Capitulo 7:
Roy reacciono como un experto luchador, y logro evitar el ataque. Cuando ella se le abalanzó, la sujeto de la muñeca con la mano derecha y se la retorció con fuerza, Riza sin embargo gimió de dolor pero no dejo caer el cuchillo. Si se hubiera hallado en condiciones normales, aquel sencillo movimiento la hubiera tirado al suelo, pero la joven consiguió mantener el equilibrio y darle una cuchillada. Roy la aparto al darse cuanta de que el filo de la hoja el había rosado la mejilla, dejado tras de si un hilo carmesí.
-¡Basta!- exclamo retorciéndole la navaja de tal modo que la obligo a soltar el cuchillo-. ¡Por el amor de Dios, déjalo ya, Riza! ¡No he sido yo quien ha hecho esto!
-¡Pero han sido… los tuyos!
Desarmada, la joven lo golpeó con los puños cerrados en el pecho. El la sujeto de los hombros para intentar calmarla.
-¡También son los tuyos, maldita sea, y eso no te hace responsable de lo que ha ocurrido! ¿No es así?
Riza dejo de darle puñetazos. Se sentía vacía y agotada. ¿Por qué permitía que las preguntas de aquel hombre amenazaran sus principios? ¿Por qué su presencia tenia que ser un recordatoria constante de que ella no era igual que sus hermanos?
-Al salvarte la vida, nos he puesto a todos en peligro- dijo forzándose a mirarse en sus ojos negros-. Debería haberte dejado donde te encontré. Si esos hombre hubieran visto tu cuerpo tal ves se hubieran dado la vuelta y Emilse todavía estaría viva.
Roy entorno los ojos. Riza sintió la presión de sus dedos clavándosele en los antebrazos.
-¿Estas diciendo que han vendido a buscarme?
-¿Para que otra cosa andarían por aquí? A juzgar por sus pisadas no son soldados pero podrían andar detrás de ti por otras razones..
Riza dio un paso hacia delante y lo desafió con la mirada.
-Podrían incluso ser tus amigos.
Roy negó rotundamente con la cabeza y apretó los labios.
-Tal ves no recuerde muy bien quien soy. Pero si tengo amigos capaces de hacer algo así…- Dijo mitrando a la nieve ensangrentada-. Si soy como ellos mi vida no valdría nada.
Riza sintió el peso de sus manos sobre sus hombros. Sintió la tensión de sus dedos y supo que Roy estaba esperando a que ella dijera que el creía. Pero no quería decirle lo que esperaba oír. Ya había arriesgado demasiado confiando en aquel hombre.
El le soltó los hombros y dejo caer los brazos al lado del cuerpo. Una sombra había pasado por delante del sol, marcando todavía más las ojeras que tenia. De pronto parecía muy cansado. Tan cansado con ella.
-De acuerdo, ahora ya sabemos donde estamos- Dijo Roy-. Dame un caballo y deja que me valla. Si tus sospechas son ciertas, esos mal nacidos me perseguirán y dejaran a tu gente en paz.
Riza le aparto la mirada. No podía pensar con claridad si tenía delante esos ojos oscuros. Y en ese momento tenia que pensar muy claro por el bien de los suyos.
¿Y si hacia lo que el le decía? Roy se marcharía. Ya no habría mas preguntas, no mas desafiaos en los que debatirse .Estaría segura de si misma, segura una ves mas de sus propósitos, como lo estaba antes de que Roy llegara.
Pero en aquellos momentos sus sentimientos eran la última de sus preocupaciones. Su responsabilidad era el bienestar y la seguridad d su gente. Si dejaba que aquel hombre se marchara aun existiría la posibilidad de que pudiera delatarlos con los militares. Y auque se marchara nada garantizada que los bandidos no regresaran. Aquellos monstruos que se alimentaban de los débiles y los indefensos habían ido a dar con un buen suministro de victimas. Riza no tenia más opción que dar por hecho de que regresarían.
Si pudiera ganarlo para su causa, aquel militar podría convertirse en un valioso aliado. En caso contrario, siempre podría servirle como rehén.
Volvió a mirarlo de nuevo. El la estaba observando con cautela. Todavía tenía un hilillo de sangre en la mejilla como consecuencia del corte del cuchillo.
-¿Y si tu eres uno de esos hombres?- lo reto-. Podrías unirte a ellos y…
-Sabes perfectamente que no es así- la interrumpió Roy malhumorado-. Me encontré con la anciana y con el muchacho cuando regresaban al campamento. Me dijeron lo que había ocurrido. Yo nunca podría ser uno de esos mal nacidos.
-¿Sabias que la mujer que han matado era la madre de Irina?
La expresión de asombro que cruzó su rostro serio la tranquilizó más que cualquier palabra que hubiera podido decir. Pero Riza se recordó a si misma que no era suficiente. Aquel hombre seguía siendo el enemigo.
-Volverán.- aseguro Roy, confirmando sus miedos-. Si han visto el campamento sabrán que allí podrán aprovisionarse fácilmente de comida, refugio y mujeres desprotegidas.
-Entonces, ayúdanos a luchar contra ellos- lo desafió ella-. Contigo quizás podamos mantenerlos a distancia.
El la miro durante un largo raro. En silencio. Lo único que Riza escuchaba era el sonido del viento n la copa de los pinos. El aire olía a nieve.
-¿Mantenerlos a distancia?- pregunto Roy sacudiendo la cabeza- ¿Durante cuanto tiempo, Riza? ¿Y que pasara con los que vengan detrás de ellos? Yo hubiera encontrado tu campamento aunque no me hubieras llevado tú allí. Y esos hombres lo encontraran también. Antes o después vendrán otros. La seguridad de la que disfrutaban en estas montañas ya no existe.
Ella alzó la vista para mirarlo Su cabeza se negaba a aceptar lo que sus oídos estaban escuchando.
-Entonces nos marcharemos- dijo- Viajáremos hacia el norte. A donde haya falta. Debe haber un lugar, algún trozo de tierra que nadie mas quiera y en el que podamos vivir en paz.
Roy volvió a negar con la cabeza.
-Este país se esta llenando de gente hambrienta de tierras y que ve a los ishbalanos como invasores. Si te interpones en su camino tarde o temprano te veras en un baño de sangre. Solo hay un lugar en el que tu gente puede estar a salvo.
-¡No!
Riza dio un respingo debido al impacto que le produjeron aquellas palabras.
-¡No iremos a los campamentos que los militares han instalado! ¡Antes preferimos morir!
-¿Los niños también?
Aquella pregunta la golpeo como una bofetada. Se había pasado noches llenas de angustia preguntándose por aquellos pequeños y lo que seria de ellos, como se abrirían camino en la vida, con quien se casarían y si mantendría las viejas tradiciones y las enseñanzas de Ishbala. Demasiadas preguntas y ninguna de ellas de fácil respuesta.
-Dijiste que venia gente a visitarlos desde los campamentos, así que no puede estar muy lejos- dijo Roy-. Enséñame el camino y yo mismo te escoltare. Si vamos con tiempo podemos llevar a tu gente allí antes de que el invierno se asiente.
Un copo de nieve fue a parar a la mejilla de Riza y se derritió bajo su calor. La gota que dejo tras de si podía confundirse con una lagrima. Pero no lo era. Riza no había llorado nunca desde aquel terrible día en que había encontrado a sus padres muertos al lado de su coche en la pradera.
Casi podía sentir a Roy leyéndole el pensamiento. Si su gente iba a al campamento, a ella no le estaría permitido quedarse a su lado. La enviarían a un mundo del que apenas recordaba nada y que incluso había llegado a odiar. Peor todavía: Perdería a la única familia que tenía.
Poco antes el había sugerido que los mantenía allí por razones egoístas. Estaba equivocado, se dijo Riza. Su gente era libre de ir al campamento cuando quisiera. Y todos ellos, los niños incluidos, habían decidido permanecer libres.
Pero tenía razón en una cosa. La amenaza que se cernía sobre su frágil mundo era cada ves mayor. Ahora, un grupo de bestias con forma humana habían descubierto su escondite secreto. ¿Cómo podía proteger a su grupo, tan pequeño y vulnerable? La urgencia de aquella preocupación desbancó a todas las demás.
El campamento constaba de veinticuatro mujeres, nueve niños, un joven lisiado y Antenor, que estaba ciego y ya tenia más de setenta años. No había ningún guerrero entre ellos y ella era la única que sabía manejar un arma, a excepción de Roy, que Riza estaba segura sabia manejar. Estaban indefensos a merced de aquello bandidos o de cualquiera que apareciera por allí.
Roy estaba esperando a que hablara. Podía sentir sus ojos calvados en ella y la observaba con impaciencia. Ella alzó muy despacio los ojos hasta que pudo mirarlo a través de las pestañas. Que alto era y se notaba que era fuerte. Un hombre de acción que sabría como defenderse a si mismo y a los demás.
La mente de Riza se dirigió lentamente hacia la verdad. Solo con Roy luchando a su lado tenía alguna posibilidad de mantener a su pequeño grupo a salvo. Pero el no tenia ataduras con aquel lugar ni con aquella gente. Lo único que quería era seguir su camino. Y la realidad era que ella no tenía poder para impedírselo. Ya había encontrado las botas. Pronto descubriría como hacerse con las otras cosas que necesitaba, incluido un caballo. Y entonces, se marcharía.
Tenia que haber alguna manera de mantenerlo allí, de atarlo a ella y a su gente. La fuerza no era la respuesta, y no había tiempo para la persuasión. Solo le venia una idea a la cabeza.
Riza cerro los ojos y aspiro con fuerza el aire para tranquilizarse. El corazón le latía como si tuviera un pajarillo aleteándole dentro del pecho. La piel se le había calentado de tal modo que apenas sentía el frió del viento. Al alzar la vista, lo vio envuelto en una nube de copos de nieve. Sus ojos negros la miraban fijamente, ardientes bajo el gris helado de la tormenta.
Rápidamente, antes de perder el valor, Riza lo agarro de la nuca, se puso de puntillas y apretó los labios temblorosos contra los suyos.
---------------------------------------------------0----------------------------------------
Roy sintió que el pulso se le aceleraba, cuando su boca, suave y carnosa atrapó la suya. Durante un instante se puso rígido por la sorpresa y luego el instinto hizo su aparición .El beso de Riza fue inocente, casi infantil en su torpeza. Pero el no estaba dispuesto a desperdiciar semejante regalo.
Le rodeo el cuerpo con los brazos. Bajo la túnica se presentaba esbelto y con curvas. Al sentirla tan cerca de el sintió que algo dentro de el se despertaba. Roy la estrecho con fuerza, moldeando su cuerpo contra el de el. Riza se estremeció entre sus brazos pero no se aparto.
Si, aquella joven sabia perfectamente lo que estaba haciendo. Su gente esta en peligro y necesitaba su ayuda. Aquel torpe amago de seducción no era mas que un incentivo, un anzuelo lanzado con el único objetivo de hacer que se quedara y la ayudara a proteger el campamento.
Que demonios, ¿Es que aquella mujer no entendía que lo único que tenia que hacer era pedírselo? No recordaba quien era ni de donde venia, pero su instinto le decía que no era hombre de marcharse y dejar a un grupo de mujeres, ancianos y niños indefensos a merced de una banda de asesinos mal nacidos.
Pero daba lo mismo. Si la bella Riza quería ofrecerse a si misma como sacrificio en el altar de la pasión, ¿Quién era el para intentar persuadirla?
Mantenía sus dulces labios cerrados. Era evidente que no tenia experiencia besando. Pero Roy se consideraba un buen maestro y no le importaba darle unas cuantas lecciones gratis.
Suave, pero insistentemente, logro que ella abriera los labios rompiendo su resistencia. Ella tragó saliva y luego suspiro cuando el la beso dulcemente. Su boca y su cuerpo se fundieron con los de el. Con la mano que tenia libre le rodeo el cuello.
El viento susurraba a su alrededor mientras la mantenía abrasada. Todos sus sentidos se concentraban en Riza, en su aroma, en la sensación de tenerla abrasada. Aunque no tuviera memoria, Roy era consiente de que pocas cosas en la vida eran tan maravillosas como abrasarla de aquel modo, acunándola. Era un momento mágico, un paréntesis en la oscura realidad que los rodeaba. Sabia tan bien como ella que aquel instante era tan frágil como el canto de un pájaro o la risa de un bebe.
Riza había comenzado a temblar. El podía sentir como la embargaban distintas emociones: pena, miedo, soledad y rabia. Y sentía también como trataba de resistirse a ellas, como las espantaba. Como líder y protectora de su grupo no podía mostrar ninguna debilidad. En aquellos tiempos de perdida y de terror, su deber era erigirse en ejemplo para los demás
¿Cuántos años llevaría soportando aquella carga, dejando de lados sus propios sentimientos y necesidades, sacrificando tener una vida propia en beneficio de aquellos a los que ella llamaba su gente?
De pronto, Riza se aparto violentamente de sus brazos. Tenía los ojos enfebrecidos de un deseo que no recocía, la boca húmeda e hinchada.
-¡Irina!- exclamó como si en aquel momento acabara de recordar a la niña- ¡Seguro que estará llorando! Me necesita, Tengo que ir a su lado.
Sin mirarlo a los ojos, la joven salio corriendo a toda velocidad rumbo al campamento. Roy se quedo donde estaba y la vio desaparecer entre los álamos blancos. Cuado ya no pudo verla, se inclino para recoger el cuchillo que ella había dejado caer. Luego siguió sus pasos a un ritmo mucho mas tranquilo con el corte de la mejilla todavía sangrando.
----------------------------------------------0-----------------------------------------
Ya chicas, aquí esta el chap de hoy y espero que les haya gustado, dedicado para todas las que esperaban al fin un encuentro mas intimo.
Les recuerdo que mañana es la actualización y como siempre agradezco a todas la que leen y especialmente a los que dejan su opinión así que:
Xris: Como ves Roy manejo la situación muy bien, ahora solo falta ver que sucederá realmente, tanto entre ellos como con los bandidos, gracias por el poyo y nos leemos mañana.
Hanae: Por fin el encuentro entre ellos, como ves la situación no pinta tan mal aunque han sufrido un montón, pero las cosas irán mejorando, gracias por dedicarme un tiempito, se lo que es andar corriendo, yo estoy igual pero el saber que lo leen hace que valga la pena, gracias y ciao.
Walku-chan: Si, fue muy triste pero ya ves que por lo menos resulto algo bueno de todo eso, y Riza no mato a Roy aunque el parecer ganas no le faltaban, gracias por el poyo y nos leemos mañana.
Taiji-ya Hawkeye: Espero que te haya gustado el chap y como ves Riza no mato a Roy, ahora incluso tiene otros planes para el. Sobre los bandidos ya veras, gracias por el poyo u nos leemos mañana
