Capítulo XVI.- Un poco de ayuda... que no ayuda mucho.
- Entonces ¿Malfoy tenía la intención de presentar a Hermione cómo su prometida?- George lanzó un gran silbido – eso si que le hubiera caído como bomba a Narcisa Malfoy.
- Me gustaría ver su cara – el rostro de Fred se convirtió en una mueca burlona - ¿se imaginan una hija de muggles en su familia?
Se hallaban en la cocina de la Madriguera. Hablando sobre la mesa. Malfoy, por su parte, se encontraba recargado en sus brazos, lanzando indiscriminadamente miradas desdeñosas a la casa. Oyendo la charla. Aunque daba la impresión de no entender cuando hablaban del hechizo del Corazón. Parecía como si él diera por hecho que siempre había estado enamorado de Hermione, y todo lo anterior, insultos y desdenes, se hubieran borrado de su memoria.
- ¿Así que aquí es donde viven los Weasleys? – preguntó el Slytherin conteniendo una mueca de asco. – Bueno, tengo que reconocer que así me lo había imaginado...
- No Malfoy – interrumpió Fred al ver su expresión – ni te imaginas lo que es vivir en la Madriguera... – sus ojos brillaron con auténtica malicia.
- Pero lo sabrás... – la voz de George sonó emitiendo una advertencia -de eso nos encargaremos nosotros.
- No quiero que abusen del estado de Malfoy ni que se pasen de listos...- Hermione los miraba con censura - si lo trajimos aquí fue para no hacer más grande el problema.
Fred la miró fijamente unos segundos y después echó a reír – vamos Hermione, no estamos en Howgarts, así que, aunque seas una prefecta, a nosotros ya no puedes hacernos nada.
Hermione iba a responder a eso, pero George se le adelantó – Y no pensamos pasarnos de listos... sabes que tenemos que comportarnos a la altura de las circunstancias. Hemos madurado – Hermione levantó una ceja dudosa, los demás sonrieron sin creer a los gemelos – por algo los han dejado bajo nuestro cuidado...
- Además – continuó Fred- tenemos la completa seguridad de que no le dirás nada a mamá. No puedes amenazarnos con eso...
- ¡Sí puedo si me obligan! – les enfrentó Hermione sin dejarse amedrentar.
- ¿Y qué le dirás? ¿Qué por su culpa Malfoy está así? ¿O sólo le echarás la culpa a Ron?... –Fred parecía disfrutar del enfado de Hermione, al igual que George, que para rematar añadió:
- ¡Pobre Ronnie! Mamá lo descuartizará vivo... ¡Mira que arriesgar de una forma tan tonta su brillante, pero probablemente corta, carrera de prefecto!
Hermione los fulminó con la mirada, mientras Ron dejaba escapar un molesto "¡Oigan!" que los gemelos pasaron por alto. En tanto Malfoy, con una mueca burlona preguntaba a Ron "¿Ronnie? ¿eres Ronnie?" El pelirrojo sólo le dedicó una mirada gélida.
George volvió a tomar la palabra – no veo porque te preocupas tanto por ese cretino, si siempre les hace la vida imposible... además, no le caería mal una lección.
- Hermione siempre quiere hacer lo correcto – declaró Ron un tanto tímido, mirando de frente a los gemelos.
- Eso no tienes que recordárnoslo hermanito, lo sabemos de sobra...
- Pues yo creo – dijo Harry interviniendo en la conversación – que Hermione tiene razón. No es conveniente abusar del estado de Malfoy... ¿Qué si después del efecto recuerda algo?
- Tanto mejor – añadió Fred con entusiasmo - ¿se imaginan su cara?
- Ojalá yo esté ahí para verlo – empezó a reír Finnigan.
- Francamente prefiero que no recuerde nada... – dijo Harry pensando en todo lo que posiblemente podría haber escuchado Malfoy estando con ellos. Aunque no se le venía nada comprometedor a la mente. Aún así era mejor evitar riesgos.
- Creo que en lugar de estarnos preocupando en si Malfoy merece o no una lección, deberíamos pensar en como solucionar el problema – Ginny los observaba ladeando la cabeza y mirando a Hermione aseguró – no creo que sea muy divertido tener a Malfoy detrás de ti todo el tiempo.
- Eh… no – Hermione indudablemente no quería hablar mucho delante de Malfoy, tal vez porque no sabía que tanto podría afectarle el saber que no era correspondido. – ¿Saben? durante la estancia en la Colina me dediqué a buscar pociones que pudieran ayudarnos…
- No Hermione, eso no se puede – interrumpió Fred- por si no lo sabes el hechizo del Corazón sólo se puede romper con otro corazón…
- ¡Por supuesto que lo sé! – dijo Hermione con firmeza, un tanto ofendida porque Fred insinuara que no sabía algo tan simple. – Pero sería bueno evitar que Malfoy llegara a extremos. Así que pensé en pociones restablecedoras, para que al menos actúe lo más normal que sea posible.
- ¿Eso se puede? –preguntó Ginny a los gemelos. Fred se rascó la barbilla pensativo.
- No lo sé. No sé si sirvan de algo... para ser sincero nunca supe de alguien que hubiese comido un corazón.
- Pero nada perdemos con intentarlo – señaló Neville – al menos dejen que Hermione les muestre las recetas de las pociones que encontró.
Hermione, sin decir nada, fue hacia su baúl y enseguida regresó con unos pergaminos en la mano, dejándolos caer enfrente de los gemelos. Fred y George comenzaron a revisarlos frunciendo de cuando en cuando el ceño. Después de un rato de revisión minuciosa voltearon a verla.
- Son perfectas- dijo Fred – pero aquí hay muchos ingredientes difíciles de conseguir.
- Los tenemos – en la cara de Hermione se dibujó una sonrisa autosuficiente – gracias a Malfoy…
- Y a la atracción fatal que ejerces en él – comentó Seamus maliciosamente mientras los demás dejaban escapar risitas burlonas. Hermione se ruborizó pero al parecer nadie más que Harry reparó en el gesto hosco que apareció en el rostro de Ron.
- Eso es una ventaja Hermione… -dijo Ginny, tratando de ser comprensiva con su amiga – al menos puedes aprovechar el conocimiento de Malfoy sobre… ¿qué es eso que traes en el cabello?- Ginny estiró la mano y retiro del imposible cabello castaño a un pequeño animal.-¡Es una luciérnaga amarilla! – exclamó al tiempo que extendía la palma de su mano acercándosela a los ojos para observar mejor al bichito que se había hecho un ovillo – pero… pero…
- ¿Una luciérnaga amarilla?- dijo Fred extrañado sentándose junto a su hermana para verla también – Oye Hermione, eres rara pero no tanto, ¿porqué te sigue una luciérnaga amarilla?
Todos enmudecieron, pero no pudieron evitar mirar con el rabillo del ojo a Ron que parecía querer hundirse en su asiento. George sin duda lo notó porque preguntó de inmediato - ¿qué está siguiendo, Ron?
Fred y Ginny apartaron la vista del animal para dirigirla a su hermano -¿es a causa del Corazón?- preguntó Ginny, no del todo convencida.
- En realidad no – empezó Harry entrando al rescate de Ron. Si lo del Diamante se tenía que saber y era inevitable, pues que más daba. De todas formas no era tan importante si lo pensaba con detenimiento. Hasta el momento, esa dichosa piedra no había dado muestras de tener un poder que valiera la pena. – Es que mientras estábamos en la Colina buscando los ingredientes para Snape y de paso otro Corazón, Ron halló... – hizo una pausa dudando – díselos tú Ron.- Le dijo a su amigo.
El aludido se irguió en su asiento y sacudiendo la cabeza levemente en un gesto afirmativo, comenzó – encontré dentro de un agujero esto – dijo y al momento sacó de su bolsillo el Diamante. Fred y George fruncieron el ceño, mientras Ginny lo miraba con incredulidad.
- ¿Qué se supone que es esto? – preguntó al fin George señalando a la piedra que Ron les mostraba.
- Es un Diamante Corlux – dijo Ron en voz baja.
- ¡Ah sí!... ¡Un Diamante Corlux! – dijo Fred con emoción.
- ¡Claro!... ¡Por supuesto!... ¡Un Diamante Corlux! – corroboró George de igual forma, para después añadir - ¿qué demonios es un Diamante Corlux?
Voltearon a ver a Ginny que tan sólo hizo un gesto de "yo que voy a saber" un tanto indiferente.
- Se supone que es una piedra con grandes poderes adivinos – explicó Harry – o al menos eso es lo que dijo Finnigan.
- No lo dije yo, lo dijo Trewlaney...
- ¿Esa troll? ¿Hacen caso de lo que dice esa troll?
- ¿Y cómo se los dijo? ¿Qué? ¿Ella también fue al curso?
- Por supuesto que no. No sean tontos – dijo Hermione empezando a fastidiarse –Seamus escuchó una conversación al respecto antes de salir de vacaciones. Al parecer Trewlaney tenía una piedra similar y por eso él pudo verla y después reconocer lo que había encontrado Ron.
- ¿Y qué clase de poderes adivinos tiene? – preguntó Ginny curiosa.
Todos fijaron su mirada en Hermione, ya que ella estaba explicando, bien podría continuar. Hermione dejó escapar una bocanada de aire – pues te revela – dudó un poco – según Trewlaney y según Finnigan, ese Diamante le revela a la persona que lo encuentra quien es el amor de su vida. Yo estuve indagando en diversos libros, pero no pude encontrar nada que...
Los gemelos y Ginny voltearon a verse con caras de "¿qué?", para enseguida lanzar tremendas carcajadas.
- ¡Esa Trewlaney es única! – rió Fred interrumpiendo a Hermione– ¡y más lo son ustedes por creer semejantes historias!
- Ron – trataba de decir George - ¿de verdad creíste eso? ¡Oh! ¡el pobre Ronnie quiere saber quien es el amor de su vida!
Las orejas de Ron empezaban a arder. Señal de que no estaba muy contento. Miró muy enojado a George, que reía sin miramientos, y dijo - ¡pues míralo bien para que veas que es lo que te revela! – y al momento puso la piedra en sus manos. De inmediato George dejó de reír. Una fuerte sacudida y un destello lo hicieron callar.
-¡Por Merlín! – exclamó y arrojó la piedra a Ron. Luego lo miró aturdido y segundos después enojado -¿qué hechizo le pusiste a esa piedra?
- Ningún hechizo – comentó Ron con una sonrisa guardándose el Diamante, mientras Fred y Ginny parecían confundidos – Esta piedra sólo la puedo tocar yo.
- Y la persona de quién esté enamorado – intervino Thomas – y si es correspondido brotará una llama del interior del Diamante.
- Ya veo – George se revisó la mano con la ceja junta– quema, pero no deja señales.
- Es sólo la sensación – explicó Harry.
- ¿Porqué Ron puede encontrar este tipo de cosas y nosotros no?- se quejó Fred - ¿Te imaginas lo que podríamos hacer nosotros con un Corazón y una piedra de ese tipo? – Se dirigió a George quién sólo asintió con una mueca trágica. Harry no pudo evitar pensar lo afortunados que habían sido en que fuera Ron quien encontrara esos dos objetos y no los gemelos. En sus manos hubieran sido un inminente peligro. – ¿Y al menos lo ha tocado alguien? – volvió a preguntar Fred.
- Sí, pero a todos les pasa lo mismo que a George – susurró Hermione.
- ¿Y quiénes han sido? ¿Trewlaney y Winky?
- No, pero si Malfoy, Justin, Seamus, una chica de Ravenclaw y Susan Bones. Ah, y ahora George. – enumeró Neville.
- Ron, ¿porqué presiento que sólo estás jugando con esa cosa? – preguntó Ginny sonriendo.
Ron también sonrió pero Fred con tono de advertencia le dijo – Pues mucho cuidado Ron, no vaya a ser que ese Diamante lo toque Pig y descubras...
- Que es el amor de tu vida... – añadió George aún sobándose la mano.
- Y con tan mala suerte...
- Que no seas correspondido.
Ron no respondió, porque en ese momento la voz de Malfoy, aburrida y desdeñosa, se oyó preguntando.
- ¿Cuál va a ser mi habitación? quiero descansar y dejar de escuchar toda esta sarta de tonterías.
- Puedes quedarte en el ático – señaló Ginny con voz seca- y hacerle compañía al ghoul en cuanto regrese.
- ¿No está? – preguntó Ron levantándose e ignorando a Malfoy - ¿y a dónde se fue? – dijo yendo hacia su baúl
- Ni idea hermanito – susurró Fred también levantándose. Los demás lo imitaron – tal vez a dar un paseo por Escocia.
Hermione contuvo una sonrisa- ¿saben qué? Creo que Malfoy tiene razón... debemos organizarnos y ver donde se va a quedar cada uno de nosotros.
- Eso no es problema. Como siempre, tú en mi habitación – Ginny se acercó a Hermione para ayudarla con su baúl.
- Y Harry, como siempre, conmigo.
- Neville puede quedarse en la habitación de Bill – opinó George.
- Y Dean y Seamus en la de Charlie – sugirió Fred.
- ¿Y yo?- preguntó con enfado Malfoy.
- Puedes quedarte en la de Percy – dijo Fred y después añadió en voz baja – así le dejas tus malas pulgas a él... si es que regresa.
- Bueno, pues subamos los baúles y ya después veremos que hacer – Harry tomó el suyo que estaba cerca de la chimenea disponiéndose a llevarlo al cuarto de Ron. Un ligero ¡bomp! y una llamarada lo detuvieron. Un humo intenso se extendió por toda el área.
- ¿Llegué al lugar correcto? –dijo una voz conocida por todo saludo. La cabeza de Tonks, que ahora tenía en el cabello un hermoso tono morado, surgió de entre el humo. Para después salir por completo sacudiéndose su túnica- Sí. Llegué... demasiados polvos Flu, supongo. Eso ocasionó todo este humo. Lo siento – dijo con una sonrisita al ver que todos tosían. Sólo que esa sonrisita desapareció en cuanto sus ojos descubrieron a Malfoy muy por detrás, y en su lugar, una expresión pasmada ocupó el rostro de Tonks.
- ¿Tonks? ¿Qué haces aquí? – preguntó Harry nervioso mientras intentaba dejar de toser.
- ¿Qué hago aquí?... ¿Me preguntas a mí que hago aquí?... ¿No debería mejor yo preguntar que hace él aquí? – Tonks señalaba a Draco mientras miraba interrogante a Harry y se acercaba a él.
- Eh... Pues... Verás...
Intentaban todos explicarse al mismo tiempo sin lograr decir nada. Tonks tan sólo ironizó - ¡No me dirán que ahora son amigos de un Malfoy! ¡Porque primero Snape me confiesa su amor eterno, de rodillas y con flores, antes de que eso suceda!
Hermione, al ver la cara aterrada de todos, optó por decir la verdad- Mira Tonks La verdad es que tenemos un muy grave problema... quizás tú nos puedas ayudar.
-¿Problema? ¿Qué problema? – Los ojos de Tonks se entornaron con suspicacia.
- Pues verás, durante el curso de pociones, Ron encontró una planta. – Harry tenía la sensación de haber escuchado esa historia mil veces y de que tendría que escucharla otras mil – Y esa planta era... bueno, un corazón Nub – soltó Hermione sin más rodeos.
- ¿Un Corazón Nub? – Tonks trataba de asimilar lo que había escuchado - ¿Cómo qué un Corazón Nub? ¡Esa planta es imposible de encontrar!
- Pues Ron lo consiguió... encontró una. Y con un fruto.
- ¿En serio? – dijo acercándose a Ron para inspeccionarlo - ¿Y te lo comiste?
- No... el que se lo comió fue Malfoy – dijo Harry con pesadumbre – por eso decidimos traerlo aquí.
- Ya veo – Tonks adquirió un tono grave al decir – Pues sí que están metidos en un gran lío... ¿dónde piensan conseguir otro Corazón? Pues aunque ahora Malfoy parezca inofensivo, puede llegar a terribles extremos... o eso es lo que yo he escuchado. – Dio unos cuantos pasos para llegar a Malfoy y observarlo como si se tratara de algo muy raro. – Nunca había visto a alguien que se hubiese comido un Corazón- murmuró.
La cara de Malfoy era una mueca de ira, mientras Tonks lo rodeaba sin dejar de examinarlo – Vaya, parece normal... ¡oh, perdón! – le dijo a Draco al empujarlo sin querer, pues había tropezado con uno de los baúles. Un leve color rosado apareció en el rostro del Slytherin - ¡Miren! ¡Puede sonrojarse! – exclamó Tonks con dulzura haciendo que todos estallaran en risas – Esa es una cualidad que yo no sabía que tuvieras, primito.
- ¡No me digas así!... ¡Tú y yo no somos nada! – estalló por fin Malfoy – ¡Y deja de verme como si fuera un fenómeno!
- ¡Qué genio!... aunque a decir verdad, el hecho de que tú y yo seamos parientes tampoco es algo que me enorgullezca... – puntualizó Tonks con un mohín y se alejó de Draco.
- ¿Parientes? – murmuró Malfoy despreciativamente – Que yo sepa tu madre dejó de pertenecer a una buena familia por ir detrás de un sangre inmunda... ese Ted Tonks... ¡Qué estupidez!
- Mira niño – Tonks había sacado la varita con asombrosa rapidez y apuntaba con ella a Malfoy. Harry no recordaba haberla visto tan enojada – Tú no sabes nada – dijo enfatizando el "tú"- No sabes todo lo que esas absurdas ideas han ocasionado. No sabes valorar a una persona. No sabes lo que valían Andrómeda Black o Ted Tonks sin que la sangre o cualquier otra estupidez tuvieran algo que ver. Y no sabes... – su voz bajó hasta convertirse en un agrio susurro – lo que yo soy capaz de hacer. Así que ándate con cuidado y mide tus palabras.
- Tonks – Harry la detuvo por un brazo mirándola impresionado. Si se detenía a pensarlo, Tonks tenía que ser muy poderosa, aunque no lo pareciera, para poder ser una auror. La joven maga volteó a verlo, y para alivio de Harry, la Tonks alegre y despistada volvió a salir a flote.
- ¿Eh?... ¡oh, disculpa! – dijo guardando su varita – creo que me dejé llevar por la ira... entonces ¿en qué íbamos? – preguntó con una sonrisa.
- En que ibas a ayudarnos – comentó Ron con voz tranquilizadora – a buscar la forma de deshacernos de las malas compañías.
- Pues yo que ustedes le pedía ayuda a Snape... él sabe de estas cosas.
- Es lo que yo sugerí- Harry notó que mientras hablaba, Hermione lanzaba miradas discretas a Malfoy, como si lo analizara.
- ¡Por supuesto que no harán tal cosa! – dijo George escandalizado.- Snape brincará de gusto al tener un pretexto para expulsar a Harry o a Ron.
- Bueno ¿entonces? ¿qué sugieren? – Tonks cruzó los brazos y los miró con desafió – Más vale que se les ocurra algo bueno, porque si no, será mejor que vayan pensando donde será la fiesta.
- ¿Qué fiesta? – preguntó Ron sin entender a lo que se refería Tonks.
- Pues la de la boda de Malfoy y Hermione, por supuesto.
- ¡Mm! – fue todo lo que respondió Ron con un gruñido. Luego se dirigió a su baúl y comenzó a arrastrarlo hacia las escaleras.
- ¿Ya te vas? – preguntó Ginny levantando las cejas y poniendo los brazos en jarras – aún no terminamos.
- Ni terminaremos – dijo Ron con enfado – nadie da una solución.
- Eso es porque no es nada sencillo dar una solución – admitió Tonks – no te encuentras un Corazón Nub a la vuelta de la esquina... y no existe otro método conocido que deshaga el hechizo.
- O sea, que vamos preparando las invitaciones – dijo Harry con ironía – y también vamos resignándonos a dejar con bombo y platillo la escuela...
- ¿Por qué piensan que los van a expulsar si cuentan lo que sucede?- Tonks se sentó sobre el baúl de Harry, levantando la vista al hablar y clavándola en él. Era obvio que ella no pensaba en que semejante cosa fuera a ocurrir. – Dumbledore es comprensivo... entenderá que todo fue un accidente... así que no veo el problema de pedir ayuda a Snape
Las palabras de Tonks fueron seguidas de un aplastante silencio. Al parecer todos meditaban en la posibilidad de pedir consejo a Severus Snape. Sólo que la infinidad de veces que había sido injusto, no daba la suficiente confianza como para que se acercaran a él. ¿Snape ayudándolos o preocupado por ellos? Ni hablar. Era algo que simple y sencillamente no iba a suceder.
- No lo sé Tonks – dijo en un suspiro Harry – No lo sé... vamos a ver que podemos resolver nosotros. Algo tiene que funcionar, y sea lo que sea, nosotros lo encontraremos.
Una especie de orgullo resplandeció en el rostro de Tonks, pero fue tan breve que Harry creyó habérselo imaginado. – Entonces ¿qué piensan hacer?
- Pociones restableecedoras – dijeron a un tiempo Fred y Hermione. Tonks sonrió.
- Y eso es para...
- Para que Malfoy no se ponga peor de lo que ya está... y quien sabe, a lo mejor encontramos una cura alterna – dijo George con total seguridad.
- No soy muy buena con las pociones... pero en lo que pueda les ayudaré.
- También tienes que jurar que no se lo dirás a nadie – se le ocurrió de pronto a Harry – ni a Dumbledore, ni a Snape, ni a los papás de Ron... absolutamente a nadie.
- ¿Pero porqué?- Tonks volteó haciendo un mohín.
-¿Porqué no queremos que nadie sepa lo del Corazón? – preguntó Ginny con obviedad.
- Ni lo del Diamante- La mirada de los ahí presentes, estupefactas en unos, asesina en Ron, se dirigieron a Thomas - ¿qué?- dijo éste- se lo íbamos a terminar diciendo de todas maneras... mejor nos ahorramos todo aquello de las luciérnagas, de lo que siguen y bla, bla, bla.
- Hay que admitir que tienes razón- apoyó Finnigan.
- ¿De qué hablan?- preguntó Tonks sin entender.
Ginny se adelantó a contestar – Resumiendo... Ron se encontró un Diamante Corlux y tampoco quiere que nadie sepa de su existencia.
Tonks tenía un gesto de perplejidad – Así que un Diamante Corlux... mmm... ¿qué se supone qué es eso?
Y la historia fue nuevamente contada, esta vez por Ron, quién depositó con sumo cuidado el Diamante sobre uno de los baúles para que Tonks pudiera observarlo mientras él explicaba.
- Es una piedra con poderes adivinos, eso según Trewlaney... y lo que te adivina – se apresuró a decir Ron al ver venir la pregunta de Tonks – o más bien dicho te revela, es... – suspiró con desgano – quién es el amor de tu vida... ¡no te rías!
Pero Tonks no podía evitarlo, aún con cierta reserva, reía bajito tratando de ocultar su hilaridad.
- ¿En serio? – dijo tratando de permanecer lo más seria posible - ¿Y cómo se supone que hace eso?
- Es al tocarlo – respondió Harry al ver la negativa ofendida de Ron, a seguir contestando – Tiene que tocarlo la persona de quién Ron está enamorado y si le corresponde, hará brotar una llama del interior del...
- ¿De verdad?... – Tonks se levantó y con falsa emoción agregó - ¡oh, Ron! ¡Déjame tocarlo! ¡Tal vez estás enamorado de mí sin saberlo!
Y antes de que cualquiera pudiera evitarlo, Tonks corrió a tomar el Diamante.
- ¡Tonks, no! ¡Espera! – alcanzó a gritarle Harry. Demasiado tarde. Una fuerte descarga sacudió a Tonks, que cayó tendida, cual larga era, sobre el suelo, con los ojos abiertos como platos.
- ¿Tonks? – dijeron todos acercándose a ella.
- ¿Se habrá desmayado? – inquirió Fred con algo muy parecido a la preocupación.
- Sacúdela a ver si reacciona – sugirió Harry al ver que no respondía. Pero antes de intentarlo siquiera, un chorro de agua helada cayó sobre el rostro de Tonks que se incorporó tosiendo violentamente. Todos los rostros se volvieron a Ginny que aún tenía un vaso en la mano.
- ¿Qué?... querían que reaccionara ¿no?
- Bueno, de todo esto concluimos una cosa... – señaló Fred.
- Sí, que Ron no está enamorado de Nimphadora... – remató George.
- Tonks... dime Tonks, si no te molesta – dijo la aludida levantándose del suelo.
- No me dejaste decir que al Diamante sólo lo pueden tocar Ron y de quién está enamorado... de lo contrario, eso es lo que sucede. – Señaló Harry apenado. Tonks tan sólo se sacudió su túnica al tiempo de decir con ironía.
- Pues que cosas tan interesantes se encuentran... ¿saben qué? Creo que esa cosa no sirve y que Trewlaney está chiflada. – con pasos decididos fue hacia la chimenea con toda la intención de irse.
- ¿Ya te vas? – Ginny la miró con interés - ¿te enojaste por lo del Diamante?
- No – dijo Tonks después de meditarlo un segundo- pero ya cumplí con mi deber… su madre me pidió de favor que de cuando en cuando les echara un vistazo… misión cumplida, así que ya me voy… ¿y saben algo? Molly tenía una enorme razón en desconfiar de ustedes. Bueno, adiós- dijo tomando un puñado de polvos Flu – hasta luego, primito – enfatizó dirigiéndose a Malfoy. Éste tan sólo lanzó un gruñido.
- Oye ¿pero no vas a ayudarnos? – le gritó Ron, pero Tonks ya no alcanzó a escucharlo, después de murmurar unas palabras, simplemente desapareció. – Vaya, ni siquiera juró que no se lo diría a nadie – rumió el pelirrojo.
Harry no despegó la vista de la chimenea hasta un rato después, cuando todos se dirigían a sus habitaciones, precedidos por los Weasleys. Tonks, los gemelos y Ginny ¿serviría de algo el que todos ellos supieran lo que Ron había encontrado? Al parecer, no mucho.
Arrastró su baúl y empezó a subirlo por las escaleras. No sería mucho el tiempo que estarían en la Madriguera, pero con Malfoy ahí, quizás se le haría eterno.
