Capitulo 9:
Roy se acerco más al fuego. Las llamas se reflejaban en sus ojos.
-Antenor me ha contado una historia hoy- dijo-. Cuando era niño, un grupo perteneciente a otra pequeña tribu fue rodeado por sus enemigos. Los hombres habían salido de caza y allí no había más que mujeres, niños y ancianos.
Roy alzo la vista con una semi sonrisa dibujada en los labios.
-Ven a sentarte a mi lado y te contare como sigue.
Riza frunció el ceño. Conocía a Antenor casi desde siempre pero nunca había escuchado aquella historia. ¿Se la habría inventado el anciano para entretener al visitante o la habría mantenido oculta para un momento así?
La joven vaciló un instante y observo con desconfianza a través de las llamas mientras el dejaba su cuenco y se reclinaba sobre un montón de pieles con las botas apuntando hacia el fuego. Solo entonces fue conciente de lo cansada que estaba. Aquel dia de impacto y tragedia había mermado el ánimo de todo el grupo. Pero la que cargaba con la responsabilidad de lo ocurrido era ella. Tal vez si hubiera estado vigilante y menos distraída por su propio conflicto emocional Emilse estaría viva y a salvo.
La culpa y el cansancio cayeron sobre ella como una losa. Había mucha gente que la necesitaba, mucha gente a la que había llegado a querer, mucha de la cual no sobreviviría sin su fuerza. Pero en aquel momento, con la tormenta arreciando fuera, lo único que quería era descansar en la calida oscuridad acunada en unos brazos fuertes.
-Ven aquí, Riza.
La vos de Roy era peligrosa, lograba que ella dejara de pensar racionalmente.
-Va a ser una noche muy larga. Más nos vale dejarnos de juegos y ponernos cómodos.
Ella se movió pero vaciló un instante al recordar las sensaciones que había sentido por todo el cuerpo cuando aquella noche la había estrechado entre sus brazos. ¿Podría controlarlo ahora? ¿Podría mantener la cabeza fría cuando lo que deseaba era abandonar aquella deliciosa locura?
-Te prometí que no te haría daño- murmuró Roy como si estuviera tranquilizando a un animalillo asustado-. Y yo mantengo mis promesas, Riza. Si lo único que quieres es hablar, entonases eso es lo que haremos. Solo hablar.
La joven rodeo el fuego y se acerco al lugar que Roy le había preparado. El le paso el brazo por los hombros y la atrajo suavemente contra si. Riza se acuno en su calor, disfrutando del momento. Sin embargo algo en el le despertó recuerdos que permanecían tan enterrados en su interior que apenas le parecían propios .La seguridad y el calor de aquellos brazos rodeándola la abrasaron como si fuera una manta.
El también tenia recuerdos enterrados, se recordó a si misma Riza. Presentía su presencia cada ves que miraba a aquellos ojos oscuros. Cuando aquellos recuerdos regresaran, perdería a Roy. Seria un extraño. Un extraño con una vida desconocida. Tenia que estar preparada.
-Cuéntame la historia de Antenor- le pidió, forzándose a romper el silencio-. Creí que me sabía todas sus historias, pero esa no la recuerdo.
-Mmm… ¿Por donde iba?- pregunto Roy rozándole el cabello con los labios.
-Me estabas contando que los hombres de la aldea se habían marchado y que las mujeres y los niños estaban rodeados.
-Eso es. Y mientras los enemigos aun estaban relativamente lejos, la mujer mas sabia del pueblo ideo un plan Prepararían un estofado suculento, pero en ves de ponerle las hiervas comunes lo cocinarían con un bulbo de lirio venenoso.
Riza lo escucho contarle la historia de Antenor, disfrutando del tono grave y profundo de su vos. Durante un instante, la historia en si misma le importó menos que la manera de contarlo. Pero de pronto, el significado de sus palabras penetro en su cerebro y supo que Antenor había contado aquel episodio por una razón. Riza se aparto y se sentó.
-¡Podemos hacerlo aquí, Roy!- aseguro abriendo mucho los ojos-. ¡Podría funcionar!
-No es tan sencillo- respondió el entronado los ojos-. Hay muchos riesgos.
-Pero ¿Qué otra cosa podemos hacer para protegernos de esos hombres tan horribles? Si funciona, podemos quedarnos con sus armas y con sus caballos.
-Y si no funciona podemos terminar todos muertos, o algo peor. No estoy diciendo que no sea una buena idea, Riza. Solo digo que tenemos que calcular cada paso meticulosamente. Y necesitaremos un plan alternativo al que podamos acudir si algo sale mal.
-Si, y…
Riza se quedo con la boca abierta pero sin poder pronunciar palabra. "Necesitamos". Había dicho "necesitamos".
Roy no se iba a marchar. Iba a quedarse y a ayudar a su pueblo.
Siguiendo un impulso, Riza se inclino acalla delante y apretó los labios contra los suyos. Fue un beso tan torpe como el primero. Ella se dijo a si misma que solo estaba tratando de demostrar agradecimiento, pero cuando Roy la atrajo hacia si supo que aquello era lo que en realidad estaba buscando, lo que llevaba buscando durante todo aquel dia tan negro y tan triste, Sus brazos eran un refugio, y sus besos, una medicina que sanaba su espíritu abatido.
Los sentidos de Riza hicieron expolición cuando su lengua entro en su boca. Exhalo un suspiro y se dejo llevar por la dulzura de aquel momento. Abrió los labios para permitir aquella intima invasión. Hambrienta de el. Le paso las manos por la espalda, por los hombros, por el pecho…
Se le cortó la respiración, y luego se le acelero cuando las manos de Roy se deslizaron bajo la larga falda de la túnica. Al sentir su mano sobre la piel desnuda, un escalofrió de placer le corrió el cuerpo. Nadie la había tocado nunca así y no sabia que hacer.
Riza trato de recuperar el control pero se sentía demasiado mareada por aquellas nuevas sensaciones, Pero quería más: Quería sus manos, su boca, su cuerpo contra el de ella.
Su cuerpo se moría por sentirlo junto al suyo. Exhalando un gemido, Riza se apretó contra el pera permitirle que continuara.
¿En que estaba pensando? No estaba sola .Tenia una familia muy grande a la que proteger y alimentar La única razón por la que estaba allí con aquel hombre era para convencerlo de que luchara por su gente. En aquel momento no podía dejarse llevar por sus propias necesidades. Mantener el deseo de aquel hombre .Aquella era la estrategia que había planificado con anterioridad, y todavía tenia sentido. Roy había dicho que se quedaría. Pero nada había presagiado que no cambiaria de opinión, sobre todo si ella cometía el error de rendirse demasiado pronto.
Roy le sujeto la barbilla con un dedo y se volvió a besarla. La cabeza de la joven dio vueltas y vueltas mientras el la besaba cada ves mas apasionadamente. Con la mano le seguía acariciando el muslo en un movimiento circular y sensual que la hizo derretirse por completo. Riza intento despertar la voz que le había recomendado precaución la noche que lo encontró medio muerto en la nieve. ¿Dónde estaría aquella vos cuando la necesitaba? ¿La vos de la sabiduría, la vos de Nabora? Tenia que volver a encontrarla.
-¡Nabora!- exclamo apartándose de el-. ¡Debo ir en su busca! ¡Tengo que contarle el plan! Vamos a necesitar su ayuda y…
-Eso puede esperar.
La vos de Roy era ronca y estaba cargada de deseo. La agarro de la mano y la acerco suavemente de nuevo hacia el.
-Nadie va a ir a ninguna parte con esta tormenta. Ni Nabora, ni los bandidos ni nosotros.
-¡Pero tengo que ir en su busca!
Riza se safo de su mano y consiguió ponerse pie. Si no se marchaba en ese momento estaría perdida sin remedio.
Con el rostro encendido, la joven se lanzó hacía la entrada de la tienda y apartó la tela que la cubría. Pasaría la noche a salvo, en la tienda de Nabora. Por la mañana, cuando tuviera la mente despejada y la voluntad firme, podría hablar con Roy. Haciendo un esfuerzo, salio fuera.
Una intensa ráfaga de nieve, viento y granizo cayo sobre ella como un pesado muro. Riza se tambaleó y cayo de rodillas al suelo cuando la tormenta la abordo con todas sus fuerzas. La noche era tan oscura y la nieve caía con tal fuerza que ni siquiera podía ver las demás tiendas del campamento. El viento le azotaba con ráfagas de hielo tan frías y cortantes que sentía como si le hubieran clavado un cuchillo en la cara. No se escuchaba más que el aullido del viento, no se veía más que el manto blanco de la nieve. Riza trató de avanzar, luego de retroceder, pero apenas podía respirar y mucho menos moverse. Parecía como si el viento quisiera arrebatarle todo el aire de los pulmones.
De pronto, unas mansos fuertes la sujetaron. Riza respiro aliviada cuando la agarraron por la cintura y la llevaron al lugar de donde haba salido.
Entro tambaleándose en su tienda y cayo al suelo, mojada y tiritando de frió. Roy se puso de cuclillas a su lado y la observo con los ojos entornados e preocupación.
El había dicho la verdad. Nadie saldría con aquella tormenta.
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-¡Estas completamente loca!
Roy la miro y se obligo a que las palabras salieran de su garganta, que todavía estaba paralizada por el miedo.
-He visto tormentas como esta. He visto lo que son capase de hacer con la gente que se pierde a una docena de pasos del umbral de su casa.
Y así era, aunque no podía recordar cuando o donde. Lo único que sabia era que cuando Riza había salido huyendo de el en dirección a aquella tormenta, el corazón se le había enfriado en el pecho y lo único que había sido capas de pensar era que tenia que traerla de regreso o morir en el intento.
Ahora estaba tumbada sobre la piel que estaba en el piso de la tienda, mirándolo con los ojos muy abiertos. ¿Tendría miedo de el? Que demonios, no parecía asustada cuando lo había besado. Y cuando la había estrechado entre sus brazos apara darle otra lección de amor, ella se había mostrado mas que dispuesta. ¿A que clase de juego creía aquella mujer que estaba jugando?
Su primer impulso fue estrecharla contra sus brazos y retomarlo donde lo habían dejado. Pero estaba temblado como una niña, como si todavía no se hubiera recuperado del terror de la tormenta que se estaba desencadenando afuera. Y el también se estaba recobrando del pánico atroz que se había apoderado de su ser cuando la vio desaparecer en un torbellino de viento y nieve.
¿Y si la hubiera perdido?
¿Y de donde había sacado la idea de que era suya para poder perderla?
El cabello húmedo chorreaba agua, que caía sobre la piel que cubría el suelo. Tenia las pestañas cubiertas de nieve derretida. El castañeo de sus dientes provocaba que le temblara el labio inferior. Daba tanta lastima como un cachorrillo empapado .Dadas las circunstancias, solo había una cosa que podía hacer.
Exhalando un suspiro, agarró una manta y cubrió con ella su cuerpo tembloroso. Sintió que se ponía tensa, pero no protesto cuando le deslizó las manos por debajo de las rodillas y los hombros y la levanto para estrecharla contra su pecho. Su cuerpo esbelto apenas pasaba cuando la llevo cerca del fuego y la apoyó suavemente contra la cama
La bajo muy despacio y se coloco a su lado. Al ver que no se movía le paso un brazo por los hombros.
-¿Estas mejor?- le murmuro al oído.
Sintió que ella asentía con la cabeza. El calor del fuego comenzaba a asentarse a su alrededor, aliviando la tensión.
-Esos hombres también están fuera- dijo Riza-. Tal ves la tormenta se encargue de ellos por nosotros.
-Tal vez. Pero hay muchos refugios en estos cañones: Cuevas, ramas caídas… A menos que sean unos completos novatos encontraran un lugar seguro en el que refugiarse a esperar a que pase la tormenta.
-Quizás solo estuvieran de paso- insistió la joven-. Tal ves iban de camino a alguna parte y sencillamente se cruzaron con Emilse. A estas alturas podrían estar ya muy lejos.
-No cuentes con ello- aseguro Roy-. Tenemos que prepararnos como si fueran a volver y tal vez no tengamos mucho tiempo.
-¿De verdad crees que la idea de Antenor puede funcionar?
Roy deseaba con todas sus ganas decirle que si. Pero lo cierto era que el plan que había surgido a partir de la historia del anciano, estaba plagado de riesgos. No sabían con certeza cuantos bandidos habían ni lo armados que estaban. Eso lo preocupaba igual que el hecho de que el plan dependiera de la habilidad de Nabora con las hierbas. En aquellos momentos no tenía la seguridad de que la anciana tuviera lo que se necesitaba, ni que supiera utilizarlo. Había tantas cosas que podían salir mal, que Roy se mareaba solo con pensarlo.
Pero las preocupaciones eran inútiles en aquel momento en que la tormenta arreciaba fuera y las sombras bailaban en las paredes de la tienda. La cabeza mojada de Riza descansaba sobre su hombro. Tenia el cuerpo apoyado contar el suyo y Roy sintió que recordaría aquella noche como una de las mas dulces de su vida. Apenas sabia nada de ella, ni tampoco de el mismo. Aunque algo le decía que si llegado el momento tuviera que morir por ella, su vida habría valido la pena.
Pero el mañana podía esperar. Lo que aquella noche quería era saber más de aquella mujer que tenía al lado, aquella asombrosa criatura tan fuerte y al mismo tiempo tan vulnerable. Quería comprenderla, conocer las profundidades de su espíritu indómito. Y quería saber por que sentía aquella extraña conexión con ella, como si se hubieran conocido en un tiempo que estaba más allá de su memoria.
Riza se estiro y el tuvo la sensación de que si no hablaba en aquel momento perdería la oportunidad de hacerlo.
-Háblame de tu vida con los ishbalanos, Riza- dijo rozándole el cabello con los labios-. Quiero saber todo lo que puedas contarme: Como llegaste hasta aquí, por que has escogido vivir como un hombre… Toda la historia.
-¿Por que? –Murmuró ella- ¿Por qué debería importarte?
-Por que tu importas- susurró Roy acariciándole una ceja-. Por que tengo entre los brazos a una mujer fuerte, valiente y hermosa y quiero conocerlo todo sobre ella.
El inclino la cabeza para besarla suavemente el la oreja.
-Y por que si no me distraigo con una buena historia estaré tentado de olvidar mis buenos modales y hacerte el amor ahora mismo.
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Ya chicas, último chap de la semana y recuerden que nos leemos el lunes.
Como siempre agradezco a los que leen y especialmente los que dejan su opinión así que.
Xris: Si, es verdad que la pasan bastante mal pero ya luego la historia dará un giro. Espero que te haya gustado el chap de hoy y te agradezco el apoyo diario, nos leemos el lunes, un beso amiga, ciao.
Hanae: Me alegra de que hayas tenido tiempo releer y no te preocupes, se que estas ocupada pero me legra saber que cada ves que tiene un tiempo sigues la historia, nos leemos luego, ciao.
Walku-chan: Riza quiere que Roy los ayude y que mejor forma de convencerlo que tentándolo, solo que el juego quizás se le escape de las manos, gracias por el poyo y nos leemos el lunes, ciao.
Taiji-ya Hawkeye: Como ves Roy si la va a ayudar, ahora solo ver como termina todo este lío, gracias por el poyo y nos leemos el lunes, ciao.
