Juro solemnemente que este capítulo lo escribí mucho antes de leer el sexto libro. De hecho, la historia ya está muy avanzada (casi terminada) sólo que en hojas de papel. Me falta pasarlas a la computadora.

Paciencia. Es todo lo que les pido.

Capítulo XXIII.- Peligrosa decisión.

La fiesta se fue diluyendo entre música y charlas intrascendentes. Uno a uno fueron subiendo a su habitación conforme les fue ganando el sueño. El primero en marcharse había sido Malfoy, seguido de Tonks y Ginny. Dean Thomas había estado dormitando en una silla, para después terminar subiendo cual si fuera sonámbulo. Finnigan lo siguió y finalmente Neville. Los gemelos, Lee, Ron, Hermione y Harry siguieron hablando con cada vez más marcadas pausas y voces que se hacían muy suaves.

-Pasado mañana estaremos en Hogwarts - susurraba Hermione tratando de mantener sus ojos abiertos - y aún no sabemos que pasará.

Silencio. Parecía meditarse una respuesta satisfactoria. No la había. Ron, sentado en el suelo, abrazaba sus rodillas cabeceando de vez en vez.

- Siempre podríamos desaparecer a Malfoy - dijo no sin cierta dificultad - nadie sabe que ha estado aquí.

Hermione se sentó a su lado abrazando también sus rodillas y lo miró como si quisiera jalarle las orejas pero se limitó a suspirar preocupada, sin decir palabra.

-Apoyo a Ron- confesó Lee Jordan después de un largo bostezo - yo no sé como han podido soportarlo.

-Con voluntad de hierro - George miró enfrente de sí con ojos distraídos y vidriosos - yo no sé ustedes -dijo levantándose de pronto - pero me voy a dormir - y con un fugaz "hasta mañana" se alejó pesadamente por las escaleras.

- Yo también me voy - confirmó Fred, apenas vio desaparecer a su gemelo - ¿vienes Lee? te mostraré donde dormirás - y ambos subieron despidiéndose con pereza.

Harry se frotó los ojos. El sueño comenzaba a hacerse insufrible. Hermione, al lado de Ron, parecía estar a punto de dormirse.

-Lo mejor será que hables con Malfoy - la voz de Harry se escuchó casi lejana. Hermione levantó la cabeza y parpadeó suavemente.-Tienes que volver a decirle todo eso del amor secreto. Lo importante es ganar tiempo para encontrar una solución a este problema.

- ¿Y si no encontramos ninguna? - Ron clavaba sus nublados ojos en Harry, por un momento, el sueño de los tres pareció disiparse.

- La encontraremos Ron - Hermione fijaba los ojos en sus zapatos, pero el tono de su voz no permitía réplica - tenemos que encontrarla o de lo contrario nos veremos obligados a pedirle ayuda a algún profesor, antes que esto se ponga peor de lo que ya está.

Ni Ron ni Harry tuvieron fuerzas y mucho menos argumentos para contradecirla. A la cabeza de Harry venían diversas posibilidades si se descubría el estado de Malfoy. Desde un simple castigo hasta la expulsión de todos los que estaban envueltos en ese problema. La sola idea le produjo dolor de estómago.

Pasados los minutos volvió a restregarse los ojos. Estaba más allá de mantenerse despierto y sería mejor subir a descansar. Giró la cabeza para mirar a sus amigos y no pudo evitar una sonrisa. Ambos habían resbalado y Ron ahora se recargaba en el sillón, mientras Hermione apoyaba la cabeza en su regazo. Era curioso verlos así, pero tenía que despertarlos, no podía dejarlos durmiendo en la sala.

- Oigan... - susurró moviéndolos suavemente. Hermione abrió los ojos tratando de enfocarlo - no pueden dormir aquí.

- Sólo cinco minutos - se quejó Ron con los ojos cerrados sin hacer el intento de despertarse.

Hermione en cambio, se quedó un momento quieta, como tratando de alejar el sueño. Todavía recargada en el regazo de Ron, sonrió. Se levantó lentamente diciendo - voy a mi cuarto, me caigo de sueño - y como si flotara, subió las escaleras.

- Ron ¿te levantarás? - Harry, dando un tirón de Ron, lo obligó a dejar el suelo, luego lo empujó hacia las escaleras mientras Ron rumiaba - que inoportuno eres - Eso era cierto, pero a Harry no le importó.

A pesar de haberse desvelado el día anterior, el bullicio inundó la Madriguera desde muy temprana hora. Todos comenzaban a recolectar sus pertenencias desperdigadas aquí y allá, para poder hacer sus baúles. Los gemelos prepararon el desayuno y después de devorar su comida, Seamus, Thomas, Neville y los gemelos, se aprestaron a ir al Callejón Diagon como comisionados para comprar las cosas que les hicieran falta.

Lee y Tonks, por su parte, regresarían a su respectiva casa.

- ¿Y Malfoy? ¿Ya lo tiene todo? - La pregunta de Tonks hizo que Thomas se detuviera cuando ya estaba en la chimenea, listo para viajar con polvos flú.

- ¿Sabes que te has vuelto muy sensible en cuanto a Malfoy? - preguntó a su vez George tomando un puñado de polvos - ¿a nosotros que nos importa si ese gusano tiene o no todos sus útiles? No somos sus sirvientes ¿sabes?

Tonks se acercó con gesto conciliador - ya lo sé, pero soy de la idea de Hermione, él no está aquí por su gusto y de cierta forma no es él el que tiene la culpa.

No había forma de contestar a eso, aunque quisieran. Neville fue el primero en animarse a decir algo - pero tampoco lo es de nosotros, digo, nadie obligó a Malfoy a quitarle el corazón a Malfoy y comérselo.

- Como sea, ya está aquí y ustedes estarán en graves problemas si no lo remedian... no me vean así, saben que tengo razón - espetó Lee al ver la mirada asesina que le dirigían la mayoría de los ahí reunidos.

- Por lo pronto pueden comenzar por irse ya a comprar lo que nos hace falta - Ginny bajaba en ese instante las escaleras y acercándose a Fred le extendió un trozo de pergamino- aquí está la lista de cosas que necesita Malfoy.

Fred tomó el pedazo de pergamino con aprensión - ¿tú se lo pediste?

Ginny contestó tratando de justificarse - tuve que hacerlo... en la mañana cuando me levanté, me lo encontré buscando polvos flú para ir al callejón Diagon. Por suerte no encontró nada, así que lo obligué a darme esta lista, se negaba diciéndome que no quería deberles ningún favor, pero a mi no me pareció conveniente que él saliera solo ¿qué tal que se encuentra a alguien y se le ocurre abrir la bocota?

- No creo que se encontrara a nadie de peligro - opinó Ron con un gesto elocuente -a estas alturas ya todos deben tener sus cosas listas. Si mamá supiera que estamos comprando el resto de útiles a última hora - se pasó un dedo por el cuello - uff, no quiero ni imaginarlo.

- ¿Cuándo regresan? - preguntó Harry, acababa de ocurrírsele algo.

- Ni idea, mamá nos dijo que todo dependía...- contestó Ginny yendo a buscar galletas a la cocina.

- ¿De qué?- Hermione también parecía haber pensado en algo. Los Weasleys se encogieron de hombros.

- Quién sabe... de Bill y Charlie, supongo... ¿ya podemos irnos? - George trataba de que los polvos Flú no resbalaran de sus manos, ansioso ya de irse. Como nadie puso objeción empezaron a marcharse de uno por uno. Tonks y Lee se despidieron al último prometiendo seguir en contacto para saber como iba todo, y Tonks, antes de marcharse, añadió - por cierto, Kingsley y yo les conseguimos un auto para llevarlos a King Kross, pasaremos mañana muy temprano por ustedes.

- ¿Kingsley? ¿Y cómo le explicamos lo de Malfoy? - Ginny regresó a la chimenea, tenía restos de galleta en la nariz y fruncía la frente.

- De eso me encargo yo - dijo Tonks limpiando la nariz de Ginny - le contaré todo lo ocurrido...

- ¿Uno más que se entera? ¿por qué mejor no lo publicamos en el profeta? - inquirió Ron con cara de fastidio.

- Por eso no se preocupen, el es discreto y no dirá nada, así que ¿pasamos mañana por ustedes?

- Si y... Tonks - musitó Hermione antes de que Tonks desapareciera por la chimenea - confiamos en ti.

La bruja sonrió y desapareció entre llamas verdes y diciendo adiós con la mano.

-Supongo que no tenemos opción - Harry aún miraba el rastro de humo que Tonks había dejado al desaparecer. Al día siguiente estarían en Hogwarts y no tenía ni idea de lo que harían al llegar allá. Pero las tareas en la Madriguera los esperaban, así que Harry, al ver que Ginny arrastraba a Ron escaleras arriba para que la ayudara a asear los cuartos, se dirigió a la cocina junto con Hermione para dejarla presentable.

- ¿No te parece raro?- dejó escapar Harry mientras terminaba de enjuagar los últimos platos.

- ¿Qué? ¿Qué el señor y la señora Weasley no vengan a despedirnos? ¿O qué hayan tenido que estar lejos exactamente los días que Malfoy estuvo aquí? - soltó Hermione con agudeza, adivinando el pensamiento de Harry. Se secó las manos y se volvió hacia él con actitud reflexiva.- ¿Sabes que pienso? Que tu idea de que algo raro estaba pasando no era del todo tan descabellada.

- O eso, o todo lo que nos ha pasado es una casualidad muy grande - respondió Harry pensativo.

- ¿Crees que lo del Corazón y el Diamante no fue suerte de Ron? - Hermione tanteaba el terreno, algo inusual sin duda, por lo regular era ella quien daba las respuestas.

Harry lo pensó un momento antes de contestar - no lo sé, aunque sería absurdo pensar que fue algo planeado, se supone que son dos cosas muy, pero muy raras de encontrar, además ¿con que objeto alguien querría provocar este lío? No tiene sentido.

- Cierto - Hermione se mordía el labio con mirada perdida, seguramente atando cabos - Snape, el curso, Malfoy, los Weasleys lejos - enumeró - todo es tan extraño.

- Pero ¿y si de verdad todo ha sido una casualidad?- señaló Harry, añadiendo después - de cualquier forma estamos metidos en un gran lío del cual no encontramos ni pies ni cabeza. Lo del Diamante no me preocupa realmente, es un objeto inútil, pero ¿y el corazón Nub? ¿Dónde diablos vamos a encontrar otro?

Aunque Hermione tuviera una respuesta para aquello, Harry no hubiera podido escucharla. Un grito de Ginny y pasos que bajaban a toda velocidad interrumpieron la charla.

- ¡Ron! ¡Voy a matarte!

El pelirrojo dio un brinco y se puso fuera del alcance de su hermana, mientras intentaba dejar de reír.

- ¿Qué pasó? - preguntó Hermione a una enfurecida Ginny, adivinando ya la respuesta.

- ¡Qué el muy idiota de Ron me dio ese estúpido Diamante! ¿Sabes lo que sentí?

Hermione movió negativamente la cabeza. Ron, sin ningún reparo, espetó - ¿qué culpa tengo yo que Ginny tenga tan poco sentido del humor?

- ¿Para qué querrías darle el Diamante a Ginny? ¿Qué no se supone que sólo el amor de tu vida puede tocarlo? - preguntó Hermione no sin cierta ironía.

Ron guardó su Diamante mirando a Hermione con una sonrisa satisfecha- por eso mismo.

- Ron, deja ya en paz esa cosa - le riñó Harry en voz baja - tenemos cosas más importantes de que preocuparnos, por ejemplo ¿alguno de ustedes sabe donde está metido Malfoy?

- Está allá arriba - contestó Ginny lanzándole una última mirada de ira a Ron - recibió una lechuza y debe estar revisando lo que le enviaron.

-¿Una lechuza? - preguntaron Ron, Harry y Hermione a la vez.

- Si, o eso fue lo que vi cuando le pedí su lista de cosas. Supongo que era importante pues casi me cierra la puerta en las narices.

- ¿Será una carta de su madre? - preguntó Ron preocupado.

- Pues si fue su madre, lo que le envió fue un paquete. Alcance a verlo antes de que cerrara la puerta.

- Seguramente un regalo - opinó Harry, aunque no tan tranquilo - ya saben que a Malfoy siempre le envían dulces y cosas así.

Dieron por válida la conjetura de Harry, y sin más por decir, Harry, Ron y Ginny subieron a sus habitaciones a concluir con la preparación de su equipaje. Hermione, la única en tener ya todo listo, optó por quedarse a leer un poco junto a la chimenea. Acomodada en el sillón con un enorme libro en las manos, casi ni les hizo casi cuando los demás subieron.

- Bien, esto ya quedó - Ron, satisfecho, intentaba cerrar su baúl sentándose sobre él, por fin pudo cerrarlo y lo miró triunfante - ya sólo nos faltan las cosas que nos traerán los gemelos y estaremos listos para mañana... ¿pasa algo? - inquirió al ver el rostro ensimismado de Harry.

- No, es sólo que estaba pensando ¿no se te hace que Malfoy estuvo ya mucho tiempo encerrado? ¿Estará planeando algo? Ya sabes, mientras más tranquilo está, peor se pone después.

- Si, es cierto ¿crees que se le ocurra hacer algo en Hogwarts?

Harry lo miró inquieto. Por lo visto no regresarían tranquilos a la escuela - mejor bajemos con Hermione, los demás no tardan en regresar y tal vez podamos pensar en algo para controlar a Malfoy. Algo efectivo.

Salieron del cuarto de Ron en silencio. Ambos pensaban en la forma de tener a Malfoy bajo control. Al pasar por el cuarto de Ginny oyeron el ruido de cosas cayéndose. Ron murmuró divertido "por lo visto el baúl le está dando muchos problemas a Ginny". Harry sonrió y siguieron bajando. El cuarto de Percy estaba abierto. Hecharon un vistazo sólo para darse cuenta que Malfoy no estaba ahí. "¿Estará con Hermione?" preguntó Ron intranquilo. Harry no contestó, pero sin saber muy bien por qué, apuró el paso.

Bajaron las escaleras más aprisa de lo usual. Antes de llegar a la chimenea, oyeron unas voces conocidas. Eran Malfoy y Hermione.

-¿Le contaste algo de lo que pasa? - La voz de Hermione tenía un velado tono de angustia.

- No mi ángel, no lo hice - La inconfundible voz de Malfoy siguió a la de Hermione, parecía como si tratara de convencerla de algo - la última vez que le escribí fue un poco antes de iniciar el curso en la Colina. Apenas hoy recibí respuesta. Si tenía noticias de él era gracias a mamá - un presentimiento muy malo oprimió el pecho de Harry. Malfoy seguía hablando - quiere verme - dijo con terrible firmeza. Harry y Ron se miraron intuyendo algo.

-Pero... pero - balbuceó Hermione. Ron se adelantó unos pasos sin hacer ruido y Harry lo imitó. Ahora podían ver a Draco pasando su mano muy suavemente por la orilla de la mesa, muy atento a ella, y a Hermione tratando de hacerlo entrar en razón. Ninguno de los dos se percató de la presencia de Ron y Harry - Malfoy - comenzó Hermione acercándose a él y bajando la voz al hablarle - ¿cómo se te ocurre querer ir a verlo? ¿no te das cuenta que el Ministerio está detrás de él? ¡Quizás hasta haya aurores acechándolo!

Harry supo entonces que su sospecha era acertada y supo que nada bueno vendría de todo aquello. La expresión de Ron sugería lo mismo. El pelirrojo iba a avanzar, pero Harry lo detuvo y le hizo una seña para que se esperara. Mejor escuchar lo que pretendía Malfoy ¿cómo se las arreglaría para ver a su padre? A Hermione sí se lo diría.

- Sé que es peligroso mi ángel, pero no tienes por qué preocuparte. Es mi padre y quiero verlo - dejó la mesa en paz y miró directamente a Hermione - él tiene todo arreglado, me envió esto - dijo sacando de su bolsillo un paquetito. Lo volteó sobre la mesa y de él salió una especie de lamparilla.

- ¿Es un... es un traslador?

Malfoy asintió. Luego, tomó la mano de Hermione. Ron, al lado de Harry, se puso tenso - Yo quiero que te conozca ya como mi prometida... ¿porqué no vienes conmigo?

No. Definitivamente no. Esa era la peor idea que a Malfoy se le había ocurrido ¿Cómo pensaba llevar a Hermione frente a Lucius Malfoy? Sólo había una cosa por hacer y era evitarlo a toda costa.

- Ni siquiera lo pienses - Ron, adelantándose a los pensamientos de Harry, ya se dirigía hacia Malfoy decidido. Harry le dio alcance, y fue un error. Draco giró hacia ellos irradiando odio.

- Hermione es mi ángel - dijo con frialdad y apretó con fuerza la mano de la chica - y eso es algo que ustedes nunca podrán evitar.

Casi no pudieron ni pensarlo. Se oyó la voz de Hermione gritar "¡Harry!" y Ron y él se lanzaron hacia ellos, justo a tiempo para tocar la lamparilla. Harry sintió un tirón y todo a su alrededor dio vueltas. Después de unos minutos que Harry le parecieron horas, vieron a Malfoy soltarse y ambos hicieron lo mismo. Cayeron de golpe sobre el suelo, mientras Malfoy aterrizaba elegantemente, aún sujetando con fuerza a Hermione.

- ¡Malfoy, déjame! - dijo Hermione soltándose de un jalón y corriendo al lado de sus amigos - ¿están bien? - preguntó hincándose a su lado.

- Creo que me rompí todos los huesos - musitó Ron con voz quebrada, sin embargo se incorporó acariciándose la cabeza sin ningún problema.

Harry, por su parte, tanteaba el suelo buscando los lentes que se le habían perdido al caer. Los encontró intactos y se los puso rápidamente. Sentía un fuerte dolor en la espalda baja, pero no fue eso lo que le preocupó, sino el lugar en el que se encontraban.

- ¿Dónde estamos? - preguntó, mientras trataba de responderse a sí mismo. Se hallaban en un callejón, muy oscuro para ser pleno día, y no tenían ni la menor idea de que lugar era aquél. Podía ser cualquier lugar de Londres. O del mundo.

- ¿Por qué no se resignan? - Malfoy se inclinó junto a Hermione quedando al nivel de Ron, que aún no se levantaba tampoco -¿por qué no entienden que se tienen que olvidar de mi ángel?

- Él que no entiende eres tú - dijo Harry acercándose a gatas y sentándose frente a ellos - tú padre no debe saber lo de Hermione ¿no ves que puede hacerle daño?

- Mi padre no haría tal cosa - por un momento, la confusión cruzó por el rostro de Malfoy. Ron bufó con impaciencia.

- ¡Por supuesto que lo haría! - dijo con la voz más baja que pudo - así que si realmente no quieres que nada malo le pase, agarremos esa cosa y vayámonos de aquí.- acabó señalando la lamparilla que se hallaba tirada un poco más allá.

El sonido de unos pasos cautelosos se escucharon. El color desapareció del rostro de los tres amigos cuando una voz susurró - ¿Draco?- Era Lucius Malfoy.

Harry tomó con fuerza la muñeca de Malfoy al advertirle en un feroz susurro - si de verdad de interesa Hermione, no le digas a tu padre que estamos aquí. - Acto seguido, jaló a sus amigos y los tres se arrastraron lo más rápido posible hasta esconderse detrás de unos botes de basura.

Malfoy se levantó suavemente. Con voz queda contestó - Aquí estoy padre...

La figura de Lucius Malfoy se recortó a contraluz. Harry apenas podía distinguirlo desde su escondite, pero escuchaba todo perfectamente. Lucius avanzó unos pasos hacia su hijo quedando entonces visible para Harry. Una sonrisa contenida cruzó entonces el rostro del mortífago.

- Draco, cuanto tiempo... - la voz era calculadora y fría como siempre, pero Harry pudo notar un cierto aire de emoción. Draco se apresuró y dio un fuerte abrazo a su padre. Lucius lo apartó discretamente rozándole el cabello con ligera intención -¿Cómo has estado? -preguntó a su hijo mirándolo detenidamente - supe que pasaste las vacaciones lejos de casa.

- Sólo una parte de ellas - corrigió Mlafoy esquivando la mirada de su padre - estuve en la Colina del Mago con el profesor Snape y de ahí me fui a casa de Crabbe - confirmó un tanto vacilante. Aún así, esa afirmación fue suficiente para que Harry se sintiera un tanto aliviado.

- Es extraño - el rostro de Lucius adquirió una expresión suspicaz - su padre no me comentó nada al respecto. Al parecer no estaba enterado de ello. Le pregunté y me dijo que su esposa no le había dicho nada de una visita tuya...

Oh-oh... un vacío denso ocupó el estómago de Harry ¿cómo respondería a eso Malfoy?

- No se porqué la madre de Vincent no dijo nada. Ahora sé de donde heredó su hijo lo torpe... - El desprecio en las palabras de Malfoy era tan convincente, que Lucius pareció satisfecho y no insistió en el tema. Después de todo, Draco no era tan idiota, concedió por un momento Harry. Se convenció a sí mismo de ser un poco más condescendiente con él en lo que duraba el hechizo.

Lucius le dio la espalda revisando el lugar mientras seguía hablando. Harry, Hermione y Ron se encogieron aún más en su escondite. - Bien, bien... después de todo eso no importa. Lo único que espero de tí es que no hagas tonterías - un leve tono rosado cubrió las mejillas del Slytherin - debes actuar con astucia, y dadas las circunstancias en las que nos encontramos, con cautela - rodeó una vez más el lugar con la vista y la regresó a su hijo - todos estos inconvenientes pronto habrán pasado. En cuanto el Lord Oscuro retome el poder y por supuesto, nosotros estemos ahí para celebrarlo.

- Si padre - la voz de Draco era casi un susurro. Harry notó en sus palabras algo de indecisión.

- Bueno Draco, sólo quería verte y saber que estabas bien - Harry se sorprendió ante estas palabras. Francamente nunca había imaginado que los Malfoy tuvieran sentimientos, pero eran padre e hijo y eso tenía que significar algo - pronto estaremos juntos, pero antes tienes que mostrar fortaleza y recordar siempre de que lado debe estar tu fidelidad. El Lord Oscuro sabe recompensar, pero también sabe dar el castigo que cada uno merece. Jamás lo olvides.

- No padre - volvió a decir Draco con voz velada. Algo le decía a Harry que el Slytherin no estaba del todo convencido.

- No sé cuando podamos volver a estar en contacto. Debes tener paciencia. Ahora regresarás a casa y...

- Regresaré a casa de Crabbe, de ahí partiré a Hogwarts - aclaró Draco tratando de no dar la cara a su padre.

- Bueno, si eso te apetece - continuó Lucius sin prestar mucha atención - tenemos que despedirnos, pues es hora...

El ruido de algo al caer interrumpió a Lucius Malfoy. Una rata inoportuna había pasado veloz por donde los chicos se hallaban escondidos y había derribado un montón de latas sin que pudieran evitarlo. El alma se les fue a los pies cuando Lucius volteó a la velocidad del rayo con la varita lista para atacar. Débilmente, Draco intentó convencer a su padre - debe ser una rata, no tienes de que apurarte.

Sí, una rata, eso era. Pero Lucius no iba a convencerse tan fácilmente - ¿cuidaste que nadie te siguiera? - preguntó a Draco avanzando unos pasos.

- ¿Quién iba a seguirme si vengo de casa de Crabbe? Debe ser una rata - insistió el chico jalándolo de la túnica. Lucius miró desconfiado hacia donde había surgido el ruido y se dio la vuelta.

- Sí, claro, una rata - por un iluso momento, Harry pensó que Lucius se olvidaría del asunto; sin embargo, Lucius viró repentinamente susurrando un hechizo y haciendo estallar los botes de basura. Harry, Ron y Hermione apenas tuvieron tiempo de saltar hacia un lado chocando aparatosamente contra la pared.

La cara de Lucius Malfoy se iluminó con maléfica alegría.- Vaya, vaya - dijo acercándose a Harry sin dejar de apuntarle con la varita - miren a quién tenemos aquí.

Harry sabía que tenía que ganar tiempo, aunque difícilmente veía la forma de salir bien librados de esa. Su mente trabajaba con velocidad pasmosa para sacar a sus amigos de ahí. Dirigió la mano hacia su varita. Un hechizo de desarme podría distraer a Lucius para que concentrara sólo su atención en él. Ron y Hermione podrían entonces tocar el traslador y ponerse fuera de peligro. Aunque dudaba que lo hicieran.

- ¡¡Expelliarmus! - la varita escapó de sus manos y Lucius lo miraba con una sonrisa siniestra aproximándose un poco más. - El niño que sobrevivió - dijo regodeándose de gusto - dudo que vuelvas a correr con tanta suerte - entrecerró los ojos con suspicacia - ¿qué haces aquí? ¿nuevamente jugando al héroe?

Harry lo miró furioso - si fuera un héroe lo primero que haría seria librar al mundo de gente como usted - le espetó dominándose. Por el rabillo del ojo pudo ver como Ron y Hermione se acercaban poco a poco con las manos en los bolsillos.

Lucius esbozó una sonrisa burlona - Por supuesto Potter, por supuesto. Lástima que eso sólo quede en intenciones... y ustedes dos, será mejor que no intenten nada si no quieren ver sufrir a su amigo lenta y dolorosamente - advirtió sin despegar los ojos de Harry.

Hermione y Ron se detuvieron. Dudando. Y fue esa duda la que permitió que Lucius volteara hacia Ron diciendo - ¡Avada Ke...!

- ¡Impedimenta!- gritó Hermione, pero Lucius esquivó el hechizo fácilmente. Sólo que ahora la desventaja estaba en que tanto Ron como Hermione lo apuntaban con sus varitas. La decisión brillaba en los ojos de ambos. Era claro que no iban a permitir que Lucius dañara a Harry. Draco observaba la escena sin dar señales de saber que hacer.

- No haga nada o entre los dos podemos entregarlo a los Aurores - señaló Ron con firmeza. Lucius lo miró de forma despectiva. Evaluaba la situación. Puso sus ojos en Harry y sonrió. Ron aprovechando el descuido, iba a lanzarle un hechizo...

- ¡Petri...!

- ¡Desmaius!

El hechizo golpeó de lleno a Ron que se desplomó inconciente sobre el piso. Lucius y Harry miraron a Draco con sorpresa, mientras Hermione corría al lado del pelirrojo.

Lucius hizo una mueca de desprecio al ver a Hermione inclinarse en ayuda de Ron. "Asquerosa sangre sucia" musitó y a Harry se le encogió el pecho al adivinar lo que iba a hacer.

- ¡Avada...!

- ¡Padre! ¡Aurores! - gritó Draco al mismo tiempo que Harry se abalanzaba sobre Lucius impidiéndole terminar el hechizo.

- ¡Toma el traslador y vete! - alcanzó a gritarle Lucius a su hijo, empujando a Harry con furia, para luego desaparecer con un ¡CRAC!

Harry quedó por un momento confundido, tratando de asimilar lo que había pasado, luego se acercó a Hermione preguntando - ¿se encuentran bien?

- Sí... Ron no tardará en despertar - murmuró todavía algo asustada. Luego miró a Draco con ojos llameantes - ¿por qué lo atacaste?

- Iba a atacar a mi padre ¿qué querías que hiciera? - respondió Draco agitado, también él parecía tratar de digerir lo sucedido.

Hermione guardó silencio. No parecía tener ganas de discutir.

-¿Dónde están los Aurores? - preguntó Harry yendo a recoger su varita. Aunque dudaba que hubiera alguno por ahí cerca.

- En ningún lado - le confirmó Draco - yo tan sólo lo dije por qué... - miró a Hermione con los ojos muy abiertos - trataba... trataba de... - balbuceó sin que las palabras se animaran a salir de su boca - trató de matarte - dijo viendo horrorizado a Hermione - ¿por... por qué?

- Porqué tu padre es un mortífago - dijo Harry con ira sin poder contenerse - es un esclavo de Voldemort.

Malfoy se encogió de dolor y le gritó - ¡No digas ese nombre!

- ¡Es la verdad y tú lo sabes bien! ¡Si tú pudieras también serías...!

- ¡Harry! - advirtió Hermione. Draco se agarraba la cabeza con fuerza. Tal vez por que ahora era un completo caos.

- Si sirves al Lord Oscuro tienes que hacer lo que te ordene y se deshará de tí y de Dumbledore - Malfoy hablaba entrecortadamente, como si no pudiera detener las palabras que de él salían con excesiva dificultad. Harry y Hermione concentraron su atención ¿sería posible que Draco revelara algo realmente importante?

- ¿Sabes donde está o que planea? - inquirió Harry con cautela. Malfoy se retorció de dolor negando con la cabeza. Su frente estaba perlada de sudor.

- La traición - balbuceó - significa la muerte...

- ¿Por eso le tienes miedo? - la mente de Harry trabajaba muy rápido. Pensaba en el boggart de Malfoy y en su actitud sin el hechizo del Corazón - ¿no será que en el fondo no quieres servirlo?

Malfoy retrocedía a punto de caerse mientras gritaba - ¡Cállate! ¡Cállate Potter! ¡No hables de lo que no sabes!

- ¡Él que no sabe eres tú! ¿No ves que puede dañar a más gente? ¡Incluso a Hermione!

- ¡Harry ya basta! - lo detuvo Hermione asustada al ver caer a Draco de rodillas, sosteniendo fuertemente su cabeza y sudando frío - vámonos Harry... - pidió con vehemencia - vámonos ya de aquí.

Harry reaccionó entonces. El ver a Hermione tan angustiada y a Draco casi sin respirar le hizo darse cuenta del alcance de sus palabras.- Toma a Draco y yo llevaré a Ron - dijo y ambos los levantaron con dificultad acercándose al traslador - ¿lista? - Hermione asintió - uno, dos... ¡ahora! - Y todo giró.

Cayeron sobre la sala de la Madriguera con un golpe seco, sobresaltando a todos los que se encontraban ahí ya reunidos. Fred, George y Seamus corrieron a ayudarlos.

- ¿Qué pasó? - preguntó Fred tan preocupado como Harry pocas veces lo había visto - ¿Qué le pasó a Ron?

Harry lo tranquilizó al ver su cara de susto - se pondrá bien, fue sólo un Desmaius - les explicaba mientras los gemelos lo colocaban en un sillón.

- ¿Quién se lo lanzó? - preguntó Ginny asustada.

- Malfoy - respondió Harry con voz queda - ¡pero espera, deja te explico! - exclamó deteniendo a George por el suéter, impidiendo que se abalanzara sobre Draco, que aún sostenía su cabeza con ambas manos.

A trompicones les explicó todo. La cara de susto en todos no tardó en aparecer. Ahora entendían el alcance de los efectos del Corazón.

- ¡Malfoy es un idiota! - decía Fred andando de un lado a otro como león enjaulado.

- Malfoy no sabe lo que hace - susurró Hermione.

- ¡Por favor Hermione! ¡No puedes ir por ahí tratando de ser buena con todo el mundo! - le riñó George completamente rojo - ¡Lucius Malfoy pudo haberlos matado! ¿Crees que se hubiera tocado el corazón para no matarte únicamente por qué defiendes a su hijo?

Un terrible quejido interrumpió a George. Todos miraron a Draco quién parecía no soportar más y se retorcía en el suelo.

- ¿Qué tiene? - preguntó Thomás ahora sí muy asustado.

- Malfoy... ¡Malfoy! - le hablaba Fred tratando de incorporarlo - tranquilo, no pasa nada... - sin embargo, Draco apretando los ojos, de pronto se quedó muy tranquilo.

- ¿Qué pasó? - preguntó Neville aterrado - ¿está...?

- Ni se te ocurra decirlo - le atajó Fred - tan sólo se desmayó. Todo esto debe tenerlo en completo estado de shock.

- Será mejor que lo recuestes - sugirió Hermione haciendo lugar en otro sillón.

Nadie dijo nada mientras Fred y Hermione trataban de reanimar a Malfoy, y Harry y Ginny a Ron. Poco a poco ambos fueron despertando.

- Me preocupé tanto - musitó Ginny acariciando el cabello de su hermano - bajaba a buscarlos cuando los vi desaparecer... y luego llegaron ellos.

- Pensamos en ponernos en contacto con Tonks, pero decidimos esperar un poco más - confesó Finnigan muy serio - la verdad es que nos preocupamos mucho cuando Ginny nos dijo que ustedes se habían trasladado y que no sabía a donde.

Ron abrió los ojos. Sintió la mano de Ginny en su cabello y se despertó de golpe - ¿Qué haces? - le preguntó extrañado.

- Despertándote, pedazo de tonto - contestó Ginny fingiendo estar ofendida, pero con una gran sonrisa de alivio.

- Ah, sí- dijo Ron recordando lo sucedido - pero ya estoy bien ¿no?

Malfoy lanzó un quejido. Él también se había despertado, pero aún acariciaba su cabeza con vehemencia. Su rostro estaba lleno de una dolorida consternación. Fred se dirigió a la cocina, rebuscó entre los estantes y regresó con un frasco en la mano.

- Será mejor que descanses. Tómate esto - sugirió extendiéndole el frasco. Malfoy lo recibió no muy convencido.

- Es poción para dormir sin sueños - explicó el gemelo - descansa, te sentará bien.

Para que Fred estuviera tan amable con Malfoy, sólo significaba que de verdad estaba muy preocupado. Nadie sabía que tan grave podría ser la conmoción que había sufrido al enfrentarse cara a cara con la realidad. Harry tan sólo esperaba que no fuera nada serio. Aunque Malfoy fuera Malfoy, no deseaba cargar con la culpa si algo malo le pasaba. Sin embargo, el Slytherin tomó la medicina y pronto se quedó dormido. Hermione lo cubrió con una manta, mientras Thomas, a sus espaldas, dejaba escapar un suspiro pesimista. - Esto se nos está yendo de las manos - murmuró captando enseguida la atención de todos. - Ahora sabemos a que se refería Neville cuando nos dijo que Malfoy en ese estado sería capaz de cualquier cosa.

George se rascó la barbilla pensativo - escuchen - dijo con autoridad - mañana regresan a Hogwarts y en cierta forma estarán más protegidos. Vamos a hacer sólo un intento más para resolver este problema sin que nadie de autoridad se entere.

- Pero si notan que es peligroso seguir guardando el secreto, será mejor que hablen con Dumbledore - añadió Fred.

- Sin excusa - concluyó George.

El semblante general era de gravedad. A nadie de los ahí reunidos les agradaba la idea de que alguien más supiera el lío en el que estaban metidos. Cierto, Dumbledore era muy comprensivo y tolerante. Pero era el director de Hogwarts. Tenía que estar a las alturas de las circunstancias.

¿Cómo le caería la noticia de todo lo que pasaba con Malfoy? ¿Lo tomaría como una broma? No, seguramente. Bien o mal, el Slytherin se había visto involucrado en situaciones no muy agradables para él. Y por todo ese enredo ellos habían estado en peligro. Quizá hasta el propio Malfoy lo había estado. Además, no estaban muy seguros de que Dumbledore tuviera manera de conseguir otro Corazón o de que pudiera encontrar otra forma volver a Malfoy a la normalidad.

¿Y si se quedaba por siempre así?

Harry no quería ni imaginarlo.

- También yo lo he estado meditando - Hermione, cruzada de brazos, caminaba con pasos lentos por la habitación - y creo que los gemelos tienen razón - se detuvo un instante y se atusó el pelo - intentemos una vez más resolver esto por nuestra cuenta, pero si vemos que no sacamos nada en claro, le contaremos todo a Dumbledore.

-¿Todo? - preguntó Thomas reticente.

- Bueno, no todo - concedió Hermione - pero si lo suficiente como para que sepa la magnitud del problema.

- ¿Y podemos saber como piensas que resolveremos este problema antes de salir despavoridos en busca de Dumbledore? - quiso saber Finnigan.

Hermione se mordió un labio y volviendo a caminar explicó - no lo sé exactamente, pero se me ocurre que podemos seguir investigando en la biblioteca, después de todo es aún más grande que la de la Colina - cruzando los dedos frente a su barbilla sugirió - tanbién he pensado que podemos pedir la ayuda de expertos.

- ¿Expertos? ¿Qué expertos? - preguntó Ron confundido. Luego su semblante se iluminó con una idea - ¿Te refieres a algunos de los profesores?

- ¡Exacto! - exclamó Hermione sonriente - he pensado que Flitwick, Sprout y Madame Pomfrey podrían ayudarnos.

- ¿Y por qué crees que al saber lo del Corazón no irán corriendo a donde Dumbledore para decírselo?- Harry la miraba intrigado. Aunque su confianza estaba toda puesta en ella.

- Por qué no le diremos exactamente lo que sucede, simplemente trataremos de sacarles la información como si fuera simple curiosidad.

- Es buena idea - opinó Ginny - Sprout es experta en todo tipo de plantas. Forzosamente debe saber algo que nos sirva con respecto al Corazón Nub.

- Y Madame Pomfrey es capaz de curar hasta con los ojos cerrados - afirmó Harry recordando la de veces que había estado en la enfermería - es muy probable que de haberla, sepa de alguna cura para el sortilegio del Corazón.

- Y Flitwick sabe hasta de los encantamientos más imposibles - dedujo Neville sonriendo - y de muchas otras cosas. Tal vez esté enterado de alguna manera para librarse del hechizo sin recurrir a otro fruto.

- Lo que me intriga mi querida sabelotodo - Fred se había acercado a Hermione pasando un brazo por sus hombros - es por qué no pensaste en tu profesora favorita.

Hermione soltó una breve carcajada apartándose de él - por favor Fred, sé de sobra que sabes la respuesta. Mc Gonagall intuiría enseguida que algo anda mal.

- Mmmm, sí- asintió Fred - al menos Sprout, Flitwick y Pomfrey son más neutrales y siempre están concentrados en su trabajo. No harán muchas preguntas.

Un nuevo optimismo se había apoderado del ánimo general. Después de todo estaban juntos en eso. Resolverían el problema. Tenían que resolverlo.

Eran todo un equipo y no se darían por vencidos.

Por algo eran orgullosamente Gryffindors.

El espíritu de su casa no los dejaría rendirse.

Nunca.