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Harry Potter no me pertenece, todos los derechos sobre los personajes y demás son propiedad de J.K. Rowling. Sólo los tome por un momento para crear esta historia (que si me pertenece), aprovechando la maravillosa época decembrina.

Gracias a Black rose3, Arabellaw, Fran trin Black, Karina blest, Akaya-Sama y Kristin por sus rr, aca está este último capitulo. Espero no decepcionarlas. ¡Disfruten!

Este es el capitulo final.

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Capitulo 5
"Un día difícil de olvidar."

El lobo se sintió morir, porque él siempre había confiado en sus instintos, ya que estos nunca fallaban.

Los copos de nieve habían dejado de caer y parecía que el tiempo se había detenido. Como si un Petrificus Totalus se hubiese aplicado a su alrededor. El único sonido perceptible provenía del lago y era producido por los tentáculos del Calamar Gigante al momento de hacer contacto con la cristalina superficie del lago.

Ese era el único sonido. Eso y el sonido de las respiraciones nerviosas de los jóvenes en el invernadero no. 3 de Herbologia para uso exclusivo de los alumnos de 6to y 7mo. Si uno ponía atención podía escuchar como los gusanitos excavaban sus nidos en la tierra. La tensión era palpable al igual que los nervios. Sirius se había quedado callado por que algo le impedía hablar y Remus se sentía desfallecer.

¡Qué todo termine por favor!

Esos eran los pensamientos desesperados de Remus, que ya todo acabara. Y nadie podía culparlo. El silencio de Sirius se le hizo eterno aunque solo habían transcurrido 3 minutos. Pero para él era toda una vida. ¿Por qué no le dijo a Sirius que todo era una broma de pésimo gusto? Hubiera preferido verlo molesto, hubiera preferido mil cosas antes de estar en esa incómoda situación.

Pero bien dicen que el "hubiera" no existe.

¿Sería el fin de una gran amistad? ¿Cómo se le pudo salir toda esta situación de las manos? El daño ya estaba hecho eso ni que. Snape había abierto su gran bocota y dicho todo. Pero no quería terminar con Sirius de ese modo. No quería alejarse de los Merodeadores. No quería llegar a la luna llena y encontrarse solo en su dolorosa transformación.

Lo necesitaba y no solo a Sirius. Necesitaba a James y a Peter. El animago lo iba a rechazar, eso era casi un hecho. Casi por que uno no debe perder las esperanzas. Si el animago lo rechazaba le iba a retirar la palabra; después Sirius y James tendrían problemas por que Prongs le reclamaría el rechazo y la ruptura de la amistad. Habrá problemas entre todos y sería el fin de los Merodeadores.

El fin de los Merodeadores… nunca se lo perdonaría.

Ellos eran su familia en Hogwarts. Y si por todo ese problema ellos se separaban, llevaría esa culpa hasta la tumba. Ah! Que difícil son las relaciones entre los adolescentes. ¿En que miserable momento pensó que él, Remus John Lupin, podría tener alguna posibilidad con Sirius- soy el galán de Hogwarts- Black? ¡Por Merlín! Era una estupidez el solo hecho de pensarlo, pero lo era aun mas sentirlo. Nunca debió haber dicho nada.

Sirius Black, su gran amigo y confidente. Su gran apoyo, su cómplice en sus días de luna llena. Cómplices en travesuras. Sirius Black el animago. Sirius Black, uno de los chicos más inteligentes de Hogwarts. Sirius Black uno de los chicos mas solicitados. Él, un rompecorazones.

Él, el joven que nunca lo vería como algo más. ¿Cómo se enamoró de él habiendo muchas lindas jóvenes que hubiesen dado lo que fuera por andar con el tímido Lupin? Solo recordó que de un momento a otro sintió que sus sentimientos hacia él eran diferentes, que cada vez que lo veía, que él se le acercaba, se ponía nervioso.

Aguanto mucho ese sentir, viendo como Sirius andaba de coqueto con el sector femenino del colegio, luciéndose en los partidos de Quidditch mientras todas las chicas gritaban como histéricas. Como a veces le pedía consejos, o como andaba como loco tratando de conseguir un regalo, no dándose cuenta que su apoyo incondicional lo estaba matando. Y sus acciones desesperadas lo habían llevado a esto.

Solo esperaba pacientemente la respuesta de Sirius. Estaba preparado para el rechazo.

Y si piensan que Remus estaba con los nervios de punta, Sirius estaba peor. Después de mucho meditarlo (camino al invernadero) se dijo que no podía continuar así. No podía tener a Remus entre la espada y la pared. Pero esto era una situación nueva. Y no sabía como actuar.

Tengo que hacerlo ¡ya!

"Es solo que hoy me di cuenta que tú…"

Flash Back Sirius camino al invernadero.

"¿Por qué esto me tiene que pasar a mi? ¿Por qué? ¡De tantas cosas de la vida, de tantas verdades tenia que pasarme esto!" Nadie dijo que ser Merodeador era fácil. Y Sirius lo estaba comprobando. Aún no asimilaba del todo las cosas, y se dijo mentalmente estúpido por haberlo ignorado. De haberlo lastimado de manera inconsciente. ¡Ja! Buen amigo resulto ser Sirius Black.

Se sentía ¿miserable? ¿Raro? Ah! Ya no sabía que sentía su confundido corazón. El nunca había sido muy bueno declarando sentimientos, decía que las mujeres eran las expertas en eso. Y había llegado a ese punto, en el cual él tendría que hablar con la verdad.

La mayoría de las jóvenes con las que el había salido era… como decirlo… ¿cabezas huecas? Bueno no tanto, pero llegaban a ser muy fastidiosas. Cada una de ellas lo exhibía como un gran trofeo que fue ganado tras una ardua competencia. Y al paso del tiempo, eso le molestaba y lo hacia sentirse usado. Nunca había pensado que encontraría algo mas serio en Hogwarts, en parte por el comportamiento de las chicas, en parte por su forma de actuar.

Necesitaba madurar. Las cosas no eran sencillas, estaba a punto de terminar el colegio y después de eso tendría que decidir que haría con su vida. No contaba con el apoyo de su "familia", tendría que valerse por si mismo. Pensaba graduarse con honores, después de todo no era mal alumno, al contrario. Y después pensaba tomar hasta perder la conciencia, junto con sus amigos. Ya tenía ese plan desde hacía mucho. Y ahora…

"¡Alto Black! Piensa bien las cosas."

Bien, tenia que aclarar algo. ¿Qué sentía por el licántropo? Era uno de sus mejores amigos, era un amigo incondicional al que siempre podría recurrir si algo malo le pasara, si tuviera cualquier duda o cualquier pesar. Un ser maravilloso que a pesar de sus mil problemas siempre estaba con una sonrisa para ti. A pesar de los fantasmas de su vida, siempre seguía a tu lado. Una persona que te conocía a fondo antes de atreverse a juzgarte. Porque el sabía lo que era ser juzgado y rechazado, lo sabía muy bien.

Con Remus, con aquel bondadoso e inteligente joven. Alguien que se mantenía un poco apartado de la gente debido al temor de que se enteraran de su secreto y lo hicieran a un lado. Y que con ellos, los Merodeadores, se mostraba tal como era: una persona metódica, muy inteligente y sobre todo, leal. Con aquel chico que, a pesar de tener una gran carga en su vida, siempre te sonreía. Al que, después de tanto tiempo había logrado quitar las barreras que el joven licántropo se había empeñado en construir, pero después de esa noche, cuando la verdad salio al descubierto, las barreras desaparecieron. Remus fue libre de gritar a los cuatro vientos que odiaba su vida porque estaba atada a una maldición y ellos pudieron entenderlo. Y le dijeron que a ellos no les importaba lo que fuera, que siempre estarían a su lado. Que nunca lo abandonarían.

Y Sirius nunca lo haría. ¡Cómo pensar siquiera hacerlo! Seria intolerable. Lo necesitaba.

Lo necesitaba a su lado, necesitaba su compañía, sus consejos, sus hermosos ojos dorados que le dedicaban miradas tiernas, haciéndole sentir el ser más especial del mundo. Necesitaba su voz. ¿Por qué pensaba así de Remus? ¿Por qué se sentía tan nervioso? Y sobre todo…

"¡Por que tengo la cara tan roja!... parezco un rábano con insolación." El reflejo en el espejo le devolvió a Sirius una mirada de confusión total.

Se había detenido un momento en los sanitarios para echarse un poco de agua en la cara. Tenía mucho calor, algo raro considerando que era Diciembre y el agua estaba MUY fría. Pero los hombres nunca se quejan de eso…

Entonces pareció que un rayo ilumino su mente, levanto su mirada al espejo y este le devolvió una mirada atónita, incrédula…

"Yo…"

La esperada revelación se había hecho presente. Y eso era algo raro.

No lo podía creer. Es que era… tan… ¿Absurdo? ¿Nuevo?

"Esto es realmente inesperado"

Al parecer el agua fría le había servido de mucho.

Fin del Flash Back.

El momento tan esperado para ambos había llegado. Ya no mas esperas. Ya no mas incertidumbre. Solo la verdad. Bueno eso era fácil decirlo. Era fácil decir Es el momento, lo difícil era hacerlo, actuar. Sirius se había quedado literalmente mudo. Remus estaba estático. El tiempo se había congelado. Y el licántropo pensó que en menos de 5 minutos todo terminaría, para bien o para mal.

Inhala, Exhala. Todo esta en la mente Sirius, calma, anda dilo. ¡Tú puedes! ¡Estúpida mano deja de temblar!

Valla pensamientos que tiene Sirius antes de un momento importante.

"Tú eres una persona muy especial para mi." ¡Si, bien hecho Sirius! Lo había dicho. Esa frase le había salido del alma. Pero eso no era suficiente para Remus, ¿una persona especial? ¿Cómo amigo o algo más?

Seamos sinceros, esa no era una respuesta específica. Y Remus necesitaba eso, algo claro. Y pareció que Sirius se dio cuenta de la confusión del licántropo, así que suavemente, con la adrenalina a mil por hora, tomo la mano de Remus y repitió suave y pausadamente lo mismo.

"Eres muy especial para mi Remus"

La cara de Remus era todo un poema. Estaba soñando. Un sueño muy bonito a decir verdad. Esa mirada de Sirius, esa decisión… eran irreales. Pero sentir la calidez y el leve temblor de las manos de Sirius lo hizo darse cuenta que esta situación si estaba pasando.

Y el sentir su cara arder lo confirmaba. Sirius aceptaba sus sentimientos. Ya todo al fin había terminado.

Y había terminado muy bien.

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El regreso a la Torre fue en medio de silencios, sonrojos y miradas nerviosas. Todo esto era una situación nueva para ambos y tenían que encontrar la manera de hacerla mas amena, hasta que fuese algo normal. Llegaron al retrato de la Dama, dijeron la contraseña y entraron a la solitaria Sala Común, y en medio de ésta pudieron ver el árbol con los regalos.

"¡Vamos a abrir los regalos!" exclamo jovialmente Sirius, al momento que empujaba a Remus delante de él. Cuando llegaron al árbol, Sirius se sentó y jaló la mano del licántropo para que tomara asiento junto a él. Hay que decirlo, Remus debe tener muy bueno reflejos, pues su cara estuvo muy cerca de tener un encuentro cercano del tercer tipo… con el suelo.

Y con esta simple acción el hielo pareció romperse (¿o derretirse?)

Remus tomo el regalo de Sirius para quitar la envoltura cuidadosamente, le daba lastima tener que romper algo tan bonito. Pero Sirius lo vio y lo detuvo a tiempo.

"¡No! Ese regalo es para el final."

"Claro"

Sirius quería que el licántropo abriera su regalo al final, ya que el haría lo mismo. Era algo especial. Creo que el animago es un poco romántico, solo que como buen ejemplar masculino, no se atreve a confesarlo.

Sirius aparto el regalo de Remus y procedió. Tomo el primero, le quito la envoltura, mas bien la desgarro sin piedad, y encontró un excelente paquete de bombas fétidas, con una notita que decía: "Úsalas con quien tu quieras ¡Feliz Navidad! Wormtail."

"Excelente" exclamo y siguió con su rutina.

Remus no perdió detalle de la actividad de Sirius, rió muy bajito y se hizo una nota mental "No envolver tanto los regalos de Sirius" tomo un paquetito que era de Lily, era fácil suponer ya que la envoltura era 100 muggle. Quitó la envoltura, la cual revelo un magnifico ejemplar de "Los Miserables" en versión de lujo. Buena elección si me preguntan. Murmuró un "Muchas gracias", acarició el tomo y una bella sonrisa ilumino su rostro.

Estaba muy feliz.

Así ambos jóvenes siguieron con su labor. Sirius recibió un libro de la historia del Quidditch de Lily con una bellísima y encantadora nota: "¡Mas te vale que lo leas o si no podré pus de bubotuberculo en tu comida! Ah! Y Feliz Navidad n.n"

"Que encantadora chica" dijo con sarcasmo Sirius.

Cuando terminaron de abrir los obsequios, había alrededor de los jóvenes mucho, mucho papel. Estaban felices, tranquilos. Y ambos tenían en sus manos el regalo del otro. Pero de pronto Remus se acordó de algo.

"¡James! Arg olvidé que debo enviarle una carta."

"¿Carta?"

"Si" y no le dijo mas a Sirius.

Y este tenía una cara de What? Que no podía con ella. Solo observó a Remus mientras subía a la habitación con sus obsequios. Decidió subir y dejar sus regalos. Cuando llego a la habitación Remus estaba escribiendo algo en un pergamino. Cuando Sirius se acerco para leer la carta Remus la cerró y le dijo sonriente "Acompáñame a la lechuceria". No tuvo más remedio que aceptar. Pero antes tomó unas ranas de chocolate que había en la cama de Remus. Y los regalos que no habían abierto.

Camino a la lechuceria Remus le contó todo sobre las cartas a Sirius. Este se hizo en sorprendido por el contenido de estas, ya que no podía decir que por medio de un Accio había leído el contenido de una de ellas. Y además se sorprendió de la forma en la que Snape se había enterado. Decidido, le daría una paliza en cuanto lo viera No vale la pena le dijo Remus, pero el lo haría. Había hecho mucho daño. O pensándolo mejor, tal vez usase las bombas fétidas, que de algo le sirvieran. Tenia que estrenarlas, y que mejor que con el.

"James sabia." Sirius tenia la duda ¿Desde cuando sabia su amigo?

"Le pedí que no dijera nada."

"Claro, James jamás diría nada, ni bajo tortura."

"Te equivocas, la única persona que lo haría hablar seria Lily."

"Con ese temperamento no me extrañaría."

Y así entre pláticas y sonrisas llegaron a la lechuceria. Pudieron darse cuenta que la noche estaba por llegar dado que el cielo tenia tonos rojizos, propios del atardecer. Remus llamo a una lechuza y le ato la carta. La llevo a los ventanales y la dejo ir.

"Vamos al lago." le dijo Sirius, regalándole una linda sonrisa.

"Pero hace frío."

"Vamos." Sirius no iba a aceptar un no como respuesta.

Quería estar con el lobo en un lindo lugar para poder abrir sus regalos. Solo esperaba que le gustase. Así que tomo a Remus de la mano y lo guió a los terrenos, cerca del lago. Cerca del árbol donde el y los Merodeadores se sentaban para ver a las chicas que se sentaban en la orilla del lago para sumergir sus pies en el agua, mientras que ellos platicaban. Por la temporada, solo eran ramas secas. Pero no importaba, para Sirius era el ambiente ideal.

Cuando llegaron tomaron asiento y se quedaron absortos en sus pensamientos, mientras sus miradas se perdían en el lejano paisaje. Sirius tomo la mano de Remus y le coloco el regalo.

"Ábrelo" susurro.

Con toda la paciencia del mundo Remus abrió el regalo. Quito con sumo cuidado la envoltura y lo abrió. Y pudo ver un hermoso tomo de "Grandes Criaturas Oscuras" edición de lujo. Por algo Sirius tenía dinero. El libro era precioso y las ilustraciones perfectas. Un digno ejemplar de colección. Remus se quedo sin habla, con su mirada en el libro, el amante de la buena lectura, lo que tenia en las manos era una joya. Le dedico una tierna mirada a Sirius.

"Gracias, es maravilloso." Le dijo al momento que veía como Sirius tomaba su regalo y lo abría… sin pizca de delicadeza.

Sirius era impaciente, y la pobre envoltura pronto sufrió por ello. Cuando quito el papel y abrió la caja quedo maravillado. Un hermoso reloj de correa de cuero. La manecilla de la hora y la de los minutos eran quaffles. Y el segundero era una linda snitch dorada. El fondo del reloj era negro y los números eran dorados. Era un reloj precioso.

"Para que llegues a tiempo." Y Sirius se comenzó a reír. Esperaba que funcionara, ya que él siempre llegaba tarde.

Al término de las risas los jóvenes se quedaron callados y se vieron fijamente. Todo era perfecto en ese momento. Todo estaba tranquilo, había paz alrededor. Una que otra luciérnaga iluminaba tenuemente el paisaje. Era el momento Kodak. El momento más memorable de sus vidas. Poco a poco la distancia se fue acortando entre ellos, cada vez mas cerca, pudiendo sentir la respiración del otro, los suspiros. Se detuvieron un momento, y cerraron sus ojos. Dejaron que sus corazones los guiaran.

Y en ansiado primer beso llegó.

FIN

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¡HOLA!

Valla, no puedo creer que la haya terminado. Espero que les guste este capitulo final. Puse música romántica para inspirarme. ¡Estoy feliz! Nadie me ayudo en mi historia, y la verdad, estoy muy orgullosa de ella. Agradezco de todo corazón a todas las personas que siguieron mi historia. Sus rr me llenaron de alegría y me hicieron seguir adelante.

Esta historia ha llegado a su fin, tenía pensado un bonus chapter, el cual contendría la venganza de los Merodeadores contra Snape y un especial de San Valentín. Pero el tiempo se me vino encima, en verdad lo lamento. Si haré esos capítulos especiales, pero el de san Valentín estará hasta finales de febrero o principios de marzo.

Gracias de nuevo. Muchos besos.

Iveth

Con demasiados alias para ponerlos.