al igual que todas las demás que ya les contesté personalmente. Espero no decepcionarlas con este capitulo.
Comentarios, sugerencias ya saben como hacerlas llegar. Si dejan un rr anónimo, déjenme un e-mail para poder responderles.
¡Nos vemos!
Iveth
Con demasiados alias para ponerlos.
