Capítulo V. No es cierto...pero sucede.
La búsqueda no era fácil... por principio de cuentas encontrar siquiera una planta de ásfodelo era más difícil que deshacerse de Malfoy. Harry se halló de pronto cubierto de tierra y vigilado por el Slytherin que no había dejado de soltar a diestra y siniestra comentarios hirientes. Era difícil soportarlo. Y no sólo para él. También para sus amigos. Ron lo miraba con el claro deseo de lanzarle una maldición (mucho temía Harry que fuera una imperdonable) en cuanto le fuera posible (y en cuanto supiera como hacerlo). Al igual que Thomas y Finnigan. Todos, incluyendo por supuesto a Harry, estaban llenos de tierra y con ganas de tener a un Slytherin menos en el mundo. Escuchar lo que decía, especialmente contra Ron, lo contrariaba tanto que hacía enormes esfuerzos por no empuñar su varita. Era mejor ahorrarse problemas… ¡y le era tan difícil hacerlo!... ¿es que acaso Malfoy no pensaba callarse? Si tan sólo no tuvieran que compartir su habitación con él. Aunque la noche anterior había pasado sin contratiempos, Harry sabía que eso no duraría mucho. Sólo era cuestión de tiempo.
-Si alguno de ustedes logra, no digamos hacer bien la poción, sino siquiera encontrar los ingredientes, yo dejo de ser un Malfoy- escuchó que decía tratando de no hacer caso, pero le fue imposible en cuanto Draco se dirigió a Hermione – Incluyéndote a ti Granger… una hija de muggles jamás podrá ser un mago…no lo eres…no lo serás- dijo perversamente.
Harry se irguió con la intención de decirle a Malfoy unas cuantas cosas. Miró a Hermione serena y sin intimidarse y se contuvo, en tanto Thomas era el primero en replicar – Por supuesto que lo somos…aunque no seamos hijos de magos…por algo estamos en Hogwarts.
-La magia se lleva en la sangre – añadió Malfoy con obstinación.
- ¡Qué tontería!...eso sólo ocurre en tu imaginación Malfoy – dijo Hermione quitándose con la mano un mechón de su cara con toda tranquilidad – la sangre no tiene nada que ver en lo que uno es.
-¿Lo crees así Granger?- en los ojos de Malfoy se notaba lo mucho que despreciaba a Hermione – No me extrañaría entonces que acabes muy mal…
-¿Porqué no la dejas en paz?- saltó de pronto Ron empuñando su varita – si no quieres que…
- ¿Qué?... ¿piensas vomitar babosas de nuevo Weasley?
Harry tuvo que hacer acopio de toda su fuerza y paciencia para no dejar que Ron le lanzara un hechizo a Malfoy. Sabía que no les convenía que lo hiciera. No, teniendo a Snape de su lado.
-Tranquilo Ron…- fue lo único que pudo decir a su amigo tratando de detenerlo, mientras Hermione le susurraba "No importa Ron, de veras…no dejes que te moleste".
Ron se soltó y siguió buscando la dichosa planta de ásfodelo con rabia. Seguro que hubiera preferido mandar a Malfoy muy lejos, pero éste se sentó a un lado con actitud arrogante y por un tiempo pareció estar dispuesto a no decir nada más. Sólo que no fue así.
-Eh Weasley...- ahí de nuevo, otro comentario seguramente cruel del Slytherin – ahora si que pareces un pordiosero...con esa ropa vieja y llena de polvo.
PLAF...una bola de barro fue a parar directamente a la cara de Malfoy. Ron se encontraba completamente rojo pero satisfecho.
-Que pena…ensucié tu cara de rata – dijo mordaz al ver el resultado de su osadía.
-Esta me la pagas Weasley – Malfoy no había alcanzado a reaccionar a tiempo. Fijo sus ojos fríos y grises en Ron un instante y luego muy enojado se dirigió a todos – voy a lavarme y en cuanto regrese quiero ver esas raíces en sus manos…especialmente en las tuyas comadreja… si no tendrán que vérselas con el profesor Snape – dijo y se marchó sacudiéndose su túnica.
La reacción no se hizo esperar. No bien se había marchado Malfoy cuando se escucharon tremendas carcajadas.
-¡Ja!... ¡lo hiciste tragar barro! – decía Seamus mientras reía sin miramientos al igual que los demás.
-No estuvo bien Ron – se oyó de pronto. Todos voltearon a ver a la dueña de esa voz – ahora querrá desquitarse contigo – Hermione permanecía muy seria.
- Pero tú misma has visto como lo ha estado molestando – Harry había dejado de reír y tomaba, como casi siempre, el lado de Ron.
Es verdad, se lo merecía... – apoyó Neville.
- Sí... y que de gracias a que no le partí la cara – completó Ron ocasionando que Hermione moviera negativamente la cabeza en señal de desaprobación.
- Eres un inconsciente Ron... siempre actúas sin antes pensar las cosas.
Y tú me aburres con tus sermones.
Hermione no contestó, pero en su rostro era notorio que lo dicho por Ron la había enfadado. "Mejor me voy a buscar el ásfodelo por otro lado" murmuró éste y se alejó.
- ¿Porqué siempre hacen una tormenta en un vaso de agua? – le preguntó Harry en voz baja a su amiga, momentos después, para que nadie más lo oyera, pero ésta fingió no escucharlo y siguió buscando entre las hierbas.
No se podría decir que habían avanzado, pero al menos Neville, Harry y Hermione habían logrado encontrar una planta de ásfodelo cada uno, en tanto Thomas se había topado con ojén y Seamus con el hábitat de hormigas de fuego. Ron no aparecía por ningún lado y Harry comenzaba a inquietarse. Tal vez tuvieran que ir a buscarlo. Pero no fue necesario. Los gritos de Ron irrumpieron de pronto y todos corrieron a ver lo que sucedía.
- ¡Chicos, no creerán lo que encontré! – les decía emocionado al tiempo que los guiaba por entre la maleza. Se detuvo después de unos minutos y todos con incredulidad miraron la planta que Ron les señalaba orgulloso.
¡¡Es el corazón Nub! – casi gritó Neville.
- Imposible...- refrenó Hermione y Neville volteó a verla sorprendido.
- ¡Míralo! ¡Ahí está, enfrente de ti!...no puedes negarlo – continuó Neville en el mismo tono.
- ¡Y además tenía un fruto! – Ron extendió su mano dejando ver una pequeña fruta de aspecto apetitoso en forma de corazón... de un rojo tan intenso que invitaba a comerlo.
- ¡Por las barbas de Merlín! – exclamó Seamus impresionado.
- ¿Porqué se lo cortaste? -Hermione tenía el ceño fruncido y miraba a Ron gravemente - ¿No creerás que es cierto lo que dicen?
- No me lo voy a comer...tranquila Hermione... aunque parece delicioso – e hizo como si fuese a comer la fruta, más antes que lo consiguiera, alguien se la arrebató.
- Vaya Weasley...no pensé que fueras tan miserable...tienes tanta hambre que eres capaz de comer frutos silvestres – Malfoy había regresado y jugueteaba con la fruta entre sus manos evitando que Ron la recuperara.
- Deja eso Malfoy... No sabes lo que es - inquirió Harry mientras Ron trataba de quitársela a toda costa. "Devuélvemela" vociferaba Ron forcejeando con Draco. De un empujón éste lo alejó de si y un gesto de maldad cubrió su rostro.
- ¡Ay, que pena! Acabo de quitarle su único alimento a Weasley- y diciendo esto se comió la fruta de un bocado. Nadie atinó a detenerlo.
