Capítulo II.- La Colina del Mago y una tonta profecía.
Era un lugar hermoso. De eso no cabía duda. El cielo se extendía en un profundo azul con tintes rosados hasta el horizonte, y la villa, a donde había llegado Harry esa madrugada, era un conjunto de pintorescas casitas separadas por una especie de pequeños jardines y más allá, no muy lejos, parecía haber un bosque. La Colina del Mago se hallaba un poco más adelante y daba la impresión de no ser muy grande, pero algo tendría para que la hubieran elegido para el dichoso curso... ¿qué era? Harry no podía imaginarlo.
El Autobús Noctámbulo lo había dejado en una acogedora pensión, donde le dijeron, se alojarían todos los alumnos que fueran al curso, aún no había llegado nadie y Harry intuyó que se transportarían con polvos Flu, así que decidió dormir un rato. Cuando despertó el sol ya estaba bastante alto. Harry salió de su habitación para ver si alguien más había llegado, sentía curiosidad de saber quienes habían sido invitados al curso. Bajó las viejas escaleras de madera y llegó al comedor, donde pudo ver a alumnos de su mismo año, pero de Hufflepuff entre los que se encontraban Susan Bones, Ernie Macmillan y Justin Finch Fletchley, quienes lo saludaron con sonrisas y movimientos de cabeza. Nadie más... Decidió salir a ver si veía a su amigo. Caminó un rato y nada. Harry sólo se preguntaba una cosa ¿a qué horas iría a llegar Ron?
- ¡Harry!... ¡Veniste!- La voz inconfundible de su amigo lo hizo volverse al tiempo que sonreía. Y ahí estaba él. Como si lo hubiera invocado. Ron Weasley en persona. – Es increíble el lugar ¿no? Yo jamás había venido, pero moría por conocerlo...aunque, no precisamente por un curso de pociones- hablaba de una forma tan rápida que a Harry le pareció más propio de Hermione, luego, con un gesto de frustración, agregó -...¿porqué tenemos que venir a un curso durante las vacaciones?... ¿Y encima con Snape? Bill y Charlie me dijeron que ellos nunca habían escuchado algo parecido, así que...
- Así que tendremos que esperar a que alguien nos explique de que va el asunto- interrumpió Harry al fin –por cierto ¿quién te dijo que Snape nos dará el curso?
- Nadie, pero es lo más lógico.- Harry asintió con la cabeza. Si, era lo más lógico. Dos semanas con Snape ¿qué podría esperar? Suponía que al maestro de pociones aún no se le habría olvidado lo del pensadero y que, gracias a ello, tendría que soportar algún tipo de venganza. Su rostro tomó un aire sombrío que sin duda Ron notó porque dijo poniéndole una mano en el hombro – Sé lo que piensas...pasar el resto de las vacaciones así es injusto.
-¿Qué es lo qué es injusto?- Al oír la voz, Ron y Harry voltearon de inmediato sorprendidos.
-¡Hermione!- dijeron al unísono.
-¿Qué haces aquí?- le preguntó Harry bruscamente.
-¿Tú?...pero ¿porqué...? Creí que te veríamos hasta el inicio de clases- le espetó Ron en igual forma, y viéndola sin pestañear.
- Si, a mí también me da gusto verlos- contestó Hermione con gesto ofendido.
-Oh, perdona...- Harry se acercó mientras le extendía la mano con una sonrisa- no lo tomes a mal, pero es que nos sorprende verte aquí, en un curso que obviamente no necesitas... ¡pero claro que nos alegramos de verte! ¿verdad Ron?
Ron miraba muy fijamente a Hermione en ese instante, aún sin creerse que asistiera a un curso de pociones para alumnos de bajo rendimiento y algo turbado contestó -…¿eh? Ah, sí...sí, claro...- y miró nuevamente a Hermione mientras ésta le sonreía.
–Nunca cambiarás ¿eh, Ron?- éste pareció de pronto muy interesado en la forma de una nube que pasaba por ahí, mientras Hermione proseguía –bueno, déjenme les explico el porqué de mi presencia: supe del curso de pociones que se estaba organizando aquí en la Colina, e inmediatamente le escribí a la profesora Mc Gonagall pidiéndole que me dejara asistir, con el argumento de que ningún conocimiento es suficiente y siempre hay algo que aprender. Aceptó, claro, pero sospecho que imaginó que venía por ustedes dos.
-¡Genial!- la sonrisa de Harry abarcó toda su cara. En verdad se veía contento, como hace mucho no lo estaba. El ver nuevamente a sus amigos realmente lo animaba.
-¿Qué más sabes sobre el curso Hermione?- preguntó Ron regresando nuevamente la vista hacia ella.
-Bueno, pues según sé, es principalmente para todos aquellos que no hayan tenido un nivel aceptable en pociones- al decir esto los miró acusadoramente, mientras Harry y Ron fingían no darse cuenta de ello…de verdad que esa nube tomaba interesantes formas, pensó por segundos Harry – Sé también…- dijo Hermione haciéndolos retomar el hilo – que el curso se dividió en tres etapas: los de segundo y tercero vinieron a uno; los de cuarto y quinto a otro…y los de sexto venimos a éste…creo que para los de séptimo ya no se consideró necesario un curso… Además, sé que se eligió este lugar porque es rico en plantas, animales y muchas otras cosas con propiedades mágicas inimaginables muy útiles para las pócimas.
-Y nos pondrán a buscarlas- concluyó Ron con un poco de fastidio, mientras Hermione asentía con la cabeza – En fin, lo bueno de todo esto es que Trewlaney no estará por aquí.
-¿Eso qué tiene que ver Ron?- dijo Hermione bruscamente.
-Bueno...pues nada- dijo Ron algo tímidamente ante la mirada de impaciencia de Hermione- pero es que me acordé de algo...eso no tiene nada de malo ¿o sí?-dijo a la defensiva.
-No lo sé, depende de lo que hayas recordado ¿no los dirás al fin? Morimos de impaciencia-dijo Hermione en tono sarcástico.
- Lo diré aunque sé bien que no te interesa...lo que pasa es que poco antes de salir de vacaciones me la topé en los pasillos...- dijo dirigiéndose a Harry.
-¿Y?- Harry lo miraba intrigado.
-Pues...es que fue raro...de pronto me detuvo por el brazo y cuando habló juro que parecía otra, la verdad es que me asustó un poco- Hermione sonrió burlona, pero Ron continuó- me dijo que... ¿qué me dijo? ¡Ah sí! Me dijo que la verdad es brillante como una llama y que el corazón ayudaría a revelar todo lo que se oculta como un diamante secreto...o algo así. Después pareció reaccionar y me dijo que algo bueno llegaría a mi vida, creo que eso fue lo más extraño, ya ven que le encanta vaticinar desgracias, pero bueno...espero que sea dinero.
-…¿Eso es todo?...- Harry parecía decepcionado, esperaba una revelación más interesante.
-¡Por dios!... ¡esto es absurdo!- dijo Hermione con fastidio- lo único oculto en ti es la sensatez ¿cómo puedes tomar en serio a Trewlaney?
-¡Nunca he dicho que la tomo en serio!- contestó Ron enfadado- por eso digo que es bueno no tenerla aquí para escuchar sus tontas predicciones...pero ¿qué si esta vez fuera cierto?... ¿Qué si llegara algo bueno? Entonces...
-¡Por favor!- interrumpió Hermione con burla. Ron parecía a punto de replicar, pero Harry, harto ya, optó por poner fin a la discusión.
-¡Bueno ya! ¡Dejen de pelear! Apenas nos vemos y ustedes tienen que empezar con sus absurdas discusiones...de verdad no los entiendo. Esa manía que tienen me saca de quicio.
Ambos bajaron la cabeza avergonzados, no sin antes lanzarse una mirada fulminante. No lo entendía. Quien no los conociera y los viera pelear pensaría que se odiaban ¿cómo podían ser amigos si se la vivían en pleito constante?
-Vamos a comer algo ¿de acuerdo?- dijo al fin y seguido por ellos se dirigió a la pensión.
