Capítulo XIV.- A grandes problemas... soluciones extremas.
Como ustedes podrán darse cuenta, mi desconfianza hacia este curso estaba bien fundamentada – Snape recorría el granero entregando a cada alumno un pergamino con su respectivo resultado – Señor Fletchley, Señorita Bones, pésimo trabajo... – ambos bajaron la cabeza -Señor Weasley. Si por mi fuera lo pondría lejos, muy lejos de un caldero... – Ron hizo una mueca en cuanto Snape le dio la espalda -Señor Thomas, Señor Finnigan, aún ignoro que fue exactamente lo que ustedes entregaron...- risas disimuladas por parte de los dos - Señor Longbottom, Señorita Granger –sin detenerse y sin hacer ningún comentario dejó caer el pergamino sobre el pupitre. Al revisarlo, el rostro de Neville se cubrió de alegría e incredulidad.
¡Saqué una S!... ¡Saqué una S! – se tapó la boca encogiéndose en su mesa, al ver la expresión helada de Snape.
Señor Longbottom... le recuerdo que si tiene esa calificación es gracias a la intolerable presunción de sabiduría de la Señorita Granger – Snape se había acercado tanto que Neville había palidecido. Aún así, sin saber de donde, sacó fuerzas para responder.
Yo... yo también ayudé... recogí ingredientes y participé en la preparación de...
Si usted hubiera ayudado como dice, esa poción hubiese sin duda explotado.
La ayuda de Neville fue muy valiosa – afirmó Hermione sin poder contenerse. Snape se dirigió a ella con burla.
¡Ah¡Se me olvidaba! Usted no puede ver que se cometa alguna injusticia sin sentirse en la enfermiza necesidad de enfrentarla ¿no es así?
Tanto Longbottom como Granger hicieron un buen trabajo – La voz de Malfoy sonó de pronto desde un rincón del granero – Yo mismo me encargué de explicarle algunas cosas a Longbottom que no entendía.
Sin poder ocultar su sorpresa, Snape dirigió su rostro hacia Malfoy mirándolo fijamente. Después se volvió a Harry como si quisiera encontrarlo culpable de algo. Harry ni pestañeó. Los otros alumnos en tanto, murmuraban entre sí como si hubieran obtenido una gran revelación. Los seis Gryffindors ahí presentes, parecían haber olvidado hasta como respirar. Hermione, por su parte, miró suplicante a Malfoy, quien pareció entender el mensaje.
Claro, eso sólo lo hice para comprobar su incapacidad como mago – dijo cruzándose de brazos y volviendo el rostro hacia la pared, añadió – No entendió nada de lo que le dije... es estúpido- El desprecio de su voz era muy convincente. Harry sintió el enorme peso de sus hombros diluyéndose en la nada. Nunca. Jamás, un insulto de Malfoy le había parecido tan oportuno. Sin embargo, ya la duda se había clavado en el profesor Snape. Podía verse en su semblante, aunque no dijera nada al respecto.
Bien – prosiguió dirigiendo una última mirada a Malfoy y zanjando así el asunto – Potter – su voz cambió radicalmente al regodearse con lo que iba a decir – otro cero – con infinito placer dejó caer el pergamino en la mesa – claro que eso en usted no es ninguna novedad...
Harry no protestó. Aunque en su estómago sentía miles de piedrecitas cayendo vertiginosamente... Ese Snape era el colmo del rencor.
¡Qué poco faltó! – Neville caminaba muy despacio al lado de Harry. Todos comentaban lo cerca que había estado que Snape los descubriera – De verdad que nunca me había alegrado tanto el hecho de que Malfoy me insultara.
¡Ese Malfoy es un idiota!... – Seamus pateaba sin cesar cuanta piedrecilla se encontrara a su paso - ¿Qué es lo primero que le decimos? Que tiene que disimular su ridículo amor por Hermione... ¡se lo recalcamos mil veces¿Y qué es lo que hace en la primera oportunidad¡Defenderla y rendirle pleitesía!
Bueno, al menos no pasó de ahí – dijo Harry en tono abatido – aunque estoy seguro que Snape ya sospecha que algo anda mal.
¿Y dónde se metió ahora?- Thomas arrugó el pergamino con su nota y empezó a jugar con él – No vaya a andar por ahí diciéndole a medio mundo que ama a Hermione... ¡es tan capaz!
No lo sé... pero por mí puede haberse ido al diablo – Ron caminaba muy cerca de Hermione, quién alcanzó a reprenderle "¡Ron!".
¿Qué? – preguntó Ron con indiferencia.
Chicos, chicos... recuerden que tienen un trato – Thomas hacía malabares muy poco exitosos con su pergamino hecho una bola – sobre todo tú Ron. No puedes insultar a Malfoy.
¡Valiente cosa! – masculló el pelirrojo entre dientes, para luego agregar en un tono más alto - ¿Qué quieren¿Qué ahora me preocupe por él?
¡Hermione¡Hermione! – La voz extraña y espeluznantemente alegre de Malfoy se oyó, cortando de golpe toda respuesta que se pudiera tener a lo dicho por Ron.
¿Qué pasa Malfoy?- Hermione se detuvo y Malfoy, corriendo, llegó junto a ella.
El profesor Snape me llamó, quiere hablar conmigo – el silencio abrumador que siguió a estas palabras casi era tangible – le dije que sí, sólo que antes tenía que hacer una cosa y vine corriendo a avisarte.
¿Para qué? – Ron no pudo evitar la crudeza en su voz.
Por milésimas de segundo la expresión de Malfoy volvió a endurecerse, pero recordando seguramente el trato, controló con increíble aplomo su acostumbrada altanería.
Tenía que darte esto – sin hacer caso de Ron, puso algo en las manos de Hermione y retrocediendo de espaldas le explicó – son algunos de los ingredientes que necesitas para tus pociones... los robé de la habitación de Snape... casi me descubre, pero nunca sospecharía de mí – sonrió orgulloso – he trabajado durante años para ganarme su confianza- y acto seguido dio media vuelta disponiéndose a irse.
¡Malfoy! – Hermione, dando pasos presurosos, le dio alcance y sacando un pequeño frasco de su túnica se lo dio diciéndole – bébete esto – al ver la mirada interrogante de el chico, añadió – es para la buena suerte... no me gustaría que Snape te reprendiera o algo así.
Los ojos brillantes de Malfoy y su sonrisa de oreja a oreja, no parecían agradar mucho a Ron, que dejó escapar un pequeño bufido. Malfoy, en tanto, había destapado el frasco y sin más preámbulos se lo empinó tomándoselo de un solo trago.
¡Puagggg! – exclamó el Slytherin sin poder evitarlo - ¡sabe asquerosamente horrible! – rectificó con toda la compostura de que era capaz al ver la cara seria de Hermione – bueno, sólo un poco... pero si me lo das tú, cualquier cosa sabe a gloria- de pronto se agarró la frente como si un dolor repentino lo hubiese atacado. Hermione sonrió.
Malfoy ¿me quieres? – Cinco pares de ojos voltearon a verla con la impresión de quien mira un meteorito caer de la nada.
¡Por supuesto que no! – dijo Malfoy con rotundidad - ¿Porqué habría de hacerlo? – Y con una sonrisa llena de complicidad se alejó rápidamente.
¿Qué fue lo que le diste? –Ron la miraba intrigado.
Piensa Ron... ¿no lo imaginas?
¡La poción de Selenosis! – exclamó Harry para después agregar - ¿pero no se la habías entregado a Snape?
Si, pero guardé un poco por si la llegábamos a necesitar. Y ya vieron que hice bien en hacerlo... fue sólo una pequeña dosis, para que Malfoy diga mentiras creíbles y no una sarta de patrañas exageradas... así, si Snape le pregunta algo sobre nosotros, él no dirá nada que nos eche de cabeza.
¡Qué bien! Y yo que creí por un momento que ya se había curado... Fue una buena poción– Longbottom parecía satisfecho. El orgullo de haber sacado una "S" en pociones aún lo llenaba de alegría.
Si, es buena, aunque el efecto no durará mucho... al menos lo indispensable para que Malfoy hable con Snape como se debe – Hermione recordó de pronto los ingredientes que le había dado Malfoy – Al menos consiguió lo más difícil de obtener... es una suerte tenerlo de nuestro lado – caminó altiva diciendo las últimas palabras con cierta entonación. Ron a su lado, únicamente se limitó a refunfuñar.
¡Efto fabe deflifioso! – Ron comía atropelladamente las chuletas de cerdo en receta especial que el Sr. Dungs había personalmente preparado para esa noche. Sería la última cena que disfrutarían en la Colina. Hermione, observaba de cuando en cuando a Ron negando con la cabeza.
Bien – empezó, haciendo de lado la atención prestada a Ron – puesto que Malfoy ya consiguió los ingredientes más difíciles, tenemos la mitad del camino andado. Ahora, cada quien en su casa, buscará los otros ingredientes que son mucho más sencillos...
¿Y ya averiguaste de que habló Malfoy con Snape? – A Harry por lo pronto le parecía más importante saber eso, que cualquier cosa relacionada con ingredientes y pociones.
Sí, lo averigüé... hice bien en darle la poción de Selenosis – respondió más para sí misma que para Harry. Luego, escuetamente, continuó – Hablé con Malfoy por la tarde, ya que se le había pasado el efecto de la poción... eh, al parecer Snape sí sospechaba algo, bueno, no sé si ha dejado de sospechar, pero supongo que estará más tranquilo... al parecer Malfoy habló horrores sobre mí.
Eso es un alivio... –Harry pinchó una papa con el tenedor pudiéndolo disfrutar ahora más tranquilo. Sin embargo, el alivio, como llegó se fue. Malfoy acababa de entrar por la puerta principal y por la expresión de su cara, Harry sabía que estaba a punto de hacer una tontería.
¡Hermione!- gritó al ver a su amiga y Harry sintió un vuelco en el corazón. De inmediato volteó a ver si Snape no se encontraba por ahí. Por suerte para ellos, el profesor de pociones no había cenado ni un sólo día con los alumnos, y esa noche, no era la excepción. Harry podría haberse sentido a salvo de que Malfoy pudiera ponerse en evidencia delante de Snape, pero lamentablemente, todos los demás estudiantes que habían asistido al curso si estaban presentes, y eso, indicaba más peligro de que la noticia sobre Malfoy y su enamoramiento por Hermione se regara como pólvora, que si salía publicada en primera plana en el Profeta.
Malfoy, muy ufano, llegó al lado de Hermione y blandió una carta enfrente de ella - ¡Mamá me escribió! – Ojos desorbitados de todas las mesas con dirección a ellos seguido de un rumor de varias voces se hizo latente dentro del comedor. Harry, completamente aterrado y sin tomar conciencia de sus actos, jaló a Malfoy por la túnica y lo sentó a su lado mientras mascullaba "¿qué diablos estás haciendo?". Tarde descubrió que había sido un error, porque los murmullos en el comedor se intensificaron.
¿Quieres hacer el favor de soltarme, Potter? – las palabras salieron con dificultad de la boca del Slytherin. Y Harry lo soltó, más por la sorpresa de que Malfoy se dirigiera a él con un "por favor" a cualquier otra causa. Los murmullos crecían y crecían a una velocidad alarmante.
¿Para que quieres enseñarle esa carta a Hermione¿No habíamos quedado en que todo lo de ustedes sería altamente secreto?- refunfuñó Harry con la voz tan baja como fuera posible. Malfoy contestó de igual manera, aunque todos los Gryffindor lo alcanzaron a oír.
Pues dentro de poco ya no más – unos con otros se voltearon a ver con temor – le escribí a mamá para decirle que me encontraba bien – nada de que alarmarse por el momento – y además le comenté... – hizo una pausa. Finnigan dijo algo así como "tengo la boca seca" y se empinó un vaso de zumo de calabaza, Draco desplegó una enorme sonrisa -... le comenté que pronto conocería a mi prometida...
El zumo de calabaza fue a dar directamente a la cara de Ron, que ni se inmutó por eso. Un sonoro "¡Quuuuéee?" de varias voces interrumpió el rumor del comedor. Silencio absoluto. Todos estaban pendientes de ellos. Aunque nadie de los otros alumnos podía haber escuchado la declaración de Malfoy.
NO – dijo Harry como si con eso invalidara lo hecho por Draco- ¡NO¿CÓMO SE TE OCURRE? – calló al darse cuenta de que nadie perdía detalle de lo que pudiera estar pasando en su mesa -¡Es hora de irnos!- dijo y sin importarle nada, tomó a Malfoy de la túnica y a rastras lo sacó de ahí. Sus amigos no tardaron en seguirlo. El comedor entero no despegaba la vista de ellos.
Ya afuera, Draco se soltó de un tirón y conteniéndose le espetó - ¿Qué te pasa Potter¿No tenemos un trato?
Lo tenemos, pero ahora explícanos¿qué fue todo eso que dijiste allá adentro?
Sólo quería compartir con mis padres la noticia...
¿Tus padres¿Hablaste con los dos? – Ron estaba entre alterado y asustado. Miraba a Malfoy como si de pronto empezaran a brotar alas de su espalda. Sin prestar atención, tomó un pañuelo que le extendió Hermione y se empezó a limpiar.
Malfoy pareció meditar su respuesta. Aunque estuviera bajo el efecto del Corazón, no perdía del todo su esencia y lo más probable es que no quisiera hablar de su padre, y menos si el Ministerio de Magia lo buscaba por haberse escapado de Azkaban. Esquivando la mirada fija de todos contestó simulando indiferencia – En realidad sólo hablé con mi madre... pero en cuanto pueda... – se detuvo, aunque Harry sabía muy bien lo que quería decir. Lucius Malfoy se enteraría en cuanto Draco pudiera comunicarse con él.
Mira, no me parece buena idea que tus padres se enteren de... a todo esto ¿qué fue exactamente lo que le dijiste a tu madre?
Que tengo una novia y que en un futuro pienso casarme con ella – dijo Malfoy como si nada. A Ron se le resbaló el pañuelo de las manos. Miraba al Slytherin con la boca abierta.
Pero... pero... – Hermione hablaba con voz trémula agarrándose el cabello nerviosamente –pero ¿le dijiste mi nombre?
No... le dije que sería una sorpresa – recuperando su sonrisa tomó de la mano a Hermione – Me gustaría que vinieras conmigo a la mansión Malfoy... estoy seguro que te encantará.
Sí, desde luego... y más le encantará si tu madre la tortura... – Dean Thomas no pudo reprimirse y soltó el comentario con total desfachatez.
¿Qué quieres decir? – Malfoy había volteado y por un instante, volvió a parecer el chico arrogante y perverso.
Malfoy, la verdad de las cosas es...
Thomas, no... – Harry intuía que Dean iba a soltarle de golpe toda la verdad sobre los prejuicios de los Malfoy. No sabía si eso afectaría de algún modo a Draco, ya que al parecer, no recordaba nada de eso – no comentemos nada de detalles sobre la familia de Malfoy... – miró a Thomas quién pareció comprender.
¿Detalles? – Malfoy levantó una ceja con arrogancia pero prefirió dejar pasar el asunto, algo le interesaba más – Entonces mi ángel ¿qué dices¿vendrás conmigo?
Hermione sólo podía balbucear. Aparentemente no sabía que respuesta darle. Fue Ron el que se adelantó a responder, sorprendiendo a todos por la tranquilidad con que lo hacía.
Hermione no va a poder ir en esta ocasión contigo...
¿Porqué no Weasley?
Porque yo la invité a mi casa junto con Harry – una señal de enojo apareció en el rostro de Draco – y no... no te molestes en agredirme... tenemos un trato, recuérdalo, y además, yo los invité antes que todo esto pasara –Hermione lo miró como si lo estuviera haciendo por primera vez.
¿Es eso cierto? – Hermione asintió. Malfoy únicamente se dedicó a golpear un puño sobre la palma abierta de su mano – bien, entonces... supongo que tendré que hablar yo solo con mi madre... pensaba que lo hiciéramos juntos, quería que te conociera para que tuviera referencias que darle a mi padre.
¡No Malfoy! – ahora era Harry el que intentaba hablar con la misma tranquilidad de Ron – No puedes decirle a tu padre que piensas casarte con una hija de muggles. A...además, todavía son muy jóvenes y...
Pero si no quiero casarme con Hermione hoy... es sólo un plan para el futuro.
Todos guardaron silencio. El asunto se había puesto peor... ¿qué diría Narcisa Malfoy cuando se enterará que la supuesta novia de su hijo era una hija de muggles¿ Y Lucius Malfoy? No quería ni imaginarlo. Finnigan pareció adivinar los pensamientos de Harry, porque dijo:
Si Lucius Malfoy se entera de esto no descansará hasta encontrar a Hermione, pensando que es la culpable de todo el enredo... y si sospecha que algo tuvimos que ver...- se agarró la frente con desolación- nos mandará al otro barrio.
¿No somos muy drásticos? – opinó Ron – creo que estamos exagerando, al fin de cuentas, Malfoy no le dijo el nombre de Hermione, puede escribirle a su madre y decirle que se trataba de una broma.
Nadie contestó. Pero Dean Thomas, dando unos pasos hacia Hermione, con voz de cavernosa susurró – Hermione... si Lucius Malfoy viene a buscarte recuerda una cosa: nunca hemos hablado, nunca nos hemos visto... nunca estuvimos juntos.
Thomas – dijo Harry algo exasperado - ¿puedes tomarte las cosas en serio¡Esto es importante! A ver díganme ¿cómo evitaremos que Malfoy hable con sus padres... aunque se lo pidamos no va a entender.
Tal vez si yo se lo pido – opinó Hermione.
No, no funcionará Hermione – Ron caminaba de un lado a otro- ya le pediste que lo de ustedes fuera un secreto ¿e hizo caso? NO. Ahora se le ha metido en la cabeza que su madre te conozca o sepa quien eres ¿vas a hacerlo cambiar de opinión? NO.
¿Entonces? – Neville lucía angustiado – Mi abuela me matará si llega a saber en que lío estoy metido. Casi prefiero la ira de Lucius Malfoy.
Te entiendo – Ron hizo una mueca de horror – yo también la prefiero a la ira de mi madre. Por suerte no está en casa.
Una idea pareció alumbrar el cerebro de Harry. Sabía que Ron lo mataría, pero después de meditarlo un momento, le pareció lo más rescatable por hacer. Llenándose de valor por lo que iba a decir, se puso enfrente de todos.
Yo...yo creo – carraspeó – yo creo que lo que tenemos que impedir es que Malfoy se comunique de alguna forma con sus padres – Malfoy exclamó un ofendido "¡Cómo"! Harry, sin prestarle atención sugirió - tenemos que vigilarlo y...
¿Y cómo se supone que vamos a hacer eso si mañana nos vamos a nuestras casas?-Interrumpió Ron frotándose los ojos un tanto aburrido e impaciente. Harry miró a los demás hablando con la mirada. Una descabellada idea iluminó también la cabeza de todos, que miraron al pelirrojo fijamente. Al ver que nadie decía nada, Ron se detuvo con las manos a la altura de su frente y examinó a sus amigos para ver porque se habían callado. Lo que encontró no le gustó.
¿Qué? – dijo, más luego, analizando el asunto pareció comprender – NO... sé lo que están pensando pero NO... definitivamente NO.
Veo que entendiste – susurró Harry.
Es la única forma de vigilarlo... – comentó Hermione con un intento de sonrisa.
Tus padres no están – agregó Thomas.
¿Se piensan que voy a llevar a Draco Malfoy a mi casa! – Ron marcó bien cada sílaba, como queriendo hacerles ver lo descabellado que eso sonaba.
¿Quuée? – Malfoy que tampoco parecía haberse enterado de nada reaccionó como una víbora - ¿Yo en esa pocilga?
¡Cuida tus palabras Malfoy! – Harry lo detuvo evitando que mandara el trato al diablo. A Malfoy ni le importó.
¿Cómo pretenden que yo vaya a ...
Estaré yo ahí – dijo con resolución Hermione. Malfoy cerró la boca y se quedó pensando.
Pero estarán los gemelos... y... y Ginny – Ron intentaba por todos los medios de hacerlos desistir – ya saben lo que opinan George y Fred de Malfoy... y Ginny, no le agradará la idea... y...
Ellos podrían ayudarnos.
Ron miró a Harry como si hubiera perdido el juicio. -¿Te has vuelto loco Harry¿Cómo piensas que Malfoy va a pasar el resto de las vacaciones en mi casa¡Eso es absurdo!
Pues es eso o que Malfoy vaya por ahí diciéndole a medio mundo que se va a casar con Hermione... ¡todos pensarán que le dio un filtro amoroso y sabes que eso está prohibido!
Hermione respingó. Hasta el momento no había pensado en ese detalle. Con horror empezó a musitar "¡Merlín!... ¡me van a expulsar!". Harry intuyó que ella también prefería la ira de Lucius antes que salir expulsada de Hogwarts.
La cara de susto de Hermione pareció convencer a Ron, quien tan sólo gruñó – está bien... lo llevaremos a casa ¿pero que les va a decir a sus padres?
Que me voy con Crabbe... ya me pondré en contacto con él para que me cubra - Malfoy también se lo había pensado, y como estar cerca de Hermione importaba más que nada, finalmente terminaba aceptando la idea.
Durante unos minutos, todos guardaron silencio, haciéndose a la idea de lo que acababan de aceptar. Finnigan fue el primero en volver a hablar con algo de cautela.
Eh, bueno...- miró a Thomas y a Neville – esperamos que tengan un feliz fin de vacaciones... nosotros les escribiremos para ver como va todo.
¿Qué?...- Ron volteó hacia Finnigan enfadado - ¡Esperen un momento¿Eso quiere decir que ustedes se dirigirán a sus casas tan tranquilos como si nada?
Sí... supongo que sí- dijo Neville encogiéndose de hombros.
¡Por supuesto que no¡Ustedes vendrán con nosotros!
¿A la Madriguera?- Dean frunció las cejas –eh... a mí no me parece buena idea.
Eso es porque ahí estará Ginny – Finnigan escondió una risita burlona con la mano.
El rostro de Ron comenzó a adquirir un peligroso rojo escarlata, mientras Dean le daba con el codo en las costillas a Finnigan. "Auch" se escuchó y Thomas se volvió sonriéndole exageradamente a Ron. Neville entró al rescate.
Pero Ron¿qué digo? No será tan fácil convencer a mi abuela...
Igual a mi madre.
Y a la mía.
Los tres lo miraban con expresiones inocentes, pero Ron, terco, no se dejó convencer -¡A mí no me importa lo que tengan que hacer o decir¡Ustedes irán a la Madriguera y nos ayudarán con Malfoy¡Estamos en la misma escoba... y si se cae uno, nos caemos todos!
¡Bien dicho Weasley! – seis caras llenas de la más absoluta de las sorpresas se dirigieron a Malfoy – Si yo voy a hacer el sacrificio de ir a ese lugar, no veo porque ustedes no...
Pero tendremos que esperar a que nos llegue la respuesta de nuestra familia ¿no piensan en eso? – farfulló Finnigan en cuanto la sorpresa lo dejó hablar.
Harry conoce un método para que se comuniquen con su familia ahora mismo...estoy seguro que no tendrá ningún reparo en mostrárselos.
La manera como hablaba con Sirius. Los polvos Flu. Harry entendió que era eso a lo que se refería Hermione – sí... se los mostraré – dijo, derribando así cualquier otra objeción que pudiera existir.
Neville, Finnigan y Thomas aceptaron con desgano. Al día siguiente se encontrarían todos en la Madriguera. Harry sentía curiosidad por ver las reacciones de Ginny, Fred y George. Y tenía miedo de que la Sra. Weasley los descubriera. Y también pensó en lo extraño que era ver a Malfoy apoyando a Ron en algo. El dichoso Corazón estaba poniendo de cabeza todo su mundo... Harry sintió por un desesperado momento, que extrañaba Privet Drive.
