Quiero agradecer por este capítulo a ABBA y su "Reina del baile" que me dieron la idea.

También a la paciencia infinita de todos ustedes.

Capítulo XXII.-Quién que quiere... ¿no quiere bailar?

Los preparativos para la fiesta de despedida fueron irremediablemente en progreso. Los gemelos intensificaron sus actividades organizando dicha reunión. Según ellos, era imprescindible que fueran al callejón Diagon por algunas cosas de vital importancia. Así que, ni tardos ni perezosos, se dirigieron hacia allá acompañados de Seamus y Thomas.

- Creo que le falta un poco más de levadura - Hermione, siempre atenta, ayudaba a Ginny con la preparación de un pastel. A Ginny al parecer le preocupaba otra cosa.

- ¿Qué crees que traigan los gemelos del callejón Diagon? - preguntó poniendo distraídamente un poco más de levadura a la harina.

- Suficiente - Hermione le hizo un gesto con la mano para que se detuviera y no tuvieran después una calamidad con la masa. Luego contestó moviendo la mezcla con precisión - algo indebido, seguramente - ante la mirada divertida de Ginny.

Harry, Neville y Ron trataban, con gran esfuerzo, de limpiar la Madriguera lo más ràpido que fuera posible. Si al menos no dejaran su ropa aquí y allá, la cosa sería más sencilla.

- ¿De quién es esta túnica? - Harry levantó una prenda de debajo de una sillón, mientras Malfoy, sentado frente a Hermione, lanzaba con desprecio "son asquerosos".

Por acuerdo general, se había desistido de insistir en que Malfoy ayudara con las labores de limpieza. Cosa que no afectó mucho al Slytherin, pues no sufrió ninguna conmoción por eso, al contrario, se alegraba de tener más tiempo para contemplar a sus anchas a Hermione, su ángel.

- Es mía - contestó Ron a la pregunta de Neville y confirmó con ello las sospechas de Harry. -Ahora la guardo - dijo acercándose con pasos perezosos y quitándosela de las manos. Sólo que en lugar de guardarla, la arrojó a un lado cerca de Longbottom.

- Ya había limpiado yo aquí - protestó Neville con voz queda, pero lo suficientemente molesto como para fruncir la frente. Tiró de la túnica, pero antes de arrojársela a Ron reparó en algo - oye, traes algo en el bolsillo.- No bien había acabado de decir eso, cuando un pequeño destello lo sorprendió y un grito ahogado salió de su garganta. La túnica y otro objeto que salió de ella dieron a parar al piso.

- ¿Dejaste el Diamante en esa túnica? - Le reprendió Harry al pelirrojo, yendo a socorrer a Neville.

- Se me olvidó, lo siento - dijo Ron avergonzado, en tanto Ginny y Hermione continuaban con su trabajo interrumpido sólo para mirar que era lo que había pasado.

- Sigue jugando con esa cosa y pronto tendremos más luciérnagas revoloteando por todos lados - murmuró con reproche Hermione poniendo a hornear el pastel.

- Se meten en todos los rincones - Ginny se había sentado poniendo la barbilla y brazos sobre el respaldo de una silla y balanceándose con habilidad - He encontrado algunas en la cama de Hermione, parece que tienen especial simpatía hacia ella.

- No es mi culpa - se defendió Ron - yo no tengo la culpa que esos tontos bichos sigan a mi diamante - sonriendo lo levantó y lo puso a la altura de sus ojos - este Diamante significa la suerte que tengo, por eso lo valoro y unas tontas luciérnagas no cambiarán eso.

- La suerte no sólo está en una piedra.- contestó Hermione acremente.

- Tú la odias, si por ti fuera la desaparecerías - le respondió Ron enfadado.

Harry consultó el reloj Weasley y concluyó que no tenían tiempo para peleas.- Los gemelos ya están en camino, mejor nos damos prisa.

Dieron rápidamente los últimos toques a la casa y ésta quedó lista. Los gemelos, Seamus y Thomas no tardaron en aparecer por la chimenea, cargando una serie de enormes bultos.

- ¿Qué tanto trajeron? - Ginny, curiosa, intentaba husmear las bolsas para averiguar su contenido, sólo que George se lo impidió.

- No puedes verlo, se supone que es una sorpresa- dijo con aire misterioso y la alejó de ellas.

- ¿Y a que horas se supone que iniciará la dichosa fiesta? - Ron también intentó husmear, con los mismos resultados que Ginny.

- En cuanto lleguen Lee y Tonks, son nuestros invitados especiales - contestó Fred - espero que no tarden mucho, aunque Lee me prometió que estaría aquí lo antes posible.

Y así fue, el primero en llegar fue Jordan Lee, que fue efusivamente recibido por los gemelos. Y poco después hizo su aparición triunfal Tonks, quien llegó con dos extraños cargamentos. Uno en brazos y otro flotando muy cerca de ella.

- ¿Qué es lo que traes ahí? - Neville se había acercado para ayudarle pero Tonks no lo dejó y ella misma puso su carga sobre la mesa.

-Ah, esto... Es la sorpresa que les prometí - Tonks sonrió y entonces dejó al descubierto lo que había traído. Luego añadió- una fiesta no es una fiesta sin música.

De entre una bolsa negra salió imponente y mágico el gramófono que Harry reconoció enseguida como el del Profesor Lupin. En el otro bulto había una serie de discos que los muchachos ya revisaban con escéptica curiosidad.

- Remus me los prestó con la condición de que se los cuidaríamos y de que no harían nada que pudiera desatar la ira de Molly, por supuesto.

Hermione revisaba los discos, complacida. Tenía en la mano uno y examinándolo por ambos lados, dijo - no sabía que al profesor Lupin le gustara este tipo de música.

- Ah, sí - contestó Tonks distraída - me dijo que es un tipo de música que los muggles suelen bailar.

Harry vio de reojo la portada del disco. Si era música bailable, pero no de actualidad. Que más daba. A nadie le importaría. El de cualquier forma no iba a bailar y los otros, puesto que no sabían de música muggle, seguro tampoco se interesarían mucho por eso.

Ron tenía las manos en los bolsillos y miraba sin mucho interés todo aquello. A él tampoco le gustaba bailar y Harry apostaría cualquier cosa a que no lo haría.

- Y bien ¿qué esperan para hacerlo funcionar? - La voz alegre de Lee fue la señal esperada. Enseguida la Madriguera se llenó de música y las botellas de cerveza de mantequilla comenzaron a pasar de mano en mano. Se habían cuidado todos los detalles. Los gemelos habían adornado con unos pequeños globos brillantes que prendían y apagaban como si de lucecitas navideñas se tratasen. Hermosas chispas doradas aparecían aquí y allá y en el centro de la casa, podía leerse un cartel que los gemelos habían colocado personalmente.

- Feliz regreso a Hogwarts - leyó Tonks en él dando un trago a su cerveza - pues esperemos que así sea, con todo este lío del Corazón de verdad se los deseo.- Dio otro trago largo y sus ojos se encendieron - ¡Esta canción me gusta!- giró la cabeza buscando un posible prospecto de compañero de baile y sus ojos se detuvieron en Seamus, fue hacia el siguiendo el ritmo y diciendo - ¡Vamos a bailar! - y lo jaló hacia la pista impidiendo que el chico tomara ranas de chocolate de la fuente de golosinas que había sobre la mesa.

Viendo eso, Harry fue a sentarse en uno de los tantos rincones, justo a un lado de Ron - ¿Qué te parece? - le preguntó dando un sorbo a su cerveza de mantequilla y señalando con la cabeza a Seamus y a Tonks que muy alegres presumían de sus cualidades de bailarines.

Ron se encogió de hombros y recargó la mejilla sobre su mano, mirando un tanto aburrido como los gemelos, Ginny y Dean, se sumaban a Tonks y a Seamus con pasos de baile muy raros.

- ¿No vas a bailar? - Inquirió Harry con un tonillo de burla.

Ron frunció los labios negando con la cabeza. - Ni loco - susurró.

- Debo admitir que estaba exagerando un poco - Hermione llegó entonces con dos botellas en la mano. Le dio una a Ron y se acomodó enfrente de ellos.- Me refiero a que hasta el momento no han hecho nada terrible - aseveró ante la expresión confusa de sus amigos y mirando significativamente a los gemelos - creo que después de todo nos viene bien un poco de distracción - declaró en voz baja.

Ron y Harry no tuvieron que responder, sobraba decir que estaban de acuerdo con ella. Mientras tanto, desde las escaleras, Malfoy observaba como se divertían los demás con un gesto de negro recelo.

El tiempo transcurrió a trompicones. La alegría en la Madriguera no parecía agotarse. Harry no recordaba haber reído tanto en los últimos días. Vaya que los gemelos eran ocurrentes, sus ideas cada vez eran más descabelladas. Viendo a Lee apoyándolos de una manera especialmente efusiva, Harry se dio cuenta de cuanto había extrañado el chico a los gemelos.

- Bien, bien... bailar sobre la mesa no es lo que sigue ahora si se lo preguntan - Fred, trepado a ella, hablaba de forma solemne. Había algo en su rostro que presagiaba no muy buenas intenciones - ¡He aquí la sorpresa de la noche!

Harry registró de reojo la expresión de Hermione, cuando Fred, sacó triunfal una botella de wisky de fuego. Por supuesto el rostro de su amiga se había endurecido.

- Wow - Ron, con una ligera sonrisa, tomó la botella que Fred le extendía y la sopesó como si quisiera comprobar lo auténtica que era.

- No pensarás tomar eso - Hermione había salido de su estupor y ahora confrontaba a su amigo con la desaprobación saliendo de cada uno de sus poros. Intentó quitarle la botella pero Ron fue más rápido y logró ponerla lejos del alcance de Hermione, quien se ponía de puntitas tratando de alcanzarla, mientras le recriminaba - ¡recuerda que eres prefecto!

- Eh, eh, eh, Hermione. Disculpa que te interrumpa pero esta botella... - Fred se deslizó por detrás de Ron arrebatándole el wisky sorpresivamente - es de nosotros y nosotros sabremos que hacer con ella.

- Cierto - apoyó Ron.- Además no estamos en Hogwarts y lo que yo haga no es importante.

- ¡Por supuesto que es importante! - exclamó Hermione escandalizada - y no creo que a Molly le agrade esto.

George sonrió socarrón y acercándose a Hermione le dijo al oído - mamá no tiene porqué enterarse.

- No... si se deshacen de la botella. - Y no había discusión. Hermione no estaba dispuesta a ceder. Dean y Seamus la escuchaban un poco decepcionados.

Harry y Tonks intercambiaron una mirada. Por supuesto que la disputa iba para largo si alguien no buscaba una solución. Y rápido. Tonks pareció entenderlo así que muy segura se adelantó a los chicos que seguían discutiendo.

- Fred ¿quieres darme esa botella de wisky por favor? - dijo extendiendo la mano hacia el gemelo. Fred trató de rehusarse.

- Pero Tonks, gastamos una buena cantidad en ella.

- Bien, entonces la aprovecharemos - tomó la botella y ante la cara estupefacta de Hermione, aclaró - tenemos que resolver esto de la mejor manera posible, para que nadie se sienta decepcionado. Somos muchos, así que si todos tomamos un poco, el wisky se acabará sin graves consecuencias.

- Pero... - intentó decir Hermione. Seamus, detrás de ella, reía con disimulo.

- Vamos a hacer una cosa - Tonks fue hacia la cocina trayendo consigo varios vasos y repartiéndolos a todos - hagamos un brindis y san se acabó. Nadie ha muerto por brindar ¿verdad?

Hermione negó con la cabeza asiendo el vaso que Tonks le daba. No estaba absolutamente nada convencida. En cuanto a los chicos, parecía tentarles más la idea de acabarse el wisky ellos solos. Pero como Tonks no lo permitiría, se sumaron a la única opción que les permitiría probar el wisky. Brindar. Aunque nadie supiera por que.

Tonks fue poniendo una cantidad razonable en cada vaso. Harry tomó el suyo oliéndolo y retirando el rostro enseguida. El aroma era fuerte y picaba las narices. Notó que Ron y Neville hacían lo mismo.

Tonks levantó su vaso y dijo - brindo por nosotros y porque Molly jamás se entere de esto.

Los demás hicieron lo mismo, pero Fred y George no parecían muy satisfechos.

- Pues nosotros...

- brindamos por Sortilegios Weasley - dijeron con voz afectada.

- ¡Bien! - les respondió Lee Jordan contento - yo me les uno.

- Pues entonces yo brindaré por Gryffindor... ¡la mejor de todas las casas! - Seamus levantaba triunfal el vaso, mientras a lo lejos, Draco Malfoy los miraba con gesto hosco.

- ¡Ven primito! ¡Ven a brindar con nosotros! - Tonks jaló de Malfoy y enseguida le llenó un vaso.

- No quiero - murmuró secamente el Slytherin.

- ¡Por supuesto que quieres! ¡Brindaremos por Hermione y a eso no te puedes negar!

Malfoy tomó el vaso con reservas. Después de todo brindarían por Hermione y eso era importante para él.

- Bueno, pues por Hermione - añadió Tonks con su vaso en alto.

- ¡Por Hermione! - gritaron todos con alegría. Un ligero rubor apareció en el rostro de la chica.

Sin esperar más, Lee, Tonks, los gemelos, Thomas y Seamus apuraron el vaso. Y estallaron en carcajadas cuando estos dos últimos se atragantaron con la bebida. Malfoy bebió también el suyo y dejándolo toscamente sobre la mesa volvió a su rincón.

Hermione, Ginny, Neville, Ron y Harry se miraban unos a otros como preguntándose quién sería el primero en animarse a beber el contenido de su vaso. En tanto los otros ya estaban sobre el gramófono discutiendo que disco tocar.

- No puede ser tan malo - dijo finalmente Ginny oliendo con reservas el wisky - si ellos lo han tomado así de fácil - y con valentía dio un largo sorbo a su vaso, respingando y poniéndose tan roja como su cabello - ¡raspa! - se quejó arrugando la nariz graciosamente al ver que los demás reían sin disimulo.

- ¡Pareces un tomate! - se burló Ron sin misericordia.

- Bien - dijo Ginny levantando la nariz ofendida - quiero verte a ti hacerlo ¡anda! - le retó.

Ron, picado, dijo muy seguro - ¡Lo haré! No soy una niña como tú - Y tomó el wisky de un solo trago ante los azorados ojos de Hermione y la algarabía de Harry y Neville. La alegría duró poco, apenas lo había hecho, empezó a toser violentamente.

- Bien, lo has hecho bien muchacho - decía Lee Jordan dándole palmaditas en la espalda. Los demás habían regresado en cuanto se dieron cuenta de lo que estaban haciendo.- Sólo necesitas un poco más de práctica - añadió alargándole un pañuelo.

Ginny tenía un gesto calculador en el rostro. Miró a Ron. Miró su vaso. Dio uno, dos, tres tragos cortos y se acabó el wisky dignamente.

Se acercó a Ron diciéndole con retintín - así se hace hermanito.

Ron iba recuperando su color, mirando furioso a los gemelos que gritaban y aplaudían.

- ¡Así se hace Gin!

- ¡Eres el orgullo de nuestra familia!

- ¡Gracias a Merlín no saliste como Percy!

- ¡O como Ron!

- ¡Ahora tú Harry! ¡Ahora tú! - La petición de Thomas fue seguida de gritos de júbilo. Los chicos comenzaron a gritar - ¡Harry! ¡Harry! ¡Harry!

Harry sabía que no podía rehusarse a beberse el wisky bajo ningún concepto, pues los gemelos podrían obligarlo de las maneras más siniestras. Así que haciendo acopio de todo su valor y rogando por que no tuvieran que darle también a él palmaditas en la espalda, decidió seguir el ejemplo de Ginny. De tres tragos acabó su bebida sin poder evitar respingar un poco y tallarse la nariz. El licor había dejado una sensación no muy agradable de su garganta al estómago, pero al menos, pensó, no se había puesto a toser.

- ¡Ahora tú Neville! - Empezó Finiggan y los demás lo corearon. Harry se unió al grito de ¡Longbottom! ¡Longbottom! ¡Longbottom! y Neville, completamente decidido, se tomó el wisky de una sola vez, enrojeciendo más que Ron y atragantándose peor que Seamus y Thomas. No importó. Los demás lo aclamaron atronadoramente.

Repentinamente se hizo el silencio y todas las miradas convergieron en un punto. Hermione, sin demostrar flaqueza, miraba a los gemelos en actitud de reto.

- Bueno Hermione, es tu turno - los ojos de Fred brillaban con malicia.

- Lo sé, no necesitas decírmelo - La sonrisa de Hermione era mordaz. Lo cual indicaba que no se dejaría amedrentar por los gemelos. Dudó sólo un insignificante momento y apuró su vaso casi sin respirar. Ron la miraba boquiabierto. Cuando terminó el aplauso fue general.

- ¡Bravo Hermione! ¡Así se hace! - gritaban todos.

Hermione se abanicaba con la mano. Estaba algo colorada. Los gemelos la veían sonrientes.

- Tómalo como producto del wisky, Hermione - sentenció George - pero decididamente deberías ser parte de nuestra familia.

- Incluso estoy seriamente pensando en proponerte matrimonio - bromeó Fred.

- Y si no lo hace él lo haré yo - afirmó George.

Hermione rió espontáneamente - no por favor, de esa forma yo jamás entraría en su familia.

- ¿Ah no? - preguntó Fred mirándola con sospecha - ¿entonces de cual?

- Bah, dejénse de tonterías y vamos a bailar - murmuró Tonks tomando a Fred del brazo y llevándolo al centro de la casa. Enseguida casi todos los presentes se pusieron a bailar. Casi todos, por que Malfoy seguía rumiando en su rincón.

Harry y Ron decidieron sentarse y observar simplemente como los demás realizaban muy peculiares pasos de baile. Por muy alegre y contagiosa que fuera la música, no los motivaba ni un poquito a seguir a sus amigos.

Varias canciones pasaron. Y mientras Ginny organizaba un concurso de los pasos de baile más locos, Los gemelos y Lee se acercaron a Harry de manera sospechosa.

- Miren lo que tengo aquí - susurró George sacando de entre su túnica lo que restaba del wisky de fuego.- Se lo quité a Tonks sin que se diera cuenta - reveló enormemente satisfecho.

- Si los descubre Hermione...- intentó decir Harry al darse cuenta de sus intenciones.

- ¡Oh, vamos Potter! ¡No seas aguafiestas! - bufó Lee con desencanto - será sólo un poco más, no podrá notarlo.

Harry no estaba muy seguro de eso, más sin embargo, aceptó el vaso que Lee le ofrecía. George volteó hacia los otros que aún seguían bailando y apuró - bien Harry ¡ahora!

Harry apuró el wisky y esta vez la sensación fue un poco menos intensa, aún así no pudo evitar toser un poco.

-Ahora tú, Ronnie - murmuró George dándole una cantidad generosa a Ron.- Esta vez procura tomarlo con más cuidado - advirtió con burla.

Ron dudó en hacerle caso al gemelo. Al fin se decidió. Aunque antes de tomarse el wisky susurró - si Hermione nos descubre tomando más wisky de lo acordado, tendré que prepararme para un largo, largo sermón.

- Basta de charlas y tómatelo ya - apresuró Fred echando una ojeada a donde los demás seguían bailando.

Ron se tomó el wisky, esta vez en dos tragos, resoplando tan sólo quedamente.

- ¡Bien! Ya vas aprendiendo - George irradiaba una especie de orgullo.

- Bueno, nos vamos, tenemos que compartir esta belleza con los demás.- Lee hizo un breve ademán con la cabeza y se marchó junto con los gemelos en busca de una nueva víctima. Ron se rascó preocupado la cabeza.

- No debemos aceptarles nada más - Harry lo miró intrigado - no me malinterpretes - carraspeó - es sólo que... si acepto otro poco podría empezar a sentirme mareado y la verdad - se inclinó un poco hacia Harry - no quisiera enfrentarme a Hermione si tal cosa sucediese - ahora Harry lo miraba descreído - ¿qué? - murmuró el pelirrojo.

- Nada - pero obviamente "nada" no era en lo que pensaba como respuesta - es que... - se atrevió a decirle - me parece raro oírte hablar así. Por lo regular siempre le llevas a Hermione la contraria, es... no sé... como si no encontraran otra forma de comunicarse que no sea peleando.

Ron no contestó y Harry, por un momento, sospechó que en ese silencio se hallaba algo más flotando. Algo al alcance de su mano que todavía se le escapaba. A lo lejos, pudo ver como Lee y los gemelos tomaban por asalto a Thomas.

La música siguió sonando. Hermione, radiante y alegre se apartó del grupo de bailarines y se dirigió a ellos.

- ¡Que sed tengo! - dijo destapando una cerveza de mantequilla y dándole un buen sorbo - ¿Qué? ¿Piensan seguir ahí sentados?

- Si mal no recuerdo, tú eras la primera en estar en desacuerdo con esta fiesta - le espetó Harry ajustándose los lentes - además, sabes que no nos gusta bailar.

- Tienes razón - concedió al tiempo que se sentaba - pero un poco de música y baile no tiene nada de malo - sonrió con malicia - ¿no bailarían ni siquiera conmigo?

Harry y Ron se miraron por un segundo sin saber que contestar. Y cuando Harry abrió la boca para hacerlo, una voz siseante se adelantó - Olvídalos mi ángel, yo bailaré contigo.

Malfoy, de pie, con extrema cortesía extendía la mano hacía Hermione invitándola a bailar.

- Malfoy yo... - balbuceó Hermione - en realidad estoy un poco cansada. No quiero bailar - aclaró - sólo les estaba gastando una broma.

- No tienes porque justificarlos. Yo bailaré contigo - insistió el Slytherin.

- Hermione no bailará contigo - Ron se había levantado intempestivamente poniéndose enfrente de Draco. Harry suspiró resignado. La música cesó justo en ese momento y ahora ellos eran el centro de atención.

- ¿Por qué Weasley? - preguntó Malfoy con una voz de cuchillo - ¿Porqué mi ángel no ha de bailar conmigo? ¿Eh?

- Por qué esta pieza ya se la había prometido a Ron - intervino Ginny oportunamente.

Ron giró la cabeza con rapidez inaudita murmurando un asustado "¿qué?" y Hermione la miró alarmada.

- ¡Eso no es verdad! ¡Yo acabo de oír que...!

Ginny ahogó las protestas de Malfoy con un gesto de impaciencia y levantando una mano. - No importa lo que hayas escuchado. La que sigue es la canción favorita de Hermione y ella prometió que cuando hubiera la oportunidad la bailaría con mi hermano.

Harry no sabía ni de que reírse. Si de lo que estaba inventando Ginny con tal presteza. O de las caras totalmente estupefactas de sus amigos. O mejor, de que Malfoy se estuviera tragando todo ese cuento como el perfecto tonto que era.

- Pero... eso no es justo- protestó Malfoy débilmente.

- Fred, ponla ya - ordenó Ginny desatendiendo por completo las quejas del Slytherin.

Fred rebuscó entre los discos, eligiendo uno al azar - ¿lista Hermione? - preguntó guiñándole un ojo - ahí va...

Las notas musicales de una alegre melodía se desprendieron del gramófono. Tanto Ron como Hermione parecían clavados en el piso y no daba la impresión de que fueran a moverse.

-¡Vamos! ¡Vayan ya! - les instó Ginny empujándolos para que dieran un paso. Hermione volteó hacia Harry con un gesto indefinible. Ron simplemente trastabilló sin voltear a ver a nadie. Parecía como si se dirigieran a un matadero y no solamente a bailar.

Al quedar frente a frente, se esquivaron la mirada. Ambos lucían totalmente consternados.

A bailar, a girar,

sabes reír y vibrar.

Miren bien, ahí va

como una reina ya.

A Harry le divertía ver que sus amigos no atinaban empezar a moverse. Fred gritó "¡Ron, para bailar hay que mover los pies!" logrando que su hermano se pusiera de un rojo imposible de describir.

La distancia entre Ron y Hermione era inapropiada y sin duda, tenía que acortarse cuanto antes.

Viernes, noche ¿y a dónde ir?

todo listo para salir,

luces por todas partes,

busquen un lugar

música y a bailar.

La sonrisa de Harry no duró mucho tiempo. Alguien lo tomó de la mano al tiempo que le decía "tú bailarás conmigo". Era Ginny, quien, decidida, se plantó cerca de Ron y Hermione comenzando a bailar. A Harry no le quedó más remedio que seguirla.

En un segundo, todos los demás ya se les habían unido.

Uno y todos a disfrutar,

hay un ritmo sensacional,

con un rock muy violento

largas a bailar

nadie te va a parar".

Entre sus intentos infructuosos por seguir el ritmo de Ginny, Harry se sintió aliviado al comprobar que sus amigos seguían sin saber que hacer. Comprendía lo que sentían a la perfección. Bailar no era una de las cosas por las que él o Ron darían la vida, aunque había algo... Harry no sabría explicar qué. Tal vez eran las orejas coloradas de Ron o el discreto rubor que cubría las mejillas de Hermione, lo que le hizo pensar repentinamente en ellos como la mejor pareja, O tal vez todo era que el wisky de fuego se le había subido a la cabeza, porque al final de cuentas no había mucho de donde elegir.

Tal vez era eso.

Y en la multitud

brillas con plenitud,

reina al fin toda juventud,

tu inquietud,

reina al fin toda juventud.

La música se filtraba en las venas. Los chicos bailaban sin importarles si lo hacían bien o no. Y Ron luchaba contra la inquietud de acercarse un poco… un poquitito más a Hermione. Era una guerra sin cuartel contra sí mismo. Ginny remedió eso. Dando un giro inesperado empujó a Ron logrando que chocara con Hermione, que la tomara por los hombros para detenerse y que se pusiera más rojo que su cabello.

A Harry el empujón no le pareció tan accidental.

A bailar, a girar,

sabes reír y vibrar,

miren bien, allí va

como una reina ya.

Habían quedado tan cerca que Ron no tuvo otra opción que armarse de todo el valor posible, tomó a Hermione de las manos bailando con ella de forma tímida. Era quizás que no se consideraba muy buen bailarín. De cualquier forma eso debió haber imaginado Hermione, por qué esbozó una ligera sonrisa llena de perspicacia.

Y aunque sabes coquetear

te interesa sólo bailar,

¿con quién? ya no te importa,

sola te da igual,

nadie te va a parar.

Thomás llegó arrebatando a Hermione de las manos del pelirrojo. Le hizo un gesto negativo con la mano e hizo girar a Hermione sobre sí misma. Se la devolvió a Ron con una reverencia que parecía decir "así se hace".

Hermione sonrió aún más, aspiró aire y decidida, le tendió la mano a Ron.

Uno y todo a disfrutar,

hay un ritmo sensacional...

No hubo más pretextos. Hermione, como en tantas otras cosas, guió a Ron a través de la canción. Ron la seguía sin despegar los ojos de ella y ambos soltaron una carcajada cuando sus pies se enredaron y estuvieron a punto de caer. La risa relajó la tensión y entonces todo fue más fácil.

Algo muy intenso brilló en los ojos de Ron.

Brillas con plenitud

reina al fin toda juventud...

Aunque con algunos tropiezos y pasos fuera de ritmo, ambos se deslizaban por el suelo. A Harry le pareció que en lugar de sobresaltos, miedo y angustia, le gustaría tener el gusto de ver bailar siempre así a sus amigos. Toda alegría, toda timidez y toda complicidad. Eran Ron y Hermione sobrellevando sus diferencias a través del baile como lo habían hecho por todos esos años a través de su amistad.

Al bailar, al girar

sabes reír y vibrar...

Ginny también los observaba de reojo, volteó a ver a Harry y una espléndida sonrisa iluminó toda su cara. Ahora todo estaba bien. Harry tenía lo mejor del mundo en sus manos.

Miren bien, allí va

como una reina ya.

Como una reina ya.

Las últimas notas de la canción se apagaron suavemente dando fin a la magia que había conjurado. O tal vez no del todo. Ron había soltado a Hermione sin dejar de verla, mientras Hermione se acomodaba un mechón rebelde de cabello detrás de la oreja y aplaudía feliz junto con los otros.

Ni las miradas cargadas de veneno de Malfoy podían arruinar el momento.

Al fin de cuentas bailar con un viejo amigo, no resultaba del todo malo.