Nota: Se que debí haberlo dicho en el capítulo anterior, pero más vale tarde que nunca: la idea de las luciérnagas amarillas, la tomé obviamente de la canción de los Aterciopelados, pero las características que tienen se las di yo. Por cierto, cualquier parecido con las mariposas amarillas que seguían a Mauricio Babilonia (en "Cien años de soledad" de Gabriel García Márquez) es mera coincidencia. Y otra cosa muy importante: Gracias a todos por sus comentarios y por tomarse la molestia de leer mi fic. Bueno, continuemos ¿Dónde nos habíamos quedado?
Capítulo X.- Bajo la mirada de Snape.
Harry, aunque despierto, continuaba con los ojos cerrados. No deseaba abrirlos. Tenía toda la intención de seguir así. La mañana era fresca e invitaba a seguir durmiendo, pero ya no podía. La luz del día traspasaba sus párpados haciéndolo ver lucecitas de colores. Que remedio. Tendría que dejar la cama. Abrió los ojos con cierta dificultad. Se desperezó y volteó hacia Malfoy. Ya no estaba. Harry no lo había escuchado levantarse. "Qué más da" pensó, al fin de cuentas no era cosa que le importara. Al menos, al parecer, ya habían cesado las bromas y malos ratos que se hacían pasar unos a otros. No había de que preocuparse. Incluso, reflexionó, el hechizo del Corazón no parecía ser tan grave. Cierto, Malfoy no se despegaba de Hermione, pero era sólo eso. Sólo mirarla. Sólo decirle algún cumplido. Portarse caballeroso con ella y llamarla "mi ángel". Sólo eso. En cuanto a su actitud con los demás, seguía igual de desagradable, aunque haciendo honor a la verdad, hasta el momento, no había ofendido ni insultado ya a ninguno, ni siquiera a él… aunque con Ron era distinto. Había cierta tensión entre ellos. Bueno, era lógico, jamás se habían soportado. Pero ahora parecía ser diferente. Malfoy parecía mostrar un especial desagrado hacia su amigo… Y ya que hablaba de él (o más bien dicho, pensaba) ¿ya se habría despertado? Se levantó con pereza y miró hacia abajo. Ron ya estaba despierto. Con el Diamante entre sus manos y mirándolo hipnotizado.
¿Ron? – llamó. Su amigo desvió la mirada del Diamante por unos segundos para dirigírsela a él, luego la regresó a su sitio - ¿Qué tanto le ves a esa cosa? – dijo Harry al tiempo que bajaba de la cama.
Nada – Ron respiró fuerte y se levantó a su vez – Ya tenemos todos los ingredientes – dijo, desviando obviamente el giro de la conversación, mientras comenzaban a cambiarse – Ahora podremos hacer la dichosa poción de Snape.
¿Qué es eso que tienes en el cabello?
Ron se había agachado y Harry descubrió un pequeño animalito amarillo asomándose por la cabeza pelirroja de su amigo. Inmediatamente se lo quitó – es una luciérnaga – dijo mirándola con detenimiento -¿Escaparía del frasco?- y el animalito echó a volar.
No, no creo – contestó Ron sin darle importancia – recuerda que siguen objetos raros y ahora yo tengo el Diamante… – inquirió Ron levantándolo – y era lo que ellas seguían – concluyó.
Oye, con respecto a ese diamante – comenzó Harry nuevamente - ¿No crees que nos ocasione más problemas? – dijo soltando algo que le preocupaba desde la noche anterior.
¿Porqué lo dices?
Pues… para empezar, tú y Hermione discutieron por él – Ron desvió la mirada – y no sabemos lo que haga en realidad… si, ya sé que aún no lo probamos – aclaró al ver el gesto de inconformidad de su amigo – pero ¿en verdad crees que revele lo que dijo Seamus?- Harry terminó de ponerse sus jeans y miró de frente a Ron – Y aunque así fuera ¿de que serviría? No tendría caso alguno porque es algo que uno ya debe de saber ¿no?... es decir, no creo que alguien quiera a otra persona sin saberlo ¿no crees?
Tal vez – contestó Ron lacónicamente – pero por lo pronto es hora de desayunar – dijo zanjando así el discurso de Harry.
¿Y Hermione?... ¿vas a seguir enojado con ella?
Es que siempre tiene que dudar de mí – dijo Ron con impaciencia. Harry sólo hizo un gesto de resignación… ¿Cómo hacer que esos dos dejaran de pelear por cualquier tontería? Si no era por los deberes, era por un gato y una rata. O por una escoba (aunque tenía que admitir que él también había estado involucrado en ese penoso asunto). O por un baile de Navidad. O (en estos momentos) por un corazón y un diamante. No pudo terminar de enumerar mentalmente las razones por las que sus amigos peleaban todo el tiempo. Draco Malfoy apareció en esos instantes a través de la puerta, con una cara que dejaba ver que algo traía entre manos. Y algo no muy bueno.
Potter, Weasley – comenzó con dudosa cortesía – me alegra ver que ya se despertaron.
Mala señal. Si Malfoy se alegraba, no podía ser de nada bueno. Una ola de desconfianza inundó a Harry -¿Te alegras? – preguntó con recelo. El rostro de Ron mostraba que pensaba lo mismo.
Si, me alegro porque traigo un mensaje de Snape – continuó Malfoy en el mismo tono – quiere que todos se reúnan en el granero a mediodía, pues supone que a estas alturas ya todos deben contar con los ingredientes para la poción de Selenosis y es tiempo de comenzarla a hacer… pero antes – dijo sonriendo con malévola alegría – quiere verlos a ustedes en una hora… a ti Potter, a ti Weasley, y también a Finnigan, a Thomas y a mi ángel, aunque ella no tiene de que preocuparse.
Harry intuyó que si Snape quería verlos, no sería para felicitarlos. Y también intuyó que Malfoy tenía algo que ver - ¿Qué fue lo que le dijiste?- dijo conteniendo su enojo.
¿Yo Potter?... ¿porqué crees que le diría algo?... ustedes se han echado solos la soga al cuello… es que – dijo poniendo voz de profunda pena – no debieron regresar a noche tan tarde… en especial tú...- hablaba pausadamente, disfrutando lo que decía - sabiendo que tu vida está en constante peligro no deberías arriesgarte...mal, mal, mal… ahora tendrán que atenerse a las consecuencias.
¡Pero si tú también estabas con nosotros! – Ron tenía una mirada asesina. Se notaba que sólo esperaba el momento propicio para saltar sobre Malfoy.
Si, pero yo no soy igual que tú… -dijo con desprecio - Yo tengo privilegios… No somos iguales Weasley. Yo merezco lo mejor en esta vida… como a mi ángel por ejemplo – en el rostro de Malfoy apareció un gesto calculador, parecía medir la reacción de Ron ante sus palabras.
Ron apretó los puños, pero no pudo hacer nada, porque en ese instante la puerta se abrió de golpe, dando paso a Seamus, a Thomas y a Neville, quienes al parecer no habían reparado en el Slytherin, pues Finnigan entró diciendo muy contrariado.
¿Saben lo que hizo el imbécil de Malfoy?... – se detuvo al ver a Draco y echando chispas por los ojos le dijo – ah...estás ahí.
Que observador eres, Finnigan – Malfoy conservaba su actitud arrogante.
Finnigan jaló aire antes de terminar de decir – Este... este idiota habló con Snape muy temprano... quien ni siquiera se dio cuenta de a que horas llegamos anoche, pero él – dijo señalando a Draco – fue a verlo y no sé que tanto le inventó, además, ignoro si le habrá dicho algo sobre el Corazón... pero te digo una cosa – se volvió amenazante hacia Malfoy – ¡Si nos expulsan de Hogwarts yo mismo te convertiré en un hurón y haré que te exhiban por el resto de tus días en un zoológico muggle…!
¿Dónde está Hermione? – La pregunta de Ron, evidentemente fuera de lugar, sacó a todos de la intención de dañar a Malfoy, dejándolos confundidos. Malfoy lo miró con suspicacia y Harry cayó en la cuenta de que, ciertamente, Hermione brillaba por su ausencia.
Ella se adelantó – respondió quedamente Neville, para luego agregar con voz cautelosa –Creo que aún está enojada contigo.
Ron se quedó pensando, sin mirar a nadie en especial, por ello no vio la sonrisa triunfal de Malfoy. Luego dijo, restándole importancia al asunto –Bien, entonces vamos con Snape – Y salió con paso decidido sin hacer caso de Thomas que le decía que aún faltaba media hora.
Al llegar al granero, encontraron a Hermione dando vueltas cerca de la puerta y moviendo nerviosamente las manos. Al verlos se detuvo y con una sonrisa forzada los saludó. A todos, excepto a Ron, quien tampoco la miraba.
¿Para que nos querrá Snape?... ¿será algo relacionado con el Corazón? – preguntó con notable angustia.
Antes de que cualquiera pudiera contestar, Malfoy se acercó y con inusitada ternura depositó un beso en el cabello de Hermione, mientras ella se quedaba de una pieza. Draco murmuró – No te preocupes mi ángel, mientras yo esté contigo nada malo te pasará – Y miró a Ron (que había palidecido ante esa acción) desafiante. Los demás se miraron con la preocupación en la cara.
Eh... ¿nos permites un momento? – Harry trataba de usar el tono más conciliador que podía con Malfoy. Era necesario que hablaran sin su presencia. Un terrible presentimiento lo comenzaba a embargar, sólo que Malfoy, aferrándose al brazo de Hermione, contestó con acritud -¿para qué, Potter?
Es sólo un momento inquirió Hermione al tiempo que liberaba su brazo. Malfoy, no muy convencido, se apartó.
Creo que empieza a empeorar – comentó Harry con voz preocupada.
Si sigue así Snape no tardará en darse cuenta... claro , en dado caso de que aún Malfoy no le haya dicho nada – Finnigan aún veía con rencor a Draco, lamentándose seguramente de haber interrumpido su discusión con él.
Bien, entonces, suponiendo eso, tenemos que tomar medidas... ¿Recuerdan lo que les comenté sobre Snape?
¿Qué podía leer la mente o algo así? – preguntó Thomas diciendo que sí con la cabeza – por eso Hermione le dijo a Malfoy que pensara en todo menos en ella.
Yo se lo sugerí – corroboró Harry – Bien, entonces ahora todos tendremos que hacer lo mismo, por si Malfoy mete la pata... pero primero – se dirigió a su amiga – Hermione, trata de averiguar que tanto le dijo Malfoy a Snape, a ti no te negará nada. Y hay que evitar que tenga expresiones de cariño contigo. Tú trataras por todos los medios que eso no ocurra, a ver que le dices o como lo convences, pero que no manifieste su amor por ti ¿entendido?
Hermione resopló y con gesto renuente fue hacia Malfoy. Conforme pasaban los minutos, su semblante se iba relajando, luego, sonriendo, regresó con Malfoy siguiéndola.
No le dijo nada sobre el Corazón... ni sobre el Diamante, tan sólo le dijo que anoche regresamos muy tarde.
¿Y ya lo convenciste para...?- preguntó Harry mirándola significativamente.
Oh sí, Malfoy sabe que nuestro amor debe mantenerse en el más absoluto de los secretos y no me lo demostrará delante de los demás.
Pero recuerda mi ángel que acepté con una condición...
¿Qué condición? – preguntó Neville con interés.
Aún no me la ha dicho – Hermione miró directamente al Slytherin - ¿qué es lo que quieres?
Que me des un beso aquí- dijo señalando su mejilla, mientras el rostro de Hermione se convertía en el vivo retrato del estupor. Las carcajadas de Dean y Seamus no se hicieron esperar.
Anda Hermione ¿qué es un simple beso para ti? – decía Seamus entre risas
Harry no- dijo Hermione entre dientes mirando suplicante a su sorprendido amigo – No pueden obligarme a hacer eso.
Pero ¿qué tiene de malo un simple beso en la mejilla?- Dijo Malfoy con total lógica. Hasta Neville comenzó a reírse.
Hermione no te va a dar nada- masculló Ron sin pensárselo dos veces, al mismo tiempo que se interponía entre Malfoy y ella.
Ron – intervino Harry, después de dudar un minuto – Recuerda que hay que seguirle la corriente... no es tan malo lo que pide después de todo.
¿Qué no es malo?... ¿qué no es malo lo que pide?- repetía Ron furioso – ahora sólo falta que Hermione...
Bien, ya está – Hermione aprovechando el descuido de todos, rápidamente había dado un beso fugaz a Malfoy, que parecía satisfecho, mientras un "uhhh" proveniente de las voces burlonas de Thomas y Finnigan se escuchaba.
¿Decías Weasley? – el tono burlón de Malfoy era exasperante. A Harry no le extrañaría que Ron le lanzara algún maleficio en ese instante, pero tal cosa no ocurrió, porque en ese oportuno momento, Snape hizo acto de presencia.
¿Porqué no están adentro? – les dijo con voz fría y de inmediato Malfoy, Neville, Seamus y Thomas entraron. Ron, Harry y Hermione se quedaron un poco más atrás.
¿Porqué hiciste eso? –le recriminó Ron en voz baja a Hermione. Ella ni siquiera se molestó en contestar, le dirigió una mirada retadora, y luego, levantando la nariz con aire digno, entró al granero. Ron volteó a ver a Harry exasperado y murmuró - ¿Por qué es tan... tan... irritante?
Creo que los dos son iguales – fue la simple respuesta de Harry, y ambos, entraron también.
Me he enterado gracias al señor Malfoy – comenzó Snape en cuanto Harry y Ron estuvieron dentro - que anoche bajaron muy tarde de la Colina... ¿podría explicarme porqué Sr. Potter?
Porque estábamos cazando luciérnagas amarillas – respondió Harry con firmeza.
Ya veo... pero creo que esa no es excusa, porque si se hubiera tomado la molestia de revisar libros sobre el tema, sabría que a esos animales también se les puede encontrar de día... pero claro – dijo con una mueca despectiva - ¿Para qué el gran Harry Potter se va a dignar a abrir siquiera un libro? Si ya es superior a cualquiera tan sólo por haberse enfrentado Al-que-no-debe-ser-nombrado - Harry comenzó a sentir un hueco en el estómago, pero prefirió no contestar. Trataba de no hacer caso a las palabras de Snape, quién seguía hablando – Ni siquiera el hecho de saber que su vida corre peligro lo detiene ¿no es verdad? Ni le importa si con su soberbia expone a sus "queridos" amigos.
¿Por qué Snape tan sólo se estaba dirigiendo a él? No era el único que había estado tan tarde en la Colina ¿Y desde cuando se interesaba por sus amigos? La respuesta llegó por parte de Malfoy – Es lo que yo quise hacerle entender señor, como le dije hace rato…pero ya sabe como es Potter- su voz complaciente empezaba a sacar de quicio a Harry – se aferró a quedarse en la Colina, y como Weasley lo apoyó, a los demás no les quedó otra que obedecer.
¿Obedecer¿Cuándo Harry le había dado una orden a alguien? Volteó a ver a Ron que lo miraba con la misma expresión, entre interrogante y furiosa.
E…eso no es cierto – señaló de pronto Neville, con una mezcla de decisión y miedo – Todos nos quedamos en la Colina porque quisimos.
Además, ni pasó nada importante – dijo Thomas apoyando a Neville – Y tenemos las luciérnagas… nadie más las consiguió – señaló con rotundidad.
¿Ah sí?- Snape los escudriñaba con los ojos - ¿Y qué era lo que seguían esas luciérnagas? – quiso saber - ¿o me dirán que tampoco estaban informados sobre eso?... ¿Señorita Granger?
Hermione se sobresaltó. Los últimos minutos había estado concentrada en sus pensamientos. Mirando fijamente enfrente de sí. Las caras de todos intentaban ocultar su turbación ¿qué diría Snape respecto al Diamante?
Eh… no – comenzó al fin Hermione hilvanando rápidamente ideas – No sabíamos que las luciérnagas seguían algo…
En especial Granger – la voz de Malfoy había dejado por completo su tono complaciente – Recuerde Señor que ella es hija de muggles y por lo tanto aún hay muchas cosas que desconoce – En los ojos de Snape por segundos brilló la sorpresa – pero como le dije Señor, todo fue culpa de Potter y Weasley- agregó Malfoy sin vacilar – Potter abusa de esa enfermiza admiración que le tienen todos y Weasley lo secunda…
¡Voy a…!- Ron se levantó furioso. Y Harry lo imitó, diciendo "¿Porqué no cierras la boca?"
Vuelvan a sentarse – siseó Snape amenazante, pero mirando de reojo a Malfoy. Harry obedeció, aunque no tanto por la orden en sí, sino por el temor de que Snape descubriera que Draco estaba bajo un hechizo. Jaló a Ron de la manga, quién de mala gana se sentó.
Snape comenzó a observarlos a todos, sin decir nada. El corazón de Harry comenzó a dar tumbos cuando el profesor de pociones detuvo su vista en él. Sintió que hurgaba en su cabeza. Hizo todo lo posible por pensar en otra cosa. En los gemelos, por ejemplo. En sus varitas de pega.
Bien Potter – habló al fin Snape y Harry suspiró aliviado – Ya que tú y Weasley son tan buenos que pueden hacer lo que les plazca… - dijo con lentitud – yo les daré gusto… ¡Finnigan, Thomas! – los aludidos voltearon a verlo espantados – ustedes dos trabajarán juntos desde ahora…Potter y Weasley, trabajarán por su cuenta.
¿Los dos? – preguntó Ron casi sonriendo.
Desde Luego que no señor Weasley… cada uno me entregará una poción por separado… y espero que sea perfecta… ¡Ahora fuera de aquí! Nos veremos a mediodía para que empiecen a demostrarme el porque de esa presunción que los caracteriza.
Harry y Ron salieron tragándose su ira. No podían decir nada porque era mejor alejarse de Snape. Antes de que la tomara también contra Hermione y Draco terminara defendiéndola. Quizás Snape empezaba a sospechar. La mirada que le había dirigido a Draco hacía unos momentos, no le había gustado nada a Harry.
¿Una poción perfecta cada uno?...¡Snape está soñando!... ¡Si no nos sale ni una poción entre los dos con ayuda de Hermione, menos nos va a salir así! – decía Ron caminando muy aprisa hacia la Colina.
De todas formas este curso iba a ser un fiasco – Harry se acomodó los lentes en la nariz y continuó con voz átona – Para Snape lo único importante es hacernos la vida imposible... lo calculó todo, desde el momento que trajo a Malfoy aquí, de una u otra forma iba encontrar una excusa para fastidiarnos.
Y hablando de fastidios – dijo Ron deteniéndose de pronto y buscando con la mirada - ¿Dónde está esa lombriz?
Harry se volvió también. Ni Draco, ni Hermione se veían por ningún lado.
Se fue por el otro lado, junto con Hermione – dijo Finnigan como si nada – parece que iban a la biblioteca, escuche decir a Malfoy que él sabía de libros con impresionantes pociones y que se los mostraría... eh, Ron ¿te pasa algo?- Finnigan, al igual que los otros, veía el color de Ron desaparecer.
Creo que... creo que no me siento bien... voy a la pensión – Y diciendo eso, se regresó corriendo. Harry lo miró irse y Neville, tímidamente, comentó "Esta actuando muy extraño ¿no?". Harry no sabía si actuaba extraño o no, lo único que sabía es que todo se complicaba cada vez más y más.
