Capítulo IV.- El mito del corazón.

La habitación donde dormirían era pequeña, pero lucía agradable. Con una cama cerca de la ventana y una litera a un costado. Ron y Harry se disponían a ponerse sus pijamas. El día había sido ajetreado y sabían que tenían que descansar, pues el curso empezaba al día siguiente, y pensaban, con toda razón, que Snape no les daría ni un minuto de respiro.

Un ruido de voces provenientes del pasillo llamó su atención. Parecía que alguien discutía. Luego unos pasos se dirigieron a su cuarto y en instantes llamaron a la puerta.

Iré yo –decidió Ron. Terminó de ponerse la pijama y se apresuró a abrir. Se quedaron de una pieza al descubrir de quién se trataba. Era Snape, que permanecía parado en el umbral de la puerta con el semblante muy serio. Detrás de él, Draco Malfoy los miraba con cara de pocos amigos.

¿Podemos pasar?- Algo en la voz de Snape les hizo ver que trataba de parecer amable, lo cual no resultó del todo bien. De cualquier forma, Ron se hizo a un lado y Snape entró seguido de Malfoy, después cerró la puerta.

Hubo unos minutos de incómodo silencio. Harry y Ron esperaban expectantes a lo que Snape pudiera decir.

Señor Potter...señor Weasley- empezó al fin para después soltar sin más preámbulos - Quiero informarles que el señor Malfoy será su compañero de cuarto...

�¿Quéeee! – exclamaron ambos al mismo tiempo sin dar crédito a sus oídos, mientras que a Draco Malfoy tampoco parecía agradarle mucho la idea.

Profesor...creo que podríamos encontrar alguna otra forma...- comenzó Malfoy con una voz casi suplicante.

Señor Malfoy- lo interrumpió Snape – este es el único cuarto en el que queda libre una cama… a no ser que quiera compartir la cama con Longbottom- Malfoy hizo un gesto de desagrado.

¡Debe de haber por ahí algún otro lado donde Malfoy se pueda quedar!- señaló Harry levantándose de golpe y tirando la pijama que todavía tenía en sus manos.

Si... el jardín...- señaló Ron entre dientes.

No quiero discutir mis decisiones- en la voz susurrante de Snape había un tono peligroso – No quiero escuchar ni una queja más...el señor Malfoy se quedará aquí y no quiero saber de pleitos y riñas tontas- miró a Harry y a Ron con un brillo desagradable en los ojos -¿entendido?- y dicho esto salió sin más dejando a los tres parados mirando fijamente la puerta, como esperando que regresara y les dijera que todo había sido una broma. Pero tal cosa no sucedió. Realmente había sido su última palabra.

Bueno, supongo que no me queda de otra que ir por mis cosas –dijo Malfoy al aire y salió de la habitación con paso lento. No parecía muy convencido de tener que compartir habitación con sus peores enemigos. Harry lo vio irse sin hallar todavía que decir, mientras Ron soltaba:

Pero…pero… ¿qué le pasa a Snape?... ¿acaso se ha vuelto loco?

A Harry le pareció que si…


La túnica de Snape ondeaba a la par de sus pasos que iban y venían por el granero que habían acondicionado como salón. Aunque no era muy grande, era el sitio más amplio en toda la villa. De tal modo que ahora su antiguo aspecto se había renovado dando lugar a mesas y calderos por toda el área, y alguno que otro estante con un sinfín de frascos vacíos. No era como las mazmorras en donde solían tomar clases. El sol que entraban por unas pequeñas ventanas en la parte más alta, le daban un aire extraño a todo el ambiente.

Espero que dejen de pensar en este curso como motivo de una simple excursión – decía Snape en un susurro suave y glacial – No vinieron a divertirse…vinieron a obtener un poco más de conocimiento, si es que eso en ustedes es posible, y a saber diferenciar un trébol de una berenjena…y si la suerte es mucha, que al fin dejen de hacer explotar sus calderos – su mirada se detuvo un instante en Longbottom quién se sonrojó, después se dirigió a Harry – por lo visto el señor Potter ha tenido la gentileza de acompañarnos – y con ironía agregó -...¡qué conmovedor! Sus dos inseparables amigos también están aquí – los miró duramente para luego decir de forma casi imperceptible – Tendré especial cuidado en ustedes tres…ya saben, por ese insaciable gusto de meterse en problemas – después se dirigió a Draco con voz lo suficientemente alta para que todos lo escucharan – Sr, Malfoy, espero que no les quite la vista de encima - Malfoy respondió sonriendo con arrogancia.

Bien –continúo Snape –haremos una Poción Andrómina o de Selenosis, que sirve para que todo aquél que lo tome no diga más que mentiras. Procuré que no fuera muy complicada – todos voltearon a verse, no creían en absoluto las palabras del profesor de pociones - Los ingredientes y las instrucciones están anotados en la pizarra- hizo un movimiento de varita y enseguida una larga lista apareció – Todo lo que necesitan se halla aquí en la Colina...tendrán que buscarlo. Por cualquier duda pueden consultar los libros que se hallan en la pequeña pero útil biblioteca de este lugar o consultar conmigo, pero les advierto, no respondo a preguntas elementales- todos se miraron consternados ¿entonces que le iban a preguntar?...- Tienen ahí los frascos para todo lo que consigan. La poción debe de estar terminada para el jueves de la próxima semana... tienen el tiempo suficiente para hacerlo bien. El viernes tendrán sus resultados y el sábado podrán regresar a sus casas a esperar el fin de vacaciones... ¿alguna duda?...- sonrió burlonamente al ver que nadie contestaba – la poción la realizarán por parejas – de inmediato todos voltearon a ver a quién seguramente sería su prospecto pero Snape los frenó al decir – No...creo que no podrán elegir. Yo me encargaré de eso – y empezó a emparejar a los alumnos con compañeros de su respectiva casa – Señorita Bones trabajará con el señor Fletchley...Potter, trabajará con Finnigan; Weasley con Thomas y usted señorita Granger – su rostro se cubrió de malicia –veamos si es tan lista como para evitar que Longbottom haga estallar su caldero...- dijo terminando de acomodar a los alumnos y agregando – ah, se me olvidaba, el señor Malfoy aceptó muy cortésmente venir a este curso, que por supuesto no necesita, no en calidad de alumno, sino como mi ayudante, el vigilará que todos se comporten como debe ser y me informará de cualquier actitud no conveniente por parte de ustedes.

Rostros sombríos respondieron a estas palabras. Al parecer, a nadie le agradaba la idea de tener a un Slytherin cerca todo el tiempo. Por un momento. Harry pensó en que hubiese sido preferible quedarse con sus tíos. No sabía que era peor, si soportar a los Dursley o soportar a Malfoy. Estaba seguro que después de lo dicho por Snape, no los dejaría ni a sol ni a sombra. "Sólo serán quince días" pensó para sí "sólo eso".

La voz enérgica de Snape lo sacó de su autoconsuelo – No veo que estén buscando esos ingredientes... ¡vayan ahora!

En cuestión de segundos el granero quedó vacío. Aunque lo cierto era que nadie sabía por donde comenzar. Y tampoco nadie se atrevió a preguntarlo. Algunos se dirigieron a donde se debía de encontrar la biblioteca mencionada por Snape. Harry y los demás Gryffindor se dirigieron a la Colina.

¿Por dónde empezamos? – Le preguntó Finnigan a lo que Harry respondió con un escueto encogimiento de hombros. Francamente no tenía ni idea.

Yo creo que deberíamos empezar por ahí- dijo Neville señalando hacia el lindero del bosque – es un buen lugar para que muchas de las plantas que necesitamos crezcan. Ahí seguro encontraremos varias.

Todos lo miraron dudosos. Hermione, sin embargo, lo apoyó – Neville tiene razón...recuerden que el es muy bueno en herbología – la cara de Longbottom se tornó de un rojo brillante.

Bien, entonces vamos para allá- dijo Harry empezando a caminar.

Los demás lo secundaron y pronto se encontraron buscando algunas de las plantas para la poción.

Dos raíces pequeñas de ásfodelo...polen de margarita...una pizca de ojén…larva de hormiga de fuego…alfábrega…polvo luminoso de tres luciérnagas amarillas- Ron, que revisaba muy atento la lista soltó un gruñido - ¿Luciérnagas amarillas?... ¡Luciérnagas amarillas!... ¿cómo demonios vamos a encontrar luciérnagas amarillas?...¡eso sería un milagro!

Milagro sería que tú revelaras alguna especie de sentimiento- dijo Hermione duramente.

Lo digo porque es muy difícil encontrar una luciérnaga amarilla...- contestó Ron con voz agria -... ¡ahora imagínate encontrar tres para cada uno!...¡no las debe de haber!

¡Por supuesto que hay! En algún lugar de esta colina debe haberlas...ya oyeron a Snape, todos los ingredientes que necesitamos se encuentran aquí.

Harry, que no entendía a que venía toda esta discusión por unas simples luciérnagas preguntó a Ron – ¿Porqué dices que es muy difícil encontrarlas?

Porque siguen objetos raros y brillantes...si no hay ninguno, entonces no hay luciérnagas.

¿Objetos raros? yo creí que...- empezó Harry confundido, pero Hermione lo interrumpió.

No son las luciérnagas que conocemos entre los muggles Harry, estas son mágicas...aquellas son negras y pequeñas y sólo las hembras brillan en la oscuridad; pero éstas son del tamaño de una nuez, de un color amarillo brillante y emiten un fulgor anaranjado, muy tenue pero hermoso.

Y si son amarillas ¿porqué su luz es anaranjada? – dijo Thomas que había estado muy atento a la explicación de Hermione.

Es muy simple, resulta que su composición mágica es...

No nos interesa – irrumpió Ron aburrido –no importa su composición mágica...lo que importa es que no es fácil encontrarlas.

Las encontraremos – dijo Hermione tercamente – En este lugar hay cosas que ni imaginas...

Es verdad...- dijo Neville evitando que Ron contestara - ¿saben lo que podemos encontrar aquí?... ¡el Corazón Nub!...

Eso no existe Neville...es sólo un mito – objetó Hermione suavemente.

¡ Por supuesto que existe¡Me lo dijo mi tío abuelo!- objetó Longbottom en un tono muy seguro poco común en él.

¿Qué cosa es el Corazón Nub? – preguntó de nuevo Harry empezando a sentirse fuera de lugar, aunque se sintió un poco aliviado cuando vio la misma cara de perplejidad en Finniggan y en Thomas.

Bueno...pues es una fruta- comenzó a explicar Ron – muy pero muy rara, tiene forma de corazón y dicen que tiene un sabor delicioso...sólo que la planta donde crece da un fruto cada quinientos años, así que es casi imposible que encuentres un Corazón...además...

Además – Hermione le arrebató la palabra – dicen que quien coma ese fruto se enamorará perdidamente de la primera persona que se encuentre enfrente de él después de hacerlo...por supuesto esto no es cierto, son sólo cuentos que inventó alguien que no tenía...

¡Si es cierto! – Desafió Neville – mi abuelo se comió uno y para su mala suerte la persona que estaba después enfrente de él no era la mejor ¡imagínense! Estuvo a punto de casarse con una bruja más vieja que Nicolás Flammel...

¿En serio? – Thomas parecía muy interesado, pero Hermione tan sólo hizo una mueca con fastidio -¿saben? – dijo – creo que deberíamos seguir buscando lo que necesitamos.

Todos obedecieron y mientras luchaba por encontrar aunque fuera una planta de ásfodelo, Harry vio a lo lejos a Malfoy...vigilándolos muy atentamente. Parecía una serpiente dispuesta a atacar..."que se atreva" pensó "y ya verá como le va". Lo confortaba la idea que después del curso, se iría a la Madriguera con Ron y ya tendría que verle más la cara...sólo serían quince días.